Argentina expuesta en su versión más cruel: cuando la barbarie deja de ser una excepción

Opinion

El asesinato y descuartizamiento de una niña en Córdoba volvió a colocar a la Argentina frente a una escena imposible de naturalizar. Una imagen brutal, inhumana, inconcebible para cualquier sociedad que pretenda definirse como civilizada. Sin embargo, detrás del horror puntual, aparece una pregunta más profunda y dolorosa: ¿cómo llegó el país a convivir con niveles de degradación social que hace décadas hubieran parecido propios de escenarios extremos y marginales?

La respuesta no puede buscarse únicamente en el autor material de un crimen. El problema es mucho más amplio. Es cultural, político, institucional y social. Es el emergente de años de deterioro silencioso, de relativización moral, de abandono estatal, de narcotráfico expandiéndose en barrios vulnerables, de pobreza estructural convertida en paisaje cotidiano y de generaciones enteras criadas bajo la lógica de la supervivencia más cruel.

Argentina no se volvió violenta de un día para otro. La degradación fue lenta, progresiva y muchas veces incentivada por una dirigencia política que durante años miró para otro lado mientras las grandes ciudades comenzaban a fracturarse socialmente. Córdoba, Rosario, el conurbano bonaerense, partes de Santa Fe, sectores del Gran Mendoza y distintos conglomerados urbanos del país fueron acumulando indicadores alarmantes: narcocriminalidad, violencia doméstica, marginalidad extrema, abandono escolar, consumo problemático, bandas territoriales y pérdida absoluta de autoridad institucional.

Durante décadas, gran parte de la política eligió administrar la pobreza antes que resolverla. Se multiplicaron estructuras clientelares, se degradó la educación pública, se destruyó la cultura del trabajo y se consolidó un modelo donde millones de argentinos quedaron atrapados en barrios sin futuro, sin oportunidades reales y sin presencia efectiva del Estado, salvo para la foto electoral.

La consecuencia de ese proceso es visible. Una sociedad anestesiada frente al horror. Crímenes cada vez más violentos. Menores involucrados en delitos graves. Familias destruidas por la droga. Violencia extrema naturalizada en redes sociales y consumida como espectáculo mediático. Lo ocurrido en Córdoba no es un hecho aislado: es la manifestación más brutal de una fractura social que viene creciendo desde hace años.

El deterioro también fue moral. Se relativizó la cultura del esfuerzo, se premió la viveza, se destruyó la noción de autoridad y se convirtió a la corrupción en parte del paisaje habitual. Mientras muchos dirigentes discutían relatos ideológicos o acumulaban privilegios, enormes sectores urbanos comenzaron a hundirse en una marginalidad feroz.

Argentina llegó al punto donde conviven tecnología de primer nivel y escenas propias de sociedades devastadas. Barrios cerrados junto a zonas liberadas. Centros financieros a pocos kilómetros de asentamientos donde el narcotráfico impone reglas. Una convivencia explosiva que durante años fue minimizada o negada por sectores políticos que prefirieron esconder el problema detrás de discursos progresistas vacíos o estadísticas manipuladas.

La barbarie no aparece sola. Se construye. Se alimenta de impunidad, abandono y decadencia cultural. Y cuando finalmente explota en casos estremecedores como el ocurrido en Córdoba, gran parte de la sociedad reacciona con espanto, pero también con resignación. Ese es quizás el dato más grave de todos.

Porque cuando una sociedad comienza a acostumbrarse al horror, el problema deja de ser policial para convertirse en civilizatorio.

Argentina enfrenta hoy una crisis mucho más profunda que la económica. Es una crisis de valores, de límites y de cohesión social. Y mientras la dirigencia siga discutiendo poder antes que reconstrucción institucional, el riesgo es que estos episodios extremos dejen de ser excepcionales para transformarse en parte de una realidad cada vez más oscura.

La tragedia de una niña asesinada y descuartizada debería interpelar a toda la clase dirigente, sin distinción partidaria. No alcanza con declaraciones de ocasión ni con minutos de indignación televisiva. Lo que está en juego es el deterioro mismo del tejido social argentino.

Y quizás la pregunta más incómoda sea esta: ¿cuántas señales más necesita el país para admitir que la degradación ya dejó de ser un problema marginal y comenzó a convertirse en una amenaza estructural para toda la sociedad?

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Por: Alejandro Monzon

Premio Federal de Pintura “Fundación María Calderón de la Barca” 2026

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CONVOCATORIA ABIERTA DESDE EL MARTES 28 DE ABRIL HASTA EL JUEVES 11 DE JUNIO DE 2026

La Secretaría de Cultura de la Nación -a través del Fondo Nacional de las Artes -y la Fundación María Calderón de la Barca, lanzan en conjunto una nueva edición de este histórico premio bienal que busca reconocer y potenciar la producción pictórica argentina contemporánea.

Creada en 1962 por el Dr. Carlos Alberto Saráchaga, la Fundación María Calderón de la Barca es una institución privada sin fines de lucro que, desde hace más de 60 años, promueve el arte, la cultura, la educación y la acción solidaria en la Argentina.

En 1964 creó el Premio Pintura María Calderón de la Barca, una de las distinciones económicas más importantes del país, que tiene como objetivo fortalecer el desarrollo del arte a nivel federal, promover la circulación de obras y generar vínculos entre artistas, instituciones y el mercado cultural.

Destinatarios:

Podrán participar artistas visuales argentinos (nativos o naturalizados) mayores de 18 años, con al menos 2 años de residencia en la provincia por la que se postulan.

Deberán poseer un título de grado en artes visuales, carreras afines (como arquitectura, diseño gráfico, diseño industrial, fotografía o artes audiovisuales), o formación idónea.

Requisitos:

Cada participante podrá postular una única obra pictórica, realizada con posterioridad a 2022, que sea original, inédita y no haya sido premiada anteriormente.

La obra deberá tener un tamaño mínimo de 1,20 m de alto por 0,80 m de ancho, sin superar los 2 x 2 m, y no exceder los 20 kg de peso total, incluyendo marco y soporte.

La presentación se realizará desde el usuario del autor, mediante el envío de una fotografía de la obra, acompañada de su título, técnica y dimensiones, junto con una memoria descriptiva, copia del DNI y currículum vitae.

Premios adquisición:

  • Primer Premio Fundación: USD 30.000
  • Segundo Premio Fundación: USD 15.000
  • Tercer Premio Revelación Federal: USD 5.000

Podrán otorgarse también menciones honoríficas.

Un Jurado de Preselección elegirá entre 5 y 10 obras por cada provincia y CABA (según la cantidad de postulantes por jurisdicción), garantizando la inclusión de al menos 3 artistas emergentes por distrito. Posteriormente, un Jurado de Selección elegirá 24 obras finalistas (una por cada provincia y CABA), que serán exhibidas en una muestra en el Palacio Libertad en agosto de 2026. Durante el acto de inauguración, se anunciarán las tres obras ganadoras del concurso, que pasarán además a formar parte del patrimonio de la Fundación María Calderón de la Barca.

Plazos:

  • Cierre de la convocatoria: jueves 11 de junio
  • Anuncio de seleccionados para la exhibición: a partir del 20 de julio.
  • Recepción de obras en el Palacio Libertad: entre el lunes 3 y miércoles 5 de agosto.
  • Inauguración de la muestra: 13 de agosto. Finalización: 13 de septiembre.

Jurado:

Por la Fundación
– Alberto Robredo (h), miembro del Consejo de la Fundación María Calderón de la Barca – Presidente del Jurado.
– Inés Etchebarne, gerente de Gestión Cultural del Fondo Nacional de las Artes.
– Victoria Giraudo, curadora ejecutiva, ex jefa de Curaduría del MALBA.

Por la Secretaría de Cultura
– Tulio Andreussi Guzmán, presidente del Fondo Nacional de las Artes.
– Paula Zingoni, directora nacional de Museos y Gestión Patrimonial.
– Andrés Duprat, director ejecutivo del Museo Nacional de Bellas Artes.

Ver reglamento:


Descargas

Reglamento Premio Federal de Pintura Fundación “María Calderón de la Barca” (pdf,1.4 Mb)

Allanaron pinturerías y la vivienda de un empresario en un barrio privado en la causa por presunto enriquecimiento ilícito que involucra a Bordet

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El personal de la División Investigaciones de la Jefatura Departamental Concordia concretó durante la tarde de este jueves 28 de mayo un total de cuatro allanamientos, en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito que involucra al exgobernador Gustavo Bordet y que es investigada por el fiscal José Arias.

Los procedimientos, ordenados por el Juzgado de Garantías, se realizaron en dos sucursales de la pinturería “Colorshop” de Concordia, una ubicada sobre avenida San Lorenzo Este al 21 y otra sobre Urquiza y Salta.

Además, otro de los operativos tuvo lugar en el local “Super Color”, ubicado sobre  la avenida Independencia al 350 en inmediaciones al barrio La Bianca, mientras que el restante allanamiento se concretó en una vivienda del barrio privado Altos de Zorraquín, en la zona norte de Concordia.

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Esta última propiedad pertenece al empresario Salvador Carubia, señalado en la investigación como uno de los presuntos testaferros del exgobernador Gustavo Bordet.

De acuerdo a la información a la que pudo acceder este medio, en la vivienda ubicada en el barrio privado la policía secuestró el teléfono celular de Caruba, dos notebooks y un pendrive, elementos que serán sometidos a pericias en el marco de la investigación judicial.

En tanto, en los demás procedimientos los investigadores buscaban documentación y distintos elementos que podrían tener relación con la causa que lleva adelante el fiscal Arias.

Vale recordar que a comienzos del mes de mayo ya se habían realizado allanamientos vinculados a esta misma investigación, incluyendo procedimientos en la vivienda del exgobernador Bordet, ubicada sobre calle Urquiza al 867, además de una propiedad lindera y otra vivienda situada en el barrio Villa Zorraquín.

Causa Contratos: avanzan las definiciones sobre las pruebas y la situación de los auditores de Entre Ríos

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La megacausa por los “Contratos truchos” de la Legislatura entrerriana transita semanas decisivas en Paraná. Las audiencias de remisión a juicio continuarán sin interrupciones hasta el próximo 3 de julio. En este marco, el Ministerio Público Fiscal (MPF) exhibió un listado de 770 contratos bajo sospecha y detalló un extenso catálogo de pruebas que incluye pericias informáticas, registros telefónicos, análisis de redes sociales y actas de allanamientos .

El caso investiga un presunto desfalco de 53 millones de dólares a las arcas públicas provinciales entre 2008 y 2018 mediante un sistema de recaudación ilegal basado en contratos de obra con “prestanombres” . Tras el reinicio de las audiencias, la jueza de Garantías Marina Barbagelata validó las correcciones técnicas que los fiscales Patricia Yedro e Ignacio Aramberry realizaron sobre los hechos atribuidos, unificando el número de contrataciones y ajustando las fechas del delito .

Actualmente quedan 18 imputados en el banquillo de los 32 originales . El resto de los involucrados modificó su situación procesal: 12 de ellos accedieron a suspensiones de juicio a prueba (probation), Esteban Scialocomo acordó un juicio abreviado y el contador Gustavo Falco fue sobreseído . Ante la falta de objeciones a las pruebas de la Fiscalía por parte de los abogados defensores Leopoldo Lambruschini y José Velázquez, la magistrada los dispensó de asistir a las extensas jornadas de debate .

El debate central giró en torno a los pedidos de sobreseimiento para Diego Martín Pagnoni, Mariano Speroni y Hernán Javier Díaz, quienes se desempeñaban como auditores del Tribunal de Cuentas . Sus abogados argumentaron que las pruebas recolectadas son insuficientes para elevarlos a juicio, alegando que los mensajes de texto analizados corresponden al rol habitual de la administración pública o que los imputados ya no cumplían funciones de control en los períodos señalados .

Por el contrario, los fiscales rechazaron de plano las desvinculaciones y denunciaron un “control laxo” e intencional debido a vínculos de cercanía o amistad entre los encargados de auditar y los sospechosos . El MPF sostiene que sólo se revisaban muestras insignificantes de contratos por año y expuso que durante la investigación penal sufrieron la negativa de informes por parte de la Legislatura y la sustracción de un expediente judicial .

La jueza Barbagelata comunicó que resolverá estos pedidos de sobreseimiento recién al finalizar las audiencias generales de remisión .

Para el futuro juicio oral y público, la Fiscalía presentó una lista de testigos clave de alto perfil institucional y contable :

  • Adán Bahl (exvicegobernador) .
  • Sigrid Kunath y Pedro Guastavino (exsenadores nacionales) .
  • Federico Tomas (expresidente interino del Tribunal de Cuentas) .
  • Aurelio Miraglio (excontador General de la provincia) .
  • Claudia Kelly (contadora adjunta) y Rodrigo Andrés Zabala (actual titular del área) .
  • Natalio Gerdau y Nicolás Piernini (exsecretarios de las Cámaras de Senadores y Diputados) .
  • Directivos y apoderados de Banco de Entre Ríos, Enersa, Pilay y personal de ARCA (ex-AFIP)
  • El cronograma de las audiencias generales quedó fijado para los días martes, miércoles, jueves y viernes, aplicando para los días centrales una doble jornada obligatoria que va de 9:00 a 12:00 y de 16:00 a 19:00 horas

Denuncian Accionar de involucrados en la causa ” Contratos Truchos”

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Fuertes denuncias sobre pagos de favores en designaciones de directores políticos, coordinadores de inteligencia y escandalosos sobreprecios en la obra pública han llegado de manera detallada a nuestra redacción, aportando documentación y testimonios que exponen la verdadera magnitud de manejos administrativos fraudulentos en el ámbito local.

Los sobreprecios en la obra pública, como ciclovía y puentes, y el sostenimiento de puestos de favor político para nombres conocidos, amparados por las decisiones de Adán Bahl y de quien fuera su Secretario de Obras Públicas, Maximiliano Argento, forman parte de las graves irregularidades que los trabajadores de carrera de la comuna han decidido sacar a la luz ante este medio.

La reciente decisión de dar de baja una licitación abusiva de 80 millones de pesos para modificar la ciclovía de la Costanera, que ahora se realizará con personal municipal por una fracción de ese costo, desnudó una matriz de desidia institucional intencional que conecta de forma directa con las denuncias sobre el accionar de diversos involucrados en la causa CONTRATOS II. Esta farsa queda al descubierto al contrastar la actual lupa administrativa con el historial de la gestión anterior de Adán Bahl y su secretario de Obras Públicas, Maximiliano Argento, período caracterizado por convalidar demarcaciones viales a costos que duplicaban los parámetros de mercado en dólares, otorgar contrataciones directas cuestionables a empresas constructoras con graves antecedentes y sostener designaciones políticas de alto rango económico en dependencias difusas para amparar a operadores, como Joel Kohan, que no prestan servicios reales.

El detonante de este debate fue la decisión de Romero de frenar de manera tajante el proceso licitatorio impulsado por la Subsecretaria de Planificación, arquitecta Alejandra Flores, el cual preveía una inversión cercana a los 80 millones de pesos para cambiar de margen la traza de bicicletas en la Costanera Baja. La jefa comunal consideró abusivo y escandaloso abonar semejante cifra a una empresa privada.

En su lugar, desautorizó el anuncio oficial de Flores y determinó que las tareas , que demandarán entre 30 y 40 días, incluyendo bacheo, remoción de maceteros e instalación de separadores viales de caucho, se ejecuten íntegramente con mano de obra del personal municipal y materiales comprados de forma directa. La intendenta estimó que este cambio de estrategia administrativa representará un ahorro sustancial para las arcas de la comuna, estimando el costo real en apenas una fracción de lo presupuestado originalmente, es decir, entre un 70% y un 80% menos de lo que pretendía gastar la gestión técnica de Flores.

Aún no se sabe si la subsecretaria Alejandra Flores presentó la renuncia ante semejante y humillante desautorización pública de la intendenta Rosario Romero, o si pretende seguir atornillada a su sillón como si nada hubiera pasado. Una permanencia en el puesto que, a esta altura, resulta éticamente insostenible y un insulto a los contribuyentes.

¿Con qué autoridad moral puede continuar al frente de la planificación urbana una funcionaria que pretendía imponer un gasto descomunal de ochenta millones de pesos por un simple trabajo de pintura y remoción de maceteros?

Semejante brecha con el costo real, que la propia intendencia demostró que se puede resolver con mano de obra municipal por apenas una fracción de lo presupuestado, enciende de inmediato las alarmas más oscuras. Ante un sobreprecio tan burdo y escandaloso, es inevitable que en el ciudadano común surja la sospecha legítima y la pregunta obligada de si detrás de esa insistencia por contratar a una empresa privada no se escondía el beneficio personal, el histórico y nefasto retorno que tanto asfixia a las arcas públicas. Sostener en sus funciones a quien validó semejante despropósito no solo dinamita la credibilidad de la gestión, sino que hace pensar que el vaciamiento y la complicidad siguen siendo opciones válidas en los despachos oficiales.

La firmeza de la actual gestión contrasta nítidamente con la laxitud financiera que caracterizó al período 2019-2023. En marzo de 2021, bajo la intendencia de Bahl y con Maximiliano Argento como ejecutor de la infraestructura, el municipio adjudicó a la firma privada Becha S.A. el primer tramo del «Programa Bicivía» por un monto exacto de $9.723.596,48. Pocos meses después, en junio de ese mismo año, se le otorgaron a la misma empresa otros 9 millones de pesos para una extensión hacia el Thompson, totalizando casi 20 millones de pesos por apenas 10 kilómetros de pintura y señalización horizontal.

La conversión de estos valores a la realidad cambiaria desuda un desfasaje monumental. En marzo de 2021, con un dólar oficial cotizando a 89 pesos, aquel primer contrato de casi 10 millones de pesos equivalía a 109.000 dólares. Si esa misma cotización en moneda extranjera se traslada al valor del mercado cambiario actual, que promedia los 1.400 pesos, la obra ejecutada por Argento costó el equivalente a más de 152 millones de pesos de hoy. Es decir, mientras que a la actual intendencia pagar 80 millones de pesos le pareció un exceso intolerable para la comunidad, en la gestión anterior se convalidó un gasto que duplicaba los parámetros actuales de mercado para un trabajo idéntico de demarcación vial, descartando sistemáticamente la utilización de las cuadrillas municipales.

Las polémicas ligadas a la gestión de Maximiliano Argento en Obras Públicas no se limitaron a la pintura de senderos. Uno de los episodios más críticos de su administración fue la firma del contrato para la reparación del puente sobre la calle Moreno. Dicha estructura había demandado a los contribuyentes paranaenses un desembolso superior a los 121 millones de pesos a valores de la época y sufrió un desmoronamiento estructural en una de sus cabeceras a escasos cuatro años de su inauguración. El desastre vial no solo bloqueó el tránsito de una arteria clave, sino que forzó un polémico cambio en el sentido de circulación del Parque Urquiza que despertó el rechazo generalizado de la ciudadanía.

Lejos de iniciar acciones legales contra la constructora Norvial por las evidentes fallas de edificación o de exigir la ejecución de las garantías de obra, la Secretaría de Obras Públicas a cargo de Argento optó por un camino sumamente cuestionable: premiar a la misma empresa con un nuevo contrato directo de $9.428.219,92 para enmendar sus propios errores. Para mayor ironía de la época, la firma ya arrastraba severos cuestionamientos por las deficiencias técnicas en el puente de la calle Gálvez, cuya infraestructura defectuosa provocó el trágico desborde pluvial que terminó con la vida de la joven Fiorella Furlán. Los paranaenses terminaron pagando dos veces por una misma obra, en un marco de profunda crisis donde el esfuerzo fiscal de los contribuyentes era administrado con una alarmante desidia.

Vale recordar que Maximiliano Argento arribó a la Municipalidad de Paraná por gentileza de Adán Bahl, habiendo adquirido previamente un lujoso departamento ubicado en la estratégica esquina de calle Tucumán y Alameda de la Federación, en plena zona del Parque Urquiza. La propiedad, valuada por agentes inmobiliarios en unos 400 mil dólares, fue comprada mientras Argento se desempeñaba simplemente como un empleado del Senado provincial, entonces manejado por el propio Bahl, coincidiendo temporalmente con el momento en que estalló el multimillonario escándalo de los «Contratos (truchos) de la Legislatura». Esta impactante adquisición representa un patrimonio sumamente difícil de justificar con el sueldo de un agente legislativo; un dato clave y una inconsistencia financiera brutal que los fiscales de la causa «Contratos II» no deberían pasar por alto bajo ninguna circunstancia.

La trama que rodea a la vieja estructura de Obras Públicas de Paraná posee derivaciones que exceden los presupuestos y rozan el armado de esquemas de inteligencia interna y cobros indebidos. De acuerdo con los registros del personal de la comuna, durante la intendencia de Adán Bahl este y Maximiliano Argento el 02/01/2020 designaron con el cargo de Director Político a Joel Kohan en el área de obras públicas. Los trascendidos de los pasillos gubernamentales coinciden en que no existía una necesidad real de contratar personal, sobre todo en un momento en que se estaban dando de baja cientos de contratos de personas que llevaban años prestando servicios, dejándolas en la calle bajo la excusa de buscar el equilibrio fiscal del municipio.

Según fuentes municipales fidedignas, el nombrado no cumplía ninguna función específica y el cargo de director político le fue otorgado únicamente como pago por favores recibidos, como haber hecho tareas ajenas a la función pública, coordinando presuntas operaciones y maniobras complejas mediante una abogada de un reconocido estudio jurídico ubicado sobre la calle 25 de Junio de la capital entrerriana. Kohan estuvo de Director Político categoría 34 hasta el 04/10/2024, para ser designado a partir de esa fecha por pedido de Bahl y Argento en pago de favores como COORDINADOR de INTELIGENCIA CON LA CATEGORÍA 43 y un sueldo de 1.949.154 pesos con un adicional por función de 816.000 pesos amparándose en la ordenanza 9014.

Antes de abandonar el Ejecutivo Municipal, Adan Bahl se encargó de blindar el futuro de su equipo de confianza. El segundo de la cartera de Obras Públicas, Gerardo Pastor, un técnico de extracción radical cuyo padre fuera el secretario del histórico caudillo previsional Arturo Vera, logró su estabilidad en la planta permanente del Estado, habiendo desempeñado previamente funciones administrativas clave en el Senado provincial cuando Bahl ejercía la vicegobernación. Al concluir el mandato, tanto Argento como Pastor y otros asesores directos se replegaron en la Cámara Alta entrerriana, garantizando la continuidad del cobro de haberes de altísimo rango legislativo.

El caso de Joel Kohan expone un escenario de marcada irregularidad administrativa que genera un profundo malestar entre los empleados de carrera de la Municipalidad de Paraná. El funcionario fue reubicado estratégicamente en una estructura creada bajo el rótulo de la Coordinación de Inteligencia, una dependencia difusa que opera formalmente bajo la órbita de la Subsecretaría de Obras Sanitarias, con asiento en las oficinas de Avenida Ramírez 2821. Quienes cumplen funciones de manera diaria en dicha repartición denuncian de manera categórica que el coordinador no se presenta a cumplir sus tareas habituales, registrando inasistencias prolongadas que se extienden por meses enteros sin justificación alguna. El cobro regular de un sueldo de jerarquía de director, categoría 43, por parte de un agente que reviste la condición de «ñoqui» institucional, constituye una afrenta directa hacia los trabajadores que sostienen los servicios públicos en la ciudad.

Este escándalo de personal, sumado a las irregularidades en la obra pública, deja al desnudo una matriz de desidia institucional evidentemente intencional y planificada. Un sistema que, mientras convalidaba escandalosos sobreprecios medidos en dólares y premiaba sistemáticamente a constructoras penalmente cuestionadas por la sociedad, sostenía en paralelo estructuras burocráticas oscuras para amparar a operadores y «ñoquis» de la política.

AGOTADA LA ÚLTIMA VÍA RECURSIVA, SERGIO URRIBARRI ESTÁ A UN PASO DEL JUICIO ORAL

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La Sala Penal Nº 1 del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos rechazó por mayoría los recursos de queja presentados por las defensas del ex gobernador Sergio Urribarri, del empresario Diego Cardona Herreros y del ex funcionario Carlos Marcelo Haidar, y dejó así expedito el camino hacia el juicio oral en una de las investigaciones por corrupción más relevantes de la historia institucional de la provincia, que se generó tras una denuncia de la revista ANALISIS en 2017.

La resolución, firmada el 8 de mayo de 2026, confirmó que no habrá una nueva revisión extraordinaria sobre los planteos defensivos vinculados a nulidades, exclusiones probatorias y pedidos de sobreseimiento formulados durante la etapa intermedia del proceso.

La decisión fue adoptada por mayoría de dos votos contra uno. Los jueces Miguel Ángel Giorgio y Susana Medina rechazaron las quejas, mientras que Daniel Omar Carubia votó en disidencia y sostuvo que las impugnaciones debían ser admitidas.

Un fallo clave antes del juicio

La resolución del máximo tribunal provincial no ingresa en el fondo de las acusaciones de corrupción, pero sí tiene un efecto procesal decisivo: clausura la discusión sobre la admisibilidad de los recursos extraordinarios planteados por las defensas y habilita la continuidad del expediente hacia el debate oral.

El eje de la disputa jurídica giró en torno a si las defensas podían seguir cuestionando, antes del juicio, la validez de determinadas pruebas, nulidades del requerimiento fiscal y rechazos de sobreseimiento dictados durante la audiencia de remisión a juicio celebrada en junio de 2025.

Los abogados de los imputados sostuvieron que la evidencia incorporada en la investigación era ilegal y que permitir su utilización en el debate oral implicaría un “vicio de origen” capaz de anular eventualmente todo el juicio.

También denunciaron que los distintos tribunales inferiores habían rechazado sistemáticamente sus recursos utilizando argumentos formales para evitar revisar el contenido de sus planteos.

El voto de Giorgio: “La centralidad del juicio oral”

El voto rector fue redactado por Giorgio, quien construyó una defensa cerrada del modelo acusatorio y de las limitaciones recursivas en la etapa preparatoria del proceso penal.

El magistrado consideró que las defensas intentaron abrir “un iter recursivo excesivo y dispendioso” mediante una cadena sucesiva de apelaciones, casaciones y quejas destinadas a revisar decisiones que no constituyen “sentencia definitiva”.

Para Giorgio, el principal obstáculo jurídico era precisamente la ausencia de definitividad, requisito indispensable para habilitar la impugnación extraordinaria local y federal.

“El ámbito idóneo de discusión y alegación de las tesis en pugna” —sostuvo— es el juicio oral, público y contradictorio, y no la etapa preparatoria.

El juez desarrolló además una fuerte defensa conceptual del sistema acusatorio. Señaló que, a diferencia del viejo esquema mixto, el nuevo modelo busca restringir los recursos durante la investigación para evitar dilaciones y asegurar que los conflictos se resuelvan en el debate oral.

En uno de los tramos más relevantes del fallo, advirtió que una apertura excesiva de instancias recursivas “frustra la centralidad del debate” y afecta la celeridad del proceso penal.

También citó doctrina procesal para sostener que, cuando una queja es rechazada, queda cerrada la posibilidad de seguir intentando reabrir la discusión sobre el mismo recurso denegado.

El magistrado incluso reforzó la postura de la Cámara de Casación respecto de que las cuestiones vinculadas a admisibilidad de recursos son, por regla general, ajenas al control extraordinario.

En definitiva, Giorgio concluyó que las defensas pretendían revisar cuestiones procesales no equiparables a sentencia definitiva y que no existía un gravamen irreparable que justificara la apertura excepcional de la instancia.

La disidencia de Carubia: crítica al “exceso ritual”

La posición minoritaria de Carubia fue la más favorable a las defensas y representó una fuerte crítica al modo en que los tribunales inferiores habían cerrado sucesivamente los recursos.

El vocal entendió que las presentaciones defensivas no constituían una simple discrepancia formal, sino que involucraban “concretas afectaciones” al derecho de defensa y al debido proceso.

Carubia advirtió que los planteos sobre nulidades y exclusiones probatorias difícilmente podrían reeditarse después del cierre de la investigación penal preparatoria.

Por eso consideró “quimérico e inconcebible” sostener que existiría otra oportunidad procesal adecuada para discutir esos agravios.

A diferencia de Giorgio, el juez entendió que los recurrentes sí habían logrado demostrar un posible perjuicio irreparable.

Incluso subrayó la “innegable trascendencia social, política y mediática” de la causa y afirmó que, precisamente por esa relevancia institucional, correspondía una revisión “escrupulosa” de la evidencia que llegaría eventualmente al juicio oral.

En otro tramo central de su voto, cuestionó el uso de argumentos meramente formales para rechazar recursos sin ingresar al análisis profundo de los agravios.

Carubia sostuvo que debía evitarse “un ilegítimo exceso de rigor ritual” y concluyó que las impugnaciones extraordinarias habían sido mal denegadas.

Por eso propuso admitir las quejas y habilitar la revisión extraordinaria ante la propia Sala Penal del STJ.

Medina acompañó el rechazo y habló de “recurso ad infinitum”

La jueza Susana Medina acompañó el criterio de Giorgio y profundizó la crítica hacia la estrategia recursiva desplegada por las defensas.

En su voto sostuvo que los planteos ya habían sido rechazados reiteradamente en las instancias anteriores y remarcó que el ámbito adecuado para discutir esas cuestiones era el juicio oral.

Pero además avanzó sobre un concepto particularmente severo: definió el recorrido procesal impulsado por los imputados como un caso de “recurso ad infinitum”.

Citando doctrina, Medina describió esa figura como la utilización sucesiva de recursos “notoriamente improcedentes” con el objetivo de dilatar indefinidamente el trámite principal.

La magistrada incluso vinculó esa conducta con la noción de abuso del derecho procesal y sostuvo que existía “un notorio exceso en el ejercicio de la facultad recursiva”.

En esa línea, afirmó que las presentaciones defensivas perseguían “una injustificada extensión del trámite judicial”.

Medina también reivindicó la jurisprudencia de la Corte Suprema sobre la imposibilidad de revisar cuestiones procesales locales vinculadas a admisibilidad de recursos.

Qué implica la decisión

La sentencia no define culpabilidades ni resuelve todavía las acusaciones de corrupción, pero sí consolida procesalmente el expediente y deja prácticamente agotadas las vías provinciales para cuestionar la remisión a juicio.

Las defensas habían denunciado que la negativa a revisar nulidades y exclusiones probatorias convertía las garantías constitucionales en “meros enunciados teóricos”.

También argumentaban que permitir que el juicio avance con prueba supuestamente ilegal podía afectar de manera irreversible el derecho de defensa.

Sin embargo, la mayoría del STJ entendió que esos cuestionamientos no habilitan una revisión extraordinaria en esta etapa y que deberán ser eventualmente discutidos durante el debate oral.

El fallo exhibe además una tensión jurídica de fondo sobre el alcance del sistema acusatorio: mientras la mayoría privilegió la celeridad y la centralidad del juicio oral, la minoría sostuvo que no puede sacrificarse el control judicial de garantías en nombre de la simplificación procesal.

Con esta resolución, la causa queda más cerca de ingresar en la etapa de juicio oral y público, en un expediente que concentra una enorme expectativa política e institucional en Entre Ríos y que involucra a uno de los dirigentes más poderosos que tuvo la provincia en las últimas décadas.

LOS US$ 3.000 MILLONES DEL CEP0: EL MEGA “RULO” QUE SACUDIÓ AL BANCO CENTRAL Y QUE MUCHOS QUIEREN TAPAR CON EL CASO ADORNI Y EL SHOW DEL MUNDIAL

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Mientras gran parte del aparato mediático y político intenta instalar diariamente el “affaire Adorni” como el gran escándalo nacional, detrás del ruido y las operaciones aparece una causa mucho más pesada, mucho más profunda y potencialmente devastadora para la historia económica argentina: la investigación judicial sobre un presunto saqueo multimillonario al Banco Central durante el cepo cambiario del gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

La Justicia federal ya habla de maniobras que habrían permitido obtener dólares oficiales para luego revenderlos en el mercado blue, generando ganancias extraordinarias que podrían superar los US$ 3.000 millones. Un número obsceno incluso para la Argentina acostumbrada a los escándalos de corrupción.

Pero el dato más inquietante no es únicamente el monto.

Lo verdaderamente explosivo es el entramado que empieza a aparecer: financistas, cuevas, bancos, agencias de cambio, operadores políticos y conexiones con el mundo del fútbol y la AFA. Un sistema paralelo que, según sospechan los investigadores, habría funcionado mientras millones de argentinos no podían acceder a un solo dólar legal, mientras empresas productivas se quedaban sin importar insumos y mientras el país se hundía en inflación, pobreza y emisión descontrolada.

EL MECANISMO: COMPRAR BARATO DEL ESTADO Y REVENDER CARO EN EL BLUE

La mecánica bajo investigación es tan simple como brutal.

Empresas y operadores conseguían acceder a dólares oficiales mediante supuestas importaciones o autorizaciones irregulares del sistema SIRA. Luego esos dólares terminaban revendidos en el circuito paralelo, aprovechando la gigantesca brecha cambiaria del cepo kirchnerista.

En la jerga financiera argentina esto se conoce como “el rulo”: comprar barato gracias al Estado y vender caro en el mercado negro.

Según las investigaciones judiciales, parte de esas maniobras habrían contado con estructuras aceitadísimas dentro del sistema financiero y conexiones de alto nivel. La Justicia ya avanzó con allanamientos, análisis de chats, audios y movimientos bancarios.

La causa menciona operaciones por miles de millones de dólares y apunta a reconstruir cómo salían las divisas del Banco Central mientras oficialmente se repetía que “no había reservas”.

LOS DÓLARES QUE LE NEGABAN A LOS ARGENTINOS

Durante el cepo, miles de pequeñas y medianas empresas quedaron paralizadas esperando autorizaciones para importar.

Hubo fábricas sin insumos.
Medicamentos demorados.
Industria frenada.
Comercios quebrados.

Pero mientras el ciudadano común sufría restricciones, impuestos confiscatorios y controles permanentes, un grupo reducido habría accedido privilegiadamente a dólares subsidiados por el propio Estado argentino.

Es decir: el Banco Central vendía barato un activo escaso financiado por todos los argentinos… para que luego privados hicieran fortunas revendiendo esos mismos dólares.

Una transferencia monumental de riqueza desde el Estado hacia circuitos financieros opacos.

EL SILENCIO POLÍTICO Y MEDIÁTICO

La magnitud de la causa explica por qué muchos sectores prefieren correr el foco hacia otras polémicas de menor escala.

Porque si la investigación avanza hasta el fondo, podría terminar revelando uno de los mecanismos de saqueo financiero más grandes de la era kirchnerista.

No se trata solamente de corrupción clásica.
No es únicamente sobre sobreprecios o contratos públicos.

Aquí se investiga algo todavía más sensible: el uso político y discrecional del mercado cambiario argentino.

Un sistema donde el acceso al dólar dependía del poder, de los contactos y de las estructuras financieras amigas.

AFA, “CHIQUI” TAPIA Y EL FÚTBOL COMO CORTINA PERFECTA

En paralelo, vuelve a quedar bajo la lupa el vínculo entre sectores financieros investigados y el universo del fútbol argentino alrededor de Claudio ‘Chiqui’ Tapia y la Asociación del Fútbol Argentino.

Algunas investigaciones periodísticas y publicaciones judiciales mencionan conexiones entre financistas involucrados y estructuras vinculadas al negocio futbolístico.

Y aquí aparece otro elemento incómodo para el poder.

Con el Mundial acercándose y el fútbol funcionando como anestesia social permanente, pocos quieren hablar del flujo de dinero, las financieras, las cuevas y los operadores que crecieron alrededor del negocio deportivo durante los últimos años.

Porque el fútbol argentino dejó hace tiempo de ser solamente fútbol.

Es política.
Es financiamiento.
Es poder territorial.
Es manejo de cajas millonarias.
Es protección mediática.

Y en ese ecosistema, nombres vinculados al circuito financiero bajo investigación empiezan a repetirse cada vez más seguido.

EL COSTO REAL DEL “MODELO”

Mientras el relato político hablaba de “cuidar las reservas”, la economía argentina se desangraba.

La emisión monetaria explotó.
La inflación pulverizó salarios.
La pobreza avanzó.
Las reservas desaparecieron.

Y ahora la Justicia intenta determinar si parte de esos dólares terminaron alimentando uno de los negocios clandestinos más rentables de la historia reciente.

La pregunta es inevitable:

¿Cuántos hospitales, rutas, escuelas o créditos productivos equivalen a US$ 3.000 millones?

¿Cuánto empleo genuino podría haberse generado con ese dinero?

¿Cuántos argentinos cayeron en la pobreza mientras otros hacían fortunas gracias al cepo?

LO QUE NO SE DICE

La causa amenaza con abrir una caja negra extremadamente peligrosa para buena parte de la dirigencia política, financiera y empresarial argentina.

Porque si se demuestra que existió un circuito sistemático de acceso privilegiado al dólar oficial, ya no se hablará solamente de corrupción aislada.

Se hablará de un modelo estructural de extracción.

Un esquema donde el Estado creaba la distorsión cambiaria y determinados actores cercanos al poder aprovechaban esa distorsión para enriquecerse de manera extraordinaria.

Y allí es donde el caso deja de ser económico para convertirse en histórico.

ANTECEDENTES: CUANDO EL CEP0 SE TRANSFORMÓ EN UNA MÁQUINA DE NEGOCIOS

La Argentina ya había vivido experiencias similares en otras etapas de controles cambiarios extremos.

Cada vez que el dólar oficial quedó artificialmente atrasado respecto del paralelo, aparecieron mecanismos de arbitraje, sobrefacturación de importaciones, subfacturación de exportaciones y triangulaciones financieras.

La diferencia ahora es la escala.

La Justicia sospecha que las maniobras alcanzaron niveles gigantescos y que incluso pudieron involucrar estructuras bancarias completas.

DOBLE LECTURA

Versión oficial

“El cepo era necesario para cuidar las reservas y proteger la economía”.

Lectura real

Las restricciones crearon un mercado privilegiado donde unos pocos podían comprar dólares baratos gracias al Estado y multiplicar ganancias revendiendo en negro.

EL DESAFÍO JUDICIAL

La gran incógnita es hasta dónde llegará realmente la investigación.

Porque históricamente, en Argentina, muchas causas económicas terminan diluyéndose entre presiones políticas, operaciones mediáticas y negociaciones de poder.

Sin embargo, esta vez el volumen investigado es tan grande que resulta difícil esconderlo completamente.

Los allanamientos, las escuchas, los cruces bancarios y las rutas financieras podrían terminar exponiendo mucho más de lo que algunos imaginan.

CONCLUSIÓN: EL ROBO INVISIBLE

Quizás el mayor problema de estos escándalos financieros es que no dejan imágenes inmediatas.

No hay bolsos.
No hay bóvedas televisadas.
No hay escenas cinematográficas.

Pero el daño es muchísimo más profundo.

Porque cada dólar fugado del Banco Central fue inflación futura.
Fue pobreza.
Fue emisión.
Fue deuda.
Fue destrucción del salario argentino.

Y mientras algunos intentan instalar escándalos menores o distraer con el show permanente del fútbol y el Mundial, la verdadera pregunta sigue flotando sobre la Argentina:

¿Quiénes se enriquecieron realmente durante el cepo… mientras el país entero se hundía?

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Por : Alejandro MONZON

La UCR reúne su Congreso en junio

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El Congreso provincial de la UCR de Entre Ríos sesionará el sábado 6 de junio. Debe aprobar el acortamiento de los actuales mandatos partidarios. Se prevén elecciones internas para el 2 de agosto. Un punto de fricción: la suspensión de las PASO.

El Comité Provincial de la UCR de Entre Ríos ha propuesto al domingo 2 de agosto como fecha de elecciones para la renovación de autoridades partidarias.

De este modo ratificó la decisión de que la UCR vuelva a votar cargos partidarios los años pares, a fin de separar la interna de los procesos electorales que tienen lugar los años impares. Es una tradición que se interrumpió en 2020, cuando las restricciones por la pandemia aplazaron la interna de 2020 para 2021.

Esto implica la reducción del mandato de la actual conducción, que preside la intendenta de Federal, Alicia Oviedo, asumida en mayo de 2025 y, por lo tanto, con mandato hasta mayo de 2027.

Si las elecciones son efectivamente en agosto, el recambio de autoridades se producirá a más tardar en septiembre, con lo cual el mandato de Oviedo habrá durado 16 meses.

Pero este acortamiento de mandato debe ser aprobado por el Congreso provincial de la UCR. Con ese propósito se reunirá el sábado 6 de junio, probablemente en Paraná (el lugar no está aún definido).

La propuesta de votar el 2 de agosto cuentan “con el aval unánime de la totalidad de los integrantes del Comité Provincial”, según afirmó el senador Rubén Dal Molín en la nota que elevó al Congreso partidario en su carácter de vicepresidente de la UCR.

En marzo, la UCR Activa –el sector que el año pasado perdió la interna-  emitió un documento en el que sostiene que un acortamiento en los mandatos de las autoridades partidarias podría derivar en una judicialización.

¿Sin PASO?

Aunque todavía no está en el orden del día, el Congreso radical podría meterse en otra discusión tal vez más caliente: emitir un mandato a los legisladores radicales para que, llegado el caso, no voten la suspensión de la Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en Entre Ríos.

Aunque el grueso de la dirigencia radical quiere mantener las primarias –porque entienden que le daría más lugar en las listas de la alianza con LLA- por estos días nadie pone las manos en fuego por el voto de los senadores y diputados del radicalismo ante un eventual proyecto del Ejecutivo que disponga la suspensión en Entre Ríos de las PASO, que fueron mantenidas en la reforma electoral de 2024.

Los propios legisladores que votaron hace dos años esa reforma podrían ahora dar marcha atrás con las PASO para acompañar una posible estrategia electoral del Gobernador, o en función de los acuerdos que cierre cada diputado y senador del heterogéneo Juntos por Entre Ríos.

Lo que está claro es que para una suspensión de las PASO (para una reforma de la reforma política aún sin estrenar) Frigerio necesita del voto de los legisladores radicales, ya que el peronismo es el más interesado en mantenerlas a fin de ordenar su interna.

A la UCR pertenecen ocho de los 18 diputados y siete de los ocho senadores de Juntos por Entre Ríos. Muchos de ellos se enfrentaron en las internas de 2021 y 2023, a favor y en contra de Frigerio.

Dentro de la dirigencia de la UCR que acompaña a Frigerio predomina la idea de mantener las primarias, como una herramienta necesaria para cumplir una doble función: contener el frente interno de Juntos por Entre Ríos y ordenar la alianza con La Libertad Avanza, que muchos ven como inevitable para 2027.

Los radicales pretenden una lógica de armado distinta a la de 2025, cuando todo lo que había para ocupar era, como máximo, tres bancas en Diputados y dos en el Senado de la Nación. En 2027, en cambio, se votará el próximo gobernador, los próximos intendentes, senadores, diputados provinciales y concejales. Es decir, será una elección infinitamente más territorial que la intermedia de 2025. Y, con toda lógica, la UCR pretende hacer pesar su condición de único partido con capilaridad política dentro del oficialismo.

Para el grueso de los radicales el escenario ideal para la definición de la oferta electoral sería en elecciones provinciales separadas de las nacionales y con PASO.

Lo ven como el mejor antídoto para no volver a quedar a la cola en las listas de la esperada reedición de la alianza con LLA.

No van a competir por la gobernación, pero pretenden que ahora la oferta electoral que acompañe a la reelección de Frigerio (intendentes y senadores) no se defina por acuerdo de cúpulas, sino con el voto popular que permiten elecciones como las primarias: de carácter obligatorio, a padrón abierto y financiadas por el Estado.

El misterio detrás del hundimiento de un carguero ruso frente a España en 2024 que llevaba reactores nucleares

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Se cree que el cargamento se dirigía hacia Corea del Norte y que fue torpedeado

l misterio en torno al hundimiento del carguero militarizado ruso Ursa Major, ocurrido el 23 de diciembre de 2024 en el mar Mediterráneo a unas 60 millas de la costa española, sumó una capa intrigante.

Una investigación de CNN reveló que el navío, dependiente del Ministerio de Defensa del Kremlin y bajo sanciones de Washington, transportaba componentes críticos para dos reactores nucleares de submarinos con destino al puerto norcoreano Rason.

El incidente ocurrió en las semanas finales de la presidencia de Joe Biden y podría haber sido una intervención militar occidental para impedir que Rusia envíe una mejora en su tecnología nuclear a un aliado clave, de acuerdo a la hipótesis de esa cadena estadounidense y el diario regional La Verdad de Murcia.

El misterio se intensificó luego de un episodio de detonaciones submarinas y el posterior despliegue de aviones de reconocimiento nuclear estadounidenses sobre la zona.

Según la investigación del Gobierno español, llevada a cabo por las autoridades marítimas locales en el puerto sureño de Cartagena, el capitán ruso del barco declaró que el Ursa Major transportaba “componentes para dos reactores nucleares similares a los utilizados en submarinos” y que desconocía si contenían combustible nuclear.

Según la pesquisa, el buque zarpó apenas dos meses después de que el presidente norcoreano Kim Jong Un enviara tropas para apoyar la invasión de Ucrania por parte de Moscú.

Aún no se esclarecieron las circunstancias que llevaron al hundimiento del Ursa Major en el Mediterráneo. Sin embargo, podría haber implicado el uso de un tipo de torpedo poco común para perforar el casco del buque, según surge en la investigación.

Se cree que solo Estados Unidos, algunos aliados de la OTAN, Rusia e Irán poseen este tipo de torpedo de alta velocidad conocido como supercavitante Barracuda.

Se cree que el cargamento se dirigía hacia Corea del Norte
Se cree que el cargamento se dirigía hacia Corea del Norte

La tripulación fue rescatada por España tras un enfrentamiento de órdenes con buques militares rusos. Los 14 supervivientes rusos fueron llevados a tierra en el puerto de Cartagena, donde la policía y los investigadores españoles los interrogaron.

Explosiones submarinas y sobrevuelo de fuerzas estadounidenses

Veinticuatro horas después del hundimiento se produjeron tres explosiones cerca de la sala de máquinas, que causaron la muerte de dos tripulantes, identificados como el segundo mecánico Nikitin y el mecánico Yakovlev, cuyos cuerpos no fueron encontrados.

Una semana después de su hundimiento, un presunto buque espía ruso visitó la zona, provocando cuatro explosiones más posiblemente dirigidas para destruir los restos en el fondo marino.

El despliegue militar estadounidense en la zona confirmó el interés geopolítico del incidente. En dos oportunidades desde el naufragio, Washington envió al área un avión de reconocimiento WC-135R Constant Phoenix, una sofisticada y poco común aeronave basada en Nebraska y diseñada específicamente para la detección de partículas y armas nucleares.

Según registros de vuelo públicos, los operativos de rastreo aéreo se ejecutaron el 28 de agosto pasado y el 6 de febrero de este año.

La tripulación fue rescatada por España tras un enfrentamiento de órdenes con buques militares rusos
La tripulación fue rescatada por España tras un enfrentamiento de órdenes con buques militares rusos

Por su parte, el gobierno español mantiene hermetismo sobre el caso. El Ejecutivo de Madrid precisó que los restos del Ursa Major se encuentran a unos 2500 metros de profundidad, una distancia que vuelve “imposible” la recuperación de la caja negra de la embarcación sin asumir riesgos y costos técnicos.

Pese al misterio en torno al cargamento nuclear, las autoridades locales no emitieron ningún tipo de alerta por radiación en la costa sur de España, uno de los destinos turísticos del país.

El pensamiento de Raúl Alfonsín frente a la corrupción estructural: Un análisis a 40 años de Stella Maris

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Por: Análisis Litoral

Por: Análisis Litoral

El 2026 nos encuentra en una encrucijada institucional que invita a rescatar el pensamiento de Raúl Alfonsín . Han pasado casi 40 años desde aquel histórico y tenso episodio en la Iglesia de Stella Maris en 1987. En esa oportunidad, el entonces presidente interrumpió de forma imprevista el sermón de monseñor Medina para defender, con una vehemencia que hoy parece olvidada, la honestidad de su administración. Aquel hombre de voz firme, que se levantó de un banco de iglesia para decir que la ética era el tesoro más preciado de la patria, hoy observaría con una tristeza republicana cómo el legado de la restauración se enfrenta a décadas de escándalos que han mutado de simples coimas a redes estructurales de corrupción.

Si el Dr. Alfonsín recorriera las calles de nuestras ciudades hoy, comprendería que el daño más profundo no es solamente económico; es un daño moral que ha calado en el ADN de la sociedad. Él, que creía fervientemente en que con la democracia se viene, se cura y se educa, se enfrentaría a la dura realidad de generaciones precedentes y actuales que han sido despojadas de sus expectativas de un futuro mejor. En el pensamiento de Raúl Alfonsín , el poder nunca fue un fin en sí mismo, sino una herramienta de servicio público. Al ver cómo esa herramienta fue utilizada para el enriquecimiento personal en lugar del bienestar común, seguramente diría: “No me duele el bolsillo de los argentinos, me duele el alma de los jóvenes que ya no creen que sea posible ser honesto y exitoso en esta tierra”. Esta pérdida de fe es, quizás, el mayor secuestro que ha sufrido nuestro bendito país a manos de la desidia política.

Para entender la vigencia del pensamiento de Raúl Alfonsín , debemos recordar que para él la democracia no era simplemente el acto de votar, sino un sistema dinámico de frenos y contrapesos. En 2026, el diagnóstico sería alarmante: instituciones capturadas por intereses espurios y una justicia que, a menudo, parece funcionar a dos velocidades. Vería con desolación procesos judiciales que se vuelven eternos para los poderosos, generando una sensación de impunidad que corroe el pacto social. Entendería que cada peso robado en un negociado se traduce directamente en una escuela sin techo, un hospital sin insumos o una ruta que nunca se terminó. Quizás lo que más le dolería sería la pérdida de la capacidad de asombro de la ciudadanía ante el delito, un síntoma de que la sociedad ha comenzado a normalizar lo inaceptable.

Frente a este panorama, el pensamiento de Raúl Alfonsín no buscaría profundizar la grieta ni pediría venganza ciega; pediría República. Su mensaje hoy sería un recordatorio urgente de que la democracia es un edificio frágil que se desmorona si no se alimenta diariamente con la verdad y la transparencia. No se trata de una mirada nostálgica hacia el pasado, sino de una exigencia hacia el futuro. Recuperar aquel piso mínimo de decencia que se intentó fundar en 1983 es ​​la única forma de devolverle la dignidad a la política. La deshonra de los procedimientos que él denunció en aquel púlpito sigue siendo la mayor amenaza para nuestra libertad en este siglo veintiuno.

Hoy, en Análisis Litoral, reflexionamos sobre esta figura porque su integridad personal, incluso con los errores económicos que pudo tener su gestión, jamás fue puesta en duda por sus más férreos opositores. En este 2026 de incertidumbres, la voz de Alfonsín nos interpela desde la historia: la democracia sigue siendo la única respuesta posible, pero solo si la ética vuelve a ser su motor principal y la honestidad deja de ser una excepción para volver a ser la norma. El compromiso con la verdad debe ser el eje de cualquier proyecto que pretenda sacar al país de su estancamiento moral y económico.

Solo a través de una reconstrucción de los valores republicanos podremos honrar a quienes, como Alfonsín, entendieron que el prestigio de un gobernante reside en su capacidad de mirar a los ojos a su pueblo sin tener nada que ocultar. Ese es el verdadero desafío que enfrentamos como sociedad en el presente año.

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