“Falta poco” o el nuevo autoengaño del peronismo

axel kicillof y sergio massa

Hay una fábula que en política debería enseñarse como materia obligatoria: la del cerdo flaco que sueña con maíz.

El animal, famélico, acorralado por la escasez, se duerme imaginando un campo dorado, abundante, generoso. En su cabeza, el maíz aparece solo, sin esfuerzo, sin siembra, sin cosecha. Come, engorda, se salva. Pero al despertar, nada cambió: sigue flaco, el corral sigue vacío y el hambre, intacta.

La enseñanza es brutal: soñar no es producir.

Y sin embargo, el peronismo vuelve a caer en esa lógica. El “Falta poco” que empieza a instalarse —casi como mantra colectivo— no es otra cosa que el nuevo “hay 2019”. Aquella consigna que, durante el desgaste de Mauricio Macri, funcionó como una promesa automática de regreso, sin necesidad de demasiadas explicaciones.

Hoy la escena se repite, con otros protagonistas pero el mismo reflejo.

Le queda poco”, dice Axel Kicillof.
Falta poco”, repite Sergio Massa.

No son frases al pasar: son una estrategia emocional hacia adentro. Un intento de sostener la moral propia frente a un escenario incierto. Pero también son, peligrosamente, una señal de que el peronismo podría estar otra vez confundiendo deseo con realidad.

El problema es que, esta vez, el contexto no es el mismo.

El “hay 2019” se apoyaba en un rechazo social acumulado. Hoy, en cambio, el escenario es más fragmentado, más volátil, más impredecible. Y sobre todo: con un actor que, lejos de desmoronarse como esperan algunos, sigue teniendo un núcleo duro que no se mueve.

Subestimar a Javier Milei —y al votante que lo sostiene— es, quizás, el error más repetido.

Porque ese votante no es pasivo. No está esperando que “vuelva lo conocido”. Al contrario: en muchos casos, se consolidó justamente en rechazo a eso. Cada vez que reaparecen las viejas caras, cada vez que el peronismo se muestra como un bloque reconocible, ese electorado tiende a reagruparse en defensa propia.

Efecto búmeran.

Algunos dentro del propio PJ lo entienden: mostrar encuestas propias como trofeos, celebrar caídas ajenas, insistir con nombres que ya tuvieron su turno, puede terminar fortaleciendo aquello que se busca debilitar.

La fábula vuelve a aparecer.

Mientras unos sueñan con el maíz —encuestas favorables, desgaste del Gobierno, retorno inevitable— otros advierten que el campo no está sembrado. Que no hay renovación clara, ni propuesta convincente, ni liderazgo ordenado.

Y ahí entra otro dato incómodo: la interna.

La “microfragmentación” que impulsa Massa, el armado amplio que imagina Cristina Fernández de Kirchner, las dudas sobre candidaturas, las tensiones con figuras como Sergio Uñac… todo configura un escenario donde el peronismo todavía está discutiéndose a sí mismo, más que construyendo una alternativa sólida.

Mientras tanto, el oficialismo también juega su propia partida. La figura de Manuel Adorni, envuelta en polémicas, no parece debilitar del todo el esquema de poder, que sigue contenido por la estructura libertaria y la centralidad presidencial.

Lo que no se dice:
El peronismo no está cerca del poder: está cerca de creer que lo está. Y esa diferencia, en política, suele ser determinante.

Doble lectura:

  • Versión peronista: “Falta poco, el ciclo se agota”.
  • Lectura real: “No sabemos cómo construir mayoría, pero apostamos a que el desgaste haga el trabajo”.

El cerdo flaco también creía que el maíz estaba cerca.

Pero nunca sembró.

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Por AM para https://www.analisislitoral.com.ar/

MEDICIONES INTERNAS

El dato de la prestigiosa consultora de origen brasileño que hace estudios en distintos países del mundo, es coincidente con el que manejan encuestadoras locales, que advierten un derrumbe en la imagen presidencial y en las expectativas para lo que resta del mandato.

En el peronismo circulan, incluso, otros datos más complicados. La última medición que le llegó a Massa muestra a Milei con 32 puntos de imagen positiva. El líder del Frente Renovador se regocija, además, con la medición de la consultora Alaska, de Juan Courel, que desde diciembre de 2023 pregunta a los encuestados a quién votarían si el domingo próximo se repitiera el ballotage de 2023. En marzo, por cuarta vez desde que inició el ciclo, el ganador de la pregunta fue Massa, por 52,1% a 47,9%.

La consultora Alaska presunta todos los meses qué pasaría si se repitiera el ballotage entre Javier Milei y Sergio Massa.
La consultora Alaska presunta todos los meses qué pasaría si se repitiera el ballotage entre Javier Milei y Sergio Massa.

Con todo, hay voces internas del peronismo que avisan que hay que cuidarse del efecto búmeran. “Si seguimos mostrando esta foto, vamos a juntar a los antiperonistas. Se aglutinan enseguida”, advierte un dirigente que sigue de cerca los números de las encuestas. La foto de la multitud el 24 de marzo, dice, opera como una alarma para el Gobierno, que no consiguió ni siquiera que se le prestara atención al video que presentó como “El día de la memoria completa”. En el canal de Youtube de la Casa Rosada, la pieza audiovisual tuvo apenas 140 mil vistas y menos de cinco mil likes.

El peronismo de Concordia evita la interna y apunta a 2027

peronismo concordia

El peronismo de Concordia encontró un punto en común que empieza a ordenar lo que hasta hace poco era dispersión. Con cautela, la dirigencia de la segunda ciudad más importante de Entre Ríos inició contactos y comenzó a pensar en el armado de cara a 2027.

Hay una certeza compartida que funciona como límite y motor al mismo tiempo: nadie quiere repetir una interna fatal que termine dinamitando las —muchas o pocas— chances de recuperar la intendencia. Por eso, el diálogo ya comenzó, aunque todavía con agenda acotada y movimientos medidos.

Primeros movimientos y diagnóstico común

Dirigentes como Enrique Cresto, Ángel Giano y Gustavo Bordet intensificaron los contactos para empezar a darle forma al esquema 2027. A los intercambios por chat se suman reuniones puntuales y conversaciones con referentes territoriales e intendentes del departamento.

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La hipótesis que empieza a consolidarse es clara: creen que existen condiciones para recuperar la gestión perdida hace tres años. El análisis se apoya en dos ejes principales.

Por un lado, una evaluación crítica de la gestión de Francisco Azcué, a la que califican como “mala” y con impacto electoral a mediano plazo. Por otro, la posibilidad de un efecto arrastre negativo desde el escenario nacional, en caso de que se sostenga la tendencia adversa del gobierno de Javier Milei, con quien el intendente mostró un alineamiento político marcado, incluso por momentos más explícito que el del gobernador Rogelio Frigerio.

El candidato: entre el consenso y la necesidad

Con un “espíritu dialoguista”, el peronismo empieza a delinear el perfil del candidato ideal. La consigna se repite: alguien con capacidad de sumar hacia adentro, pero también de captar votos por fuera del PJ.

En ese esquema, el nombre de Ángel Giano aparece como uno de los que mejor sintetiza ese equilibrio. Tras la derrota en la interna de 2023, retomó las recorridas territoriales con bajo perfil, pero sin descartar una eventual candidatura de consenso.

“El candidato debe tener vocación de trabajo, caminar y hablarle a la gente que hoy la está pasando mal. Hay que buscar al más competitivo”, sintetizó un dirigente provincial.

Al mismo tiempo, otras voces no descartan ampliar el menú con figuras emergentes. En ese radar aparecen nombres como Pablo Bovino, Javier Orduna o Facundo “Semilla” Pérez, además de sectores sindicales con buena relación con el peronismo, como el encabezado por Sergio Benítez en Salto Grande.

Cicatrizar antes de competir

Puertas adentro, el objetivo inmediato es otro: reconstruir confianza. Las heridas de la última interna siguen abiertas y condicionan cualquier estrategia.

En el entorno de Cresto y Bordet aseguran que ambos “dieron vuelta la página”, aunque reconocen que el verdadero desafío será llegar a una síntesis sin dejar “astillas sin lijar”.

“Enfrentar al oficialismo también implica resolver lo que queda pendiente adentro. Por eso nos estamos organizando”, graficó un dirigente.

La incógnita nacional

El reordenamiento local también está atravesado por una discusión más amplia: el alineamiento del peronismo a nivel nacional.

La figura de Axel Kicillof logró en su momento acercar posiciones entre Cresto y Giano, aunque hoy ese vínculo aparece más difuso. Mientras tanto, el espacio del peronismo federal, con Guillermo Michel como referencia en la provincia, busca instalar una alternativa propia.

Ese esquema tendrá en abril su presentación formal en Entre Ríos y podría reconfigurar alianzas hacia adelante.

Sin nombres definidos, pero con estrategia clara

Por ahora, nadie se anima a ponerle nombre al retador de Azcué, quien se perfila para ir por la reelección. Sin embargo, hay consenso en el perfil: un candidato capaz de retener el voto peronista y, al mismo tiempo, seducir a sectores independientes o desencantados.

En el PJ están convencidos de que parte del electorado de centro que en 2023 acompañó a Azcué podría buscar una alternativa opositora si el contexto económico y político no mejora.

En ese escenario, el peronismo de Concordia avanza con cautela, pero con una idea fija: esta vez, la unidad no es una opción romántica, sino una condición de supervivencia.

Fuente principal : Letra P

Bindi, Pagano y Zamora: el triángulo incómodo que podría asomar detrás de operaciones, poder e inteligencia

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Hay nombres que ocupan titulares. Y hay otros que orbitan en las sombras, pero que aparecerían —una y otra vez— en el corazón de los episodios más sensibles del poder argentino.

El de Franco Bindi parecería pertenecer a esta segunda categoría.

Abogado, supuesto operador silencioso y —según diversas versiones periodísticas— habitué de los márgenes donde se cruzarían política, justicia e inteligencia, Bindi volvería a emerger en la escena pública. Esta vez, no solo por su vínculo personal con la actual diputada nacional Marcela Pagano, sino por una trama más amplia que lo conectaría con el poder territorial de Gerardo Zamora.

Un nombre que se repetiría

En los últimos meses, el nombre de Bindi habría aparecido asociado a episodios de alto voltaje político: la difusión de audios que impactaron en la interna del oficialismo, supuestas gestiones paralelas en vínculos internacionales sensibles y una persistente presencia en causas judiciales complejas desde hace más de una década.

Nada de esto, por sí solo, constituiría prueba judicial. Pero sí configuraría un patrón: Bindi aparecería siempre en los márgenes de los conflictos donde se jugaría poder real.

El dato judicial más reciente

En ese contexto, en las últimas semanas se habría conocido un hecho concreto que vuelve a ubicar a Bindi en el centro de la escena judicial.

Según informó La Nación, la Cámara Federal de Casación Penal habría rechazado un recurso presentado por Marcela Pagano y Franco Bindi, quienes intentaban acceder al expediente en el que se investiga la filtración de audios vinculados al caso de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

El tribunal habría considerado que ninguno de los dos se encontraría formalmente imputado en la causa, motivo por el cual no correspondería su participación ni el acceso al expediente en esta etapa.

El trasfondo de esa investigación se vincularía con una denuncia del Gobierno por presunto espionaje y difusión ilegal de grabaciones sensibles, en las que se habría buscado influir en la opinión pública y en el escenario político.

En ese marco, desde el oficialismo se habría señalado a Pagano y a su entorno, incluyendo a Bindi, como posibles responsables de la difusión de esos audios, algo que fue rechazado públicamente por la propia diputada.

El origen del vínculo con Zamora

Para reconstruir esta historia habría que retroceder al año 2013. Según registros públicos, en ese período Bindi habría sido incorporado como asesor en el Senado, en paralelo a cuestionamientos judiciales en su contra.

Poco después, su estudio jurídico habría comenzado a prestar servicios para la provincia de Santiago del Estero, gobernada por Zamora. Desde entonces, distintas versiones lo ubicarían como un operador clave en Buenos Aires para atender intereses del poder provincial.

Aquí aparecería el primer dato estructural: no se trataría de un vínculo ocasional, sino de una relación sostenida en el tiempo.

Causas, operaciones y zonas grises

A lo largo de los años, el nombre de Bindi habría sido mencionado en distintos episodios: la denominada “Operación PUF”, vinculada a maniobras judiciales y mediáticas; declaraciones del arrepentido Leonardo Fariña en causas de lavado; y supuestas intervenciones en expedientes sensibles que involucrarían a dirigentes políticos.

A esto se sumarían versiones —no confirmadas judicialmente— sobre vínculos con estructuras de inteligencia y contactos internacionales.

En términos periodísticos, lo relevante no sería validar cada acusación, sino observar el patrón: un mismo actor mencionado en escenarios distintos, pero siempre cerca de la disputa por el control judicial o político.

Pagano: la posible puerta de entrada al Congreso

El vínculo con Marcela Pagano agregaría una dimensión política directa.

La diputada, que habría llegado al Congreso de la mano de Javier Milei y hoy se posicionaría como una voz crítica dentro del propio espacio, quedaría inevitablemente atravesada por esta red de relaciones.

Sin necesidad de imputar responsabilidades, la pregunta sería otra: ¿hasta qué punto estos vínculos podrían influir en las dinámicas internas del poder?

Zamora y el poder silencioso

En este entramado aparecería una figura clave: Gerardo Zamora.

Con bajo perfil mediático pero alta incidencia política, el gobernador santiagueño encarnaría lo que el politólogo Giovanni Sartori definía como “poder de chantaje”: actores con pocos votos propios, pero capacidad decisiva en momentos clave.

Su relación con estructuras como la AFA y su influencia en el Senado lo convertirían en un jugador estratégico. Y en ese esquema, la figura de Bindi aparecería como posible nexo operativo.

Lo que no se diría

No habría, hasta el momento, condenas firmes que confirmen las acusaciones más graves. Sí existiría una reiteración de menciones en causas, operaciones y versiones periodísticas. Y ahora también, un expediente judicial en curso donde su nombre vuelve a aparecer en el contexto de una investigación sensible.

Y sobre todo, una constante: la opacidad.

En la Argentina, muchas veces el poder no se explicaría por lo visible, sino por lo que permanecería fuera de escena.

Una trama abierta

El caso Bindi no sería un hecho aislado. Sería, en todo caso, una ventana.

Una ventana a cómo se construirían —y se sostendrían— ciertas estructuras de influencia en la política argentina: con operadores discretos, vínculos cruzados y una frontera difusa entre lo legal, lo político y lo invisible.

La pregunta no sería solo quién es Franco Bindi.

La pregunta sería otra: ¿cuántos más operarían en la misma lógica sin haber sido todavía expuestos?

Redaccion Análisis Litoral

Entre el estancamiento y la oportunidad: ¿puede la creatividad destrabar la economía?

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A casi tres años del inicio de la gestión de Javier Milei, incluso dentro del propio oficialismo comienzan a aparecer señales de alerta: la recuperación de la actividad económica muestra signos de desaceleración y, en algunos sectores, directamente de estancamiento. No se trata solo de percepciones aisladas, sino de una sensación que empieza a filtrarse en indicadores, en el consumo y —sobre todo— en el humor social.

El fenómeno no es nuevo en la historia argentina. Gobiernos con fuerte impulso reformista han atravesado, tras una primera etapa de shock, un “valle” donde los resultados tardan en consolidarse. Ocurrió en los años 90 con las reformas estructurales, y también en procesos más recientes en América Latina, donde los ajustes iniciales generaron una pausa económica antes de una eventual reactivación. La diferencia, en este caso, es el contexto social: una clase media golpeada y sectores bajos con escaso margen de espera.

Lo que no se dice

El gobierno apuesta a que el orden macroeconómico —equilibrio fiscal, baja de inflación, desregulación— genere por sí solo un rebote. Sin embargo, la historia comparada muestra que estos procesos requieren, además, coordinación política, acuerdos mínimos y generación de expectativas positivas. Sin eso, la economía puede estabilizarse… pero sin crecer.

Y aquí aparece un elemento incómodo, difícil de plantear pero necesario para una lectura estratégica: los grandes reacomodamientos globales —incluso aquellos derivados de conflictos internacionales— suelen reconfigurar cadenas de suministro, precios de commodities y oportunidades productivas. Sin romantizar ni mucho menos desear escenarios de conflicto, la historia muestra que durante la Segunda Guerra Mundial, Argentina logró posicionarse como proveedor clave de alimentos, consolidando su perfil como “granero del mundo”.

Hoy, en un contexto internacional nuevamente tensionado, podrían abrirse ventanas —acotadas y condicionadas— para sectores estratégicos como el agro, la energía o los alimentos. La diferencia es que esas oportunidades ya no se capturan por inercia: requieren planificación, coordinación y una rápida capacidad de respuesta.

La oposición: entre el desgaste y la falta de propuesta

En paralelo, la oposición atraviesa su propia crisis. Fragmentada y sin un liderazgo claro, no logra capitalizar el malestar. Más aún, parte de sus embates —en algunos casos sobreactuados o poco consistentes— terminan reforzando la narrativa oficial de una “casta desconectada”.

Pero aquí aparece un punto clave: la oposición no solo falla cuando critica sin sustento, sino también cuando no propone alternativas superadoras. En democracias maduras, los momentos de crisis económica suelen dar lugar a oposiciones creativas, capaces de instalar ideas que, si son ignoradas, terminan siendo capital político propio.

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¿Falta diálogo o falta método?

El conflicto entre el gobierno y la oposición parece haber quebrado cualquier canal de diálogo. Sin embargo, el problema podría ser más profundo: no hay un ámbito estructurado para pensar soluciones de manera colectiva.

En otros países, ante situaciones de estancamiento, se han impulsado:

  • Consejos económicos y sociales con participación multisectorial
  • Mesas de innovación público-privadas
  • Convocatorias abiertas a expertos, universidades y actores productivos

Argentina, paradójicamente, cuenta con un capital intangible reconocido globalmente: la “viveza criolla” entendida como capacidad de adaptación, la inventiva y una creatividad que ha destacado tanto en la ciencia como en el deporte.

La propuesta: una “gran tormenta de ideas nacional”

Desde este espacio surge una idea que, aunque a primera vista pueda parecer ingenua, cuenta con antecedentes concretos a nivel internacional: convocar a una gran “brainstorming session” nacional. La propuesta implicaría una convocatoria previa a través de una plataforma digital, donde ciudadanos de todo el país puedan presentar sus ideas y proyectos, permitiendo luego una selección de aquellas iniciativas con mayor potencial de impacto, para ser incorporados a una gran comisión de trabajo .

No se trata de un acto simbólico ni de una foto política, sino de un proceso real:

  • Convocar economistas, emprendedores, científicos, pymes, sindicatos y referentes sociales
  • Establecer ejes concretos: empleo, producción, exportaciones, innovación
  • Generar propuestas medibles y de rápida implementación
  • Transparentar el proceso para que la sociedad lo perciba como un cambio de actitud

Doble lectura

  • Versión oficial: el rumbo es correcto, solo hay que sostenerlo.
  • Lectura real: sin apertura, sin nuevas ideas y sin coordinación política, el proceso puede diluirse en el tiempo.

El factor clave: la percepción social

En economía, la confianza es un activo determinante. Si la sociedad percibe que hay apertura, inteligencia colectiva y búsqueda genuina de soluciones, es más probable que otorgue tiempo. Si, por el contrario, percibe rigidez o aislamiento, el margen de espera se reduce.

Hoy, la realidad golpea con fuerza en amplios sectores. Y el tiempo político —a diferencia del económico— no es infinito.

Cierre abierto

¿Puede Argentina convertir una crisis en una oportunidad histórica?
¿Se animará el gobierno a abrir el juego?
¿Podrá la oposición reinventarse como una alternativa propositiva?

Tal vez la respuesta no esté en una sola figura, sino en la capacidad colectiva de un país que, más de una vez, supo reinventarse.

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diario_a@yahoo.com

Por Alejandro Monzon para https://www.analisislitoral.com.ar/

#Milei #OportunidadGlobal

Javier Milei afirmó que la inflación mayorista “está bajando” y dijo que “anticipa lo que viene” para la minorista

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Tras la publicación del dato mayorista de febrero, el presidente compartió una explicación de por qué se estaría desacelerando la evolución de los precios

Luego de que la inflación mayorista marque un retroceso de 0,7 puntos porcentuales en febrero respecto a enero, el presidente Javier Milei celebró la reducción y estimó que esa desaceleración tendrá una réplica en los precios minoristas.

“A continuación presentaré cálculos que no son proyecciones pero que sirven para ver como en dinámica la inflación está cayendo”, comenzó diciendo el jefe de Estado en un posteo realizado en su cuenta oficial de la red social X.

“La inflación mayorista de los últimos doce meses viaja al 26% anual. A su vez, la del bimestre anualizada viaja al 17% mientras que la del mes de febrero anualizada lo hace al 13%. Podrán ponerlo como quieran pero la inflación está bajando y los Precios Mayoristas anticipan lo que viene a futuro en Minoristas”, explicó.

En tal sentido, Milei consideró que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) “aún debe purgar el ajuste de tarifas y desequilibrios monetarios que tardan más que el IPM”.Javier Milei y Luis CaputoJavier Milei y Luis Caputo proyectaron que la inflación podría perforar el 1% mensual en agosto. (@JMilei)

Durante una disertación en la Bolsa de Comercio de Córdoba la semana pasada, el mandatario había reafirmado su visión sobre el rumbo económico y había proyectado que en agosto la inflación mensual podría ubicarse por debajo del 1 por ciento.

Al abrir su exposición, puso el foco en el contexto económico y en las expectativas para el país. “¿La inflación es alta? Sí, claro, pero cuando vinimos era del 1,5% diario. Venimos desde el infierno”, afirmó. Luego, enfatizó: “Para agosto, la inflación debería empezar con cero”.

En esa misma línea, el ministro de Economía, Luis Caputo, compartió el objetivo presidencial de que el IPC comience con 0% en el segundo semestre, aunque dejó la puerta abierta para que ocurra en los meses siguientes a agosto.

A días de conocerse que la dinámica inflacionaria de febrero fue de 2,9%, mismo número que en enero, Caputo aseveró: “Esperábamos el dato. Sabíamos que venía en ese entorno porque la suba de la carne y las tarifas pegó. Nos preocupa pero sobre todo nos ocupa. La política monetaria sigue apuntando a tener la inflación lo más bajo posible”.

En tanto, insistió en que la inflación podría ubicarse por debajo del 1% en agosto, pero con matices. “Es muy difícil predecir el cuándo en los índices pero no me preocupa porque es una cuestión de tiempo. Si no es agosto, será septiembre u octubre”, señaló.

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Se desaceleró la inflación mayorista

El índice de precios mayoristas registró un aumento del 1% en febrero, lo que implicó una desaceleración de 0,7 puntos porcentuales frente al registro de enero. En términos interanuales, la variación alcanzó el 25,6%, mientras que en el acumulado del primer bimestre, la suba llegó al 2,7 por ciento. Así, el avance mensual se ubicó por debajo del IPC, que marcó un incremento del 2,9% para febrero de 2026.

De acuerdo con datos del Indec, el índice de precios internos al por mayor (IPIM) mostró un alza de 1% respecto al mes anterior, impulsada por una suba del 1,3% en los bienes nacionales y una baja del 2,7% en los importados.

Dentro de los productos nacionales, los mayores aportes al IPIM provinieron de petróleo crudo y gas (0,27%), alimentos y bebidas (0,26%), productos agropecuarios (0,24%), productos refinados del petróleo (0,23%) y energía eléctrica (0,12%).

El índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) anotó una suba del 0,7% en febrero, resultado de un avance del 0,9% en productos nacionales y una caída del 2,6% en importados.

En cuanto al índice de precios básicos del productor (IPP), que excluye impuestos, la variación fue del 0,7%, con un crecimiento del 1,0% en productos primarios y del 0,6% en manufacturados y energía eléctrica.

El Salto Histórico: Argentina LNG ya es una realidad exportadora

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Lo que ayer era un proyecto, hoy es un compromiso firmado con el mundo. El pasado 4 de marzo de 2026, se selló en Berlín el contrato de exportación de GNL más importante en la historia de nuestro país. Argentina deja de ser solo una promesa energética para convertirse en un jugador clave en el tablero global.

🤝 Los Protagonistas (El Consorcio SESA)

Para alcanzar esta escala, la unión de fuerzas ha sido fundamental. El consorcio Southern Energy (SESA) lidera esta gesta, integrado por:

YPF (Líder del proyecto).

Pan American Energy (PAE).

Pampa Energía.

Harbour Energy.

Golar LNG (Socio tecnológico y proveedor de la infraestructura flotante).

Reciente: Acuerdo de desarrollo conjunto con Eni (Italia) para escalar la producción.

🏗️ Los “Gigantes de Acero” en el Mar

La logística se apoya en dos pilares flotantes que operarán frente a Punta Colorada, Río Negro:

Hilli Episeyo (FLNG): El primer buque factoría. Actualmente operativo en África, será trasladado a nuestras costas para iniciar operaciones en 2027.

MK II (FLNG): La segunda unidad de licuefacción que se sumará para alcanzar una capacidad de 6 millones de toneladas anuales (MTPA).

Construcción: Las negociaciones para las nuevas unidades involucran a astilleros de élite como Wison (China) y Samsung Heavy Industries (Corea del Sur).

📈 Exportaciones: El gas de Vaca Muerta llega a Europa

Contrato con SEFE (Alemania): Se ha garantizado la venta de 2 millones de toneladas anuales durante 8 años.

Monto del contrato: Supera los USD 7.000 millones.

Destino: Este acuerdo asegura el suministro para Europa, cubriendo el 80% de la capacidad de la primera unidad.

⚙️ Características Técnicas

El Ducto: Un gasoducto dedicado de 600 km (36 pulgadas) conectará Neuquén directamente con la costa rionegrina.

Licuefacción: El gas se enfría a -160°C, reduciendo su volumen 600 veces para permitir su transporte transoceánico.

Operatividad: Inicio de carga en 2027, con una proyección de ingresos de USD 30.000 millones anuales para 2030.

#Energía,#VacaMuerta,#ArgentinaLNG,#YPF#GNL#ComercioExterior#RíoNegro#Exportaciones#Inversiones#RIGI

No cambiemos la vara: cuando la memoria selectiva se vuelve herramienta política

En la Argentina de los últimos años parece haberse instalado una curiosa paradoja moral: después de décadas de convivir con escándalos de corrupción estructural, con redes organizadas para el saqueo del Estado, parte del debate público se concentra hoy en episodios menores que, sin dejar de ser cuestionables, difícilmente puedan compararse con los sistemas de corrupción que marcaron a la política nacional durante décadas.

Digamos lo evidente: si se observan los temas que ocupan la agenda mediática en estos días —el lugar de la esposa de un funcionario en un avión oficial, un vuelo privado a Punta del Este o un mensaje en X (Twitter) vinculado a una criptomoneda— cuesta encontrar allí un daño directo comprobado al Estado o un esquema de apropiación sistemática de fondos públicos.

Eso no significa que todo esté bien ni que la ética pública deba relativizarse. No. La ética debe ser exigente siempre. Pero también debe ser coherente. Y ahí aparece la pregunta incómoda: ¿cuándo nos volvimos tan puristas?

La memoria corta de la política argentina

La historia política reciente ofrece múltiples ejemplos de cómo la discusión pública ha oscilado entre escándalos menores y otros de magnitud estructural.

Durante el gobierno de Raúl Alfonsín, por ejemplo, uno de los episodios que ocupó titulares fue la polémica por la importación de pollos congelados en medio de la crisis económica de los años 80. A comienzos de los 2000, durante la presidencia de Fernando de la Rúa, la prensa dedicó semanas a discutir el llamado “caso del jardinero”, una controversia administrativa menor si se la compara con los escándalos posteriores que sacudirían al país.

Algo similar ocurrió años después con Mauricio Macri, cuando parte del debate político giró durante meses en torno a las empresas de su familia y a las decisiones empresariales de su padre, Franco Macri.

Nada de eso fue irrelevante. Pero tampoco puede ponerse en la misma escala que las estructuras de corrupción que, según múltiples investigaciones judiciales, funcionaron durante años en distintos niveles del Estado.

Cuando la corrupción se vuelve sistema

Los argentinos también hemos sido testigos de otra cosa: organizaciones piramidales de corrupción, donde el saqueo no era un hecho aislado sino un mecanismo de funcionamiento.

Las causas judiciales vinculadas a la obra pública, los sistemas de retornos empresariales o los circuitos de recaudación ilegal que surgieron en investigaciones como la conocida causa de los Cuadernos de las Coimas, revelaron la existencia de redes complejas de funcionarios, empresarios y operadores políticos.

En ese contexto, la figura de Cristina Fernández de Kirchner quedó en el centro de múltiples procesos judiciales, incluido el que culminó con una condena en la causa conocida como Causa Vialidad, vinculada al direccionamiento de obras públicas en la provincia de Santa Cruz.

Esos expedientes —independientemente de las interpretaciones políticas que se hagan de ellos— describen mecanismos que implicaban miles de millones de pesos del erario público, redes de empresas y un entramado institucional destinado a sostener el sistema.

Ahí es donde aparece la diferencia de escala.

Ética sí, doble vara no

¿Puede haber corrupción en cualquier gobierno? Sin dudas. El poder siempre genera tentaciones y oportunidades.

Por eso, cuando surge un hecho cuestionable, debe investigarse y, si corresponde, sancionarse. Incluso puede haber responsabilidades políticas que obliguen a una renuncia. La ética pública no es negociable.

Pero confundir un episodio individual con una estructura organizada de saqueo estatal es otra cosa.

No es lo mismo un hecho irregular que un sistema diseñado para apropiarse de recursos públicos durante años.

La sociedad frente al espejo

Hay una reflexión más incómoda aún: la política no surge en el vacío. Es, en gran medida, un reflejo de la sociedad que la produce.

Cuando los argentinos naturalizan pequeñas transgresiones cotidianas —desde eludir reglas hasta justificar ventajas indebidas— terminan creando un clima cultural donde esas conductas también encuentran espacio en la política.

En ese sentido, el problema de la corrupción no es exclusivamente institucional. También es cultural.

El ejemplo del fútbol argentino

Para entenderlo basta mirar otro universo de poder: el fútbol.

La Asociación del Fútbol Argentino suele ser asociada a la figura de su presidente, Claudio “Chiqui” Tapia, pero quienes conocen el funcionamiento interno del fútbol argentino saben que el sistema está compuesto por decenas de dirigentes, intereses cruzados y estructuras que trascienden a una sola persona.

El problema no es un nombre propio. Es la lógica de funcionamiento.

Y cuando esa lógica se naturaliza, el riesgo siempre es el mismo: la impunidad.

El verdadero peligro: la impunidad

La diferencia fundamental entre un sistema republicano saludable y uno degradado no es que exista o no corrupción —porque lamentablemente siempre existe— sino si esa corrupción puede ser investigada, juzgada y sancionada.

Cuando el poder político necesita perpetuarse para evitar rendir cuentas, aparece otra deriva peligrosa: el debilitamiento institucional, el avance sobre la Justicia, la persecución a la prensa crítica y, en los casos más extremos, el autoritarismo.

La historia latinoamericana está llena de ejemplos de ese proceso.

Una vara única

Por eso el desafío no es bajar el nivel de exigencia ética. Al contrario: la vara debe mantenerse alta siempre.

Pero debe ser la misma vara para todos.

Porque cuando la indignación se vuelve selectiva, cuando ciertos hechos se exageran mientras otros se minimizan, el debate público deja de ser moral y se convierte simplemente en una herramienta política.

Y en ese terreno, la sociedad termina perdiendo algo mucho más importante que una discusión mediática: pierde la capacidad de distinguir entre un error, un abuso y un sistema organizado de corrupción.

No cambiemos la vara.
Porque cuando se pierde la medida de las cosas, también se pierde la memoria.

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Por Alejandro Monzon para Análisis Litoral

Cuando la indignación mediática es selectiva: viajes, moral pública y memoria corta en la política argentina

En las últimas horas una parte del ecosistema mediático argentino decidió instalar un escándalo político alrededor del viaje del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, a Estados Unidos. El motivo: la presencia de su esposa en la comitiva que participó de actividades oficiales en Nueva York durante el evento conocido como “Argentina Week”. La escena, amplificada con titulares, debates televisivos y denuncias opositoras, pretende transformarse en un símbolo de supuestos privilegios o abuso de recursos públicos.

Sin embargo, el propio funcionario explicó que su esposa ya tenía un pasaje comprado y que sus gastos personales fueron cubiertos por ella misma, asegurando que “no le sacamos un peso al Estado”.

Lo curioso no es tanto el hecho en sí —que puede ser discutido dentro del marco de la ética pública— sino la intensidad selectiva con la que ciertos medios deciden indignarse. En la Argentina reciente existen antecedentes mucho más controvertidos que no generaron el mismo nivel de escándalo permanente ni la misma obsesión editorial.

La memoria incómoda: escalas misteriosas y denuncias de corrupción

Uno de esos antecedentes remite a la etapa presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. En 2013, el periodista Jorge Lanata denunció en su programa una escala realizada por el avión presidencial en las islas Seychelles, un conocido paraíso fiscal del océano Índico. Aquella parada, según la explicación oficial, fue una “escala técnica” de unas 13 horas durante un viaje desde Asia.

Sin embargo, la investigación televisiva vinculó esa escala con la llamada “ruta del dinero K”, que incluía sospechas de lavado de dinero asociado al empresario Lázaro Báez. Según el informe periodístico, Seychelles aparecía mencionada como posible destino de sociedades offshore vinculadas a ese entramado financiero.

La controversia fue enorme en su momento, pero con el paso del tiempo quedó diluida en la memoria pública. Hoy, mientras se discute si una esposa viajó o no en un avión presidencial, pocos recuerdan aquellas denuncias sobre millones de dólares presuntamente vinculados a redes offshore.

El contraste con otros gobiernos

Tampoco es un secreto que durante la gestión de Alberto Fernández el debate público estuvo atravesado por numerosos cuestionamientos a su vida privada y a sus viajes oficiales. Durante su mandato, la agenda política estuvo marcada por polémicas sobre actividades personales, visitas a la residencia presidencial en plena pandemia y diversos desplazamientos oficiales que generaron controversia mediática y política.

Sin embargo, muchas de esas discusiones quedaron rápidamente absorbidas por el ritmo de la coyuntura, sin transformarse en campañas mediáticas permanentes.

La lógica del escándalo permanente

La pregunta entonces no es si un funcionario debe o no viajar acompañado por su pareja —una discusión válida dentro del marco de la ética pública— sino por qué algunos hechos se convierten en tormentas mediáticas mientras otros, potencialmente más graves, quedan relegados a la amnesia colectiva.

En la Argentina contemporánea la política parece vivir bajo una lógica de escándalo permanente donde la vara moral cambia según el gobierno de turno. Lo que para algunos medios es un pecado institucional en un momento, en otro puede convertirse en una anécdota menor o directamente desaparecer de la agenda.

Lo que no se dice

En el fondo, este episodio vuelve a exponer una vieja característica del debate público argentino: la hipocresía selectiva.

Un viaje con una esposa puede convertirse en noticia nacional durante días, mientras que denuncias sobre rutas internacionales de dinero, paraísos fiscales o estructuras financieras offshore pasan a segundo plano cuando cambian los vientos políticos.

La verdadera discusión quizás debería ser otra:
si la Argentina quiere transparencia real en la función pública, esa vara debería aplicarse a todos los gobiernos, a todos los dirigentes y a todas las épocas, no sólo cuando conviene editorialmente.

Porque cuando la indignación es selectiva, deja de ser periodismo para convertirse simplemente en una herramienta de disputa política.

A.Monzon Analisis Litoral

Municipios, desarrollo y batalla cultural: repensar el rol del Estado local

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Durante décadas en la Argentina se instaló una idea que rara vez se discute: cuando una ciudad tiene problemas económicos o sociales, la respuesta debe venir del Estado. Más programas públicos, más estructuras administrativas, más empleados municipales y, por supuesto, más recursos provenientes de los contribuyentes.

Sin embargo, el debate que comenzó a instalar el presidente Javier Milei y el espacio político La Libertad Avanza dentro de la llamada batalla cultural plantea una pregunta que también alcanza a los municipios: ¿cuál es el verdadero rol del Estado en el desarrollo de una sociedad?

Porque antes de discutir cuánto debe gastar un municipio, conviene discutir qué debe hacer realmente un municipio.

El municipio no debe dirigir la economía

La función esencial de un gobierno local es bastante clara: garantizar el funcionamiento de la ciudad.

Calles transitables, iluminación pública, limpieza urbana, planificación territorial, ordenamiento del tránsito y mantenimiento de los espacios públicos. Es decir, todo aquello que hace posible la vida cotidiana de una comunidad.

Sin embargo, en muchas ciudades argentinas el municipio terminó adoptando otro rol: intentar dirigir la economía local mediante programas, subsidios o iniciativas financiadas con recursos que provienen de tasas municipales.

En otras palabras, los propios contribuyentes terminan financiando con sus impuestos actividades económicas que deberían surgir de la iniciativa privada.

Este modelo, además de ineficiente, suele generar un círculo vicioso: cuanto más se expande el aparato municipal, más recursos necesita recaudar. Y cuanto mayor es la presión fiscal, más difícil se vuelve invertir, emprender o producir.

La libertad económica como motor del desarrollo

Uno de los ejes centrales de la batalla cultural libertaria es recuperar el sentido profundo de la palabra libertad.

No se trata solamente de una libertad política abstracta, sino de algo mucho más concreto: la posibilidad real de emprender, producir, comerciar, innovar y competir sin que el Estado se convierta en un obstáculo permanente.

Cuando la libertad económica existe de verdad, el desarrollo no depende de un programa municipal ni de un subsidio estatal. Surge de la creatividad, el esfuerzo y la capacidad emprendedora de la sociedad.

Las ciudades que crecen no lo hacen porque el municipio planifica cada actividad económica, sino porque miles de personas encuentran condiciones favorables para crear empresas, desarrollar proyectos y expandir mercados.

El verdadero motor de una ciudad: sus emprendedores

En lugar de destinar recursos públicos a iniciativas que muchas veces terminan siendo burocráticas o poco efectivas, los municipios deberían concentrarse en crear ecosistemas favorables para el desarrollo emprendedor.

Esto implica, por ejemplo:

  • simplificar habilitaciones comerciales
  • reducir cargas y tasas distorsivas
  • eliminar trámites innecesarios
  • digitalizar procesos administrativos
  • facilitar el acceso a información y mercados

Pero también supone algo más ambicioso: promover verdaderos sistemas de incubación de proyectos productivos.

En ese punto, el trabajo articulado entre Nación, provincias y municipios puede cumplir un rol clave.

Incubadoras de empresas y desarrollo de pymes

En lugar de expandir el empleo público, el desafío del Estado debería ser multiplicar las oportunidades para el empleo privado.

Para eso se necesitan políticas modernas orientadas a:

  • incubadoras de empresas
  • programas de mentoría emprendedora
  • asistencia técnica para pymes
  • acceso a nuevos mercados
  • formación en comercio internacional
  • innovación tecnológica

Las pequeñas y medianas empresas son el verdadero corazón productivo de cualquier economía. Cuando una pyme logra crecer, innovar y exportar, no solo genera empleo: también multiplica el desarrollo local.

Por eso, más que programas asistencialistas, lo que se necesita son herramientas que permitan transformar ideas en proyectos productivos reales.

Financiamiento inteligente, no subsidios eternos

Un aspecto central de estas políticas debería ser el acceso al financiamiento.

Muchos proyectos productivos fracasan no por falta de ideas, sino por la imposibilidad de acceder a capital inicial o financiamiento razonable.

Allí el Estado puede cumplir un rol positivo mediante:

  • créditos blandos para emprendimientos
  • fondos de desarrollo productivo
  • programas de inversión semilla
  • sistemas de seguimiento y evaluación de proyectos

La diferencia con los viejos modelos es fundamental: no se trata de repartir subsidios indiscriminados, sino de invertir en proyectos con potencial real de crecimiento.

Esto requiere evaluación, seguimiento y acompañamiento técnico, algo que muchas veces estuvo ausente en las políticas públicas tradicionales.

El problema del empleo público improductivo

Uno de los grandes errores del modelo político argentino fue convertir al Estado en una herramienta de contención laboral.

En muchos municipios, el empleo público terminó funcionando como respuesta a la falta de desarrollo económico, generando estructuras administrativas cada vez más grandes y, en muchos casos, con funciones poco claras.

Pero el empleo público improductivo no resuelve los problemas estructurales de una ciudad. Por el contrario, suele agravarlos.

Porque cada puesto innecesario dentro del Estado implica:

  • mayor gasto público
  • mayor presión fiscal
  • menos recursos para infraestructura y servicios
  • menor competitividad para el sector privado

En lugar de ampliar permanentemente las plantas municipales, el desafío debería ser reorientar la política pública hacia la generación de empleo productivo.

El cambio cultural que necesita la Argentina

La batalla cultural libertaria propone, en definitiva, cambiar una idea profundamente arraigada en la política argentina: que el progreso depende principalmente del Estado.

Según esta mirada, el verdadero motor del desarrollo no es el gasto público, sino la libertad de las personas para producir, innovar y crear valor.

Aplicado al nivel municipal, esto significa abandonar la lógica del Estado que administra pobreza para avanzar hacia un modelo donde el gobierno local se concentre en sus funciones esenciales y deje que la sociedad despliegue todo su potencial productivo.

Porque cuando la libertad económica existe de verdad, las ciudades no crecen por decreto.

Crecen porque sus ciudadanos tienen la posibilidad real de imaginar proyectos, arriesgar, invertir, competir y conquistar nuevos mercados en el mundo.

Y ese es, finalmente, el tipo de desarrollo que ningún Estado puede imponer, pero que una sociedad libre puede construir.

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Por Alejandro Monzon para Análisis Litoral

De outsider a presidente: la consolidación política de Javier Milei y el reordenamiento del poder en Argentina

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En menos de un lustro, la figura de Javier Milei pasó de ser un economista mediático sin estructura partidaria a convertirse en el presidente que reconfiguró el mapa político argentino. Su ascenso, inicialmente leído como un fenómeno marginal o testimonial, terminó alterando los equilibrios tradicionales del poder en uno de los países más inestables de América Latina.

Del escepticismo a las urnas

Cuando irrumpió en política, Milei fue objeto de burlas y subestimación. Sin aparato territorial ni respaldo de los partidos históricos, se presentó como candidato a diputado nacional y logró ingresar al Congreso con una performance electoral que superó, en términos absolutos, a fuerzas con décadas de trayectoria como el Frente de Izquierda.

Su estrategia de sortear el salario como legislador —una decisión que combinó marketing político y mensaje ideológico contra “la casta”— consolidó su perfil antisistema. El gesto no solo reforzó su narrativa libertaria, sino que amplificó su visibilidad pública en un contexto de creciente hartazgo social con la dirigencia tradicional.

La conquista del poder ejecutivo

Cuando anunció su candidatura presidencial, volvió el escepticismo. Se lo señalaba como un dirigente sin estructura, sin gobernadores, sin intendentes y con escaso volumen legislativo. Sin embargo, el escenario de crisis económica, inflación persistente y desconfianza institucional abrió una ventana que Milei supo capitalizar.

El triunfo presidencial de La Libertad Avanza frente a las principales coaliciones históricas no solo fue un resultado electoral: fue un síntoma del agotamiento del sistema político tradicional argentino. Por primera vez desde el retorno de la democracia, una fuerza nacida al margen del peronismo y del radicalismo llegaba al Ejecutivo con un discurso explícitamente rupturista.

Gobernar con minoría

El inicio de su gestión estuvo marcado por la debilidad parlamentaria. Con escasa representación en ambas cámaras, el oficialismo dependía de acuerdos circunstanciales para avanzar en su agenda. Analistas y dirigentes opositores pronosticaron una caída temprana del gobierno, aludiendo a la fragilidad política y al costo social de las reformas anunciadas.

Sin embargo, el escenario evolucionó de manera distinta. En junio de 2025, la situación judicial de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a sacudir al kirchnerismo, debilitando su liderazgo interno. Meses después, en las elecciones legislativas de octubre, La Libertad Avanza amplió su representación en la Cámara de Diputados y consolidó una posición estratégica en el Senado, alterando el equilibrio de fuerzas que había dominado la política argentina durante dos décadas.

Reconfiguración del sistema de partidos

El impacto no se limitó al oficialismo. La histórica Unión Cívica Radical profundizó su crisis de identidad y representación, mientras que sectores de la coalición opositora Juntos por el Cambio comenzaron a fragmentarse, con dirigentes migrando hacia el oficialismo o redefiniendo alianzas.

El kirchnerismo, eje central del poder político argentino desde 2003, entró en una etapa de reconfiguración interna sin liderazgo claro ni estrategia unificada frente al nuevo escenario.

Conflicto social y agenda reformista

El gobierno enfrentó paros generales, movilizaciones sindicales y tensiones con gobernadores. La agenda de reformas —centrada en la desregulación económica, la reducción del gasto público y la apertura de mercados— generó resistencia en sectores sindicales y empresariales acostumbrados a un modelo de fuerte intervención estatal.

No obstante, el Ejecutivo logró avanzar en la aprobación de leyes clave, apoyado en acuerdos legislativos pragmáticos y en una narrativa de confrontación directa con el statu quo. En el plano internacional, el alineamiento con Estados Unidos y con economías occidentales reforzó la proyección externa del gobierno y redefinió el posicionamiento geopolítico argentino.

¿Fenómeno coyuntural o cambio estructural?

A comienzos de 2026, la figura de Milei ya no puede ser analizada únicamente como una anomalía política. Su permanencia en el poder, la expansión legislativa de su fuerza y la fragmentación de la oposición configuran un nuevo ciclo político en Argentina.

El interrogante de fondo es si se trata de un fenómeno personalista anclado en el liderazgo carismático del presidente o del nacimiento de una nueva identidad política con capacidad de institucionalización a largo plazo.

Lo que resulta innegable es que el ascenso de Javier Milei reconfiguró el tablero político argentino y obligó a repensar categorías tradicionales de análisis. En un país habituado a crisis recurrentes y ciclos de hegemonía partidaria, el libertarismo pasó de ser una expresión marginal a ocupar el centro del poder.

Para sus seguidores, se trata de una transformación histórica. Para sus detractores, de un experimento de alto riesgo. Para el sistema político en su conjunto, es un punto de inflexión cuyo alcance definitivo aún está en construcción.

AM

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