Cobertura y análisis de la política argentina: gobierno nacional, Congreso, elecciones, partidos políticos, economía y decisiones que impactan en el país y las provincias.
La reconversión productiva ya no es una consigna teórica: ocurre minuto a minuto y expone tensiones profundas entre modelos económicos, estructuras empresariales y marcos culturales. El caso que hoy concentra la atención es el de Fate, histórica productora argentina de neumáticos radiales, que anunció el cese de su fabricación local en la planta de San Fernando y el despido de aproximadamente 920 trabajadores. La decisión impacta de lleno en el debate nacional sobre competitividad, apertura comercial y el rol del empresariado frente a un nuevo escenario económico.
Detrás de la noticia emerge una discusión más amplia: ¿qué ocurre cuando empresas acostumbradas a operar en mercados cerrados enfrentan de golpe una competencia global? La metáfora de la rana en el agua hirviendo resulta elocuente. No se trata de un colapso instantáneo, sino de una adaptación gradual a un entorno que cambia más rápido que la capacidad de reacción. La comodidad de “pescar en la pecera” —un mercado protegido— puede derivar en estructuras que pierden reflejos competitivos cuando la protección desaparece.
En ese contexto, el empresario Javier Madanes Quintanilla —referente del grupo industrial vinculado a Fate— rechazó recientemente la caracterización del industrial como “prebendario” o alguien que “caza en el zoológico”, calificándola de injusta. Sin embargo, el debate persiste: la firma supo exportar neumáticos a Paraguay y otros mercados regionales, lo que evidencia que existían márgenes para competir externamente. La pregunta que subyace es por qué esa capacidad no alcanzó para sostener la producción local en un contexto de mayor apertura.
El anuncio coincide con una coyuntura política sensible. La medida se conoce en vísperas de una protesta sindical impulsada por la Confederación General del Trabajo frente al debate parlamentario sobre reformas laborales, mientras el gobierno de Javier Milei impulsa una política de apertura comercial que expone sectores industriales a importaciones —especialmente desde China— con estructuras de costos más competitivas. Para el oficialismo, se trata de una transición inevitable hacia una economía más integrada; para sectores críticos, el riesgo es una desindustrialización acelerada.
Aquí entra en escena lo que el propio gobierno denomina la “batalla cultural”: una estrategia discursiva que busca redefinir el sentido común económico argentino. El planteo libertario sostiene que décadas de proteccionismo, sindicalismo corporativo y regulaciones rígidas generaron una economía poco eficiente. La disputa no se limita a la política coyuntural, sino que apunta a reconfigurar valores vinculados al trabajo, la productividad y la responsabilidad empresarial.
Desde una perspectiva económica, la competitividad no es un estado permanente sino un proceso continuo. Para una empresa —y por extensión para un país— implica innovar, optimizar recursos, mejorar calidad y operar dentro de instituciones que faciliten la actividad productiva. Los pilares clásicos son claros:
Innovación continua: adaptación tecnológica y creación de nuevos procesos.
Eficiencia operativa: reducción de costos sin sacrificar calidad.
Calidad: estándares que respondan a la demanda global.
Infraestructura e institucionalidad: reglas previsibles que favorezcan la inversión.
El cierre de Fate, más allá de sus causas específicas, se convierte así en un caso testigo de una transición más amplia. Expone la tensión entre modelos de desarrollo, el rol del empresariado ante mercados abiertos y la necesidad —o no— de replantear estructuras históricas. Para el gobierno, es parte de una reconfiguración inevitable. Para trabajadores y sectores industriales, es una señal de alerta sobre los costos sociales del ajuste competitivo.
La discusión de fondo trasciende a una empresa puntual: interpela a la Argentina sobre cómo construir competitividad real sin quedar atrapada en la comodidad de la pecera ni caer en un salto al vacío productivo. El desafío —económico y cultural— será determinar si esta reconversión genera un ecosistema más dinámico o profundiza las fracturas entre eficiencia de mercado y tejido social.
Aunque el calendario político ya empieza a generar especulaciones, lo primero que conviene decir —sin rodeos— es que la carrera electoral 2027 todavía está lejos de su inicio formal. Falta al menos un año para que el escenario se ordene en términos estrictamente electorales. Sin embargo, la política entrerriana ya muestra movimientos que anticipan tendencias más profundas.
El dato central: las principales ciudades llegan con oficialismos competitivos, algo que condiciona a las oposiciones, que deben decidir si arriesgar nombres ahora o construir pensando en ciclos más largos.
Oficialismos municipales con ventaja inicial
El mapa urbano presenta intendentes que, salvo imprevistos, parten con estructura y visibilidad:
Rosario Romero mantiene en Paraná un esquema de gestión que ordena al peronismo local y proyecta su figura más allá de la capital.
Francisco Azcué ya anunció su intención de reelección en Concordia, con respaldo político alineado a la conducción provincial.
Mauricio Davico conserva centralidad en Gualeguaychú, a la espera de definiciones judiciales que condicionan su escenario.
José Lauritto sigue siendo el gran ordenador político de Concepción del Uruguay.
Adrián Fuertes mantiene el bastión peronista en Villaguay, aun relativizando públicamente una nueva candidatura.
Isa Castagnino completa un cuadro donde los oficialismos parten con inercia favorable.
No se observan hoy señales claras de desgaste inmediato. Eso obliga a las oposiciones a pensar más en construcción territorial que en apuestas apresuradas.
El factor provincial
El trabajo del gobernador Rogelio Frigerio tampoco puede desestimarse. Su estrategia apunta a consolidar gobernabilidad y presencia territorial, un elemento que incidirá directamente en el humor político de los distritos.
Más que nombres, lo que se disputa es arquitectura política: gestión, narrativa y capacidad de sostener liderazgo en un período todavía no electoral, pero decisivo.
La construcción libertaria
En ese marco, La Libertad Avanza avanza en una tarea que no es ruidosa pero sí estratégica: instalar presencia en los principales departamentos. Es un salto cualitativo respecto de ciclos anteriores, aunque el desafío sigue siendo convertir despliegue territorial en organización competitiva.
El peronismo-kirchnerismo ante su mayor prueba
El peronismo enfrenta una reconstrucción más profunda que electoral: debe volver a ser opción creíble. Referencias como Guillermo Michel o sectores vinculados a Axel Kicillof intentan reordenar el espacio, pero el desafío es recomponer liderazgo, relato y volumen político.
La elección que muchos aún no decodificaron
Aquí aparece un elemento menos visible, pero decisivo: gran parte de la dirigencia todavía no terminó de decodificar el mensaje de la última elección. Muchos actores siguen hablándole —y diseñando su estrategia— para un segmento de votantes que ya no define el amperímetro electoral.
Ese desfasaje explica parte del desconcierto actual. El electorado cambió de lenguaje, prioridades y expectativas. Quienes tengan mayores chances hacia 2027 no serán necesariamente los más conocidos, sino los que sepan escuchar, interpretar y hablar en el código político que hoy moviliza al votante real.
No se trata solo de marketing electoral: implica comprender frustraciones, demandas económicas, sensibilidad social y formas de comunicación que rompieron con la lógica tradicional.
Una carrera que todavía no empezó — pero ya enseña reglas
Entre Ríos atraviesa un período preelectoral donde la gestión pesa más que los anuncios. Oficialismos locales consolidan terreno, el gobierno provincial estructura poder, los libertarios amplían presencia y el peronismo intenta recomponerse.
La lección es clara: la elección 2027 todavía no comenzó, pero el mapa se está dibujando ahora. Y esta vez, no alcanzará con repetir discursos conocidos. El que no escuche —ni entienda— al nuevo votante, correrá desde atrás cuando el reloj electoral finalmente se ponga en marcha.
Mientras el mundo compite por inversiones, talento y empleo formal, Argentina sigue discutiendo con categorías del siglo pasado. La defensa automática de un sistema laboral que dejó a millones en la informalidad ya no es épica obrera: es negación política. La verdadera pregunta no es si hay que reformar. Es cuánto tiempo más puede el país sostener un modelo que no genera trabajo.
La pregunta incómoda es simple: ¿Puede Argentina competir con un esquema laboral pensado para otra época?
El mundo cambió (y Argentina no)
En las últimas décadas, la economía global se transformó radicalmente:
Cadenas de producción fragmentadas.
Teletrabajo y economía de plataformas.
Competencia fiscal y laboral entre países.
Inversión extranjera que compara costos en tiempo real.
Mientras tanto, Argentina mantuvo un sistema con alta litigiosidad, costos indemnizatorios elevados, rigidez contractual y una informalidad que supera el 40%. El resultado es evidente: empresas que no contratan, pymes que temen registrar trabajadores y millones de argentinos fuera del sistema formal.
No es casual que muchas inversiones elijan Uruguay, Paraguay o Brasil antes que nuestro país.
Lo que no se dice
La defensa cerrada del statu quo no protege al trabajador: protege un esquema que ya dejó afuera a millones.
El peronismo histórico construyó derechos laborales cuando el empleo industrial era masivo y el Estado crecía. Pero en los últimos años, bajo gobiernos que se reivindicaron “defensores del trabajo”, la pobreza laboral aumentó, el salario perdió poder adquisitivo y la informalidad se disparó.
El trabajador formal fue asfixiado por inflación y presión fiscal. El informal quedó directamente excluido del sistema.
Defender una ley que no genera empleo formal no es progresismo: es negación.
Competitividad no es precarización
Aquí aparece el punto central del debate.
Una reforma laboral puede tener dos caminos:
Flexibilizar sin red de contención → riesgo de precarización.
Modernizar reglas para fomentar contratación formal, bajar litigiosidad y promover inversión → posibilidad de expansión del empleo.
La clave está en el equilibrio.
Países competitivos no eliminaron derechos básicos. Adaptaron contratos, simplificaron cargas, modernizaron convenios y redujeron la incertidumbre judicial. Eso permitió generar empleo formal en sectores nuevos.
Argentina necesita discutir:
Sistemas alternativos a la indemnización tradicional.
Reducción del costo no salarial.
Modernización de convenios colectivos.
Regulación clara para economía digital.
Seguridad jurídica para pymes.
Sin eso, el país seguirá atrapado en la paradoja actual: leyes rígidas que no protegen porque directamente no generan trabajo.
La resistencia sindical
Los gremios temen perder poder. Es lógico. Durante décadas fueron actores centrales del sistema político y económico.
Pero también es cierto que la estructura sindical tradicional representa principalmente al trabajador formal, no al 40% que está en negro.
¿Quién defiende al que nunca entró al sistema?
Esa es la pregunta incómoda que casi no aparece en el debate.
Argentina y el riesgo de estancamiento permanente
Comparar con Venezuela o Cuba no es solo una consigna ideológica. Es una advertencia sobre lo que ocurre cuando un modelo económico se cierra, se vuelve rígido y pierde productividad.
La decadencia no llega de golpe. Llega lentamente, año tras año, cuando la inversión huye, el empleo se estanca y la pobreza se naturaliza.
Argentina ya vivió ese proceso durante la última década: caída del salario real, destrucción de empleo privado y expansión del Estado como único refugio laboral.
Eso tampoco es sostenible.
La discusión de fondo
El verdadero debate no es “derechos sí o no”. Es cómo garantizar derechos en una economía que funcione.
Sin crecimiento no hay derechos sostenibles. Sin inversión no hay empleo. Sin empleo formal no hay sistema previsional viable.
La reforma laboral no es una varita mágica. Pero tampoco es el demonio que algunos describen.
Puede ser una herramienta para salir del estancamiento o puede convertirse en un ajuste social mal diseñado. Dependerá del contenido, del equilibrio y del consenso político que se construya.
Argentina merece una discusión adulta, sin consignas del siglo pasado ni improvisaciones del presente.
La pregunta no es si hay que cambiar. La pregunta es cómo cambiar sin destruir lo que todavía funciona.
La Mesa Política de La Libertad Avanza Entre Ríos (LLAER) llevó adelante una extensa y estratégica jornada de trabajo junto a integrantes del Poder Ejecutivo Nacional, en la que se analizó el escenario posterior a las elecciones legislativas de medio término y se trazaron líneas de acción para la proyección política y territorial del espacio en la provincia.
En ese marco, se reafirmó que LLA Entre Ríos ya cuenta con identidad propia en todo el territorio provincial y ha puesto en marcha sus motores de construcción política, llevando las ideas de la libertad a cada entrerriano que comprende que tanto la Argentina como Entre Ríos atraviesan una oportunidad histórica, en el marco de un cambio de era encabezado por el presidente Javier Milei.
El desafío es presente y futuro. Es ahora. LLAER continúa construyendo una Entre Ríos con más oportunidades, desarrollo y libertad, recuperando el espíritu de progreso que soñó Urquiza y que hoy vuelve a interpelar a los entrerrianos.
Presidente LLAER @roquefleitas1, Senador Nac. @benegaslynch_joaquin, Sen Nac @romina.maria.almeida, Dip Nac. @beneditbeltran Dip Nac Andrés Laumann, Presidente Asamblea LLAER @andresromero.oficial
La idea es avanzar con nuevas designaciones en delegaciones nacionales donde aún persisten funcionarios de otras gestiones, de acuerdos políticos agotados o al mando de personal de carrera
LLA Entre Ríos y el Gobierno provincial tienen en la mira cargos de organismos nacionales que estiman que pueden ser ocupados en una suerte de reestructuración de espacios, de cara al segundo tramo de la administración de Javier Milei.
Se trata de lugares en reparticiones como la Anses, el Pami, Vialidad Nacional, Migraciones o el Ministerio de Trabajo de la Nación. También están en danza sillones importantes en organismos binacionales como la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, ( se nombra a un referente partidario Andrés Romero de Gualeguaychu ) que tiene a su cargo la represa sobre el río Uruguay.
Estos movimientos implicarían rearmar la propia interna libertaria en la provincia, darle la medida exacta al acuerdo político entre la Casa Rosada y Rogelio Frigerio y, además, readecuar esos espacios a la realidad actual.
Qué pasó hasta ahora
En Entre Ríos, los libertarios se quedaron con la parte del león en la distribución de lugares en las listas
Javier Milei llegó a la Presidencia con una estructura mínima. Y eso repercutió a la hora de llenar los renglones del funcionariado menor. El fenómeno fue más evidente en las provincias, donde la candidatura libertaria era apoyada por entusiastas. En la mayoría de los casos, ni siquiera tenían un sello partidario propio y debieron recurrir a alianzas que terminaron de diversa manera.
Luego de dos años, Karina Milei pudo consolidar una estructura partidaria nacional y en las provincias. LLA compitió, con distinta suerte, en todas las elecciones del 2025. En algunos distritos, como en Entre Ríos, los libertarios se quedaron con la parte del león en la distribución de lugares en las listas que compitieron en octubre.
Entre quiénes se da la puja
Karina Milei en el lanzamiento de LLA Entre Ríos, con el diputado provincial Roque Fleitas , actual articulador con el gobierno nacional y principal responsable del armado político en las ultimas elecciones, que llevaron al contundente éxito electivo .
En el esquema de la administración provincial, que encabeza Rogelio Frigerio, hay interés de que el acuerdo electoral tenga su correlato político. Y que algunos de estos resortes administrativos nacionales localizados en el territorio sean gestionados por personas que responden al Gobierno provincial. La constelación de espacios de LLA, la estructura partidaria y los grupos que quedaron por fuera tienen la misma intención.
En la mira están cargos que se cedieron en las primeras épocas del Gobierno de Milei a grupos políticos, dirigentes y referentes que ya no tallan. Sobre todo algunos que son tentadores por el tipo de remuneración que ofrecen o el margen para hacer política que habilitan.
LLA en Entre Ríos se armó tras la elección del 2023. A esa instancia habían llegado muchas tribus convocadas por la figura del Presidente, pero con escasa amalgama entre ellas.
Eso fue lo que motivó la ruptura en el bloque de legisladores provinciales. La boleta que encabezaba Milei arrastró los demás cuerpos y logró 5 bancas. Pero solo dos quedaron para LLA. Las otras tres terminaron en monobloques.Martín Menem durante la presentación de LLA en Entre Ríos
A fin de revertir lo ocurrido, se aceleró la formación del partido propio. El proceso no fue sencillo. La estructura quedó bajo control del diputado provincial Roque Fleitas. Pero eso otorgó de lugares de poder al ex candidato a la gobernación Sebastián Etchevehere y referentes que estuvieron ligados a él. Uno de ellos es Beltrán Benedit, el diputado nacional que tuvo sus cinco minutos de fama al organizar la visita de parte del bloque a exrepresores.
Tras la ratificación del modelo y el espaldarazo político que significó la victoria en octubre pasado, el frente libertario se está reacomodando. Benedit ha vuelto a entrar en el radar. Uno de los diputados que asumió en diciembre, Andrés Laumann, también está cobrando protagonismo.
Entre ambos han generado simbiosis. Por ahora no va más allá de un grupo de WhatsApp que se llama “Línea Pura”. Pero el espacio busca crecer. Y con esa intención pretende tallar con peso propio en la redistribución de lugares en los organismos nacionales. Esto llevará a una tensión con la estructura formal de LLA. Entre Ríos podría convertirse en otro campo más de la disputa interna que se da a nivel nacional.
En esta escena hay una figura que queda por encima de las tensiones. Se trata del senador nacional Joaquín Benegas Lynch. La relación directa y personal con Milei (toca la batería en “La Banda Presidencial”, el grupo que acompaña al presidente en sus recitales) es lo que lo define. No está, ni deja de estar, ni con unos ni con otros.
Suele decirse, con un toque de ironía, que “todo parecido con la realidad es pura coincidencia”. Esa frase, que en la ficción funciona como un descarga de responsabilidad, en la Argentina de las últimas décadas operó como un blindaje simbólico . Fue la coartada perfecta para negar lo evidente, relativizar el saqueo y maquillar un daño estructural profundo bajo la estética de la épica militante.
Sin embargo, lo que hoy cruje en los cimientos del país no es el resultado de una gestión ineficiente ni de una racha de mala suerte. Lo que enfrentamos es un patrón sistémico . No hubo errores, hubo métodos. El Estado no fue una herramienta de ascenso social, sino una caja de resonancia para una élite política que confundió el patrimonio público con la billetera propia.
El Relato vs. El Dato
El sistema fue tan aceitado como perverso: se habló de ampliar derechos mientras se multiplicaba la pobreza; se declamó soberanía mientras se hipotecaba el futuro de tres generaciones. El costo de esta “justicia social” de cartón pintado quedó a la vista:
Infraestructura fantasma: Millas de millones licuados en obras inconclusas.
Cajas políticas: Un entramado de subsidios sin control y contratos amañados diseñados para alimentar la estructura, no para solucionar problemas.
La cultura de la corrupción: Quizás el daño más corrosivo. Se instaló la idea de que el robo estatal era un “mal necesario” o un acto de rebeldía contra poderes fácticos. Así, exigir transparencia pasó a ser visto como un acto de “antipatria”.
La Herencia del Estado Presente (y Ausente)
El “Estado presente” resultó ser un gigante con pies de barro, omnipresente en el discurso pero ausente en lo esencial. El ciudadano de a pie heredó una inflación crónica que devora el salario antes de llegar a la góndola, un endeudamiento asfixiante y una fractura social que divide a quienes producen de quienes son rehenes del clientelismo.
Donde más se necesitaba la mano del Estado —en educación de calidad, seguridad jurídica y empleo genuino— solo hubo abandono. La decadencia no fue ruidosa; Fue un goteo constante de recursos hacia bolsos, hoteles y testaferros, mientras el país real se apagaba.
Memoria para no repetir
Hoy, el escenario político intenta reciclarse. Aparecen nuevos nombres, frentes amplios y discursos moderados que pretenden borrar el pasado reciente con un barniz de pragmatismo. Pero la memoria no es un acto de revancha, es una herramienta de supervivencia.
El ajuste que hoy duele no empezó con un cambio de gobierno; lo venimos pagando hace años en forma de desinversión y pérdida de oportunidades. Aceptar que todo esto fue una consecuencia directa de un modelo de rapiña es el primer paso para no volver a tropezar con la misma piedra. Porque en Argentina, el parecido con la realidad no es coincidencia: es la prueba del delito.
Maquillaje nuevo, viejas trampas y un electorado al que intentan volver a engañar
Lo que se intenta presentar como una novedad política no es más que una maniobra conocida, repetida y previsible. Guillermo Michel, dirigente entrerriano de estrecha vinculación con Sergio Massa, ensaya su alejamiento del PJ tradicional para promover un supuesto “panperonismo amplio”, edulcorado y sin conflicto, que en los hechos funciona como un engaño al electorado y una operación clásica de reconfiguración del poder por fuera de las estructuras partidarias.
Nada nuevo bajo el sol. El mismo método, los mismos operadores y la misma lógica que ya fracasó.
Michel no es un actor menor ni un recién llegado. Fue director general de Aduanas, uno de los cargos más sensibles del Estado argentino, desde donde se controlan el comercio exterior, el acceso a divisas y los mecanismos de importación y exportación. Desde allí construyó una relación de extrema cercanía con Sergio Massa, convirtiéndose en una pieza clave del engranaje económico-político del massismo.
Durante ese período, la Justicia puso la lupa sobre presuntas maniobras irregulares que involucraron a la AFA, empresas importadoras y funcionarios aduaneros. La hipótesis investigada —reflejada en actuaciones judiciales y coberturas periodísticas— describe un mecanismo ya conocido en la Argentina del saqueo: la obtención de dólares al tipo de cambio oficial mediante operaciones de importación con documentación presuntamente irregular, para luego desviar esas divisas y volcarlas al mercado paralelo, obteniendo ganancias millonarias fuera de la ley.
Dólar oficial para pocos, dólar blue para el negocio. Un esquema que habría contado con facilitación interna en Aduana, uso de papeles dudosos y desvío de fondos, configurando posibles delitos de contrabando, evasión fiscal y lavado de activos. No se trata de rumores ni operaciones mediáticas: se trata de investigaciones judiciales en curso y de un patrón que se repite cada vez que el Estado queda capturado por redes de poder.
Lejos de marcar una ruptura, la figura de Michel encaja perfectamente en la lógica política de Sergio Massa: ampliar por afuera, vaciar por adentro y negociar siempre por detrás. El “panperonismo” que se intenta vender no es unidad, es licuación ideológica. No es renovación, es reciclaje de estructuras agotadas. No es amplitud, es fragmentación funcional.
El elenco es conocido. Vuelven a aparecer nombres como Pichetto, Masot y otros operadores que supieron ser furgón de cola del macrismo cuando hizo falta disciplinar al peronismo, bloquear debates o garantizar gobernabilidad ajena. Hoy regresan con otra escenografía, el mismo libreto y el mismo objetivo: dividir para condicionar.
No hay error ni ingenuidad. Hay coherencia. Coherencia con una forma de hacer política basada en la rosca cerrada, la trampa elegante y la traición sistemática. Michel no construye poder social ni político: opera. No suma voluntades: fractura espacios. No representa a una base militante: responde a intereses cruzados.
Su trayectoria lo define mejor que cualquier discurso. Un profesional del armado táctico, funcional siempre a proyectos personales y profundamente útil cuando el sistema necesita vaciar de contenido al peronismo real, territorial y popular.
Esta “nueva aventura” no tiene nada de nueva. Cambian los sellos, cambian los slogans, pero el fondo permanece intacto: confusión política, fragmentación y negocios para pocos. Detrás de la careta masista, como tantas otras veces, vuelve a asomar la mano del macrismo, beneficiado cada vez que el campo popular se divide y se desorienta.
La pregunta ya no es si el electorado va a creer el relato. La pregunta es cuánto daño más puede soportar la política argentina a fuerza de simulaciones, reciclajes y panperonismos de cartón.
El material corresponde a una grabación filtrada en 2018 y forma parte de una conversación privada de la expresidenta con Oscar Parrilli. “Perversión”, opinó el líder de La Libertad Avanza
El presidente Javier Milei compartió este miércoles en sus redes sociales un video que incluye una escucha atribuida a Cristina Kirchner, correspondiente a una grabación que se filtró durante su presidencia. Junto al material, el mandatario agregó un mensaje en el que cuestionó el sistema previsional y volvió a cargar contra el kirchnerismo.
“Perversión. Quebraron el sistema previsional con el objetivo de hacer populismo en el corto plazo mofándose de lo que le dejan al sucesor. Luego, desde la oposición impulsan medidas que llevan a la quiebra del Estado. Por suerte están de salida… Fin”, escribió Milei al difundir el video.
El audio corresponde a una conversación informal de la expresidenta, en la que relata un intercambio vinculado a una visita a San Juan y menciona una advertencia sobre el pago de jubilaciones. “No, vos estás loca, me decía. ‘¿Cuándo va San Juan?’. ‘Bueno, andá vos y empezá a tirarle la lengua a ver qué te dice’”, se escucha en el fragmento.
En otro tramo de la grabación, Fernández de Kirchner relata: “Y me dice: ‘La puta madre, tenías razón’. Yo no lo podía creer. Cuando, cuando digo ‘Andá a hablar con ese pelotudo, decile que cuando él sea presidente en el 2017, no va a poder pagar las jubilaciones de parte mía, ¿viste?”. Luego agrega risas y comentarios sobre la situación: “No, no, lo que nos hemos reído, lo que nos hemos reído con eso…”.
La escucha se difundió a inicios del 2018 en el programa del periodista Luis Majul que en ese entonces conducía un programa en Radio Berlín. Se trataba de conversaciones de la ex mandataria con Oscar Parrilli, en donde se referían a la situación del PJ luego de la derrota del kirchnerismo en las elecciones de 2015 y donde Fernández de Kirchner afirmaba que nunca le había importado el partido. La frase más recordada fue “Que se suturen el orto“, cuando se refería a los dirigentes que se alejaban del Frente para la Victoria.
Despues de su intervención quirúrgica Cristina Fernández de Kirchner retoma su actividad (Photo by Emiliano Lasalvia / AFP)
Como reconstruyó Infobae, Fernández de Kirchner retomó en los últimos días su actividad política de manera gradual y bajo estrictas indicaciones médicas, luego de haber atravesado una apendicitis aguda que derivó en una cirugía y una prolongada internación. La ex presidenta recibió el alta médica el 3 de enero de 2026, tras estar dos semanas internada en el Sanatorio Otamendi, y continuó la recuperación en su departamento porteño ubicado en San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria.
En ese mismos espacio —convertido otra vez en un centro de decisiones políticas— Cristina realiza caminatas diarias en la cinta como parte de su rehabilitación física y recibe a dirigentes de su entorno más cercano. En los últimos días pasaron por allí figuras clave del kirchnerismo, entre ellos el diputado nacional Juan Grabois y el ex senador Oscar Parrilli, uno de sus operadores político que retomara labores directivas en el Instituto Patria.
En su tiempo de convalecencia la ex vicepresidenta, además de entablar comunicaciones telefónicas y por videollamas, leyó varios libros: “El niño resentido”, de César González; “El rengo yeta”, de César González; “Perón, pensamiento para la acción política”, de Carlos Piñeiro Iñiguez; La francotiradora de Stalin, de Liudmila Pavlichenko y el último trabajo del periodista y escritor frances Giuliano Empoli “La hora de los depredadores”. El ex asesor del presidente del Consejo de Ministros italiano Matteo Renzi es autor de dos libros imprescindibles para comprender los actuales tiempos políticos: El mago de el Kremlin y Los ingenieros del caos.
Tan actuales son los trabajos del ganador del Gran Premio de Novela de la Academia Francesa que en la página 121 de “La hora de los depredadores” Da Empoli abre el capítulo con una cita del Christian Linder -ex ministro de economía y líder del parido libera-demócrata alemán- dirigida a Elon Musk que dice así: “Elon, he abierto un debate político inspiradas en tus ideas y en las de (Javier) Milei.”
El Comité Provincial de la Unión Cívica Radical de Entre Ríos manifiesta su firme respaldo al intendente Francisco Azcué y a todo su equipo de gestión frente a las presiones y maniobras que pretenden condicionar el proceso de ordenamiento institucional que se lleva adelante en la ciudad de Concordia.
Entendemos que transformar una realidad estancada por décadas no es tarea de un solo hombre, sino de un equipo técnico y político comprometido con la transparencia. Por ello, reivindicamos la labor de cada funcionario y trabajador municipal que, con valentía, está llevando a cabo las tareas de auditoría, revisión de contratos y optimización del gasto público.
Estas acciones son el pilar fundamental para devolverle a Concordia el futuro que sus ciudadanos eligieron en las urnas.
Hacemos un llamado a la cordura y a la madurez democrática de todos los sectores.
La responsabilidad de garantizar la paz social recae sobre todos los actores: políticos, gremiales y sociales. No es momento para la mezquindad ni para el uso de métodos que busquen entorpecer la administración pública bajo intereses particulares.
Desde la UCR Entre Ríos instamos a:
Garantizar la gobernabilidad: Respetar la autonomía del equipo municipal para tomar las decisiones necesarias que permitan sanear las cuentas públicas.
Actuar con altura cívica: Que el diálogo sea la herramienta exclusiva para la resolución de conflictos, dejando de lado cualquier intento de amedrentamiento hacia el Intendente o sus colaboradores.
Sostener el rumbo del cambio: Ratificar que el equipo de gobierno de Concordia cuenta con el apoyo orgánico de nuestro partido para seguir adelante con las reformas estructurales que la ciudad necesita.
La transparencia y el orden no son negociables. Acompañamos a Francisco Azcué y a su equipo en este desafío ético de gestionar con la verdad y la responsabilidad como banderas.
El pastor evangélico es un comunicador y un showman que vive en Estados Unidos y tiene cientos de miles de seguidores. En la Argentina, el sindicalista Juan Pablo Brey y el ex libertario Eugenio Casielles trabajan para convertirlo en presidente. La búsqueda de un outsider que saque a otro outsider.
Dante Gebel está de traje, todo de negro con su look de galán de telenovela de los 80’, y hay unas 4800 personas escuchándolo en el River Church, un mega auditorio en California en donde oficia sus servicios hace 11 años. Unas decenas de miles de personas los siguen en vivo por Youtube, a través de una transmisión que llegará, con el correr de las horas, a las 600 mil visitas. Gebel se ríe, hace chistes y cita de memoria versículos de la Biblia que interpreta, con voces, como si fuera un actor. Es el primer servicio de 2026 y habla de encontrar un propósito en la vida –lo llama una “asignación de Dios”– y de que a veces no alcanza con orar, sino que hay que hacer.
El pastor evangélico hace una pausa y menciona, frente a una audiencia compuesta mayoritariamente por latinos, que en Argentina están queriendo candidatearlo como presidente. No menciona ni a Juan Pablo Brey, el secretario general de Aeronavegantes que impulsa su proyecto político, ni a Eugenio Casielles, el legislador que construyó la candidatura de Javier Milei y que, ahora, trabaja en la de Gebel. Tampoco a Mario Pergolini, su socio y productor de “La divina noche”, el programa televisivo que Gebel tiene en Canal 13.
El avión privado en el que Dante Gebel viaja durante sus giras IG Dante Gebel
Sí menciona, en cambio, a los otros pastores evangélicos que salieron a cuestionarlo. Gebel es un pastor al que no le gusta que le digan que es pastor, prefiere que lo llamen comunicador, artista o influencer. Es un showman y se jacta de serlo: se saca foto con Ferraris, tiene un avión privado y, en la entrada de la River Church, reparte muñecos con su cara (edición limitada). “Los religiosos me dan urticaria”, se ríe, frente a su congregación, y vuelve sobre ellos para responder sobre los rumores sobre su candidatura.
“De repente surgió un patrón predecible: aparecieron los pastores para desacreditarme. Y fue la señal. Ahí dije ‘Apa, Dios podría estar en el asunto’. Porque es la señal inequívoca si se oponen. Así que gracias compatriotas pastores”, provoca Gebel, y sus fieles aplauden. Es la primera vez que Gebel habla abiertamente sobre su deseo de ser presidente frente a su congregación desde que salieron a instalar su candidatura.
Los hombres de Gebel
Dante Gebel tiene, hace más de dos años, un show que se llama “Presidante” con el que recorrió todo el mundo. En diciembre cerró su gira por Argentina con dos Gran Rex repletos y se calcula que vendió más de 600 mil entradas. En Instagram tiene 2,3 millones de seguidores y su cuenta de Youtube tiene más de 3,2 millones de suscriptores. El doble que las del Vaticano. Desde que explotó su carrera pastoril, con su primer “Superclásico de la Juventud” –llenó su primer Vélez a los 28 años, en un show junto a “Palito” Ortega–, Gebel acumula estadios y moviliza miles de personas a sus conferencias, shows y servicios.
La River Church, la iglesia donde Dante Gebel ofrece sus servicios frente a casi 5 mil personas TW Dante Gebel
En las últimas semanas, sin embargo, su nombre empezó a aparecer en la conversación política. En las redes sociales y los medios de comunicación aparecía, una y otra vez, el nombre de Dante Gebel, el pastor influencer con posibilidades de disputarle la presidencia a Javier Milei en 2027. No era casual: detrás había un equipo, comandado por su padrino político, el peronista Juan Pablo Brey, preparado para instalarlo.
Brey es el secretario general de la Asociación Argentina de Aeronavegantes. Ocupa una silla en la CGT –es el secretario de Deportes– y es el principal responsable de que, hace dos meses, todos los gobernadores peronistas estén preguntando, en privado, quién es Gebel y si se pueden reunir con él. Su relación con Gebel, a diferencia del resto de los hombres que impulsan su candidatura, es personal: su padrino es Daniel Darling, el CEO de River Church y quien se encarga de todas las finanzas de la fundación de Gebel. “Es el que maneja la plata”, explica un hombre que conoce a la familia Gebel.
Brey es quien está organizando, desde el peronismo, una estructura política, social y sindical que sirva de sustento para la candidatura presidencial de Gebel en 2027. Hasta ahora, el pastor no confirma que quiera ser presidente –tiene un paso de baile, que repite en la mayoría de las entrevistas, en la que responde que, hace unos años, hubiera dicho que no quería ser presidente, pero que ahora no lo descarta–, pero cerca de Brey están convencidos de que Gebel quiere ser presidente y que es una cuestión de ayudarlo a dar el primer paso.
El legislador Eugenio Casielles y el sindicalista Juan Pablo Brey, los dos impulsores de la candidatura de Gebel TW Juan Pablo Brey
El líder de Aeronavegantes no está solo, sin embargo. Al lado suyo, trabajando para instalar el nombre de Gebel entre los presidenciales de 2027, hay otra figura. No un peronista, no un sindicalista, sino un ex libertario que forjó la carrera política de Javier Milei y busca, ahora, impulsar a su principal competidor: Eugenio Casielles. El legislador porteño fue quien fundó, allá por 2021, La Libertad Avanza junto a su socio Ramiro Marra. Fue quien convenció a Milei de lanzarse a la política, pero terminó, como gran parte de los miembros fundadores de LLA, enemistado con Karina Milei y, por lo tanto, expulsado del espacio.
Casielles se enteró de la existencia de Gebel hace un año, a partir del estado de WhatsApp de un amigo. Le escribió a Brey, a quien conoce desde hace años, y le pidió conocerlo. Brey le dijo que tenía que ir a verlo a un show, así que se subió a un avión, viajó a La Rioja y lo conoció. Trabaja desde entonces con Brey para lanzarlo como presidente.
Alrededor de la dupla giran empresarios y sindicalistas. Pergolini, socio comercial de Gebel, lo sigue desde las sombras. El consultor Fernando Cerimedo, ex asesor de Milei y Jair Bolsonaro y uno de los dueños de la Derecha Diario, también intentó acercarse, aunque duró poco.
Todavía no tiene equipo técnico y es lo que la dupla Brey–Casielles quiere construir durante 2026. El objetivo, de momento, es convencer a Gebel que quiera candidatearse, y para eso quieren ofrecerle una estructura política con aliados en todo el país. Los gobernadores están particularmente interesados y el objetivo es poder ir organizando encuentros y cerrar el año con un lanzamiento más formal. https://www.instagram.com/reel/DD7hGRisAUc/embed/captioned/?cr=1&v=14&wp=746&rd=https%3A%2F%2Fwww.eldiarioar.com&rp=%2Fpolitica%2Fdante-gebel-2027-peronistas-huerfanos-libertarios-heridos-construyen-candidatura-pastor-influencer-derrotar-milei_1_12897594.html#%7B%22ci%22%3A0%2C%22os%22%3A2388.399999976158%2C%22ls%22%3A782.8999999761581%2C%22le%22%3A2366.2000000476837%7D
No solo falta músculo político, sin embargo. Faltan mujeres. Los impulsores de la candidatura de Gebel, que lanzaron un espacio político llamado “Consolidación Argentina”, son casi todos hombres. Se organizaron reuniones con algunas dirigentas, como Mayra Arena, pero sin grandes éxitos. Otras figuras del evangelismo, como Lourdes Arrieta o Cynthia Hotton, intentaron acercarse al espacio, pero los armadores políticos del “gebelismo” se mueven con cuidado de teñir el espacio de un evangelismo extremo.
Es un equilibrio delicado: Gebel se muestra más como un showman que un pastor –muchos de sus sermones parecen más discursos motivacionales, que plegarias religiosas–, pero comparte con ellos muchas de sus doctrinas. Como la postura en contra del aborto o el matrimonio igualitario que le llevó a publicar, en 2010, una carta calificando de “aberración” al matrimonio gay.
El operativo clamor
La base del operativo clamor por la candidatura de Gebel se está gestando en “Consolidación Argentina”, el espacio político lanzado hace dos semanas en el Club de Pescadores ubicado en la Costanera. Participaron más de 200 personas: un rejunte heterogéneo que mezcló pesos pesados del peronismo –como el secretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, el secretario general de los Trabajadores de Subte y Premetro, Néstor Segovia, o el secretario general de Conductores Navales, Mariano Vilar– con libertarios heridos, como el legislador Yamil Santoro o los influencers de ultraderecha, Emmanuel Dannan y Eduardo “el Presto” Prestofelipo.
“El objetivo es construir las condiciones políticas, sociales y organizativas necesarias para una propuesta nacional asociada al liderazgo de Gebel”, explican, con grandilocuencia, en el espacio. En privado, sin embargo, es más sencillo: los reúne el deseo de derrotar a Milei y la convicción de que Dante Gebel es la mejor alternativa. “Solo un outsider puede echar a otro outsider”, repiten.
El lanzamiento de Consolidación Argentina TW Juan Pablo Brey
Para los dirigentes del peronismo, sin embargo, es más que eso. Muchos de los presentes –dirigentes sindicales de peso– habían acompañado, hasta hace muy poco, la candidatura presidencial de Axel Kicillof. Se alejaron en los últimos meses, alertados por la interna interminable con La Cámpora y Cristina Fernández de Kirchner.
“Yo voté a Kicillof, pero el peronismo está muy dividido. No sale a la calle, está desencantado y encerrado en la lógica de la secta. Yo quiero que Dante se presente, me gustan sus valores, está por encima de la grieta”, señala uno de los dirigentes peronistas que integra “Consolidación Argentina”. Y confiesa: “La verdad que ojalá que esto ayude a unir al peronismo, que despabilen. En ultima instancia servirá para sacarle votos a Milei”.
Un outsider que saque otro outsider. Y que unifique al peronismo. Esos son los milagros que le piden a Dante Gebel.