Feliz 23 aniversario: Concordia, la ciudad más pobre del país

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Concordia vuelve a encabezar el ranking de pobreza en Argentina con un 49,9% de su población bajo la línea y un 13,6% en la indigencia, según datos del INDEC. A 23 años de una crisis estructural persistente, el análisis expone la falta de planificación, datos e indicadores en las gestiones locales y advierte sobre la ausencia de un rumbo claro para revertir la situación.

Hay aniversarios que no se celebran. Se señalan. Se interpelan. Se exponen.

Concordia cumple 23 años instalada en un lugar incómodo, persistente y cada vez más difícil de justificar: el podio de la pobreza en la Argentina. No es un dato coyuntural ni una foto aislada. Es una construcción sostenida en el tiempo, con múltiples responsables y una constante que atraviesa gestiones: la ausencia de planificación real.

Lo que alguna vez fue símbolo de opulencia —y que aún se refleja en su patrimonio urbano, en sus edificios, en las huellas de aquella Concordia próspera— hoy aparece degradado por décadas de decisiones erráticas, improvisación y utilización política de la pobreza como herramienta de supervivencia.

No es desconocimiento. Es desidia.

Una pobreza que se administra, pero no se resuelve

Los datos más recientes del INDEC no dejan margen para interpretaciones complacientes:
Concordia cerró 2025 con un 49,9% de su población bajo la línea de pobreza y un 13,6% en la indigencia, consolidándose como la ciudad más pobre del país.

El contraste es brutal. Mientras el promedio nacional se ubica en torno al 28,2%, Concordia no solo lidera el ranking, sino que supera ampliamente a la segunda ciudad más pobre, profundizando una brecha que ya no admite excusas políticas ni ideológicas.

Más grave aún: la pobreza no solo se mantiene, sino que se transforma en indigencia. Es decir, el deterioro social no se estanca: avanza.

Y sin embargo, la respuesta estructural sigue ausente.

Responsabilidades compartidas y silencios cómplices

Durante años, la dirigencia política local —de distintos signos— evitó abordar el problema en su verdadera dimensión. Nunca se impulsó un debate serio, ni se construyó una estrategia de desarrollo sostenida. Se administró la emergencia, pero nunca se planificó el futuro.

A esa cadena de responsabilidades se suma otro actor clave: el sindicalismo local. Durante décadas, muchos dirigentes optaron por el silencio o la complacencia frente a gestiones deficientes, amparados en afinidades políticas. Hoy, cuando la crisis golpea con mayor crudeza, aparecen los reclamos, pero sin autocrítica ni memoria.

El resultado está a la vista.

El síntoma de estas horas

La actualidad ofrece una postal elocuente:
comerciantes que no venden, empresas que cierran, despidos sostenidos y una economía local en retracción permanente.

Mientras tanto, los controles se multiplican, las inspecciones se intensifican y la presión sobre quienes aún intentan sostener una actividad formal se vuelve asfixiante. En paralelo, la informalidad crece, el consumo cae y la ciudad entra en un círculo cada vez más difícil de revertir.

No es un fenómeno aislado. Es la consecuencia lógica de años sin rumbo.

Seguridad, narcotráfico y una ilusión de control

En ese contexto, el avance del narcotráfico encuentra terreno fértil. La pobreza no solo genera exclusión: genera economías paralelas. En muchos barrios, la venta de droga deja de ser un delito aislado para convertirse en un mecanismo de subsistencia.

Los operativos policiales se multiplican, los procedimientos se repiten, las detenciones se acumulan. Pero el circuito se regenera. Se cierra un punto de venta y aparecen dos nuevos.

La respuesta estatal, centrada casi exclusivamente en lo represivo, no logra modificar la raíz del problema. Y mientras tanto, la dirigencia política suele confundir control con solución.

Cuando el relato reemplaza al gobierno: la “in-gestión” de Concordia

El cierre de un año de gestión suele ser el momento propicio para evaluar con seriedad qué se hizo, qué no y hacia dónde se dirige una ciudad. En Concordia, ese balance vuelve a dejar una sensación conocida: sobran diagnósticos discursivos, faltan planes concretos y resultados medibles.

El actual intendente, Francisco Azcué, insiste en conceptos como orden, eficiencia y cambio cultural. Sin embargo, no se presenta un plan integral de gobierno, ni metas verificables, ni indicadores que permitan evaluar avances reales.

La enumeración de proyectos —Centro de Convenciones, Centro Comercial a Cielo Abierto, Cinturón Verde etc, etc — aparece más como una expresión de deseo que como una estrategia en ejecución.

La pregunta central sigue vigente:
¿cómo impacta todo esto en la pobreza estructural de Concordia?

Sin datos, sin mediciones y sin resultados, los anuncios quedan atrapados en el terreno del relato.

Apropiaciones, omisiones y falta de rumbo

En materia de seguridad, se observan discursos que atribuyen al municipio logros que corresponden a la órbita provincial. En desarrollo social, se promueven programas sin evaluación pública de resultados. En lo económico, no existe una política clara de generación de empleo privado.

A esto se suma una debilidad estructural:
la falta de información estratégica y estadística como base para la toma de decisiones.

Sin datos, no hay diagnóstico.
Sin diagnóstico, no hay plan.
Y sin plan, solo queda la improvisación.

Veintitrés años después, la misma pregunta

Concordia no necesita más diagnósticos. Necesita decisiones.

Existen innumerables ejemplos —en Argentina y en el mundo— de ciudades que lograron revertir situaciones críticas a partir de planificación, inversión inteligente y articulación público-privada. No es un problema de imposibilidad. Es un problema de voluntad y capacidad.

Mientras tanto, la dirigencia insiste en afirmar que sabe qué hacer.
Los resultados, sin embargo, dicen otra cosa.

Un último margen

El tiempo no se detiene, pero aún ofrece oportunidades.

El actual intendente todavía está a tiempo de dar el primer paso real: construir un plan serio, basado en datos, con objetivos claros y medibles, que permita al menos empezar a discutir una salida estructural.

Lo que no se dice

  • Concordia no solo es la ciudad más pobre: es la que más lejos está de salir de esa condición.
  • La pobreza dejó de ser un problema a resolver y pasó a ser una variable administrada políticamente.
  • No existe un plan estratégico público, medible y auditable que proyecte a la ciudad a 10 o 20 años.
  • La falta de datos no es casual: sin datos no hay control, y sin control no hay responsabilidades.
  • La discusión política sigue girando en nombres, no en modelos de desarrollo.
  • La seguridad actúa sobre las consecuencias, pero la raíz sigue intacta: exclusión y falta de oportunidades reales.

Porque seguir administrando la pobreza ya no es una opción.

Y seguir explicándola, tampoco.

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Por : Alejandro Monzon

TELEVISIÓN HD CONCORDIA COPERATIVA

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Concordia Cooperativa tiene muy avanzado el proyecto de incorporación del sistema de televisión para la ciudad.

El servicio será brindado mediante Fibra Óptica Cooperativa aprovechando la tecnología más avanzada, moderna y de alta gama.

De esta manera, los socios y usuarios de la Cooperativa podrán acceder a una oferta variada de programas de televisión de distintos géneros: noticias, deportes y entretenimiento.

Precios competitivos:

Esta nueva prestación tiene el propósito no solo de brindar un servicio de alta calidad, sino que además pueda ser ofrecido a precios muy competitivos y convenientes.

Canal con programación local:

El proyecto contempla la implementación de una señal local que permita la incorporación de programación con contenidos de nuestra ciudad y alrededores

Calidad de servicio, eficiencia y atención personalizada:

Los mismos conceptos que guían a la gestión del servicio de internet, como a la cooperativa en su conjunto, se aplicarán a esta nueva prestación.

El usuario de la televisión tendrá la eficiencia que brinda la tecnología, pero, sobre todo, el acompañamiento cercano y presente de la atención al cliente, elemento que distingue a la cooperativa como institución que brinda servicios.

ENTRE INSPECCIONES Y DESPIDOS: CUANDO EL ESTADO TAMBIÉN AHOGA AL COMERCIO EN CONCORDIA

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A la caída del consumo y los despidos en el sector comercial se suma otro factor cada vez más denunciado: la presión municipal sobre quienes intentan trabajar. Un video viral de una comerciante expone una tensión que ya no se puede esconder.

Un conflicto que deja de ser aislado

En medio de una crisis comercial que ya provocó cientos de despidos en Concordia, comenzó a emerger con fuerza otro problema que durante años se mantuvo en voz baja: la relación conflictiva entre el municipio y el sector privado.
Esta vez no se trata de versiones ni trascendidos. Se trata de una exposición pública, directa, sin filtros. Una comerciante local decidió filmar y difundir el accionar de inspectores municipales, denunciando hostigamiento, presión y amenazas de clausura.
El hecho, lejos de ser anecdótico, se vuelve síntoma de algo más profundo

El Estado como obstáculo

El testimonio es crudo. La comerciante denuncia inspecciones reiteradas, multas, cambios de criterio y hasta la intención de clausurar el local pese a contar —según afirma— con habilitaciones vigentes.
La escena escala cuando plantea algo que resuena en todo el sector:
“Nosotros generamos empleo, pagamos impuestos, y nos vienen a cerrar”.
La discusión deja de ser técnica y pasa a ser estructural.
¿El Estado ordena o desalienta?
¿Controla o asfixia?

La otra cara de la crisis comercial

En la nota anterior se planteaba un problema central: Concordia no tiene datos, no tiene planificación y no tiene rumbo económico claro.
Pero ahora aparece otro elemento que agrava el escenario:
cuando alguien intenta producir, invertir o sostener empleo, se encuentra con un entramado burocrático, costoso y muchas veces contradictorio.
No es un fenómeno nuevo. Distintas gestiones aplicaron controles con criterios dispares, “varas” distintas según el momento o el actor.
El resultado es siempre el mismo: incertidumbre.

Entre la queja y la autocrítica

Ahora bien, sería incompleto analizar la crisis sin mirar también hacia adentro del propio sector comercial.
Como ya se señaló, muchos comercios siguen aplicando recargos elevados en pagos con tarjeta, cuotas con intereses desproporcionados y sobreprecios que en otras ciudades cercanas ya desaparecieron.
A esto se suma la falta de fidelización del cliente: escasa cultura de atención, poca generación de vínculo, nula política de beneficios.
En un contexto de caída del consumo, no todo puede explicarse por factores externos.
Pero tampoco puede ignorarse que el entorno en el que se intenta trabajar es cada vez más hostil.

Concordia y su trampa estructural

La comerciante lo dice sin rodeos en el video: Concordia aparece sistemáticamente entre las ciudades más pobres del país.
Y ahí está el punto central que la política local sigue sin asumir.
No se trata solo de controlar. Se trata de entender dónde se está parado.
Una ciudad con altos niveles de pobreza no puede darse el lujo de desalentar al que invierte, al que arriesga o al que genera empleo.
Porque cada comercio que cierra no es solo una persiana baja. Es menos circulación de dinero, menos trabajo y más fragilidad social.

Un mensaje directo al poder político

El intendente —como cualquier jefe de gobierno— no administra solo expedientes. Administra expectativas.
Y en ese sentido, la ciudad parece estar a la deriva.
Después de años de gestiones que evitaron encarar reformas estructurales, la pregunta empieza a ser inevitable:
¿hay un rumbo claro o se gobierna sobre la marcha?
El rol de un intendente no es solo controlar. Es marcar dirección.
Como un capitán de barco, debe decir hacia dónde va y cómo piensa sacar a la ciudad del estancamiento.

Tres años después

El planteo es incómodo pero necesario.
Ya no se trata de herencias ni diagnósticos iniciales. El tiempo de gestión avanza y los resultados empiezan a ser evaluados.
Si la ciudad sigue en los mismos indicadores de pobreza, si el comercio sigue cayendo y si quienes intentan trabajar denuncian presión, entonces algo no está funcionando.
Y no alcanza con administrar. Hay que transformar.

El riesgo de normalizar el conflicto

Cuando un comerciante decide exponerse públicamente, denunciar inspectores, hablar de abuso de autoridad y sugerir prácticas irregulares, el problema deja de ser individual.
Pasa a ser institucional.
Porque rompe la confianza.
Y sin confianza, no hay inversión, no hay crecimiento y no hay futuro posible.

Conclusión

Concordia enfrenta una doble crisis.
Por un lado, la económica: caída del consumo, despidos y falta de planificación.
Por otro, una crisis de vínculo entre el Estado y quienes sostienen la actividad privada.
Si el que produce siente que lo persiguen y el que consume siente que lo castigan con precios y recargos, el resultado es previsible: la economía se enfría y la ciudad se estanca.
El desafío no es menor.
No se trata de elegir entre control o libertad. Se trata de encontrar un equilibrio que permita crecer.
La pregunta final ya no es solo económica. Es política.
¿Está el municipio dispuesto a revisar su forma de actuar o seguirá empujando, consciente o inconscientemente, a que Concordia siga atrapada en el mismo lugar de siempre?

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Por Alejandro Monzon para Análisis Litoral

SIN VENTAS Y SIN RUMBO: LOS DESPIDOS EN CONCORDIA EXPONEN UNA CRISIS MÁS PROFUNDA QUE EL COMERCIO

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Mientras el Centro de Empleados de Comercio confirma que los despidos no se detienen, en Concordia se consolida un problema estructural: la ciudad no sabe cuánto produce, cuánto consume ni hacia dónde va. Sin datos, sin planificación y sin estrategia, el ajuste vuelve a caer sobre el empleo.

La crisis que ya no se puede ocultar

El dato es concreto y no admite maquillaje. Entre enero y febrero se registraron cerca de 300 despidos en el sector comercial de Concordia. Marzo, lejos de revertir la tendencia, confirma que la sangría continúa.
El secretario general del Centro de Empleados de Comercio, Juan José Simonetti, fue claro: “De ninguna manera esto se paró a cero… no vemos que vaya a mejorar la actividad”.
La frase no solo describe un presente complicado. Expone algo más inquietante: la falta total de horizonte.
Porque detrás del “no hay ventas” hay una verdad más incómoda que nadie parece querer discutir en profundidad.

Lo que no se dice en Concordia

En Concordia no solo falta consumo. Falta información. Y sin información, lo que hay es improvisación.
El comerciante promedio no sabe cuánto se vende realmente en la ciudad, qué sectores crecen o caen, cuánto dinero circula, cuál es el peso real del empleo informal ni qué políticas podrían revertir la situación.
Entonces aparece el síntoma más visible: el despido. Pero el problema no empieza ahí. Empieza mucho antes.

Observación incómoda: prácticas que también empujan la caída

Hay un punto que el propio sector comercial evita revisar y que empieza a generar rechazo en los consumidores.
Muchos comercios siguen recargando las compras con tarjeta con porcentajes heredados de etapas inflacionarias mucho más agudas. A eso se le suman recargos en cuotas con valores que resultan, en muchos casos, excesivos. Incluso el pago con tarjeta de crédito en un solo pago suele tener sobreprecios cercanos al 20%, cuando en otras ciudades cercanas estas prácticas ya se corrigieron o directamente desaparecieron.
El mensaje que recibe el cliente es claro: pagar financiado o incluso pagar con tarjeta sigue siendo penalizado.
A esto se suma otro problema más silencioso pero igual de determinante: la falta de fidelización. En Concordia cuesta encontrar comercios que cuiden al cliente, que generen vínculo, que premien la continuidad o que tengan políticas de atención sostenidas.
En un contexto de caída del consumo, no alcanza con esperar que el cliente entre. Hay que construir razones para que vuelva.
Y hoy, en muchos casos, eso no está ocurriendo.

Una ciudad grande pero estructuralmente pobre

Concordia arrastra una contradicción que ninguna gestión logró resolver: es una de las ciudades más importantes de Entre Ríos, pero también una de las más pobres.
Esa combinación genera un mercado interno débil, extremadamente dependiente de salarios públicos, asistencia estatal y economía informal.
Cuando alguno de esos motores se desacelera, el impacto es inmediato. Y el comercio, como último eslabón, lo sufre primero.

El gran vacío económico: nadie mide nada

En economía moderna hay una regla básica: lo que no se mide, no se puede corregir.
En Concordia no existe un cálculo serio del PBI local, no hay un observatorio económico activo ni indicadores públicos confiables.
La ciudad funciona sin tablero de control. Como manejar un auto sin velocímetro, sin nivel de combustible y sin GPS.

Ciudades que sí entendieron cómo anticiparse

Algunas ciudades decidieron no improvisar más y construir herramientas para entender su propia economía.
En Rafaela se desarrolló un sistema local de información económica que articula sector público, privado y académico, permitiendo anticipar crisis y sostener el empleo.
En Bahía Blanca un observatorio económico genera informes constantes sobre actividad comercial e industrial, aportando previsibilidad.
En Mendoza la estrategia fue diversificar la economía para no depender de un solo sector, combinando industria, turismo y conocimiento.
A nivel internacional, los ejemplos son aún más claros.
Medellín transformó su modelo a partir de la innovación y el uso de datos abiertos para la toma de decisiones.
Bilbao logró reconvertirse tras una profunda crisis industrial mediante planificación estratégica y desarrollo urbano.
Curitiba hizo de la planificación y la información un eje central de su crecimiento sostenido.

El problema de fondo en Concordia

Mientras tanto, en Concordia se sigue discutiendo si el problema es la inflación, el gobierno de turno o la caída del consumo.
Pero se evita una discusión más profunda: no hay diagnóstico porque no hay datos.
Entonces todo se vuelve reactivo. Cuando baja el consumo se despide. Cuando cae la actividad se ajusta. Cuando no alcanza se espera.
Y así, el ciclo se repite.

Una herramienta posible y urgente

Un Observatorio Económico Local no es una utopía ni una inversión millonaria.
Permitirá medir el consumo real por rubros, estimar el PBI local, analizar el empleo formal e informal, detectar sectores en crecimiento o caída y generar información pública para comerciantes e inversores.
No resolvería todo, pero cambiaría algo fundamental: pasar de la intuición a la evidencia.

El costo de seguir sin rumbo

Hoy el comerciante siente que no vende. El trabajador teme perder su empleo. El empresario no invierte. Y el Estado administra la coyuntura.
Pero sin información, sin planificación y sin una estrategia clara, el resultado es siempre el mismo: el ajuste recae sobre el eslabón más débil.

Conclusión

Concordia no está solo en crisis. Está desorientada.
Mientras otras ciudades aprendieron a leer sus propios números para anticiparse a los problemas, acá se sigue reaccionando cuando el daño ya está hecho.
Los despidos en el comercio no son el problema de fondo. Son la consecuencia.
Pero también empieza a emerger otra pregunta incómoda hacia adentro del propio sector: ¿cuánto de esta caída responde solo al contexto y cuánto a prácticas que ya no se sostienen?
La pregunta final queda abierta.
¿Cuánto más puede resistir una ciudad que no sabe cómo funciona su propia economía?

Casacion confirmo la culpabilidad de Mazurier

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Este jueves 26/03/2027 se conoció la sentencia de Casación en la causa Codesal – Hotel Ayuí. Y, como suele ocurrir en ciertos despachos, la vara no se rompió: simplemente se volvió más flexible.

El tribunal, integrado por los vocales María Evangelina Bruzzo, Luján Giorgio y Gustavo Pimentel, resolvió imponer a Luis Mazurier la pena de 6 años de prisión, inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos y una multa de $90.000. A Jesús Villanueva, en tanto, le correspondieron 3 años de prisión condicional, la misma inhabilitación y una multa idéntica: $90.000. La igualdad ante la ley… al menos en el valor de la multa.

𝗗𝗘 𝟵 𝗔𝗡̃𝗢𝗦 𝗔 𝟲 │ 𝗖𝗨𝗔𝗡𝗗𝗢 𝗟𝗔 𝗝𝗨𝗦𝗧𝗜𝗖𝗜𝗔 “𝗥𝗘𝗖𝗔𝗟𝗖𝗨𝗟𝗔”

La decisión de Casación hizo lugar parcialmente a la condena dictada el 9 de noviembre de 2023, que había fijado 9 años de prisión efectiva para Mazurier y 4 años también efectivos para Villanueva. Esta vez, el tribunal anuló “el monto y la modalidad de cumplimiento” de las penas. Traducido: menos años y, en un caso, ni siquiera cárcel efectiva.

Como si fuera poco, tampoco se hizo lugar al pedido de prisión preventiva para el ex titular de la Codesal. La urgencia, al parecer, tampoco era tan urgente.

Durante el juicio original, el fiscal José Arias había solicitado 11 años de prisión e inhabilitación absoluta perpetua para Mazurier, al considerarlo autor material del delito de peculado (tres hechos), en modalidad continuada, en concurso real con administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública y peculado de servicios.

Para Alberto Jesús Villanueva y Cintia del Rosario Mengeon, Arias había pedido 5 años de prisión, en carácter de partícipes necesarios del delito de administración fraudulenta.

𝗟𝗢 𝗤𝗨𝗘 𝗡𝗢 𝗦𝗘 𝗗𝗜𝗖𝗘

En tiempos donde una multa de tránsito puede doler más que una condena por delitos contra el Estado, los $90.000 fijados por la Justicia suenan menos a sanción y más a formalidad administrativa. Un número que, ajustado a la realidad económica, parece pensado más para cerrar el expediente que para marcar un precedente.

Porque si la corrupción se mide en millones, pero se castiga con cifras de bolsillo, el mensaje no es jurídico: es político.

Enersa entregó luminarias al Club San Lorenzo de Concordia para mejorar el uso de su cancha

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El ministro de Gobierno y Trabajo y vicepresidente de Enersa, Manuel Troncoso, encabezó en el Club San Lorenzo de Villa Adela una acción concreta: reforzar la iluminación de la cancha de fútbol para ampliar su uso diario.

La entrega consistió en 16 reflectores que se incorporan al sistema lumínico del predio. En términos prácticos, implica más horas de actividad, entrenamientos en horario nocturno y mejores condiciones para quienes asisten al club después de la jornada laboral o escolar.

Troncoso estuvo acompañado por el presidente y el tesorero de la institución deportiva, Martín y Roberto Dri; e integrantes de la comisión directiva.

“Cuando un club tiene mejores condiciones, puede abrir más tiempo y llegar a más chicos”, indicó Troncoso al marcar la idea que ordena la intervención. El foco está puesto en una situación concreta: niños y jóvenes que encuentran en el club un lugar de práctica deportiva y organización del tiempo libre.

En ese marco, Troncoso vinculó la acción con una línea de trabajo más amplia: fortalecer espacios que cumplen una función social directa. En términos simples, se trata de acercar recursos donde ya hay comunidad organizada y actividad en marcha.

“El objetivo es claro: poner recursos donde ya hay trabajo hecho, para que los resultados se vean rápido en la vida cotidiana de la gente”, afirmó el ministro.

La medida deja una definición operativa: mejorar infraestructura básica para ampliar oportunidades de uso. Más iluminación, más horas de club, más presencia de chicos y familias en un entorno cuidado.

Pareja fue denunciada por estafas a comerciantes con comprobantes falsos de pago

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Una pareja oriunda de Buenos Aires fue interceptada por la Policía en la ciudad de Colón, tras ser acusada de engañar a comerciantes mediante el uso de comprobantes falsos de transferencias.

Según denunciaron los damnificados, los sospechosos realizaban compras y mostraban capturas de supuestos pagos realizados a través de Mercado Pago, pero el dinero nunca se acreditaba en las cuentas.

El procedimiento tuvo lugar en la intersección de calles 12 de Abril y Laprida, donde efectivos policiales lograron identificar a una mujer de 33 años y a un hombre de 40. Ante la evidencia, ambos entregaron voluntariamente la mercadería adquirida, que fue devuelta a sus propietarios.

Por disposición de la Unidad Fiscal de Colón, la pareja fue trasladada a la dependencia policial para su identificación. Luego recuperaron la libertad, aunque continúan vinculados a la causa por estafa.

Repercusiones en Concordia: entre la emergencia ambiental y las sospechas de un esquema ya en marcha

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El Concejo Deliberante de Concordia aprobó este jueves la ordenanza que declara la emergencia ambiental en la ciudad. La medida habilita al Departamento Ejecutivo a implementar un nuevo esquema de recolección de residuos mediante la concesión de un sector del servicio a manos privadas.

Minutos después de la sesión, las partes salieron a decir lo suyo. Mientras que el bloque de Juntos por Entre Ríos defendió la iniciativa como una solución necesaria para un sistema “agotado”, el Justicialismo denunció una maniobra planificada para favorecer contrataciones directas sin transparencia.

El argumento oficial: “Fortalecer la gestión y preservar la salud”

Desde el bloque oficialista, el concejal Felipe Sastre fue el encargado de fundamentar la postura del gobierno local. Según el edil, la decisión busca revertir años de falta de planificación en una ciudad que ha crecido notablemente.

“En primer lugar a la sociedad debe quedarle en claro que el objetivo de esta decisión del Ejecutivo es fortalecer la gestión de residuos que a lo largo de los años, debido al crecimiento de la ciudad y sin planificación, se fue transformando en un desafío ambiental, sanitario y hasta económico para la Municipalidad”, remarcó Sastre.

El concejal subrayó que la declaración de emergencia brindará herramientas para ejecutar políticas que minimicen el impacto ambiental y permitan continuar con la erradicación de microbasurales. Además, enfatizó que la medida “se toma pensando en la gente para garantizar un servicio público que es esencial”.

Clarificaciones sobre la concesión y el empleo

Ante las críticas por una posible privatización total, Sastre aclaró que se trata de una concesión parcial y que el Estado mantendrá el rol de contralor.

“No se está privatizando. Como Estado vamos a estar siguiendo y controlando que se cumplan los mecanismos establecidos para que la recolección se haga en los términos que lo indique la concesión”, afirmó, citando modelos mixtos exitosos en otras ciudades del país.

Respecto a la situación de los empleados municipales afectados al área, el edil llevó tranquilidad: “Nadie pierde su fuente laboral con esta decisión ya que los trabajadores van a ser reubicados en otras áreas de la Municipalidad”.

La denuncia opositora: “Un negocio aceitado”

Por su parte, el Bloque de Concejales Justicialistas expresó un “profundo rechazo” a lo que consideran una degradación institucional del Concejo Deliberante.

“Entendemos que la declaración de emergencia constituye un artilugio legal para eludir los mecanismos de control y transparencia, reemplazando el proceso de licitación pública por la contratación directa”, señalaron en un comunicado titulado: “Algo huele mal en Concordia: ¿Emergencia ambiental o negocio?”.

Cuestionamientos a la celeridad del proceso

El peronismo local calificó el proceso como un “esquema sincronizado” y sostuvo que el operativo ya estaba en marcha antes de la votación:

  • Presencia de camiones: la noche previa habrían ingresado cinco unidades de la empresa VITSA.
  • Boletín Oficial: la ordenanza fue publicada y entró en vigencia a pocas horas de aprobada.
  • Comunicación anticipada: el comunicado oficial habría circulado antes de finalizada la sesión.

“Todo indica que en las próximas horas se avanzará con la firma del contrato. Se trata de un esquema sincronizado que configura, sin lugar a dudas, un negocio aceitado”, concluyeron.


Lo que no se dice: desorden estructural, pobreza visible y una deuda ambiental histórica

Más allá de la disputa política coyuntural, hay elementos que permiten ampliar la mirada y complejizar el debate.

En primer lugar, lo ocurrido en las horas previas a la votación expone un manejo, como mínimo, desprolijo del proceso de concesión. El ingreso de camiones recolectores de la empresa VITSA antes de la aprobación formal refuerza la idea de que la decisión estaba previamente ejecutada, independientemente del debate institucional.

Pero reducir el problema a esta discusión sería simplificarlo. La crisis de los residuos en Concordia no es nueva ni atribuible a una sola gestión. Por el contrario, atraviesa a distintas administraciones que nunca lograron controlar un punto neurálgico: el mantenimiento del parque automotor municipal. Los talleres, históricamente señalados por vecinos de la zona, han sido una caja negra donde el control efectivo brilló por su ausencia.

Las consecuencias de esa desorganización están a la vista: contenedores saturados en distintos barrios, microbasurales que se multiplican y un entorno degradado que ya no puede explicarse solo como una falla del servicio, sino como una expresión directa de la pobreza estructural que atraviesa la ciudad.

A esto se suma una deuda aún más profunda y silenciosa: el tratamiento de los residuos. El basural a cielo abierto del Campo del Abasto, en la zona de Cambá Paso, es quizás la imagen más cruda de esa desidia acumulada durante años. La contaminación de las napas por enterramiento de basura es un daño ambiental de larguísima recuperación, mientras que el terreno, horadado por la extracción de miles de metros cúbicos de ripio, presenta hoy un paisaje que muchos describen como un “campo de guerra”, improductivo y abandonado.

En ese contexto, la discusión sobre la concesión aparece como una pieza más —quizás necesaria, quizás apresurada— dentro de un problema mucho más amplio que incluye falta de planificación, ausencia de controles históricos y un deterioro social evidente.

Incluso en el corto plazo, ya comienzan a surgir dudas operativas: el primer esquema de recolección diagramado no se estaría cumpliendo en su totalidad, lo que abre interrogantes sobre la eficacia real del nuevo sistema en esta etapa inicial.


La doble lectura

La versión oficial habla de una decisión necesaria para ordenar un sistema colapsado y proteger la salud pública.
La lectura opositora denuncia un mecanismo diseñado para acelerar contrataciones sin controles.

Pero por debajo de ambas narrativas subyace una verdad incómoda: el problema de los residuos en Concordia no empieza con esta ordenanza ni termina con una concesión.

Es el resultado de años —o décadas— de desorden, falta de control, degradación ambiental y una pobreza que ya no se puede ocultar detrás de un contenedor desbordado.


Pregunta abierta

Si la emergencia es real —y todo indica que lo es—, la pregunta ya no es solo quién presta el servicio, sino quién controla, cómo se planifica a largo plazo y, sobre todo, si existe una decisión política real de enfrentar el problema de fondo.

Porque sin eso, cualquier esquema —público, privado o mixto— corre el riesgo de convertirse en una solución transitoria sobre un problema estructural.

CONCORDIA: PRIMO LA CORDURA

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La Municipalidad avisó a los comerciantes que suspende la prueba piloto para extender la peatonal

El ingeniero Adrián Lampazzi, presidente del Centro de Comercio, Industria y Servicios, confirmó que en una reunión que tuvo lugar este viernes, el gobierno municipal comunicó a los comerciantes que ha resuelto suspender por el momento la prueba piloto para extender la peatonal de Concordia.

El encuentro fue encabezado por el Secretario de Obras Públicas, Fernando Esquivel, y el Subsecretario del área, Mateo Sastre, y asistieron las autoridades del Centro de Comercio y un nutrido grupo de comerciantes de las tres cuadras implicadas en el proyecto de extensión

“Pedimos una reunión en la Municipalidad para que los técnicos encargados de este proyecto le expliquen, fehacientemente, a los comerciantes, con nuestra mediación, de qué se trata. Nos otorgaron la fecha para hoy a las ocho y media de la mañana. Acompañamos a los comerciantes, los citamos uno por uno, a todos los de las tres cuadras implicadas”, remarcó Lampazzi, que una vez más aclaró que la iniciativa de extensión es exclusivamente del municipio. “No es un proyecto del Centro de Comercio, no es un proyecto nuestro” y no tiene relación alguna con el proyecto de Centro Comercial a Cielo Abierto que la entidad impulsa junto a CAME.

Durante la reunión de este viernes, “se intercambiaron ideas, se plantearon muchas sugerencias también por parte de los comerciantes y por parte de los integrantes del Centro de Comercio que estaban ahí. Obviamente que también se remarcó esto de la mala comunicación que ha habido del proyecto, lamentablemente”, explicitó Lampazzi.

El titular del CCISC agregó que “la intención de ellos –por la gestión municipal- es hacer algo que favorezca a los vecinos. Pero los comerciantes de la zona sienten que esto no es así, que no los va a favorecer, sino que es lo contrario. Finalmente se resolvió que por el momento suspenden esta acción. No sabemos qué implica esta suspensión”, admitió.

Resumió el mensaje de los funcionarios municipales en estos términos: “que se queden todos tranquilos, que se iban a tomar las sugerencias que se habían hecho y que se iba a trabajar para ver cómo se reordenaba esto”.

En relación con la encuesta que el municipio asegura haber llevado a cabo para sondear la opinión de los implicados en la futura extensión de la peatonal, durante la reunión –recordó Lampazzi- “la mayoría de los comerciantes adujeron que ellos no habían sido encuestados”, precisó.Fuente: El Entre Ríos

Concordia avanza en la emergencia ambiental y el reordenamiento de tierras municipales

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En el marco de una intensa cuarta sesión ordinaria, el Cuerpo Legislativo de Concordia abordó un extenso orden del día compuesto por 39 expedientes. La jornada estuvo signada por el debate político y la aprobación de medidas clave para la gestión de servicios públicos, destacándose la declaración de la Emergencia Ambiental y una necesaria actualización normativa sobre el patrimonio inmobiliario de la ciudad.

Tras finalizar el encuentro, la Viceintendente, Lic. Magdalena Reta de Urquiza, brindó detalles sobre los proyectos sancionados, subrayando que, si bien existieron marcadas disidencias entre los bloques, el debate se desarrolló en un marco de respeto democrático. El punto de mayor trascendencia fue la aprobación sobre tablas de la Emergencia Ambiental, una iniciativa impulsada por el Departamento Ejecutivo y presentada por el concejal Felipe Sastre (JxER).

Gestión de Residuos: Declaración de Emergencia Ambiental

Esta medida tiene como objetivo central agilizar los mecanismos administrativos para optimizar la recolección de residuos. Según se explicó durante la sesión, la emergencia faculta al municipio a realizar la contratación directa de empresas por un plazo de seis meses, periodo en el cual se deberán cumplimentar los llamados a licitación correspondientes.

La titular del Concejo aclaró que esta decisión no implica una tercerización total del sistema, ya que la mayor parte de la ciudad continuará bajo gestión municipal; el proceso licitatorio se enfocará en establecer contratos de concesión para zonas específicas. Para asegurar la transparencia del proceso, se conformará una comisión de seguimiento integrada por concejales de ambos bloques y representantes del Ejecutivo.

El proyecto resultó aprobado por mayoría, con nueve votos a favor y cuatro negativos provenientes del bloque del PJ.

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