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Cusinato destacó la firma del contrato para la nueva planta de tratamiento de aguas residuales de Colón

El coordinador general de la Unidad Ejecutora Provincial (UEP), Gustavo Cusinato, valoró la firma del contrato para la ejecución de la obra de Diseño y Construcción de la Nueva Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de la ciudad de Colón, concretada este martes por el Gobierno de Entre Ríos.

La intervención demandará una inversión de 19.268.797.171 pesos y será ejecutada por la UEP en el marco del Programa de Saneamiento Integral de las Ciudades de la Cuenca del Río Uruguay. Los trabajos estarán a cargo de la Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por Ginsa S.A. y José Eleuterio Pitón S.A.

“Se trata de una obra largamente esperada por los vecinos de Colón y por toda la región. La gestión del gobernador Rogelio Frigerio logró reactivar un crédito muy importante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), cercano a los 15 millones de dólares, que permitirá concretar una solución definitiva para un problema histórico de saneamiento”, expresó Cusinato.

Respecto a los próximos pasos, Cusinato indicó que, tras la firma del contrato, la empresa deberá presentar las pólizas de seguros, garantías y el proyecto ejecutivo. “Una vez aprobada esa documentación, la obra podrá iniciar formalmente.

Finalmente, remarcó la importancia estratégica de la obra para la ciudad de Colón y para la protección ambiental de la cuenca del río Uruguay. “Estamos hablando de una obra de ingeniería de enorme complejidad”, no se trata solamente de trasladar instalaciones existentes sino de construir un sistema moderno que permitirá tratar adecuadamente los líquidos residuales y evitar su descarga directa al rio. “Es una obra fundamental que resolverá un problema histórico de la ciudad y que la Provincia ejecuta en beneficio de toda la comunidad”, concluyó.

Del acto de la firma del contrato también participaron el secretario general de la Gobernación, Mauricio Colello, junto al ministro de Planeamiento e Infraestructura, Hernán Jacob, quienes firmaron el contrato con representantes de la empresa adjudicataria.

EL ABOGADO GIAMPAOLO ASUMIÓ LA DEFENSA DEL MAQUINISTA QUE ARROLLÓ VARIOS AUTOS EN CONCORDIA

En una escueta nota ante periodistas de cableinformacion, el abogado defensor de CFesar Rodríguez, el Dr. mariano Giampaolo explicó que: «las lesiones que presenta en el cuerpo Rodríguez acaban de ser constatadas por la policía. Vale recordar que Rodríguez es maquinista conductor en una empresa privada. «Sobre la libertad de nuestro defendido, vamos a hacer mucho hincapié en una nota, los vamos a fundar en un escrito, eso es lo que vamos a hacer», remató el abogados.

HABRÍA SUFRIDO UN BROTE PSICÓTICO

Además el letrado informó que: «Rodríguez aparentemente sufrió un brote psicótico, viene bajo una presión de tener que trabajar durante 12 horas díarias y eso es perjudicial ´para cualquier ser humano», completó el letrado.

Se retoma el debate para eliminar pensiones de exgobernadores: quiénes las cobran

Este martes el Senado retomará el debate sobre el proyecto de ley que busca derogar las pensiones de exgobernadores y exvicegobernadores de Entre Ríos. La iniciativa está paralizada hace más de un año. ANÁLISIS relevó quiénes perciben el beneficio y quiénes optaron por la jubilación ordinaria.

La iniciativa presentada por el Poder Ejecutivo al inicio de la gestión de Rogelio Frigerio está en la agenda de la reunión de la Comisión de Legislación General que se realizará este martes a las 12.

A pocos días de asumir, Frigerio anunció en una conferencia de prensa que enviaría a la Legislatura ese proyecto que, efectivamente, ingresó y obtuvo media sanción de la Cámara de Diputados en abril de 2024. Desde entonces, su tratamiento se paralizó en el Senado.

“Hace mucho que estoy esperando que se sancione la eliminación de la pensión vitalicia del gobernador y el vice. Ojalá la podamos hacer antes de que salga la reforma jubilatoria, porque lo hice también en ese sentido: intentando dar el ejemplo”, expresó el mandatario semanas atrás en el programa Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral).

ANÁLISIS realizó un relevamiento para saber quiénes han tramitado este beneficio en la provincia:

-Sergio Montiel: comenzó a cobrar la pensión vitalicia en 1987, al término de su primer mandato. En 1999 lo suspendió cuando fue nuevamente electo y volvió a percibirlo a partir de 2003. Lo cobró hasta su fallecimiento en 2011 y luego el derecho pasó a su viuda, Marta Jordán.

-Jorge Busti: nunca cobró la pensión vitalicia, ya que optó por su jubilación ordinaria. La percibió hasta su fallecimiento y luego el derecho pasó a su viuda, la ex diputada nacional Cristina Cremer.

-Mario Moine: cobra la pensión desde 1996 cuando finalizó su mandato como gobernador. En 2019 informó que decidió resignar el 40 por ciento, que descuenta la Caja de Jubilaciones cada mes, que destina a organizaciones sociales y religiosas. 

-Sergio Urribarri: no cobra la pensión vitalicia, ya que optó por percibir su jubilación ordinaria.

-Gustavo Bordet: no tramitó la pensión al término de su mandato y percibe su dieta de diputado nacional.

-Jorge Martínez Garbino: fue vicegobernador de Montiel en su primer mandato. Percibe la pensión desde 1987.

-Domingo Rossi: fue vicegobernador de Busti en su primer mandato y comenzó a percibir la pensión en 1992. La cobró en los períodos en los que no fue intendente de Santa Elena (va por su sexto mandato).

-Hernán Orduna: fue vicegobernador de Moine y por ese rol percibe la pensión.

-Héctor Alanis: fue vicegobernador de Busti en el segundo mandato y cobra la pensión desde que no ocupa cargos públicos. 

-Edelmiro Pauletti: fue vicegobernador de Montiel en el segundo mandato, renunció en 2002 en plena crisis institucional, cobra la pensión.

-Pedro Guastavino: fue vicegobernador de Busti en su último mandato, tramitó y cobra el beneficio desde que dejó la banca de senador nacional, en 2020.

-José Lauritto: fue vicegobernador de Urribarri en su primer mandato y desde entonces ha estado en la función pública como ministro, delegado en la CARU e intendente de Concepción del Uruguay, por lo cual no cobra la pensión vitalicia.

-José Cáceres: fue vicegobernador de Urribarri en su segundo mandato y al término comenzó a cobrar la pensión, pero suspendió el beneficio cuando asumió como diputado provincial y actualmente es parlamentario del Mercosur.

-Adán Bahl: fue vicegobernador de Bordet en su primer mandato. Al término de su función tramitó el beneficio, pero optó por cobrar su sueldo de intendente. Una vez finalizada la gestión, pidió la reactivación y comenzó a cobrar, hasta que asumió como senador nacional y pasó a percibir la dieta correspondiente.

-Laura Stratta: fue vicegobernadora de Bordet en su segundo mandato. Tramitó la pensión a horas de terminar su función, se le otorgó en tiempo record y suspendió su cobro para percibir la dieta como diputada provincial.

Las prioridades y las responsabilidades: una discusión que también interpela al peronismo

El comunicado difundido por la agrupación Convicción Peronista, cuestionando la decisión del gobierno municipal de destinar casi $18.850 millones a obras de pavimentación, abre una discusión legítima sobre las prioridades de una gestión. Porque toda decisión política implica elegir, y toda elección conlleva responsabilidades.

Sin embargo, detrás de esa crítica aparece una pregunta que también merece ser formulada: ¿quiénes tienen autoridad moral para cuestionar las prioridades actuales cuando durante décadas administraron la pobreza sin lograr derrotarla?

Es válido discutir si en una ciudad atravesada por problemas de pobreza, desempleo juvenil, consumo problemático de drogas y creciente vulnerabilidad social el asfalto debe ser la prioridad. Nadie discute la importancia de fortalecer los clubes, los centros comunitarios o las políticas de contención. Pero tampoco puede ignorarse que Concordia no se convirtió en una de las ciudades con mayores índices de pobreza de la Argentina en apenas dos años de gestión municipal.

La realidad actual es consecuencia de un deterioro acumulado durante décadas, precisamente bajo administraciones que hicieron de la justicia social, la asistencia y la presencia del Estado sus principales banderas. Por eso, cuando desde Convicción Peronista se plantea que “las prioridades también son responsabilidades”, la frase inevitablemente termina alcanzando a buena parte de la dirigencia política que gobernó la ciudad y la provincia durante largos períodos.

Porque también hay una pregunta incómoda que merece ser formulada: ¿alcanza con seguir exigiendo que el Estado resuelva individualmente cada problema, cada necesidad y cada situación de pobreza? La experiencia de los últimos cuarenta años parece demostrar que no. Con miles de millones invertidos en planes, subsidios, programas y estructuras asistenciales, Concordia no dejó de ser pobre. Al contrario, consolidó una cultura de dependencia que, muchas veces, terminó beneficiando más a intermediarios, dirigentes, punteros y “vivos” de siempre que a los sectores más humildes que decían representar.

La asistencia es necesaria cuando existe una emergencia. Pero convertirla en un sistema permanente no genera desarrollo, genera dependencia. Por eso, quizás sea más criticable que gastar $18.850 millones en pavimento el hecho de no haber sido capaces de diseñar durante décadas un verdadero proyecto de desarrollo integral para Concordia y la región. Porque la verdadera transformación no pasa solamente por repartir recursos, sino por crear condiciones para que la gente pueda progresar por sus propios medios.

Hace falta educación, capacitación, inversión privada, incentivos para producir, infraestructura, integración regional y una política seria para generar empleo genuino. Hace falta enseñar a pescar antes que seguir repartiendo eternamente el pescado. Y no por una cuestión de insensibilidad social, sino precisamente por dignidad. Porque nadie se realiza dependiendo para siempre de una ayuda estatal. La comunidad organizada de la que hablaba el peronismo original no era una sociedad de ciudadanos subordinados al subsidio permanente, sino una sociedad de trabajadores, empresarios, cooperativas, clubes, sindicatos y organizaciones intermedias capaces de generar movilidad social y progreso.

La paradoja es que quienes hoy cuestionan las prioridades del gobierno municipal deberían comenzar por hacer una profunda autocrítica. Porque Concordia no llegó a esta realidad por culpa del asfalto. Llegó a esta realidad después de décadas de pobreza administrada, de clientelismo, de ausencia de planificación estratégica y de una dirigencia que confundió contención con desarrollo. Nadie come asfalto, es cierto. Pero tampoco se sale de la pobreza repartiendo eternamente asistencia sin generar oportunidades.

Las calles no reemplazan a las personas. Pero las personas tampoco recuperarán su dignidad si la política sigue reduciendo el futuro de miles de concordienses a la dependencia permanente del Estado. La discusión, entonces, no debería ser “asfalto o ayuda social”. La verdadera discusión es por qué, después de cuarenta años, todavía seguimos administrando la pobreza en lugar de derrotarla.

Porque tan importante como pavimentar una calle es construir un proyecto de ciudad capaz de producir trabajo, inversión y movilidad social. Y esa deuda, más que de una gestión, es una deuda histórica de una dirigencia que hace mucho tiempo dejó de enseñar a pescar y se acostumbró a repartir un pescado que nunca alcanzó para sacar a Concordia del fondo.

Quizás por eso, el debate que propone Convicción Peronista pueda ser saludable. Pero para que sea sincero debería comenzar por una autocrítica profunda. Porque las prioridades también son responsabilidades. Y las responsabilidades no empezaron ayer.

La pregunta que queda abierta es tan simple como incómoda: ¿qué hicieron quienes gobernaron durante décadas para que Concordia dejara de encabezar los índices más alarmantes de pobreza del país? Porque antes de cuestionar el destino de $18.850 millones en pavimento urbano, tal vez sea necesario explicar por qué, después de tantos años y tantos recursos administrados, la ciudad sigue esperando el verdadero desarrollo integral que nunca llegó.

Domínguez le apuntó al PJ por la reforma previsional: “Me quieren echar por debatir mientras sus intendentes proponen reformas”

La senadora por el departamento Feliciano dialogó con el periodista Rodolfo Bernardini en Radio de la Ciudad y expuso su postura sobre el proyecto en debate en la Legislatura provincial.

La legisladora Gladys Domínguez se refirió al proyecto de reforma previsional que se debate en la Legislatura entrerriana y fue contundente al reconocer la gravedad del problema fiscal: “El déficit existe, y negarlo no nos ayuda ni soluciona nada”, afirmó.

La senadora aseguró que continuará escuchando a todas las voces antes de definir su voto, en una postura que ella misma describió como la de una legisladora “muy dialogista”, orientada a buscar “soluciones sostenibles, justas y un equilibrio”. Sin embargo, trazó un límite claro: “No voy a acompañar cualquier medida que descargue todo el esfuerzo sobre los trabajadores.”

“No puedo adelantar mi voto. Hoy se está trabajando y escuchando a todas las voces”, señaló, y agregó: “Mi responsabilidad es defender los intereses de todos los entrerrianos y de todos los vecinos de mi departamento, siempre buscando soluciones sostenibles, justas y un equilibrio.”

Domínguez también planteó el dilema que enfrenta como legisladora frente a las presiones de su espacio político: “¿Cómo me paro ante las próximas generaciones a jubilarse cuando la senadora acá, en el 2026, no quiso votar por un costo político?” Y añadió: “Por acción o por omisión, soy responsable. Darle el gusto a quienes se oponen a la reforma, sabiendo que el problema existe, también es una responsabilidad que asumo.”

En ese marco, la legisladora apuntó a la contradicción interna del Partido Justicialista: mientras algunos sectores amenazan con sancionar a quienes no voten en bloque contra la reforma, varios intendentes peronistas reconocen públicamente la quiebra del sistema y proponen sus propios cambios.

“Por un lado quieren castigar o expulsar del PJ a legisladores que plantean el debate, mientras hay intendentes peronistas que admiten la quiebra del sistema y proponen una reforma. Ellos la proponen desde afuera y yo, desde adentro, no puedo escuchar, no puedo proponer ni modificar”, cuestionó con dureza.

En ese punto, Domínguez incluyó al intendente local: “Ayer habló y dijo claramente, hasta con datos propios, que el déficit existe. Y entonces me quieren sancionar y echar a mí, que no dejo de reconocer ese mismo déficit.”

Como antecedente, la senadora recordó que en 2017, los entonces legisladores Juan José Bahillo y Mayda Cresto votaron a favor de la reforma previsional impulsada por el gobierno de Macri siendo Bordet gobernador, sin que el partido solicitara la expulsión de ninguno de los dos.

El peronismo entrerriano frente al espejo: cuando las nuevas generaciones chocan contra las viejas estructuras

La denuncia presentada por Yan Barbona, vicepresidenta del Partido Justicialista de Concordia, trasciende el conflicto interno de una departamental. Lo que está en discusión no es solamente una disputa de poder local, sino una problemática mucho más profunda que atraviesa al peronismo entrerriano desde hace años: la dificultad para abrir espacios reales a nuevas generaciones de militantes y dirigentes.

Mientras el PJ intenta reconstruirse después de sucesivas derrotas electorales y de una creciente pérdida de representatividad social, vuelven a aparecer viejas prácticas que parecían formar parte del pasado. Acusaciones de hostigamiento, disputas por estructuras partidarias, internas permanentes y conflictos de legitimidad terminan ocupando el lugar que debería estar reservado para el debate político y la construcción de propuestas.

La presentación realizada por Barbona ante las autoridades provinciales del partido plantea denuncias de extrema gravedad. Entre ellas, menciona situaciones de violencia política, violencia de género institucional y la presunta toma irregular de la sede partidaria de Concordia. Más allá de las responsabilidades individuales que deberán ser esclarecidas por los órganos partidarios y eventualmente por la Justicia, el episodio deja al descubierto una crisis que el peronismo no puede seguir ignorando.

Porque el verdadero problema no es solamente quién tiene las llaves de una sede partidaria.

El problema es que una fuerza política que históricamente se definió como representante de los trabajadores, de los sectores populares y de la movilidad social parece cada vez más encerrada en disputas de nombres, apellidos y espacios de poder.

Muchos militantes jóvenes observan con frustración cómo los discursos sobre renovación suelen quedar atrapados en las declaraciones públicas, mientras que en la práctica continúan predominando estructuras cerradas, liderazgos heredados y mecanismos de exclusión informal.

La contradicción resulta evidente.

Por un lado, el peronismo reconoce la necesidad de renovarse para volver a conectar con una sociedad que cambió profundamente. Por otro, cada vez que surge una nueva figura territorial o una dirigencia emergente que intenta ocupar espacios de conducción, aparecen resistencias internas que terminan debilitando al conjunto.

Lo que no se dice

La crisis del PJ entrerriano no comenzó con este conflicto. En realidad, es la expresión más reciente de un desgaste que se viene acumulando desde hace años, producto de derrotas electorales, falta de autocrítica y una creciente distancia entre la dirigencia partidaria y las demandas reales de la sociedad. En ciudades como Concordia, donde la pobreza, el desempleo y la exclusión social continúan siendo problemas urgentes, gran parte de la ciudadanía observa con desconcierto cómo la energía política parece consumirse en disputas internas, enfrentamientos personales y peleas por espacios de poder.

En ese contexto, los jóvenes militantes, que deberían constituir la reserva estratégica del movimiento y garantizar su renovación generacional, suelen encontrarse con más obstáculos que oportunidades para crecer políticamente. Las promesas de apertura y participación muchas veces chocan contra estructuras rígidas, lógicas de agrupamiento y mecanismos de conducción que parecen responder más a viejas prácticas que a las necesidades de un partido que busca recuperar protagonismo.

Una señal de alarma

La denuncia presentada por Yan Barbona debería interpretarse como una señal de alarma para toda la conducción partidaria. Si las acusaciones carecen de sustento, corresponde investigarlas y aclararlas. Si existen responsabilidades, corresponde actuar. Lo que ya no parece posible es continuar mirando hacia otro lado frente a conflictos que terminan erosionando la credibilidad de la propia fuerza política.

Porque ningún partido puede aspirar a representar el futuro si no es capaz de garantizar reglas claras, convivencia democrática y oportunidades reales para quienes intentan construir nuevos liderazgos desde el territorio. El peronismo entrerriano enfrenta hoy un desafío que va mucho más allá de una disputa en Concordia: decidir si está dispuesto a abrir paso a una verdadera renovación o si continuará atrapado en una lógica donde las internas terminan expulsando precisamente a quienes podrían contribuir a reconstruirlo.

Y esa discusión, tarde o temprano, definirá mucho más que una conducción partidaria. Definirá si el movimiento conserva capacidad de futuro o si continúa discutiendo indefinidamente su pasado.

Fuente : Analisis litoral

Rossi anunció su candidatura a gobernador y el proyecto de contratar a una empresa internacional para investigar a opositores

La reciente declaración del intendente de Santa Elena, Domingo Daniel Rossi, anunciando que será candidato a gobernador para el 2027 y su intención de contratar a la firma internacional Kroll Associates para investigar a dirigentes del Partido Justicialista que impulsaron su expulsión de esa fuerza política, abrió un debate que excede la disputa partidaria y se proyecta sobre un terreno mucho más sensible: los límites legales del poder público, la protección de los derechos políticos y el funcionamiento del Estado de Derecho.

“Nosotros no tenemos nada que ver con la runfla mafiosa, denominada PJ”, dijo, tras lo cual apuntó a varios dirigentes del peronismo entrerriano. “Vamos a hacer un proyecto antimafia; acá no hay término medio. Vamos a ser la topadora en un proyecto de gobierno”, dijo, tras lo cual remarcó que la empresa Kroll “vendrá a investigar y meter presos a todos aquellos que se robaron los presupuestos de esta provincia”. Los contratos de la empresa van de 300 mil a 350 mil dólares por investigación.

El anuncio de Rossi excede los límites de una interna partidaria dentro del peronismo entrerriano, y avanza arrollando valores de relevancia institucional. ¿Puede un funcionario municipal contratar servicios privados para investigar adversarios políticos? ¿Cuál es el límite entre una auditoría privada, una investigación patrimonial y una actividad de inteligencia? ¿Qué protecciones establece la legislación argentina para impedir que organismos públicos o actores privados recopilen información sobre ciudadanos por sus opiniones políticas?

Las respuestas a estas preguntas son centrales para comprender la gravedad potencial de los anuncios realizados y por qué es muy sensibles para cualquier democracia constitucional.

El anuncio y su significado político

La controversia comenzó cuando Rossi, a través de declaraciones públicas difundidas en sus redes sociales, afirmó que recurrirá a la empresa Kroll para avanzar en investigaciones vinculadas a lo que describió como corrupción dentro del Partido Justicialista entrerriano.

En sus manifestaciones, el jefe comunal sostuvo que no apelará la decisión partidaria que determinó su expulsión y que buscará canalizar su respuesta política por fuera de la estructura partidaria tradicional. Como lo hizo en la última elección, por citar un antecedente inmediato.

Sin embargo, la referencia expresa a la contratación de una firma internacional dedicada históricamente a investigaciones corporativas o “de inteligencia”, generó preocupación en distintos sectores políticos y jurídicos, especialmente por el contexto en que fue anunciada: una disputa abierta con dirigentes partidarios identificados como adversarios

La cuestión central no es únicamente quién sería investigado, sino bajo qué facultades, con qué recursos y dentro de qué marco legal podría desarrollarse una actividad de esa naturaleza. ¿La Justicia no tiene nada que decir al respecto?

El antecedente de Kroll en la provincia

La referencia a Kroll no es nueva en Entre Ríos. Durante la administración provincial de Sergio Montiel, a comienzos de la década de 2000, el gobierno contrató servicios vinculados a investigaciones sobre presuntas irregularidades administrativas en organismos estatales. Y uno de los funcionarios montielistas, el entonces fiscal de Estado, Sergio Avero -actual secretario de la Cámara de Senadores de Entre Ríos-, era el hombre de contacto con Frank Holder, dueño de la empresa de seguridad norteamericana, que tanto preocupó a Jorge Busti, que en esos tiempos era legislador nacional del PJ.

Aquella decisión generó controversias políticas, cuestionamientos judiciales y debates sobre la conveniencia y legalidad de recurrir a consultoras privadas para tareas relacionadas con la detección de fraude y corrupción en el sector público.

Con el paso de los años, distintas actuaciones judiciales vinculadas a aquella contratación tuvieron desenlaces diversos, sin que llegaran a consolidarse condenas definitivas derivadas de ese episodio.

Más allá de sus resultados concretos, el antecedente demuestra que la discusión sobre el rol de empresas privadas en investigaciones vinculadas al Estado no es nueva en la provincia.

Inteligencia estatal versus investigaciones privadas

En Argentina las actividades de inteligencia están reguladas por el Estado y las investigaciones privadas que pueden ofrecer empresas particulares están reguladas y con estrecho margen de acción.

La producción de inteligencia estratégica constituye una función estatal y así está expresamente establecido por la Ley Nacional de Inteligencia Nº 25.520. Esa norma establece cuáles son los organismos autorizados para producir inteligencia. Pero, también delimita sus competencias específicas, siempre vinculadas a la defensa nacional y la seguridad interior.

Como se podrá apreciar: no fue diseñado de manera caprichosa, sino para evitar que estructuras paralelas o no controladas por los mecanismos institucionales puedan desarrollar actividades de seguimiento político ilegales, vigilancia ideológica persecutorias o recopilación de información sin motivaciones claras, sobre adversarios partidarios o cualquier otro ciudadano.

Esto explica claramente por qué los organismos estatales de inteligencia se encuentran sometidos – formalmente- a controles parlamentarios, pero también judiciales y administrativos.

La reforma previsional garantiza el 82% móvil y busca ordenar el sistema para sostenerlo en el tiempo

El proyecto de reforma del sistema previsional impulsado por el Ejecutivo provincial pone en el centro un objetivo clave: preservar el 82% sobre el sueldo bruto y asegurar su sostenibilidad para las actuales y futuras generaciones.

En ese marco, la diputada provincial Carola Laner defendió la iniciativa y sostuvo que “es necesario sincerarse con la sociedad y presentar los números claros como son”.

La legisladora explicó que el sistema actual presenta desfasajes respecto de su diseño original. “El promedio del haber jubilatorio actual está muy por encima del 82% móvil, con lo cual lo que se busca es preservarlo”, afirmó. Y agregó: “La ley actual genera situaciones en las que, producto de la forma de cálculo y actualización de haberes, existen jubilaciones que superan ampliamente el equivalente al 82% móvil originalmente previsto por el sistema.”

Para ejemplificar esa situación, detalló: “El 82% móvil de un haber de un trabajador activo de 1,3 millones de pesos es 1.066.000 pesos, y actualmente lo que se está pagando es un haber promedio de 1.675.527 pesos de jubilación”.

En ese sentido, remarcó que la reforma apunta a corregir esas distorsiones hacia adelante, sin afectar derechos adquiridos. “Los haberes ya otorgados no serán modificados. La adecuación al criterio del 82% móvil regirá para las nuevas jubilaciones y para los mecanismos previstos por la reforma”.

El proyecto establece de manera explícita que ningún jubilado actual verá modificado su haber, al tiempo que mantiene los regímenes especiales, contemplados en la legislación vigente, y la movilidad vinculada a las paritarias de los trabajadores estatales.

Asimismo, Laner subrayó que el objetivo central de la iniciativa es garantizar la sostenibilidad del sistema. “Si no se avanzaba en una corrección estructural, en pocos años no se iban a poder pagar las jubilaciones ni sostener el 82% móvil”, advirtió.

El contexto actual muestra un fuerte desequilibrio: la relación entre activos y pasivos es inferior a dos trabajadores por cada jubilado, mientras que diversos estudios previsionales consideran saludable una relación cercana a cuatro trabajadores activos por cada beneficiario. A esto se suma un crecimiento sostenido de los beneficiarios por encima del de los aportantes, lo que agrava el déficit del sistema.

Frente a esta realidad, la reforma incorpora medidas orientadas a mejorar la equidad y la sustentabilidad, como la actualización gradual de la edad jubilatoria, la ampliación de la base de cálculo del haber inicial y un aporte solidario progresivo que alcanza únicamente a los sectores de mayores ingresos.

En definitiva, la iniciativa busca ordenar el sistema previsional para garantizar que el 82% móvil no solo se mantenga como principio, sino que pueda sostenerse en el tiempo para todos los entrerrianos.

CONGRESO ESCANDALOSO DEL PJ: MICHEL, ROMERO Y BAHL EXPULSARON A ROSSI Y REGGIARDO POR DENUNCIAR LA CORRUPCIÓN

El Congreso del Partido Justicialista de Entre Ríos terminó en un verdadero escándalo. La conducción encabezada por Guillermo Michel, Rosario Romero y José Bal expulsó a Domingo Daniel Rossi y Carlos Guillermo Reggiardo en una sesión cuestionada por falta de quórum, cambios arbitrarios en el orden del día y ausencia total de derecho de defensa.

El Congreso comenzó con el número justo de congresales para sesionar, pero quedó sin quórum cuando varios representantes se retiraron en desacuerdo con el tratamiento de las expulsiones. A pesar de ello, la votación siguió adelante.

Rossi pidió hablar para defenderse y no se lo permitieron. Tampoco dejaron intervenir a otros congresales que cuestionaban el procedimiento. Hubo gritos, discusiones y fuertes cruces durante toda la sesión.

Para los sectores críticos, las expulsiones son nulas porque fueron votadas sin quórum y sin respetar las reglas básicas de funcionamiento partidario. Sostienen además que el verdadero motivo de la sanción fue castigar a dos dirigentes que vienen denunciando hechos de corrupción dentro del propio peronismo entrerriano.

Máximo Kirchner en Paraná: la memoria selectiva de un peronismo que se niega a revisar su pasado

“Mientras el líder de La Cámpora reclamó debates internos y autocrítica, su visita a Paraná volvió a exponer las contradicciones de un sector político que todavía evita responder por los resultados de dos décadas de poder, corrupción, pobreza creciente y pérdida de confianza social.”

La visita de Máximo Kirchner a Paraná dejó mucho más que un acto partidario. Dejó expuesta una de las mayores contradicciones del peronismo argentino contemporáneo: la facilidad para reclamar autocrítica ajena mientras continúa evitando una revisión profunda de sus propios errores, responsabilidades y excesos de poder.

Desde el escenario de ATE, el diputado nacional sostuvo que “el peronismo no está en condiciones de excluir a nadie” y llamó a dar debates internos. La frase, en apariencia razonable, abre inevitablemente una pregunta incómoda: ¿por qué esos debates llegan recién ahora, después de décadas de ejercer el poder y luego de una sucesión de derrotas electorales que reflejan un evidente desgaste social?

Resulta llamativo escuchar hablar de autocrítica a quienes formaron parte del núcleo político que gobernó la Argentina durante gran parte de los últimos veinte años. Más aún cuando buena parte de la sociedad sigue esperando explicaciones sobre el deterioro económico, la inflación crónica, el aumento de la pobreza y los numerosos escándalos de corrupción que marcaron distintas etapas del kirchnerismo.

La paradoja es aún mayor en Entre Ríos. Mientras algunos dirigentes locales se mostraron junto al líder de La Cámpora, otros optaron por una prudente distancia. Las ausencias de figuras relevantes del peronismo provincial no parecen casuales. Tal vez hayan comprendido que la figura de Máximo Kirchner representa hoy más un problema electoral que una solución política.

Porque detrás del discurso sobre la reconstrucción partidaria aparece una realidad imposible de ignorar: gran parte de la ciudadanía asocia al kirchnerismo con una etapa caracterizada por la concentración del poder, el crecimiento del aparato estatal, el deterioro de las instituciones y una extensa lista de investigaciones judiciales que involucraron a funcionarios de máxima jerarquía.

La pregunta entonces no es qué puede aportar Máximo Kirchner al debate interno del PJ. La verdadera pregunta es qué puede aportar a la reconstrucción de la confianza social una dirigencia que durante años administró recursos públicos, ocupó cargos de privilegio y observó cómo numerosos dirigentes se enriquecían mientras millones de argentinos caían nuevamente en la pobreza.

Tampoco deja de sorprender la naturalidad con que ciertos sectores políticos reciben con honores a dirigentes cuya imagen pública aparece inevitablemente ligada al ciclo kirchnerista que la propia sociedad comenzó a cuestionar en las urnas. Como si la memoria colectiva pudiera borrarse con un acto partidario, algunas consignas militantes y una apelación nostálgica a los años de Néstor Kirchner.

Pero la Argentina de 2026 no es la de 2003.

Los ciudadanos ya no discuten únicamente relatos. Discuten resultados. Discuten salarios que no alcanzan, jóvenes que emigran, empresas que cierran y una política que parece más preocupada por sus internas que por resolver los problemas reales de la gente.

Quizás por eso las ausencias en Paraná resultaron tan elocuentes como las presencias. Algunos dirigentes peronistas parecen haber entendido que la sociedad exige renovación. Otros continúan aferrados a liderazgos que representan precisamente aquello que buena parte del electorado decidió dejar atrás.

La visita de Máximo Kirchner terminó dejando una enseñanza involuntaria. El problema del peronismo no es a quién excluir. El problema es que todavía no logra explicar convincentemente por qué, después de tantos años de poder, millones de argentinos dejaron de creerle.

Y mientras ese debate siga siendo reemplazado por consignas, nostalgias y responsabilidades repartidas hacia terceros, la reconstrucción del movimiento seguirá siendo una promesa mucho más cercana al pasado que al futuro.

Analisis Litoral