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El abogado penalista Emilio Fouces se incorpora al equipo de Andrés Laumann, candidato a diputado nacional, y se convierte en una pieza clave en la consolidación de La Libertad Avanza (LLA) en Entre Ríos. La política no le resulta ajena: ha participado tanto como abogado en causas de alto perfil como en candidaturas propias.
Aunque la campaña de Alianza La Libertad Avanza (ALLA) aún no ha comenzado formalmente, algunos candidatos ya confirmaron sus equipos. Es el caso de Andrés Laumann, primer candidato a la Cámara de Diputados de la Nación.
Fouces, con una larga trayectoria en el ámbito penal, ha ganado notoriedad por intervenir en juicios de gran repercusión pública. Su historial incluye desde la causa por la liquidación del Banco Municipal de Paraná en la década del ‘90 hasta el juicio en el que Sergio Urribarri fue acusado el año pasado, defendiendo exitosamente al exministro de Turismo Hugo Marsó.
Junto a Rubén Pagliotto, Fouces representó en tribunales y en medios al exintendente Sergio Varisco y al exconcejal radical Pablo Hernández en una causa por narcotráfico. También asumió la defensa de empleados jerárquicos de la Legislatura en la conocida causa de los “contratos truchos”.
Entre 1993 y 2000 fue parte de estudios especializados en cobranza de deudas bancarias, con sedes en Buenos Aires, La Plata, Córdoba, Santa Fe, Rosario y Mendoza, e incluso con presencia en México. Su socio en ese emprendimiento, Geller & Fouces S.A., fue Raúl Geller.
Está casado con la jueza Elisa Zilli, con quien tiene cuatro hijos. Su hijo segundo lo acompaña actualmente en el estudio ubicado en calle Córdoba.
Fouces es peronista, pero su primera experiencia electoral fue junto a Lucía Varisco, a quien conoció durante el proceso judicial del padre y con quien encabezó una lista de concejales.
Su vínculo con Laumann comenzó durante el debate de los candidatos a intendente de Paraná en 2023, cuando Fouces acompañó a la dirigente radical. Desde entonces, ha participado en la conformación de La Libertad Avanza en Entre Ríos y ha brindado asesoramiento en materia legislativa. A partir del 10 de diciembre, se espera que el penalista divida su tiempo entre Paraná y Buenos Aires, combinando su labor política con la profesional.
El periodismo militante nunca descansa: ahora Jorge Rial descubrió que un Falcon estacionado en la puerta de su casa es símbolo directo de la dictadura, la represión y, de paso, una excusa para pegarle al gobierno actual. Un libreto perfecto para los gurkas de la “opinión envenenada”.
Rial relató en su programa que el vehículo le generó temor porque le recordó los años más oscuros de la Argentina. Hasta ahí, un episodio personal. El problema es cuando ese recuerdo íntimo se convierte en relato político: de inmediato el Falcon pasó a ser “emblema de Milei y Villarruel”, como si el auto hubiese salido de un garage libertario dispuesto a intimidarlo.
Lo curioso es que en un país donde los bolsos de José López reventaban monasterios de madrugada, donde la “rosadita” mostraba fajos de dólares bailando en vivo y en directo, donde Boudou se probaba una imprenta para quedarse con Ciccone, o donde las causas de corrupción se archivaban con la firma de jueces amigos, la gran noticia sea… un Falcon. Un auto viejo con un tipo tomando mate.
Esa es la esencia del periodismo militante: inflar un episodio menor hasta convertirlo en epopeya, mientras calla o relativiza los escándalos de miles de millones que empobrecieron al país. Porque es más fácil conmover con un recuerdo de los ’70 que explicar por qué, en democracia, se robaron con total impunidad durante cuarenta años.
Lo más triste no es el Falcon, sino el pobre espectador que consume estas puestas en escena sin discernir, creyendo que el enemigo de su bolsillo no es la corrupción de décadas, sino un auto estacionado en la vereda. Mientras tanto, los verdaderos ladrones siguen circulando en 4×4 último modelo, con chofer oficial y blindados pagados por todos.
En el mundo empresarial se suele hablar de dos tipos de conocimientos: el técnico —el que se aprende en manuales, carreras universitarias o seminarios— y el conocimiento en acción, ese que surge cuando una persona enfrenta lo inesperado y aprende mientras actúa.
Si llevamos esta reflexión al terreno de la política argentina, la comparación resulta inevitable. La dirigencia muchas veces exhibe diplomas, títulos y cargos pasados como si eso alcanzara para justificar la toma de decisiones. Pero en la práctica, el votante percibe otra cosa: que cuando el contexto cambia, cuando la crisis golpea, cuando la incertidumbre domina, los políticos se paralizan en lugar de reflexionar en acción.
Los buenos gerentes —igual que los buenos dirigentes— no separan pensar de actuar. La acción amplía el pensamiento y el pensamiento mejora la acción. En la arena política, esto significa algo simple pero olvidado: no alcanza con recitar fórmulas o estadísticas, se necesita capacidad de respuesta frente a lo inesperado.
En Argentina, sin embargo, el fenómeno es otro. Los líderes suelen actuar atrapados en “recetas importadas”: el manual del último asesor de campaña, el discurso aprendido en un seminario o la frase efectista que funciona en redes sociales. En ese esquema, la incertidumbre se vive como una amenaza y no como una oportunidad de reflexión. El resultado, desde la mirada del votante, es la “parálisis por análisis”: diagnósticos eternos, promesas incumplibles y decisiones que llegan tarde.
El verdadero dirigente —como el verdadero gerente— no es aquel que solo exhibe su experiencia previa, sino el que aprende en la práctica, que reconoce errores y transforma la incertidumbre en oportunidad de cambio. Es el que entiende que enseñar, explicar y rendir cuentas al ciudadano también es un ejercicio de aprendizaje.
La política, vista desde el votante, necesita menos títulos colgados y más cerebros en acción. Porque el poder no se legitima con la teoría, sino con la capacidad de pensar mientras se actúa en medio de la urgencia y la presión.
Gravísimo. No por inesperado, sino por previsible. El manual peronista cuando no está en el poder es tan efectivo como perverso: desgaste constante, operetas mediáticas, tensión en la calle y fuego cruzado desde las instituciones. Mini golpes de Estado por goteo, hasta que la silla presidencial empiece a crujir. Lo peor no es la estrategia —que ya conocemos de memoria— sino la facilidad con la que buena parte de la sociedad se vuelve cómplice involuntaria. Ignorantes útiles que, con su voto, terminan alimentando el caos que dicen detestar.
Las escuchas ilegales en Casa Rosada son un escándalo mayúsculo, y sin embargo, pasan como una nota de color en la grieta. ¿Dónde están los defensores de la República ahora? ¿Dónde están los mismos que exigían “institucionalidad” cuando les tocaba a ellos? Las operaciones políticas ya se parecen demasiado a los días previos a la caída de De la Rúa. Por eso sorprende —y decepciona— ver cómo algunos sectores del radicalismo, en vez de aprender de la historia, vuelven a poner la otra mejilla.
Este domingo puede marcar un antes y un después. Si Axel Kicillof gana la provincia de Buenos Aires, se inicia la ofensiva final. No por mérito propio —su gestión habla por sí sola—, sino porque su victoria será leída como luz verde para el regreso del viejo régimen. El club del helicóptero está listo, y la película ya la conocemos: piquetes, saqueos, miedo, y una ciudadanía harta mirando otra vez a Ezeiza con resignación.
La Argentina tiene un don: tropezar con la misma piedra, pero con entusiasmo renovado. Y parece disfrutarlo. Nos acostumbramos a que nos den todo —mal, tarde y a cambio de nada— y creemos que eso es justicia social. Nos hemos vuelto tan fáciles de manipular que terminamos votando a los que nos empobrecen. Otra vez sopa, otra vez promesas vacías, otra vez el circo de siempre.
Aprovechen, quienes puedan, estos últimos días de normalidad: cambiar el auto, viajar, disfrutar de una economía aún sin cepo ni corralito. Porque si vuelven los que siempre vuelven, se termina todo eso. Volverán los controles absurdos, las prohibiciones sin sentido, la caza en el zoológico con la excusa de “proteger lo nacional”. ¿Se acuerdan cuando ni siquiera podíamos comprar un libro en Amazon sin pedir permiso a la AFIP?
Mientras tanto, cruzando el charco, Uruguay —gobernado incluso por la izquierda— jamás cayó en semejante autoritarismo económico. Allá no hubo cepo, ni dólar tarjeta, ni prohibiciones ridículas. Allá entendieron que ser de izquierda no significa castigar al ciudadano. Acá confundimos populismo con justicia, y estatismo con progreso.
El mercado ya da señales de alarma similares a las PASO de 2019 y al colapso de 2001. La economía pende de un hilo, y mientras tanto, muchos en vez de calmar las aguas, se encargan de echarle nafta al fuego. Pero bueno, si no aprendimos nada, si seguimos repitiendo los mismos errores, tal vez es lo que nos merecemos.
Lamentablemente, quienes van a pagar el precio más alto no serán los operadores de siempre, ni los burócratas enquistados, ni los militantes rentados. Serán los jóvenes. Otra vez.
Ya somos grandes. Y algunos ya entendimos que la distancia —física, emocional o financiera— es a veces la única defensa frente a un país que se empeña en castigarnos por no rendirnos al fracaso.
La historia argentina nos enseñó que cuando el peronismo no tiene el poder, se dedica a hacer tronar el escarmiento. El helicóptero ya está calentando motores. Ojalá no se repita. Pero todo indica que… otra vez sopa.
Con el 11% de mesas escrutadas, el candidato de Vamos Corrientes, hermano del actual mandatario, lidera con más del 50% de los votos.
Los primeros resultados oficiales de las elecciones en Corrientes confirman la victoria de Juan Pablo Valdés, de la alianza Vamos Corrientes, quien se perfila como el nuevo gobernador de la provincia.
Con el 11% de las mesas escrutadas, el hermano del actual mandatario, Gustavo Valdés, se está imponiendo en primera vuelta con el 52,61% de los votos.
En segundo lugar, se ubica el candidato de Limpiar Corrientes, Martín Ascúa, con el 20,1%, seguido por Encuentro por Corrientes (ECO), con el 17,27%.
Por su parte, el candidato de La Libertad Avanza se está posicionando en el cuarto lugar, con el 8,4%.
Un hombre murió en Concordia, en la zona del Parque San Carlos. Según los datos preliminares, tendría entre 35 y 45 años. El mismo se descompensó mientras realizaba actividad deportiva.
La víctima sufrió un paro cardiorrespiratorio, de acuerdo a lo que determinó la médica policial que intervino en el lugar.
El hombre fue hallado por otra persona que también se encontraba realizando actividad física en el parque, y quien dio inmediato aviso a la policía. Al arribar los funcionarios, constataron que ya no presentaba signos vitales.
En un primer momento se desconocía la identidad del fallecido, aunque más tarde la misma fue confirmada a raíz del trabajo realizado por la División Policía Científica de la Jefatura Departamental de Concordia, aunque aún no fue comunicada.
Yamila Acevedo es mamá de dos nenas, una de ellas es Valentina, la bebé de apenas 15 días que falleció el miércoles 27 en el Hospital Delicia Masvernat, de Concordia.
Yamila Acevedo es de Feliciano. El cuerpo de su bebé -eso creía- viajó desde Concordia a Feliciano para ser velado. Pero cuando el cuerpo llegó cayó en la cuenta de que no era el de su hija. Tenía en la muñeca una cinta con un nombre: «Sara».
Primero acudió a la Policía, pero allí no le tomaron la denuncia, según contó el abogado de la familia, Nicolás Baldini. Entonces, fue a los Tribunales. La primera funcionaria que tramitó el caso fue Gisela Muñiz, de la Unidad Fiscal de Feliciano. Muñiz no supo -ni poco ni mucho- qué había pasado con el cuerpo de Valentina.
De igual modo creyó necesario emitir comunicado urbi et orbi.
“Las actuaciones se llevaron a cabo en forma conjunta y coordinada con la Policía de Entre Ríos, personal de Criminalística, Jefatura de Investigaciones y demás áreas intervinientes, resguardando la prueba y asegurando la transparencia del proceso”, dijo la fiscal en un comunicado.
El jueves por la tarde, el abogado de la mamá de Valentina, Nicolás Baldini, informó, en una comunicación telefónica con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7, que desde el Hospital Masvernat le habían informado que el cuerpo de la niña había aparecido en la morgue.
Pero Yamila Acevedo no pudo velar el cuerpo de su hija. Fue a la morgue, intervino Fiscalía: hubo que esperar.
La mujer habló con el periodista Oscar Arnau, del sitio Tal Cual Chajarí, y contó del maltrato que recibió. «Nos destrataron, nos gritaron, nos negaban que el cuerpo estaba equivocado. Llamaron hasta la seguridad del Hospital para sacarnos de la oficina. El director no tenía idea ni supo qué decir, por qué el cuerpo de Valentina estaba donde estaba ni tampoco nos explicó por qué pasó lo que pasó”.
El abogado Nicolás Baldini quiso hablar del caso con los medios para ayudar a que todo se esclarezca y para que en la Procuración General de la Provincia tomaran nota de qué estaba sucediendo.
«Me enojó mucho que no hayan resguardado las pruebas. Es decir, que resguarden todo lo que es evidencia: videograbaciones, historias clínicas, libros. No se hizo nada, ni un allanamiento del hospital. El debate no es la causa de la muerte de la bebé, sino el trato que vino, que sobrevino después de la muerte», señaló.
En medio de esas situaciones bochornosas, el abogado contó cuál fue su estrategia. «Mi estrategia era hacerlo público al caso y ejercer la presión a través de ustedes los medios periodísticos al área de Procuración y del Poder Judicial, para apurar un poco la situación», dijo.
El caso por estas horas está en manos del fiscal José Arias, de la Unidad Fiscal de Concordia, que subroga a su colega Julia Rivoira.
En la vuelta 55 la carrera se detuvo nuevamente por el accidente de Charles Leclerc (Ferrari) luego del toque que recibió de Kimi Antonelli (Mercedes). El monegasco quedó afuera por los daños en su auto y el italiano recibió 15 segundos de penalización. Franco ingresó a boxes para cambiar las gomas, pero el equipo tuvo una mala gestión con Colapinto, a quien le pusieron gomas del compuesto medio y regresó a pista en la 15ª colocación.
Una nueva detención de Bortoleto le permitió a Colapinto avanzar un lugar. En tanto que en la lucha por el puesto 13º, se tocó con Esteban Ocon (Haas). Mientras que el abandono de Lando Norris (McLaren) por la falla en su motor le permitió a Colapinto adelantar otro puesto.
Por la tercera neutralización para retirar el McLaren de Norris, Colapinto hizo una tercera detención y le pusieron gomas blandas. En el reinició el argentino superó a Hülkenberg quien venía con sus gomas desgastadas. Nuevamente quedó detrás de Gasly quien fue superado por el argentino, aunque el francés demoró en dejarle la posición ya que venía con ritmo más lento. Al respecto, Franco habló luego de la carrera e indicó que “siento que no nos ayudamos para nada entre nosotros. Somos compañeros de equipo y no hicimos las cosas bien en la carrera. Tenemos que enfocarnos en estar un poquito más seguros de qué hacer en cada momento. Hoy pude haber sumado un punto simple y no lo hicimos”.
Colapinto ganó cuatro puestos en pista en la competencia neerlandesa y avanzó otro por la penalización a Antonelli. Plasmó su mejor resultado con Alpine y superó el puesto 13º que ocupó en Mónaco y Canadá. Si Alpine hubiese cumplido con una buena segunda detención y hubiese sido antes la orden para que Gasly le ceda su lugar, Franco podría haber terminado entre los diez primeros y cosechar un punto para la escudería francesa.
En cuanto a su ritmo, si bien lo superó en pista dos veces a Gasly, Colapinto también ratificó su andar en los relojes. La telemetría arrojó en el momento en que ambos estuvieron con las gomas duras, Franco se quedó con el mejor tiempo en 1m16s428 (giro 34º), contra 1m16s520 (49ª ronda). Fue en el segundo parcial (stint) de la carrera. El argentino ingresó en la 20ª vuelta a hacer su primera parada y el francés en la 24ª.
La competencia fue ganada por Oscar Piastri (McLaren), quien se alejó en la punta del campeonato ante la deserción de Norris. Max Verstappen (Red Bull) fue segundo. Tercero resultó Isack Hadjar (Racing Bulls), quien consiguió su primer podio en la Máxima.
El campeonato no tendrá descanso y el próximo fin de semana continuará con el Gran Premio de Italia en el legendario Autódromo de Monza, el lugar donde Franco Colapinto debutó en 2024 con Williams en la Fórmula 1.
El argentino largó 16º y culminó undécimo en Zandvoort. Por qué podría haber terminado más adelante. El análisis de su competencia
*El sobrepaso de Colapinto a Gasly
El pilarense largó en el 16º puesto con neumáticos blandos, esos que logran más rápido la adherencia en pista, pero que más rápido se degradan. En la partida ganó un lugar ya que junto con su compañero, Pierre Gasly, aprovecharon la mala largada del brasileño Gabriel Bortoleto (Sauber).
Franco capitalizó la goma blanda para reducir la diferencia con Gasly (compuesto medio), al que superó en la recta principal en la sexta vuelta. Aunque diez giros más tarde, le ordenaron al argentino devolverle la posición al francés y Colapinto acató el mandato.
En la vigésima ronda Colapinto ingresó a los boxes para hacer su primera parada y le pusieron gomas duras, esas que demoran más en tomar adherencia al asfalto, pero que más duran. Fue una rápida detención de Alpine. El bonaerense volvió a pista en el 19º puesto, pero ganó un lugar ante la parada de Bortoleto.
Luego el argentino avanzó otro puesto en el clasificador ya que Lewis Hamilton (Ferrari) se chocó en la curva peraltada en la zona opuesta. La carrera fue neutralizada para retirar y Franco capitalizó la detención de Nico Hülkenberg (Sauber).
Colapinto mantuvo un buen ritmo y se le acercó a Gasly en la lucha por la 14ª posición. Cabe destacar que Franco ganó otras dos colocaciones por las detenciones de Liam Lawson (Racing Bulls) y Carlos Sainz (Williams).
Promediando la carrera Franco se mantuvo detrás de Gasly. Si bien quedó a menos de un segundo (rondó las 6/7 décimas) y pudiendo activar el DRS, no logró quedar lo demasiado cerca para poder plasmar un sobrepaso. El objetivo del pilarense fue el 13º puesto ante la parada de Fernando Alonso (Aston Martin).
En la vuelta 55 la carrera se detuvo nuevamente por el accidente de Charles Leclerc (Ferrari) luego del toque que recibió de Kimi Antonelli (Mercedes). El monegasco quedó afuera por los daños en su auto y el italiano recibió 15 segundos de penalización. Franco ingresó a boxes para cambiar las gomas, pero el equipo tuvo una mala gestión con Colapinto, a quien le pusieron gomas del compuesto medio y regresó a pista en la 15ª colocación.
Una nueva detención de Bortoleto le permitió a Colapinto avanzar un lugar. En tanto que en la lucha por el puesto 13º, se tocó con Esteban Ocon (Haas). Mientras que el abandono de Lando Norris (McLaren) por la falla en su motor le permitió a Colapinto adelantar otro puesto.
Por la tercera neutralización para retirar el McLaren de Norris, Colapinto hizo una tercera detención y le pusieron gomas blandas. En el reinició el argentino superó a Hülkenberg quien venía con sus gomas desgastadas. Nuevamente quedó detrás de Gasly quien fue superado por el argentino, aunque el francés demoró en dejarle la posición ya que venía con ritmo más lento. Al respecto, Franco habló luego de la carrera e indicó que “siento que no nos ayudamos para nada entre nosotros. Somos compañeros de equipo y no hicimos las cosas bien en la carrera. Tenemos que enfocarnos en estar un poquito más seguros de qué hacer en cada momento. Hoy pude haber sumado un punto simple y no lo hicimos”.
Colapinto ganó cuatro puestos en pista en la competencia neerlandesa y avanzó otro por la penalización a Antonelli. Plasmó su mejor resultado con Alpine y superó el puesto 13º que ocupó en Mónaco y Canadá. Si Alpine hubiese cumplido con una buena segunda detención y hubiese sido antes la orden para que Gasly le ceda su lugar, Franco podría haber terminado entre los diez primeros y cosechar un punto para la escudería francesa.
En cuanto a su ritmo, si bien lo superó en pista dos veces a Gasly, Colapinto también ratificó su andar en los relojes. La telemetría arrojó en el momento en que ambos estuvieron con las gomas duras, Franco se quedó con el mejor tiempo en 1m16s428 (giro 34º), contra 1m16s520 (49ª ronda). Fue en el segundo parcial (stint) de la carrera. El argentino ingresó en la 20ª vuelta a hacer su primera parada y el francés en la 24ª.
Franco respondió en pista a las declaraciones del viernes del asesor ejecutivo y hombre fuerte de Alpine, Flavio Briatore. El argentino podría haber quedado en la zona de puntos con el peor auto de la categoría.
La competencia fue ganada por Oscar Piastri (McLaren), quien se alejó en la punta del campeonato ante la deserción de Norris. Max Verstappen (Red Bull) fue segundo. Tercero resultó Isack Hadjar (Racing Bulls), quien consiguió su primer podio en la Máxima.
El campeonato no tendrá descanso y el próximo fin de semana continuará con el Gran Premio de Italia en el legendario Autódromo de Monza, el lugar donde Franco Colapinto debutó en 2024 con Williams en la Fórmula 1.
En la última sesión de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, un intercambio entre el exintendente de Concordia y actual legislador peronista, Enrique Cresto, y el diputado libertario Roque Fleitas, dejó al desnudo las miserias de la política provincial y nacional: corrupción, cinismo y la utilización de la pobreza como telón de fondo de proyectos personales.
Cresto, con tono irónico, se refirió a Fleitas:
“La próxima sesión le voy a hacer un homenaje en vida, porque inmolarse de la forma que se inmola cada vez por esta manga de cínicos, delincuentes que nos gobiernan a nivel nacional tiene un mérito. ¡Cuidado con las cajas, Eita! ¡Cuidado con las cajas!”
En respuesta, Fleitas no dudó en apuntar contra su colega, recordándole su paso como intendente de Concordia, la ciudad más pobre de la Argentina, donde la política peronista ha gobernado durante décadas sin revertir la miseria estructural:
“No me voy a inmolar, ¿sabe por qué, diputado Cresto? Porque yo no voy a defender a una persona que la justicia ha condenado y que después sale a un balcón. La gestión que usted ha hecho en Concordia… la verdad, lo que he escuchado es que sigue siendo la ciudad más pobre del país. Yo no vine a favorecerme de la política. Tengo mis convicciones y no voy a salir a apoyar a ningún funcionario cuando la justicia demuestre lo contrario.”
Corrupción y silencios cómplices
El cruce revela algo más que una discusión entre dos diputados: expone lo peor de la política de las últimas décadas en Entre Ríos y en el país. Miles de casos de corrupción —con condenados, prófugos y otros aún sin juzgar— atraviesan a la dirigencia provincial.
En Concordia, el peronismo ha sido protagonista de enriquecimientos patrimoniales difíciles de justificar, con funcionarios que pasaron de simples militantes a ostentar fortunas, para vergüenza de una ciudadanía que convive con índices récord de pobreza, desocupación y precariedad.
Paradójicamente, Cresto —quien gobernó la ciudad y hoy ocupa una banca en Diputados— busca correrse de esas sombras con discursos sobre “división de poderes” y respeto a la justicia. Pero el presente lo contradice: la corrupción ya no es un fantasma sino un hecho probado en su propio espacio político.
Entre Ríos, reflejo de la Argentina
El enfrentamiento entre Cresto y Fleitas condensa la paradoja de la política argentina:
Un peronismo local cargado de prontuarios judiciales, promesas incumplidas y pobreza estructural.
Un nuevo espacio libertario que denuncia con vehemencia, pero que todavía debe demostrar capacidad de gestión y de ofrecer una salida real.
El resultado es un espejo de la descomposición política que atraviesa a la provincia y al país. Entre discursos y acusaciones cruzadas, la ciudadanía sigue esperando algo más que peleas: espera respuestas concretas para salir de la pobreza y la corrupción que carcome cada pueblo, hasta el más recóndito de la Argentina.
En una charla con el programa Jugo de Naranja, Walter Kleimann, tesorero del Centro de Autoservicios y Supermercados de Concordia (CASCO) y titular de la cadena Burbujas, repasó el presente del sector, la evolución de la presión fiscal y los desafíos para mantener los negocios en marcha.
Trayectoria y experiencia en el supermercadismo
Kleimann, con casi 40 años de trayectoria en la ciudad, recordó sus inicios como empleado de supermercado y el camino recorrido hasta consolidar su emprendimiento: “Empezamos muy chiquitito y con tanta trayectoria fuimos sobreviviendo a distintos embates que nos propone la Argentina. Seguimos emprendiendo, remando para mantener nuestros locales a flote”, aseguró.
El empresario destacó también la importancia de sostener el empleo: “Mantener la fuente de trabajo es un compromiso social. Sin el apoyo familiar y la incorporación de mis hijos en la parte tecnológica, sería mucho más difícil adaptarse a los cambios vertiginosos que exige el sector, como las billeteras virtuales y las redes sociales”, agregó.
Presión fiscal y costos en productos de consumo masivo
Uno de los principales temas abordados fue la carga impositiva sobre los productos de consumo masivo, que actualmente alcanza el 49%. Kleimann señaló:
“El esfuerzo que estamos haciendo es muy grande, pero no hemos visto que se haya eliminado ni un solo impuesto. Por el contrario, las provincias y el municipio han incrementado tasas, a pesar de los anuncios de reducción”.
Sobre la tasa comercial de Concordia, una de las más altas del país, explicó que esto limita la llegada de nuevas inversiones y aumenta los costos operativos de los supermercados locales.
Conflictividad laboral: un obstáculo al crecimiento
Otro punto central de la entrevista fue la conflictividad laboral, que según Kleimann, frena la expansión de las pymes:
“Muchos empresarios tienen miedo de abrir nuevos locales y contratar personal por los conflictos laborales, que nos cuestan mucho dinero. Esto impide que generemos nuevos puestos de trabajo y afecta la competitividad del sector”.
El empresario destacó que, a pesar de contar con todo el personal registrado, los conflictos generan preocupación y limitan la posibilidad de crecer: “Es algo preocupante porque no deja desarrollarse ni trabajar tranquilo”, sostuvo.
Segundas marcas y adaptaciones del consumidor
En relación al comportamiento de los consumidores, Kleimann explicó que la búsqueda de promociones y de segundas marcas se ha vuelto habitual:
“He visitado fábricas donde la misma línea produce varias marcas, incluida la primera y la segunda. La calidad es la misma, pero las segundas marcas permiten al consumidor cuidar el presupuesto sin perder calidad”.
Agregó que esta adaptación del público a las promociones y alternativas económicas refleja una nueva dinámica en la estructura de compras familiares.
Optimismo y expectativas para el último trimestre
A pesar de los desafíos, Kleimann se mostró optimista de cara al cierre del año: “Somos emprendedores y salimos adelante. Esperamos que este trimestre mejore todo, especialmente con la llegada del período de fiestas, cuando las ventas se animan”, concluyó.