¿Quién protege a quién? : La causa Securitas y el espejo de la impunidad política en Entre Ríos**

El nombre de Gustavo Bordet aparece casi un centenar de veces en los chats de los empresarios Tórtul, epicentro de la causa por presuntas coimas en contratos con ENERSA. El exgobernador niega cualquier vínculo y repite el libreto clásico de “estar a disposición de la Justicia”. Pero el expediente revela algo más que una anécdota: expone un modo de hacer política y negocios en Entre Ríos que se repite con distintos nombres y los mismos silencios.

El libreto conocido

“No formé parte de ningún sistema de coimas.” Con esa frase, Gustavo Bordet intentó despejar las sospechas que lo rozan dentro de la investigación por el entramado de sobornos que involucra a la multinacional Securitas Argentina y a su red de contratistas, entre ellos los hermanos Tórtul, conocidos en Entre Ríos por su influencia empresarial en el rubro de la seguridad y por sus vínculos políticos con el poder provincial. El comunicado de Bordet fue breve, medido y previsible. Pero también insuficiente. En una provincia donde los expedientes por corrupción duermen entre tribunales y los medios oficialistas se limitan a reproducir comunicados, la negación sin pruebas se parece más a un reflejo que a una defensa. La sociedad —ya acostumbrada a los “no tengo nada que ver”— empieza a preguntarse: si nadie tiene nada que ver, ¿por qué siempre terminan apareciendo los mismos nombres?

Los datos que no son rumores

La pericia judicial sobre los dispositivos de los Tórtul —base de la causa Securitas— contiene más de 25.000 páginas de mensajes y documentos. En ese universo de pruebas, el nombre “Bordet” aparece casi un centenar de veces, asociado a frases como “la parte de Bordet”, “llevarle lo de Bordet” o “pagar lo de ENERSA”. No se trata de un invento mediático: son extractos literales incluidos en el expediente, confirmados por medios nacionales como La Nación, El Cronista y MDZ. Las conversaciones revelan un modus operandi clásico: contratos renovados sin licitación, pagos “extra” para garantizar continuidad y operadores que actuaban de enlace entre empresarios y funcionarios públicos. No es casual que ENERSA, la empresa estatal de energía, vuelva a estar en el centro de una causa de presunta corrupción: en Entre Ríos, el área energética ha sido históricamente un foco de negocios paralelos y financiamiento político encubierto.

El espejo de los casos anteriores

La historia reciente muestra un patrón: el exgobernador Sergio Urribarri, condenado por corrupción, y ahora Bordet, mencionado en una trama que mezcla intereses empresariales, fondos públicos y lealtades políticas recicladas. Cada caso tiene sus matices, pero todos comparten una constante: la impunidad como sistema. Un poder judicial que se mueve con lentitud selectiva, fiscales que avanzan solo cuando el clima político lo permite y una sociedad que, entre la resignación y la bronca, ve cómo el “costo político” nunca se paga.

Conclusión preliminar: lo judicial y lo político

La jueza federal Sandra Arroyo Salgado procesó a varios imputados y ordenó detenciones, entre ellas las de los propios Tórtul. Los peritajes hablan de millones de dólares en sobornos, de circuitos de dinero negro y de pagos canalizados a través de intermediarios. La investigación aún no alcanzó al exgobernador, pero la cantidad y la naturaleza de las menciones obligan a una pregunta elemental: ¿alcanza con “estar a disposición” o debería Bordet abrir sus registros y dispositivos para despejar cualquier duda? Mientras la causa avanza, la política se reacomoda: los viejos aliados guardan silencio, los nuevos se desmarcan y los que antes callaban hoy piden “investigación hasta las últimas consecuencias”. Un libreto repetido en todas las provincias argentinas.

Las preguntas que incomodan

  1. ¿Por qué un expediente con 25.000 carillas y 100 menciones al exgobernador aún no fue ampliado a su entorno político inmediato?
  2. ¿Qué controles internos aplicó ENERSA cuando sus contrataciones se mantenían sin competencia real?
  3. ¿Por qué los mismos empresarios aparecen en distintos gobiernos con idénticas licitaciones?
  4. ¿Qué mecanismos de auditoría existen en la provincia para detectar vínculos financieros entre contratistas y funcionarios?
  5. ¿Dónde queda el control político, si la justicia actúa sola y la dirigencia apenas reacciona cuando los medios publican algo?

La política y el espejo roto

En Entre Ríos, la palabra “corrupción” ya no indigna; apenas confirma lo que todos sospechan. Pero este caso, más que un escándalo judicial, es una oportunidad para mirar hacia adentro. Porque si cada generación repite la misma defensa —“no tengo nada que ver”—, entonces el problema no es de nombres, sino de sistema. La negación permanente se ha vuelto la doctrina de la supervivencia política. Mientras tanto, los ciudadanos pagan la factura de esa hipocresía en tarifas, impuestos y servicios públicos degradados. El desafío es romper el espejo antes de que no quede nada que reflejar. Y que la Justicia —si aún le queda coraje institucional— demuestre que ningún apellido está por encima del expediente.

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 Por el momento con una aspirina, ganó Trump 

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 Por : Luis Edgardo Jakimchuk

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A dos semanas del acto electoral, es interesante discurrir que supuestos se interrogaría un ciudadano común, sobre el comportamiento del voto. Básicamente aquel ciudadano a pie atrapado entre el Estado y las corporaciones. Entre los que ven que sus vidas se encaminan lenta pero inevitablemente al desastre y una clase política profundamente ególatra, codiciosa y narcisista que no ven las cosas desde las aspiraciones de gran parte de la sociedad. Aquel ciudadano que no le gusta las humillaciones constantes contra al ser humano. El ciudadano que no sabe que es verdad y que es mentira. Aquellos que tienen firmes convicciones y no renuncian antes un disruptivo.

Un compañero vendedor ambulante, que se las rebusca diariamente para subsistir, me planteo no entender el proceder de personas que están sufriendo los tremendos ajustes y votan al gobierno.

Como poder explicarle que la llegada de la ultraderecha al gobierno, producto de una dirigencia chapucera, fracasada y corrupta, vino a instalarse como una corriente del pensamiento social. Lo cierto es que este sistema político no es novedoso en el mundo. En nuestro país, es una construcción metodológica que comparte “la matriz neofascista contemporánea: odio a los débiles, a los discapacitados, a los jubilados y se burla con crueldad con todo lo vulnerable”, así lo señala el psicoanalista y escritor Jorge Alemán.

Su argumento es claro, no es un retroceso democrático, sino es la interpretación social de la realidad influenciada por emociones, donde predomina lo destructivo como la motosierra que representa el castigo a la corrupción, a la casta, aunque haya motosierra sin sentido.

La acometida central del pensamiento libertario es oponerse a la intervención estatal en la economía y la vida social, marginando los derechos de segunda generación diseñados para asegurar que todos tengan acceso a una vida digna. Esto lo vienen militando activamente los teóricos ultraderechistas a través de construcciones subjetivas y a la luz del resultado del 26 pasado es una batalla que la vienen ganando.

Como se le puede explicar a un ciudadano más preocupado de cómo le pone una papa más a la olla familiar, que la ultraderecha no solo está representada exclusivamente por gobierno libertario, existen además movimientos, redes sociales  y organizaciones propagandistas que se nutren de esta ideología; como así también por periodistas, tal vez algunos ensobrados y otros enfervorizados antipopulares, que los ciudadanos consumen, donde la radicalidad supera en mucho el código deontológico de un comunicador social.

Otro elemento importante que hace al crecimiento de la ultraderecha es el apoyo de los jóvenes, que no es un fenómeno aislado, sino un síntoma de un malestar social profundo con el sistema democrático y partidos políticos produciendo una estructura desigual que perpetúa la precariedad y la desesperanza. Este sistema bajo sospecha deja en claro la responsabilidad de dirigentes que no dan respuestas firmes con compromiso honesto desde su acción política.

Son muchos los dirigentes que no entiende que la ultraderecha no es un fenómeno pasajero. Con sus narrativas en las elecciones del 2023, le abrieron las puertas al objetivo que persiguen: despolitizar la sociedad. Los dirigentes del peronismo parece que no se enteraron de que la juventud transita una nueva época, quedo claro en esta elección.

El miedo y la extorsión

Una pregunta valida es si el ciudadano a pie vota por su nivel de padecimiento o vota por sus ideas de construcción de ciudadanía. Si la reacción es por sus problemas o por temor prescindiendo de su idea y es un problema para esa construcción soñada.

En efecto, si una persona no asocia sus ideas con su padecimiento estamos en presencia de una disociación, de modo que a esa persona le impide significar la injusticia como tal. Los resultados de las elecciones pueden tener variadas interpretaciones políticas, pero lo que hay que entender y analizar es el momento por lo que atraviesan la persona para votar lo que vota.

Casi la mitad de los argentinos que por la caída de sus ingresos se endeudaron para afrontar los gastos de primera necesidad, así lo señala el último informe del Banco Central sobre inclusión financiera, a pesar de que desaprueban el rumbo económico, en este caso si aplicamos el modelo de proximidad, creado por el economista Anthony Downs, que las personas votan por quien percibe más cercano a sus ideas, en esta ocasión no se convalida esa idea.

Lo que también es cierto es que no hubo un quiebre en la racionalidad de muchos. Frente a una oposición desarticulada sin ideas, optaron por seguir apoyando a Milei. En esta elección intermedia, la gente dejo en claro que lo único que pretende es que se arregle su economía diaria. NO QUIERE QUE EXPLOTE TODO.

Otra cuestión es hasta donde calo en la gente lo expresado por Trump: “Si Milei no gana no hay apoyo de EEUU. Los argentinos están muertos”.

El nodo: miedo-violencias es reconocido desde siempre como un operador político transitorio, usado como organizador de la gobernabilidad. El miedo se convierte en un recurso para establecer prácticas que amplían la potencia represiva. El miedo adquirió estratégicamente una función de mantención del orden con una eficacia inédita, de modo que el miedo se planteó como portador de riesgo y amenaza. NO HAY GARANTIA POR PARTE DEL TESORO NORTEAMERICANO SINO GANABA MILEI.

Una semana luego del triunfo del gobierno, periodistas especializados especulan que el swap con el que el Tesoro de EEUU ayudo a Argentina para pacificar el mercado cambiario (no hay información oficial), que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, recompró los dólares que había vendido y gano 200 millones de dólares con el carry trade “a medida” que le armó Caputo, vergonzante. Es la lógica libertaria: ausencia de explicaciones y profundización de los argumentos de la elite financiera.

¿Y el peronismo?  

¿Tiene alguna validez una autocrítica con el diario del lunes? Creo que hay que ir un poco más lejos de las explicaciones que surgen de las razones que se repiten ante una derrota. Lo que se debe hacer es retomar la preocupación que planteo ese compañero vendedor ambulante. Siempre una derrota electoral deja un espacio en modo reflexivo. Las preguntas que creo que el peronismo debe responder es: ¿Cómo volver a representar a los compañeros? ¿Como se debe encontrar un liderazgo? ¿Cómo se vuelve a construir una alternativa para las mayorías? ¿Cómo se debe enfrentar a la ultraderecha?

Representar es más que para una elección. Quedo claro en la elección del pasado 26 ¿a quienes representaron los candidatos? Representar implica una reconfiguración de la esencia peronista. La crisis a la cual llegamos es por la decadencia de una narrativa que históricamente el peronismo fue estructurador y ordenador de la vida social. la construcción de esa narrativa requiere no solo de liderazgos comprometidos sino producto de la participación de todos los compañeros. Ya no alcanza con el dedo y cajas de plata enorme para arrogarse ser garantes de la protección del peronismo en su conjunto. Estas últimas elecciones perdidas demuestran que hay que construir una nueva relación con los compañeros a representar. Quedo claro que focalizarse en “construir con el dedo” una alternativa electoral, como lo hizo el pejotismo y algunos compañeros que buscan como ordenan sus posicionamientos para el 2027, es funcional a Frigerio/Milei.

Si el aparato partidario y los dirigentes responsables de la derrota del 2023, observaran los números de los últimos años, les permitirían entender el retroceso. Los números siempre resuelve algunas discusiones, puntualmente, sobre quienes conducen políticamente. Debemos modificar esta lógica.

Por último, si uno mira la campaña de los candidatos peronistas, el slogan era “frenar a Milei”. Pues bien, si esa es la propuesta, muestra que no hubo estrategia de como frenarlo, NO HAY ESTRATEGIA. Un peronismo sin estrategia, es tierra fértil para la idea del gobierno: terminar con el peronismo, o volvernos un partido conservador.  Si no cambia esa lógica el peronismo, ni siquiera una aspirina necesitara Trump para someter a los argentinos.

“Te alcanzó”: una réplica cultural al viejo relato

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A dos años de gobierno libertario, una mirada en espejo con el texto de Adrián Paenza de 2017.

En 2017, durante el gobierno de Mauricio Macri, el matemático y divulgador Adrián Paenza publicó una columna titulada “No te alcanzó”. En ella, enumeraba los logros que —según su visión— los gobiernos kirchneristas habían brindado al pueblo argentino, lamentando que “aun así” la sociedad no los valorara. Aquel texto, cargado de ironía y melancolía militante, se volvió un manifiesto de época: el lamento de un progresismo que ya no lograba convencer.

Ocho años después, la historia cambió de signo.
El país que alguna vez creyó en la épica del Estado benefactor eligió en 2023 a Javier Milei, un economista que irrumpió con la bandera de la libertad, el ajuste y el fin de los privilegios políticos. Dos años más tarde, tras una contundente ratificación electoral el 26 de octubre de 2025, el presidente se consolida como líder de un proceso de transformación que, guste o no, rompió con el relato anterior.

Si el texto de Paenza se titulaba “No te alcanzó”, esta nueva etapa bien podría llamarse “Te alcanzó”.

Te alcanzó el hartazgo de las promesas recicladas.
Te alcanzó la inflación que devoraba tu salario.
Te alcanzó el cansancio de ver a los mismos nombres en cargos distintos.
Te alcanzó la pobreza estructural disfrazada de justicia social.
Te alcanzó la corrupción, el relato y la impunidad.
Y entonces, te alcanzó el coraje para probar algo distinto.

Milei no prometió milagros: ofreció un cambio de rumbo.
Lo económico fue el terreno más áspero, pero también el más concreto.
En dos años de gestión, el déficit dejó de ser un dogma intocable; el gasto público comenzó a sincerarse; y la discusión política recuperó una palabra que parecía olvidada: austeridad.

El país todavía atraviesa dificultades, pero el horizonte parece más claro que en la última década.
La figura presidencial —hoy con un liderazgo indiscutido— transita entre la convicción técnica y la apuesta política de largo aliento. El cambio cultural que se insinuaba en 2023 ya no es una consigna de campaña, sino una corriente social que interpela a viejas estructuras.

Por eso, cuando se lee aquel texto de Paenza a la distancia, la sensación es otra.
La sociedad que antes reclamaba “más Estado” hoy pide “menos privilegios”.
La que antes justificaba el fracaso con épica, hoy exige resultados.
Y la que antes decía “no te alcanzó”, hoy puede decir —sin euforia, pero con certeza— “te alcanzó para despertar”.

Mensaje a la comunidad libertaria: comprender, acompañar y construir

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En Análisis Litoral creemos que uno de los mayores desafíos del periodismo —y también de la ciudadanía— es saber interpretar los signos de los tiempos. Desde este medio, hemos procurado comprender con profundidad las consignas y el impulso transformador que el presidente Javier Milei propuso desde su irrupción en la escena política nacional. Y lo hicimos convencidos de que su mensaje debía trascender más allá de la coyuntura electoral, para convertirse en un movimiento cultural, político y ético que inspire una refundación real de la Argentina.

Los resultados apabullantes del 26 de octubre de 2025 no son simplemente una victoria electoral: representan una reivindicación histórica, una señal de madurez política que sorprende incluso a muchos observadores internacionales. La sociedad argentina, tantas veces descreída y castigada, parece haber dicho “basta” de los viejos relatos y se ha atrevido a apostar por la libertad, la responsabilidad individual y la meritocracia.

Desde esta humilde tribuna periodística, consideramos que la nueva generación de militantes libertarios —esa juventud que “sí la ve”— tiene hoy una oportunidad única de dar ejemplo. No basta con celebrar la victoria: hay que cuidar, acompañar y exigir la continuidad del rumbo trazado por el presidente Milei. Acompañar no es aplaudir, sino comprender, estudiar y actuar; es involucrarse en la realidad concreta de cada localidad, de cada provincia, de cada rincón del país.

Ese trabajo militante que se desplegó antes de las elecciones —con sacrificio, creatividad y compromiso— no debe diluirse. La historia argentina está plagada de movimientos que, luego de grandes triunfos, se extraviaron en la complacencia o la fragmentación interna. Y este mensaje de las urnas, tan contundente como esperanzador, puede ser efímero si se pierde el foco o se incurre en los mismos errores de la vieja política.

El movimiento libertario enfrenta ahora su prueba más compleja: demostrar que puede construir organizaciones humanas exitosas, capaces de coordinar esfuerzos, liderar con humildad y sostener objetivos comunes sin caer en personalismos ni sectarismos. Porque, al fin y al cabo, la verdadera libertad también exige disciplina, cooperación y formación constante.

En ese sentido, creemos que el país necesita que esta generación de militantes libertarios asuma la tarea de sentar las bases de su propio futuro, aplicando en la práctica los valores que el propio presidente promueve: trabajo, estudio, innovación y coraje moral. Cada legislador, cada dirigente, cada ciudadano que hoy se reconoce en este nuevo paradigma, debería entender que la prioridad no es ocupar espacios de poder, sino construir una Argentina que vuelva a ser ejemplo de crecimiento y dignidad en el concierto de las naciones.

Por eso, proponemos que desde el gobierno nacional —y en articulación con las provincias— se fomenten y acompañen espacios de formación y talleres militantes en todo el país. Lugares donde se estudie economía, ética pública, historia argentina y pensamiento liberal, pero también donde se ejercite la escucha y la empatía, para no repetir los vicios del pasado.

El cambio recién empieza. Y como todo cambio real, exige convicción, paciencia y método. Que este momento de entusiasmo no sea un punto de llegada, sino el punto de partida de una construcción colectiva que devuelva al país su autoestima y su rumbo.

Desde Análisis Litoral, seguiremos haciendo lo que siempre hicimos: pensar, analizar y acompañar las transformaciones profundas, sin perder el espíritu crítico ni la fe en una Argentina mejor.

Por AM para https://www.analisislitoral.com.ar/

Cristina Fernández de Kirchner volvió a hablar… y volvió a señalar a todos, menos a sí misma.

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Cristina Fernández de Kirchner volvió a escena con un nuevo documento desde su búnker de San José 1111, ese edificio donde los silencios son largos y las culpas, ajenas. Lo hizo para confirmar lo que muchos en el peronismo ya intuían: el barco está haciendo agua por todos lados, y la capitana –una vez más– señala al timonel antes de admitir que la tormenta empezó en su propio puente de mando.

En un texto que parecía más una autopsia de la elección bonaerense que una reflexión nacional, la ex presidenta apuntó directo contra Axel Kicillof. Lo responsabilizó por el “duro golpe electoral” del domingo pasado, aunque convenientemente evitó mencionar que fue ella quien lo consagró, moldeó y blindó como su delfín político. Un delfín que, por lo visto, ya nada por su cuenta.

El documento, que en los pasillos del PJ describen como “una carta de renuncia a la realidad”, deja en claro el grado de enfrentamiento dentro del kirchnerismo. CFK eligió culpar a Kicillof y advertir a los gobernadores justicialistas, como si todavía conservara el poder de disciplinar. Lo cierto es que su influencia, otrora absoluta, hoy se mide en metros cuadrados de Recoleta y en comunicados cada vez menos temidos.

Un espejo roto

El análisis de Cristina fue, en rigor, una confesión involuntaria: el peronismo atraviesa un deterioro profundo, y buena parte de esa decadencia lleva su firma. Sin embargo, fiel a su estilo, se ubicó fuera del cuadro. El “yo no fui” como método político. No es nuevo, pero ahora el peronismo parece haberle perdido el miedo a decirlo.

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Axel Kicillof, Máximo Kirchner y otros dirigentes, en la noche de la derrota electoral

El núcleo K entra en su propia guerra civil. Kicillof, que ya sueña con 2027, es acusado de herejía por atreverse a pensar en un futuro sin Cristina. El problema para ella es que los resultados bonaerenses demostraron que la mística de “sin Cristina no se puede” dejó de ser verdad. La base electoral del 30% –el famoso “núcleo duro”– ya no es patrimonio exclusivo del cristinismo. Algunos intendentes incluso se animan a decirlo en voz alta, aunque todavía en voz baja.

Rebelión en el GBA

Apenas publicada la carta, el gobernador reunió a unos cuarenta intendentes del conurbano, su verdadero ejército. El mensaje fue claro: “no aceptamos facturas con membrete de Recoleta”. El texto de CFK cayó mal, no sólo por el tono vengativo sino por la falta de autocrítica. Los intendentes, que ya sienten que cargan sobre sus espaldas los restos del peronismo bonaerense, no están dispuestos a dejar que el kirchnerismo les hunda el poco capital político que les queda.

Y en La Plata, el Movimiento de Desobediencia Fiscal (MDF) –la estructura política de Kicillof– cerró filas. Nadie lo dirá en público, pero la comparación con la era Alberto Fernández empieza a flotar: Cristina, una vez más, dinamita al aliado que ya no le obedece.

La interna, capítulo 2: el gabinete y la Legislatura

La crisis no se limita al discurso. En el gabinete bonaerense conviven varios funcionarios “cristinistas puros”, lo que abre la pregunta: ¿serán las próximas víctimas del fuego amigo? Los fantasmas del albertismo –esa lenta sangría política en la que CFK desmanteló a su propio gobierno– empiezan a recorrer la Gobernación.

En la Legislatura, mientras tanto, Kicillof necesita votos para aprobar presupuesto y deuda. La combinación entre el sabotaje K y la ofensiva libertaria puede volver ingobernable la provincia. El libertarismo, sin mover un dedo, asiste divertido a la implosión del peronismo. Milei mira desde Olivos y sonríe: sus enemigos se están haciendo el trabajo solos.

“Funcionales a Milei”: el nuevo insulto peronista

El intercambio de acusaciones ya roza lo tragicómico. CFK dice que Kicillof “le pavimentó el camino a Milei”. Desde La Plata replican que, si ella sigue debilitando la gestión bonaerense, está haciendo exactamente lo que Milei quiere. En otras palabras, el peronismo discute quién es más funcional al Presidente que prometía destruir al peronismo.

El propio Milei parece disfrutar del espectáculo: excluyó a Kicillof de la última convocatoria a gobernadores, junto con Gildo Insfrán, Ricardo Quintela y Gustavo Melella. A todos ellos, CFK los usó como ejemplo de “territorios que resistieron al libertarismo”, omitiendo que son los mismos que se acomodan a Olivos cuando les conviene.

Gobernadores en silencio (pero con memoria)

La ex presidenta parece olvidar algo básico: los gobernadores, incluso los más dóciles, tienen buena memoria. Recuerdan los años de desprecio, los fondos retenidos, las listas impuestas desde Buenos Aires y las reprimendas públicas. Ahora que algunos de ellos –Jaldo, Jalil, Ziliotto– se sientan a negociar directamente con Milei, Cristina los amonesta por “romper la unidad”. Pero la unidad que ella reclama es, en realidad, una cadena de obediencia.

La tormenta perfecta

El resultado electoral dejó servido el escenario ideal para el oficialismo nacional: un peronismo dividido, una CFK en repliegue defensivo y un Kicillof herido pero vivo, que podría transformarse en el nuevo polo opositor si logra sobrevivir a sus propios aliados.

La doble crisis del peronismo –la interna K y la fractura con los jefes provinciales– se cocina en silencio, pero con aroma a ruptura definitiva. En San José 1111 lo saben. Tal vez por eso, mientras todos discuten el futuro, Cristina vuelve a lo que mejor sabe hacer: escribir cartas y señalar culpables.

El triunfo libertario en las redes: un festejo electoral, con sabor a reivindicación para Milei

La clara victoria en las urnas dejó a la Alianza Libertad Avanza en un lugar de privilegio para la construcción política del resto del mandato del presidente, gran artífice la derrota del peron-kirchnerismo.

Durante las 24 horas posteriores a las elecciones legislativas nacionales, la conversación de los argentinos en redes sociales se mantuvo en niveles extraordinariamente altos.

Las plataformas digitales se convirtieron una vez más en el escenario donde se expresó, sin filtros, la temperatura emocional del país.

La elección que consagró el triunfo de la oficialista Alianza La Libertad Avanza generó una mezcla de euforia política, alivio social y una fuerte corriente de escepticismo y fatiga política.

El monitoreo de  Monitor Digital detectó que el 67% de las menciones tuvo tono negativo, una cifra que confirma que el humor social argentino continúa atrapado en un clima de tensión y confrontación.

Sin embargo, esta negatividad no se traduce en rechazo homogéneo al resultado, sino en una reacción emocional compleja donde conviven la alegría de los ganadores con la desconfianza generalizada hacia la política.

El dato sintetiza un fenómeno recurrente en el ecosistema digital argentino: la imposibilidad de una celebración plena incluso ante la estabilidad institucional de una elección ordenada.

El resultado como palabra total

La nube de términos más usados en redes sobre las elecciones del 26 de octubre resume con claridad la centralidad del momento.

Palabras como “resultado”“legislativas”“voto”“gobierno”“provincia”“Argentina” y “Milei” dominaron el flujo conversacional.

En conjunto, conforman una narrativa que pone el acento…

El fin de los gurúes políticos: cuando la realidad deja atrás a los opinólogos

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Por [Redacción Análisis Litoral]
27/10/2025

Durante años, la política argentina —y buena parte de América Latina— vivió fascinada por los “gurúes de campaña”: estrategas, consultores y opinólogos capaces de anticipar el humor social, construir candidatos y escribir victorias desde un Excel. Pero el 2025 marcó un punto de inflexión: las urnas hablaron, y los pronósticos se derrumbaron con estrépito.

La sociedad cambió. Y los gurúes, no.

Hoy, nombres como Jaime Durán Barba o Jorge Asís, otrora referentes ineludibles del análisis político y la manipulación del “clima de opinión”, parecen anclados en un país que ya no existe. Ambos representan —desde lugares distintos— una manera de entender la política que fue útil mientras el ciudadano medio todavía escuchaba a los editorialistas. Pero la nueva generación de votantes, que va de los 18 a los 50 años, ya no consume política desde la solemnidad del cable ni desde los set televisivos. Vive, discute, y se forma criterio en redes, en grupos cerrados, en la calle, en los trabajos, en las universidades.

Durán Barba y el espejo roto de la predicción

El caso de Jaime Durán Barba es casi simbólico. El mismo que fue admirado como arquitecto del marketing electoral moderno —y que moldeó las campañas del macrismo— quedó fuera de foco en un país que se mueve a otra velocidad.

Un mes antes de las elecciones legislativas de 2025, el ecuatoriano había anticipado una “derrota estruendosa” de Javier Milei. No fue así. El resultado, ampliamente favorable al oficialismo liberal en varios distritos, mostró que su lectura sociológica del electorado argentino quedó detenida en el tiempo.

Después del comicio, Durán Barba insistió desde las páginas de La Nación: “Milei está escupiendo al cielo y le está cayendo en la cara”. Para él, el presidente se equivoca al pensar que “la política depende de la economía” y actúa “sin norte”. Pero detrás de esas declaraciones hay algo más profundo: la incomodidad de un analista que no logra descifrar un fenómeno político que no responde a las viejas categorías del marketing electoral.

Durán Barba habla desde la nostalgia de los focus group, mientras el votante joven decide en TikTok. Y esa disonancia lo devora.

Asís y el arte de la conjetura eterna

En el otro extremo, el escritor y analista Jorge Asís mantiene su estilo filoso, irónico, pero también cada vez más desconectado de la realidad social que pretende interpretar. En una reciente entrevista —realizada por un periodista abiertamente hostil al actual gobierno—, Asís aventuró que, “más allá del resultado”, se avecinan “cambios significativos” en el gobierno, y pronosticó la continuidad del peronismo bonaerense y el avance de figuras como Bullrich, Kicillof, Massa o Llaryora.

El problema no es el error en sí: es la soberbia predictiva. Asís sigue jugando al ajedrez de una política elitista que se analiza en cafés y sets de televisión, sin comprender que el tablero cambió. El voto que rompió los esquemas en 2023 y volvió a hacerlo en 2025 no responde al análisis de los opinadores tradicionales, sino al cansancio social, al hartazgo con la mentira y al instinto de supervivencia económica.

El votante joven no busca relato: busca coherencia.

El nuevo pulso social que los analistas no entienden

Lo que está en juego no es solo la credibilidad de los analistas, sino el fin de una forma de mirar la política. Los votantes entre 18 y 50 años no se sienten representados por los mismos discursos ni consumen los mismos medios. No creen en las encuestas, no confían en los “consultores” y rechazan el paternalismo de quienes pretenden explicarles por qué votan lo que votan.

El fracaso de los gurúes es también el triunfo de la intuición colectiva. La gente vota con el bolsillo, sí, pero también con el hartazgo, con la memoria del abuso estatal, con la frustración de décadas de promesas vacías. Y lo hace sin pedir permiso a los analistas de televisión.

Un nuevo mapa político sin intermediarios

La derrota simbólica de los opinólogos no significa la muerte del análisis político, sino su transformación. Las herramientas predictivas ya no funcionan porque la política dejó de ser predecible. El ciudadano se volvió imprevisible porque el sistema lo traicionó demasiadas veces.

Hoy, quienes buscan entender el voto libertario, o el voto bronca, o el voto joven, deberían dejar de mirar planillas y empezar a escuchar en serio. El futuro no lo anticipará ningún Durán Barba desde un estudio de televisión: lo están escribiendo, en tiempo real, millones de argentinos que aprendieron a desconfiar del relato y a creer solo en lo que ven.


Conclusión

Durán Barba, Asís y tantos otros simbolizan el fin de una era: la de los gurúes que creían poder leer el alma de los pueblos desde una encuestadora. Pero el siglo XXI —y sobre todo la Argentina pospandemia, poskirchnerista y poscasta— no admite traductores.
El nuevo votante no espera que lo interpreten: actúa.
Y en ese gesto, silencioso pero contundente, se entierra el viejo negocio de la predicción política.

En las redes los medios argentinos son tratados sin piedad


Según un informe
 del sitio Monitor Digital de septiembre de 2025, Infobae y la señal TN (Todo Noticias) son los medios que lideran por lejos las menciones en el campo de las redes sociales.

Monitor Digital 2025 Infobae TN 1

La perspectiva de quienes comentan en redes la acción de los medios es manifiestamente negativa. El 84% de los posteos tiene esa valoración disvaliosa.

Monitor Digital 2025 Infobae TN 2

En tiempos de elecciones de medio término, esto es de miembros del Congreso Nacional, los temas de política y gestión pública lideran el interés en las redes asociado a los medios.

Monitor Digital 2025 Infobae TN 3

A excepción de NetTV del grupo Perfil, todas las apreciaciones de los medios en la redes son negativas, en muchos casos marcadamente negativas. Ámbito Financiero es el peor considerado. No se quedan muy atrás La Nación+, Infobae, PerfilLa Política OnlineLa Derecha DiarioEl DestapeAmérica 24, El DiarioAR, TN, Mendoza OnlineC5N El Cronista.

Monitor Digital 2025 Infobae TN 4

El país que dijo basta: el sentido común volvió a gobernar

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En todo el país prevaleció la cordura. No fue una elección más, sino un punto de inflexión en la conciencia colectiva. Después de años de frustraciones, relatos vacíos y decadencia institucional, la sociedad argentina decidió dar un golpe sobre la mesa. Le dijo “basta” al kirchnerismo y a las estructuras del viejo poder. Por primera vez en mucho tiempo, una mayoría comprendió que acompañar una idea es más poderoso que sostener un aparato. Que el cambio no se decreta: se construye con convicción y con votos.

Contra todos los pronósticos, La Libertad Avanza obtuvo un triunfo histórico en las elecciones legislativas de medio término, cosechando más del 40% de los votos en todo el país. No solo desarticuló la supuesta “tercera vía” de Provincias Unidas, sino que además le propinó una derrota contundente al kirchnerismo en su propio bastión: la provincia de Buenos Aires. Con el 95% de las mesas escrutadas, el espacio libertario alcanzó el 40,81% a nivel nacional, mientras que el panperonismo, con múltiples sellos, se derrumbó al 31,6%.

El impacto político fue inmediato. El oficialismo se impuso en dieciséis provincias, entre ellas Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza y Entre Ríos, marcando un mapa que hasta hace poco parecía impensado. El batacazo en Buenos Aires, donde Diego Santilli logró revertir la derrota de septiembre con un 41,53% sobre el 40,84% de Fuerza Patria, simbolizó el cambio de clima político. En la elección de senadores, el libertarismo también dio un salto: triunfó en seis de las ocho provincias en disputa —CABA, Chaco, Entre Ríos, Neuquén, Santa Fe y Tierra del Fuego— y garantizó equilibrio en la Cámara Alta.

Más allá de los números, lo que se impuso fue una idea de país. Los electores comprendieron que el cambio no es un eslogan, sino una necesidad impostergable. Que no hay futuro posible en la resignación. Que la prosperidad no se construye con subsidios ni privilegios, sino con esfuerzo, competencia y libertad.

El fin del miedo y del relato

Durante años, el kirchnerismo construyó un relato basado en la división, la victimización y el control del Estado como herramienta de poder. Un sistema que convertía al ciudadano en súbdito y al mérito en sospecha. Pero ese modelo empezó a resquebrajarse cuando la sociedad vio el contraste entre la opulencia de sus líderes y la pobreza creciente de sus barrios.

Ver a una ex presidenta condenada por corrupción bailando en un balcón fue, quizás, la imagen más simbólica de la desconexión con la realidad. Una burla a los millones que trabajan, pagan impuestos y todavía esperan que el Estado los respete. No fue un acto político: fue una provocación a la decencia.

El voto del domingo fue también una respuesta a eso. A la impunidad, a la mentira, al cinismo de quienes durante décadas se apropiaron del país mientras hablaban en nombre del “pueblo”. El mensaje fue claro: el pueblo no son ellos.

Un llamado a la justicia y a la responsabilidad institucional

El resultado electoral lleva implícito un segundo mensaje, quizás el más profundo: la justicia debe estar a la altura del momento histórico. La sociedad exige que los jueces actúen con independencia, coraje y resultados. Que abandonen la tibieza funcional y asuman su papel republicano con la misma exigencia que se demanda a cualquier empresa o gobierno.

En Argentina, durante demasiado tiempo, la ineficiencia judicial fue tolerada como una anomalía estructural. Pero el país no puede seguir siendo rehén de un poder que ni investiga ni resuelve. Si los jueces no garantizan justicia, garantizan impunidad. Y sin justicia, no hay república posible.

Por eso, este voto también interpela al sistema judicial: el ciudadano exige resultados. Un juez que no cumple su función debe dejar su lugar, como ocurre en cualquier institución moderna. La sociedad está reclamando un cambio cultural donde el mérito, la responsabilidad y la transparencia sean la norma, no la excepción.

El desafío del poder: gobernar sin repetir los errores del pasado

La Libertad Avanza se enfrenta ahora a un reto monumental. Haber ganado es apenas el comienzo. El verdadero desafío será gobernar sin repetir los errores del viejo sistema político: sin soberbia, sin personalismos, sin desconexión con la realidad. El voto fue de confianza, pero también de advertencia: el cambio se sostiene solo si mejora la vida cotidiana de los argentinos.

El país demanda un gobierno que actúe con racionalidad y coraje. Que se anime a reformar lo que durante décadas fue intocable. Que intervenga donde la república está en riesgo, como en la provincia de Formosa, convertida en un feudo de poder y una puerta de entrada del narcotráfico. Allí, donde los derechos humanos se invocan pero no se respetan, el Estado nacional tiene la obligación de actuar.

El cambio real comienza cuando las instituciones dejan de ser refugios del privilegio y se convierten en herramientas del bien común.

La oportunidad de empezar de nuevo

La jornada electoral del 26 de octubre no solo modificó un mapa político: modificó el ánimo del país. Por primera vez en años, la esperanza superó al miedo. La gente votó con convicción, con coraje y con memoria. Decidió abandonar la queja para abrazar una idea.

Esa es la victoria más profunda: la del sentido común sobre la demagogia. La de la ciudadanía sobre la corporación política. La de la libertad sobre el relato.

Argentina, una vez más, tiene la oportunidad de empezar de nuevo. De hacer del Estado una herramienta de crecimiento y no de sometimiento. De construir una república de ciudadanos, no de clientes.

El país habló con contundencia. Ahora le toca a la dirigencia estar a la altura de ese mandato. Porque esta elección no fue solo un “basta”: fue un “empecemos de nuevo”, con la esperanza intacta y la decisión de no volver atrás.

Por : Alejandro Monzón para https://www.analisislitoral.com.ar/

GRAVE (Formosa Capital): violencia, «acompañantes seriales» y el feudo de Gildo Insfrán bajo la lupa”

Gildo Insfran

En la jornada electoral del 26 de octubre de 2025, la provincia de Formosa se convirtió en foco de denuncias de alto impacto: violencia en un centro de votación del barrio Namqom y la aparición de lo que testigos califican como un “acompañante serial”, ingresando con múltiples electores al mismo establecimiento. El episodio sacude uno de los bastiones tradicionales del peronismo provincial y pone de manifiesto la urgencia de una intervención federal para garantizar la transparencia del sufragio.


Hechos documentados y actualización de último momento

  • En el barrio Namqom, la legisladora provincial Gabriela Neme denunció que junto a su equipo fue agredida mientras fiscalizaba la mesa en una escuela del barrio. Su hijo resultó lesionado en el brazo por un proyectil de piedra (“cascotazo”). El Comercial+2Tiempo de San Juan+2
  • Según Neme, la agresión fue instigada por punteros vinculados al equipo del gobernador Insfrán, tras la instalación de dos carpas frente al centro de votación donde se derivaban votos asistidos. El Comercial+1
  • En paralelo, un video divulgado en redes muestra a un hombre que actuaba como “acompañante”, ingresando reiteradamente al centro con diferentes votantes. Testigos señalan: “este hombre es un acompañante serial, ya lo vengo filmando”. El Comercial+1
  • Según el Observatorio de Derechos Políticos y Electorales (ODEPOE) de la Defensoría del Pueblo de Formosa, hasta las 13:30 h se había registrado un 35 % de participación del padrón y no había denuncias formales, solo “algunas denuncias mediáticas en redes sociales” respecto al incidente en Namqom. formosaahora.com.ar
  • No obstante, la propia ODEPOE reconoció que se había contactado al jefe del Regimiento de Infantería de Monte 29 para que constatara la situación denunciada en Namqom. formosaahora.com.ar

Contexto político: un feudo en crisis

La provincia de Formosa lleva décadas gobernada por Gildo Insfrán y el partido que él encabeza, en un sistema al que críticos denominan “feudal” por la concentración de poder, la debilidad del contrapoder institucional y el uso clientelar del Estado. En este escenario, los sucesos de hoy adquieren una dimensión sistémica:

  • Cuando el poder político controla a su vez los mecanismos electorales, la vigencia del sufragio libre se ve amenazada.
  • La implementación de la nueva “Boleta Única de Papel” en todo el territorio no parece haber mitigado los riesgos cuando operan “acompañantes” en centros vulnerables. El Comercial+1
  • Los mecanismos de control externo quedan desdibujados cuando la propia autoridad provincial interviene o influye en la protección de los centros de votación.

Implicaciones y exigencia de acción federal

  • Este tipo de hechos —violencia en el exterior de un centro de votación, acompañantes repetidos que ingresan con distintos electores, estructuras de poder presionando sobre la fiscalización— constituyen una grave amenaza a la igualdad y libertad del voto.
  • La Constitución Nacional y el Código Electoral Nacional garantizan que el sufragio sea libre, secreto e igualitario; cuando estas garantías se vulneran repetidamente, se abre la vía para la intervención federal o judicial especial.
  • En este sentido, se impone:
    1. La actuación inmediata de los tribunales federales y del organismo electoral nacional para auditar mesas, padrón y mecanismos de acompañamiento.
    2. La presencia de observadores independientes en todos los centros, especialmente en barrios vulnerables como Namqom.
    3. La suspensión o revisión de la jornada electoral en el centro denunciado, e idéntico mecanismo de salvaguarda en todo el territorio provincial para evitar replicaciones del hecho.

Llamado final

La jornada electoral en Formosa no es solo un episodio local: es una alarma nacional. Una democracia que permite el ingreso reiterado de un mismo “acompañante” con múltiples votantes deja de ser confiable. Un sistema donde se agrede a fiscales de oposición en plena jornada debe prender todas las luces de alerta.
La transparencia no es opcional. Las urnas no pueden abrirse al clientelismo, a la violencia o al dominio partidario sin control externo y sin sanción. Hoy, más que nunca, hay que decir: ¡Intervención federal ya!

Formosa #Elecciones2025 #Fraude

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