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Milei y las metáforas vivas: cuando un presidente deja de explicar y empieza a hipnotizar

La mayoría de los políticos aún gobierna desde el PowerPoint.
Habitan el mundo de las frases medidas, las promesas recicladas, los discursos defensivos y las escenografías de salón. Explican, justifican, prometen. Se mueven entre telones, bambalinas y acuerdos que nunca se ven.

Javier Milei juega otro deporte.
Y, para muchos —nos guste o no—, otra liga.

El presidente argentino no solo comunica: escenifica. Y cuando un dirigente escenifica con eficacia, deja de transmitir información para producir algo mucho más poderoso: una experiencia. Y las experiencias no se olvidan: se pegan a la memoria como chicle en el zapato.

Una escena vale más que mil argumentos

Hace unos días, Milei subió al escenario del Festival de Jesús María y cantó “Amor salvaje” junto al Chaqueño Palavecino. No importa si gustó, incomodó o indignó. Importa otra cosa: fue un hecho diseñado para no pasar desapercibido.

Aquí empieza lo que incomoda a los puristas:
esto no fue folclore.
Fue comunicación política en estado puro.

No persuasión discursiva, sino algo más profundo: influencia simbólica, esa que atraviesa los filtros racionales y se aloja en la “caja negra” del inconsciente individual y colectivo.

1. La metáfora viva: significar sin explicar

Una metáfora viva no se argumenta.
Se muestra.

El inconsciente no razona: asocia.
No escucha “soy cercano”, ve una escena y completa la conclusión.
No lee “entiendo al país real”, observa un escenario cultural propio y lo da por hecho.

Eso convierte a la metáfora viva en el sueño húmedo del marketing político y del liderazgo contemporáneo: mínimas palabras, máxima carga emocional, reproducción infinita.

Milei demuestra tener un talento singular para este recurso. Y sus adversarios cometen un error recurrente: lo critican sin estudiarlo, lo imitan de forma burda o lo subestiman. Luego se sorprenden cuando la realidad percibida —y votada— los pasa por encima en la mente y en las urnas.

2. Identidad convertida en imagen

La política tradicional intenta construir identidad con consignas gastadas:

“Estoy con la gente”
“Trabajo por la patria”
“Vamos a salir adelante”

Eso suena a folleto.

Una escena bien elegida hace el trabajo sucio sin pedir permiso:
Presidente + folclore + multitud + símbolo cultural
= pertenencia
= arraigo
= “no soy un marciano tecnocrático”

La neurocomunicación y la Programación Neurolingüística lo explican hace décadas: cuando el cerebro observa una escena coherente, rellena los huecos y se apropia del relato como si fuera propio.

Eso se llama influencia. Aunque se la maquille con otros nombres para no incomodar.

3. El sistema mediático vive de momentos, no de ideas

La televisión no quiere pensamiento: quiere clips.
No vive de conceptos: vive de momentos.

Un presidente cantando es oro puro para ese formato: humano, impredecible, polémico, emocional. No necesita ser amado. Alcanza con ser visto.

En una era de atención fragmentada, ganar atención es ganar poder. Así de simple. Aunque los psiquiatras mediáticos de ocasión se indignen y busquen patologizar lo que no comprenden o no controlan.

4. Redes sociales: reacción antes que razón

Las redes no premian profundidad. Premian reacción.

Y esta escena llega con reacciones preinstaladas:
— “Qué grande, es auténtico”
— “Qué papelón”
— “Lo banco”
— “Esto es populismo”

Da igual el contenido del comentario: la interacción alimenta el alcance.
La estructura vence al contenido.

Se corta en 7 a 12 segundos.
Funciona sin contexto.
Produce meme, insulto, fanatismo.

Es exactamente el tipo de contenido que el algoritmo reconoce como “droga dura”. Mientras otros publican textos, Milei deja escenas que se multiplican solas.

5. El reencuadre político: la jugada fina

Aquí está la maniobra más sofisticada.

Milei suele ser encasillado como:
“frío”, “violento”, “elitista”, “tecnocrático”, “anti todo”.

La metáfora viva le permite abrir otro marco:
— “Es argentino”
— “Está con la cultura popular”
— “No le tiembla el pulso”

En política, la identidad percibida pesa más que cualquier Excel, más que encuestas retocadas y más que papers prolijos.

6. Brillante… y peligrosa

La metáfora viva puede ser brillante.
Y también peligrosa.

Brillante, porque atraviesa el ruido de un país saturado.
Peligrosa, porque cuando la política se vuelve escena, el debate se degrada.

Deja de importar qué se hace o cómo se hace.
Importa cómo se ve.

Y ahí entramos en el terreno más manipulable de todos: la guerra de percepciones. El ciudadano ya no pregunta “¿qué propone?”, sino “¿me gusta o me genera rechazo?”. Eso no es deliberación democrática: es tribalización emocional.

Epílogo incómodo

Milei no gobierna solo con decretos y medidas.
Gobierna con metáforas vivas.

Y en un escenario donde las redes ordenan la conversación pública, una escena puede valer más que un plan de gobierno entero. El plan se discute. La escena se propaga.

La pregunta final —inevitable, incómoda, necesaria— queda abierta:

¿Preferís un presidente que te explique…
o uno que te instale imágenes en la cabeza y te haga sentir que ya decidiste?
¿O ambos, si el juego lo permite?

Por : Alejandro Monzón para https://www.analisislitoral.com.ar/

Daniel Hadad: el poder, los medios y el futuro del periodismo en la era de los algoritmos

De periodista a empresario, de productor a estratega del poder, Daniel Hadad es una de las figuras más influyentes del ecosistema mediático argentino y latinoamericano. Fundador y propietario de Infobae —el medio digital más leído de la Argentina y uno de los más influyentes de habla hispana—, Hadad repasó su historia personal, su visión del periodismo y los desafíos que enfrenta la profesión en una entrevista extensa con Forbes.

La charla no fue un repaso nostálgico ni una celebración del éxito. Fue, más bien, una radiografía cruda del presente: un periodismo atravesado por la tecnología, condicionado por algoritmos globales y obligado a reinventarse sin perder su función esencial.

El periodismo en crisis… pero no en extinción

Hadad evita las sentencias fáciles. Reconoce que el periodismo atraviesa una crisis profunda, pero descarta su desaparición.

“El periodismo profesional tiene apenas 150 años. Fue un gran negocio y tuvo mucho poder. Hoy ninguna de esas dos cosas está garantizada”.

En un mundo donde cualquier creador con dos cámaras y un micrófono puede alcanzar millones de reproducciones, el viejo monopolio informativo se disolvió. Sin embargo, para Hadad, el valor del periodismo sigue siendo el mismo: ordenar el caos informativo, explicar el porqué de los hechos y anticipar lo que viene.

La primicia ya no es el diferencial. El contexto, sí.

Infobae: una marca que dejó de ser solo argentina

Infobae nació cuando muchos medios todavía dudaban de Internet. Hadad apostó capital propio, contra el consenso de época, y construyó una marca que hoy excede largamente a la Argentina.

Con ediciones líderes en México, Colombia y Perú; presencia consolidada en España y un nuevo desembarco en Centroamérica, Infobae se transformó en un medio regional, con redacciones locales y periodistas nativos en cada país.

“No somos líderes en España y probablemente nunca lo seamos. Es un mercado hostil, con marcas muy consolidadas. Pero estar entre los siete primeros ya es un logro”.

Esa expansión no es solo territorial: es conceptual. Infobae dejó de depender exclusivamente del tráfico de Google o Meta y logró algo que pocos medios pueden exhibir: más del 50% de su audiencia ingresa de manera directa.

El dilema de los algoritmos y la audiencia propia

Hadad no romantiza la relación con las plataformas. Google, Meta y ahora la inteligencia artificial son actores inevitables, pero también generadores de dependencia.

“Estamos presos de los algoritmos. La pregunta es cómo dejar de ser inquilinos”.

Infobae lo logró, en parte, construyendo una audiencia fiel durante dos décadas. Una comunidad que entra todos los días, sin intermediarios, y que identifica a la marca como algo más que un portal de noticias.

Inteligencia artificial: herramienta, no reemplazo

Lejos del discurso apocalíptico, Hadad abraza la inteligencia artificial como aliada. Infobae desarrolló su propio sistema —Scripts— pensado específicamente para periodistas.

No reemplaza redacciones, aumenta capacidades. Acelera procesos, adapta estilos por país y permite trabajar con una velocidad impensada hace apenas cuatro años.

Sin embargo, marca un límite claro:

“Podríamos hacer una home distinta para cada lector. Podemos. ¿Debemos? No. Si solo mostramos el mundo como el usuario quiere verlo, dejamos de ser periodistas”.

El periodismo, insiste, no está para confirmar prejuicios sino para incomodar, interpelar y estimular el pensamiento crítico.

Poder, experiencia y desmitificación

Hadad conoce el poder desde adentro. Lo trató como productor joven junto a Bernardo Neustadt y lo enfrentó como empresario mediático. Hoy, asegura, el poder ya no lo deslumbra.

“A cualquier poder le molestaría que no exista el periodismo”.

Con los años aprendió a tomar distancia. A escuchar más de lo que habla. A desconfiar de las verdades absolutas y de los fanatismos que las redes amplifican.

El infarto, el límite y el cambio de ritmo

El quiebre personal llegó en 2019, con un infarto que lo enfrentó a la finitud. Desde entonces, dice, cambió la forma de vivir, de liderar y de tomar decisiones.

Menos impulsividad. Más prueba y error. Menos adrenalina, más tranquilidad.

“Antes pasaba semáforos en rojo. Hoy freno en amarillo”.

Milei, la oposición y la batalla cultural

Consultado sobre la Argentina actual, Hadad ve en Javier Milei algo más que un fenómeno económico.

“La prioridad de Milei no es la economía, es la batalla cultural”.

Valores, ideas y un discurso claro frente a una oposición que —según su mirada— aún no logra articular una alternativa coherente.

Sobre el futuro, evita certezas, pero admite que si las condiciones se mantienen, la reelección es una posibilidad concreta.

Alfonsín, Menem y el respeto por la democracia

En un repaso histórico, Hadad ubica a Raúl Alfonsín como la figura que más respeto le genera: republicano, democrático y honesto. En segundo lugar, Carlos Menem, por su capacidad de transformación y su lectura del mundo.

La perfección, aclara, no existe en política. Lo posible, sí.

Un cierre con identidad

Hadad se define como optimista. Vive en Estados Unidos, pero su casa sigue siendo la Argentina. Cree que el país tiene todo para salir adelante y que el periodismo, lejos de extinguirse, está obligado a redefinirse.

No para agradar algoritmos.
No para confirmar burbujas.
Sino para cumplir su función histórica: mirar el poder, explicarlo y no dejarse domesticar por él.

Fuente: @forbes.argentina

Redaccion Análisis Litoral

Preocupación ambiental en el Parque Industrial: el municipio confirmó “episodios” de contaminación denunciados contra EGGER y crece el malestar vecinal

La confirmación oficial por parte del municipio de la existencia de “episodios” de contaminación vinculados a la empresa EGGER volvió a encender las alarmas en el barrio Las Tejas y zonas aledañas al Parque Industrial de Concordia . No se trata de un reclamo aislado ni reciente: los vecinos aseguran que la situación se repite desde hace tiempo y que, lejos de resolverse, se habría intensificado en las últimas semanas, exponiendo a la población a posibles riesgos sanitarios y ambientales.

La empresa EGGER —actual operadora de la planta que años atrás funcionó bajo la razón social Masisa— se dedica al procesamiento industrial de grandes volúmenes de madera, una actividad que implica el uso de calderas de gran porte, sistemas de combustión y procesos químicos asociados a resinas, adhesivos y secado industrial, cuyas emanaciones deben ser estrictamente controladas bajo normas ambientales nacionales, provinciales y municipales.

El reclamo vecinal: “No es la primera vez”

En diálogo con un diario local , Marcelo Fernández, vecino del barrio Las Tejas, explicó que la comunidad se encuentra organizada y movilizada para exigir respuestas concretas. “Nosotros estamos reunidos con la comunidad vecinal para reclamar por el tema de la contaminación que genera la empresa EGGER”, afirmó, subrayando que no se trata de un hecho aislado ni de una primera denuncia.

Según relató, este lunes se presentó una nota formal ante la Dirección de Saneamiento Ambiental, recibida por la División de Control de Ambiente, en la que se exige la activación de protocolos de control y monitoreo. “Se ve claramente la contaminación”, remarcó Fernández, aludiendo a la presencia constante de partículas en suspensión que se depositan en autos, viviendas, vidrios y espacios públicos, lo que tambien estaría siendo respirado en el entorno por los vecinos.

Respuestas informales y sin respaldo técnico

Uno de los puntos más preocupantes del conflicto es la falta de documentación oficial, firmada y con responsables técnicos identificables. Según el testimonio vecinal, la empresa habría enviado un archivo en formato PDF, sin firma ni aval profesional, en el que sostiene que el material que se dispersa en el aire sería “fibra de madera”, de carácter orgánico y “no respirable”.

Sin embargo, los vecinos ponen en duda esa explicación. “Estas condiciones se ven todo el tiempo y en los últimos 20 días incluso con mayor intensidad”, señalaron, alertando que lo que se respira no puede reducirse livianamente a polvo inofensivo, especialmente en una planta que trabaja con adhesivos industriales, resinas sintéticas y procesos térmicos de alta temperatura.

Aerial image of Wismar, Germany;

Fallas técnicas y ausencia de controles públicos

Desde la empresa se habría reconocido una falla en uno de los sistemas de captación de partículas, conocido como “ciclón”, que habría sido reemplazado el 2 de diciembre de 2025 pero sin funcionar correctamente. Actualmente, según indicaron, estarían a la espera de poner en marcha otro dispositivo.

Mientras tanto, la emisión de material particulado continúa, sin que exista —según los vecinos— una comunicación directa, clara y documentada por parte del municipio. “Hasta el día de la fecha, nadie de la municipalidad se ha comunicado con nosotros”, denunció Fernández.

Este dato no es menor: expone una posible falencia en los mecanismos de fiscalización ambiental, que son responsabilidad indelegable del Estado municipal, especialmente cuando se trata de industrias de alto impacto instaladas en zonas linderas a barrios residenciales.

Montículos de aserrín, chimeneas activas y dudas sobre lo que se respira

El reclamo vecinal va más allá de lo visible. Fernández describió la existencia de montículos gigantes de aserrín, “del tamaño de un edificio”, que al combinarse con viento y actividad industrial generan una nube constante de partículas. A esto se suma lo que emana de las chimeneas de la planta, cuya composición exacta —según afirman— nadie ha informado oficialmente.

“Estamos pidiendo a Medio Ambiente que active el protocolo y nos digan qué es lo que se está liberando”, reclamó. Según los vecinos, el material que se deposita en superficies “parece un tipo de pegamento”, ya que una vez adherido resulta difícil de remover, lo que refuerza las sospechas sobre la presencia de componentes químicos y no solo residuos orgánicos.

Antecedentes: una planta con historia de conflictos ambientales

La actual preocupación no puede analizarse de manera aislada. La planta, cuando operaba bajo la firma Masisa, ya había sido objeto de cuestionamientos ambientales en distintos puntos del país, relacionados con emisiones atmosféricas, manejo de residuos industriales y cercanía a zonas urbanas.

A nivel nacional e internacional, la industria de tableros MDF y aglomerados de madera ha sido señalada en múltiples estudios por la emisión de material particulado fino (PM10 y PM2.5), compuestos orgánicos volátiles y formaldehído, sustancias que pueden generar efectos adversos en el sistema respiratorio, irritaciones, alergias y, en exposiciones prolongadas, patologías más severas.

Posibles consecuencias legales

Ante la falta de respuestas claras y controles efectivos, algunos vecinos ya mencionan la posibilidad de avanzar por la vía legal para resguardar el derecho a la salud y a un ambiente sano, consagrado en el artículo 41 de la Constitución Nacional. La eventual constatación de síntomas compatibles con exposición a contaminantes podría derivar en acciones judiciales, pedidos de peritajes independientes y medidas cautelares.

La reunión vecinal prevista para el 6 de enero, en la parroquia del barrio, será un nuevo punto de inflexión. El intendente fue invitado formalmente, aunque hasta el momento no confirmó su asistencia.

Lo que está en juego

Más allá del caso puntual, el conflicto expone una discusión de fondo: el equilibrio entre desarrollo industrial, control ambiental y calidad de vida urbana. La radicación de empresas en parques industriales no exime a los municipios de ejercer controles rigurosos, transparentes y permanentes, especialmente cuando la actividad involucra procesos potencialmente contaminantes y poblaciones directamente expuestas.

La confirmación oficial de “episodios” de contaminación no debería ser un punto final, sino el inicio de auditorías ambientales serias, monitoreos públicos y comunicación clara hacia la comunidad. De lo contrario, la desconfianza seguirá creciendo, al mismo ritmo que las partículas que, según los vecinos, continúan flotando en el aire.

Redacción Análisis Litoral, con info de Diario Rio Uruguay

LE DESEÉ LA MUERTE A MI MEJOR AMIGO MIENTRAS CAÍA AL VACÍO

LE DESEÉ LA MUERTE A MI MEJOR AMIGO MIENTRAS CAÍA AL VACÍO, PORQUE ÉL CORTÓ MI CUERDA DE SEGURIDAD CON SU CUCHILLO A SOLO 100 METROS DE LA CIMA DEL EVEREST. PENSÉ QUE QUERÍA LA GLORIA PARA ÉL SOLO. CUANDO ENCONTRÉ SU CÁMARA GOPRO ENTRE LA NIEVE TRES DÍAS DESPUÉS, LLORÉ HASTA QUE SE ME CONGELARON LAS LÁGRIMAS.

Estábamos en la “Zona de la Muerte”, a más de 8.000 metros de altura. El oxígeno era escaso y cada paso dolía. Marcos y yo llevábamos entrenando tres años para esto. Éramos como hermanos. Faltaba muy poco para la cima. Yo iba delante, asegurado a la cuerda que Marcos sostenía unos metros más abajo. De repente, sentí un tirón brusco. Me giré. Marcos se había detenido. Me miraba con unos ojos desorbitados, llenos de un terror que nunca le había visto. —”¡Marcos, vamos! ¡No te pares!”, le grité a través de la máscara de oxígeno. Él no respondió. Sacó su cuchillo de escalada. Me miró fijamente, gritó “¡PERDÓNAME!” y, con un movimiento salvaje, cortó la cuerda que nos unía.

Sentí cómo perdía el equilibrio. Sin su contrapeso, resbalé. Caí rodando unos 20 metros hacia abajo, golpeándome contra el hielo, hasta que aterricé milagrosamente en una pequeña grieta natural, una especie de cueva en la pared de la montaña. Me rompí dos costillas, pero estaba vivo. Desde mi agujero, grité de rabia. —”¡Maldito seas, Marcos! ¡Querías la foto de la cima solo para ti! ¡Me has intentado matar!”. Estaba convencido de que, al ver que yo iba más lento, decidió deshacerse de mi peso para llegar a la cumbre y bajar antes de que anocheciera. Pasé la noche más fría de mi vida en esa grieta, odiándolo, planeando mi venganza si sobrevivía.

Al amanecer, el temporal amainó. Salí de la grieta con dificultad. Miré hacia arriba, hacia donde estaba Marcos cuando cortó la cuerda. No había nada. No estaba Marcos. No estaba el sendero. No estaba la cima. Toda la cara norte de la montaña, justo donde yo estaba parado segundos antes de caer, había desaparecido. Una avalancha silenciosa de placa de viento se había desprendido.

Bajé la montaña como un zombi, solo. A unos 500 metros más abajo, vi algo brillante semienterrado en la nieve. Era el casco de Marcos. Y su cámara GoPro todavía enganchada. Al llegar al campamento base, conecté la cámara con manos temblorosas. Necesitaba ver qué pasó.

El video lo explicaba todo. En la grabación se veía mi espalda subiendo. De repente, se oye un crujido sordo, como un trueno profundo. Marcos mira hacia arriba y hacia los lados. La cámara capta lo que yo no podía ver por estar de espaldas: una grieta gigantesca abriéndose silenciosamente en la nieve justo encima de nosotros. Una pared de hielo del tamaño de un edificio estaba a punto de colapsar y barrernos a los dos. Marcos calculó en un segundo. Si él me gritaba, yo intentaría correr, pero la avalancha nos alcanzaría a los dos. Estábamos atados. Si la nieve lo golpeaba a él, me arrastraría a mí también al abismo. Su única opción para salvarme era desconectarme. En el video se ve cómo él mira hacia una grieta segura más abajo (donde yo caí). Corta la cuerda sabiendo que el impulso me haría caer hacia esa zona segura, lejos de la trayectoria del alud. El video termina con él gritando “¡Perdóname!” mientras corta la cuerda. Un segundo después, la imagen se vuelve blanca y se escucha el estruendo del hielo tragándoselo.

Él no me cortó para subir. Me cortó para que yo no bajara con él al infierno. Me empujó a la vida y se quedó solo para recibir el golpe de la montaña. Hoy soy el hombre que conquistó el Everest en los registros, pero en realidad, solo soy el superviviente de la lealtad más alta del mundo.

🧠 Reflexión Profunda para llevar:

A veces, quien te “suelta” te está salvando de la caída.

En la vida, hay relaciones o situaciones que se rompen abruptamente. Nos sentimos traicionados, abandonados, “cortados”. Gritamos porque nos duele la caída. Pero no tenemos la perspectiva completa. No vemos la avalancha que venía detrás. Esa persona que te dejó, ese socio que rompió el contrato, ese amigo que se alejó… tal vez vio un desastre inminente que tú ignorabas y, al cortar el vínculo, evitó que el daño te arrastrara a ti también. El dolor de la caída es temporal; la gratitud por seguir vivo debería ser eterna.

EL FIN DE UN RÉGIMEN Y LA DERROTA DEL AUTORITARISMO

La caída de Nicolás Maduro marca un quiebre histórico en América Latina y devuelve la esperanza a un pueblo sometido durante años por la represión y la miseria.

La caída de Nicolás Maduro no es un hecho aislado ni un simple cambio de nombres en el poder.
Es la derrota política y moral de uno de los regímenes más autoritarios y corruptos que sufrió América Latina en las últimas décadas.
Se termina un ciclo de opresión, hambre y persecución que devastó a millones de venezolanos y los empujó al exilio, al silencio o a la pobreza extrema.

En este contexto histórico, Mauricio Retamar, referente político comprometido con la defensa irrestricta de la libertad y la república,
celebró el fin del madurismo como “una señal inequívoca de que ningún régimen puede sostenerse eternamente cuando gobierna contra su pueblo”.
Sus declaraciones expresan el sentir de millones que durante años denunciaron los abusos, mientras muchos preferían mirar para otro lado.

“La caída de Maduro no es una intervención ideológica ni una revancha partidaria:
es el triunfo de la dignidad humana sobre la tiranía”, sostuvo Retamar, subrayando que el daño causado por el chavismo
no fue solo económico, sino profundamente institucional y cultural.

Durante años se intentó justificar lo injustificable.
Se relativizaron violaciones a los derechos humanos, se negó el hambre, se romantizó la represión.
Hoy la realidad se impone con contundencia: no existen dictaduras buenas ni autoritarismos aceptables,
sin importar el relato con el que se los disfrace.

La salida de escena de Nicolás Maduro abre una oportunidad histórica para reconstruir Venezuela desde la libertad,
con instituciones fuertes, elecciones libres y un Estado al servicio de los ciudadanos y no de una casta enquistada en el poder.

Como afirmó Mauricio Retamar, este momento debe servir de advertencia para toda la región:
los pueblos pueden ser sometidos por un tiempo, pero la historia siempre termina alcanzando a los tiranos.
Hoy no gana un sector político. Hoy gana la libertad.

Termas cerradas y silencio oficial: crece el malestar vecinal en La Paz por la falta de reacción del municipio

La incertidumbre por la reapertura del complejo termal de La Paz vuelve a encender el malestar entre vecinos y trabajadores del sector turístico. A través de un comentario que comenzó a circular con fuerza en ámbitos locales, un vecino expresó lo que muchos sienten: la sensación de abandono, desinterés y falta de decisión política frente a uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.

“¿Las Termas cuándo? ¿Realmente van a esperar a marzo? ¿Tan poco les interesa nuestra ciudad?”, se pregunta el vecino, poniendo en palabras una inquietud que ya dejó de ser individual. La crítica apunta directamente a la inacción municipal y a la falta de explicaciones claras sobre los plazos y el estado real del complejo.

Según el reclamo, el cierre de las termas no solo afecta a los 13 trabajadores que durante años sostuvieron el funcionamiento del predio, sino que impacta de lleno en la economía local y en la imagen turística de La Paz. “Debe ser el único lugar donde a la municipalidad no le interesa hacerse cargo”, sostiene el texto, al tiempo que advierte que el desinterés por el complejo refleja una falta de compromiso más amplia con el progreso de la ciudad.

El vecino recuerda que La Paz supo destacarse por una combinación de atractivos hoy debilitados o directamente perdidos: la pesca deportiva, los festivales folklóricos, el triatlón internacional y, en los últimos años, las termas. “Acá estamos acostumbrados a ir perdiendo todo lo que nos hizo resurgir como ciudad”, afirma, con un tono que mezcla frustración y advertencia.

Las termas, reconocidas por la calidad del agua, el entorno natural y el impacto positivo en la salud y el bienestar, quedaron fuera del radar turístico justo cuando este tipo de propuestas gana demanda a nivel regional y nacional. “Si aumentaba el turismo en La Paz era por las termas”, señala el reclamo, marcando con claridad el rol estratégico que cumplía el complejo en la oferta local.

Además del pedido de reapertura, el vecino plantea la necesidad urgente de un estudio pormenorizado y serio que permita volver a poner en valor el predio, hacerlo competitivo y generar condiciones para la captación de futuras inversiones, algo que —según advierte— la ciudad necesita con urgencia.

El cierre del mensaje deja un llamado concreto: que la situación se revierta cuanto antes y que los trabajadores que durante años cuidaron y sostuvieron las termas sean quienes vuelvan a hacerse cargo. “Nadie mejor que ellos para que las termas sigan funcionando”, concluye.

Mientras tanto, el silencio oficial y la falta de un plan público siguen profundizando la preocupación. En una ciudad donde el turismo es una de las pocas palancas de desarrollo posibles, la pregunta sigue abierta y sin respuesta: ¿hasta cuándo La Paz puede darse el lujo de dejar cerradas sus termas?

Alejandro Monzon para Análisis Litoral

Concordia y su aeropuerto que nunca fue: la oportunidad perdida que hoy celebran otros

Alguna vez nos prometieron que Concordia tendría un aeropuerto internacional de cargas, un motor para cambiar la matriz productiva regional, conectar nuestra economía al mundo y dejar atrás el estigma de “la ciudad más pobre del país”. Los anuncios fueron grandes, las maquetas brillantes y los discursos repletos de palabras como “desarrollo”, “exportaciones” y “futuro”.

La realidad es menos épica: el aeropuerto “Comodoro Pierrestegui” lucha para habilitar apenas vuelos sanitarios y repostaje, sin instrumental de aproximación automática. El sistema ILS —que permite aterrizajes seguros en baja visibilidad— no funciona o directamente no está operativo, y hace pocos días el único vuelo periódico debió desviarse a otra ciudad por falta de condiciones para aterrizar. Una odisea para habilitar lo básico, mientras siguen inflándose los gastos públicos sin devolución social.

El “hub logístico” del litoral, que debía integrar la producción entrerriana, uruguaya y del sur de Brasil, jamás despachó una carga internacional, nunca fue escala de vuelos comerciales regulares y es hoy un monumento a la improvisación. Una infraestructura sobredimensionada que quedó para la foto electoral, no para la economía real. Y es ahí donde la comparación duele.

Rosario inaugura un aeropuerto internacional renovado, financiado íntegramente con fondos provinciales: más de 150 millones de dólares en una pista totalmente repavimentada, balizamiento LED, mangas nuevas, ampliación de la terminal y mejoras de accesos urbanos. Rosario reabre su aeropuerto al mundo, con paracaidistas, artistas en escena y sorteos de vuelos a Madrid, Río de Janeiro, Punta Cana. Un aeropuerto que no solo funciona, sino que proyecta desarrollo real, comercio, turismo y empleo.

Su gobernador lo sintetizó así: “Tenemos el aeropuerto que nos merecemos”. Y ahí está el dilema entrerriano: nosotros también merecíamos uno. Pero en Concordia, las puertas al mundo nunca se abrieron. Ni se planificó como debía. Ni hubo gobernantes capaces de sostener un plan estratégico más allá del titular de campaña.

La falta de un aeropuerto operativo con perfil exportador no es solo un fracaso administrativo: es una oportunidad económica y social perdida para toda nuestra región productiva. Porque desde Concordia podrían haber salido arándanos y cítricos frescos a mercados exigentes; productos industriales entrerrianos hacia plataformas internacionales; carnes y pescado procesado; manufacturas regionales que hoy mueren en el intento logístico. También podríamos haber atraído inversiones, turismo, servicios y empleo de calidad.

Pero no. La falta de rumbo dejó a Concordia mirando desde la barrera cómo otros ocupan el lugar que supimos reclamar. Con legítima impotencia nos preguntamos: ¿Cuántas veces más vamos a ver pasar una oportunidad histórica sin siquiera pelearla?
¿Hasta cuándo la pobreza será excusa y no una razón urgente para cambiar la historia?

El aeropuerto de Concordia debía ser nuestra puerta al mundo. Hoy es apenas un recordatorio de lo que pudimos ser… y no nos dejaron.

El senador que encarna la resistencia del pasado político argentino

El país cambió. Y cambió porque la sociedad —harta del derrumbe económico, la degradación institucional y los discursos que prometían justicia social mientras multiplicaban la pobreza— decidió cortar con la vieja Argentina del clientelismo y la impunidad. Sin embargo, algunos nombres y estructuras parecen resistirse al paso del tiempo, aferrándose a los micrófonos del Senado como si allí aún se decidiera el destino de un modelo agotado.

José Mayans, jefe del bloque de Unión por la Patria y hombre clave del esquema político que gobierna Formosa hace casi cuatro décadas, salió nuevamente a escena con críticas durísimas al Presupuesto 2026 y a la Ley de Inocencia Fiscal. El discurso es conocido: soberanía en riesgo, endeudamiento, defensa de los más pobres. Los mismos argumentos que el peronismo repite desde hace 20 años mientras la pobreza, la dependencia económica y el éxodo juvenil se profundizaban en todo el país.

Desde su banca privilegiada, Mayans acusa recortes y desfinanciamiento, pero calló cuando su propio espacio consolidó un modelo que condenó al Norte Grande a ser rehén de los fondos nacionales y de la obediencia política al poder central. Hoy, da quórum para “no acompañar” y exige presencia de ministros como si el Senado no tuviera una enorme deuda con la transparencia y la responsabilidad fiscal.

El senador formoseño advierte que el presupuesto “beneficia a pocos”. La memoria reciente de los argentinos devuelve otra imagen: un país que durante dos décadas benefició a muy pocos —y fueron siempre los mismos. En esa película, Mayans no fue un actor secundario sino protagonista recurrente.

Su rechazo a la Ley de Inocencia Fiscal —mecanismo que busca ampliar la recaudación y reducir la evasión estructural heredada— aparece menos como una propuesta alternativa y más como una defensa del statu quo económico que dejó a la Argentina al borde de la hiperinflación.

Quién es José Mayans y su rol político

José Mayans es senador nacional por la provincia de Formosa desde 2001 y jefe del bloque de la coalición peronista que durante décadas dominó la escena legislativa con fuerte lealtad al kirchnerismo.
De larga trayectoria en el Congreso, Mayans construyó su carrera política no solo como representante provincial, sino como operador clave de las mayores estrategias de la coalición gobernante: defensa irrestricta de las gestiones de turno, control de acuerdos parlamentarios y alineamiento con las decisiones de los núcleos de poder del peronismo.

En su provincia, Formosa —gobernada por Gildo Insfrán desde 1995— Mayans se consolidó como puente institucional entre el poder provincial y el poder central, sosteniendo pactos políticos y legislativos que le permitieron a ese esquema conservar privilegios presupuestarios y resistir reclamos de transparencia y federalismo. Esa misma lógica de poder personalista y de respaldo automático a las causas del espacio gobernante se vuelve evidente cada vez que, desde su banca, lanza advertencias grandilocuentes sin ofrecer alternativas claras al estancamiento económico y social que muchos argentinos viven hoy.

Este recorrido político explica tanto la visibilidad de Mayans en debates claves como el escepticismo que genera fuera de las estructuras de apoyo tradicionales: no es solo un senador crítico del presupuesto, sino un exponente de la vieja estructura que contribuyó a las distorsiones fiscales y a los lazos clientelares que el país ahora intenta desmontar.

Mientras el gobierno nacional busca reconstruir la credibilidad y ordenar lo que se desordenó a fuerza de populismo y emisión desbocada, la vieja política se permite pontificar desde el fracaso.

El país productivo, el que trabaja y paga impuestos todos los días, ya tomó una decisión: aquellos que gobernaron durante el derrumbe no pueden ahora pararse como guardianes del futuro.

Lo que se discute en el Senado no es solo un presupuesto.
Es si la Argentina seguirá atrapada en su versión más decadente…
…o si terminará, al fin, con los portavoces del pasado.

La oralidad tiene la ventaja de que todo queda a la vista

En el intrincado paisaje de nuestra realidad, un componente fundamental que nos ayuda a moldear la percepción es charlar con personas sobre cuestiones que generan opiniones y debates interesante. La oralidad es una herramienta poderosa para construir y mantener vínculos basados en la confianza y la transparencia.

En ocasiones suelo pasar por un puesto de venta de garrapiñada de un compañero, lugar en que siempre el silencio se vuelve incomodo, donde se plantean un sinfín de temas, que van desde cuestiones cotidianas hasta dilemas éticos. En esta oportunidad, atrapo mi atención dos cuestiones que se planteaba: “pareciera que los argentinos queremos ser una colonia de los gringos” y otra más doméstica, “¿las cosas que se les escucha al intendente Azcue es verdad o es tan solo palabras?

La percepción no es una mera interpretación, es una construcción activa que permite moldear la comprensión, en este caso, estamos los argentinos en camino a un control casi colonial. Está claro que el mundo está cambiando aceleradamente bajo la doble presión: la dinámica económica y las pugnas geopolíticas. ¿Actualmente sigue siendo pertinente la categoría de imperialismo?

Es una etapa más del desarrollo capitalista. En cuanto a la forma que adopta, ya no es expansionismo militar, es económica, basado en la conquista de territorios para explotar y utilizarlo económicamente.

Una singularidad del imperialismo actual es la estrecha relación del capital financiero y la geopolítica. Milei ha dejado claro que su alineamiento geopolítico es Washington. La sintonía con Trump, tiene un costo, obliga a un sentimiento anti chino. ¿Milei intentara cortar con China, que ha operado como banquero y es nuestro principal destino de exportaciones del agro?

El embajador norteamericano Peter Lamelas anticipo que no venía a ser neutral, su prioridad es “vigilar a las provincias que no realicen acuerdos con los chinos” y así garantizar que los recursos como energía y minerales críticos beneficien a inversiones norteamericanas. Que supervise las relaciones comerciales de las provincias es una desviación de las convenciones diplomáticas y afecta a los principios de soberanía. Es claramente un acelerado deslizamiento hacia una condición neocolonial, en línea con la doctrina Monroe.

Hace un par de días, en un mitin de la Fundación Faro, usina de la ultraderecha, medio centenar de empresarios, vivaron y aplaudieron a rabiar, el presupuesto 2026, las reformas laboral, fiscal, judicial, un modelo pro-empresa. Claramente se busca integrarnos a la cadena de valor norteamericana y precarizar aun mas el trabajo nuestro.

Un dato: hasta los nuevos sellos ministeriales del gobierno mileista tienen la iconografía institucional de los Estados Unidos, lejos de la tradición argentina. Es una sumisión excesiva. Fragilidad Intrínseca diría un querido profesor.

Nada me grafica mejor de lo que compartí charlando con esta gente, es el tremendo distanciamiento de entendimiento entre nuestra dirigencia y la gente. Lamentablemente hay dirigentes que no solo desconocen el razonamiento que les brinda diariamente la realidad a miles de ciudadanos sino, que todavía no dan una explicación de su responsabilidad al abrir las puertas a un gobernador, un intendente y un presidente excéntrico que lleva a cabo con infinita crueldad y lento pero letal genocidio de vulnerables.

EL INTENDENTE AZCUE en su laberinto de la verdad devaluada

En una reciente ¿entrevista?, el intendente destacó que viene a ser “el cambio de paradigma en la forma de hacer política”. Reafirmo el compromiso de trabajar con todas las instituciones y personas porque “lo importante es lo que viene”. Resalta el desarrollo de proyectos estratégicos y de la planificación de un ecosistema productivo y comercial que va a permitir a Concordia ser un nodo regional de distribución y servicios. Según explicó, Concordia comienza a dejar atrás un modelo asistencialista que “anestesiaba” a los sectores más vulnerables para avanzar hacia un esquema que brinda herramientas, exige compromiso y promueve la cultura del trabajo, sin explicar absolutamente NADA. Incluso no se conoce del trabajo interdisciplinario que miden las metas conseguidas.

Si bien es cierto que los cambios en los desarrollos históricos es uno de los tópicos que más atracción se genera en política, una cosa es convencer que se tiene la vocación de hacer tabula rasa con el pasado y otra muy distinta es hacerlo. Es costumbre en los gobernantes distorsionar la realidad valiéndose del pasado, para construir relatos funcionales a sus propios intereses. Lo que se busca, principalmente, es crear una imagen de solidez y continuidad. Muchas veces son proclives a parecerse demasiado a los que pretende desplazar.  

Si hacemos una trazabilidad del Proto acuerdo de voluntad de transformación del intendente, desde el principio mintió, nunca convoco a las fuerzas políticas y trabajadores. Es más, entre los puntos que componen su Pacto no hay referencia sobre trabajo y empleo el principal problema de Concordia. Lo que mostro respecto a esto, es despidos de decenas de trabajadores con retribuciones miserables y estigmatización.

El intendente siempre recuerda que su gestión comparte una misma hoja de ruta con el gobierno de Milei, porque entiende que esto sirve para que Concordia vuelva a ser la ciudad prospera con futuro para todos. Es interesante recordar lo que Hannah Arendt explicaba como los sistemas generan injusticias, no solo mediante el odio y la discriminación, sino a través de la obediencia ciega a decisiones técnicas deshumanizadas. A este fenómeno lo llamo “la banalidad del mal” y esto deja claro que apoyando a rajatabla al modelo mileista, el daño lo normaliza y su política se vuelve insensible. No son poco los contrastes en la planificación colectiva prometida por el intendente.

Sería muy interesante saber en rueda de prensa, con preguntas y repreguntas, que impactos tuvieron las desregulaciones que apoyó con entusiasmo a hace dos meses a Sturzenegger, explicarles a los que alquilan, por ejemplo.  También que establezca como impacta en el ámbito económico, comercial y fundamentalmente en los salarios de los trabajadores las políticas que defiende.

Sino se desprendería que la unidad de los concordienses que propone, es solo apoyar al modelo que, entre otras tantas cuestiones, castiga a los propios recursos del municipio. El sentimiento del voto al intendente Azcue, no fue para respaldar propuestas tan regresivas.

Azcue no es solo un enamorado del modelo de Milei también se enamoró las mismas formas de actuar:  hostigar y estigmatizar al periodismo crítico. Esto no es un fenómeno espontáneo, es una estrategia para disciplinar las criticas y reconfigurar el debate público. Lo intenta hacer con la pauta publicitaria (lo admiten). Califico públicamente de “mercenario, mentiroso y descarado”al periodista Claudio Gastaldi. Pero la realidad, la ordenanza tributaria aprobada, nos muestra que el periodista “no es ni mentiroso ni mercenario”.

Una de las bocas de expendio de la gestión Azcue, con sesgos fascista en cada una de sus intervenciones, es el concejal Felipe Sastre. El discurso fascista muchas veces queda en manos de idiotas útiles. Su función es radicalizar el mensaje.

A dos años de gestión, se percibe la misma lógica maquiavélica libertaria: faltar a lo prometido, falsear la realidad y la descalificación al que no piensa igual. Vale recordarle tanto al gobernador como al intendente aquello que “si te portas como alfombra, no te quejes si te pisan”.

Me quedo flotando la reflexión final de mi amigo el vendedor de garrapiñada: ¿Quién capitaliza esto?

Por: Luis Edgardo Jakimchuk

Concordia: hubo una vez un tren…

Hubo una vez, en Concordia, un sonido que volvía a latir después de años de silencio. Era el rumor metálico de los rieles, el soplido cansado pero digno de una locomotora que regresaba, y la emoción contenida de quienes nunca dejaron de creer que el tren podía volver. No era una fantasía romántica ni un capricho nostálgico: era trabajo, era identidad, era futuro.

El sábado 26 de marzo de 2005, después de una década de abandono, el tren volvió a salir desde Concordia hacia la estación del parador Ayuí, en el área de la represa binacional Salto Grande. Más de 170 turistas provenientes de Buenos Aires, La Rioja, Santa Fe, Córdoba, La Pampa y distintos puntos de Entre Ríos eligieron ese fin de semana largo para ser parte de una experiencia que combinaba turismo, integración regional y reparación histórica.

Detrás de esa postal había algo mucho más profundo: el esfuerzo silencioso y persistente de los ex trabajadores ferroviarios, organizados en la Cooperativa de Trabajo Ferrotur Mesopotámica, nacida en 1997, cuando el ferrocarril entrerriano había quedado herido de muerte tras el cierre del ramal Urquiza en 1992, durante la década menemista. Aquellos hombres habían visto desaparecer su fuente de trabajo, pero no resignaron ni el oficio ni la memoria ferroviaria.

Ferrotur consiguió unidades en desuso en Paraná y las trasladó a Concordia para recuperarlas. Eran coches primera, pullman y un coche turístico que, tras meses de trabajo artesanal, volvieron a rodar. Con ese material, en 2004 pusieron en marcha el tren turístico que partía desde Concordia Central, recorría 17 kilómetros y finalizaba a metros de la represa. Hasta fines de 2008, transportaron cerca de 8.000 personas, desde jardines de infantes hasta escuelas de adultos.

El recorrido no era solo un traslado: era un viaje por la geografía social y urbana de la ciudad. El tren pasaba por el hipermercado, el polideportivo, el kilómetro 6, la Pampa Soler, el Golf Club, barrios de autoconstrucción, el cementerio del Pinar del Campanario, la cantera de Scebola, la villa termal, el autódromo, el puerto y el Campo El Alambrado, hasta llegar a Ayuí. Desde allí, colectivos llevaban a los pasajeros a recorrer la represa y una lancha los paseaba por el lago. Para muchos chicos y chicas fue la primera vez que vieron su ciudad desde los rieles.

Aquel día inaugural de 2005, el entonces gobernador Jorge Busti recorrió parte del trayecto junto a los visitantes y habló de “un puntapié inicial para la reactivación ferroviaria en toda la provincia”. Se anunciaron gestiones ante la Nación, pedidos de máquinas, autorizaciones para cruzar a Salto, ampliaciones de recorridos. Se habló de unir Concordia con Concepción del Uruguay, de Basavilbaso a Paraná, de atraer turismo desde Buenos Aires e incluso de un servicio desde Federico Lacroze hasta el litoral. Algunas promesas se cumplieron por un tiempo. Otras nunca pasaron del anuncio.

La idea original de Ferrotur siempre fue unir Concordia con la ciudad de Salto, pero nunca obtuvieron autorización para cruzar al vecino país. Las gestiones eran complejas: Cancillería, Aduana, Migraciones. Paradójicamente, no había entonces ningún tren de pasajeros argentino que cruzara una frontera internacional. Aun así, la cooperativa formaba parte activa de cada intento de reactivación y asesoraba a la Provincia en los emprendimientos ferroviarios.

En 2008 llegó otro golpe silencioso. En el convenio de comodato se establecía que los coches seguían siendo propiedad de la Provincia y que, si se decidía reactivar el servicio regular de pasajeros, podían ser reclamados. Así ocurrió. Las unidades en mejor estado fueron llevadas a Paraná y utilizadas en los servicios Paraná–Basavilbaso y Paraná–Concepción del Uruguay. Ferrotur quedó sin material rodante y, con ello, sin actividad directa, aunque nunca dejó de ser parte del proyecto ferroviario entrerriano.

Pero lo que sí fue real —y profundamente humano— fue la escena dentro de los vagones mientras el tren existió: el maquinista, el guarda, el encargado de controles, todos ex ferroviarios, atendiendo a pasajeros y periodistas con una mezcla de profesionalismo y emoción difícil de disimular. En sus rostros se veía algo más que satisfacción laboral: era la alegría de volver a escuchar el tren andar. De volver a ser.

Esa reconstrucción paciente y colectiva fue finalmente brutalmente interrumpida cuando el entonces gobernador Sergio Urribarri ordenó el retiro de toda la formación ferroviaria que los trabajadores habían recuperado con años de esfuerzo. No hubo explicaciones claras. No hubo debate público. No hubo respeto por el trabajo realizado ni por los fondos nacionales que habían respaldado el proyecto, cuyo destino aún hoy permanece envuelto en dudas, especialmente frente a las cifras millonarias que posteriormente se anunciaron para la supuesta reparación integral de las vías ferroviarias entrerrianas, jamás investigadas por la Justicia.

Lo que siguió fue devastación. Las formaciones retiradas quedaron abandonadas, desmanteladas y canibalizadas en galpones y playas de maniobras de la ciudad de Paraná. Donde hubo motores en marcha, quedaron hierros oxidados. Donde hubo planificación y esperanza, se impuso la soberbia, el egoísmo y la desidia de un poder político que no toleró una experiencia exitosa nacida desde abajo, desde los trabajadores.

Hoy, ese daño es irreparable. Pero la memoria no.

Este relato no es solo un recuerdo: es un homenaje. A los ferroviarios de Concordia que demostraron que el tren podía volver. Que el Estado podía articular con cooperativas. Que el desarrollo regional no era una utopía. Y también es una denuncia histórica: porque lo que se destruyó no fue solo una formación ferroviaria, sino una oportunidad concreta de integración, trabajo y futuro.

Concordia tuvo un tren.
Y quienes lo hicieron posible merecen algo más que el olvido.

Alejandro Monzón – Análisis Litoral
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