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Asunción y Punta del Este: Paraísos fiscales en la mira de la corrupción regional

En un nuevo episodio que refleja las complicidades estructurales del lavado de dinero en América Latina, los casos de Asunción (Paraguay) y Punta del Este (Uruguay) vuelven a estar en el ojo de la tormenta por funcionar como centros clave para el movimiento de capitales de origen sospechoso. Estos dos destinos, considerados “paraísos fiscales”, se han convertido en el refugio ideal para el capital de la corrupción política que sacude constantemente a Argentina.

El caso más reciente es emblemático: el senador argentino Edgardo Kueider fue detenido el pasado 10 de diciembre con un bolso que contenía 200.000 dólares, una cifra que deja entrever las prácticas sistemáticas de evasión, fuga de capitales y lavado que atraviesan las estructuras financieras de la región. Este episodio, que terminó con la expulsión de Kueider del Senado el día de hoy, pone en evidencia no solo la vulnerabilidad de los sistemas políticos de la región, sino también el uso indiscriminado de estos espacios financieros para proteger el producto de la corrupción.

Asunción y el vínculo con el capital clandestino

La capital paraguaya es una de las ciudades más accesibles para el lavado de activos debido a su régimen financiero poco regulado y sus políticas fiscales laxas. Su ubicación estratégica y su sistema de incentivos tributarios han hecho de Asunción un destino recurrente para aquellos que buscan esconder o trasladar sus fortunas sin ser detectados. En este contexto, se convierte en una vía directa para el capital proveniente de esquemas de corrupción en el vecino país, con actores políticos como intermediarios directos.

Uruguay destino cercano de casos de evasión, con cuantiosas inversiones de muchos políticos durante décadas .

Punta del Este, por su parte, es otro de los actores principales en este esquema de protección de activos. El balneario uruguayo, conocido por su prestigio internacional y sus lujosos servicios, es una zona ideal para el blanqueo de capitales, especialmente por la falta de controles estrictos que limiten el movimiento de grandes sumas de dinero. Estos dos destinos comparten el denominador común de ofrecer discreción, incentivos fiscales y un sistema financiero vulnerable que facilita el tránsito de recursos de origen sospechoso.

Corrupción y el desafío de una justicia regional efectiva

La detención de Kueider refleja el uso sistemático de estos mecanismos financieros, pero también pone sobre la mesa una pregunta urgente: ¿cómo evitar que estos paraísos fiscales sigan siendo utilizados como canales para el lavado de activos y la fuga de capitales vinculados a la corrupción política? A pesar de los esfuerzos de cooperación internacional, la falta de regulaciones más estrictas y el vacío legal permiten que estos destinos sigan siendo utilizados para proteger capitales y evitar el escrutinio público.

La expulsión de Kueider del Senado es solo una medida simbólica si no se profundizan los mecanismos para desarticular estas redes y exigir una mayor transparencia en los movimientos financieros transnacionales. Los paraísos fiscales no solo facilitan la evasión de impuestos, sino que también perpetúan las prácticas corruptas que debilitan las democracias en la región.

Un llamado a la acción

El caso de Kueider es una advertencia para toda la clase política y para los organismos internacionales que, desde hace años, luchan contra la corrupción sin lograr resultados definitivos. Para combatir estos esquemas, es urgente avanzar en la creación de regulaciones más estrictas, en la cooperación internacional efectiva para rastrear flujos financieros y, sobre todo, en una voluntad política decidida para erradicar estas prácticas.

Asunción y Punta del Este, más allá de sus paisajes idílicos y sus ventajas fiscales, siguen siendo símbolos de una problemática estructural: el uso de los paraísos fiscales como vehículos para proteger el dinero sucio. En el caso de Argentina, con episodios como el de Kueider, estos símbolos vuelven a recordarnos que la lucha contra la corrupción no puede ser solo retórica, sino una acción coordinada, transparente y sin impunidad.

Es hora de que la región y sus instituciones asuman este desafío con acciones concretas que permitan devolver la confianza a los ciudadanos y cerrar las puertas a estas prácticas que erosionan la gobernabilidad y la justicia.

Un sistema financiero vulnerable y cómplice

Lo que revela este caso no es solo un acto aislado de corrupción, sino la punta del iceberg de un sistema financiero regional vulnerable y, en muchos casos, cómplice de estas prácticas. Los paraísos fiscales, como Asunción y Punta del Este, operan como centros de convergencia para el capital ilícito porque permiten el anonimato, el fácil acceso y la ausencia de regulaciones estrictas. Estos espacios no solo atraen el dinero de quienes buscan evadir obligaciones fiscales, sino también aquellos recursos provenientes de redes de corrupción que se alimentan de contratos públicos, desvíos presupuestarios y mal uso de fondos estatales.

Por otra parte, el caso de Kueider subraya también el rol de las élites políticas en el mantenimiento de estos esquemas. La corrupción no es un fenómeno exclusivamente económico, sino también político, ya que los actores públicos y privados se entrelazan en complejas redes que convierten el acceso al poder en una herramienta para proteger sus intereses particulares a través del lavado de dinero. El hecho de que un senador sea capturado en el contexto de este esquema no es casual; refleja la falta de mecanismos institucionales sólidos que permitan frenar estos actos desde la raíz. Esto exige no solo una revisión de las políticas fiscales y financieras, sino también una reconstrucción ética en la gestión pública.

El camino hacia una solución

Las instituciones internacionales, los gobiernos regionales y las organizaciones de la sociedad civil tienen ante sí una tarea urgente: implementar estrategias efectivas para desmantelar estos circuitos financieros clandestinos. El fortalecimiento de acuerdos entre países para mejorar la transparencia en las transferencias de capital, la creación de mecanismos de control más rigurosos y la coordinación entre organismos fiscales son medidas necesarias para evitar que estos paraísos fiscales continúen siendo zonas de impunidad.

Sin un compromiso claro y sostenido para acabar con estos flujos, casos como el de Kueider seguirán repitiéndose, erosionando la confianza ciudadana en las democracias latinoamericanas y consolidando la impunidad como norma. Por ello, el desafío es doble: no solo sancionar a quienes se ven directamente implicados en estos esquemas, sino también garantizar que los mecanismos estructurales permitan un control efectivo sobre los sistemas financieros y políticos. La región debe elegir entre el estancamiento de la corrupción y la construcción de un futuro con instituciones más transparentes, justas y comprometidas con el bienestar de sus ciudadanos.

El caso es una llamada de atención: los paraísos fiscales y sus cómplices no son invencibles si la voluntad política y la cooperación internacional se alinean para enfrentar las causas estructurales de la corrupción. El tiempo para actuar es ahora.

Por Alejandro Monzón
Análisis Litoral

Un recorrido por la anomalía política del 2024

Por: Luis Edgardo Jakimchuk

A un año del triunfo, el anarco capitalista Javier Milei avanza con su plan de destrucción del Estado con una aceptación de la mitad de la población, mientras la otra mitad no encuentra una oposición que ponga límites. Nuestra sociedad tiene un largo y sinuoso traqueteo anómalo, extraño, que suele deshacerse de cualquier preocupación respecto a su recorrido. Un país que cuanto menos lo reflexionamos, nos atrapa nuevamente con intentos del pasado. La anomalía salvaje por la cual atravesamos hoy, pelea por su realización a través de tres cuestiones fundamentales: la política, la economía y lo cultural, con aberraciones, irregularidades, mentiras, deformaciones y rarezas. La anomalía en nuestro país presenta aspectos políticos y económicos, que se podría resumir en la lucha entre dos culturas societarias, también políticas, que se deben tolerar: la cultura rentística y la cultura productiva.

La llegada al poder de Javier Milei, que es en sí mismo una situación anómala, suponía limpiar la corrupción política y poner fin a la turbulencia económica y social a la que llevaron Macri y Fernández. Pero el final de esta anomalía trajo una nueva: la llegada del primer verdadero outsider de la historia política argentina.

Para percibir la anomalía económica es necesario salir de las propuestas abstractas y eso requiere observar las medidas concretas y cuáles son los logros y los retrocesos de esas medidas. Basta un solo dato para tomar dimensión de la magnitud del acontecimiento cuando Milei expresa: “Mi desprecio por el Estado es infinito. Todo lo que sea para romper me encanta”. Estas frases violentas, hostiles, impropia de un presidente demócrata, borra precisamente a gran parte de los incontables de la sociedad. El recorrido trazado en este primer año, los resultados económicos arrojan dos anomalías salvajes: El ajuste para lograr superávit fiscal, trajo hambre y desesperación en niveles no vistos por su profundidad. El Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, IPyPP, informo sobre algunas de las causas que llevo al destrozo social:  53% devaluación en un solo día, desregulaciones económicas del DNU y Ley Bases, la caída del salario real y poder adquisitivo produciendo derrumbe del consumo. 200 mil empleos registrados destruido, 23 millones pobres y 6 millones indigentes. La pobreza juvenil creció un 76%. Una inflación del 193% interanual, que no es correcta porque no pondera los servicios. No existe una política social que perfile con terminar con el hambre y la pobreza.

Otra, sin Estado, con políticas desregulatoria y sin protección a la industria, vamos en contramano del mundo. Lo paradójico es que nunca interpretaron los industriales cuando decía Milei: “la industria es un sector adicto al Estado con subsidios y aranceles. Ahora que se fundan”. Estas anomalías crecientes en términos políticos naturalmente traspasan a la economía, afectando lo social.

El déficit cero resulto ser licuación de ingresos a jubilados y quitas de medicamentos. Educación desfinanciada, gobernadores arrodillándose por sus legítimos recursos y por obras públicas; no pagar deudas del sector público, del sector energético, y constructoras. Mientras las grandes fortunas, muchas alimentadas por las tetas del Estado, multiplicaron sus ganancias, lo financiero y los ricos no pagan impuestos a los Bienes personales. Está claro que es un proyecto político/económico antisocial y con poca expectativa para la industria y el agro. Es de una clase social: los dueños del capital.

Más allá de cómo podamos pensar analíticamente, la ideología del gobierno es autoritaria porque el comportamiento político se caracteriza por una serie de pasiones movilizadoras que exterioriza aporofobia (odio a los pobres), xenofobia, un horrible odio a la razón y exalta conductas fanáticas irracionales. Hoy el peligro es que la democracia puede convertirse en una forma de represión con el consentimiento popular.

Los elementos que se nutre la anomalía son los acontecimientos

Hace pocos días el intendente Azcue, lanzo La Mesa de Desarrollo Humano. El objetivo es desarrollar acciones en forma conjunta con instituciones intermedias, las políticas nacionales y provinciales a fin de mejorar la esperanza. Así lo definió: “en nuestra gestión las familias no son un número”. De acuerdo al presupuesto 2025, “los gastos” para la asistencia social, compra de alimentos, ayudas económicas dinerarias y asistencia a instituciones para fines sociales, también para tierras y viviendas, EDOS entre otros es de 10 mil millones (el 11,17%) del presupuesto total.

Matemática pura:   Si dividimos los 10 mil millones por un poco más de 100 mil concordienses vulnerables y lo dividimos por 365 días, nos da un promedio de poco más de 260 pesos. Las propuestas y la realidad. Frigerio y Azcue destacaron efusivamente el acompañamiento de Kueider a la ley Bases, coincidían que “políticos como él es lo que necesitamos, es un aporte muy valioso para las “herramientas” necesarias”. Esto no se corrobora al observar los efectos del DNU y la ley Bases en sus presupuestos: pérdida de recaudación y más pobreza e indigencia.

Algo pendiente del intendente es informar a los ciudadanos sobre los alcances de la auditoria externa a cargo de profesionales de la UNL que costó 19 millones de pesos a los concordienses. El objetivo era investigar, en 90 días, una serie de irregularidades de la gestión de Enrique Cresto. Ese acuerdo también incluye las operaciones del municipio con Centaurus.

¿Qué hay frente a estas singularidades?

Lo más desesperanzador del presente para quienes no creen en el modelo de país que, con viento en popa, construye el mileismo es la completa desarticulación hoy del peronismo. Dónde va el peronismo solo depende de CFK, Kicillof y Massa.

De fondo se divisa el proyecto emancipador de Kicillof y la postura de CFK de conducir. Ambos parecen querer poner sus condiciones, lo mismo quiere Massa. Lo que sí es seguro que las decisiones no son abstractos ni individuales, son políticas y colectivas, para resolver posiciones sobre lo electoral, fundamentalmente por la implementación de la boleta única de papel para las categorías nacionales. Solo eso garantiza una narrativa que deliñe la estrategia llegue a los que desertaron su voto en el 2023.

La conjuga de los derrotados en la provincia y en nuestra ciudad

Un peronismo entrerriano sin ideas ni representación, que con el arresto del senador profundiza aún más la crisis de identidad a la que llevo al peronismo el ex gobernador Bordet. Kueider es el mejor ejemplo de la su irresponsabilidad de conducción. Nunca pudo mostrar la trazabilidad de los personajes que ponía en las listas.

 La conducción de la cascara vacía del PJ Cáceres, Bordet, Romero, Cresto, Lauritto, Giano, entre otros tantos, no tuvieron la voluntad de abrir una investigación para revisar la conducta del que invocando la “gobernabilidad” puso el culo en la silla” permitiendo la aprobación de la Ley Bases. Los manejadores del PJ, en ese momento entendía que la conducta del poderoso ex secretario general, no incurría en la figura de inhabilidad moral. Había que encontrarlo con 200 mil dólares (anda a saber su origen), para que ahora pidan al unísono su expulsión. En realidad, si uno agudiza la capacidad de leerla, fue la amenaza de Kueider: “si me expulsan, voy hablar, tengo un libro para decir”. Todos sabían quién era Kueider. Este corrupto “sacudió un camoatí sin careta” y seguro que desde Bordet para abajo temen que revele la intrincada red de intereses, bienes y sociedades que hasta ahora no están siendo investigada por la justicia

Por: Luis Edgardo Jakimchuk

No es Milei, es la sociedad la que ha cambiado

Nota de Opinión

En los últimos tiempos, hemos sido testigos de una transformación que no solo ha sacudido el panorama político de Argentina, sino que ha generado un verdadero punto de inflexión en la conciencia colectiva. Los periodistas y comentaristas que se identifican como “opositores” no cesan de señalar las falencias y contradicciones de Javier Milei, el hombre que, desde su llegada al escenario político, ha encarnado la figura de un outsider, un “loco” según algunos, cuya propuesta está siendo cuestionada hasta el extremo. Sin embargo, detrás de esa figura polémica y, para muchos, incomprendida, se esconde una demanda profunda y genuina que ha emergido de la sociedad argentina, una sociedad que, finalmente, parece haber decidido cambiar.

Muchos de los que hoy critican a Milei y a su mensaje, forman parte de una casta política que históricamente ha concentrado el poder en la gran capital argentina, y que, por años, ha sido responsable de mantener un sistema de privilegios que ha permitido la corrupción y la impunidad. Esa misma casta que, desde su posición de poder, ha manipulado las decisiones políticas y económicas en beneficio propio, y ha ignorado las necesidades de gran parte de la población. Es precisamente esa misma casta, que ha gobernado durante décadas, la que ahora se ve amenazada por un fenómeno político que escapa a sus cálculos, a su control y a sus patrones de pensamiento.

Es innegable que, a lo largo de las últimas décadas, las promesas de cambio nunca se materializaron en beneficios concretos para las generaciones más jóvenes, aquellas que siempre fueron utilizadas como herramienta política, pero que jamás fueron verdaderamente escuchadas. Se les ofrecieron dádivas y promesas vacías, solo para ser llevadas como “carne de cañón” en los buses de las campañas electorales, marchando a ciegas, sin saber realmente cuál sería el futuro que les aguardaba. Millones de jóvenes que no entendían por qué, a pesar de todo el sacrificio y el esfuerzo, siempre parecían estar atrapados en un círculo vicioso de promesas incumplidas.

Pero algo ha cambiado. Ese malestar ha estado latente durante años, esperando un espacio para expresarse con fuerza. Y fue en las elecciones de 2023 donde ese sentimiento de hartazgo se consolidó en el apoyo a Javier Milei, un hombre que, con su discurso contundente y su promesa de romper con el sistema establecido, logró captar la atención de un electorado que se sentía invisible. Lo que comenzó como un fenómeno marginal ha logrado ir ganando terreno, incluso cuando parecía que todos los pronósticos estaban en su contra. Los números hablan por sí mismos: un 56% del electorado decidió apostar por un cambio, y hasta la fecha, la mayoría sigue firmemente comprometida con las promesas de transformación que Milei ha planteado.

Lo interesante de todo esto no es solo el fenómeno Milei como figura política, sino el cambio profundo en la mentalidad de una sociedad que ya no está dispuesta a seguir el juego de la política tradicional. Aquellos que inicialmente descalificaron a Milei como un “loco” o una simple moda pasajera, comienzan ahora a reconocer que el cambio que él propone no es solo una ilusión, sino una necesidad que la sociedad misma ha ido gestando, especialmente entre las generaciones más jóvenes, que no se sienten representadas por los políticos tradicionales. Incluso aquellos que se mantenían escépticos comienzan a ver, en pequeños pero significativos porcentajes, que algo está cambiando, que ese cambio es posible, y que no puede ser ignorado.

A nivel internacional, el fenómeno Milei ha causado sorpresa y asombro. En un mundo que había catalogado a Argentina como un país inviable, gobernado por políticos con tendencias totalitarias y un afán por mantener el control absoluto, la figura de Milei se presenta como una especie de paradoja. Un hombre sin la estructura partidaria tradicional, con un conocimiento profundo de la economía y una postura pragmática ante los problemas del país, ha conseguido cuestionar el statu quo y desafiar un sistema que durante años se mantuvo incólume gracias a la complicidad de los medios de comunicación, la política y los sectores más poderosos. Milei ha puesto sobre la mesa un tema que nadie había osado tratar con tanta firmeza: la necesidad de restaurar la justicia económica y política en un país que parece haberse acostumbrado a la impunidad.

Pero lo que es aún más interesante es que este fenómeno no solo responde a una figura política, sino a un cambio estructural en la propia sociedad argentina. Los ciudadanos han comenzado a tomar conciencia de que el cambio ya no depende de los políticos tradicionales ni de los medios que han sido cómplices de la corrupción, sino de ellos mismos, de su capacidad para exigir un futuro diferente. El fenómeno Milei es el reflejo de una sociedad que ha decidido que es hora de dejar atrás los viejos esquemas, las promesas incumplidas y la manipulación política, para dar paso a una nueva forma de pensar, de actuar y de gobernar.

Es demasiado pronto para afirmar con certeza qué deparará el futuro de Argentina bajo el liderazgo de Javier Milei, pero lo que es indiscutible es que estamos ante el inicio de una nueva etapa, marcada por una sociedad que finalmente ha decidido tomar las riendas de su destino. Quizás estemos presenciando el nacimiento de una nueva Argentina, una nación que, por fin, ha decidido cambiar y mirar hacia un futuro donde los viejos vicios y las corrupciones del pasado sean finalmente erradicados. Solo el tiempo dirá si este cambio será sostenible y si el “loco” de hoy será recordado como el hombre que lideró la transformación que tanto se necesitaba.

Alejandro Monzon
Para Análisis Litoral

El Abuso de Tasas de Interés en Tarjetas de Crédito: Un Ciclo de Deuda y usura Infinita,donde el gobierno no interviene.

En teoría, la tarjeta de crédito es un instrumento financiero diseñado para facilitar el pago de grandes cuentas en cuotas accesibles. Sin embargo, tras esta fachada, se revela un mecanismo que las entidades bancarias utilizan para prestar dinero, recuperándolo con un importe mucho mayor. Aquellos que carecen de información adecuada a menudo utilizan la tarjeta de manera inadecuada, y en un abrir y cerrar de ojos, se ven ahogados en deudas con la entidad emisora.

En un contexto donde los precios han disminuido y los índices de inflación han mostrado cierta estabilización, las tarjetas de crédito en Argentina siguen representando una trampa financiera cuasi usuraria, para millones de consumidores. Las tasas de interés, que superan el 100% anual, se aplican sin reparos, perpetuando un ciclo de endeudamiento que afecta gravemente la economía cotidiana de las familias.

Desde hace años, se aconseja no realizar solo el pago mínimo. Esta práctica no solo perjudica el historial crediticio, sino que también incrementa los intereses y acumula deudas, llevándolas a duplicarse o triplicarse. Este fenómeno no solo dificulta que los argentinos logren una estabilidad financiera, sino que también pone de manifiesto la falta de intervención gubernamental en un sistema que parece diseñado para favorecer a las entidades financieras en detrimento del bienestar ciudadano.

En esta nota, exploraremos cómo estas prácticas abusivas impactan a la población y qué medidas podrían implementarse para proteger a los consumidores.

1. Altas Tasas de Interés

Las tasas de interés en Argentina son notablemente elevadas, a menudo superando el 100% anual. A pesar de la reducción de precios y la estabilización de la inflación en los últimos años, las entidades financieras mantienen estas altas tasas, perpetuando el abuso. Esta situación causa un daño significativo a la economía cotidiana de los consumidores, que luchan por llegar a fin de mes. Es alarmante que el gobierno no intervenga de manera efectiva para regular estas prácticas, dejando a los ciudadanos vulnerables ante un sistema que los oprime financieramente. La falta de acción gubernamental no solo perpetúa el ciclo de deuda, sino que también limita las oportunidades de crecimiento y estabilidad económica para miles de argentinos.

2. Cálculo de Intereses

El sistema de pagos mínimos es uno de los principales culpables del aumento de la deuda. Al realizar solo el pago mínimo, los usuarios quedan atrapados en un ciclo en el que los intereses acumulados superan rápidamente el monto que efectivamente abonan. Por ejemplo, si una persona tiene una deuda de $10,000 y solo paga $1,000, los intereses generados pueden hacer que el saldo restante siga creciendo, dificultando aún más la posibilidad de salir de la deuda.

3. Falta de Transparencia

La información proporcionada por las entidades financieras suele ser confusa y difícil de entender. Muchos usuarios no son plenamente conscientes de las implicaciones de realizar solo pagos mínimos ni de las condiciones que rigen su tarjeta de crédito. Esta falta de claridad puede llevar a decisiones financieras perjudiciales, donde los consumidores no comprenden el verdadero costo de su deuda.

4. Impacto Social

El impacto de estas prácticas es especialmente severo en las comunidades de bajos ingresos. Muchos de estos consumidores carecen de acceso a educación financiera adecuada, dejándolos vulnerables a los abusos del sistema. Esta situación no solo afecta su salud financiera, sino que también repercute en su calidad de vida, salud mental y capacidad para participar plenamente en la economía.

5. Propuestas de Solución

Para abordar este problema, es crucial implementar medidas que protejan a los consumidores , tarea que indefectiblemente debería intervenir el el gobierno nacional , induciendo a la eliminación de gastos que contribuyan con las bases de una economía sana . Esto incluye:

  • Regulación de Tasas de Interés: Establecer límites claros sobre las tasas que pueden cobrar las entidades financieras.
  • Educación Financiera: Desarrollar programas de educación financiera que enseñen a los consumidores sobre el uso responsable de las tarjetas de crédito y la importancia de evitar deudas innecesarias.
  • Transparencia en la Información: Exigir que las entidades financieras ofrezcan información clara y accesible sobre las condiciones de las tarjetas de crédito, incluyendo los costos reales de los intereses.

Conclusión

El abuso de las tasas de interés en las tarjetas de crédito es un problema que afecta a millones de argentinos. Es fundamental tomar medidas para proteger a los consumidores y fomentar un sistema financiero más justo y equitativo.

Beneficios de Tener una Tarjeta de Crédito (si se contemplaran las necesidades de los usuarios)

  • Este método de pago es aceptado en más de 200 países.
  • Puedes acceder a fondos en caso de emergencia.
  • Con el uso adecuado de la tarjeta de crédito, es posible acumular puntos o obtener descuentos en compras.
  • Permite organizar tus gastos sin la obligación de pagar todo de inmediato.

Sin embargo, junto a estos beneficios, existen desventajas que no se deben ignorar. Es vital tener un alto sentido de responsabilidad al usar esta herramienta bancaria; de lo contrario, podrías enfrentar serios problemas financieros en el proceso.

La crueldad politizada

Encontrar las palabras y los tonos justos para describir las sensaciones frente a una realidad social cruel, triste, es muy difícil. Lo es, aún más, cuando un proyecto mesiánico delirante conduce a las mayorías a la degradación y ruptura de los lazos sociales. La crueldad politizada que niega, humilla y provoca deliberadamente sufrimiento, el gobierno lo celebran con una diatriba bestial, mentirosa, repugnante y un placer por el dolor ajeno, que lo exterioriza con sus provocaciones violentas alimentadas por el propio presidente Milei. La provocación, la violencia, la ordinariez del discurso, ya es una política de Estado. Los ajustes siempre requirieron un plus de crueldad y deshumanización. En nuestra ciudad, “la libertad carajo” consolida la movilidad social descendente y nunca puede ser calificada con un 8 “muy buena” del intendente Azcue.

La crueldad de Estado no nace con Milei, está siempre presente en las políticas de ajustes neoliberales, aunque ahora esté adquiriendo otra intensidad y sus efectos. En 10 meses de gestión de la ideología abstracta mileista, no esconde la magnitud y destructividad de sus posiciones. Aporto 29 nuevos pobres por ingresos por día en el primer semestre. 1.838 trabajadores perdieron sus puestos por día. 1,5 millones de asalariados formales son nuevos pobres, en el mismo periodo. El 66,1% de los chicos de 0 a 14 años forman parte de hogares bajo la línea de pobreza. y lo son también el 60,7% de los jóvenes de entre 15 y 29 años, un cuarto de estos jóvenes cayeron del sistema. La cuestión es tan grave que hasta Consultorios de distintas especialidades pediátricas alertan que por el hambre de los chicos produce “cuadros neurológicos graves y chicos con convulsiones”.

Una rápida mirada a nuestra Concordia, alguna vez descrita por Antoine de Saint-Exupéry como un “pedacito de cuento de hadas”, revela hoy una realidad indignante y desoladora. Concordia se ha convertido en un lugar marcado por la pobreza y la precariedad: 110.000 concordienses (65,8%) viven en situación de pobreza y 44.000 (26,4%) en la indigencia, con ingresos que apenas alcanzan para subsistir y muy por debajo del salario mínimo vital y móvil. Esta dramática desigualdad en la distribución del ingreso es cada vez más alarmante, y resulta inaceptable que la gestión macroeconómica de Milei sea celebrada como “muy buena” por el intendente Francisco Azcue.

Los datos no dejan dudas. La estrategia política y económica de Milei ha llevado a que los recursos municipales de Concordia caigan un 32% en términos reales en los primeros ocho meses del año en comparación con el mismo período del año anterior. Los ingresos de enero a agosto de 2023 sumaron $6.223.962.321, mientras que en 2024 aumentaron a $16.005.812.135, un crecimiento nominal del 157,16%. Sin embargo, debido a una inflación del 278,26%, estos recursos han perdido poder adquisitivo, y en términos reales se han reducido drásticamente. La coparticipación nacional también cayó un 16% en el mismo período, reflejando una actividad económica que se contrajo en más del 20%. A esto se suma la suspensión de ayudas sociales y la paralización de la obra pública. En este escenario, el intendente solicitó recientemente al Concejo Deliberante una ampliación presupuestaria de $13.500 millones, proveniente en un 66% de la coparticipación nacional y provincial, solo un 18% de tasas municipales y un 16% de ingresos por inversiones transitorias. Esta dependencia muestra una pérdida de autonomía municipal, con ampliaciones presupuestarias cada vez más basadas en recursos externos.

En cuanto al gasto, la totalidad de la ampliación se destina a cubrir gastos operativos, de los cuales el 70% corresponde a sueldos, sin un solo peso dirigido a gastos productivos. Mientras tanto, Sturzenegger promueve una “profunda motosierra” para “liberar al Estado nacional de hacer lo que debe hacer el municipio o los privados”. Para el año próximo, la realidad en la provincia y Concordia promete agravarse, ya que el presupuesto nacional solo garantiza el superávit fiscal para asegurar el pago de la deuda que es otra dimensión de la crueldad, dejando fuera cualquier inversión en la economía real y, en última instancia, en la vida de las personas. Azcue y Frigerio saben que Milei tiene una idea fija: el equilibrio fiscal por encima de todo. No importa lo que suceda en lo macroeconómico, aunque sea recesiva y produzca pobreza.

La gente en su gran mayoría tiene conciencia de lo que se viene, lo que falta es alguien que guie esa conciencia. Que guie la angustia de la gente.

La dirigencia política argentina esta atomizada por donde se mire. La UCR rota. El PRO es mileísta, LLA partida en dos. El Congreso con muestras de ribetes bizarros, la CGT cuida no molestar por sus “cajas” y gobernadores legisladores peronistas afines a la ley Base y el paquete fiscal, todos aportan a la decadencia del sistema político; también la justicia.Hoy el peronismo no seduce a los desencantados, es más, aportan lo suyo a la crueldad mileísta por falta de iniciativas. Que la única fuerza opositora movilizada sea el movimiento estudiantil universitario y jubilados habla muy a las claras de un momento devastador, para quienes necesitan encontrar un atajo esperanzador de enfrentamiento contra el Gobierno.

El peronismo entrerriano, lo mismo que en Concordia, se encuentra atrapado entre los responsables de la derrota y aquellos que buscan dar una vuelta de página. Hay una presunción entre los peronistas, que la estrategia en la cual están enfrascados Bordet, Michel, Cáceres, Romero, Bahl y Cia es construir una minoría intensa, para trazar el camino de ser los únicos armadores de 2025, minimizando a otros sectores. La senda que le queda a la compañerada es construir una narrativa capaz de seducir a los desencantados, sin rémoras de los tránsfugas, nuevos ricos y lapiceras poniendo familiares en cargos políticos.

La renovación es una obligación, no una opción.

Opinión: Luis Edgardo Jakimchuk

Construir algo serio en el peronismo es debatir en serio

Las condiciones políticas, económicas y sociales en su conjunto están en su pico más alto de crueldad a la condición humana. Que más podemos esperar del gobierno que los cagan a palo a nuestros viejos y recortan beneficio de remedios y, un millón de niños y niñas que, según reveló Unicef, se van a dormir sin cenar cada día y no entregan alimentos a los comedores. Mientras el gobierno destruye día a día el nivel de vida de las mayorías, el peronismo exhibe un desconcierto y un descalabro tal que configura una contradicción perjudicial para su razón de ser.

Para abordarlo implica entender cómo se manejó el poder en los últimos años. El ex gobernador Bordet no entendió que no hay peronismo que valga sin participación y planificación de las bases. Una gestión excesivamente a su antojo, muchas veces uso como ordenador partidario los recursos. Bordet fue en 8 años de gestión, como aquel militar que adopta la estrategia del enemigo, que no sabe reconocer a los propios de los ajenos, y eso llevo no solo a la fragilidad electoral sino a la incapacidad para conectar el peronismo con la gente, lo que se supone su principal virtud. 

Se necesita muchos debates para construir algo distinto y ser una opción a este descalabro. Se necesita una conducción que pugne por definir la verdadera naturaleza del peronismo, ver los ajustes ideológicos que se tiene que hacer.

Está claro que las críticas no significan sumergirse en la autoflagelación, sino buscar que la mayor cantidad de peronistas se concentren en purgar las formas e ideas que condujeron a estar como estamos.

El Consejo provincial, convoca al congreso partidario este fin de semana para empezar a tratar cuestiones que tienen persistentes demandas militantes desde hace mucho, algunas que Bordet prometió y nunca cumplió. Pero también es una buena oportunidad, algo que no es un tema menor, dado que afecta aún más la ya debilitada identidad peronista, reflexionar sobre las consecuencias de la acción legislativa nauseabunda y mal disimulada pero recontra conocida: “yo te doy y vos dame”, del senador liliputiense Edgardo Kueider. Que quede claro que “las fuerzas del cielo” y las corporaciones consiguieron lo que querían, que la mano derecha y socio de Bordet, solo pusiera “el culo en el sillón”, dar quorum, así habilitaba el tratamiento de la ley Bases y el paquete fiscal, disociada totalmente de las necesidades del pueblo que votó al peronismo. Una conducta que cristalizó una verdadera orgia para las grandes empresas y las personas más ricas de la Argentina y cagar a las mayorías.

Kueider se siente “racional y responsable” y no “traidor”. Es evidente que tiene problemas serios para entender que significa “traición”. La traición implica: un entregado y el entregador. Ambas palabras implican entrega, la cuestión está en la gravedad de lo que se entrega. Entregar una ley decisiva que perjudica a jubilados, Pymes, trabajadores (27.937 entrerrianos pagarán impuestos a las ganancias, ¿Cuánto lo habrán votado?), blanqueo para “diluir todos los controles y alivianar las sanciones” de los sistemas de prevención del lavado de dinero, eso no es responsable ni constructivo para un peronista. Y la retribución a esa entrega, algún día lo sabremos.

Son tantas las contrariedades que evidencia la conducción de Bordet, que Enrique Cresto lo trata de hipócrita a Bordet por criticar a Kueider por la traición. Le recordó que él también traiciono al peronismo cuando mandó a votar en Diputados a su hermana y Bahillo, contra los jubilados y favorecer el endeudamiento de Macri y un montón de otras leyes, a cambio de “caramelos de madera con azúcar impalpable”. Cresto recordó Bordet = Macri.

Otro de los tantos trastornos que muestran nuestros dirigentes exilados de la realidad concordiense, es que cuando el 67% los concordienses son pobres y 26% son indigentes (cuantos niños se irán a dormir sin comer y viejos sin remedios tenemos), un dirigente de la ciudad, titular de la Cámara de Comercio, Natalio Mario Grinman, personaje con poco apego a la equidad y el trabajo, dice mientras cada minuto y medio destruyen una pyme: “Tengo la convicción de que los argentinos estamos haciendo progresos sustantivos. El gobierno de Milei ha adoptado el camino correcto y reafirmamos nuestro compromiso para acompañar esa gesta”. NO HUBO UN SOLO DIRIGENTE QUE MUESTRE LAS CONTRADICIONES. Esto es una muestra que somos una oposición sin fuerzas ni credibilidad para arrinconarlo, menos en términos económicos. Hace mucho que la pobreza no indigna lo suficiente a varios dirigentes.

Se va a necesitar mucho trabajo colectivo de militantes y dirigentes para construir un proyecto de poder distinto. El desafío es generar nuevas narrativas, nuevos lenguajes que conecten con lo que le está pasando a la gente. El peronismo tiene que darle un nuevo mito movilizador a la militancia. Ninguna de estas especulaciones tendrá sentido si el peronismo no procede antes a una renovación programática y un liderazgo que vea los ajustes ideológicos y metodológico para recuperar la credibilidad perdida. Los que tomen la posta deberían tomar nota del tenor de los cuestionamientos que le esperan si se anima a dar el paso. Con los mismo de siempre el peronismo no estará en condiciones de ser una opción.

Opinión: Luis Edgardo Jakimchuk