Cada 2 de abril, la Argentina se detiene. No por rutina ni por calendario, sino por memoria. Una memoria que duele, pero que también une. Una memoria que no pertenece solo al pasado, sino que sigue latiendo en el presente de una Nación que no olvida.
A 44 años de la guerra en el Atlántico Sur, el Día del Veterano y de los Caídos en Malvinas vuelve a interpelarnos. Nos obliga a mirar hacia atrás, pero también hacia adentro. Porque lo que ocurrió aquel 2 de abril de 1982, con el inicio de la Operación Rosario, no fue solo un hecho militar: fue el comienzo de una historia marcada por el coraje, el sacrificio y el amor inquebrantable por la Patria.
Miles de jóvenes —muchos de ellos apenas salidos de la adolescencia— fueron enviados a un escenario hostil, lejano y extremo. El frío, el hambre, el aislamiento y la incertidumbre no lograron quebrar lo esencial: la voluntad de resistir, de cumplir, de defender una bandera que llevaban no solo en el uniforme, sino en el alma.
En cada trinchera, en cada guardia nocturna, en cada combate, hubo algo más que estrategia o disciplina. Hubo humanidad. Hubo miedo, sí, pero también valentía. Hubo compañeros que se cuidaron entre sí, que compartieron lo poco que tenían, que resistieron juntos lo que parecía imposible.
Los que no volvieron dejaron una ausencia que todavía pesa. Pero también dejaron un legado. No el de la guerra en sí, sino el de los valores que encarnaron: honor, lealtad, entrega. Un legado que no debería ser utilizado ni vaciado de sentido, sino comprendido en toda su dimensión humana y nacional.
Y los que volvieron —los veteranos— cargan con una historia que muchas veces fue silenciada, ignorada o malinterpretada. Hoy, su voz es imprescindible. Porque son ellos quienes sostienen viva la memoria real de Malvinas, lejos de discursos vacíos y más cerca de la verdad.
Malvinas no es solo una causa geopolítica. Es una herida abierta, pero también un punto de encuentro. Es la posibilidad de recordar que, incluso en los momentos más oscuros, hubo argentinos capaces de darlo todo por algo que consideraban justo.
A más de cuatro décadas, la pregunta no es solo qué pasó, sino qué hacemos hoy con ese recuerdo. Si lo dejamos en una fecha o si lo transformamos en conciencia. Si lo repetimos como consigna o lo asumimos como compromiso.
Porque Malvinas no terminó en 1982. Malvinas sigue siendo una causa nacional. Pero, sobre todo, sigue siendo una historia profundamente humana.
Y mientras haya memoria, habrá también una forma de justicia.
Mientras avanza el proyecto, comenzaron a conocerse algunos puntos clave que podrían cambiar por completo el acceso al préstamo.
El Gobierno nacional analiza la posibilidad de volver a lanzar los créditos de ANSES de hasta $1.500.000, una medida que podría beneficiar a miles de personas.
Sin embargo, quienes deseen acceder a estos préstamos deberán cumplir con una serie de requisitos y condiciones específicas que serían clave para su aprobación.
Cuáles serían las restricciones para acceder a los nuevos créditos de ANSES
Uno de los aspectos más relevantes es que las personas que accedan a este financiamiento y mantengan una deuda activa no podrían ingresar al mercado de cambios para comprar dólares, ni a través de entidades bancarias ni mediante herramientas financieras como el dólar MEP o el contado con liquidación, hasta haber cancelado el crédito por completo.
A su vez, si bien el dinero sería acreditado en la misma cuenta donde el beneficiario cobra su prestación, el esquema buscaría fomentar el consumo directo mediante tarjeta de débito u otros medios de pago electrónicos. En esa línea, no se descarta la implementación de controles o límites sobre determinadas transferencias, movimientos hacia terceros o incluso inversiones.
Otra de las pautas centrales es que quienes obtengan el préstamo no podrán asumir nuevas deudas ni modificar la forma en la que cobran su prestación si eso altera el porcentaje de la cuota mensual, que se descontaría automáticamente del haber antes de ser depositado. El objetivo de esta medida sería asegurar el cumplimiento del pago y reducir el riesgo de sobreendeudamiento.
Quiénes podrán acceder al préstamo de $1.500.000 y qué requisitos deberán cumplir
En relación con quiénes podrían acceder, la iniciativa incluye ajubilados y pensionados del SIPA que perciban hasta seis haberes mínimos, además de titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Asignación por Embarazo (AUE), beneficiarios de Pensiones No Contributivas, monotributistas de las categorías más bajas y trabajadores de casas particulares registrados.
En caso de que el proyecto avance, la propuesta permitiría extender el acceso al financiamiento a sectores clave de la población, aunque bajo una serie de requisitos y restricciones pensadas para regular el destino del dinero y garantizar el cumplimiento de las cuotas.
La reciente profundización en la baja de retenciones por parte del gobierno de Javier Milei vuelve a colocar al campo en el centro del tablero político y económico argentino. Pero esta vez, con un condimento distinto: no se trata solo de aliviar la carga fiscal, sino de abrir —quizás por primera vez en décadas— una ventana real para cambiar el modelo productivo del país.
La medida, que continúa reduciendo los derechos de exportación sobre productos clave como soja, maíz y carne, es leída en el interior como un gesto concreto hacia quienes generan divisas, empleo y arraigo territorial. En provincias como Entre Ríos, donde el pulso económico depende en gran parte del agro, el impacto no es teórico: es inmediato.
Pero detrás del dato fiscal hay algo más profundo.
Lo que no se dice
Durante años, el campo fue la caja de emergencia del Estado. Cada crisis, cada déficit, cada urgencia: la respuesta era la misma. Subir retenciones.
Desde el conflicto por la Resolución 125 hasta los niveles del 33% en soja durante el gobierno de Alberto Fernández, la historia reciente muestra un patrón repetido: castigar al que produce para sostener un modelo fiscal que nunca cierra.
Ese esquema no solo generó enfrentamientos políticos. También moldeó una cultura productiva defensiva, donde el productor se acostumbró a sobrevivir más que a innovar.
Una oportunidad que va más allá del alivio
La baja de retenciones no es solo una mejora en los márgenes. Es, potencialmente, un punto de inflexión.
Porque si el campo deja de estar asfixiado, aparece algo que en Argentina suele escasear: margen para pensar, invertir y transformar.
Y ahí es donde se abre una discusión que casi nunca se da:
¿Y si el problema no era solo cuánto se producía… sino cómo?
Durante décadas, el país se apoyó en un modelo primarizado: exportar granos, carne, materias primas. Commodities. Volumen. Precio internacional.
Pero el mundo cambió.
Hoy no alcanza con producir. Hay que diferenciarse.
De granero a supermercado del mundo (pero en serio)
Argentina tiene condiciones únicas para dar un salto cualitativo:
Alimentos con trazabilidad y valor agregado
Producción orgánica y sustentable
Industria alimentaria con identidad regional
Innovación en biotecnología y agroindustria
La baja de retenciones puede ser el disparador de ese cambio.
Menos presión fiscal no solo mejora la rentabilidad. También libera capital para algo más importante: creatividad productiva.
Pasar del commodity al producto elaborado. Del grano al alimento terminado. De exportar volumen a exportar calidad.
Convertirse, de una vez, en ese “supermercado del mundo” tantas veces declamado… pero nunca concretado.
La otra cara del modelo
Claro que hay un límite.
El propio gobierno condiciona la baja de retenciones al superávit fiscal. Eso implica que el viejo dilema sigue vigente: cuando la caja aprieta, la tentación de volver a gravar al campo siempre está.
Ahí es donde la oportunidad se vuelve urgente.
Porque si el agro logra reconvertirse, agregar valor y diversificar exportaciones, deja de ser solo una fuente de recaudación rápida y pasa a ser algo más potente: un motor de desarrollo estructural.
Lo que está en juego
El debate no es simplemente político ni ideológico.
No es solo “apoyar o no al gobierno”.
Es entender que el interior productivo tiene, hoy, una ventaja poco frecuente en la historia argentina: un contexto donde producir es menos castigado.
Y eso cambia todo.
Pero también exige algo a cambio.
Porque si el campo —y toda la cadena agroindustrial— usa este alivio solo para producir más de lo mismo, la oportunidad se pierde.
En cambio, si lo usa para innovar, invertir y escalar en calidad, Argentina puede empezar a ocupar un lugar distinto en el mundo.
No como proveedor de materias primas. Sino como generador de alimentos de excelencia.
En síntesis
El campo argentino ya demostró que puede resistir.
Ahora tiene la oportunidad de demostrar algo más difícil: que puede transformarse.
La baja de retenciones no es un punto de llegada. Es un punto de partida.
La pregunta no es si este gobierno hizo más o menos que otros. La pregunta de fondo es otra:
¿Vamos a seguir siendo un país que exporta lo que le sobra… o uno que vende al mundo lo mejor que sabe hacer?
La Justicia brasileña aceptó el habeas corpus que presentó la defensa de la letrada argentina.
La Justicia de Brasil dictaminó que la abogada argentina Agostina Páez deberá pagar una caución de 18 mil dólares para regresar a la Argentina, tras ser denunciada por el delito de injuria racial.
Sebastián Robles, uno de los defensores de la letrada, informó que el Tribunal de Justicia de Río de Janeiro aceptó el habeas corpus.
El juez Luciano Silva Barreto dispuso retirarle la tobillera electrónica a Páez, que permaneció en el país vecino luego de ser condenada a la pena de 2 años de prisión en suspenso.
Además, según el magistrado, la retención de la santiagueña de 29 años implicaba una restricción indebida de su libertad, por lo que revocó la decisión de primera instancia.
Más temprano, la letrada dialogó con un medio nacional y manifestó que se encontraba “muy angustiada, saturada y desbordada” mientras esperaba el fallo definitivo. “Siento mucha ansiedad”, precisó.
Tras el fallo de este lunes, la abogada podrá continuar el proceso en la Argentina, pero con las condiciones impuestas por las leyes brasileñas.
La injuria racial es un ilícito que se tipificó hace tres años en Brasil, donde se fijó una pena máxima 15 años de prisión, y hasta el momento se reportaron pocos casos similares como el de Páez.
La joven protagonizó un altercado en un bar donde fue filmada cuando realizaba gestos que simulaban ser un mono frente a los empleados del establecimiento.__IP__
El conflicto que derivó en su detención se originó, según la versión de la imputada, por una discusión sobre una cuenta mal cobrada mientras vacacionaba con amigas. Páez relató que se retiró del lugar a los gritos tras un cruce con los mozos, pero su gesto discriminatorio quedó registrado en un video que se volvió viral y sirvió como prueba fundamental para la justicia brasileña.
Una multitud asistió a la conmemoración por el 24 de marzo frente a la Casa Rosada. La cronica de un día atravesado por el dolor y el recuerdo del inicio del período más sangriento de la historia argentina
La Plaza de Mayo es el escenario al que miles de ciudadanos llegan para conmemorar el 50° aniversario del inicio del periodo más sangriento de la historia argentina, que comenzó el 24 de marzo de 1976 con el golpe de Estado impulsado por las Fuerzas Armadas. Ya a falta de dos horas para el acto central, quedaba poco espacio en la plaza, y por la Avenida de Mayo, así como por las diagonales Norte y Sur, columnas multitudinarias comenzaban a decir “presente” en esta manifestación callejera.
Cerca de las 18, terminó el acto y empezó a terminar la masiva marcha de este 24 de marzo. La Plaza de Mayo y sus inmediaciones empezaron a desconcentrarse, aunque quedaba todavía un poco de energía para caminar hasta el subte o el colectivo con las pancartas en alto, las fotos de los desaparecidos bien visibles, el ánimo en alza.
El final de la manifestación por los 50 años del Golpe fue con las banderas en alto. Las físicas y las simbólicas. Las que volverán a la calle el año que viene con la misma pregunta: ¿dónde están los desaparecidos? Y la que seguirá exigiendo que se abran los archivos, que el Estado responda las preguntas que hoy todavía son una incógnita, y que el terror no se repita nunca más.
Este 24 de marzo la Plaza y la Avenida de Mayo empezó a colmarse a las 11 de la mañana y no dejó de circular gente. Cualquier foto del momento más colmado de esta manifestación le queda corta a su verdadera concurrencia, porque entraron y salieron miles de personas a lo largo de todo el martes. “Sacame las últimas, ma”, dice Pedro, de 12 años. Lleva una pancarta que le queda bien a su tamaño: él mismo pintó allí un pañuelo blanco y la palabra “Memoria”. Quiere una foto que le atesore el recuerdo de su obra en medio de esta marcha contundente.
Hacia las 15, la Avenida de Mayo es un hormiguero. Suenan tambores, se asoman cartulinas con algún pañuelo blanco pintado, caminan, al lentísimo ritmo que la multitud impone, las miles de personas que siguen llegando a la Plaza de Mayo.
No hay lugar en la vereda ni en los cafés de la Avenida, en los que se arma fila para conseguir alguna mesa o usar algún baño. Un joven levanta sobre su cabeza una silueta de El Eternauta, el héroe creado por Héctor G. Oesterheld. Él y sus cuatro hijas fueron secuestrados y desaparecidos por la dictadura.
De todas las banderas, hay una que, cada año, le sirve de columna a la marcha del 24 de e marzo: es larga, azul, resistente al paso de los años, y en ella están impresas las caras de los desaparecidos de la última dictadura militar.
El paso de esa bandera, que avanza entre la multitud hacia la Plaza, despliega dos efectos casi en simultáneo. Primero, cuando asoma en cada cuadra de la Avenida de Mayo, un silencio estremecedor. Casi inmediatamente después, un aplauso o cientas de voces que cantan “como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”.Los pañuelos blancos, el símbolo de un masivo reclamo que lleva 50 años
Es igual de estremecedor ver las fotos que tantos familiares y amigos de los desaparecidos se cuelgan del cuello para caminar por esta marcha. Son fotos detenidas en el tiempo, en blanco y negro; muchas veces con un gesto sonriente, muchas otras con la seriedad que puede suponer estar entrando del todo en la adultez.
Eran jóvenes los desaparecidos cuando los desaparecieron: el 60%, según el informe Nunca más, tenían entre 21 y 30 años al momento de su secuestro. Muchos menos años que los de sus primos, hermanos, amigos, hijos o sobrinos que ahora -y siempre- caminan cada 24 de marzo con un duelo sin terminar a cuestas. Con la ausencia y el terror enredados en el árbol genealógico.
Valentina tiene 7 años y la foto de un tío abuelo estampado en la remera. Igual que sus papás, su hermana mayor, sus dos abuelas. Espera atenta en Avenida de Mayo y Piedras a que le pase cerca la foto de algún otro desaparecido, se acerca y dice: “Este era mi tío abuelo Sergio, ¿ese quién es?”.
Faltan dos horas para el acto central que se llevará a cabo en Plaza de Mayo en este 50° aniversario de la dictadura más sangrienta de la historia argentina.
Faltan dos horas y en la Plaza ya queda poco espacio, y por la Avenida de Mayo -y también por las Diagonales Norte y Sur- van y vienen miles de personas que quieren decir “presente” en esta manifestación callejera.
Hay algunas preguntas y, en esa misma línea, algunas exigencias en el corazón de esta marcha: “¿Dónde están los desaparecidos?”, “que digan dónde están”, “Nunca más”, “abran los archivos”.
Es que el Estado argentino todavía debe respuestas sobre el alcance de ese plan sistemático de secuestro, tortura, violación y desaparición forzada de personas que empezó hace exactamente medio siglo.
Cerca del mediodía, esporádicamente, algunos de los parlantes cercanos a la Plaza reproducen la “Marcha Peronista”. Algunos la cantan, otros la ignoran, otros no la escuchan porque la tapa un grupo que grita bien fuerte “¡¡¡30.000 compañeros desparecidos presentes, ahora y siempre!!!”.La masiva marcha de La Cámpora, atravesando el túnel de la avenidad Libertador, en Palermo (EFE)
Alternan esa arenga con “hay que saltar, hay que saltar, el que no salta es militar” y con ese cantito popular que dice “como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”. A la Plaza entran parejas con bebés bien chiquitos y primos de desaparecidos que tienen alrededor de 70 años y la foto en blanco y negro de ese familiar que les robaron sin dejar rastros colgada del cuello.
Entran familias y grupos de amigos que se encontraron a algunas cuadras y que lo primero que hacen al llegar es pedirle a alguien que les saque una foto a todos juntos con la Pirámide de Mayo detrás. Un retrato de este martes histórico y que se va volviendo cada vez más multitudinario.
“Los chicos pidieron venir. Nos pusimos de acuerdo varias mamás y papas de la escuela y vinimos, es muy conmovedor”, cuenta Clara. Tiene 43 años y un hijo, Vicente, de 9. “Quisieron pintar una bandera con el nombre de la escuela, que es de Caballito, y hacer pañuelos con telas o papel. Estuvieron hablando de la dictadura en la escuela y a varios les pareció importante venir. Una amiguita de mi hijo dijo ‘hay que marchar porque las Abuelas ya son muy viejitas’”. Cuando entraron a la Plaza, tan chiquitos y tan decididos, los aplaudieron de los cuatro costados.
En el contexto de los 50 años del golpe de Estado, el evento principal está programado para las 16.30 en la Plaza de Mayo, punto de encuentro de los distintos colectivos y partidos que partirán desde múltiples lugares de la ciudad.
La Cámpora partió desde la ex-ESMA hacia Plaza de Mayo, en una caravana de 16 kilómetros. Sin embargo, a diferencia de años anteriores, el recorrido incluirá una parada en San José 1111, frente al departamento donde la ex presidenta Cristina Kirchner se encuentra cumpliendo una condena. Será un paso simbólico antes de unirse a la columna principal.
A las 12, la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores se reunió en Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen, mientras que el Frente Renovador lo hace en Avenida de Mayo y Tacuarí. Por su parte, la UCR convocó a sus militantes a las 13 en Alsina y Entre Ríos, y la Asociación Madres de Plaza de Mayo junto al Movimiento Derecho al Futuro organizaron un acto político a las 13 en la Casa de las Madres (Yrigoyen 1584), para luego movilizarse hacia la plaza.
Entre las agrupaciones de izquierda, el Nuevo MAS se concentrará a las 14 en la intersección de Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo, mientras que el PTS y el PO lo harán en 9 de Julio e Yrigoyen a la misma hora. El MST se ubicará en Diagonal Norte y Florida, y Política Obrera en 9 de Julio y Avenida Belgrano. En tanto, la CGT se congregará en Diagonal Sur y Bolívar a las 14.
La jornada tendrá su momento culminante a las 16.30, con la lectura del documento elaborado por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia y la Mesa de Organismos de Derechos Humanos, en el escenario central de Plaza de Mayo.
A finales del 2025, Juana Tinelli denunció que recibió una amenaza por llamada telefónica, todo esto, en el medio de las polémicas por deudas de Marcelo Tinelli. Ahora, Marina Calabró confirmó la decisión que tomó la Justicia con respecto al caso.
En sus declaraciones, dejó en claro que la Justicia no pudo comprobar que la llamada haya existido en algún momento, con ninguna prueba. También, comentó que ninguna pericia pudo destrabar nada, sin registros de que el llamado se diera en algún punto del día denunciado.
Exactamente, Marina Calabró dijo: «No se logró comprobar la materialidad del episodio denunciado. Lo preocupante es que la pericia informática no pudo determinar siquiera que haya existido el llamado en el rango horario que ella especifica y mucho menos el contenido».
Lo más preocupante para Juana Tinelli es que Gustavo Scaglione, el principal apuntado como el autor de la llamada, pueda iniciar acciones legales contra Juana Tinelli. Sumado a esto, en Argentina, una denuncia por falsa denuncia de amenaza de muerte puede llevar a una pena de 2 meses a cuatro años de cárcel.
Lo hIzo con testimonios de una nieta recuperada que se enfrentó a Abuelas de Plaza de Mayo y del hijo de una víctima de la guerrilla. Énfasis en la “verdad completa”.
El Gobierno difundió un video alusivo al 50mo. aniversario del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, titulado “Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia completa”, con el que vuelve a la carga con la postura oficial de equiparar la violencia cometida desde el Estado con la de las organizaciones guerrilleras de los años ‘70.
El video, del que se emitió anoche un adelanto en redes sociales, muestra los testimonios de una “nieta recuperada” que fue apropiada por un policía condenado por delitos de lesa humanidad, y del hijo de un coronel del ejército secuestrado y asesinado por la guerrilla del Ejército Revolucionario del Pueblo en 1974.
El video afirma que “en el año 2003 el Gobierno Nacional Argentino lanzó una campaña política empleando cuantiosos recursos públicos” con una “visión sesgada y revanchista” que “en lugar de sanar las disputas del pasado solo las exacerbó”, según el relato en off de las imágenes.
“Este Gobierno se dispuso por primera vez a dar vuelta la página dándole visibilidad a la historia completa” afirma el trabajo fílmico, en el que se asevera que “cuando se la presenta de forma parcial, deja de ser memoria y se convierte en un instrumento de manipulación”
Además, califica las políticas de en materia de Derechos Humanos como un “fatal experimento narrativo que le costó miles de millones de dólares a los argentinos”.
“Este Gobierno sostiene que las nuevas generaciones tienen derecho a acceder a una visión integral y respetuosa de aquellos años”, agrega.
El video muestra el testimonio de Miriam Fernández, hija de los desaparecidos Carlos Simón Poblete y María del Carmen Moyano, vistos por última vez en mayo de 1977, quien mantiene el apellido del policía que la anotó como hija propia, Armando Fernández, lo que la llevó a un litigio judicial con Abuelas de Plaza de Mayo.
La mujer es la nieta recuperada 127, según la numeración que siguen las Abuelas, y en el video afirma que vivió su historia “como hija de militares y como hija de desaparecidos” por lo que sostiene: “si yo puedo mirar para adelante y conciliar una historia completa por qué no lo puede hacer la Argentina”.
“Dejemos el pasado en paz, porque a mí mi familia biológica no me la va a devolver nadie, y el dolor que yo viví con mi familia de militares tampoco me lo va a devolver nadie”, afirmó y describió que Fernández “es mi papá, le guste a quien le guste, sin negar que también tengo mis papás biológicos”.
De igual modo el video recoge el testimonio de Raúl Larrabure, hijo del militar Argentino del Valle Larrabure, secuestrado y asesinado por el Ejercito Revolucionario del Pueblo en 1974, cuando se desempeñaba como subdirector de la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos de Villa María.
Larrabure describe que su padre estuvo detenido “en condiciones infrahumanas” en lugares definidos por sus captores como “cárceles del pueblo” con “un camastro y un baño portátil”, donde sufrió “simulacros de fusilamiento y torturas”, en lo que fue “el secuestro más largo de la historia argentina, con 372 días”.
“Queremos que la verdad completa se imponga y que los chicos puedan discernir qué estuvo bien y qué estuvo mal, porque nosotros somos testigos de esa época”, añadió.__IP__
Larrabure, que al igual que Miriam Fernández dio su testimonio en una nota realizada ene el Salón Blanco de la Casa Rosada, sostuvo que durante los años en los que se llevaron adelante los juicios por delitos de lesa humanidad se vivió “una historia falaz”.
Son los únicos privilegiados de un sistema creado para nunca perder .El sistema financiero creció casi 25% y, junto al sector energético y al agro, fueron los de mejor desempeño. La economía creció 4,4%, pero a menor ritmo desde el proceso electoral.
La economía creció un 4,4% en 2025, pero con un menor ritmo en la segunda parte del año por el impacto del proceso electoral y con una marcada concentración en los sectores más favorecidos, entre los que se destacan los bancos, las empresas energéticas y el agro.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó el pasado viernes las cifras definitivas de las evaluaciones anticipadas y confirmó las tendencias.
El resultado de 2025 revirtió la caída del 1,7% que se había producido en 2024, año en el que impactó el ajuste lanzado por el Gobierno poco después de asumir en diciembre de 2023. Al desglosar el informe oficial, se observa que la actividad inició su recuperación en la segunda mitad de 2024, fase que se prolongó de forma decreciente hasta el final del primer semestre de 2025.
Desde ese momento, y tras el impulso que dio el acuerdo con el FMI firmado en abril, el clima preelectoral pasó a dominar la escena y golpeó de lleno a la economía.
La incertidumbre por el desempeño oficialista en los comicios desplomó la demanda de dinero, disparó una corrida contra el dólar que requirió la ayuda del Gobierno de los Estados Unidos y, asimismo, todas las decisiones de inversión, producción y consumo se frenaron.
Los números del INDEC
En el primer trimestre de 2025, el crecimiento fue del 5,8%; en el segundo, del 6,4%; en el tercero, del 3,3% y en el cuarto, del 2,1%. En este último trimestre la inversión cayó un 2,1%, reflejo de las dudas que mantenían los agentes económicos.
Estas cifras también están impactadas por las bases de comparación, ya que los dos primeros períodos se cotejan contra cifras negativas de 2024 y los dos últimos contra los meses de recuperación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que, en caso de no haberse producido los embates de mediados de año, la economía habría estado en condiciones de crecer entre un 7% y un 8%.
Sin sorpresas en relación a los sectores más beneficiados
El sector financiero en su conjunto mostró un crecimiento del 24,7% y al ser uno de los de mayor incidencia en la muestra sostiene el 4,4% general.
El desempeño de los bancos el año pasado triplicó al segundo rubro de mayor expansión, el denominado “minas y canteras” (petróleo), que avanzó un 8%.
Cerca se ubicó el sector agropecuario, que, según los datos oficiales, tuvo una mejora del 6,2% en 2025 con relación a 2024.
En este punto, hay que recordar que 2024 fue un año signado por la sequía que dejó resultados muy deficientes en todas las producciones.
En medio de esto, apareció como sorpresa el alza del 7,4% en hoteles y restaurantes.
En tanto, las actividades que son el motor de la economía y generan más empleo tuvieron un desempeño flojo.
La industria registró un crecimiento de apenas el 0,8%, mientras que la construcción avanzó un 4,3%, lo cual representa una recuperación parcial tras el desplome del 12% que sufrió en 2024, como producto de la paralización de la obra pública.
A su vez, el sector que aglutina la oferta de servicios públicos (electricidad, gas y agua) mejoró un 0,8% en forma interanual, lo que le sirvió simplemente para volver al nivel del año anterior.
A contramano de lo que sugieren los datos privados de consultoras y entidades sectoriales, el comercio mayorista y minorista registró un alza del 3,6%, que se suma al 2,5% que había mejorado el año previo.
También hubo un correcto desempeño del sector inmobiliario, que avanzó un 3,8%.
El peor dato fue para la pesca; producto de una coyuntura interna complicada que arrastró durante el año, cayó un 15,2%, que se suma a una baja previa del 0,7%.
Otro dato relevante fue la disminución en el rubro “hogares privados y servicios domésticos”, que retrocedió un 1,1%.
Si bien su incidencia en la muestra estadística es baja, el retroceso es significativo porque tiene un gran impacto en la mano de obra y en los ingresos de los sectores de la población con mayores necesidades.
Para 2026 el pronóstico oficial estima una expansión de la economía del 5%.
No obstante, los efectos de la guerra en Medio Oriente, con la suba de los combustibles, el aumento de la inflación y un menor crecimiento mundial, pueden atentar contra esa proyección.
Los motores para sostener la pretendida mejora económica serán la nuevamente la producción agropecuaria y el sector energético.
Luego de normalizarse el caudal hídrico, se ratificaron las elevadas previsiones de las cosechas de soja, maíz y girasol, a lo que se suma el incremento de las exportaciones de carnes tras su liberalización.
Respecto del sector energético, el constante desarrollo de Vaca Muerta y de los proyectos mineros aseguran números positivos que, en el agregado, compensarán la debilidad que puedan mostrar la industria, la construcción y el comercio.
Cada 24 de marzo, desde el retorno de la democracia en 1983, la Argentina vuelve a enfrentarse a una escena repetida: memoria, condena, reivindicación, discusión. No hay síntesis. No hay cierre. Hay, en cambio, una tensión persistente que atraviesa generaciones y que en 2026 sigue tan vigente como hace décadas.
La dificultad no es menor: se trata de interpretar uno de los períodos más violentos de la historia nacional sin caer en simplificaciones, sin negar responsabilidades y, sobre todo, sin utilizar el pasado como herramienta de disputa política del presente.
La dicotomía que nunca se resolvió
En ese debate reaparece, una y otra vez, la llamada “teoría de los dos demonios”, una interpretación surgida en los primeros años de la democracia bajo el gobierno de Raúl Alfonsín.
Esa teoría planteaba que la sociedad argentina había quedado atrapada entre dos violencias: la de las organizaciones armadas y la del Estado. Con el tiempo, fue fuertemente cuestionada por organismos de derechos humanos y buena parte de la academia, que subrayaron una diferencia clave: el Estado no es un actor más, sino el garante de la legalidad. Cuando el Estado se convierte en aparato represivo ilegal, la escala y la responsabilidad cambian.
Sin embargo, la persistencia del debate revela algo más profundo: la imposibilidad de una narrativa común. Para algunos, el foco está exclusivamente en el terrorismo de Estado; para otros, en el contexto previo de violencia política y guerrilla. La grieta no es nueva: tiene medio siglo.
Los años 70: violencia, descomposición y decisión militar
El contexto previo al golpe del 24 de marzo de 1976 fue de creciente desorden institucional. Tras la muerte de Juan Domingo Perón, el gobierno de María Estela Martínez de Perón quedó debilitado, sin conducción política clara y con una escalada de violencia que incluía acciones de organizaciones armadas.
En ese escenario, sectores del propio sistema político y económico comenzaron a ver en las Fuerzas Armadas una salida. El golpe no fue un rayo en cielo sereno: fue el desenlace de una crisis.
El presente de María Estela Martínez de Perón
A partir de allí, el régimen encabezado por Jorge Rafael Videla desplegó un plan sistemático de represión ilegal: secuestros, torturas, desapariciones. La respuesta fue desproporcionada, clandestina y, sobre todo, planificada.
El dictador Jorge Rafael Videla saluda desde el balcón de la Casa Rosada.
Pero reducir todo a una lógica binaria tampoco explica completamente el fenómeno. La violencia previa existió, y su interpretación sigue siendo parte del conflicto narrativo argentino.
El “loop” histórico: economía, poder y consecuencias
A 50 años del golpe, otra discusión emerge con fuerza: no sólo qué pasó, sino para qué pasó.
El modelo económico implementado por José Alfredo Martínez de Hoz marcó un quiebre. Endeudamiento, desindustrialización y apertura financiera configuraron un esquema que, con distintas variantes, reapareció en etapas posteriores.
Ese “loop” —dictadura, reformas estructurales, crisis, retorno democrático, nueva crisis— es señalado por muchos analistas como una de las claves del declive argentino.
Del pasado al presente: el doble estándar global
Pero el debate argentino no ocurre en el vacío. Hoy, en 2026, las discusiones sobre violencia, terrorismo y respuesta estatal vuelven a escena en el plano internacional.
El conflicto entre Irán e Israel reabre preguntas incómodas: ¿cómo se responde frente a actores que no respetan reglas? ¿Dónde termina la defensa y empieza el exceso?
Irán, gobernado por un régimen teocrático, ha sostenido durante décadas una retórica de eliminación de Israel, además de su vinculación con grupos armados en la región. Frente a esto, la reacción israelí y el posicionamiento de potencias occidentales generan críticas —especialmente desde sectores de izquierda— que denuncian desproporción o incluso genocidio.
En ese marco, figuras como Donald Trump han sido calificadas por algunos como “genocidas” por su política exterior o su respaldo a determinadas acciones militares.
La pregunta incómoda
Aquí aparece el nudo del debate:
Si se condena —con razón— el terrorismo de Estado en Argentina, ¿cómo se evalúan las acciones de Estados frente a amenazas reales y actores radicalizados?
¿Es comparable una dictadura que reprime clandestinamente a su propia población con un Estado que responde, en un contexto de guerra, a un enemigo externo?
¿Es válido aplicar la misma categoría moral en todos los casos?
Memoria, pero también coherencia
El problema no es recordar —eso es indispensable— sino cómo se interpreta ese recuerdo.
La Argentina construyó, con esfuerzo, una política de memoria basada en el “Nunca Más”. Pero esa construcción corre el riesgo de debilitarse cuando se vuelve selectiva o se utiliza como herramienta ideológica.
La condena al terrorismo de Estado no debería implicar la negación del contexto histórico, ni tampoco la justificación de otras violencias en el presente por afinidad política.
Lo que no se dice
Quizás la verdadera dificultad del 24 de marzo no sea histórica, sino contemporánea: la incapacidad de sostener un criterio universal frente a la violencia.
Porque si todo depende del actor que la ejerce, entonces ya no hay principios, sino relatos.
A 50 años del golpe, la Argentina sigue discutiendo su pasado porque, en el fondo, sigue discutiendo su presente.
Y la pregunta sigue abierta:
¿Se puede construir una memoria completa —no parcial— sin caer en justificaciones ni dobles estándares?
Un informe de la consultora Topinfo Marketing revela las proyecciones para la temporada austral 2025. Con el foco puesto en las variedades “Easy Peelers” y la recuperación de volúmenes, la región se prepara para un año clave en las exportaciones de cítricos dulces.
La industria citrícola del Hemisferio Sur ha comenzado a desandar los desafíos de la temporada 2025 con proyecciones optimistas. Según la reciente infografía publicada por la consultora especializada Topinfo , el escenario global para la mandarina muestra una clara tendencia hacia la estabilización de la oferta y una demanda sostenida en los mercados de contraestación.
Variedades “Easy Peelers”: El motor del consumo
Uno de los datos más relevantes de la temporada es la consolidación de las variedades de fácil pelado y sin semillas ( Nadorcott, Tango y Orri ). Estas frutas, conocidas técnicamente como Easy Peelers , han desplazado casi por completo a las variedades tradicionales en las góndolas de los principales supermercados del Hemisferio Norte.
El consumidor actual prioriza la practicidad y la calidad organoléptica, lo que obliga a las regiones productoras —incluida la cuenca del Río Uruguay— a mantener estándares de calidad de exportación sumamente estrictos para competir con proveedores como Sudáfrica, Chile y Perú.
Destinos y Competencia Global
El informe destaca que, si bien la oferta del sur se está recuperando tras años de vaivenes climáticos, la logística y los tiempos de mercado siguen siendo críticos.
Estados Unidos y Europa: Continúan siendo los destinos de mayor valor, aunque con una creciente exigencia en certificaciones de sostenibilidad.
El factor España/Marruecos: La temporada austral debe convivir en sus inicios con los remanentes de la cosecha tardía del Mediterráneo, lo que genera una ventana de comercialización muy ajustada que requiere precisión en los despachos.
Asia: Aparece como el gran horizonte de crecimiento, especialmente para la fruta de alta gama que puede soportar tránsitos largos.
Desafíos para el sector local
Para los productores y exportadores de nuestra región, el 2025 se presenta como un año de oportunidades pero con márgenes ajustados. El costo de los fletes internacionales y la necesidad de inversión en tecnología de empaque son los principales escollos a superar para que la mandarina del litoral argentino mantenga su competitividad frente a gigantes como Sudáfrica.
En conclusión, la temporada 2025 de mandarinas australes no solo se define por la cantidad de fruta, sino por la capacidad de los países productores de adaptarse a un mercado que ya no acepta variedades con semillas y que exigen frescura absoluta en el punto de venta.