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En el estado de La Guaira, una mujer, un joven y dos nenes chicos sobrevivieron doce días atrapados en la oscuridad total de la OPP Caribe. Los detalles de un rescate conmovedor que desafió todos los pronósticos.
A las nueve de la noche de este domingo 5 de julio, el silencio pesado que cubre el estado de La Guaira se interrumpió por un sonido que nadie se animaba a esperar. Entre los hierros retorcidos y el cemento partido de la OPP Caribe, una de las tantas estructuras colapsadas por el trágico doble terremoto en el norte de Venezuela, se escucharon señales de vida. Doce días habían pasado desde el sismo. Doce días de incertidumbre, de búsquedas desesperadas y de un reloj que corría con crueldad en contra de cualquier pronóstico médico o de supervivencia. Sin embargo, contra toda lógica, el milagro ocurrió: un joven, una mujer y dos nenes chicos estaban vivos bajo las ruinas.
La voz de los rescatistas: el valor de mantener la calma en el peor escenario
El operativo de extracción exigió una precisión quirúrgica y una enorme templanza. En el material audiovisual se percibe la vibración de esos momentos críticos, donde la emoción chocaba de frente con la necesidad de mantener la cabeza fría. Para los brigadistas, el desafío no era solo sacar los sedimentos, sino contener psicológicamente a las cuatro personas atrapadas.
Conscientes de que un paso en falso podía provocar el desprendimiento de la losa inestable, los voluntarios les pedían calma y una inmovilidad total a las víctimas. “Quédense quietos”, era la consigna repetida, casi como un rezo, mientras los equipos coordinaban el uso de herramientas de corte. En ese diálogo a oscuras, entre el polvo y las piedras, se jugaba la vida de una familia que se negó a rendirse.
Un operativo de precisión milimétrica entre las ruinas
Cada movimiento en la zona del desastre requirió un cuidado extremo. La remoción de los bloques de concreto y los sedimentos se hizo de manera progresiva, entendiendo que la estructura colapsada de la OPP Caribe seguía siendo una trampa mortal. Civiles y brigadistas trabajaron hombro con hombro, retirando los escombros con las manos y con herramientas mecánicas, cuidando cada centímetro para no alterar el frágil equilibrio de la losa que los protegía.
Este rescate, calificado por todos los testigos en el lugar como un auténtico milagro, cambia por completo el clima de la cobertura tras el doble sismo en Venezuela. Demuestra que, incluso cuando los manuales de emergencia sugieren que las esperanzas se agotan, la resistencia humana y el compromiso de los que buscan pueden torcer el destino más oscuro.
Un vigilante de seguridad ha sido rescatado con vida ocho días después de que dos terremotos sacudieran el norte de Venezuela. El país suma ya 2.645 muertos y 12.400 heridos, mientras continúan los trabajos de búsqueda con equipos de más de veinte países.
Hernán Gil trabajaba como vigilante en un edificio de Catia La Mar, en el estado de La Guaira, cuando los dos terremotos hicieron colapsar la estructura sobre su cabeza. Quedó atrapado en la garita del sótano, bajo lo que los rescatistas calcularon en unas 140 toneladas de escombros. Allí permaneció ocho días.
El operativo, en el que participaron equipos de Costa Rica, Chile, El Salvador y otros países, se prolongó durante casi 72 horas ininterrumpidas una vez localizado con vida. Los rescatistas abrieron un conducto estrecho por el que le hacían llegar agua y suero mediante una jeringuilla, y utilizaron una cámara para vigilar su estado y hablar con él.
La inestabilidad del terreno obligó incluso a replantear el acceso para evitar un nuevo derrumbe mientras retiraban material.
Gil salió del edificio sobre una camilla, consciente y sin heridas graves más allá de una luxación de clavícula y golpes menores; según su esposa, logró protegerse en el momento del colapso escondiéndose bajo una mesa. Su familia lo describe como un motivo de aliento para un país que, después de una semana, veía cada vez más lejana la posibilidad de encontrar supervivientes.
El balance sigue creciendo pese al hallazgo
La cifra oficial de fallecidos por el doble terremoto asciende ya a 2.645, con 12.400 heridos, según los últimos datos trasladados por las autoridades. El Gobierno venezolano cifra en más de 6.400 el número de personas rescatadas con vida entre los escombros desde el día del seísmo.
Rodríguez ha defendido la respuesta del Estado, que según explicó se activó “a pocas horas” del terremoto con un decreto de emergencia y el despliegue de los sistemas de protección civil.
También ha agradecido el apoyo internacional, con mención específica a Estados Unidos, España, Brasil, Italia y El Salvador. Naciones Unidas calcula que unos 3.000 rescatistas de fuera de Venezuela seguían trabajando sobre el terreno en los últimos días.
La presidenta encargada reconoció además atravesar una “afección de salud” de la que no dio más detalles, y admitió sentir “un dolor interno muy profundo” al hablar del balance de la catástrofe.
Se trata del terremoto más mortífero registrado en Venezuela en el último siglo, muy por encima del de julio de 1967, cuando un seísmo cerca de Caracas dejó 245 muertos. La Guaira, la región más golpeada esta vez, ya había sufrido en 1999 un desastre similar por los deslizamientos de tierra que causaron miles de víctimas.
Los españoles fallecidos llegan a 32
Asuntos Exterioresconfirmó este viernes que el número de ciudadanos españoles muertos por los terremotos asciende a 32.
Exteriores mantiene abiertas desde el primer día las líneas de emergencia consular, cuyos datos de contacto están disponibles en las redes del Ministerio y de la Embajada en Caracas, y pide a los españoles en el país que las utilicen ante cualquier duda.
Albares confirmó también el envío del hospital de campaña de la Aecid, con un equipo de unos 90 profesionales sanitarios, que según la propia agencia comenzará a atender pacientes en menos de 24 horas.
La ONU calcula siete millones de damnificados y daños daños materiales por 6.700 millones de dólares, 6% del PIB del país petrolero.
Cuando se cumplen seis días del terremoto doble que azotó varios estados de Venezuela, la atención humanitaria comienza a centrarse en la urgencia de alimento y techo. En el estado de La Guaira, la “zona cero” de la tragedia, decenas de miles de personas quedaron en la calle.
La escasez de comida es “generalizada”, los servicios básicos se paralizaron y la conectividad está interrumpida, advirtió este martes el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).
“Estamos durmiendo en el piso”, dijo a la AFP Jenny Tortoza en Catia la Mar, en La Guaira, donde cientos de edificios colapsaron y las esperanzas de hallar sobrevivientes se desvanecen.
La ONU estima que hay unos 50.000 desaparecidos, mientras la NASA calcula que 58.000 edificios resultaron dañados o destruidos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 del 24 de junio, de los más violentos registrados en la historia de Latinoamérica.
Los rescatistas trabajan contra reloj para salvar a los sobrevivientes. La ventana de las 72 horas críticas cerró el sábado. (Fabiola Ferrero/The New York Times)
“Las tensiones comunitarias van en aumento, ya que el acceso a la ayuda sigue estando limitado”, indicó el ACNUR sobre la ira de algunas víctimas por la lenta y escasa ayuda del gobierno de este país sumido en una crisis profunda.
“Aquí dan provisiones pero a veces se matan por la comida (…), esto es como una gallera (…), ayer se entraron a golpes, es una locura”, comentó a la AFP Daniela Armas, de 18 años, suturada en un pie y temerosa de volver a su apartamento agrietado en Catia La Mar.
“La falta de organización es horrible. Al principio era todo muy bien, pero después empezó una mala organización que primero los propios militares agarraban sus cosas y después nosotros las sobras”, relató por su parte Yohana Álvarez, vendedora ambulante de 45 años en la misma zona.
La alarma por el riesgo de epidemias
Al escenario actual, se suma el riesgo de epidemias. El portavoz de la Organización Mundial de la Salud, Christian Lindmeier, advirtió de la “presión extrema” sobre los servicios de salud y el riesgo “de enfermedades prevenibles mediante vacunación, como el sarampión, la difteria y la tos ferina”.
“Faltaría más ayuda”, dice Diorjailis Escalona, médico de 23 años, quien pese a sentirse “derrumbada” ayuda como voluntaria y agradece el apoyo internacional con rescatistas, medicinas y alimentos.
Para acelerar el ingreso de equipos y suministros, los Marines estadounidenses pusieron el lunes de nuevo en operación el puerto de La Guaira, que había quedado fuera de servicio junto con el principal aeropuerto de Venezuela.
Los médicos trabajan en una morgue improvisada en el puerto de La Guaira. (Fabiola Ferrero/The New York Times)
En el área de depósitos del puerto funciona ahora una morgue improvisada, constató la AFP.
En tanto, el gobierno militarizó La Guaira e impuso el trámite de un permiso para acceder a la zona de desastre.
Un total de 27 países han movilizado cerca de 40 equipos de búsqueda y rescate, que este martes seguían escarbando entre amasijos de hierro y concreto.
Son más de 2.000 efectivos y personal junto con más de 160 perros, según Gianluca Rampolla, coordinador de Naciones Unidas en Venezuela.
La ONU, agregó, suministrará 10.000 bolsas mortuorias, aunque espera que el balance final sea inferior. Sin embargo, la ventana crítica de 72 horas para hallar sobrevivientes cerró el sábado.
La ONU calcula siete millones de damnificados y daños daños materiales por 6.700 millones de dólares, 6% del PIB del país petrolero.
Comenzó la carrera contrarreloj para recuperar a los fallecidos
Por otra parte, los dos hornos del único cementerio público de Caracas trabajan a plena capacidad y un olor a muerte se percibe en los alrededores.
Decenas de personas esperan por un turno para sus seres queridos. Entre viernes y sábado se oficiaron de 60 a 70 entierros diarios.
Un grito de “¡Mamá, te amo!” se sobrepuso al llanto y el ruido de las palas mezclando cemento.
Cuando los trabajadores comenzaron a cerrar el nicho de su sobrino, Sergio Vergara cayó de rodillas. Fue él quien lo encontró junto a toda su familia en un edificio colapsado de La Guaira.
“Fue una experiencia horrible, sacarlo a él, a sus hijos”, expresó este hombre de 42 años.
La candidata de Fuerza Popular, de 51 años, se convertirá en la primera presidenta mujer del país latinoamericano.
La hija del fallecido ex presidente Alberto Furimori se convirtió en la próxima mandataria peruana tras imponerse al candidato de izquierda Roberto Sánchez en una de las elecciones más reñidas de la historia reciente del país.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) confirmó el triunfo de Fujimori tras completar el escrutinio del 100% de los votos, proceso que se extendió durante 22 días por la ajustada diferencia entre los candidatos. La líder de Fuerza Popular obtuvo el 50,135% de los votos válidos (9.223.396 sufragios), contra el 49,865% de Sánchez (9.173.755 votos), un margen de apenas unos 49.600 votos. Es la primera vez que gana la Presidencia después de haber disputado cuatro balotajes a lo largo de su carrera.
Fujimori recibirá sus credenciales el 15 de julio y asumirá el cargo el 28 de ese mismo mes, gobernando hasta el año 2031. Su proclamación llega en un clima de fuerte tensión política: la semana pasada el Jurado Nacional de Elecciones rechazó todas las apelaciones presentadas por Juntos por el Perú, que buscaba anular más de 2.300 mesas de votación en el exterior por un supuesto fraude.
El regreso del fujimorismo al poder se da más de dos décadas después de la caída de Alberto Fujimori, padre de Keiko, condenado por corrupción y crímenes de lesa humanidad tras gobernar Perú entre 1990 y 2000.
Esta fue la primera elección de Keiko sin su padre, fallecido en 2024. La futura presidenta centró su campaña en la palabra “orden” frente a la creciente ola de criminalidad que preocupa a los peruanos y prometió desplegar militares contra las bandas de extorsión y expulsar a migrantes que cometan delitos.
Cada tragedia deja al descubierto mucho más que la magnitud de un desastre natural. También revela el verdadero funcionamiento de un Estado, la capacidad de respuesta de sus instituciones y, sobre todo, quiénes son los que realmente sostienen a un país cuando todo parece derrumbarse.
Las imágenes difundidas tras el desastre ocurrido en el estado La Guaira muestran una realidad que trasciende cualquier discurso oficial. Mientras desde los micrófonos gubernamentales se habla de operativos exitosos y rescates coordinados, numerosos testimonios de familiares, vecinos y voluntarios describen una escena muy diferente: ciudadanos removiendo toneladas de escombros con sus propias manos, buscando sobrevivientes y recuperando cuerpos sin la asistencia que esperaban.
Las voces son contundentes. Mujeres reclamando la ausencia de bomberos. Vecinos asegurando que nadie del gobierno llegó durante las primeras horas críticas. Familiares relatando que fueron ellos mismos quienes recuperaron a sus seres queridos. Médicos, voluntarios y ciudadanos comunes convirtiéndose, una vez más, en la primera y principal línea de respuesta.
Venezuela entre los escombros
Si esos testimonios reflejan fielmente lo ocurrido, el interrogante resulta inevitable: ¿puede un gobierno adjudicarse como propio el esfuerzo realizado principalmente por la sociedad civil?
La discusión va mucho más allá de una diferencia política. Se trata de la confianza pública. En una emergencia, la credibilidad del Estado vale tanto como la maquinaria que despliega. Cuando la versión oficial y lo que muestran cientos de teléfonos celulares parecen ir por caminos distintos, la confianza comienza a erosionarse.
Las redes sociales han cambiado para siempre la forma en que se documentan las tragedias. Hoy ya no existe un único relato construido desde los canales oficiales. Existen miles de cámaras registrando en tiempo real quién estaba ayudando, quién organizaba el rescate y quién simplemente aparecía frente a las cámaras cuando el trabajo más duro ya estaba hecho.
Otro aspecto que generó cuestionamientos fue la decisión oficial de restringir el acceso a determinadas zonas afectadas bajo argumentos de seguridad. Paralelamente circularon videos donde ciudadanos denunciaban intentos de impedir filmaciones o registrar lo que ocurría en el lugar. Aunque las autoridades sostienen que esas medidas buscan preservar el orden, para muchos venezolanos alimentan la sospecha de un intento por controlar la narrativa pública de la tragedia.
Más allá de las diferencias políticas, existe una verdad difícil de ocultar: los primeros en responder casi siempre fueron los propios venezolanos.
Vecinos ayudando vecinos.
Familias buscando familias.
Jóvenes organizando brigadas espontáneas.
Médicos trabajando sin descanso.
Ciudadanos compartiendo herramientas, alimentos, agua y esperanza.
Esa solidaridad no nació desde un decreto ni desde un ministerio. Nació de una sociedad que durante años ha aprendido a sobrevivir incluso cuando siente que el Estado llega tarde o no llega.
La verdadera noticia quizá no sea únicamente la tragedia. La verdadera noticia es que, una vez más, el pueblo venezolano demostró una enorme capacidad de organización frente a la adversidad.
Los gobiernos pasan.
Los discursos cambian.
Las conferencias de prensa terminan.
Pero las manos llenas de tierra, sangre y heridas son las que quedan grabadas en la memoria colectiva.
Cuando Venezuela vuelva a levantarse, será imposible escribir esa historia sin reconocer a quienes, lejos de los micrófonos y las cámaras oficiales, eligieron salvar vidas antes que buscar protagonismo.
Vecinos que removieron los restos de sus casas tras los fuertes sismos de 7,2 y 7,5 grados relataron que casi no vieron equipos de rescate oficiales en las áreas más destruidas, aunque las autoridades intentaron mostrar que la respuesta del gobierno fue eficiente
Los venezolanos tomaron el viernes en sus manos la búsqueda de sus seres queridos desaparecidos tras dos potentes sismos consecutivos, señalando que han visto pocos equipos de rescate gubernamentales en las zonas más afectadas, mientras el número de muertos por el desastre subía a más 920 y se reportaban más de 51.000 desaparecidos.
Ciudadanos que excavaban entre los escombros de sus hogares dijeron que han visto pocos equipos de rescate del gobierno en las zonas más afectadas por los devastadores sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon a última hora del miércoles, pese a que las autoridades proyectan una imagen de una sólida respuesta oficial.
La aparente falta de ayuda del gobierno agravó la desesperación de las familias a medida que aumentaba la presión para encontrar sobrevivientes enterrados con cada hora que pasaba. La nación sudamericana cumplía el viernes casi dos días desde el desastre. Las agencias de ayuda consideran que las primeras 48 a 72 horas son un periodo crucial para recuperar a personas con vida, aunque ese periodo aumenta si tienen acceso a comida y agua.
Por su parte, decenas de equipos de rescate de diversas partes del mundo comenzaron a llegar a Venezuela.
“Cada persona salvada es un milagro”, dijo Jorge Rodríguez, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.
Familias ansiosas esperan ver si sus parientes sobrevivieron
Rescatistas trabajan en una zona afectada por un terremoto, este jueves en Caracas (Venezuela). El Gobierno de Venezuela elevó a 235 los muertos y a 4.300 los heridos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 de la víspera, cuya devastación golpeó especialmente al estado La Guaira. EFE/ Ronald Peña R
Familias desesperadas en todo el norte de Venezuela buscaban entre las ruinas de edificios a sus familiares y lo que quedaba de sus vidas.
Nazareth Jiménez sollozaba sobre el hombro de un ser querido cuando observaba a vecinos intentar cortar losas de concreto con martillos y herramientas eléctricas en un edificio reducido a una montaña de escombros. “Dios mío, ¿cómo sacar a toda la gente de ahí?”, murmuró.
Estaba en el estado norteño de La Guaira, al norte de la capital, Caracas, donde se produjo parte de la peor destrucción. Jiménez estaba consumida por la ansiedad cuando esperaba ver si sus hermanos, sobrinos, sobrinas y amigos saldrán de los escombros con vida .
“Hacemos un llamado al gobierno, a los países del mundo, que nos ayuden” manifestó, suplicando por máquinas que fueran capaces de mover estructuras colapsadas. “Todavía hay gente viva”.
Fuerzas del gobierno distribuían comida y agua a los sobrevivientes en La Guaira, mientras que la presidenta encargada Delcy Rodríguez dijo que su gobierno estaba trabajando para montar una respuesta total durante estas “horas críticas para el rescate de las personas vivas”. Dio la bienvenida a la llegada de rescatistas y ayuda humanitaria de todo el mundo. Rodríguez indicó que La Guaira ha sido militarizada y que viene más ayuda, aun cuando los residentes dijeron que era apenas una fracción de la ayuda que necesitaban.
Una imagen satelital muestra un edificio destruido y escombros que bloquean una carretera en Macuto, Venezuela, el 26 de junio de 2026, tras los terremotos que azotaron el país. Vantor/Handout vía REUTERS.
El desastre natural es el último reto para Rodríguez, la ex vicepresidenta que asumió el cargo en enero tras la captura de Nicolás Maduro, por parte del ejército de Estados Unidos. Venezuela enfrenta problemas económicos desde hace más de una década, y muchas personas rechazan la legitimidad del movimiento político que representa Rodríguez.
Se espera que el número de víctimas aumente, y civiles reportaron decenas de miles de personas desaparecidas en bases de datos digitales independientes. Es probable que el número de desaparecidos incluya a quienes han estado incomunicados debido a la falta de señal de telefonía celular en las zonas de desastre. Algunos reportes pueden estar duplicados ya que varios seres queridos podrían estar buscando a la misma persona.
La cifra de heridos subió a más de 3.300 hasta el mediodía del viernes, y las autoridades dijeron que habían rescatado a 243 personas.
Sismos dejan a millones de personas conmocionadas
La desesperación aumentó al cumplirse casi dos días sin noticias de decenas de miles de personas (Reuters)
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) subrayó que hasta 6,76 millones de personas en Venezuela podrían verse afectadas por los sismos, unos 2 millones tan sólo en Caracas. Loyce Pace, directora regional de la Cruz Roja Internacional para las Américas, afirmó que “la gente todavía está aterrorizada de volver a entrar a lo que eran sus hogares”.
La desesperación empezó a aumentar el viernes, ya que muchas familias aún no habían encontrado a sus seres queridos desaparecidos, continuaban durmiendo en la calle o lloraban a familiares muertos en el desastre.
“Me quedé prácticamente solo ya en esta vida”, dijo Omar Reyes, quien caminaba entre los escombros donde dos de sus hijos estaban enterrados. Indicó que alrededor de 20 familiares han muerto en el desastre.
En Catia La Mar, una comunidad adyacente al principal aeropuerto del país, multitudes de personas comenzaron a saquear bienes básicos como papel higiénico y comida de las tiendas. Otros se agolparon alrededor de una camioneta civil que repartía panes y agua. Un soldado intervino para permitir que el vehículo se fuera. La gente convirtió el estacionamiento de una farmacia en un refugio improvisado al instalar lonas, hamacas y tiendas de campaña.
A unos cuantos kilómetros de distancia, Yuleidy Cadenas estaba frente a un edificio de viviendas públicas colapsado, observando a otros venezolanos y a equipos de emergencia extranjeros y locales, recién llegados, trabajar entre los escombros. Esperaba que su hijo, su madre y su hermano fueran sacados con vida.
Huyó, descalza, de un edificio cercano que se derrumbaba el miércoles y encontró que la torre de apartamentos de su madre, en el piso 12, se había desplomado como un acordeón. Cadenas, de 28 años, sollozaba al recordar que el viernes era el 12mo cumpleaños de su hijo.
“Yo subí a los escombros y les decía que me gritaran, y no, nadie, ni mi hermano, ni mi hijo, ni mi mamá”, relató Cadenas. “Yo sólo estoy aquí esperando a que los saquen”.
Unos minutos después, un cuerpo fue sacado de los escombros. No era el de su madre.
Ayuda internacional en camino
Equipos de rescate internacionales de México, Estados Unidos, Suiza y Colombia llegaron a Venezuela para apoyar las tareas de búsqueda (Reuters)
Las autoridades de Venezuela dijeron el viernes que 861 voluntarios internacionales de México, Estados Unidos, El Salvador, Suiza, Colombia y otros lugares estaban trabajando en Venezuela. Se esperaban muchos más de otros países en las próximas horas y días. La ONU dijo que 1.000 efectivos de emergencia en 25 equipos de búsqueda y rescate de todo el mundo estaban en camino.
En la principal autopista del país, caravanas de fuerzas estatales, personal de emergencia, camiones de volteo y maquinaria pesada se movían en dirección a la tragedia. Una camioneta civil que transportaba colchonetas tenía sus ventanas marcadas con “Ayuda desde Trujillo” .
Algunos sobrevivientes emergen de entre los escombros
La prensa estatal ha reportado momentos de esperanza entre la destrucción, incluyendo el rescate de un joven sacado en camilla de un edificio afectado en el distrito de San Bernardino, en Caracas, ante los aplausos de los presentes, mientras su madre, entre lágrimas, le decía “Leandro, te amo”.
La televisión pública venezolana emitió las imágenes de una niña, cubierta de polvo y envuelta en una sudadera, que emergía de entre los escombros con la ayuda de rescatistas. El jefe del grupo de rescate metropolitano de Caracas, José Luis Núñez, explicó que fue hallada en un edificio de 10 pisos de La Guaira que colapsó.
“Queremos destacar la fortaleza, el empeño y las ganas de vivir de esta niña”, apuntó Núñez.
El Servicio Geológico de Estados Unidos indicó que ambos terremotos tuvieron su epicentro cerca de Morón, en la costa del Caribe, a unos 170 kilómetros (105 millas) al oeste de Caracas. El impacto de los dos sismos, combinado con los movimientos sísmicos superficiales, amplificó la destrucción, explicó Marcos Ferreira, geofísico e investigador del Servicio Geológico de Brasil.
De acuerdo con la entidad, la magnitud del sismo que se presentó en Venezuela fue de 7,5 y el epicentro fue en la costa del país, cerca de Caracas.
“Evento Sísmico Internacional – Boletín Actualizado 1, 2026-06-24, 17:04 hora local. Magnitud 7,0, profundidad 0 km, Near Coast of Venezuela“, indicaron.
— Servicio Geológico Colombiano (@sgcol) June 24, 2026
El SGC también informó que el sismo registró una profundidad superficial, es decir, inferior a 30 kilómetros, una condición que suele facilitar que estos eventos sean percibidos en amplias zonas, según factores como su magnitud y las características geológicas de cada territorio.
De acuerdo con la información entregada por la entidad, los puntos de referencia más cercanos al epicentro fueron Maracay, a 73 kilómetros; Isla Ratón, a 75 kilómetros; y Valencia, a 85 kilómetros de distancia, todas ubicadas en Venezuela.
Entretanto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) aseguró que el sismo ocurrido este 24 de junio frente a las costas de Venezuela no genera riesgo de tsunami para el litoral Caribe colombiano.
La entidad precisó que esta evaluación se realizó con base en la información proporcionada por la Dirección General Marítima (Dimar).
En varios videos que rondan las redes sociales quedó registrado el momento del temblor. Numerosos videos difundidos en redes sociales muestran lámparas, muebles y distintas estructuras sacudiéndose, mientras ciudadanos intentaban evacuar viviendas, oficinas y centros comerciales.
Una modelo colombiana fue encontrada muerta dentro de una valija en Bogotá, Colombia. La Justicia analiza las últimas personas que la vieron.
Una modelo de 36 años proveniente de Colombia, identificada como Natalia Villalba Angarita, fue encontrada muerta dentro de una valija en un departamento de alquiler temporario del norte de Bogotá el pasado 22 de junio.
Ahora, la investigación apunta a reconstruir sus últimos movimientos, mientras surgen nuevas pistas sobre las personas que estuvieron con ella antes de su muerte.
X: @aqmoncaleanowtr
Cómo fue el crimen
El cuerpo de Villalba fue encontrado dentro de una valija gris ubicada en la ducha de un departamento del barrio Chicó Norte. Según los investigadores, había sido dejada con una pequeña abertura bajo una canilla abierta, una maniobra que habría deteriorado posibles pruebas biológicas y dificultado la determinación de la causa de muerte.
La valija en la que encontraron el cuerpo de la modelo en Colombia.
X: @aqmoncaleanowtr
Las cámaras de seguridad registraron el ingreso de varias personas al inmueble durante las semanas previas. Entre ellas, aparece un ciudadano británico que entró al departamento el 17 de junio y se retiró al día siguiente. Las imágenes también lo muestran trasladando sábanas hacia la zona de lavandería del edificio, un detalle que quedó bajo análisis de los investigadores.
Según los registros del edificio, la mujer se alojaba en el departamento desde el 3 de junio bajo la modalidad de alquiler temporario y tenía previsto abandonar el lugar el 21 de junio. Durante ese período, las autoridades detectaron el ingreso de al menos 15 personas al inmueble, una información que ahora es clave para reconstruir las horas previas al crimen.
Otro elemento que llamó la atención fue el hallazgo de dos pasaportes de la víctima con variaciones en su identidad. A partir de ese dato, los investigadores comenzaron a revisar sus movimientos migratorios y confirmaron viajes recientes a Río de Janeiro y Madrid. La información será cruzada con los desplazamientos de las personas que estuvieron en contacto con ella durante los últimos días.
Los pasaportes de la modelo que recuperaron las autoridades luego de su muerte.
X: @PasaenBogota
Quién descubrió el cuerpo de la modelo colombiana
El hallazgo ocurrió el 22 de junio, cuando una empleada de limpieza ingresó al departamento 702 tras no obtener respuesta de los ocupantes. Al llegar al baño, encontró la valija abierta dentro de la ducha y dio aviso inmediato a las autoridades.
La madre de la modelo aseguró que había perdido contacto con su hija varios días antes del hallazgo y reveló que su teléfono celular nunca fue encontrado en el lugar. Además, indicó que las llamadas y mensajes dejaron de tener respuesta desde días antes de que se descubriera el cuerpo.
Por el momento no hay personas imputadas, aunque al menos dos individuos permanecen bajo observación. La salida de Colombia del ciudadano británico poco después de los hechos incluso abrió la posibilidad de una cooperación internacional para localizarlo y tomarle declaración.
El caso generó una fuerte conmoción en Bogotá y reavivó el recuerdo de otro crimen que impactó al país en 2023: el asesinato de Valentina Trespalacios, cuyo cuerpo también fue encontrado dentro de una valija. Mientras tanto, los peritajes y el análisis de las cámaras de seguridad continúan siendo las principales herramientas para intentar esclarecer qué ocurrió con Natalia Villalba.
Según el conteo preliminar oficial, el candidato outsider derrotó a Iván Cepeda en un balotaje ajustado; el aspirante oficialista anticipó que impugnará 33.000 mesas; Petro denunció irregularidades y pidió esperar la revisión final
– Menos de 250.000 votos. Por esa diferencia mínima, el outsider de derecha Abelardo de la Espriella se impuso sobre el oficialista Iván Cepeda y será el próximo presidente de Colombia, según el escrutinio preliminar oficial. El conteo avanzó a toda velocidad y confirmó una victoria por menos de un punto, en un balotaje de infarto que fue leído, en buena medida, como un plebiscito negativo para el presidente saliente, Gustavo Petro. También dejó otra postal: la de un país profundamente dividido.
Con un 99,86% de las mesas escrutadas, la tendencia era irreversible a favor de este abogado de 47 años que llega a la presidencia en su primer intento y sin ninguna experiencia política previa, por el momento, con el 49,65% de los votos para su Defensores de la Patria, frente al 48,70% recibido por el candidato del Pacto Histórico y delfín de Petro.
Seguidores del candidato presidencial colombiano por el movimiento Defensores de la Patria, Abelardo de la Espriella, reaccionan mientras observan los resultados parciales proyectados en una pantalla durante la segunda vuelta electoral presidencial en CaliJOAQUIN SARMIENTO – AFP
La diferencia mínima, sin embargo, dejaba también otra lectura: lejos de cerrar la grieta que marcó los últimos años, el resultado exponía a un país totalmente partido en dos, en línea con otras elecciones recientes de América Latina, donde los triunfos por márgenes estrechísimos —como ocurrió en Perú— dejaron a los nuevos gobiernos con un mandato frágil y una sociedad atravesada por la desconfianza, el hartazgo y la polarización.
En ese clima, Cepeda advirtió que el resultado inicial “no es vinculante” y anticipó que impugnará 33.000 mesas de votación. El candidato izquierdista aseguró, sin embargo, que reconocerá el resultado de la elección presidencial una vez que concluya el escrutinio definitivo.
Por su parte, Petro, un protagonista incómodo durante la campaña, intervino vía X y pidió que una serie de mesas fueran “de inmediato impugnadas”. “La votación casi empatada, nadie llega al 50% obliga a esperar los escrutinios”, escribió el mandatario saliente.
Dato sobre el preconteo contando poblacionalmente.
Minutos más tarde, con casi el 100% de las mesas informadas, insistió en que todavía “no sé puede proclamar ninguno presidente”, aunque llamó a la “tranquilidad” ciudadana. “Es el escrutinio el que determina quién es el presidente. Obedezco a los jueces”, agregó.
Lejos de bajar el tono, volvió luego a tensar el clima con una nueva denuncia. “No están dejando entrar los abogados de escrutinio en Corferias de Bogotá. Le solicito a la policía nacional y a los jueces de escrutinio dejar entrar a todos los abogados de escrutinio. Solo los jueces determinan quien es el presidente de Colombia. Toda declaratoria hoy de un triunfo en las elecciones solo es deseo”, escribió.
Cerca de las 7 de la tarde, se pronunció por primera vez el propio presidente electo Abelardo de la Espriella a través de un mensaje en X en el que celebró la victoria y agradeció a los casi 13 millones de colombianos que “depositaron su confianza en [el candidato a vicepresidente] José Manuel Restrepo, en el Tigre y en este gran sueño llamado Patria Milagro”.
“Este respaldo histórico nos llena de gratitud, pero también de una enorme responsabilidad. Hoy comienza una nueva etapa para nuestro país, una etapa construida sobre la voluntad libre y democrática de millones de ciudadanos que decidieron creer en una Colombia grande, segura, próspera y llena de oportunidades”, escribió el mandatario electo.
En una trasmisión en vivo desde sus redes sociales, De la Espriella agradeció además a “Dios por este milagro que ha obrado en medio de tanta situación compleja” y aseguró haber recibido el apoyo del presidente norteamericano, Donald Trump, a través de una llamada telefónica tras conocerse los resultados.
El batacazo de Abelardo
Desconocido para la política en la previa de esta contienda electoral, el presidente electo llegó a la segunda vuelta en el mejor momento de su campaña.
Con los resultados del 31 de mayo, que lo pusieron a la delantera con el 43,74% de los votos y sellaron su pase al balotaje, De la Espriella rompió por primera vez, y definitivamente, el techo del 30% de intención de voto.
Abelardo de la Espriella muestra su papeleta electoral en un puesto de votación durante las elecciones presidenciales, en Barranquilla, Colombia, el 21 de junio de 2026[e]Campaign team of the Defender – XinHua
A partir de entonces, no paró de crecer. Tras asegurarse el apoyo de los sectores de la derecha tradicional que no lo habían acompañado en la primera vuelta, haber conseguido la bendición de múltiples grupos religiosos en un país profundamente cristiano y haberse hecho fuerte en la clase media y media baja, De la Espriella consiguió proyectarse más allá de lo necesario para vencer a Cepeda.
Principalmente, el outsider consiguió el apoyo fundamental del Centro Democrático, el partido creado en 2013 por el histórico líder de la derecha colombiana Álvaro Uribe. Apenas conocidos los resultados de la primera contienda, la candidata del uribismo Paloma Valencia reconoció la derrota y se alineó detrás del “Tigre” con un mensaje en conferencia de prensa.
Lo mismo hizo el propio Álvaro Uribe vía X, en un video en el que llamó a votar por el candidato insistiendo en que “Colombia no puede seguir en el camino de convertirse en la sucursal del chavismo”.
Abelardo de la Espriella saluda a sus seguidores después de votar en la segunda vuelta electoral en BarranquillaRodrigo Abd – AP
Ahora, el desafío para el futuro presidente será, en primer lugar, afianzar su poder en una Colombia profundamente dividida, para así intentar llevar a cabo sus múltiples y ambiciosas promesas de campaña.
Con una clara inspiración en el modelo económico del presidente de la Argentina, Javier Milei, y un gusto por el programa de “mano dura” al estilo del mandatario de El Salvador, Nayib Bukele, De la Espriella ha prometido un recorte drástico del Estado y anular todos los diálogos de paz iniciados por el gobierno de Petro.
Seguidores de Abelardo reaccionan mientras observan los resultados parciales durante la segunda vuelta presidencial en Cali, Colombia, el 21 de junio de 2026JOAQUIN SARMIENTO – AFP
En cuanto a la economía, el próximo presidente ya adelantó que pretende recortar un 40% el gasto público y eliminar unos 700.000 cargos entre funcionarios y contratistas.
En cuanto a la seguridad, busca imitar el controvertido sistema de megacárceles de El Salvador, denunciado por Amnistía Internacional y Human Rights Watch por condiciones inhumanas y violaciones a los derechos humanos.
Antes de llegar a la presidencia, De la Espriella dijo que firmaría 90 decretos en los primeros días de su gobierno para lograr los objetivos de su “Patria Milagro”. Ahora que se sentará en el sillón de la Casa de Nariño, resta por ver cuánto era promesa y cuánto intención.
Una jornada electoral histórica
La tensión era palpable en Bogotá al inicio de una jornada electoral que rompió récords de participación, con números que superaron incluso aquellos de la primera vuelta, que ya había sido la elección en la que más colombianos habían ejercido su voto en la historia.
Alrededor del emblemático Hotel Tequendama, donde el aspirante del oficialismo había esperado los resultados de la primera vuelta, los locales aparecieron tapiados con amplias planchas de madera ante el temor de posibles disturbios.
Pero la convulsión social que muchos anticipaban no llegó a concretarse, al menos por ahora.
Locales tapiados por miedo a los disturbios en el centro de Bogotá durante el balotaje presidencial, el 21 de junio de 2026. Fuente: Guido Bovone
Alrededor de las 3 de la tarde, cuando la jornada entraba en su tramo final, las calles del centro de Bogotá —hasta entonces casi vacías— empezaron a teñirse con algunas camisetas de la selección nacional, convertidas en emblema de la campaña de De la Espriella y eje de una polémica que llegó incluso a los tribunales.
“Lo que necesitamos en este país es paz, pero la paz sólo se consigue con la fuerza. No podemos dejar que un grupo armado venga a decirle a la gente cómo vivir, que es lo que está pasando gracias a este gobierno. La gente quiere vivir en libertad”, dijo a LA NACION Eduard, un joven vestido con la titular de Colombia.
Propaganda contra Abelardo de la Espriella en el centro de Bogotá, el 21 de junio de 2026. Fuente: Guido Bovone
“Yo lo que espero es que se respeten los resultados. Porque eso es lo bonito de la democracia, que venga uno, que venga otro, pero que cambie y que la gente elija. No queremos que este gobierno se enquiste en el poder”, agregó.
Informe de testigos digitales.
Está subiendo la registraduría formularios E14 sin firmas de jurados.
Esas mesas deben ser de inmediato impugnadas es estricto que los formularios vayan firmados por los formularios E14.
La preocupación por lo que pudiera ocurrir después del cierre de las urnas atravesó buena parte de la jornada. Sin embargo, pese a una serie de denuncias de presuntas irregularidades —entre ellas varias formuladas por el presidente saliente a través de X—, distintos funcionarios y observadores coincidieron en destacar el normal desarrollo de las votaciones en todo el país. Entre ellos, el jefe adjunto de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE), José Antonio de Gabriel.
La herencia Petro
La elección también funcionó como una evaluación del legado de Gustavo Petro. El primer gobierno de izquierda de Colombia, que llegó al poder en un escenario de profunda convulsión social, deja una reconfiguración del debate público, con temas nuevos para la agenda política del país, pero también un sabor agridulce por la larga lista de promesas incumplidas.
A lo largo de sus cuatro años en la Casa de Nariño, Petro se convirtió en un abanderado de la lucha contra el cambio climático, la discusión sobre la memoria histórica y los movimientos sociales vinculados a los derechos identitarios.
Gustavo Petro pronuncia un discurso durante las elecciones presidenciales de Colombia, en Bogotá, el 21 de junio de 2026[e]ANDRES MORENO – XinHua
Logró, además, reducir la pobreza monetaria a su piso histórico, un 28%, y aumentar también de forma inédita el salario mínimo de los colombianos, con un aumento del 23% frente al del 2025.
El gobierno de Petro buscó además hacer bandera de la educación pública, ampliando los cupos universitarios, y de la reforma agraria, a través de la cual distribuyó más de 2 millones de hectáreas.
No obstante, gran parte de estos logros se sustentaron en una política fiscal insostenible, en la que el gasto del Estado rompió la balanza de pagos y obligó al gobierno a una toma desmedida de deuda pública.
Electores consultan las listas electorales durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Jamundí, Colombia, el 21 de junio de 2026Santiago Saldarriaga – AP
Los avances en educación en el sector terciario, por ejemplo, parecen no ser sostenibles económicamente en el largo plazo e incluso podrían haber operado en contra de los sectores iniciales, primario y secundario por absorber demasiados recursos.
Otra de las grandes deudas que deja Petro es la reforma del sistema de salud, una de sus principales batallas con el Congreso.
Luego de varios proyectos rechazados por los parlamentarios, el presidente decidió hacer uso de sus potestades e intervino directamente las EPS, entidades semiprivadas que se encargan de administrar el gasto público destinado a la salud y ofrecer los servicios a la población.
Una mujer emite su voto en un centro de votación durante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, en Villa Paz, Valle del Cauca, Colombia, el 21 de junio de 2026JOAQUIN SARMIENTO – AFP
El gobierno intervino unas ocho entidades semiprivadas encargadas de administrar la prestación de servicios a unos 20 millones de afiliados con el argumento de que estas eran deficitarias y de que gestionaban mal o malversaban los fondos públicos que recibían.
No obstante, desde que el Estado se hizo cargo, los pacientes colombianos insisten en que el sistema se ha deteriorado, siendo frecuente la imposibilidad de conseguir turnos y la falta de insumos médicos y medicinas.
A esto se suma el hecho de que el presupuesto de gasto público destinado al sector es insuficiente, algo en lo que concuerdan gremios, analistas y la Corte Constitucional colombiana.
Iván Cepeda muestra su papeleta electoral en un puesto de votación durante las elecciones presidenciales, en Bogotá, el 21 de junio de 2026[e]ANDRES MORENO – XinHua
Al mismo tiempo, el gobierno de Petro se retira con un amplio historial de denuncias de corrupción, que implican a ministros, más de 50 congresistas y directores de diversas instituciones del Estado.
Por último, la que probablemente sea la herida más grande que deja el gobierno de Petro es el fallido plan de “Paz Total”, un enfoque dialoguista con el que el Estado pretendió negociar la desmovilización de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -aquellas que se negaron a firmar el Acuerdo de Paz de 2016- mientras se declaraba un alto en las operaciones militares del Ejército.
Si bien en un primer momento el enfoque pareció rendir frutos con la disminución de los choques entre los grupos criminales y el Estado, a la larga esta estrategia permitió la expansión de los grupos armados, generando a su vez un nuevo ciclo de violencia entre los mismos en busca del control de las economías ilícitas.
La influencia del cabecilla del cártel creció tras los barrotes, donde llegó a vivir “de lujos y gustos exorbitantes” en una casa de dos pisos dentro de Tocorón, con comodidades inusuales como piscina, discoteca y hasta zoológico
Bajo la supervisión de Washington y con la colaboración de autoridades venezolanas, el máximo líder del Tren de Aragua, Héctor Rustherford Guerrero Flores, conocido como “Niño Guerrero”, fue abatido durante un operativo del Comando Sur de Estados Unidos en el estado Bolívar. El hecho marca un nuevo episodio en la lucha regional contra el crimen organizado para el Ejército estadounidense.
El anuncio oficial llegó por medio de una publicación de Donald Trump en su red Truth Social, despejando rumores que circulaban en Venezuela tras una operación militar en una zona minera. La información confirmaba la muerte del delincuente más buscado de Sudamérica, quien se encontraba prófugo desde hacía más de un año.
La ofensiva se produjo en un contexto de nuevos vínculos entre ambos países, apenas cinco meses después de la detención y extradición de Nicolás Maduro. Las autoridades estadounidenses acusaban al régimen chavista de encubrir y colaborar con el Tren de Aragua, una red señalada por delitos como extorsión, secuestro y trata de personas.
Guerrero, de 42 años, había escapado de la cárcel de Tocorón en 2023, tras un megaoperativo venezolano en el penal considerado la sede principal de la organización. Desde entonces, el Departamento de Estado ofrecía una recompensa de USD 5 millones por información que permitiera su captura. La administración de Maduro también había divulgado una recompensa, sin detallar el monto.
El Tren de Aragua, bajo el mando de Guerrero desde 2015 según InSight Crime, pasó de ser una banda carcelaria local a un grupo criminal transnacional. Washington lo acusaba de haber transformado la organización en una amenaza continental, lo que motivó sanciones financieras y la emisión de alertas internacionales contra sus principales integrantes.
La carrera criminal de Guerrero inició hacia el año 2000, cuando se vio involucrado en ataques a la policía de Aragua y actividades de microtráfico. InSight Crime indica que, en 2015, el propio Guerrero se proclamó líder de la banda en una fiesta local, prometiendo “mejorar las condiciones de vida para los residentes”.
Posteriormente, fue procesado por múltiples asesinatos, robos y delitos relacionados con armas y drogas. En febrero de 2018, aceptó los cargos y recibió una condena de 17 años de cárcel. No obstante, su influencia creció tras los barrotes, donde llegó a vivir “de lujos y gustos exorbitantes” en una casa de dos pisos dentro de Tocorón, con comodidades inusuales como piscina, discoteca y hasta zoológico.
El despliegue policial de 2023 en Tocorón resultó en la publicación de imágenes oficiales con los datos de Guerrero y la lista de delitos por los que era buscado: homicidio, secuestro y terrorismo. Maduro aseguró que, tras el operativo, la banda había sido “desaparecida con la ley y la Constitución en la mano”.
Sin embargo, tras una extensa búsqueda internacional y con la intervención directa de fuerzas estadounidenses, el líder criminal fue localizado en el sur de Venezuela y perdió la vida durante el operativo coordinado. Este hecho busca debilitar la estructura del Tren de Aragua y enviar un mensaje contra las redes delictivas en expansión en la región.
La expansión del Tren de Aragua y las operaciones en el extranjero
Aunque las autoridades venezolanas proclamaron la derrota del grupo, países como Colombia, Chile y Perú siguieron reportando la captura de sospechosos vinculados a la organización. Estos gobiernos reforzaron la alerta internacional ante la persistencia de actividades delictivas asociadas al Tren de Aragua fuera de Venezuela.
“Vivía en la cárcel de Tocorón rodeado de lujos y gustos exorbitantes”, documentó InSight Crime, resaltando la magnitud del poder alcanzado por Guerrero dentro del sistema penitenciario venezolano. Su control se extendía más allá de las rejas, coordinando desde el penal operaciones de tráfico y extorsión en varios países de Sudamérica.
El Tren de Aragua se dedica a la extorsión, el sicariato, el narcotráfico, la prostitución, la trata de personas y hasta la minería ilegal, aunque también ha emprendido en algunos negocios legales
La caída del “Niño Guerrero” representa un golpe a la estructura criminal que, durante años, desafió a las autoridades de la región y facilitó la expansión de la organización hasta territorio estadounidense, donde fue designada como Organización Terrorista Extranjera por la administración Trump. Ahora, con la muerte de su líder, los gobiernos involucrados buscarán capitalizar el resultado para frenar la expansión delictiva y desmantelar las redes aún activas en el continente.