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Escándalo: quedó firme la condena contra la diputada Liliana Salinas por desalojo y alquileres impagos

El Juzgado Civil y Comercial N° 4 de Concordia ratificó el fallo que obliga a la legisladora provincial a abonar más de $2,1 millones junto a sus garantes solidarios tras adeudar casi tres años de renta. El inmueble pertenece a un jubilado y las garantías financieras recayeron sobre dos empleados públicos de bajos ingresos.

La Justicia de Entre Ríos dejó en firme una condena contra la actual diputada provincial Gladys Liliana Salinas, tras desestimarse los recursos pendientes respecto a un conflicto contractual de larga data. La legisladora, oriunda de Concordia, fue condenada de forma definitiva al desalojo del inmueble que ocupaba y al pago solidario de una importante suma de dinero en concepto de alquileres que dejó de abonar durante casi tres años.

La resolución definitiva —que ratifica la sentencia de primera instancia dictada en diciembre de 2025— fue notificada formalmente este viernes 29 de mayo por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N° 4 de Concordia, a cargo del Dr. Jorge Ignacio Ponce, bajo la secretaría del Dr. Alejandro Centurión.

Según lo observado por 7Paginas, el expediente judicial N° 11.461, caratulado “Iriarte, Francisco Ramón c/ Salinas, Gladys Liliana y otros s/ Desalojo y cobro de alquileres”, establece una condena civil que alcanza no solo a la referente política, sino también a sus garantes solidarios, quienes habían denunciado públicamente el accionar de la legisladora.

El detalle del fallo judicial

El dictamen judicial impone obligaciones perentorias y detalla de manera pormenorizada la extensión de la deuda acumulada por la legisladora:

Desalojo formal: Se condena a Gladys Liliana Salinas a desalojar la propiedad ubicada en calle Laprida N° 1747 de Concordia, orden que se hace extensiva de forma general a cualquier otro ocupante del lugar, debiendo restituirse la posesión al demandante, Francisco Ramón Iriarte. El fallo toma en consideración las actas de recupero del inmueble labradas mediante mandamiento con fecha del 29 de mayo de 2024.

Monto de la condena: La diputada Salinas, en conjunto con sus fiadores solidarios, Sebastián Aníbal Iglesias y Elbio Aníbal Rodríguez, deberán abonar al demandante de forma solidaria y en un plazo improrrogable de diez días, la suma base de Dos Millones Ciento Ochenta y Dos Mil Quinientos Pesos ($2.182.500).

Períodos adeudados: El monto nominal corresponde a la falta de pago de más de 35 meses de alquileres que incluyen: la totalidad de los meses de mayo a diciembre de 2022; el año completo de 2023 (de enero a diciembre); y los meses de enero y febrero de 2024. A esto se le deben adicionar de forma obligatoria los meses proporcionales transcurridos hasta la toma de posesión judicial del inmueble, junto con los intereses devengados hasta el día del efectivo pago.

Costas del juicio: El tribunal rechazó el reclamo por servicios y tasas accesorias, pero impuso la totalidad de las costas judiciales a los demandados, bajo el principio objetivo de la derrota procesal previsto en el Código de Procedimientos.

Trasfondo social

Más allá del impacto político que representa una condena judicial firme para una legisladora provincial en funciones, el caso despertó una fuerte indignación debido a las características de los damnificados por la maniobra de la diputada del bloque libertario.

Por un lado, el propietario del inmueble de calle Laprida es un jubilado de la ciudad, quien había invertido los ahorros de toda su vida en la compra de esa propiedad con el único objetivo de obtener una renta mensual que funcionara como un complemento básico ante los magros haberes de la jubilación mínima que percibe.

Por el otro, la situación de los garantes solidarios que Salinas presentó para la firma del contrato original agrava el cuestionamiento ético. Sebastián Aníbal Iglesias y Elbio Aníbal Rodríguez son dos empleados públicos de bajos ingresos, cuyos salarios mensuales apenas cubren la canasta básica familiar. Al haber quedado la sentencia en estado firme, las cuentas sueldo y los patrimonios de estos trabajadores quedaron directamente expuestos a embargos judiciales para cancelar la deuda que generó y no pagó la diputada provincial.

Redaccion de 7Paginas

El saqueo 2008-2023: fuerte presión del Poder Político para desactivar la Causa Contratos II

El poder político, a través de fuertes operadores políticos y judiciales, estaría ejerciendo una marcada presión para que la causa conocida como «Contratos I» avance y se cierre responsabilizando de forma exclusiva a la línea administrativa y de empleados menores. Sin embargo, los antecedentes y la constante rotación de funcionarios designados a dedo por los propios vicegobernadores echan por tierra la absurda coartada de la «negligencia». El desvío sistemático del 40% del presupuesto legislativo se mantuvo inalterable durante quince años bajo una matriz instalada en las cúpulas. En los pasillos tribunalicios ya trasciende la inminencia de nuevas denuncias por enriquecimiento ilícito contra los máximos responsables de las cámaras debido a un crecimiento patrimonial que resulta imposible de justificar.

En Tribunales y en los despachos políticos de Entre Ríos se libra actualmente una de las batallas más decisivas de la historia judicial de la provincia. El eje de la disputa es el futuro de la megacausa de los contratos truchos en la Legislatura, un expediente que investiga el desvío multimillonario de fondos públicos a través de contrataciones ficticias. Hoy, el objetivo primordial de quienes ocuparon las máximas autoridades legislativas es que la Justicia avance rápidamente con el tramo denominado «Contratos I» para que «el hilo se corte por lo más delgado«: los empleados administrativos.

La estrategia defensiva de las exautoridades es unificada. Buscan instalar la narrativa de que todo se trató de una severa «negligencia» o «imprudencia» administrativa. Es decir, pretenden convencer a la Justicia de que, durante más de una década, no se dieron cuenta de que una estructura paralela les estaba robando aproximadamente el 40% del presupuesto de la Legislatura. Sin embargo, la lógica temporal y administrativa de la propia Cámara echa por tierra esta insólita coartada y demuestra que la metodología de saqueo estaba profundamente instalada en la cúpula del poder político.

El argumento de la distracción pierde toda sustancialidad al observar minuciosamente la rotación y el perfil de los funcionarios que comandaron las cajas de la Legislatura entrerriana. En el período 2007-2011, cuando José Lauritto asumió la presidencia del Senado tras haber sido diputado nacional, juez federal e intendente de Concepción del Uruguay, designó como Director General de Administración a Juan Domingo Orabona. Para garantizar un control absoluto, Lauritto colocó como subdirector de administración a Néstor Dietz , un hombre de su riñón político en la histórica ciudad uruguayense. Resulta inverosímil que un dirigente de semejante trayectoria judicial y políticasecundado en el manejo diario por un funcionario de su extrema confianza personal, pretenda argumentar que no se percató de que en sus narices se esfumaba el 40% del presupuesto de la Cámara Alta a través de un decreto que él mismo firmó en 2008.

Esta aceitada maquinaria de desvío de fondos públicos no se detuvo cuando cambiaron los nombres de la gestión. Entre 2011 y 2015, bajo la vicegobernación de José Cáceres, Orabona y Dietz dejaron sus puestos para dar lugar al contador Jorge Fabián Lázaro en la Dirección de Administración del Senado, mientras que en Diputados operaban Juan Pablo Aguilera y Alejandro Almada. En el recambio siguiente, de 2015 a 2019, durante la presidencia del Senado a cargo de Adán Humberto Bahl, la dirección general de la administración legislativa quedó bajo la responsabilidad del contador Gustavo Pérez. Como subdirector se desempeñó Maximiliano Argento y en el rol de tesorero se ubicó Emanuel Redondo, todos bajo la estricta coordinación de Andrea Zoff, quien oficiaba como secretaria coordinadora antes de convertirse en viceintendenta de Paraná y actual diputada provincial. La hipótesis del «engaño de los empleados» se desmorona por completo: ¿cómo es posible que a Bahl, siendo contador público, exministro de Gobierno y con un equipo de profesionales de su máxima intimidad controlando la tesorería y la subdirección, también se le haya evaporado idéntico porcentaje presupuestario? La metodología ya estaba institucionalizada por el poder político y continuó inalterable bajo la posterior gestión de Laura Stratta al designar como Director Administrativo  a Jorge Raúl María Otegui, oriundo de Victoria, y luego, al final su mandato como Vicegobernadora, lo hace designar a Otegui en la Fiscalía N° 6  del Tribunal de Cuentas la Provincia, que tiene la responsabilidad de auditar las contrataciones y gastos del Senado, o sea que de un día para el otro Otegui pasó de ser el responsable de las contrataciones y gastos realizados por Stratta a ser el auditor de esos trámites administrativos, una verdadera burla a la sociedad y que los fiscales teniendo estas pruebas apunten hacia otro lado.

Hoy, la enorme preocupación que recorre los despachos del poder tradicional de la provincia de sentirse rehenes del Ministerio Público Fiscal ha desencadenado una fuerte embestida operativa y judicial. Exmandatarios y legisladores de diversas gestiones presionan para limitar el daño legal al primer tramo de la causa, pretendiendo que la culpabilidad recaiga en los empleados de planta, los ordenanzas que sirven el café o «el trapito de la cuadra». El temor de la cúpula no es infundado: en el ámbito tribunalicio trascendió con fuerza que ya se preparan denuncias por enriquecimiento ilícito contra los principales imputados de la causa «Contratos II», apuntando directamente al desproporcionado incremento de sus patrimonios particulares. El antecedente más inmediato es el del exsenador por La Paz, Aldo Ballestena, quien firmaba las contrataciones de la gestión de Bahl y ya arrastra una investigación formal por un patrimonio millonario que no puede justificar. Si las pericias contables avanzan sobre las máximas autoridades de las cámaras en lugar de frenarse en la línea administrativa, la caída de las estructuras de poder en Entre Ríos promete ribetes verdaderamente escandalosos.

El interrogante que se plantea en el seno de la investigación es lapidario: ¿Cómo es posible que una supuesta banda de empleados infieles haya mantenido una misma maniobra de sustracción del 40% del presupuesto si los directores administrativos, designados directamente por las autoridades de la Cámara, cambiaban cada cuatro años? La respuesta evidencia que los empleados no eran los arquitectos de la estafa, sino los ejecutores de una orden superior. Venía una gestión, se iba, asumía una nueva con distintos administradores, y la caja seguía siendo vaciada exactamente con la misma modalidad.

Este modus operandi sistémico quedó al descubierto no solo por la continuidad del desfalco, sino por las propias confesiones de los legisladores en el marco de la investigación del Ministerio Público Fiscal. Diputados y senadores como NavarroRuberto y Darrichón han reconocido en sus declaraciones la existencia de estos 700 contratos que la Justicia investiga como irregulares. Las testimoniales y los videos de las audiencias son contundentes: los legisladores admitieron que firmaban contratos a pedido de los presidentes de las Cámaras, a favor de personas que no conocían y que jamás prestaron servicios en la Legislatura. La lógica interna era de un reparto de cupos; reconocían tener unos diez contratados propios que sí conocían («diez para mí»), pero firmaban veinte, treinta o hasta cien contratos ajenos, en blanco, para alimentar la maquinaria de recaudación avalada desde arriba.

El marco normativo que facilitó esta sangría de fondos públicos tuvo su punto de partida en un decreto firmado por el entonces vicegobernador José Lauritto en el año 2008. Esa resolución fue la piedra angular de un sistema que se siguió implementando, gestión tras gestión, hasta el año 2023. La posta pasó del Senado presidido por Lauritto a las gestiones de José Cáceres, Adán Bahl y Laura Stratta. En la Cámara de Diputados, el esquema fue idéntico, traspasándose el poder desde José Allende a Sergio Urribarri y posteriormente a Ángel GianoEn la Cámara Baja, el encubrimiento llegó a ribetes escandalosos: las pruebas documentales correspondientes al período 2008-2011 desaparecieron misteriosamente o fueron quemadas.

Resulta un foco de controversia la decisión temporal que adoptó la Justicia en su momento al recortar el período de investigación estrictamente entre 2008 2018. Existen indicios contundentes de que la metodología fraudulenta continuó de forma ininterrumpida cinco años más, hasta 2023. El inexplicable tope temporal fijado por los fiscales benefició de facto a las últimas gestiones, limitando el daño judicial.

Hoy, la urgencia de los expresidentes de ambas Cámaras por acelerar la causa «Contratos I» tiene una motivación clara y económica. Al reducir el megafraude a un acto de «negligencia» y responsabilizar a las líneas inferiores, las autoridades que comandaron la provincia evitan el escrutinio judicial sobre lo más sensible de la trama: sus propios patrimonios. Si la Justicia acepta que los vicegobernadores y presidentes de la Cámara fueron simples funcionarios imprudentes y distraídos a los que les robaron el 40% del presupuesto en sus narices de forma continuada, el hilo investigativo se cortará abruptamente, garantizando la impunidad de las cúpulas y ocultando el verdadero destino de los fondos sustraídos durante quince años ininterrumpidos.

FUENTE : EL P. DE RICARDO DAVID

Vergara: “No se puede advertir durante 20 años que el sistema es inviable y actuar como si el problema hubiera empezado ahora”

El senador provincial Gustavo Vergara sostuvo que el debate previsional que hoy atraviesa Entre Ríos “no apareció de un día para el otro” y recordó que durante más de dos décadas distintos gobiernos peronistas reconocieron públicamente los problemas estructurales de la Caja de Jubilaciones sin avanzar en una reforma de fondo.

“El sistema previsional provincial viene siendo diagnosticado desde hace años por los propios dirigentes del peronismo. Hubo advertencias, informes, discursos y hasta borradores de reforma. Lo que nunca hubo fue la decisión política de avanzar en una transformación estructural”, señaló.

Vergara recordó que parte de la problemática actual se remonta a los años noventa, cuando se sancionó la Ley 8.732, base del régimen previsional vigente, que fijó edades jubilatorias que prácticamente no se modificaron hasta la actualidad, en un contexto demográfico y económico muy diferente al actual.

“Con el paso de los años las advertencias fueron cada vez más explícitas. Durante la gestión de Sergio Urribarri, el entonces presidente de la Caja de Jubilaciones, Daniel Elías, ya alertaba sobre la sustentabilidad del sistema. Y durante el gobierno de Gustavo Bordet esas advertencias llegaron al máximo nivel”, afirmó.

En ese sentido, recordó que el propio Bordet sostuvo en la Asamblea Legislativa de 2020 que si no se abordaba el problema el sistema “iba a volar por los aires”.

“Lo llamativo es que quienes reconocían el problema nunca avanzaron en una solución. El diagnóstico estuvo durante años. Lo que faltó fue la decisión de actuar”, remarcó.

El legislador también señaló que la actual gestión recibió una situación financiera crítica.

“El último tramo del gobierno anterior transcurrió sin reformas de fondo, pese al creciente déficit de la Caja y a las reiteradas advertencias sobre su sustentabilidad. En algunos ejercicios, el rojo previsional llegó a equivaler a cerca de cuatro veces la inversión provincial en obra pública e infraestructura”, indicó.

Vergara agregó que la situación heredada también incluía importantes falencias administrativas vinculadas al financiamiento nacional del sistema.

“Entre 2017 y 2023 no se realizó un solo reclamo formal por las transferencias adeudadas por ANSES ni se solicitaron las auditorías previstas por ley para determinar los saldos definitivos. Había balances sin firma, ejercicios sin elaborar y un vínculo institucional con Nación prácticamente interrumpido desde hacía más de seis años”, afirmó.

Asimismo, destacó que la falta de gestión también tuvo consecuencias económicas concretas para la provincia.

“Sólo la diferencia determinada a favor de Entre Ríos por la auditoría correspondiente al año 2020 —que nunca había sido reclamada— ascendía a 2.500 millones de pesos de entonces. Actualizada a valores actuales, representa alrededor de 68.000 millones de pesos que la provincia dejó de reclamar oportunamente”, señaló.

Finalmente, el senador recordó declaraciones recientes del ex candidato a gobernador del peronismo, Adán Bahl, quien reconoció que el déficit de la Caja constituye un problema real que hoy se financia con recursos de todos los contribuyentes entrerrianos.

“La discusión previsional debe ser seria y responsable. Podemos debatir herramientas, mecanismos y alternativas. Lo que no podemos hacer es ignorar la historia. No se puede advertir durante 20 años que el sistema es inviable y actuar como si el problema hubiera empezado recién ahora”, concluyó.

MID Concordia: comienza a mirar el 2027

El Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) de Concordia abrió sus puertas este jueves para activar “el trabajo 
 político de cara a 2027

La sede partidaria fue el escenario del primer gran encuentro de militantes y afines que marcó el comienzo de una nueva etapa para el espacio que acompaña al gobernador Rogelio Frigerio en Concordia.

Los convocantes fueron los dos hombres fuertes del MID local: Manuel Troncoso, actual ministro de Gobierno y Trabajo de Entre Ríos, y Guillermo Marcone, referente del partido en la ciudad.

Durante el encuentro, los dirigentes analizaron el contexto político nacional y provincial, identificaron desafíos y pusieron el foco en sostener el rumbo de gestión trazado por Frigerio. El trasfondo electoral estuvo muy presente: acompañar la reelección del gobernador y consolidar la gestión de Francisco Azcué en Concordia, ciudad que en 2023 le arrebató al peronismo después de cuarenta años.

Troncoso expresó que “cuando el gobernador recorre la provincia siento que estamos bien. Hay mucha confianza en lo que venimos haciendo, intentando con una fuerza titánica reorientar Entre Ríos hacia una provincia productiva que genere empleo genuino”. Sobre Frigerio no dejó margen: “Es un convencido de que estamos transformando la provincia, y cuatro años no son suficientes para eso”.

Por su parte, Marcone resaltó que “en tiempos de transformaciones y tensiones, siempre hay que apostar a la  política como herramienta de acuerdos” y destacó que “este tipo de espacios de debate político son necesarios para construir acuerdos y fortalecer gestiones”.

La batalla por el sello: el PJ Concordia dividido entre la renovación proclamada y las denuncias de usurpación partidaria

Más allá del anuncio de una nueva conducción partidaria, distintos dirigentes, consejeros y autoridades del justicialismo local comenzaron a plantear serios interrogantes sobre la validez institucional del procedimiento mediante el cual se proclamó al Dr. Agustín Cáceres como nuevo presidente del Partido Justicialista de Concordia.

Las observaciones no se limitan a diferencias políticas internas. Por el contrario, apuntan a posibles incumplimientos de requisitos estatutarios básicos que podrían derivar en impugnaciones formales y abrir una disputa sobre la legitimidad de las decisiones adoptadas.

La controversia sobre las supuestas renuncias

El primer punto de conflicto surge de las declaraciones públicas de Facundo Ruiz Díaz, quien asegura no haber presentado su renuncia a la presidencia del Consejo Departamental. En la misma línea, la vicepresidenta Yanina Barbona afirmó que continúa en funciones y que jamás fue notificada sobre un proceso destinado a reemplazar autoridades.

De confirmarse estas versiones, surge una pregunta central: ¿sobre qué fundamento institucional se declaró la vacancia de los cargos y quién estaba facultado para hacerlo?

Cuestionamientos por la falta de convocatoria

Otro de los aspectos señalados por fuentes partidarias es la presunta ausencia de una convocatoria formal a la totalidad de los integrantes del Consejo Departamental.

Según estas versiones, tampoco habría existido una comunicación previa que incluyera un orden del día donde se anunciara el tratamiento de una eventual acefalía o la designación de nuevas autoridades.

En cualquier órgano colegiado, la convocatoria regular y la debida notificación de sus integrantes constituyen condiciones esenciales para garantizar la transparencia y la validez de las decisiones adoptadas.

Dudas sobre el quórum necesario

La reunión en la que se habría definido el recambio contó, según trascendió, con la participación de siete de los quince consejeros titulares que integran el organismo partidario.

Esa circunstancia abre otro foco de controversia: si la cantidad de asistentes resultó suficiente para habilitar el funcionamiento formal del cuerpo y para adoptar una resolución de semejante trascendencia institucional.

Una mayoría que también es discutida

A las dudas sobre el quórum se suma el debate respecto de la mayoría necesaria para modificar la conducción partidaria.

Dirigentes consultados sostienen que una decisión de esta naturaleza requeriría el respaldo de la mitad más uno de los integrantes del Consejo Departamental, es decir, al menos ocho votos afirmativos.

Si efectivamente participaron siete consejeros y existió al menos un voto negativo, como trascendió desde el propio encuentro, la decisión podría enfrentar nuevos cuestionamientos sobre su validez.

Representación y participación de las minorías

Las críticas también alcanzan a la falta de participación de autoridades partidarias que integran la estructura institucional del PJ local.

La ausencia de notificación a consejeros, vicepresidentes y otros dirigentes con representación formal podría ser interpretada como una vulneración de los mecanismos internos de participación y control previstos para la toma de decisiones relevantes.

Se trata de un aspecto especialmente sensible en organizaciones políticas donde la representación de las distintas corrientes internas constituye uno de los pilares de funcionamiento democrático.

Un conflicto con posible derivación institucional

Las discrepancias ya no parecen limitarse al terreno político. Si las irregularidades denunciadas son formalizadas, el conflicto podría escalar hacia los órganos partidarios provinciales e incluso derivar en actuaciones ante la Justicia Electoral.

En ese escenario, la discusión dejaría de ser exclusivamente política para transformarse en una controversia institucional destinada a determinar cuál es la conducción legítima del PJ Concordia.

Lo que no se dice

Detrás de la discusión reglamentaria emerge una disputa de mayor profundidad: el control de la estructura partidaria de cara a la reorganización del peronismo local y a la construcción electoral con vistas a 2027.

La batalla no parece centrarse únicamente en nombres propios ni en un simple relevo generacional. Lo que está en juego es quién conducirá el proceso de reconstrucción política de un espacio que viene atravesando años de derrotas electorales, divisiones internas y pérdida de representación social.

Por eso, la polémica trasciende la figura de Agustín Cáceres o de Facundo Ruiz Díaz. Lo que se discute es si la renovación puede construirse respetando las reglas internas o si la urgencia por modificar liderazgos terminó generando un conflicto que amenaza con profundizar aún más las fracturas existentes.

Mientras una parte del justicialismo habla de renovación, otra denuncia un intento de imponer autoridades por fuera de los mecanismos establecidos. Entre ambas posiciones, el PJ Concordia enfrenta una nueva prueba de legitimidad cuya resolución podría marcar el rumbo político del partido durante los próximos años.

“No fui notificada”: fuerte denuncia de la vicepresidenta del PJ Concordia contra las nuevas autoridades

CONCORDIA. La reciente designación de nuevas autoridades en el Partido Justicialista de Concordia, presentada oficialmente como una etapa de renovación y recambio generacional, comenzó a generar las primeras controversias internas. Esta vez fue la actual vicepresidenta del PJ Concordia, Yanina Barbona, quien salió públicamente a cuestionar la legitimidad del procedimiento mediante el cual se anunció la nueva conducción partidaria.

En declaraciones realizadas a Análisis Litoral, Barbona aseguró no haber recibido ninguna notificación formal por parte del Partido Justicialista Provincial sobre la decisión comunicada en las últimas horas, pese a encontrarse ejerciendo un cargo electivo vigente dentro de la estructura partidaria.

La dirigente fue más allá y advirtió que la situación no solo vulneraría derechos políticos adquiridos mediante el voto de los afiliados, sino que además se produce en un contexto donde existen denuncias administrativas y judiciales aún pendientes de resolución respecto de la situación institucional del partido en Concordia.

“No fui notificada de ninguna decisión”

“Quiero ser clara y hablo solamente por mí. Soy Yanina Barbona, vicepresidenta del PJ Concordia, y no recibí ninguna notificación sobre esta decisión por parte del PJ Provincial”, expresó.

Según manifestó, el conflicto institucional que atraviesa el justicialismo concordiense no es nuevo y actualmente es materia de denuncias tanto ante organismos partidarios como ante la Justicia.

La dirigente sostuvo además que durante la ausencia del entonces presidente partidario, cumplió con las responsabilidades que le correspondían estatutariamente, llevando adelante las actividades partidarias durante la campaña electoral de 2025.

“Cuando el presidente Ruiz Díaz estuvo ausente, fui quien sostuvo el funcionamiento del partido durante la campaña de la Lista 501 Fuerza Entre Ríos, encabezada por Adrián Bahl y Guillermo Michel. Cualquier compañero puede dar testimonio de que trabajamos para que el PJ Concordia siguiera siendo la casa de todos los militantes”, afirmó.

Denuncias por violencia política y restricciones internas

Uno de los aspectos más delicados de su exposición pública está vinculado a las denuncias que asegura haber realizado contra integrantes del sector que posteriormente tomó control de la sede partidaria.

Barbona señaló particularmente al dirigente Javier Orduna, a quien responsabiliza por situaciones de maltrato que derivaron en una denuncia formal.

Según su relato, los episodios no solo no cesaron, sino que se profundizaron con el tiempo.

“Priorizando mi integridad física y emocional, se me recomendó no concurrir sola al establecimiento partidario. Incluso cuando solicité las llaves o que se me permitiera ingresar para realizar reuniones con compañeros, se me negó el acceso”, denunció.

La vicepresidenta sostuvo además que jamás existió un intento de acercamiento o diálogo para resolver las diferencias internas y que, por el contrario, las acciones recientes profundizan la división dentro del movimiento.

El eje de la discusión: legitimidad y democracia interna

Más allá de las diferencias personales o sectoriales, el planteo de Barbona introduce un debate de fondo sobre la legalidad y legitimidad del procedimiento utilizado para modificar la conducción partidaria.

La dirigente recordó que su cargo fue obtenido mediante una elección interna y refrendado posteriormente por los órganos partidarios competentes.

“A mí me eligieron los afiliados. No llegué por designación de nadie. Mi función fue respaldada por una elección democrática y por el Consejo Departamental que ratificó lo que correspondía por voluntad de los afiliados”, expresó.

Sus declaraciones también contienen una crítica hacia los mecanismos internos que, según considera, terminan alejando al partido de los problemas reales de la sociedad.

“No tienen respeto por los afiliados, los militantes ni por los vecinos que hoy atraviesan una situación muy difícil. Solo generan odio y más distancia entre compañeros”, afirmó.

Una advertencia hacia el PJ Provincial

Las palabras de Barbona también pueden interpretarse como un mensaje directo hacia las autoridades provinciales del justicialismo.

Su reclamo apunta a que los organismos partidarios competentes revisen lo actuado, especialmente considerando que existen denuncias pendientes y que, según sostiene, no se habrían respetado los procedimientos estatutarios ni las garantías democráticas internas.

La controversia abre un nuevo capítulo dentro de la ya compleja realidad que atraviesa el peronismo concordiense, donde los debates sobre renovación, representación y legitimidad parecen estar lejos de resolverse.

Lo que no se dice

Mientras algunos sectores celebran el recambio generacional anunciado esta semana, otros advierten que ninguna renovación puede consolidarse si previamente no se despejan las dudas sobre los mecanismos utilizados para producirla.

Porque en política no alcanza con hablar de democracia interna: también hay que practicarla.

Y cuando una autoridad electa denuncia que fue desplazada sin notificación formal, que existen denuncias sin resolver y que se desconocieron derechos adquiridos por el voto de los afiliados, la discusión deja de ser exclusivamente política para convertirse en una cuestión institucional.

La pregunta que comienza a recorrer los pasillos del peronismo concordiense es tan sencilla como incómoda: ¿puede construirse una nueva etapa partidaria ignorando los procedimientos que le dan legitimidad?

Antecedentes del conflicto

  • Cómo quedó conformado el PJ Concordia tras las últimas elecciones internas.
  • El rol de la vicepresidencia cuando se ausentó el presidente.
  • Las denuncias mencionadas por Barbona.
  • La reciente presentación de Agustín Cáceres y Sabrina Mazariche Parody.

Qué puede pasar ahora

  • Posible intervención del PJ provincial.
  • Resolución de las denuncias pendientes.
  • Impacto en la unidad del peronismo de Concordia de cara a futuras elecciones.

Analisis Litoral

¿Renovación o reciclaje? Cuando la memoria de los pueblos empieza a despertar

Durante más de cuarenta años, Concordia y gran parte de Entre Ríos fueron conducidas por dirigentes que, bajo distintos nombres, sellos y consignas, construyeron una relación política basada más en la dependencia que en el desarrollo.

Generación tras generación, los vecinos vieron desfilar campañas cargadas de promesas, caminatas multitudinarias, actos partidarios y consignas épicas que prometían una sociedad más justa. “Hasta la victoria siempre”, “Juntos por el pueblo”, “La patria es el otro” y tantas otras frases que, con el tiempo, fueron perdiendo significado frente a una realidad que nunca terminó de cambiar para miles de familias.

Cada elección repetía el mismo ritual. Los candidatos recorrían los barrios, estrechaban manos, escuchaban reclamos y prometían soluciones. Algunos incluso apelaban a la necesidad más básica de los sectores vulnerables, intercambiando ayuda inmediata por respaldo electoral. Mientras tanto, muchos ciudadanos votaban con esperanza, convicción o simplemente creyendo que esta vez sería diferente.

Sin embargo, la verdadera victoria parecía estar reservada para otros.

Para esos dirigentes que, una vez alcanzado el poder, construyeron carreras políticas interminables, acumularon privilegios, ubicaron familiares y allegados en cargos estratégicos y aseguraron un futuro económico muy distinto al de aquellos vecinos que les habían confiado su voto.

Hoy muchos de esos protagonistas disfrutan de una vida cómoda, mientras Concordia continúa encabezando rankings que nadie quisiera liderar: pobreza, desempleo, informalidad laboral y falta de oportunidades para los jóvenes.

Pero algo parece estar cambiando.

Lentamente, una parte importante de la sociedad comenzó a abrir los ojos. La cultura de la dádiva pierde fuerza frente a una realidad que demuestra que el progreso genuino solo puede construirse mediante el estudio, el trabajo, el esfuerzo personal y la generación de oportunidades reales.

La pregunta es si ese despertar será definitivo o si volverán a sonar las viejas sirenas de la política tradicional ofreciendo soluciones mágicas para problemas que ellas mismas ayudaron a crear.

El pedido de “normalización” del PJ y una pregunta incómoda

En este contexto apareció un comunicado de la agrupación “Convicción Peronista”, vinculada al ex intendente y ex candidato a gobernador Adrián Bahl, solicitando la normalización del Partido Justicialista de Concordia.

El documento habla de devolverle la voz a la militancia, abrir las unidades básicas, promover elecciones internas y reconstruir la esperanza colectiva.

Sobre el papel, los conceptos resultan atractivos. Participación, democracia interna, militancia y organización territorial son pilares fundamentales de cualquier fuerza política que pretenda representar a la sociedad.

Sin embargo, la pregunta que muchos concordienses se hacen es inevitable:

¿Quiénes son los que hoy hablan de reconstrucción?

Porque gran parte de los dirigentes que impulsan estos discursos formaron parte de las estructuras políticas que gobernaron la ciudad, la provincia y el país durante décadas.

Si Concordia es hoy una de las ciudades más pobres de la Argentina, ¿quiénes deben asumir la responsabilidad política por esa realidad?

Si durante años existieron recursos, obras, organismos, programas sociales y estructuras estatales, ¿por qué no se logró romper el círculo de pobreza estructural que sigue castigando a miles de familias?

La renovación que no termina de convencer

El comunicado insiste en la necesidad de una “renovación”. Sin embargo, para una sociedad golpeada por años de frustraciones, la palabra renovación ya no alcanza.

Los vecinos no observan discursos; observan resultados.

Y cuando ven a los mismos nombres, los mismos apellidos, los mismos espacios y los mismos operadores políticos hablando de cambios profundos, la credibilidad comienza a erosionarse.

Porque la verdadera renovación no consiste en cambiar el eslogan ni el logo partidario.

La verdadera renovación implica autocrítica.

Implica reconocer errores.

Implica explicar por qué una ciudad que recibió millonarias inversiones públicas terminó convertida en símbolo de pobreza.

Implica asumir responsabilidades antes de volver a pedir confianza.

Lo que no se dice

Mientras el comunicado enumera pavimento, centros infantiles, redes de agua y obras públicas, evita abordar el problema central:

Concordia sigue siendo una de las ciudades con mayores índices de pobreza del país.

Esa es la discusión que la política todavía no logra dar.

Porque las obras son importantes, pero una sociedad se mide por las oportunidades que genera para sus habitantes.

Y después de décadas de hegemonía política, los resultados sociales están a la vista.

El desafío de la nueva etapa

La administración actual de Francisco Azcué enfrenta enormes dificultades y una situación económica compleja heredada de años de desorden estructural. Sus resultados también serán evaluados por la ciudadanía.

Pero una cosa parece haber cambiado respecto de otras épocas: la sociedad ya no acepta relatos con la misma facilidad.

La gente pregunta.

Compara.

Investiga.

Y cada vez más ciudadanos entienden que ningún dirigente político puede transformarse en propietario eterno de la esperanza popular.

La reconstrucción de Concordia será posible cuando la política deje de mirar las próximas elecciones y empiece a pensar en las próximas generaciones.

Hasta entonces, cualquier convocatoria a la unidad o a la reconstrucción correrá el riesgo de parecer apenas otro capítulo de una historia que los concordienses conocen demasiado bien.

Y quizás por eso, hoy el problema del peronismo no sea la falta de normalización partidaria.

El verdadero problema es que una parte importante de la sociedad ya no cree en quienes durante décadas le prometieron un futuro mejor y terminaron administrando su frustración.

Misterioso proyecto sobre la reelección de intendentes 

Ingresó por el Senado y plantea un “alcance interpretativo” de la Constitución. 

Un proyecto de ley ingresó al Senado y refiere a la cláusula de reelección de los intendentes y viceintendentes. El artículo primero es entusiasta cuando expresa que “tiene por objeto establecer el alcance interpretativo de la limitación a la reelección prevista en el artículo 234 de la Constitución Provincial”. 

Ese cláusula constitucional dice: “…durarán cuatro años en el ejercicio de sus funciones, pudiendo ser reelectos o sucederse recíprocamente por un período consecutivo más y luego sólo por períodos alternados…”.

El proyecto de ley dice en su artículo número 2°: “La prohibición de reelección reviste carácter personal y alcanza a todo ciudadano que haya ejercido dos períodos consecutivos en el Departamento Ejecutivo Municipal, sea en calidad de presidente municipal o vice presidente municipal”.

Bien. 

Artículo 4° de la iniciativa: “Los ciudadanos alcanzados por esta ley, sólo podrán postularse nuevamente una vez transcurrido un período completo”.

Bien. 

Hasta acá, la carta magna es tan clara como el proyecto presentado. 

Según el autor, Vergara, “se han verificado en los últimos períodos electorales diversas presentaciones judiciales promovidas por ciudadanos de distintas jurisdicciones municipales, en las cuales se han articulado planteos fundados en el derecho a ser elegido, así como en la invocación de supuestos vacíos o ambigüedades normativas”.

“Tales planteos han procurado -sigue el senador de Juntos por el Cambio – en algunos casos con resultados favorables, habilitar interpretaciones que importan una flexibilización de los límites constitucionales a la reelección, con la consecuente afectación del principio de temporalidad en el ejercicio de los mandatos”.

Al caso que se hace referencia en los fundamentos es el “Cergneux, Leonardo Rubén Lista Nro. 323 Unidos Somos Más C/ Viganoni Fernando Rubén Lusta Nro. 2 Más Para Entre Ríos S/ Impugnación de Proclamación y/u Oficialización de Candidatura”. 

Se trata de Fernando Viganoni, quien se había desempeñado como viceintendente en San Justo (Departamento Uruguay), los cuatro años siguientes fue elegido intendente y en 2023 se presentó para reelegir, imponiéndose en la elección. En esta última, claramente, no podía. La Constitución es clarísima. 

El caso de Juan Carlos Darrichón fue similar. Pretendía ser intendente por tercera vez. No podía. Punto. 

El proyecto de ley de pretensiones interpretativas no dice ni una palabra sobre un caso que podría prestarse a la confusión. Es el de Mauricio Davico, intendente de Gualeguaychú, sobre quien todavía no se resolvió la impugnación a su candidatura. El dirigente vecinal venía de gobernar Pueblo General Belgrano en dos oportunidades consecutivas y se presentó para una tercera, pero en Gualeguaychú. La pretensión de ser intendente por tercera vez consecutiva es comparable a los casos anteriores, pero en Davico aparece surge otro interrogante: ¿se puede cambiar de distrito y volver el reloj reeleccionista a cero?. El Tribunal Electoral interpretó que sí y es lo que ahora tiene que resolver el Superior Tribunal de Justicia (STJ). 

Cuando se indaga las motivaciones del senador Diamante, la lupa se va hasta Rámirez, donde Flavia Pamberger es intendenta, pero cuenta como segundo mandato porque en la anterior fue vice de Vergara. Le imputan ganas de buscar una nueva reelección y las relaciones con su senador, Vergara, no serían las mejores. Dicen. 

Al fin de cuentas, la Constitución en su artículo 234 no parece dejar lugar a dudas. Lo que sucedió hace 3 años fue un bochorno jurídico que, ahora, se pretende “interpretar”. 

Denuncian Accionar de involucrados en la causa ” Contratos Truchos”

Fuertes denuncias sobre pagos de favores en designaciones de directores políticos, coordinadores de inteligencia y escandalosos sobreprecios en la obra pública han llegado de manera detallada a nuestra redacción, aportando documentación y testimonios que exponen la verdadera magnitud de manejos administrativos fraudulentos en el ámbito local.

Los sobreprecios en la obra pública, como ciclovía y puentes, y el sostenimiento de puestos de favor político para nombres conocidos, amparados por las decisiones de Adán Bahl y de quien fuera su Secretario de Obras Públicas, Maximiliano Argento, forman parte de las graves irregularidades que los trabajadores de carrera de la comuna han decidido sacar a la luz ante este medio.

La reciente decisión de dar de baja una licitación abusiva de 80 millones de pesos para modificar la ciclovía de la Costanera, que ahora se realizará con personal municipal por una fracción de ese costo, desnudó una matriz de desidia institucional intencional que conecta de forma directa con las denuncias sobre el accionar de diversos involucrados en la causa CONTRATOS II. Esta farsa queda al descubierto al contrastar la actual lupa administrativa con el historial de la gestión anterior de Adán Bahl y su secretario de Obras Públicas, Maximiliano Argento, período caracterizado por convalidar demarcaciones viales a costos que duplicaban los parámetros de mercado en dólares, otorgar contrataciones directas cuestionables a empresas constructoras con graves antecedentes y sostener designaciones políticas de alto rango económico en dependencias difusas para amparar a operadores, como Joel Kohan, que no prestan servicios reales.

El detonante de este debate fue la decisión de Romero de frenar de manera tajante el proceso licitatorio impulsado por la Subsecretaria de Planificación, arquitecta Alejandra Flores, el cual preveía una inversión cercana a los 80 millones de pesos para cambiar de margen la traza de bicicletas en la Costanera Baja. La jefa comunal consideró abusivo y escandaloso abonar semejante cifra a una empresa privada.

En su lugar, desautorizó el anuncio oficial de Flores y determinó que las tareas , que demandarán entre 30 y 40 días, incluyendo bacheo, remoción de maceteros e instalación de separadores viales de caucho, se ejecuten íntegramente con mano de obra del personal municipal y materiales comprados de forma directa. La intendenta estimó que este cambio de estrategia administrativa representará un ahorro sustancial para las arcas de la comuna, estimando el costo real en apenas una fracción de lo presupuestado originalmente, es decir, entre un 70% y un 80% menos de lo que pretendía gastar la gestión técnica de Flores.

Aún no se sabe si la subsecretaria Alejandra Flores presentó la renuncia ante semejante y humillante desautorización pública de la intendenta Rosario Romero, o si pretende seguir atornillada a su sillón como si nada hubiera pasado. Una permanencia en el puesto que, a esta altura, resulta éticamente insostenible y un insulto a los contribuyentes.

¿Con qué autoridad moral puede continuar al frente de la planificación urbana una funcionaria que pretendía imponer un gasto descomunal de ochenta millones de pesos por un simple trabajo de pintura y remoción de maceteros?

Semejante brecha con el costo real, que la propia intendencia demostró que se puede resolver con mano de obra municipal por apenas una fracción de lo presupuestado, enciende de inmediato las alarmas más oscuras. Ante un sobreprecio tan burdo y escandaloso, es inevitable que en el ciudadano común surja la sospecha legítima y la pregunta obligada de si detrás de esa insistencia por contratar a una empresa privada no se escondía el beneficio personal, el histórico y nefasto retorno que tanto asfixia a las arcas públicas. Sostener en sus funciones a quien validó semejante despropósito no solo dinamita la credibilidad de la gestión, sino que hace pensar que el vaciamiento y la complicidad siguen siendo opciones válidas en los despachos oficiales.

La firmeza de la actual gestión contrasta nítidamente con la laxitud financiera que caracterizó al período 2019-2023. En marzo de 2021, bajo la intendencia de Bahl y con Maximiliano Argento como ejecutor de la infraestructura, el municipio adjudicó a la firma privada Becha S.A. el primer tramo del «Programa Bicivía» por un monto exacto de $9.723.596,48. Pocos meses después, en junio de ese mismo año, se le otorgaron a la misma empresa otros 9 millones de pesos para una extensión hacia el Thompson, totalizando casi 20 millones de pesos por apenas 10 kilómetros de pintura y señalización horizontal.

La conversión de estos valores a la realidad cambiaria desuda un desfasaje monumental. En marzo de 2021, con un dólar oficial cotizando a 89 pesos, aquel primer contrato de casi 10 millones de pesos equivalía a 109.000 dólares. Si esa misma cotización en moneda extranjera se traslada al valor del mercado cambiario actual, que promedia los 1.400 pesos, la obra ejecutada por Argento costó el equivalente a más de 152 millones de pesos de hoy. Es decir, mientras que a la actual intendencia pagar 80 millones de pesos le pareció un exceso intolerable para la comunidad, en la gestión anterior se convalidó un gasto que duplicaba los parámetros actuales de mercado para un trabajo idéntico de demarcación vial, descartando sistemáticamente la utilización de las cuadrillas municipales.

Las polémicas ligadas a la gestión de Maximiliano Argento en Obras Públicas no se limitaron a la pintura de senderos. Uno de los episodios más críticos de su administración fue la firma del contrato para la reparación del puente sobre la calle Moreno. Dicha estructura había demandado a los contribuyentes paranaenses un desembolso superior a los 121 millones de pesos a valores de la época y sufrió un desmoronamiento estructural en una de sus cabeceras a escasos cuatro años de su inauguración. El desastre vial no solo bloqueó el tránsito de una arteria clave, sino que forzó un polémico cambio en el sentido de circulación del Parque Urquiza que despertó el rechazo generalizado de la ciudadanía.

Lejos de iniciar acciones legales contra la constructora Norvial por las evidentes fallas de edificación o de exigir la ejecución de las garantías de obra, la Secretaría de Obras Públicas a cargo de Argento optó por un camino sumamente cuestionable: premiar a la misma empresa con un nuevo contrato directo de $9.428.219,92 para enmendar sus propios errores. Para mayor ironía de la época, la firma ya arrastraba severos cuestionamientos por las deficiencias técnicas en el puente de la calle Gálvez, cuya infraestructura defectuosa provocó el trágico desborde pluvial que terminó con la vida de la joven Fiorella Furlán. Los paranaenses terminaron pagando dos veces por una misma obra, en un marco de profunda crisis donde el esfuerzo fiscal de los contribuyentes era administrado con una alarmante desidia.

Vale recordar que Maximiliano Argento arribó a la Municipalidad de Paraná por gentileza de Adán Bahl, habiendo adquirido previamente un lujoso departamento ubicado en la estratégica esquina de calle Tucumán y Alameda de la Federación, en plena zona del Parque Urquiza. La propiedad, valuada por agentes inmobiliarios en unos 400 mil dólares, fue comprada mientras Argento se desempeñaba simplemente como un empleado del Senado provincial, entonces manejado por el propio Bahl, coincidiendo temporalmente con el momento en que estalló el multimillonario escándalo de los «Contratos (truchos) de la Legislatura». Esta impactante adquisición representa un patrimonio sumamente difícil de justificar con el sueldo de un agente legislativo; un dato clave y una inconsistencia financiera brutal que los fiscales de la causa «Contratos II» no deberían pasar por alto bajo ninguna circunstancia.

La trama que rodea a la vieja estructura de Obras Públicas de Paraná posee derivaciones que exceden los presupuestos y rozan el armado de esquemas de inteligencia interna y cobros indebidos. De acuerdo con los registros del personal de la comuna, durante la intendencia de Adán Bahl este y Maximiliano Argento el 02/01/2020 designaron con el cargo de Director Político a Joel Kohan en el área de obras públicas. Los trascendidos de los pasillos gubernamentales coinciden en que no existía una necesidad real de contratar personal, sobre todo en un momento en que se estaban dando de baja cientos de contratos de personas que llevaban años prestando servicios, dejándolas en la calle bajo la excusa de buscar el equilibrio fiscal del municipio.

Según fuentes municipales fidedignas, el nombrado no cumplía ninguna función específica y el cargo de director político le fue otorgado únicamente como pago por favores recibidos, como haber hecho tareas ajenas a la función pública, coordinando presuntas operaciones y maniobras complejas mediante una abogada de un reconocido estudio jurídico ubicado sobre la calle 25 de Junio de la capital entrerriana. Kohan estuvo de Director Político categoría 34 hasta el 04/10/2024, para ser designado a partir de esa fecha por pedido de Bahl y Argento en pago de favores como COORDINADOR de INTELIGENCIA CON LA CATEGORÍA 43 y un sueldo de 1.949.154 pesos con un adicional por función de 816.000 pesos amparándose en la ordenanza 9014.

Antes de abandonar el Ejecutivo Municipal, Adan Bahl se encargó de blindar el futuro de su equipo de confianza. El segundo de la cartera de Obras Públicas, Gerardo Pastor, un técnico de extracción radical cuyo padre fuera el secretario del histórico caudillo previsional Arturo Vera, logró su estabilidad en la planta permanente del Estado, habiendo desempeñado previamente funciones administrativas clave en el Senado provincial cuando Bahl ejercía la vicegobernación. Al concluir el mandato, tanto Argento como Pastor y otros asesores directos se replegaron en la Cámara Alta entrerriana, garantizando la continuidad del cobro de haberes de altísimo rango legislativo.

El caso de Joel Kohan expone un escenario de marcada irregularidad administrativa que genera un profundo malestar entre los empleados de carrera de la Municipalidad de Paraná. El funcionario fue reubicado estratégicamente en una estructura creada bajo el rótulo de la Coordinación de Inteligencia, una dependencia difusa que opera formalmente bajo la órbita de la Subsecretaría de Obras Sanitarias, con asiento en las oficinas de Avenida Ramírez 2821. Quienes cumplen funciones de manera diaria en dicha repartición denuncian de manera categórica que el coordinador no se presenta a cumplir sus tareas habituales, registrando inasistencias prolongadas que se extienden por meses enteros sin justificación alguna. El cobro regular de un sueldo de jerarquía de director, categoría 43, por parte de un agente que reviste la condición de «ñoqui» institucional, constituye una afrenta directa hacia los trabajadores que sostienen los servicios públicos en la ciudad.

Este escándalo de personal, sumado a las irregularidades en la obra pública, deja al desnudo una matriz de desidia institucional evidentemente intencional y planificada. Un sistema que, mientras convalidaba escandalosos sobreprecios medidos en dólares y premiaba sistemáticamente a constructoras penalmente cuestionadas por la sociedad, sostenía en paralelo estructuras burocráticas oscuras para amparar a operadores y «ñoquis» de la política.

Cayó Marcela Pagano

La información da cuenta que la diputada Marcela Pagano atraviesa hoy su peor momento político y judicial tras acumular siete denuncias penales por presunto enriquecimiento ilícito en los tribunales.

A este complejo escenario tribunalicio se suma un nuevo escándalo que acaba de conocerse y que detalla la construcción de una suntuosa y millonaria pileta privada.

Mientras los principales medios mantienen a la opinión pública entretenida con los temas de Manuel Adorni, este dato se intentó ocultar de la agenda mediática tradicional.

El millonario misterio en Nordelta

En ningún lado sale a la luz que la ostentosa obra de Marcela Pagano se ejecuta en un exclusivo y costoso barrio privado de la zona de Nordelta.

La diputada Lilia Lemoine fue la encargada de romper el cerco informativo al revelar detalles precisos y mostrar las imágenes de la costosa estructura en las redes.

Esta filtración vincula de forma directa las sospechas sobre su patrimonio con un nivel de vida sofisticado que genera un repudio unánime en la sociedad.

Más tarde o más temprano, Marcela Pagano va a tener que dar explicaciones ante la Justicia y ante una sociedad que exige transparencia absoluta.

Traición política y rechazo popular

La indignación de la gente radica en que Pagano llegó al Congreso gracias a Javier Milei y, poco tiempo después de asumir, decidió soltarle la mano.

El electorado libertario detesta este giro político inesperado, acusándola de oportunismo y de utilizar la estructura del espacio para su beneficio estrictamente personal.

La contradicción flagrante entre el discurso de la austeridad y una pileta de millones de pesos destruyó por completo la credibilidad residual de la legisladora.

Quienes depositaron su confianza en ella sienten que fueron utilizados como un simple trampolín para que la periodista consiguiera fueros y una banca legislativa.

La bronca de los votantes defraudados

La base de votantes que militó la boleta del cambio expresa una furia total al ver cómo la diputada se alejó de los ideales originales del espacio.

Muchos ciudadanos recuerdan que Pagano no tenía un caudal de votos propio y que su llegada a la Cámara Baja se debió exclusivamente al arrastre libertario.

El hecho de haberle dado la espalda al proyecto libertario es considerado por sus propios seguidores como una de las mayores deshonras electorales de los últimos tiempos.

Las redes sociales le dicen de todo

Tras conocerse las imágenes de la propiedad y los detalles de la obra, las plataformas digitales estallaron de inmediato con millones de interacciones furiosas.

En el mundo virtual se armaron bandos irreconciliables entre defensores y detractores, aunque el apoyo a la legisladora es visiblemente marginal y escaso en las redes.

La abrumadora mayoría de los ciudadanos de a pie manifiesta una profunda bronca, inundando cada publicación con duros comentarios que exigen auditorías urgentes a sus bienes.

La paciencia social se encuentra totalmente agotada y el caso de la pileta en Nordelta se transformó en el símbolo definitivo del descontento contra su figura.

Este escándalo debilita aún más su ya golpeada posición política, dejándola en una situación de aislamiento absoluto dentro y fuera del ámbito del Congreso Nacional.