Histórico: miel entrerriana llega a Europa con arancel 0% en la primera certificación Mercosur-UE

La provincia de Entre Ríos quedó este martes en el centro de un hecho considerado histórico para el comercio exterior argentino: se emitió el primer certificado que habilita el uso de cuotas otorgadas por la Unión Europea al Mercosur, y la operación inaugural corresponde a una exportación de miel desde Concordia hacia el mercado europeo con arancel cero.

La novedad fue anunciada por el canciller Pablo Quirno a través de la red social X, mientras integraba la comitiva oficial que viaja a Estados Unidos junto al presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, para participar de la Conferencia Global del Milken Institute.

“Camino a EEUU con el Presidente Javier Milei y Luis Caputo para participar de la Conferencia Global del Milken Institute, recibimos la excelente e histórica noticia que hoy se emitió el primer certificado que viabiliza el uso de cuotas otorgadas por la UE al Mercosur. Nuestra primera certificación es una exportación de Miel desde Concordia, Entre Ríos, hacia Europa. Lo que hasta el 30 de abril ingresaba con un arancel de 17,3%, partió hacia el mercado europeo con un arancel del 0%. Más exportaciones, más producción, más empleo para las provincias. El Acuerdo MERCOSUR – UE es una realidad federal y está en marcha”, publicó el funcionario nacional.

El anuncio fue rápidamente celebrado por el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, quien compartió el mensaje y destacó el impacto que tendrá para la producción provincial. “Durante años acompañamos y trabajamos para que el acuerdo MERCOSUR-UE fuera una realidad. Hoy lo es, y qué alegría enorme que el primer certificado emitido sea entrerriano: miel de Concordia llegando a Europa con arancel 0%. Esto recién empieza”, expresó el mandatario entrerriano.

La operación representa un cambio significativo para el sector apícola, ya que hasta fines de abril las exportaciones de miel hacia Europa tributaban un arancel del 17,3%. Con la nueva certificación, el producto entrerriano podrá ingresar sin ese costo adicional, mejorando la competitividad y abriendo nuevas oportunidades comerciales para la cadena productiva de la región.

El certificado para la miel de Concordia

Entre Ríos lidera la producción de miel orgánica y consolida su perfil exportador con estándares internacionales

Con 255 toneladas certificadas en 2025, la provincia se posiciona como referente nacional en miel orgánica y se consolida como un emblema del potencial productivo entrerriano siendo una oportunidad concreta de desarrollo con valor agregado.

La provincia de Entre Ríos reafirma su liderazgo en la producción de miel orgánica a nivel nacional, tras alcanzar en 2025 un total de 255 toneladas certificadas bajo estándares internacionales. Este volumen representa una porción significativa de las 611 toneladas exportadas por Argentina, consolidando a la provincia como el principal polo en este segmento de alto valor agregado. El diferencial competitivo de la miel entrerriana radica en las condiciones naturales de los humedales del Delta, que permiten desarrollar sistemas productivos libres de insumos químicos sintéticos.

Este entorno, sumado a la sanidad de las colmenas, otorga al producto un estatus superior, respaldado por el sello “Orgánico Argentino”. En este proceso, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) cumple un rol central al supervisar la sanidad apícola y la inocuidad del producto. A través del Sistema de Trazabilidad Apícola (SITA), el organismo garantiza el seguimiento del alimento desde el apiario hasta su destino final, en cumplimiento de la normativa vigente, incluida la resolución 374/2016 sobre producción orgánica.

Actualmente, Entre Ríos cuenta con más de 10.000 apiarios, alrededor de 700.000 colmenas y más de 2.300 productores, consolidándose como el segundo polo apícola del país. En el segmento orgánico, más de 4.500 colmenas se encuentran certificadas, con una fuerte concentración en los humedales del Delta, lo cual nos posiciona con un potencial para el crecimiento de esta producción diferenciada.

Los principales destinos de exportación de la miel orgánica entrerriana son países de la Unión Europea, entre ellos Alemania, Países Bajos, España y Dinamarca, mercados que demandan altos estándares de calidad y trazabilidad. En este contexto, el coordinador de Apicultura de la provincia, Rodrigo Toledo, destacó: “Entre Ríos no solo es protagonista en volumen, sino que está dando un paso clave hacia la diferenciación. La miel orgánica representa una oportunidad estratégica para posicionar nuestra producción por su identidad, su pureza y su origen”. Asimismo, agregó que el trabajo conjunto “entre productores, organismos de control y certificadoras nos permite garantizar un producto que cumple con las exigencias internacionales, fortaleciendo la confianza de los mercados externos y generando mayor valor para la cadena apícola”.

La producción orgánica en la provincia, que también incluye arroz y arándanos, se basa en prácticas sustentables que respetan el ambiente, preservan la biodiversidad y promueven el uso responsable de los recursos naturales. En este marco, la miel orgánica se consolida como un emblema del potencial productivo entrerriano y una oportunidad concreta de desarrollo con valor agregado.

Retenciones, campo y una oportunidad histórica: del commodity al valor agregado

La reciente profundización en la baja de retenciones por parte del gobierno de Javier Milei vuelve a colocar al campo en el centro del tablero político y económico argentino. Pero esta vez, con un condimento distinto: no se trata solo de aliviar la carga fiscal, sino de abrir —quizás por primera vez en décadas— una ventana real para cambiar el modelo productivo del país.

La medida, que continúa reduciendo los derechos de exportación sobre productos clave como soja, maíz y carne, es leída en el interior como un gesto concreto hacia quienes generan divisas, empleo y arraigo territorial. En provincias como Entre Ríos, donde el pulso económico depende en gran parte del agro, el impacto no es teórico: es inmediato.

Pero detrás del dato fiscal hay algo más profundo.

Lo que no se dice

Durante años, el campo fue la caja de emergencia del Estado. Cada crisis, cada déficit, cada urgencia: la respuesta era la misma. Subir retenciones.

Desde el conflicto por la Resolución 125 hasta los niveles del 33% en soja durante el gobierno de Alberto Fernández, la historia reciente muestra un patrón repetido: castigar al que produce para sostener un modelo fiscal que nunca cierra.

Ese esquema no solo generó enfrentamientos políticos. También moldeó una cultura productiva defensiva, donde el productor se acostumbró a sobrevivir más que a innovar.

Una oportunidad que va más allá del alivio

La baja de retenciones no es solo una mejora en los márgenes. Es, potencialmente, un punto de inflexión.

Porque si el campo deja de estar asfixiado, aparece algo que en Argentina suele escasear:
margen para pensar, invertir y transformar.

Y ahí es donde se abre una discusión que casi nunca se da:

¿Y si el problema no era solo cuánto se producía… sino cómo?

Durante décadas, el país se apoyó en un modelo primarizado: exportar granos, carne, materias primas. Commodities. Volumen. Precio internacional.

Pero el mundo cambió.

Hoy no alcanza con producir. Hay que diferenciarse.

De granero a supermercado del mundo (pero en serio)

Argentina tiene condiciones únicas para dar un salto cualitativo:

  • Alimentos con trazabilidad y valor agregado
  • Producción orgánica y sustentable
  • Industria alimentaria con identidad regional
  • Innovación en biotecnología y agroindustria

La baja de retenciones puede ser el disparador de ese cambio.

Menos presión fiscal no solo mejora la rentabilidad.
También libera capital para algo más importante:
creatividad productiva.

Pasar del commodity al producto elaborado.
Del grano al alimento terminado.
De exportar volumen a exportar calidad.

Convertirse, de una vez, en ese “supermercado del mundo” tantas veces declamado… pero nunca concretado.

La otra cara del modelo

Claro que hay un límite.

El propio gobierno condiciona la baja de retenciones al superávit fiscal. Eso implica que el viejo dilema sigue vigente: cuando la caja aprieta, la tentación de volver a gravar al campo siempre está.

Ahí es donde la oportunidad se vuelve urgente.

Porque si el agro logra reconvertirse, agregar valor y diversificar exportaciones, deja de ser solo una fuente de recaudación rápida y pasa a ser algo más potente:
un motor de desarrollo estructural.

Lo que está en juego

El debate no es simplemente político ni ideológico.

No es solo “apoyar o no al gobierno”.

Es entender que el interior productivo tiene, hoy, una ventaja poco frecuente en la historia argentina:
un contexto donde producir es menos castigado.

Y eso cambia todo.

Pero también exige algo a cambio.

Porque si el campo —y toda la cadena agroindustrial— usa este alivio solo para producir más de lo mismo, la oportunidad se pierde.

En cambio, si lo usa para innovar, invertir y escalar en calidad, Argentina puede empezar a ocupar un lugar distinto en el mundo.

No como proveedor de materias primas.
Sino como generador de alimentos de excelencia.

En síntesis

El campo argentino ya demostró que puede resistir.

Ahora tiene la oportunidad de demostrar algo más difícil:
que puede transformarse.

La baja de retenciones no es un punto de llegada.
Es un punto de partida.

La pregunta no es si este gobierno hizo más o menos que otros.
La pregunta de fondo es otra:

¿Vamos a seguir siendo un país que exporta lo que le sobra…
o uno que vende al mundo lo mejor que sabe hacer?

Ahí está la verdadera discusión.

Por AM para Análisis Litoral

Mouliá participó de la inauguración de la Fiesta Nacional de la Apicultura en Maciá

El representante del Gobierno de Entre Ríos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, José Mouliá, acompañó al gobernador Rogelio Frigerio en el acto inaugural de la 29° Fiesta Nacional de la Apicultura y Expo Apícola del Mercosur, que se desarrolla en la ciudad de Maciá y reúne a productores, emprendedores y referentes del sector de todo el país y la región.

La apertura fue encabezada por el mandatario provincial junto al intendente de Maciá, Ariel Müller, y contó con la participación de ministros del gabinete —entre ellos Guillermo Bernaudo (Desarrollo Económico) y Néstor Roncaglia (Seguridad y Justicia)—, legisladores, intendentes de distintas localidades y referentes del sector apícola, en el marco de uno de los eventos productivos más representativos de Entre Ríos. En esta edición, además, se desarrolló la 16° Expo Ovina, consolidando la articulación entre distintas cadenas productivas de la provincia.

Durante su discurso, Frigerio destacó la relevancia de la exposición al señalar que se trata de “una de las más importantes y con mayor identidad que tiene nuestra provincia”, y subrayó el rol estratégico de la apicultura en el desarrollo productivo regional.

En ese contexto, el gobernador anunció la formalización de un acuerdo con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), orientado a fortalecer la producción y comercialización del sector en Entre Ríos. Asimismo, se concretó la entrega de financiamiento a productores ovinos, reafirmando el acompañamiento al entramado productivo como una política de Estado.

En el marco de la jornada, Mouliá recorrió los distintos stands de la expo acompañando al gobernador, quien mantuvo encuentros con productores y referentes del sector, interiorizándose sobre las principales demandas, desafíos y oportunidades de la actividad.

Al respecto, señaló: “La apicultura es un sector estratégico para Entre Ríos, con fuerte arraigo territorial y gran capacidad de desarrollo. Espacios como esta expo permiten visibilizar el trabajo de nuestros productores y fortalecer su crecimiento”.

La nueva edición de la fiesta pone en valor la tradición apícola de Maciá y proyecta a Entre Ríos como un actor clave a nivel nacional e internacional en materia de producción, innovación y agregado de valor, generando nuevas oportunidades para el desarrollo económico regional.

Cítricos 2025: Las mandarinas del Hemisferio Sur ganan terreno en el mercado globa

Un informe de la consultora Topinfo Marketing revela las proyecciones para la temporada austral 2025. Con el foco puesto en las variedades “Easy Peelers” y la recuperación de volúmenes, la región se prepara para un año clave en las exportaciones de cítricos dulces.

La industria citrícola del Hemisferio Sur ha comenzado a desandar los desafíos de la temporada 2025 con proyecciones optimistas. Según la reciente infografía publicada por la consultora especializada Topinfo , el escenario global para la mandarina muestra una clara tendencia hacia la estabilización de la oferta y una demanda sostenida en los mercados de contraestación.

Variedades “Easy Peelers”: El motor del consumo

Uno de los datos más relevantes de la temporada es la consolidación de las variedades de fácil pelado y sin semillas ( Nadorcott, Tango y Orri ). Estas frutas, conocidas técnicamente como Easy Peelers , han desplazado casi por completo a las variedades tradicionales en las góndolas de los principales supermercados del Hemisferio Norte.

El consumidor actual prioriza la practicidad y la calidad organoléptica, lo que obliga a las regiones productoras —incluida la cuenca del Río Uruguay— a mantener estándares de calidad de exportación sumamente estrictos para competir con proveedores como Sudáfrica, Chile y Perú.

Destinos y Competencia Global

El informe destaca que, si bien la oferta del sur se está recuperando tras años de vaivenes climáticos, la logística y los tiempos de mercado siguen siendo críticos.

  • Estados Unidos y Europa: Continúan siendo los destinos de mayor valor, aunque con una creciente exigencia en certificaciones de sostenibilidad.
  • El factor España/Marruecos: La temporada austral debe convivir en sus inicios con los remanentes de la cosecha tardía del Mediterráneo, lo que genera una ventana de comercialización muy ajustada que requiere precisión en los despachos.
  • Asia: Aparece como el gran horizonte de crecimiento, especialmente para la fruta de alta gama que puede soportar tránsitos largos.

Desafíos para el sector local

Para los productores y exportadores de nuestra región, el 2025 se presenta como un año de oportunidades pero con márgenes ajustados. El costo de los fletes internacionales y la necesidad de inversión en tecnología de empaque son los principales escollos a superar para que la mandarina del litoral argentino mantenga su competitividad frente a gigantes como Sudáfrica.

En conclusión, la temporada 2025 de mandarinas australes no solo se define por la cantidad de fruta, sino por la capacidad de los países productores de adaptarse a un mercado que ya no acepta variedades con semillas y que exigen frescura absoluta en el punto de venta.