Laumann en Concordia: “No importa el partido, lo que queremos es que la gente viva mejor”

Concordia, 30 de septiembre. – El candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza, Andrés Laumann, encabezó en la mañana de este martes una reunión con simpatizantes y referentes de distintas agrupaciones políticas locales que acompañan la alianza libertaria. El encuentro, realizado en Concordia, tuvo como eje escuchar las inquietudes de los asistentes y plantear los principales lineamientos de su propuesta legislativa.

“La política no puede seguir siendo más de lo mismo. No importa si sos peronista, radical, del PRO o de La Libertad Avanza: lo que necesitamos es que la gente viva mejor, no igual que hace 20 o 30 años”, expresó Laumann en un tramo de su discurso.

El dirigente sostuvo que la ciudad de Concordia “no es la más pobre del país, sino que la hacen pobre porque les conviene”. Destacó que la localidad cuenta con más de 50 industrias, un entramado de pymes y recursos naturales que podrían generar desarrollo, pero que se ven frenados por trabas laborales y falta de incentivos. “El primer reclamo que recibo de las pequeñas empresas es que nadie quiere tomar empleados por el riesgo que implica. Eso desalienta la generación de empleo genuino”, apuntó.

En otro pasaje, comparó la necesidad de cambio con el espíritu de la Selección Argentina campeona del mundo. “No éramos campeones si no hubiéramos tenido una alianza. No importa el nombre detrás de la boleta, lo que importa es animarse a probar con gente nueva y recetas distintas”, remarcó.

Laumann planteó que su rol como candidato no busca “ser un político tradicional”, sino representar a los entrerrianos con propuestas concretas. Señaló la importancia de trabajar en equipos técnicos, desde la energía hasta el mercado laboral, con la consigna de no quitar derechos pero sí modernizar el sistema. “Lo esencial es generar confianza: ningún inversor apuesta a un país donde no se cumplen las reglas”, subrayó.

Finalmente, llamó a “dejar atrás la lógica del asistencialismo” y promover la cultura del esfuerzo: “A la gente no hay que darle el pescado, hay que darle la caña de pescar. Ese es el verdadero camino para que Argentina salga adelante”, concluyó entre aplausos de los presentes.

La juventud y la batalla cultural: ¿reacción pasajera o cambio duradero?

el presidente de venezuela nicolas maduro le expreso su respaldo a la vice cristina kirchner foto reuters enrique marcarian archivo AFVQIWHBPNEKHART33ZVT2G5PI

¿Por qué la izquierda rechaza hablar de la batalla cultural en un momento en que, tanto en América como en Occidente, soplan aires de libertad? Tal vez porque ese debate desnuda contradicciones. Como bien dice la frase popular: “cacarean por izquierda y cobran por derecha”. Y en Argentina sabemos de qué se trata: lo vimos en primera fila durante las últimas dos décadas con el “relato kirchnerista”, que hizo un uso y abuso sistemático de los más débiles.

El kirchnerismo se presentó como la gran épica de los humildes, pero terminó siendo una de las experiencias más corruptas de la historia democrática reciente. El contraste entre el discurso de redistribución y los bolsos de José López repletos de dólares en un convento; entre la “lucha por los derechos” y la cartelización de la obra pública; entre el “modelo nacional y popular” y los patrimonios multiplicados de funcionarios, quedó grabado en la memoria colectiva.

Lo mismo ocurre a nivel regional. El chavismo, que se proclamó heredero de Bolívar y abanderado de la justicia social, devino en un régimen autoritario y represivo. Hoy Nicolás Maduro enfrenta una posible destitución mientras Venezuela sigue siendo uno de los países con mayor éxodo migratorio del mundo, superando los 8 millones de desplazados según cifras de ACNUR. Es el final de otro relato que, en nombre de la igualdad, produjo pobreza estructural, persecución política y corrupción generalizada.

La pregunta de fondo es si esta incoherencia nace de la falta de educación, de la carencia de principios morales o simplemente de la conveniencia oportunista. Porque mientras se “cacarea” un discurso de izquierda —con épica, consignas y banderas populares—, los beneficios concretos terminan en las cuentas y bolsillos de quienes prometían combatir los privilegios.

La incógnita es ahora generacional: ¿podrá esta camada de jóvenes que abraza la batalla cultural sostenerla en el tiempo? Su entusiasmo es genuino y responde a una reacción contra décadas de hipocresía política. Sin embargo, todo cambio cultural requiere profundidad, educación cívica y una base sólida de valores. La libertad no se defiende solo con consignas: necesita argumentos, coherencia y prácticas que estén a la altura de la promesa.

Porque si algo nos enseñó la historia reciente es que ningún relato resiste demasiado cuando se construye sobre la contradicción entre lo que se dice y lo que se hace.

PorAM para https://www.analisislitoral.com.ar/

No es izquierda o derecha: es relato o verdad

  • La batalla cultural se refiere a la disputa por las ideas, los valores y los símbolos que moldean a una sociedad. No se trata solo de economía o de política partidaria, sino de quién logra instalar un sentido común, un modo de ver el mundo: desde la educación y los medios de comunicación hasta el lenguaje, la historia y las tradiciones.
  • En América Latina, la izquierda supo dar esa batalla durante décadas: impuso el “relato” del Estado presente, la justicia social y la defensa de los débiles, aunque muchas veces sus gobiernos terminaron siendo ejemplos de corrupción y autoritarismo. Argentina con el kirchnerismo y Venezuela con el chavismo muestran cómo ese discurso logró hegemonía cultural, pero no coherencia en la práctica.
  • Hoy, con el auge de nuevas corrientes liberales y libertarias, la batalla cultural reaparece en el centro de la escena. El desafío es si esta generación de jóvenes que la impulsa podrá sostenerla en el tiempo, no solo con consignas, sino con educación, principios y hechos que respalden el discurso de libertad y respeto a la república.

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Azcué denunció a la gestión de Cresto por presuntas irregularidades

El intendente de Concordia, Francisco Azcué, presentó ante la justicia una denuncia para que se investiguen posibles irregularidades durante la gestión anterior, encabezada por Enrique Cresto, señalando que estas acciones habrían provocado un elevado endeudamiento municipal.

Según informó el propio jefe comunal, los resultados de la auditoría técnica, disponibles en el Portal de Datos Abiertos de la Municipalidad, fueron entregados a la fiscalía para que se analicen posibles responsabilidades. La denuncia apunta a diversos puntos, entre ellos: inversiones financieras irregulares, gestión de la deuda pública, procesos de contratación y aumento de personal sin justificación.

“Se realizó un análisis exhaustivo de los resultados de la auditoría para determinar qué situaciones ameritaban la presentación judicial y así cumplir con el compromiso asumido con los vecinos, quienes reclaman transparencia en la gestión anterior”, afirmó Azcué.

El intendente explicó que la difícil situación económica y social actual del municipio es consecuencia directa de decisiones tomadas sin planificación ni transparencia, y con fines electoralistas. “Hoy damos un paso más: llevamos a la Justicia los hallazgos para que se determine la existencia de irregularidades y, en su caso, se establezcan responsabilidades”, señaló.

Finalmente, Azcué remarcó que esta acción refleja el compromiso de su gestión de gobernar con orden, transparencia y escuchando a los vecinos, cumpliendo así lo prometido al asumir la administración municipal.

“¿Corazoncito o bolsillo? El dilema argentino de octubre”

En política, como en la vida cotidiana, el corazón suele chocar contra la realidad del bolsillo. Y en Argentina, el “corazoncito” peronista se convirtió en la excusa sentimental que justifica cuarenta años de despilfarro, clientelismo y endeudamiento social. Hoy, ese pasado vuelve a golpear la puerta disfrazado de “opción popular”, justo cuando todavía estamos pagando el resumen de la tarjeta más cara de la historia.

La tarjeta del despilfarro

No es metáfora: cada argentino carga sobre su espalda una tarjeta que dice “40 años de deuda”. Esa tarjeta está sellada con tres marcas inevitables: impuestos, inflación y déficit. Y como cualquier tarjeta usada sin control, alguien tiene que hacerse cargo de la cuenta.

Según el INDEC, la pobreza en la Argentina escaló al 54% en 2023, el nivel más alto desde 2001. La inflación acumulada entre 2003 y 2023 superó el 70.000%, pulverizando salarios, ahorros y cualquier intento de planificación. Y la presión tributaria llegó a niveles récord, con más de 160 impuestos entre nacionales, provinciales y municipales, aunque solo 10 de ellos representan el 90% de la recaudación.

¿El resultado? Una clase media ahogada, un sector productivo castigado y una economía en la que sobrevivir se volvió más difícil que progresar.

El dilema del votante

Claro, el peronismo apela al corazoncito. A la nostalgia de un país que ya no existe. Pero votar con el corazón no paga la cuota del auto, ni el alquiler atrasado, ni el televisor en 12 cuotas que hoy se volvió un lujo impagable. Votar con el corazón significa resignarse a que la próxima suba de impuestos, el próximo congelamiento artificial o la próxima emisión sin respaldo nos termine saliendo mucho más caro que aquel “esfuerzo solidario” que prometen los discursos.

El bolsillo, en cambio, exige racionalidad: ordenar las cuentas, ajustar lo que se gasta a lo que ingresa, dejar de vivir de fiado. Lo que cualquier familia hace en su casa, pero que durante décadas la política se negó a aplicar.

La tentación de volver atrás

La oposición promete soluciones mágicas: más subsidios, más gasto, más “Estado presente”. Lo mismo de siempre. Lo mismo que ya conocemos. Lo mismo que, cada vez que se aplicó, terminó en crisis, default y pobreza.

Porque no se trata de izquierda o derecha, de progresismo o liberalismo. Se trata de números:

  • Más de 20 planes económicos en 40 años.
  • 6 corridas cambiarias en dos décadas.
  • Un promedio de una crisis severa cada diez años.

El problema no es de ideología. El problema es que el país vivió en campaña permanente, con políticos que gastaron lo que no había, confiando en que la factura siempre le llegaría al próximo gobierno… o al contribuyente.

Reflexión final

La elección que se avecina no es entre partidos, sino entre modelos de convivencia. ¿Seguimos pagando el resumen infinito de la tarjeta del despilfarro o nos animamos a empezar de nuevo, aunque duela?

El corazoncito puede latir fuerte, pero el bolsillo está exhausto. Y esta vez, quizás, sea la última oportunidad de elegir con la razón y no con la memoria sentimental de un país que ya no se puede permitir seguir en cuotas.

Por AM para : https://www.analisislitoral.com.ar/

Últimos coletazos de la “sociedad política” que nadie quiere de regreso

La política argentina vuelve a dar su show más previsible: los mismos actores de siempre, intentando acorralar al Gobierno con maniobras parlamentarias, mientras buscan reciclarse en cargos que ya demostraron no saber honrar.

En la primera fila de este sainete aparecen rostros conocidos. La diputada Carolina Gaillard —impresentable aspirante de la lista 503— pretende volver a ocupar una banca en el Congreso tras su gris y olvidable paso. A su lado, Gustavo Bordet, ex gobernador que representa con precisión quirúrgica a esa Argentina decadente, corporativa y prebendaria que más de la mitad del país dijo no querer volver a ver. Sin embargo, allí están, aferrados a la silla, como si el voto popular fuese apenas un trámite administrativo.

Mientras tanto, en el Congreso, la oposición busca avanzar sobre el último bastión que Milei conserva para mover la maquinaria del Estado: los decretos de necesidad y urgencia (DNU). No se trata de un debate técnico, sino de una jugada política: restringir al máximo la única herramienta que le permite al Ejecutivo gobernar frente a un Parlamento donde carece de mayoría.

El bloque opositor, conformado por Unión por la Patria, Encuentro Federal, Democracia para Siempre y la Coalición Cívica, pretende instalar la reforma de la ley 26.122 y así restarle capacidad de maniobra al Presidente. Lo curioso es que la misma oposición que durante décadas abusó de los DNU —con récords en manos de Néstor Kirchner, Alberto Fernández y hasta Cristina Kirchner— hoy se viste de guardiana de la institucionalidad. Una contradicción tan evidente que raya en la hipocresía.

El objetivo es claro: forzar la parálisis, trabar al Gobierno en la maraña parlamentaria y preparar el terreno electoral de octubre. La reforma que impulsan establece que basta con el rechazo de una sola cámara para anular un decreto presidencial, además de imponer un plazo máximo de 90 días para ratificarlos. Una pinza diseñada a medida de un peronismo que conserva mayoría en el Senado.

La pregunta inevitable es si se trata de un genuino debate democrático o de un intento más de la vieja casta por recuperar espacios de poder. Porque, a diferencia de los discursos altisonantes, lo que la calle percibe es simple: los mismos que dejaron un país devastado ahora se organizan para trabar cualquier intento de cambio.

El 26 de octubre será la oportunidad de ratificar si la sociedad argentina quiere volver a ver en escena a personajes como Gaillard o Bordet, o si decide cerrar definitivamente la puerta a esa sociedad política que tantos daños acumulados dejó. Los coletazos de la vieja Argentina están a la vista: gritos en el Congreso, oportunismo legislativo y candidatos reciclados. El resto lo dirá el voto.

Recuerdan que la declaración de mejoras en inmuebles es obligatoria en la provincia

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La Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) recuerda a los propietarios de inmuebles que es obligatorio declarar las obras y mejoras constructivas en sus propiedades.

Conforme al artículo 22 de la Ley de Valuaciones, los propietarios o poseedores a título de dueño deben declarar toda modificación o incorporación de metros cuadrados en un plazo de 60 días desde que las mejoras estén en condiciones de habitabilidad. El incumplimiento de esta norma puede derivar en sanciones.

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La declaración municipal no reemplaza la provincial

En algunas ocasiones, los contribuyentes realizan sus declaraciones únicamente en los municipios, omitiendo la notificación al organismo tributario provincial. Desde la Dirección de Catastro se reitera que las normas vigentes exigen que estas presentaciones se formalicen tanto en la jurisdicción local como en ATER.

Cumplimiento voluntario 

“Es importante cumplir las normas, principalmente para evitar multas”, indicó el director de Catastro de ATER, Mauro Bangert. “Si el contribuyente aporta por un terreno baldío y tiene una propiedad edificada, está infringiendo las normas”. En línea con los objetivos del director ejecutivo de ATER, Jesús Korell, se han intensificado los controles para regularizar estas situaciones de manera eficiente.

“Los trámites son muy accesibles y estamos para asesorar y agilizar los procesos, porque siempre es mejor que el contribuyente se presente voluntariamente a tener que hacerlo cuando ya recibió una sanción”, destacó Bangert.

Asistencia y contacto

Para facilitar estos trámites, se ofrece asistencia personalizada a través de su Servicio de Atención al Contribuyente (SAC) por vía telefónica o correo electrónico.

También se puede encontrar información detallada y formularios en el sitio web oficial de ATER. Otra opción es acercarse a la representación territorial más cercana a su domicilio.

N/R — Se estima que en la provincia de Entre Ríos (info al 2020) existirían unos 7.500.000 m² sin declarar, es decir, obra clandestina. No sólo el ATER debe recordar y sancionar a los infractores: los municipios también tienen la responsabilidad de poner en marcha mecanismos efectivos de detección y control para identificar estas construcciones y asegurar el cumplimiento de la normativa.

Existen ejemplos de trabajos más sofisticados, como en la provincia de Misiones y particularmente en Posadas, donde hace varios años se realizaron relevamientos que incluían información clave —por ejemplo, la conformación del grupo familiar, el estado sanitario, enfermedades comunes y la evolución demográfica (crecimiento o descenso)—. Con toda esa información, los sucesivos gobiernos pueden planificar y ejecutar políticas públicas más eficaces en diversas áreas.

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    “Marcos Follonier: ‘No es lo mismo crecimiento que desarrollo’”

    El sábado, en una nueva emisión de JUGO DE NARANJA, que conduce Fabián Bustamante, por Radio POP CONCORDIA 93.1, tuvimos la visita del Licenciado Marcos Follonier, profesional de vasta trayectoria en la Región. Sus antecedentes son títulos graduados como contador público y licenciado en administración de empresa, también ejerció funciones municipales con Secretario de Desarrollo Económico, docente e investigador global. El motivo es conocer su mirada respecto al desarrollo, las estadísticas para el desarrollo económico y que fortalezas y debilidades tiene Concordia.

    • ¿Cuál es su diagnóstico de la provincia de Entre Ríos antes de entrar en el tema puntual de su visita?
    • RE: Bueno creo que usted dio en el clavo, al mencionar el crecimiento, y no es lo mismo crecimiento que desarrollo. Entonces ahí tenemos el problema, esa es la cuestión, ¿cómo transformamos el crecimiento de algunas actividades, algunos sectores, con el desarrollo económico o desarrollo de la sociedad en su conjunto?, debemos discutir mucho más profundamente el desarrollo.
    • ¿Qué opina sobre la falta de estadísticas en Concordia?
    • RE: Es una de las deficiencias más importantes que tenemos en la provincia de Entre Ríos, la falta de estadísticas ¿a qué se debe esto? a ver, en primer lugar falta de estadística hay un procedimiento en el instituto que tiene a su cargo en la provincia, digamos un funcionamiento una metodología el primer problema es que las mediciones que se hacen de acuerdo a ciertas técnicas muy atrasadas estamos hablando de cifras y en esto justamente yo siempre hago una reflexión, “es muy simple no tener datos sobre lo que sucede en nuestra realidad casi es como ir manejando con las luces del auto hacia atrás, uno de los componentes de la toma de decisiones son justamente no disponer de datos. Claro.
    • RE: Entonces, el gran escollo que nos encontramos en cualquier gestión es justamente la escasez de información, no solamente de datos sino de información, porque lo más desafiante del dato es procesarlo y analizar la información cómo leer la información y tener gente formada para eso.
    • ¿Qué propone para ello?
    • RE: La creación en Concordia de un centro u observatorio que permita disponer de datos, disponer de información, fundamentalmente. y para eso hay cuestiones que son elementales, básicas, y que hay que entender que deben existir. Tiene que ser información que sirva a los métodos o procedimientos que tienen para tomar decisiones. Nos pasa, uno lo ve en la geografía.  Ahora, si vos me pedís quiero saber cuánto se produce trigo, Bueno, eso es otra información que tiene otro proceso. Claro, claro. Entonces, no es solamente recopilar datos, que es la tarea primaria, que aún esa parte es incompleta o inconsistente. Claro, no alcanza con eso. No alcanza. No alcanza.

    Concordia : cuando la defensa de los privilegios suena más fuerte que la de la educación

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    La sesión del Concejo Deliberante de Concordia del jueves 18 de septiembre volvió a convertirse en un escenario de viejas mañas políticas: gritos, desvíos de foco y un fervor casi religioso para defender cajas que nadie quiere auditar. La chispa la encendió la concejal de La Libertad Avanza, Yaiza Pessolani, al reiterar un dato incómodo: los rectores de universidades nacionales cobran entre 10 y 18 millones de pesos mensuales.

    No era un invento suyo, sino una cifra mencionada públicamente por el subsecretario de Políticas Universitarias de la Nación, Alejandro Álvarez, y que hasta el propio ministro de Economía, Luis Caputo, en su momento leyó de forma torpe, desatando un entredicho nacional con las autoridades de la UBA.

    Como en los viejos tiempos del kirchnerismo, cuando la orden era “matar al mensajero”, lo de menos fue la cifra y lo importante, atacar al que se animó a mencionarla. Así, la edil justicialista Claudia Villalba salió al cruce mostrando el recibo de un profesor de la UBA de $461.000, como si eso alcanzara para tapar los millones de los rectores. Un recurso tan absurdo que recuerda aquellas conferencias de los años K donde se mostraban estadísticas de “crecimiento chino” mientras la inflación real devoraba salarios.

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    En la imagen se hace referencia a su percepción como docente que dependiente del rectorado

    Fue la concejal Villalba quien, en un gesto de total desconocimiento, lanzó la frase: “Caputo no sabe leer los números”. Paradójicamente, el actual ministro de Economía tuvo una extensa trayectoria en el mundo financiero: fue Jefe de Trading para América Latina en JP Morgan entre 1994 y 1998, ocupó el mismo puesto para Europa del Este y América Latina en Deutsche Bank entre 1998 y 2003, y entre 2003 y 2008 presidió la sucursal argentina de Deutsche Bank. Resulta llamativo que alguien con semejante currículum sea acusado de no saber leer cifras básicas; la polémica, más bien, desnuda la improvisación y el relato que algunos sectores utilizan para defender privilegios.

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    Los recibos de sueldo de Emiliano Yacobitti de la UBA, correspondientes a agosto del 2025, nunca explica cual es el verdadero sueldo ” como rector”

    El papelón fue mayor cuando se sumó Silvina Ovelar, concejal del PRO y docente, que en lugar de diferenciarse se alineó con el PJ. Con tono solemne pidió a Dios que “ojalá los docentes cobren 18 millones”. Ironía barata que sirvió para la tribuna, pero no para contestar lo esencial: ¿cuánto cobran realmente los rectores? Silencio. Ninguna mostró un recibo rectoral que desmienta los montos de 8 a 18 millones.

    Pessolani no se movió un centímetro:

    “No se está discutiendo el sueldo del docente, sino de las autoridades que manejan las cajas universitarias y que no quieren rendir cuentas”.

    El trasfondo es más grande: mientras el gobierno nacional aumentó un 375% el presupuesto universitario desde diciembre, se hizo cargo de los salarios docentes atrasados y vetó una ley que pretendía sumar $800.000 millones sin financiamiento ni auditorías, los rectores siguen manejando sus feudos con la discrecionalidad de siempre. Una postal demasiado conocida para quienes recuerdan la década de relato K: millones en caja, poca rendición y estadísticas educativas que muestran un derrumbe histórico.

    Porque ese es el verdadero contraste: menos del 15% de los estudiantes secundarios alcanza un nivel satisfactorio en Matemática, y menos de la mitad de los alumnos de primaria comprende lo que lee. Pero eso no genera la misma pasión en los concejales que defender a los “señores de los millones”.

    En síntesis, la polémica dejó claro algo: en Concordia —y en el país— todavía persiste el reflejo kirchnerista de correr el eje, victimizar a los poderosos y gritar “decadencia” mirando para afuera, cuando la decadencia hace rato está adentro, enquistada en un sistema universitario que, más que formar ciudadanos, parece haberse especializado en formar privilegios.

    Nota de redacción: el presente artículo se realizó en base a gacetilla y material enviado a nuestra redacción en el día de la fecha.

    El apetito destituyente de la “cofradía”política

    En la Argentina, la casta política ha demostrado a lo largo de la historia un instinto depredador que se activa cada vez que percibe debilidad en el poder de turno. Es un apetito destituyente que se alimenta del desgaste, de la parálisis y de la erosión sistemática de la gobernabilidad. Esa lógica no es nueva: hunde sus raíces en las peores prácticas de nuestra vida institucional.

    Basta recordar que el país atravesó seis golpes de Estado militares entre 1930 y 1976, con la complicidad de sectores políticos, empresariales y sindicales que preferían dinamitar gobiernos antes que negociar acuerdos. Ese ADN de “oler sangre” nunca desapareció: mutó y se recicló en prácticas destituyentes dentro de la democracia.

    En 1989, la hiperinflación y la implosión del alfonsinismo mostraron cómo la política fue incapaz de sostener al primer gobierno democrático tras la dictadura. En 2001, la voracidad del sistema político se combinó con el descalabro económico para hacer caer a Fernando de la Rúa en un escenario de anarquía institucional que todavía resuena en la memoria colectiva.

    Curiosamente, cuando gobernó Alberto Fernández —un presidente débil, contradictorio y carente de liderazgo— la casta no activó sus reflejos destituyentes. ¿Por qué? Porque el poder real permanecía bajo control del peronismo y de Cristina Fernández de Kirchner, que contuvo cualquier intento de fractura terminal. El doble estándar es evidente: si el gobierno es propio, se tolera hasta el absurdo; si es ajeno, se lo cercena con cuchillo y tenedor.

    Ese apetito insaciable es funcional a la lógica de la casta: la inestabilidad abre la puerta a negociaciones por debajo de la mesa, al reparto de cajas, al canje de favores. En otras palabras, el caos no es sólo un efecto colateral, sino también un recurso para sostener privilegios.

    Por eso urge discutir mecanismos institucionales más firmes. La democracia no puede ser rehén de la voracidad descontrolada de quienes, en nombre del “control republicano”, operan con la misma lógica que ayer usaban los golpes militares. Ser oposición no equivale a conspirar. La oposición es necesaria; el destituyentismo, letal.

    Argentina necesita leyes y marcos regulatorios que sancionen la irresponsabilidad institucional de quienes, sistemáticamente, trabajan para dinamitar la gobernabilidad. Porque la democracia no se defiende solo con elecciones cada dos o cuatro años: se defiende también evitando que la política viva permanentemente de la sangre que derrama el adversario.

    AM para Análisis Litoral https://www.analisislitoral.com.ar/

    Caradurez sin límites: Bordet critica a Milei mientras enfrenta causas por enriquecimiento ilícito

    Aún tiene el descaro de opinar. Gustavo Bordet, ex gobernador de Entre Ríos y actualmente diputado nacional, se mostró crítico con el mensaje presidencial brindado por Javier Milei el lunes 15/9/2025 en cadena nacional. Lo sorprendente no es su análisis, sino que quien se encuentra mencionado en varias causas por sospecha de enriquecimiento ilícito y cuya gestión dejó a la provincia endeudada por años, hoy se atreva a pontificar sobre economía, justicia y política fiscal.

    En su evaluación, Bordet calificó al presidente como una suerte de “Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, criticando supuestas contradicciones entre anuncios y acciones. Señaló que, mientras Milei promete incrementos para jubilados, universidades y personas con discapacidad, veta leyes aprobadas por el Congreso y asfixia financieramente a las provincias, concentrando recursos en decisiones discrecionales.

    El ex mandatario aseguró que “el superávit fiscal se logra recortando salarios, desfinanciando salud y educación, paralizando la obra pública y abandonando las rutas, lo que afecta directamente la competitividad de nuestras economías regionales”. En el mismo tono, advirtió sobre la apertura indiscriminada de importaciones y sus efectos en la producción entrerriana, citando la citricultura y la avicultura como sectores en riesgo frente a la competencia externa.

    Bordet remarcó la necesidad de diálogo con los sectores productivos y políticas consistentes, evitando medidas de corte electoral. Sin embargo, la caradurez del dirigente no pasa desapercibida: hoy se esconde tras los fueros, mientras muchos lo consideran un candidato natural para la “ficha sucia”, dado su historial judicial y financiero.

    Más allá de sus declaraciones, la incredulidad surge de un hecho simple: quien dejó una provincia endeudada y es señalado por la Justicia por enriquecimiento ilícito pretende dar lecciones sobre administración y transparencia. En otras palabras, un verdadero caso de oportunismo político que no necesita explicación: basta observar los antecedentes y la contradicción entre sus palabras y sus actos.

    En un escenario político donde la credibilidad es un activo escaso, Bordet demuestra que algunos personajes aún creen que las sospechas judiciales y los balances endeudados son un detalle menor cuando se trata de opinar públicamente sobre la economía y los derechos sociales.

    Redacción Análisis Litoral

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