Compartirán el control igualitario de Mastellone, dueña de la Serenísima, al 50%.

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Tras casi 100 años en manos de Mastellone HermanosGrupo Arcor (líder en alimentos de Latinoamérica) y Danone (empresa líder global en el mercado de lácteos) adquirieron el 100% de la empresa láctea La Serenísima.

Ambas compañías poseían el 49% del paquete accionario, mientras que el restante permanecía bajo el control de Mastellone Hermanos y Dallpoint Investments LLC.

Mediante un joint venture, Arcor y Danone indicaron que la adquisición “creará un negocio integrado, aprovechando sus fortalezas y capacidades para ofrecer una innovación mayor y más ágil, potenciar la eficiencia operativa y ampliar el alcance de la categoría”.

En el comunicado oficial, también señalaron que se generarán nuevas oportunidades de crecimiento en la “valorización del mercado lácteo”, a través de sus once plantas productivas en la región. La Serenísima es la encargada de elaborar lechesdulce de lechequesosmantecascremasyogures y postres, entre otros.,

“La combinación de nuestras capacidades creará una plataforma de crecimiento con mayores oportunidades para la innovación y la eficiencia operativa, junto con un mayor alcance. Se trata, en definitiva, de proveer marcas lácteas saludables y de calidad a más consumidores en Argentina, hoy y en el futuro”, sostuvo Antoine de Saint-AffriqueCEO de Danone.

En el mismo sentido se expresó el presidente del Grupo ArcorAlfredo Pagani, quien manifestó que el joint venture permitirá “apalancar la capacidad comercial, las operaciones, los procesos y las mejores prácticas de ambas empresas y acelerar el crecimiento”.

Los bancos fueron los grandes ganadores de 2025

Son los únicos privilegiados de un sistema creado para nunca perder .El sistema financiero creció casi 25% y, junto al sector energético y al agro, fueron los de mejor desempeño. La economía creció 4,4%, pero a menor ritmo desde el proceso electoral.

La economía creció un 4,4% en 2025, pero con un menor ritmo en la segunda parte del año por el impacto del proceso electoral y con una marcada concentración en los sectores más favorecidos, entre los que se destacan los bancos, las empresas energéticas y el agro.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó el pasado viernes las cifras definitivas de las evaluaciones anticipadas y confirmó las tendencias.

El resultado de 2025 revirtió la caída del 1,7% que se había producido en 2024, año en el que impactó el ajuste lanzado por el Gobierno poco después de asumir en diciembre de 2023. Al desglosar el informe oficial, se observa que la actividad inició su recuperación en la segunda mitad de 2024, fase que se prolongó de forma decreciente hasta el final del primer semestre de 2025.

Desde ese momento, y tras el impulso que dio el acuerdo con el FMI firmado en abril, el clima preelectoral pasó a dominar la escena y golpeó de lleno a la economía.

La incertidumbre por el desempeño oficialista en los comicios desplomó la demanda de dinero, disparó una corrida contra el dólar que requirió la ayuda del Gobierno de los Estados Unidos y, asimismo, todas las decisiones de inversión, producción y consumo se frenaron.

Los números del INDEC

En el primer trimestre de 2025, el crecimiento fue del 5,8%; en el segundo, del 6,4%; en el tercero, del 3,3% y en el cuarto, del 2,1%. En este último trimestre la inversión cayó un 2,1%, reflejo de las dudas que mantenían los agentes económicos.

Estas cifras también están impactadas por las bases de comparación, ya que los dos primeros períodos se cotejan contra cifras negativas de 2024 y los dos últimos contra los meses de recuperación.

El ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que, en caso de no haberse producido los embates de mediados de año, la economía habría estado en condiciones de crecer entre un 7% y un 8%.

Sin sorpresas en relación a los sectores más beneficiados

El sector financiero en su conjunto mostró un crecimiento del 24,7% y al ser uno de los de mayor incidencia en la muestra sostiene el 4,4% general.

El desempeño de los bancos el año pasado triplicó al segundo rubro de mayor expansión, el denominado “minas y canteras” (petróleo), que avanzó un 8%.

Cerca se ubicó el sector agropecuario, que, según los datos oficiales, tuvo una mejora del 6,2% en 2025 con relación a 2024.

En este punto, hay que recordar que 2024 fue un año signado por la sequía que dejó resultados muy deficientes en todas las producciones.

En medio de esto, apareció como sorpresa el alza del 7,4% en hoteles y restaurantes.

En tanto, las actividades que son el motor de la economía y generan más empleo tuvieron un desempeño flojo.

La industria registró un crecimiento de apenas el 0,8%, mientras que la construcción avanzó un 4,3%, lo cual representa una recuperación parcial tras el desplome del 12% que sufrió en 2024, como producto de la paralización de la obra pública.

A su vez, el sector que aglutina la oferta de servicios públicos (electricidad, gas y agua) mejoró un 0,8% en forma interanual, lo que le sirvió simplemente para volver al nivel del año anterior.

A contramano de lo que sugieren los datos privados de consultoras y entidades sectoriales, el comercio mayorista y minorista registró un alza del 3,6%, que se suma al 2,5% que había mejorado el año previo.

También hubo un correcto desempeño del sector inmobiliario, que avanzó un 3,8%.

El peor dato fue para la pesca; producto de una coyuntura interna complicada que arrastró durante el año, cayó un 15,2%, que se suma a una baja previa del 0,7%.

Otro dato relevante fue la disminución en el rubro “hogares privados y servicios domésticos”, que retrocedió un 1,1%.

Si bien su incidencia en la muestra estadística es baja, el retroceso es significativo porque tiene un gran impacto en la mano de obra y en los ingresos de los sectores de la población con mayores necesidades.

Para 2026 el pronóstico oficial estima una expansión de la economía del 5%.

No obstante, los efectos de la guerra en Medio Oriente, con la suba de los combustibles, el aumento de la inflación y un menor crecimiento mundial, pueden atentar contra esa proyección.

Los motores para sostener la pretendida mejora económica serán la nuevamente la producción agropecuaria y el sector energético.

Luego de normalizarse el caudal hídrico, se ratificaron las elevadas previsiones de las cosechas de soja, maíz y girasol, a lo que se suma el incremento de las exportaciones de carnes tras su liberalización.

Respecto del sector energético, el constante desarrollo de Vaca Muerta y de los proyectos mineros aseguran números positivos que, en el agregado, compensarán la debilidad que puedan mostrar la industria, la construcción y el comercio.

El “cisne negro” del petróleo: la oportunidad externa que oxigena a la Argentina, pero no resuelve sus tensiones internas

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La economía argentina atraviesa un momento tan particular como difícil de clasificar. Por un lado, algunos indicadores recientes muestran signos de recuperación que, leídos de manera aislada, podrían alimentar un relato optimista. Por otro, persisten desequilibrios estructurales que obligan a poner en duda la solidez de esa mejora.

El dato más llamativo fue el crecimiento mensual del 1,8% registrado en diciembre de 2025. En cualquier economía, se trata de una cifra significativa. En la Argentina, además, sugiere la posibilidad de una recuperación más dinámica tras un año marcado por el ajuste. Sin embargo, extrapolar ese número como tendencia consolidada sería apresurado: la volatilidad local obliga a leer estos repuntes con cautela.

Al mismo tiempo, la inflación volvió a mostrar señales de resistencia. Tras haber descendido a niveles relativamente bajos a mediados de 2025, los registros de comienzos de 2026 indican una aceleración que vuelve a poner en evidencia una fragilidad conocida: la economía argentina sigue dependiendo de un flujo constante de dólares para estabilizar sus variables centrales.

Es en ese punto donde aparece un factor inesperado. El conflicto en Medio Oriente y las tensiones en torno al Estrecho de Ormuz reconfiguraron el mercado energético global, impulsando el precio del petróleo y alterando los flujos de inversión. Para la mayoría de los países, esto representa un problema. Para la Argentina, abre una ventana de oportunidad.

Con el desarrollo de Vaca Muerta, el país comenzó a posicionarse como un proveedor relevante de energía en el mediano plazo. El incremento en la producción y la mejora en las expectativas de exportación permiten anticipar un ingreso mayor de divisas, en un contexto internacional donde los inversores buscan diversificar riesgos fuera de las zonas en conflicto.

El cambio potencial en la balanza energética es significativo. Tras años de déficit, el sector podría consolidar un superávit que aporte miles de millones de dólares adicionales. A esto se suman proyectos de infraestructura y acuerdos comerciales que, de concretarse, reforzarían el rol de la energía como uno de los pilares del modelo económico emergente.

Sin embargo, este escenario favorable plantea al mismo tiempo un interrogante central: ¿hasta qué punto este impulso externo puede traducirse en una mejora sostenida de la economía argentina?

El gobierno de Javier Milei ha optado por una estrategia clara: priorizar la estabilidad macroeconómica, avanzar en la apertura comercial y reducir el peso del Estado. En ese marco, el manejo de los nuevos flujos de divisas se volvió un punto de debate. La decisión de utilizar esos recursos para acelerar el pago de deuda, en lugar de fortalecer reservas o estimular la actividad interna, responde a una lógica de credibilidad financiera, pero no está exenta de cuestionamientos.

El argumento oficial es conocido: mejorar la reputación del país como deudor permitiría reducir el riesgo y facilitar el acceso al crédito en el futuro. Sin embargo, algunos analistas advierten que esa estrategia podría limitar el margen de maniobra en el corto plazo, especialmente en un contexto donde la inflación núcleo y la actividad económica aún muestran signos de tensión.

La otra cara del proceso se observa en la economía real. Mientras el sector energético y el agro exhiben dinamismo, amplias áreas del tejido productivo continúan bajo presión. La apertura de importaciones y la reconfiguración del esquema económico impactan particularmente en la industria y el comercio, sectores clave para el empleo.

Este fenómeno no es nuevo en la historia argentina. Cada vez que un sector exportador gana protagonismo, emerge el riesgo de un desequilibrio interno: crecimiento impulsado por dólares que no necesariamente se traduce en desarrollo homogéneo. La discusión, en este sentido, no es solo macroeconómica, sino también productiva.

Lo que no se dice

El actual escenario plantea una tensión de fondo que trasciende al gobierno de turno. La posibilidad de contar con una nueva fuente masiva de divisas —como la energía— puede convertirse tanto en una plataforma de desarrollo como en una nueva forma de dependencia.

Si el crecimiento se apoya de manera excesiva en factores externos —precio del petróleo, demanda internacional, estabilidad geopolítica— la economía argentina volverá a quedar expuesta a variables que no controla. Y si, al mismo tiempo, el mercado interno no logra recomponerse, el resultado puede ser una recuperación parcial, concentrada y socialmente desigual.

En definitiva, la Argentina vuelve a encontrarse frente a una oportunidad generada fuera de sus fronteras. Esta vez, con Vaca Muerta como protagonista y un cambio de enfoque bajo la administración de Javier Milei, el desafío no es menor.

Los dólares pueden llegar. La pregunta es si alcanzarán para resolver los problemas de fondo o si, una vez más, funcionarán apenas como un alivio transitorio en una economía que sigue buscando estabilidad duradera.

El impacto de la guerra: más inflación, récord histórico de exportaciones y demora en la recuperación del consumo

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La suba del precio del petróleo es una preocupación global y en Argentina impactó el precio de la nafta, que ya aumentó 10%. Milei promete que saldrán dólares “por las orejas”, pero los comerciantes se quejan de que “no hay pesos”

Los incesantes bombardeos en Medio Oriente reflejan la escalada de un conflicto regional, pero que tiene un impacto global. El mundo entero está pendiente del abastecimiento del principal insumo que mueve a la economía mundial: el petróleo. Si algo deja en claro lo sucedido en las últimas dos semanas es que las energías renovables o alternativas todavía están lejos de poder reemplazar al crudo. En todo caso, se trata de activos complementarios.

El barril de crudo cerró la semana al alza y quedó rozando los 100 dólares. El precio en los próximos días estará en relación directa con la duración de la guerra. Cuanto más se extienda, mayor será el incremento del precio. Donald Trump lo sabe y por eso asegura casi a diario que el fin de la guerra está “cada vez más cerca”.

La Agencia Internacional de Energía, una organización internacional que analiza y coordina políticas energéticas, estimó que el precio del barril se mantendrá en niveles de USD 95 al menos por los próximos dos meses. Y recién en el tercer trimestre puede perforar los USD 70, siempre y cuando las hostilidades terminen relativamente rápido y el estrecho de Ormuz recupere plenamente su navegabilidad.

La Agencia Internacional de Energía estimó que el precio del barril se mantendrá en niveles de USD 95 al menos por los próximos dos meses

Por lo pronto, Trump ha solicitado a otros países que colaboren con Estados Unidos para escoltar a los barcos que atraviesan el estrecho. Lo que refleja la peligrosidad de transitar este paso clave para la producción a nivel global, hoy sometido al ataque del régimen iraní.

Mayor presión inflacionaria

La suba del petróleo implica mayor presión inflacionaria alrededor del mundo. En Estados Unidos ya recalculan las próximas bajas de tasas de la Reserva Federal, que podría tomarse más tiempo para retomar el sendero a la baja. Se estima que la inflación podría aumentar de 2,4% interanual a casi 3% en los próximos meses.

La suba del petróleo implica mayor presión inflacionaria alrededor del mundo. En Estados Unidos ya recalculan las próximas bajas de tasas de la Reserva Federal, que podría tomarse más tiempo para retomar el sendero a la baja. Se estima que la inflación podría aumentar de 2,4% interanual a casi 3% en los próximos meses.

En Brasil el Banco Central dejaría en suspenso futuras bajas de tasas. El consenso del mercado previo a la guerra era que la entidad definiría reducciones de 250 puntos básicos a lo largo del 2026. Hoy todo indica que dejará esos planes en suspenso, ante el probable incremento de las presiones inflacionarias.

El impacto en Argentina empezó a sentirse en los surtidores, con incrementos cercanos al 10%. Esto le agrega presión a la inflación de marzo, luego del 2,9% de febrero. Existen chances de no superar el 3% mensual, pero no será fácil. La carne está aumentando menos que los meses anteriores y el dólar debajo de los $ 1.400 vuelve a ser más que nunca el principal ancla contra la suba de precios.

El Tesoro decidió renovar el equivalente al 108% de los vencimientos la semana pasada. En la práctica implica la absorción de unos $ 800.000 millones

La política monetaria también mostró una reacción. El Tesoro decidió renovar el equivalente al 108% de los vencimientos la semana pasada. En la práctica implica la absorción de unos $ 800.000 millones el lunes, lo cual podría incluso provocar una mayor caída del tipo de cambio.

Remonetización en suspenso

Esto significa que el proceso de remonetización de la economía, que es el corazón de la fase 4 del plan monetario, se mantiene en suspenso. El Banco Central lleva comprados unos USD 3.200 millones desde el arranque del año. Se trata de una buena noticia porque se avanza en el fortalecimiento del balance del BCRA.

Sin embargo, todavía no se pudieron expandir los agregados monetarios, un aspecto clave para impulsar la recuperación de la economía, especialmente del consumo. Al contrario, los pesos emitidos por el Central para comprar dólares en lo que va del año fueron absorbidos por el Tesoro en mayor medida como por otros instrumentos utilizados por el Central.

La decisión de seguir esterilizando pesos demuestra la voluntad del Gobierno por mantener el combate contra la inflación como un tema prioritario. Javier Milei aseguró que el índice podría “empezar con cero en agosto”, aunque ya había efectuado la misma promesa en 2025. Luis Caputo luego lo corrigió levemente y consideró que eso podría ocurrir quizás “en septiembre u octubre”.

Cosecha gruesa

El desafío se volverá todavía mayor en el segundo trimestre. Con la liquidación de la cosecha gruesa, es esperable que el Central salga a comprar diariamente entre USD 100 a USD 200 millones. Y es posible que el Gobierno haga el intento de absorber solo parcialmente los pesos que se emitan para poner de una vez en marcha el plan de “remonetización”.FOTO DE ARCHIVO. Cosecha de

FOTO DE ARCHIVO. Cosecha de soja en un campo de Pergamino, en las afueras de Buenos Aires, Argentina. 15 de mayo de 2024.

La escasez de pesos se siente en la calle. Las ventas minoristas siguen por el piso y casi no hay sector que no sufra una caída de la demanda. Incluso la venta de autos y de motos, rubros muy dinámicos en 2025, sufrió una caída en los dos primeros meses del año. Ahora la expectativa es que los dólares del campo “aceiten” la actividad y de a poco se empiece a notar un repunte del consumo.

Por ahora, tanto en la industria como en el comercio minorista la situación luce muy complicada y para muchos desesperante. La cantidad de locales vacíos en la ciudad de Buenos Aires aumentó un 38% en el primer bimestre respecto al mismo período del año anterior. La caída se da en los principales corredores turísticos, pero también en avenidas como Rivadavia que atraviesa barrios de clase media.

La escasez de pesos se siente en la calle. Las ventas minoristas siguen por el piso y casi no hay sector que no sufra una caída de la demanda

Pero no todas son malas. La suba de los precios internacionales del petróleo tiene un efecto positivo no menor para Argentina. Según estimó el economista Fernando Marull, el incremento del barril implicaría un incremento de las exportaciones petroleras del orden de los USD 4.500 millones a lo largo de 2026. A esto se le suma el incremento de los commodities agrícolas, que sumarían otro mil millones de dólares.

Como resultado, las exportaciones argentinas superarían por primera vez los USD 100.000 millones. La frase de Milei al titular del Central, Santiago Bausili, respecto a que los dólares “le van a salir por las orejas” no luce tan exagerada ante este posible récord histórico que además agrandará el superávit comercial previsto para todo el año.

El Salto Histórico: Argentina LNG ya es una realidad exportadora

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Lo que ayer era un proyecto, hoy es un compromiso firmado con el mundo. El pasado 4 de marzo de 2026, se selló en Berlín el contrato de exportación de GNL más importante en la historia de nuestro país. Argentina deja de ser solo una promesa energética para convertirse en un jugador clave en el tablero global.

🤝 Los Protagonistas (El Consorcio SESA)

Para alcanzar esta escala, la unión de fuerzas ha sido fundamental. El consorcio Southern Energy (SESA) lidera esta gesta, integrado por:

YPF (Líder del proyecto).

Pan American Energy (PAE).

Pampa Energía.

Harbour Energy.

Golar LNG (Socio tecnológico y proveedor de la infraestructura flotante).

Reciente: Acuerdo de desarrollo conjunto con Eni (Italia) para escalar la producción.

🏗️ Los “Gigantes de Acero” en el Mar

La logística se apoya en dos pilares flotantes que operarán frente a Punta Colorada, Río Negro:

Hilli Episeyo (FLNG): El primer buque factoría. Actualmente operativo en África, será trasladado a nuestras costas para iniciar operaciones en 2027.

MK II (FLNG): La segunda unidad de licuefacción que se sumará para alcanzar una capacidad de 6 millones de toneladas anuales (MTPA).

Construcción: Las negociaciones para las nuevas unidades involucran a astilleros de élite como Wison (China) y Samsung Heavy Industries (Corea del Sur).

📈 Exportaciones: El gas de Vaca Muerta llega a Europa

Contrato con SEFE (Alemania): Se ha garantizado la venta de 2 millones de toneladas anuales durante 8 años.

Monto del contrato: Supera los USD 7.000 millones.

Destino: Este acuerdo asegura el suministro para Europa, cubriendo el 80% de la capacidad de la primera unidad.

⚙️ Características Técnicas

El Ducto: Un gasoducto dedicado de 600 km (36 pulgadas) conectará Neuquén directamente con la costa rionegrina.

Licuefacción: El gas se enfría a -160°C, reduciendo su volumen 600 veces para permitir su transporte transoceánico.

Operatividad: Inicio de carga en 2027, con una proyección de ingresos de USD 30.000 millones anuales para 2030.

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Cuando el comerciante deja de mirar el mostrador hacia adentro

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En este comienzo de 2026 se multiplican las quejas en el sector comercial. “No se vende”, “la gente no compra”, “todo está parado”. Las frases se repiten como un eco en reuniones de comerciantes, charlas de café o publicaciones en redes sociales. Sin embargo, muchas de esas quejas nacen de diagnósticos incompletos o, directamente, equivocados.
No se trata de negar la realidad económica: Argentina atraviesa un proceso de transición, con cambios en el consumo, en los hábitos de compra y en las reglas de competencia. Pero también es cierto que buena parte del comercio minorista arrastra problemas estructurales que poco tienen que ver con el contexto y mucho con la falta de adaptación.
Durante años, cuando el mercado parecía asegurado, muchos comerciantes dejaron de hacerse preguntas básicas. ¿Cuánto vendían realmente? ¿Qué productos tenían mayor rotación? ¿En qué momento del año se vendían más determinadas mercaderías? Y algo fundamental: ¿medían esas ventas en volumen o sólo en dinero?
Medir en dinero puede ser engañoso. La inflación histórica argentina durante décadas ocultó ineficiencias. Muchos creían que vendían más cuando en realidad sólo estaban facturando más por efecto de los precios. Cuando el contexto cambia y la inflación deja de tapar esos desajustes, aparecen las dificultades.
Conocer al cliente: el primer paso olvidado
Otra pregunta elemental que muchos comercios nunca se hicieron es quién es su cliente. ¿A quién le están vendiendo realmente? ¿Cuál es su público objetivo? ¿Dónde está ese cliente potencial?
No es lo mismo venderle a un joven que a una familia, a un profesional que a un jubilado, a un consumidor digital que a uno tradicional. Sin esa información, el comerciante simplemente abre la puerta y espera que alguien entre.
Hoy el consumo cambió radicalmente. Las redes sociales, los marketplaces y el comercio electrónico modificaron la forma en que la gente descubre, compara y compra productos. El cliente ya no depende del comercio de la esquina para conocer precios u ofertas.
La vidriera ya no está solo en la calle: está en el celular.
El stock que no rota también es dinero inmovilizado
Otro error frecuente es no analizar el stock. Muchos comerciantes acumulan mercadería sin saber con precisión qué productos rotan y cuáles permanecen meses —o años— inmovilizados.
Ese stock parado es capital detenido. Dinero que no vuelve al circuito comercial.
Y aquí aparece una paradoja interesante. Algunos comerciantes culpan al comercio electrónico por sus bajas ventas. Señalan plataformas como MercadoLibre como responsables de su caída de facturación.
Pero rara vez se preguntan algo simple: ¿por qué no vender ellos mismos allí?
Si existe una “gran vidriera digital” con millones de potenciales compradores, ¿por qué no aprovecharla para liquidar mercadería que no se mueve en el local físico?
La competencia no desaparece ignorándola. Se la enfrenta aprendiendo a jugar en ese mismo terreno.
Competir también es aceptar nuevas reglas
El comercio minorista argentino también enfrenta otro desafío: aprender a competir en serio.
Durante muchos años, en muchas ciudades del interior, el comercio funcionó con lógicas casi monopólicas. Determinados negocios eran los únicos proveedores de ciertos productos y eso generaba posiciones dominantes.
Pero cuando aparece la competencia digital o un proveedor externo, esa comodidad desaparece.
Un ejemplo cotidiano: días atrás ingresé a un comercio para realizar una compra mínima e intenté pagar con tarjeta de débito. Algo absolutamente habitual hoy, incluso en almacenes de barrio.
La respuesta fue tajante: “solo efectivo”.
Más allá de retirarme sin concretar la compra, la sensación fue inevitable: ese comerciante no solo está desconectado de las nuevas formas de pago, sino que probablemente también busca evitar registrar operaciones.
Ese tipo de prácticas no solo alejan clientes. También generan desconfianza.
El precio global también llegó al interior
Otro fenómeno que impacta en el comercio local es la comparación internacional de precios.
Hoy cualquier consumidor puede revisar en segundos cuánto cuesta un producto en el exterior. Y no son pocos los casos donde artículos de origen estadounidense —escuche bien— cuestan hasta un 50 % menos que en Argentina.
Ese dato circula rápidamente en redes sociales, grupos de WhatsApp o videos de comparación de precios.
La consecuencia es clara: el consumidor se vuelve más exigente.
Ya no compra simplemente porque el producto está disponible en la ciudad.
Un cliente no es solo una venta
Supongamos ahora otra situación: un comerciante tuvo un solo cliente en todo el día.
Muchos dirían que fue un mal día de ventas.
Pero también puede haber sido una oportunidad perdida.
Porque si ese comerciante no tiene forma de volver a contactar a ese cliente, de ofrecerle nuevas promociones, de recordarle que existe o de agradecerle la compra, ese vínculo termina en el momento en que el cliente sale del local.
Hoy existen herramientas extremadamente simples para evitar eso.
Una base de datos de clientes permite registrar: nombre, frecuencia de compra, productos preferidos y fechas importantes.
Algo tan simple como saludar a un cliente por su nombre de pila puede generar una diferencia enorme en la experiencia de compra.
A los argentinos nos gusta que nos reconozcan. Nos sorprende positivamente cuando alguien recuerda nuestro nombre.
Incluso un simple mensaje de cumpleaños puede convertirse en un gesto de fidelización que ningún algoritmo puede reemplazar.
La vidriera que entra al baño de casa
Las redes sociales también cambiaron la lógica del marketing.
Hoy las marcas pueden entrar literalmente en la vida cotidiana de las personas. Incluso en los momentos más inesperados.
Hay una costumbre ya extendida: muchas personas llevan el celular al baño. Allí consumen contenidos, miran redes sociales o revisan mensajes.
Puede parecer un detalle trivial, pero refleja algo profundo: la publicidad ya no está limitada a una avenida comercial.
Está en el bolsillo del consumidor.
Y si el comercio no está presente allí, simplemente deja el terreno libre para que otro ocupe ese espacio.
Marketing no es publicidad: es anticipación
Muchos comerciantes confunden marketing con publicidad.
Pero el marketing es algo mucho más amplio: es entender al cliente, anticiparse a sus necesidades y preparar el negocio para distintos escenarios.
Por eso existe un viejo proverbio náutico que resume muy bien esta idea: “Aprovecha a coser las velas cuando no hay viento, para que cuando llegue la tormenta te encuentre con las velas listas para avanzar”.
Durante los años en que el negocio funcionaba bien, muchos comercios no invirtieron tiempo en mejorar su gestión, analizar datos o construir relaciones con sus clientes.
Hoy, cuando el viento cambió, la falta de preparación se hace evidente.
La realidad golpea a todos. La diferencia está en cómo se responde
Nadie puede negar que el contexto económico afecta al comercio. La caída del consumo existe y se siente.
Pero la realidad golpea a todos por igual.
La diferencia aparece en cómo cada uno decide responder.
Algunos optan por la queja permanente. Otros aprovechan el momento para revisar procesos, aprender nuevas herramientas y adaptarse.
El comercio, como cualquier actividad humana, evoluciona. Y quienes logran mantenerse no son necesariamente los más grandes ni los más antiguos.
Son los que aprenden más rápido.
Porque en definitiva, vender no es solo abrir la puerta de un local.
Es entender a quién se le está hablando. Si no lo puedes entender tu destino ya esta escrito!!

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De las retenciones al despertar emprendedor: el desafío de volver a pensar como productores

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Durante décadas, una parte importante del esfuerzo productivo de los argentinos fue absorbido por el Estado a través de un mecanismo que se volvió estructural en la economía nacional: las retenciones a las exportaciones. Bajo distintos gobiernos, de distintos signos políticos, ese instrumento terminó funcionando muchas veces como una forma de financiar al aparato estatal a costa del sector que generaba riqueza.

El resultado fue un fenómeno silencioso pero profundo: se fue debilitando el espíritu emprendedor de varias generaciones que crecieron en un país que alguna vez se caracterizó por exactamente lo contrario.

Argentina supo ser, a fines del siglo XIX y principios del XX, un territorio de oportunidades. Un verdadero crisol de razas donde inmigrantes europeos, sirios, libaneses e italianos llegaron con poco más que una valija y la voluntad de trabajar. En ese contexto nacieron miles de emprendimientos: almacenes, talleres, chacras, pequeñas industrias familiares. La movilidad social ascendente era una realidad tangible.

El país premiaba al que producía.

Con el paso de las décadas, ese incentivo se fue erosionando. Las retenciones, los impuestos distorsivos, la burocracia y la cultura del Estado omnipresente comenzaron a cambiar la mentalidad colectiva. En lugar de fomentar la creación de riqueza, muchos sistemas políticos terminaron premiando la dependencia.

La consecuencia fue más cultural que económica.

Se instaló lentamente la idea de que emprender era demasiado riesgoso y que el camino más seguro era depender del empleo público o de estructuras estatales cada vez más grandes. Mientras tanto, los recursos que salían del campo, de la industria y de la producción terminaban diluyéndose en estructuras políticas que pocas veces devolvían ese esfuerzo en infraestructura o desarrollo.

Pero algo empieza a cambiar.

En los últimos años, especialmente con la apertura del comercio digital y las nuevas herramientas tecnológicas, muchos argentinos comenzaron a redescubrir algo que estaba dormido: la capacidad de crear negocios propios.

Importar productos desde Asia, por ejemplo, dejó de ser una actividad reservada a grandes empresas. Hoy cualquier emprendedor puede investigar mercados, detectar oportunidades y desarrollar una idea de negocio desde una computadora.

Y ahí aparece el verdadero cambio de mentalidad.

Muchos creen que importar desde China es simplemente traer productos baratos. Pero en realidad es mucho más profundo: es aprender a identificar oportunidades, entender cómo se construye un negocio y animarse a dar el primer paso hacia algo propio.

El día que alguien comprende eso, ocurre una transformación silenciosa.

Deja de pensar como consumidor y empieza a pensar como empresario.

Cuando esa lógica cambia, las oportunidades comienzan a aparecer en todas partes: en un producto que falta en el mercado local, en un servicio que puede mejorarse, en una idea que nadie había explorado.

Ese es el verdadero motor del emprendedor.

Algo muy parecido a aquella vieja “viveza criolla” que durante décadas caracterizó al argentino que sabía rebuscársela, encontrar soluciones y construir algo desde cero.

Hoy, en un contexto global competitivo, ese fuego interno vuelve a ser imprescindible.

Porque en un mundo donde las economías se integran, donde el comercio es global y donde las barreras tecnológicas son cada vez menores, el país ya no puede darse el lujo de apagar su energía creativa.

Por el contrario, necesita volver a encenderla.

Argentina tiene talento, creatividad y capacidad de trabajo. Lo demostró durante más de un siglo.

La pregunta es si esta nueva etapa logrará devolverle a millones de argentinos la confianza necesaria para volver a emprender, producir y competir.

Porque cuando un país logra que su gente vuelva a pensar como creadora de oportunidades y no solo como consumidora de ellas, algo empieza a cambiar.

Y ese cambio —como suele ocurrir en la historia— comienza siempre por una decisión individual.

Abrir los ojos.

Y animarse primero.

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Jornada financiera: las acciones argentinas subieron hasta 7% y el riesgo país anotó una fuerte baja

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Las declaraciones de Donald Trump sobre un eventual fin del conflicto en Medio Oriente potenciaron los activos argentinos. El dólar bajó a $1.400, el BCRA compró USD 67 millones y el riesgo país cedió a 555 puntos

Impulsados por un mejor ánimo en los principales mercados internacionales, los activos argentinos registraron un repunte pese a la continuidad del conflicto en Medio Oriente. Las acciones avanzaron hasta 7%, el riesgo país retrocedió y el valor del dólar se redujo, en una jornada en la que predominó la recuperación del apetito inversor global.

En el ámbito local, el S&P Merval experimentó un alza de 2,6% en pesos hasta los 2.700.255,24 puntos y de 3,3% en dólares, por lo que quedó en 1.846,32 unidades. Estas subas se explican por el incremento de los papeles energéticos, con Metrogas (6,8%) seguida de Transportadora de Gas del Norte (6,6%), Central Puerto (6,1%) y Sociedad Comercial del Plata (5,7%).

En paralelo, los ADR, certificados de depósito emitidos por bancos estadounidenses que representan acciones de empresas argentinas que cotizan en la Bolsa de Nueva York, treparon hasta 7,3%, como en el caso de Central Puerto.

Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un eventual fin inmediato de la guerra Irán potenciaron la mejora del humor de los inversores, tanto en el plano vernáculo como internacional.

De hecho, los bonos soberanos argentinos lograron canalizar ese interés inversor con aumentos de hasta 1,5%, lo que se tradujo en una reducción de 28 unidades del riesgo país a 555 puntos básicos. El índice es una referencia fundamental para quienes invierten, ya que indica la probabilidad de que un país incumpla con sus compromisos financieros. Su valor surge al comparar la rentabilidad de los bonos argentinos con la de los bonos del Tesoro estadounidense de igual duración, considerados un estándar de seguridad.

Un aumento en la brecha entre ambos rendimientos suele leerse como un síntoma de desconfianza respecto de la economía local y anticipa mayores dificultades para obtener financiamiento en el exterior en términos convenientes. Por el momento, el equipo económico no aspira a colocar deuda en el exterior, ya que el propio ministro de Economía, Luis Caputo, explicó que busca disminuir “la dependencia con Wall Street”.

A propósito del terreno cambiario, la estabilidad se mantuvo este martes, con las distintas cotizaciones del dólar registrando bajas frente a los valores de inicio de semana. En el segmento minorista, la cotización de referencia bajó 15 pesos en la jornada y se ubicó en $1.420 para la venta y $1.370 para la compra.

En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el volumen operado alcanzó los 458 millones de dólares y el tipo de cambio mayorista retrocedió 16 pesos, ubicándose en 1.400 pesos. Al mismo tiempo, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) fijó el techo de la banda cambiaria en 1.623,48 pesos, lo que deja al mayorista a 15,96% de ese límite.

Así, el dólar mayorista todavía dispone de un margen de 223,48 pesos antes de que la autoridad monetaria intervenga para mantenerlo dentro del rango establecido.

La tendencia a la baja también alcanzó al dólar blue, que perdió cinco pesos y cotizó a $1.420 en el mercado informal porteño. En el ámbito bursátil, el dólar MEP descendió a $1.421,05 y el contado con liquidación (CCL) retrocedió hasta los 1.465,24 pesos.

En ese contexto de calma del billete verde, el BCRA compró USD 67 millones y acumula adquisiciones por más de USD 3.100 millones en lo que va de 2026. De hecho, logró hilvanar 45 jornadas consecutivas con saldo comprador.

Desde la puesta en marcha de la cuarta fase del programa monetario a comienzos de enero,el Banco Central sumó USD 3.120 millones, un monto que ya supera el 30% del objetivo de compras previsto para 2026. Sin embargo, ese monto no implicó una suba lineal de las reservas, ya que el proceso de acumulación se vio condicionado por los compromisos de deuda del Tesoro, que recurrió al Central para la compra de divisas destinadas al pago de deudas, afectando el saldo final.

Proyecciones oficiales sitúan la meta de acumulación neta de reservas entre 10.000 y 17.000 millones de dólares para ese año, un rango sujeto a la evolución de la demanda de pesos y la oferta de divisas.Al mismo tiempo, las reservas internacionales alcanzaron en esta rueda los USD 46.043 millones, lo que implica un incremento de 275 millones frente a la jornada previa. El mercado asoció este avance a variaciones en las cotizaciones de monedas y materias primas, entre ellas el oro, cuyo valor se acercó a los 5.200 dólares por onza.

Quiénes son los 10 gobernadores que participan de la Argentina Week en Estados Unidos: su vínculo con Milei

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Los mandatarios provinciales viajarán a Nueva York y asistirán al evento en búsqueda de inversiones. Invitados por Quirno, expondrán sobre la minería estratégica, minerales críticos y la energía

En vísperas de un nuevo viaje a Estados Unidos, el presidente Javier Milei invitó a una lista de diez gobernadores que participarán de la Argentina Week, el evento que buscará atraer inversiones para el país. Según confirmaron a Infobae fuentes de Gobierno, los mandatarios provinciales aliados disertarán el jueves 12 de marzo en dos paneles con eje en la minería estratégica y minerales críticos y energía.

El evento que se desarrollará del 9 al 12 del mes en la ciudad de Nueva York contará con la presencia de los mandatarios provinciales Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut) y Juan Pablo Valdés (Corrientes).

En la agenda del evento organizado por la Embajada argentina en Estados Unidos, a cargo de Alejandro Oxenford, en coordinación con Presidencia y el apoyo de JP Morgan, Bank of America, Kaszek y también Citi, AmCham, AS/COA y US Argentina Business Council, figura que los representantes provinciales expondrán en la jornada de cierre, luego de la participación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.

El primer panel será el de energía, previsto para las 10.45, y comenzará con un discurso introductorio del CEO de YPF, Horacio Marín. Con foco en Vaca Muerta, desarrollo de GNL, infraestructura de exportación, renovables, participarán del formato estilo mesa redonda Figueroa, Weretilneck, Cornejo, Torres y Valdés.El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y el ministro del Interior, Diego Santilli

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El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, y el ministro del Interior, Diego Santilli

Al mediodía, la temática girará en torno a la minería estratégica y minerales críticos, con especial enfoque en el litio, cobre, oro, plata, infraestructura minera, seguridad jurídica y el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). La moderación está a cargo de la directora de Asuntos Externos de la empresa multinacional británica-australiana Río Tinto, Paula Uribe, y tomarán la palabra Orrego, Jalil, Sadir, Sáenz y Vidal.

Como contó este medio, la invitación también fue extendida a Rogerio Frigerio (Entre Ríos) y Osvaldo Jaldo (Tucumán), pero el primero debió declinar el ofrecimiento luego de haber viajado a Estados Unidos en los últimos días y el segundo alegó problemas de agenda en su provincia.

Importantes fuentes oficiales se encargaron de aclarar que los mandatarios provinciales costearán sus viajes y lo harán ajenos a la delegación presidencial que estará compuesta por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; y los ministros Luis Caputo (Economía), Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado), Mario Lugones (Salud), Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) y el titular del Banco Central, Santiago Bausili.

En detalle, la valoración de la Casa Rosada

Un importante alfil libertario se cuidó de subrayar que la invitación fuera cursada por la organización que incluye las firmas del JP Morgan, Bank of America, Kaszek y también Citi, AmCham, AS/COA y US Argentina Business Council. Sin embargo, fue el canciller Pablo Quirno quien formalizó la convocatoria a través de notas firmadas.

Según revelaron a este medio, el criterio de selección que utilizó el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto fue la necesidad de cubrir la representación de las provincias mineras, energéticas agroforestales para reflejar la diversidad del país y promover sus economías regionales en la búsqueda de inversiones.

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Raúl Jalil, Osvaldo Jaldo. Gustavo Sáenz y Carolina Moisés 

Del grupo de 10, Cornejo fue el único que selló un acuerdo electoral con La Libertad Avanza, pero hay varios socios legislativos como Raúl Jalil, Rolando Figueroa, Marcelo Orrego, Alberto Weretilneck, Claudio Vidal y Gustavo Sáenz. De los mencionados, entre votos y garantías de quórum, colaboraron para la sanción del paquete de leyes, en particular la reforma laboral, programada para el período de sesiones extraordinarias en el Congreso.

El caso de Carlos Sadir Ignacio Torres es particular. Ambos conforman el espacio Provincias Unidas, que compitió en las elecciones legislativas de octubre de 2025, y mantienen un vínculo fluctuante con la Rosada. El chubutense, en particular, se muestra en sintonía con algunas posiciones, pero remarca su disconformidad cuando así lo requiere.

En tercer lugar figura el correntino Juan Pablo Valdés, hermano de Gustavo, de los mandatarios que intentaron tejer acuerdos electorales con los libertarios, algo que se vio frustrado en vísperas al cierre de listas de agosto, lo que provocó el malestar de los armadores violetas. A meses de las elecciones del 2027, en el campamento libertario descuentan que habrá apoyos a los aliados de Mendoza, Catamarca, Chaco y Entre Ríos, pero garantizan la disputa por las provincias restantes.

Rige la Reforma Laboral: cómo serán los despidos e indemnizaciones con la normativa que se promulgó hoy

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La implementación de nuevas reglas para el cese de la relación laboral en el sector privado redefine el esquema de aportes y pagos en concepto de indemnización, con la puesta en marcha de un fondo específico

El Gobierno promulgó hoy una reforma laboral que establece el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un instrumento que transforma la dinámica del pago de indemnizaciones en el ámbito privado. Este mecanismo, que ya rige, introduce un sistema de aportes mensuales y cuentas individuales para respaldar a los empleadores ante eventuales desvinculaciones, y modifica la fórmula de cálculo de las indemnizaciones.

El Gobierno promulgó hoy una reforma laboral que establece el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un instrumento que transforma la dinámica del pago de indemnizaciones en el ámbito privado. Este mecanismo, que ya rige, introduce un sistema de aportes mensuales y cuentas individuales para respaldar a los empleadores ante eventuales desvinculaciones, y modifica la fórmula de cálculo de las indemnizaciones.

El nuevo esquema representa un cambio estructural en la forma de financiar las extinciones laborales. El FAL pasa a ser un sistema de capitalización que busca reemplazar el pago directo y contingente al momento del despido por un mecanismo acumulativo, sostenido con pagos mensuales. Cada empleador debe abrir una cuenta individual en una entidad autorizada por la Comisión Nacional de Valores (CNV). El saldo de esa cuenta resulta inembargable y queda separado del resto del patrimonio de la firma.

La administración de los fondos queda en manos de entidades privadas habilitadas, sin responsabilidad del Estado Nacional sobre la disponibilidad o suficiencia de los recursos. El saldo acumulado solo puede utilizarse para cubrir obligaciones surgidas de la finalización del vínculo, como parte de la Ley de Contrato de Trabajo y la Ley del Régimen de Trabajo Agrario.

El FAL no funciona como un seguro de desempleo tradicional. Su uso se restringe a situaciones específicas:

  • Indemnización por despido sin justa causa.
  • Acuerdos de desvinculación por mutuo consentimiento.
  • Fallecimiento del trabajador.

En caso de renuncia o jubilación, la Secretaría de Trabajo aclaró que los fondos no se pierden ni son transferidos al trabajador, sino que permanecen disponibles en el fondo común de la empresa para cubrir futuras contingencias de otros empleados.

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El presidente Javier Milei promulgó hoy la Ley de Modernización Laboral (Fotos: Comunicación Senado)

El presidente Javier Milei promulgó hoy la Ley de Modernización Laboral (Fotos: Comunicación Senado)

El financiamiento del FAL recae exclusivamente en los empleadores, quienes deben realizar contribuciones mensuales obligatorias. El porcentaje varía según el tamaño de la empresa:

  • Grandes empresas: 1% del salario bruto de cada trabajador.
  • Micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs): 2,5% sobre la misma base.

El Poder Ejecutivo tiene la facultad de aumentar esas alícuotas, previa aprobación del Congreso, hasta el 1,5% para grandes firmas y hasta el 3% para MiPyMEs. El fondo también puede recibir aportes voluntarios, donaciones y los rendimientos de inversiones realizadas por las entidades administradoras.

Los recursos acumulados en este sistema quedan exentos de Impuesto a las Ganancias y no pagan IVA, salvo por las comisiones que se cobren por la gestión administrativa del fondo.

Para que un trabajador acceda a la cobertura del FAL, debe estar debidamente registrado y contar con al menos doce meses de antigüedad. Quedan excluidos los trabajadores no registrados y quienes pertenezcan a sectores con regímenes de despido específicos, como la construcción o el servicio doméstico.

El uso del fondo exige un período de carencia: solo puede aplicarse para extinciones laborales cuando el empleador haya realizado seis contribuciones mensuales consecutivas. El Poder Ejecutivo puede extender este plazo en sectores específicos, conforme a la coyuntura económica.

Ante una desvinculación, el empleador debe presentar una declaración jurada ante la entidad administradora, con los datos del trabajador y la liquidación correspondiente. La entidad verifica el cumplimiento de los requisitos legales y, una vez aprobada la operación, debe transferir el monto al trabajador en un plazo máximo de cinco días hábiles.El Fondo de Asistencia Laboral

El Fondo de Asistencia Laboral introduce un mecanismo de respaldo financiero para el pago de indemnizaciones en el sector privado (Foto: Agencia Andina)

La responsabilidad final por el pago de la indemnización sigue a cargo del empleador. Si el saldo acumulado resulta insuficiente para cubrir la deuda laboral, la empresa debe abonar la diferencia con fondos propios. El trabajador conserva el derecho a iniciar acciones judiciales si considera que el pago no cubre la totalidad de sus créditos laborales.

Existe una cláusula de alivio para los empleadores que logren demostrar que el saldo de su cuenta cubre todas sus contingencias potenciales: pueden solicitar la suspensión de las contribuciones mensuales obligatorias.

La reforma también introduce una nueva fórmula para el cálculo de indemnizaciones por despido sin causa. El monto se determina únicamente sobre la base de la remuneración mensual, normal y habitual del trabajador. Quedan excluidos todos los conceptos que no sean de frecuencia mensual, como el Sueldo Anual Complementario (aguinaldo) y los proporcionales de vacaciones. El texto legal indica que la cifra calculada de esta manera representa la única y total reparación por la ruptura del vínculo, dejando fuera otros rubros que antes podían integrarse por vía administrativa o jurisprudencial.

El sistema de actualización de los créditos laborales en caso de demora o litigio también cambió. Ahora se utiliza la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC), sumando un interés anual fijo del 3%. Esta fórmula busca dar mayor previsibilidad y estandarización a los montos finales de las liquidaciones.

En síntesis, la reforma laboral vigente establece:

  • Creación del Fondo de Asistencia Laboral con cuentas individuales e inembargables.
  • Administración a cargo de entidades privadas autorizadas por la CNV.
  • Exclusión de trabajadores no registrados y de sectores con regímenes especiales.
  • Contribuciones mensuales diferenciadas: 1% para grandes empresas y 2,5% para MiPyMEs, con posibilidad de incrementos.
  • Exención impositiva para los fondos acumulados.
  • Utilización del fondo solo en casos de despido sin causa, acuerdos por mutuo consentimiento y fallecimiento.
  • Antigüedad mínima de doce meses y seis aportes mensuales consecutivos para acceder a la cobertura.
  • Nueva base de cálculo de indemnizaciones, limitada a la remuneración mensual normal y habitual.
  • Actualización de créditos laborales por IPC más un 3% anual de interés.
  • Responsabilidad residual del empleador en caso de fondos insuficientes.
  • Cláusula para suspender aportes al cubrir la totalidad de contingencias.

La puesta en marcha de este sistema implica una transformación significativa en la gestión de las relaciones laborales y las obligaciones indemnizatorias del sector privado, con impacto directo sobre la previsibilidad financiera de las empresas y los derechos de los trabajadores.

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