La diputada “sin partido”: Salinas, la que mordió la mano que le dio de comer

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En el folclore político argentino hay escenas que se repiten como un loop eterno: dirigentes que trepan a un cargo gracias a una boleta y, apenas se sientan en la banca, descubren que el partido que los llevó es un espanto, que los votantes fueron ingenuos y que en realidad ellos siempre tuvieron “la razón”. El caso de Liliana Salinas, diputada provincial por Concordia, es casi de manual.

Porque si hay algo que la señora no tuvo jamás fue experiencia política. Pero eso no impidió que se subiera a la ola de La Libertad Avanza, jurara lealtad al espacio, cosechara votos libertarios y, apenas asumió, pateara el tablero. Hoy, con una liviandad que sorprende, acusa a los candidatos del propio Milei de ser “arrogantes y sin experiencia”. ¿Perdón? ¿No era justamente esa la descripción que mejor calzaba en su propio espejo?

Más jugoso aún: mientras señala con dedo acusador a quienes —según ella— no representan al “verdadero” liberalismo, la diputada carga con un pequeño detalle doméstico que se volvió público en Concordia: lleva un año sin pagar el alquiler de la vivienda que ocupaba. Sí, la misma que usaba para presentarse como “vecina común” que llegaba a la política para cambiar las cosas. La política como sacrificio, pero el alquiler, que lo pague otro.

Salinas se da ahora el lujo de aleccionar a Javier Milei, a Karina y a los armadores de listas sobre qué significa ser libertario. Todo un chiste para quienes recuerdan que, hasta hace poco, la flamante diputada era una ignota sin estructura, sin votos propios y sin historia previa en la rosca. Fue la ola mileísta la que la catapultó. Y ahora, con el traje puesto, juega a ser fiscal de la pureza ideológica.

En sus declaraciones, la diputada reparte sermones: critica audios, denuncia arrogancias, habla de errores de comunicación y hasta se permite advertir que en política “los errores se pagan caro”. Quizás el inconsciente le jugó una mala pasada: porque si hay alguien que está acumulando un pasivo político importante, es ella misma.

Lo tragicómico es que Salinas se presenta como víctima de un espacio que “no escucha, que solo quiere obsecuentes”. Pero olvida un dato: fue justamente esa ola de supuestos “inexpertos” la que le permitió entrar a la Legislatura. ¿O acaso los concordienses votaron su nombre porque la consideraban una figura probada y con trayectoria? Difícil creerlo.

La diputada que no paga el alquiler ni respeta a sus votantes hoy intenta construir capital político a base de traición, ingratitud y oportunismo. Una mezcla peligrosa, aunque no novedosa en nuestra provincia. Si algo sobra en la política entrerriana son dirigentes que mordieron la mano que les dio de comer.

La diferencia, quizá, es que pocos lo hicieron con tanto descaro.

Cuando el Falcon es más noticia que la corrupción

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El periodismo militante nunca descansa: ahora Jorge Rial descubrió que un Falcon estacionado en la puerta de su casa es símbolo directo de la dictadura, la represión y, de paso, una excusa para pegarle al gobierno actual. Un libreto perfecto para los gurkas de la “opinión envenenada”.

Rial relató en su programa que el vehículo le generó temor porque le recordó los años más oscuros de la Argentina. Hasta ahí, un episodio personal. El problema es cuando ese recuerdo íntimo se convierte en relato político: de inmediato el Falcon pasó a ser “emblema de Milei y Villarruel”, como si el auto hubiese salido de un garage libertario dispuesto a intimidarlo.

Lo curioso es que en un país donde los bolsos de José López reventaban monasterios de madrugada, donde la “rosadita” mostraba fajos de dólares bailando en vivo y en directo, donde Boudou se probaba una imprenta para quedarse con Ciccone, o donde las causas de corrupción se archivaban con la firma de jueces amigos, la gran noticia sea… un Falcon. Un auto viejo con un tipo tomando mate.

Esa es la esencia del periodismo militante: inflar un episodio menor hasta convertirlo en epopeya, mientras calla o relativiza los escándalos de miles de millones que empobrecieron al país. Porque es más fácil conmover con un recuerdo de los ’70 que explicar por qué, en democracia, se robaron con total impunidad durante cuarenta años.

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Lo más triste no es el Falcon, sino el pobre espectador que consume estas puestas en escena sin discernir, creyendo que el enemigo de su bolsillo no es la corrupción de décadas, sino un auto estacionado en la vereda. Mientras tanto, los verdaderos ladrones siguen circulando en 4×4 último modelo, con chofer oficial y blindados pagados por todos.

Por Analisis Litoral –https://www.analisislitoral.com.ar/

El cerebro en acción: política, gestión y la mirada del votante

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En el mundo empresarial se suele hablar de dos tipos de conocimientos: el técnico —el que se aprende en manuales, carreras universitarias o seminarios— y el conocimiento en acción, ese que surge cuando una persona enfrenta lo inesperado y aprende mientras actúa.

Si llevamos esta reflexión al terreno de la política argentina, la comparación resulta inevitable. La dirigencia muchas veces exhibe diplomas, títulos y cargos pasados como si eso alcanzara para justificar la toma de decisiones. Pero en la práctica, el votante percibe otra cosa: que cuando el contexto cambia, cuando la crisis golpea, cuando la incertidumbre domina, los políticos se paralizan en lugar de reflexionar en acción.

Los buenos gerentes —igual que los buenos dirigentes— no separan pensar de actuar. La acción amplía el pensamiento y el pensamiento mejora la acción. En la arena política, esto significa algo simple pero olvidado: no alcanza con recitar fórmulas o estadísticas, se necesita capacidad de respuesta frente a lo inesperado.

En Argentina, sin embargo, el fenómeno es otro. Los líderes suelen actuar atrapados en “recetas importadas”: el manual del último asesor de campaña, el discurso aprendido en un seminario o la frase efectista que funciona en redes sociales. En ese esquema, la incertidumbre se vive como una amenaza y no como una oportunidad de reflexión. El resultado, desde la mirada del votante, es la “parálisis por análisis”: diagnósticos eternos, promesas incumplibles y decisiones que llegan tarde.

El verdadero dirigentecomo el verdadero gerente— no es aquel que solo exhibe su experiencia previa, sino el que aprende en la práctica, que reconoce errores y transforma la incertidumbre en oportunidad de cambio. Es el que entiende que enseñar, explicar y rendir cuentas al ciudadano también es un ejercicio de aprendizaje.

La política, vista desde el votante, necesita menos títulos colgados y más cerebros en acción. Porque el poder no se legitima con la teoría, sino con la capacidad de pensar mientras se actúa en medio de la urgencia y la presión.

Por : Alejandro Monzón Mger en RR.PP para https://www.analisislitoral.com.ar/

El club del helicóptero regresa: ¿por qué seguimos tropezando con la misma piedra?

Gravísimo. No por inesperado, sino por previsible. El manual peronista cuando no está en el poder es tan efectivo como perverso: desgaste constante, operetas mediáticas, tensión en la calle y fuego cruzado desde las instituciones. Mini golpes de Estado por goteo, hasta que la silla presidencial empiece a crujir. Lo peor no es la estrategia —que ya conocemos de memoria— sino la facilidad con la que buena parte de la sociedad se vuelve cómplice involuntaria. Ignorantes útiles que, con su voto, terminan alimentando el caos que dicen detestar.

Las escuchas ilegales en Casa Rosada son un escándalo mayúsculo, y sin embargo, pasan como una nota de color en la grieta. ¿Dónde están los defensores de la República ahora? ¿Dónde están los mismos que exigían “institucionalidad” cuando les tocaba a ellos? Las operaciones políticas ya se parecen demasiado a los días previos a la caída de De la Rúa. Por eso sorprende —y decepciona— ver cómo algunos sectores del radicalismo, en vez de aprender de la historia, vuelven a poner la otra mejilla.

Este domingo puede marcar un antes y un después. Si Axel Kicillof gana la provincia de Buenos Aires, se inicia la ofensiva final. No por mérito propio —su gestión habla por sí sola—, sino porque su victoria será leída como luz verde para el regreso del viejo régimen. El club del helicóptero está listo, y la película ya la conocemos: piquetes, saqueos, miedo, y una ciudadanía harta mirando otra vez a Ezeiza con resignación.

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La Argentina tiene un don: tropezar con la misma piedra, pero con entusiasmo renovado. Y parece disfrutarlo. Nos acostumbramos a que nos den todo —mal, tarde y a cambio de nada— y creemos que eso es justicia social. Nos hemos vuelto tan fáciles de manipular que terminamos votando a los que nos empobrecen. Otra vez sopa, otra vez promesas vacías, otra vez el circo de siempre.

Aprovechen, quienes puedan, estos últimos días de normalidad: cambiar el auto, viajar, disfrutar de una economía aún sin cepo ni corralito. Porque si vuelven los que siempre vuelven, se termina todo eso. Volverán los controles absurdos, las prohibiciones sin sentido, la caza en el zoológico con la excusa de “proteger lo nacional”. ¿Se acuerdan cuando ni siquiera podíamos comprar un libro en Amazon sin pedir permiso a la AFIP?

Mientras tanto, cruzando el charco, Uruguay —gobernado incluso por la izquierda— jamás cayó en semejante autoritarismo económico. Allá no hubo cepo, ni dólar tarjeta, ni prohibiciones ridículas. Allá entendieron que ser de izquierda no significa castigar al ciudadano. Acá confundimos populismo con justicia, y estatismo con progreso.

El mercado ya da señales de alarma similares a las PASO de 2019 y al colapso de 2001. La economía pende de un hilo, y mientras tanto, muchos en vez de calmar las aguas, se encargan de echarle nafta al fuego. Pero bueno, si no aprendimos nada, si seguimos repitiendo los mismos errores, tal vez es lo que nos merecemos.

Lamentablemente, quienes van a pagar el precio más alto no serán los operadores de siempre, ni los burócratas enquistados, ni los militantes rentados. Serán los jóvenes. Otra vez.

Ya somos grandes. Y algunos ya entendimos que la distancia —física, emocional o financiera— es a veces la única defensa frente a un país que se empeña en castigarnos por no rendirnos al fracaso.

La historia argentina nos enseñó que cuando el peronismo no tiene el poder, se dedica a hacer tronar el escarmiento. El helicóptero ya está calentando motores. Ojalá no se repita. Pero todo indica que… otra vez sopa.

Redaccion Analisis Litoral- gentileza Dr. Bruno Laquidara – https://www.analisislitoral.com.ar/

Concordia: en el Concejo, Pessolani puso en su lugar al kirchnerismo en un debate cargado de acusaciones

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La 21ª Sesión Ordinaria del Concejo Deliberante de Concordia, presidida por el vicepresidente Dr. Felipe Sastre, prometía ser de trámite: la prórroga de licencias profesionales y otros expedientes técnicos. Sin embargo, terminó transformándose en un escenario de choque político donde la oposición intentó capitalizar las denuncias de corrupción que hoy golpean al Gobierno Nacional.

La embestida opositora

La concejal Carolina Amiano (PJ) encendió la mecha al asegurar que el país atraviesa una situación de “gravedad inédita”. En un discurso de tono acusatorio, sostuvo que la administración de Javier Milei, autoproclamada “paladín de la libertad”, ahora estaría “rodeada de escándalos”.

Amiano citó cuatro casos:

  • una presunta estafa con criptomonedas,
  • el tráfico irregular de valijas en Aduana,
  • un contrato cuestionado del Banco Nación con allegados de Martín Menem,
  • y un audio filtrado desde la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), que revela un supuesto esquema de sobornos millonarios.

Para la edil justicialista, el oficialismo local mantenía un “silencio cómplice”.

La respuesta que incomodó al PJ

La réplica llegó de la mano de la concejal oficialista Yaiza Pessolani, quien no solo defendió las acciones del gobierno libertario, sino que expuso la hipocresía del kirchnerismo en materia de corrupción.

Con firmeza, Pessolani recordó que el Ejecutivo actuó con rapidez al remover al titular de la ANDIS, intervenir el organismo y judicializar las denuncias. Algo que, señaló, contrasta con la cultura de la impunidad instalada durante los 20 años de hegemonía kirchnerista, donde la corrupción se naturalizó y los responsables jamás dieron explicaciones.

En un pasaje contundente, la edil retrucó el doble discurso opositor:

“Hablan de transparencia quienes deberían llamarse a silencio. El peronismo/kirchnerismo cargó sobre la Argentina causas como Vialidad, Hotesur y Los Sauces, donde la Justicia ordenó devolver millones de dólares que pertenecen al pueblo. Eso sí es corrupción estructural.”

Además, cuestionó la viabilidad del proyecto opositor de “emergencia en discapacidad”, al señalar que no prevé financiamiento real y que, paradójicamente, esos recursos podrían obtenerse de los 500 millones de dólares malhabidos en la causa Vialidad.

Una defensa política con visión local

Pessolani también aprovechó para respaldar la reciente visita de la ministra Sandra Pettovello a Concordia, aclarando que no fue un acto cerrado, sino la presentación de dos programas sociales concretos: vouchers para actividades culturales y deportivas, y capacitaciones destinadas a familias vulnerables.

Un cruce que marca agenda

Lo que comenzó como una sesión administrativa derivó en un duro contrapunto que dejó expuesta la estrategia del kirchnerismo: señalar con dedo acusador, olvidando su propio historial de saqueo y silencios vergonzosos. La respuesta de Pessolani no solo defendió al gobierno libertario, sino que puso en evidencia que, en materia de corrupción, los últimos que pueden erigirse en jueces son quienes gobernaron dos décadas sumergiendo al país en la descomposición institucional.

🔴 Horror en Concordia: entregaron a una madre el cuerpo equivocado de un bebé muerto en el Hospital Masvernat

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La muerte de un hijo recién nacido es uno de los dolores más desgarradores que puede atravesar una madre. Pero en Feliciano, ese dolor se transformó en indignación, perplejidad y bronca cuando, en pleno velorio, la familia descubrió que el cuerpo entregado por el Hospital Masvernat de Concordia no era el de su bebé.

El hecho parece salido de una pesadilla. Una mujer de la zona rural de Feliciano dio a luz el 13 de agosto en el Masvernat. Días después, la criatura falleció en circunstancias todavía no esclarecidas. La tragedia ya era insoportable. Pero lo inimaginable ocurrió en la despedida: el cuerpo entregado para el sepelio tenía signos de congelamiento y, aún más perturbador, conservaba el cordón umbilical intacto, cuando al niño de la madre se lo habían cortado al nacer.

Ese detalle, que a cualquier profesional de la salud debería resultarle obvio, fue el disparador para que la madre, en medio del dolor, gritara lo que nadie quería escuchar: “Ese no es mi hijo”.

Una herida social que va más allá de una familia

Lo que ocurrió en Feliciano no es una mera “confusión administrativa” ni un error burocrático. Es la evidencia de una falla estructural en el sistema de salud, que no solo vulnera derechos básicos, sino que también deshumaniza a quienes más necesitan cuidado.

Un hospital de referencia regional como el Masvernat debería ser garantía de seriedad y contención. Sin embargo, en este caso dejó a una familia doblemente marcada: por la pérdida irreparable de un hijo y por la sospecha de que el cuerpo entregado pudo haber sido manipulado, mal identificado o, peor aún, intercambiado.

Antecedentes que golpean la memoria

El episodio no es aislado. En Jujuy, en 2017, una familia denunció que recibió el cuerpo equivocado de su bebé fallecido. En Misiones, en 2019, otro hecho similar obligó a abrir sumarios internos. Estos casos tuvieron un denominador común: protocolos fallidos, negligencia y una burocracia fría que trata a los cuerpos como números de expediente, olvidando que detrás de cada tragedia hay padres, madres, abuelos, hermanos.

Hoy le tocó a Entre Ríos. Y la pregunta inevitable es: ¿cuántas veces más deberá repetirse este horror para que el Estado asuma la urgencia de revisar, auditar y garantizar protocolos mínimos de respeto a la vida y la muerte?

Una sociedad que no puede naturalizar lo intolerable

La Justicia ya intervino, tomó la denuncia y ordenó medidas sobre el hospital y el cuerpo entregado. Pero los tiempos judiciales, que suelen ser lentos y engorrosos, difícilmente estén a la altura del clamor social. Aquí no se trata solo de encontrar culpables individuales: se trata de revisar un sistema que ha perdido sensibilidad, que maneja nacimientos y muertes con la misma lógica fría de un trámite burocrático.

En este punto, la comunidad debe alzar la voz. Porque lo que hoy le pasó a esta familia de Feliciano, mañana le puede pasar a cualquiera. El dolor de una madre no puede ser administrado como un expediente, ni el cuerpo de un bebé tratado como una cosa intercambiable.

La indignación como motor de cambio

El caso Masvernat debería encender todas las alarmas. No solo en Entre Ríos, sino en todo el país. Si el sistema de salud falla en el momento más vulnerable de la vida –el nacimiento y la muerte–, ¿qué nos queda esperar en el resto de las instancias?

La sociedad no puede resignarse a convivir con el horror como si fuera parte del paisaje. La confusión de un cuerpo no es un error administrativo: es una afrenta ética, un golpe directo a la dignidad humana.

El tiempo dirá si la Justicia encuentra responsables. Pero la pregunta que queda flotando, y que interpela a todos, es brutal: ¿cómo es posible que en pleno siglo XXI una madre tenga que reclamar por el cuerpo correcto de su hijo muerto?

Con informacion de : APFDigital /Analisis Litoral https://www.analisislitoral.com.ar/

Bancos en deuda: el desafío de acompañar la estabilización económica

Entre la oportunidad histórica y el ejemplo disruptivo de Mercado Pago

En la Argentina de hoy, donde cada movimiento económico parece librarse en medio de un campo minado, los bancos tradicionales siguen acumulando ganancias siderales mientras la economía real lucha por respirar. Durante años de inestabilidad, las entidades financieras lograron sostener márgenes extraordinarios, incluso a costa de una industria nacional asfixiada y de consumidores sometidos a tasas de interés imposibles. Sin embargo, el escenario actual exige un viraje: si el país busca consolidar un proceso de estabilización, los bancos no pueden seguir actuando como meros espectadores rentistas.

La necesidad de acompañar políticas que permitan un punto de inflexión es imperiosa. El gobierno de Javier Milei, pese a los ruidos que genera su propia interna y los escándalos amplificados por una oposición que arrastra sobre sí la responsabilidad de la corrupción más brutal y sistemática de las últimas décadas —una red que no sólo atravesó a la política, sino también al sector privado—, tiene la posibilidad de acentuar medidas que impulsen la ansiada “V” de recuperación.

En ese camino, el sistema financiero debería dejar de actuar como un obstáculo y convertirse en un socio del desarrollo. El ejemplo acaba de darlo un actor inesperado: Mercado Pago.

El golpe al tablero: créditos a tasa cero

La fintech de Mercado Libre lanzó en agosto de 2025 una línea de créditos a tasa 0% de hasta 10 millones de pesos para pequeños y medianos comercios. La iniciativa, denominada Dinero Plus, se inscribe en una política que desafía frontalmente a los bancos tradicionales, acostumbrados a blindarse en su zona de confort y cobrar tasas exorbitantes aún en escenarios de recesión.

El mecanismo es simple y directo: el crédito se acredita en forma inmediata en la billetera digital de Mercado Pago, sin costos de retiro hacia cuentas bancarias vinculadas y con plazos cortos de devolución, de 7 a 28 días. Una vez saldada la deuda, el comerciante puede volver a solicitar otra línea bajo las mismas condiciones.

Los requisitos son claros: registrar ventas mensuales por al menos $50.000 en la plataforma, demostrar buen comportamiento crediticio previo y mantener buena reputación como vendedor. Nada de papeles interminables ni trámites presenciales: todo el proceso se gestiona desde la aplicación.

La finalidad también está marcada: capital de trabajo, reposición de stock, publicidad, insumos o mejoras operativas. Una inyección rápida y eficiente para quienes suelen quedar excluidos del financiamiento tradicional.

Un desafío a los bancos tradicionales

La medida no es un hecho aislado, sino un síntoma. Mientras los bancos siguen anclados en viejas lógicas de rentabilidad, surgen alternativas que, con herramientas tecnológicas, ponen en evidencia la brecha entre la banca del siglo XX y las necesidades del siglo XXI.

El crédito a tasa cero de Mercado Pago funciona casi como una interpelación directa: “Si una fintech puede hacerlo, ¿por qué no los bancos con sus siderales ganancias acumuladas?”. La respuesta no es técnica, sino política. El sistema financiero argentino se acostumbró a lucrar con la volatilidad y a sostener su negocio sobre las espaldas de la inestabilidad crónica.

El paso que debe dar el gobierno

De aquí en adelante, el desafío para el gobierno libertario es despejar el ruido que generan tanto los escándalos internos como la maquinaria de la oposición, y enfocar su agenda en medidas que fuercen a los bancos a acompañar la estabilización. Sin crédito accesible y sin financiamiento para la producción, la famosa “V” quedará apenas como un garabato en los discursos.

Mercado Pago acaba de demostrar que existen caminos posibles. Ahora la pelota está en la cancha de los bancos —y también en la de un gobierno que, si busca romper con la inercia, deberá exigir que quienes se beneficiaron por décadas con la inestabilidad devuelvan algo al país.

Análisis Litoral

El oportunismo de la vieja política

Los últimos días de agosto de 2025 marcarán un punto de inflexión en la política argentina. No porque la confianza social hacia Javier Milei se haya desplomado —al contrario, aún mantiene un nivel de respaldo alto e inusual para cualquier gobierno a casi un año y medio de gestión—, sino porque las bombas que le explotan alrededor no provienen de la oposición, sino de su propio entorno. Y, como era de esperarse, la vieja política y los círculos privados que lucraron durante décadas con el Estado han encontrado en esa grieta una ventana para volver a escena.

El caso de la droguería Suizo Argentina, los allanamientos a la Andis, las acusaciones contra Karina Milei y los Menem, y el intento de fuga con cientos de miles de dólares en Nordelta son el material perfecto para el reciclaje de la casta. No sorprende que el abogado Gregorio Dalbón —hombre de Cristina Kirchner y pieza jurídica del kirchnerismo más rancio— haya aprovechado la ocasión para instalar la sospecha de coimas. Todo, en el marco de una campaña legislativa que pone a la provincia de Buenos Aires como el último bastión de una política que se robó un país entero.

Resumen de la trama orquestada por lo mas sucio de la politca , como siempre el Kirchnerismo

Lo cierto es que el caso todavía está en proceso: la justicia se toma sus tiempos, la información llega a cuentagotas y los medios, muchos de ellos responsables en otro tiempo de blindar al poder kirchnerista, hoy se regodean en ahondar con saña sobre Milei. No por amor a la transparencia, sino porque ven la posibilidad de debilitar al único gobierno que aún genera un vínculo genuino de confianza con la ciudadanía.

En paralelo, el capítulo del fentanilo contaminado dejó expuesto otro flanco: los organismos de control fallaron y el gobierno lo sabe. Sin embargo, la reacción fue rápida: detenciones, celebraciones públicas y un intento —tal vez torpe— de relacionar los hilos con empresarios cercanos al kirchnerismo. La tensión con la justicia, con jueces que reclaman respeto frente a la presión del Ejecutivo, muestra también una fragilidad institucional que no es nueva: está enquistada desde hace décadas.

Lo criticable no es que Milei enfrente este problema —a todo presidente, tarde o temprano, le tocan las sombras de su propio círculo—, sino que aún no logre diferenciar con firmeza la agenda de transparencia que prometió de las prácticas históricas que juró combatir. Y en ese terreno, la cercanía de personajes como Spagnuolo o los vínculos sospechados con la propia vicepresidenta Villarruel y los hermanos Milei no son detalles menores: son un riesgo directo a la credibilidad del proyecto libertario.

Mientras tanto, el kirchnerismo celebra la tormenta, agita denuncias y arma escenarios judiciales a la carta, como en los viejos tiempos. La diferencia es que hoy lo hace desde la defensiva electoral, intentando rescatar lo poco que queda de su poder en el conurbano bonaerense.El amigo y abogado de Javier Milei apareció en Pilar y habría intentado eludir a los oficiales. Estaría dispuesto a colaborar con la Justicia en la investigación de las coimas que salpica a Karina y los Menem.

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El desenlace de estas causas no se conocerá mañana. La justicia argentina nunca tuvo apuro en avanzar cuando de poder real se trata. Pero lo que sí queda claro es que el presidente Milei enfrenta su prueba más dura: demostrar que las promesas de cambio no son un eslogan, sino una línea de conducta capaz de romper con lo peor de la política y de los negocios privados que hicieron de la Argentina una tierra de saqueo.

De lo contrario, las bombas que hoy estallan en su entorno pueden convertirse en la dinamita que erosione, desde adentro, la confianza que todavía lo sostiene.

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DENUNCIA DE GREGORIO DALBON (ABOGADO DE LA EX PRESIDENTE CRISTINA KIRCHNER)

Por Alejandro Monzon para https://www.analisislitoral.com.ar/

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Redes sociales y desconfianza en los medios: cómo se moldea hoy la opinión pública en Argentina

para que sirve cada red social

La confianza en los medios, en caída libre

La relación de los argentinos con los medios de comunicación atraviesa uno de sus momentos más tensos. Según la encuesta nacional de Trends (mayo de 2025), el 59,1 % de la ciudadanía dice confiar en los medios en general. Pero detrás de ese número aparecen contrastes fuertes: un estudio de Zubán Córdoba (abril de 2024) señaló que apenas el 14,2 % confía en ellos como instituciones, mientras que más del 80 % directamente desconfía.

Los periodistas no corren mejor suerte: ocho de cada diez argentinos dicen desconfiar de su trabajo. El Instituto Reuters (2025) agregó otro dato revelador: solo el 30 % de los encuestados confía en “la mayoría de las noticias en general”, y esa confianza mejora apenas cuando la información proviene de medios elegidos personalmente.

Credibilidad en duda frente al poder

La falta de confianza también golpea la función de los medios como contrapeso político. Para la mayoría, los medios no logran limitar al gobierno ni fiscalizar al poder real. Solo el 28,3 % cree que pueden hacerlo. La mitad de los encuestados opina que tampoco los periodistas tienen esa capacidad, lo que evidencia una pérdida de legitimidad simbólica.

Periodismo precarizado y más vulnerable

A esta crisis de credibilidad se suma la precarización del oficio. El 61 % de los periodistas cobra salarios por debajo de la línea de pobreza, según el SiPreBA. Muchos deben sumar varios empleos para sobrevivir. Y no se trata solo de lo económico: un 27 % sufrió agresiones en el último año, la mayoría en redes sociales, y casi un tercio padece problemas de salud vinculados a la presión del trabajo.

Un periodismo mal pago, hostigado y sin respaldo institucional difícilmente puede ejercer un rol autónomo frente al poder político o económico.

Un claro ejemplo de como se ejerce presion a los periodistas , con diversa operaciones mediaticas que recurren a oscuros intereses

Redes sociales: el nuevo escenario de la opinión pública

La gran diferencia con décadas pasadas está en la irrupción de las redes sociales. Si en los noventa la agenda pública se definía casi en exclusiva en los grandes medios, hoy ese poder se encuentra fragmentado.

Plataformas como X, Facebook, Instagram, TikTok o YouTube no solo son canales de distribución, sino verdaderos espacios donde se forma opinión. Allí la información se mezcla con emociones, desinformación, memes políticos y mensajes virales que, muchas veces, influyen más rápido que una tapa de diario.

La respuesta inmediata que explota en las redes

Además, las redes trasladaron la confianza hacia comunidades digitales y referentes individuales —influencers, streamers o cuentas anónimas virales— que ganan un protagonismo impensado frente al periodismo tradicional. Esto refuerza la fragmentación del espacio público y profundiza la polarización.

Un clima de opinión más frágil y cambiante

La opinión pública argentina ya no se construye únicamente desde los medios tradicionales. Hoy es un terreno líquido, cambiante y altamente emocional. La ciudadanía oscila entre la desconfianza hacia los medios institucionales y la búsqueda de legitimidad en voces digitales más cercanas.

La consecuencia es clara: el poder de moldear el debate ya no pertenece a unos pocos grandes medios, sino a un ecosistema donde conviven noticias, fake news, discursos políticos, comunidades digitales y tendencias virales que en horas pueden instalar un tema en la agenda nacional.

Por: Alejandro Monzon (Mger en RR.PP) para https://www.analisislitoral.com.ar/

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María Florencia Prieto: una médica concordiense que honró su profesión y hoy es orgullo ciudadano

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En tiempos donde la confianza en las instituciones parece desmoronarse, aún existen profesionales cuya integridad y compromiso marcan la diferencia. Una de ellas es la doctora María Florencia Prieto, infectóloga de Concordia, quien también se desempeñó como subsecretaria de Salud del municipio. Su paso por la gestión pública se vio truncado cuando fue obligada a renunciar tras fuertes controversias con el entonces secretario de Desarrollo Social, Ing. Agr. Sebastián Arístide.

A pesar de las presiones políticas, Prieto se mantuvo fiel a su juramento: defender la salud pública por encima de cualquier interés.


Una voz científica que no calló

Su nombre trascendió a nivel nacional en numerosas oportunidades, participando de entrevistas en los principales medios del país. En cada intervención puso en evidencia la precariedad de los mecanismos de control de medicamentos en Argentina. Tanto fue así, que en 2024 publicó un artículo en la Revista sociedad argentina de infectología, dejando registro del episodio que protagonizó en Concordia y que hoy cobra una vigencia inesperada.

En esa oportunidad, la doctora relató el caso de seis pacientes oncológicas que debieron suspender sus tratamientos tras detectarse bacterias adheridas a los catéteres de quimioterapia. El hallazgo fue decisivo: el equipo médico descubrió que las ampollas de dexametasona de un lote de la farmacéutica HLB estaban contaminadas.

Con rigor profesional, Prieto y su equipo realizaron cultivos, analizaron medicamentos y notificaron a la ANMAT, organismo que respondió con un dictamen burocrático y sorprendente: el producto “resultaba aceptable”.

La infectóloga lo explicó con una metáfora tan clara como contundente:


La importancia de haber hablado a tiempo

Gracias a la rápida acción del equipo, no hubo fallecidos, aunque las pacientes debieron atravesar cirugías y la interrupción de sus terapias. “Hicimos mucha autocrítica, pero demostramos que el problema no estaba en la atención médica sino en los insumos”, relató la doctora.

La denuncia de Prieto, ignorada en 2023, hoy vuelve a cobrar relevancia tras el escándalo por la contaminación de fentanilo, que provocó muertes en Argentina. Aquella advertencia temprana podría haber sido la clave para evitar una tragedia sanitaria de mayor alcance.


El reconocimiento que Concordia le debe

Más allá de su paso por la función pública, muchas veces opacada por la política local, la doctora Florencia Prieto se consolidó como un ejemplo de profesionalismo y valentía cívica. Su firmeza frente a la indiferencia estatal y su capacidad de liderazgo en equipos médicos en contextos críticos, son motivo de orgullo para Concordia.

En un país donde tantas veces se premia la obediencia antes que la honestidad, Prieto eligió el camino más difícil: decir la verdad.

Hoy, un grupo de allegados amigos y desde Análisis Litoral, queremos expresar públicamente nuestro reconocimiento a esta médica que defendió la vida de sus pacientes por encima de cualquier cálculo político. Su historia no solo honra a Concordia, sino que también ilumina la importancia de tener profesionales comprometidos con la verdad y la salud pública.

Redacion Análisis Litoral https://www.analisislitoral.com.ar/

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