Deuda pública y relato: lo que muestran los números cuando se corre el velo ideológico

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Mientras el debate político argentino vuelve a girar —como tantas veces— alrededor del endeudamiento externo, una imagen resume con crudeza lo que el discurso suele maquillar: la deuda pública no es patrimonio de un solo signo político, pero sí tiene responsables claros según los períodos de gobierno.

El gráfico difundido, elaborado en base a datos del Ministerio de Economía y el Banco Central (fuente: Econométrica), muestra la evolución del stock de deuda pública nacional entre 2001 y 2025, expresada en miles de millones de dólares. Y los números hablan por sí solos.

En 2001, la deuda se ubicaba en torno a los USD 144.000 millones. Para 2023, tras más de dos décadas atravesadas mayormente por gobiernos peronistas, el stock trepó hasta los USD 529.000 millones, lo que implica un aumento de USD 385.000 millones. Una cifra difícil de relativizar, incluso para los defensores más entusiastas del “desendeudamiento” discursivo.

Durante el período de Cambiemos, el incremento fue considerable pero menor en términos comparativos: USD 61.000 millones, en un contexto de déficit heredado, atraso tarifario, default selectivo y un Estado sin financiamiento genuino. Aun así, ese endeudamiento fue —y sigue siendo— uno de los ejes centrales de la crítica política.

El dato que rompe el tablero aparece al final del gráfico: La Libertad Avanza, con una variación negativa de USD 47.000 millones proyectada a diciembre de 2025. Es decir, una reducción del stock de deuda, algo inédito en un país acostumbrado a patear obligaciones hacia adelante y socializar costos futuros.

Lo que no se dice

El problema de fondo no es solo cuánto se debe, sino para qué se endeudó el país. Porque mientras el relato insistía en soberanía económica, industrialización y justicia social, los números muestran un crecimiento explosivo de la deuda sin correlato visible en infraestructura, desarrollo productivo o mejora estructural de la calidad de vida.

La deuda no se fue en rutas, puertos o energía. Se fue, en gran medida, en gasto corriente, subsidios mal direccionados, corrupción estructural y un Estado elefantiásico que nunca rindió cuentas.

Memoria política vs. amnesia selectiva

La imagen incomoda porque obliga a recordar. Y en Argentina, la memoria suele ser selectiva. Se demoniza un período y se romantiza otro, aun cuando los números desmientan el relato.

La discusión de la deuda no puede seguir siendo ideológica ni sentimental. Es matemática, histórica y concreta. Y cada dólar que hoy se debe es una decisión política tomada ayer.

La pregunta, entonces, no es quién se endeudó más en el discurso, sino quién dejó el país en mejores condiciones para pagar sin condenar a las próximas generaciones.

Y esa respuesta —aunque moleste— empieza a quedar cada vez más clara.

La renuncia de Lavagna al INDEC abre una discusión clave: credibilidad, continuidad técnica y alineamiento con el nuevo rumbo económico

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La renuncia de Marco Lavagna a la dirección del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) no es un hecho menor ni meramente administrativo. En un contexto de reconfiguración profunda del Estado y de redefinición del modelo económico impulsado por el presidente Javier Milei, la salida del funcionario abre un interrogante central: quién y con qué credibilidad deberá conducir el organismo estadístico más sensible del país.

Lavagna presentó este lunes su dimisión, comunicándola internamente al personal del organismo. Su alejamiento se produce poco después de la puesta en marcha de la nueva canasta de consumo para medir el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que comenzó a aplicarse este mes y tendrá su primer impacto visible con el dato de inflación de enero.

Designado en diciembre de 2019 durante la presidencia de Alberto Fernández, Lavagna logró sostenerse en el cargo tras el cambio de signo político en diciembre de 2023, gracias a un perfil técnico que le permitió atravesar gobiernos sin quedar atrapado en la disputa partidaria. Sin embargo, su origen político —ligado al massismo y al peronismo no kirchnerista— nunca dejó de ser un dato relevante, especialmente en una etapa donde la confianza en las estadísticas oficiales es un activo tan valioso como frágil.

La continuidad del INDEC bajo la administración Milei requiere algo más que prolijidad técnica. Exige una conducción que no solo garantice transparencia metodológica, sino que además sea percibida por la sociedad, los mercados y los organismos internacionales como plenamente independiente de las prácticas que durante años erosionaron la credibilidad del sistema estadístico argentino.

En su carta de despedida, Lavagna destacó los avances logrados durante su gestión y el compromiso del equipo técnico del organismo. Señaló la necesidad de seguir fortaleciendo el sistema estadístico nacional y valoró a los trabajadores como el principal activo del INDEC. No explicitó los motivos de su renuncia, aunque desde sectores sindicales la vinculan al congelamiento salarial y a la creciente dificultad para retener cuadros técnicos en la administración pública.

La salida de Lavagna se suma a una serie de renuncias relevantes dentro del organismo. En 2025 dejaron sus cargos Georgina Giglio, directora de Índices de Precios al Consumo, y Guillermo Manzano, responsable de Estadísticas de Condiciones de Vida y de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Este escenario refuerza una preocupación estructural: sin salarios competitivos ni horizonte institucional claro, el riesgo de vaciamiento técnico es real.

Mientras tanto, el subdirector Pedro Ignacio Lines quedó a cargo de manera interina. Pero la discusión de fondo no pasa por la transición, sino por la definición política que deberá tomar el Gobierno nacional. El próximo titular del INDEC deberá reunir condiciones innegociables: solvencia técnica, trayectoria verificable, independencia real y sintonía con el proceso de sinceramiento económico que impulsa la actual gestión.

La reciente actualización de la canasta del IPC —basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018— es una muestra de los desafíos que enfrenta el organismo. La nueva metodología incrementa el peso de servicios como tarifas, transporte, comunicaciones y educación, reflejando de manera más fiel el consumo real de los hogares. Esto implica, también, asumir el costo político de mostrar una inflación potencialmente más alta cuando los servicios aumentan, algo incompatible con cualquier intento de manipulación estadística.

Justamente por eso, el INDEC se convierte en una pieza estratégica del nuevo esquema económico. No para maquillar números, sino para consolidar un diagnóstico crudo pero honesto de la realidad. Sin estadísticas creíbles no hay reforma posible, ni programa económico sostenible.

La renuncia de Lavagna cierra una etapa de transición. Lo que viene será decisivo. El Gobierno de Javier Milei tiene ahora la oportunidad —y la responsabilidad— de nombrar a un director del INDEC que marque un quiebre definitivo con el pasado, refuerce la confianza pública y acompañe, con datos reales, el rumbo de transformación que la Argentina discute.

El desafío no es menor: sin credibilidad estadística, no hay verdad económica; y sin verdad, no hay futuro.

Apertura sin red, consumo en caída y empresas fuera de juego: la reforma laboral como última apuesta empresaria

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Mientras gran parte del empresariado argentino atribuye sus dificultades exclusivamente al costo laboral, la apertura económica y la caída del consumo también dejaron al descubierto un problema menos mencionado: la incapacidad de adaptarse a las reglas de la competitividad global. La experiencia de Mercado Libre funciona como contraste elocuente. La compañía logró expandirse con éxito en América Latina, invertir en logística, tecnología y marketing, leer anticipadamente los cambios en los hábitos de consumo y ahora explora nuevos nichos de mercado con proyección hacia Europa. En un escenario de competencia abierta, el caso demuestra que no todo se explica por salarios o impuestos, sino por estrategia, innovación y capacidad de escalar modelos de negocio. La reforma laboral aparece así como una condición discutida, pero no suficiente, frente a un mundo empresario que enfrenta el desafío de reinventarse o quedar fuera de juego.

El duro enfrentamiento del Gobierno con el grupo Techint dejó un mensaje claro: la apertura económica no tiene marcha atrás. Aun con evidencias de sobreoferta global de acero y presiones chinas para liquidar stock a cualquier precio, la posibilidad de avanzar en denuncias por dumping es prácticamente nula. Techint perdió una licitación clave por ofertar un 40 por ciento más caro, empató luego el precio ganador y aun así el consorcio privado decidió respetar la oferta inicial. La señal fue contundente incluso para los grandes jugadores: competir ya no es negociar reglas, sino adaptarse a ellas.

Este escenario se replica en todos los sectores de bienes transables. Autos chinos ganan mercado, las plataformas internacionales modificaron hábitos de compra y la indumentaria, el calzado y la electrónica enfrentan una competencia directa que deja al descubierto falencias históricas en diseño, comercialización, logística y atención al cliente. Durante años, muchas empresas trasladaron ineficiencias al precio final sin invertir en profesionalización, marketing digital o lectura de tendencias. Hoy ese esquema dejó de funcionar.

La apertura económica era necesaria tras décadas de cepos y controles extremos que derivaron en corrupción estructural, especialmente durante el último gobierno de Alberto Fernández. Importar implicaba pagar coimas por permisos y por acceso a dólares. El levantamiento de esas trabas saneó el sistema, pero también pasó factura. La industria manufacturera está un 12 por ciento por debajo del año pasado y la construcción continúa muy lejos de los niveles previos al cambio de gobierno. Ambos sectores son intensivos en empleo, lo que impacta de lleno en el mercado laboral. El comercio mayorista y minorista, otro pilar del empleo formal, también cae cerca de un 6 por ciento interanual.

La presión sobre los márgenes es generalizada. Algunas empresas ya operan en rojo y otras apenas sobreviven. La necesidad de vender obligó a bajar precios y competir de verdad. En rubros como línea blanca, las caídas llegaron al 25 por ciento en términos reales. Mientras algunos segmentos como autos o electrodomésticos repuntaron por financiamiento y precios, el consumo masivo sigue deprimido, condicionado por la caída del salario real.

Domingo Cavallo coincidió con el Gobierno en que la remonetización vía compra de reservas es el camino más sólido para la reactivación, aunque admitió que el efecto no se siente aún en la calle. La inflación desacelera, pero sigue por encima del 2 por ciento mensual, y las tasas altas junto con la apreciación cambiaria agregan presión sobre empresas con rentabilidades cada vez más ajustadas.

En este contexto, la reforma laboral aparece como la gran apuesta empresaria. La consigna es nivelar la cancha frente a países con impuestos más bajos y esquemas laborales más flexibles. Patricia Bullrich, Manuel Adorni y Diego Santilli encabezan la estrategia política para lograr su aprobación en el Congreso. Pero incluso si la reforma avanza, persiste una preocupación central: la industria del juicio, con récord de litigios, fallos millonarios y abusos en licencias laborales.

El debate de fondo sigue abierto. La pregunta no es solo si el costo laboral es alto, sino si el empresariado está dispuesto a competir en serio, incorporando innovación, marketing, eficiencia y comprensión del nuevo consumidor, o si volverá a apostar únicamente a cambiar reglas sin transformar prácticas.

AM para Análisis Litoral

La Argentina le compró DEG a Estados Unidos por US$808 millones para pagarle intereses al FMI

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La operación se concretó antes de un vencimiento que no admite postergación y ocurre en la antesala de la segunda revisión del programa por US$20.000 millones, con las reservas como eje central y una misión del Fondo prevista para febrero

La Argentina compró la semana pasada Derechos Especiales de Giro (DEG) a Estados Unidos por US$808 millones para afrontar un pago de intereses con el Fondo Monetario Internacional (FMI) previsto para este domingo 1° de febrero, que se hará efectivo en las próximas horas, según supo LA NACIÓN de fuentes oficiales y de personas con conocimiento directo del tema. Los DEG son un activo global creado por el propio organismo multilateral de crédito, del que cada país miembro tiene sus tenencias.

De acuerdo con el calendario del FMI, el país enfrenta un vencimiento por intereses por un monto similar al mencionado, un tipo de obligación que no puede ser unificada con otras, ni su cumplimiento puede ser postergado para fin de mes, como sí ocurre con los pagos de capital. Al cierre de esta nota, la operación no figuraba aún en los balances del Banco Central (BCRA) ni del Tesoro argentino, ni en los registros públicos de tenencias de DEG del FMI, lo que refuerza el carácter puntual y de corto plazo de la maniobra. Sí aparece registrada en la página del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

Según explicaron a este diario fuentes oficiales con conocimiento directo de la operación, no se trató de una nueva activación del swap (intercambio) de monedas con ese país, sino de una compra habitual de DEG para cumplir con un vencimiento. No se precisó si la adquisición fue realizada directamente por el BCRA o por el Tesoro, pero sí se afirmó que el Gobierno cumplirá con el compromiso.

El Gobierno descartó una nueva activación del swap con Estados Unidos.
El Gobierno descartó una nueva activación del swap con Estados Unidos.Marcos Brindicci

Otra fuente detalló que se trata de “la operatoria que se utiliza desde 2018: el Tesoro necesita comprar DEG para pagarle al FMI y el mayor vendedor de DEG del mundo es el ESF del Departamento del Tesoro de Estados Unidos”.

No es la primera vez que Estados Unidos vende unidades de la moneda del FMI a la Argentina en la antesala de un vencimiento con el Fondo. El 10 de octubre pasado, el Departamento del Tesoro había transferido US$872 millones antes de otro pago. La diferencia central es que aquella operación sí formó parte del swap de monedas, mientras que la concretada la semana pasada no estaría encuadrada en ese acuerdo.

El Banco Central informó que en diciembre canceló completamente el swap de monedas con el Departamento del Tesoro, en el marco del acuerdo de estabilización cambiaria por US$20.000 millones anunciado en octubre de 2025. El propio Tesoro estadounidense precisó que el monto utilizado de ese swap había sido cercano a US$2500 millones, activado en un contexto de tensión financiera y presión cambiaria antes de las elecciones legislativas. El Gobierno de Javier Milei finalmente se impuso en esos comicios, en un escenario de respaldo explícito dado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Ni el Banco Central ni el Departamento del Tesoro informaron las condiciones financieras del swap, la tasa de interés aplicada, ni el costo efectivo que tuvo para la autoridad monetaria argentina. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostuvo públicamente que la operación generó ganancias para el pueblo de su país, aunque sin divulgar detalles técnicos.

Tampoco se hizo oficial cómo se canceló el swap. Desde el Banco Central se limitaron a señalar que se realizó mediante un préstamo con un organismo internacional distinto del FMI. En el mercado y en la oposición se mencionó al Bank for International Settlements (BIS) como posible contraparte, e incluso se sugirió que podría haberse utilizado oro como garantía, una hipótesis que explicaría la reticencia oficial a dar mayores precisiones.

El Exchange Stabilization Fund (ESF) —Fondo de Estabilización Cambiaria— es un activo administrado por el Departamento del Tesoro estadounidense, creado en la década del 30, que tiene como objetivo preservar la estabilidad financiera y cambiaria. Entre otras funciones, el ESF interviene en mercados de divisas y opera con activos internacionales, incluidos los DEG del FMI, lo que lo convierte en el principal proveedor global de este instrumento para países que necesitan cumplir pagos con el organismo.

El pago de este domingo se produce en la antesala de la segunda revisión del programa con el FMI por US$20.000 millones, firmado en abril de 2025. El Gobierno espera que la evaluación técnica se realice en algún momento de febrero, con la llegada de una misión del organismo a la Argentina, y de su aprobación depende un desembolso de US$1000 millones.

En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo un encuentro informal con la directora gerenta del FMI, Kristalina Georgieva, durante el Foro Económico Mundial de Davos. La titular del organismo elogió públicamente “el progreso en la acumulación de reservas” y el desempeño reciente de la economía argentina.

Más allá de esas señales, la cuestión de las reservas será uno de los ejes centrales de la revisión. Si bien la Argentina cumplió la meta fiscal de 2025, incumplió de manera significativa el objetivo de acumulación de reservas internacionales netas, que cerraron 2025 muy por debajo de lo pactado.

La cuestión de las reservas será central en la nueva revisión con el FMI.
La cuestión de las reservas será central en la nueva revisión con el FMI.
Según datos del BCRA medidos con la metodología del programa, las reservas netas cerraron 2025 en torno a –US$14.100 millones, frente a una meta revisada de –US$1000 millones, lo que implicó un desvío negativo superior a US$13.000 millones. El incumplimiento se produjo pese a que el FMI había flexibilizado el objetivo en US$6500 millones, al pasar de +US$5500 millones a uno negativo. En ese marco, el Gobierno prevé solicitar una dispensa (waiver) y avanzar en una reformulación de las metas.

La mejora financiera reciente, con un riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos, reabrió el debate sobre un eventual retorno al mercado internacional de deuda. Sin embargo, el Ministerio de Economía descartó por ahora esa opción, por tres motivos: reducir la dependencia soberana de Wall Street para dar espacio al sector privado, evitar convalidar tasas que no reflejan los fundamentos actuales, y analizar otras alternativas de refinanciamiento.

La dificultad del Tesoro para acceder al refinanciamiento de la deuda externa también conspira contra la recomposición de reservas. Como reconoció el propio Banco Central en un informe reciente, el aumento efectivo de reservas dependerá de que el Tesoro pueda refinanciar vencimientos en el mercado, ya que de lo contrario las compras de divisas terminan siendo utilizadas para pagar deuda.

Esa dinámica ayuda a explicar por qué, pese a las compras del Banco Central durante enero por más de US$1100 millones, y la actualización mensual y por inflación pasada de las bandas entre las que flota el dólar oficial, las reservas siguen bajo tensión. Esas adquisiciones resultan equivalentes a los pagos que debió realizar el Tesoro argentino por más de US$1200 millones en el mismo período, lo que diluye el impacto neto de las compras de la autoridad monetaria.

El mito del “mejor salario mínimo” y la herencia real del kirchnerismo: un país fuera del mundo

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La reciente publicación de Eduardo “Wado” de Pedro en la red X, donde afirma que “éramos el país con el mejor salario mínimo de Latinoamérica” y que “lo que se buscaba era volver a la mano de obra barata”, no solo reedita un discurso conocido del kirchnerismo, sino que confirma su incapacidad estructural para hacer una autocrítica honesta sobre el daño económico y productivo que dejaron tras casi dos décadas de poder.

La frase no es nueva. Cristina Fernández de Kirchner ya la había pronunciado en 2012, en pleno auge del relato, cuando el cepo, la manipulación del INDEC y el aislamiento internacional comenzaban a mostrar sus primeras consecuencias. Aquella advertencia, presentada como defensa de los trabajadores, terminó siendo el certificado de defunción de la competitividad argentina.

Salarios altos en dólares… en una economía cerrada y ficticia

El kirchnerismo construyó la ilusión de salarios altos desconectados de la productividad, la inversión y el desarrollo real. No fue el resultado de una economía sana, sino de:

  • Controles artificiales de precios y del tipo de cambio
  • Subsidios masivos financiados con emisión
  • Atraso cambiario crónico
  • Destrucción del sector privado formal

El resultado fue previsible: empresas que dejaron de invertir, industrias que perdieron mercados, exportaciones estancadas y un país cada vez más caro para producir. Argentina quedó fuera de toda competencia internacional mientras países vecinos —con salarios inicialmente más bajos pero reglas claras— se integraban al mundo y crecían.

El Estado benefactor sobredimensionado como herramienta de control

Lejos de promover el espíritu emprendedor que alguna vez caracterizó al país —impulsado por inmigrantes, pymes y trabajo privado— el kirchnerismo expandió un Estado elefantiásico, no para desarrollar, sino para administrar dependencia.

Durante años se fomentó la idea de que:

  • El empleo estatal era sinónimo de estabilidad
  • La asistencia permanente reemplazaba al trabajo productivo
  • El Estado debía ser el gran empleador y distribuidor

Esa lógica no generó dignidad ni movilidad social: generó clientelismo político, sometiendo a millones de argentinos a la dádiva como forma de control electoral. El “equilibrio” del que hablan terminó siendo un empobrecimiento generalizado, con más del 40% de la población bajo la línea de pobreza.

Corrupción, impunidad y relato

Mientras se sostenía el discurso de la justicia social, la cúpula del poder acumulaba denuncias, causas judiciales y condenas. Cristina Fernández de Kirchner fue condenada en la causa Vialidad en primera instancia, y aún restan resoluciones definitivas en expedientes centrales como la causa Cuadernos, cuyos alcances económicos todavía no han sido completamente determinados.

Hablar de “defensa del salario” sin mencionar:

  • La fuga de capitales
  • El saqueo sistemático de la obra pública
  • El uso del Estado como caja política

no es un error: es una omisión deliberada.

Un país caro, improductivo y aislado

El verdadero legado del kirchnerismo no fue un país con trabajadores fuertes, sino:

  • Una economía cerrada
  • Inflación estructural
  • Pérdida de confianza internacional
  • Jóvenes emigrando
  • Empresas huyendo o quebrando

Argentina no se volvió “cara” por pagar buenos salarios, sino por no generar riqueza genuina para sostenerlos.

La pregunta que no responden

Si el modelo era tan virtuoso como afirman:

  • ¿Por qué aumentó la pobreza?
  • ¿Por qué se destruyó el empleo privado?
  • ¿Por qué el país perdió peso en el comercio mundial?
  • ¿Por qué la inflación se volvió crónica?

La respuesta no está en la “mano de obra barata”, sino en un pensamiento económico anacrónico, más cercano al estatismo ideológico que al desarrollo moderno.

El problema no fue el salario.
El problema fue —y sigue siendo— el modelo.


Lo que no se dice

El kirchnerismo confundió justicia social con control estatal, salario con relato, y soberanía con aislamiento. El resultado está a la vista.

Repetir consignas de 2012 en 2026 no es defensa de los trabajadores: es negación del fracaso.

Análisis Litoral

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El dólar cayó por cuarto día seguido y marcó el precio más bajo en dos meses

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La divisa al público descontó 15 pesos, a $1.455 en el Banco Nación, detrás de la caída del mayorista, que en $1.430 tocó un piso desde el 21 de noviembre

En el inicio del año se acentúa la tendencia bajista para el dólar, con la particularidad que la misma se está produciendo en simultáneo con una serie comprador del Banco Central, que absorbió cerca de USD 600 millones a partir del 5 de enero.

Este viernes el dólar al público experimentó una baja de 15 pesos o 1%, a $1.455 para la venta en el Banco Nación, la mayor caída diaria desde el 7 de noviembre, cuando descontó 30 pesos.

La baja de la cotización al público es consecuencia del descenso de la divisa en el mercado mayorista, donde cayó por cuarto día seguido. Este viernes restó once pesos o 0,7%, a $1.430, un mínimo desde el 21 de noviembre.

.Dado que el BCRA estableció para la fecha un techo de su régimen de bandas cambiarias en los $1.546,18, el tipo de cambio oficial se asienta ahora a 116,18 pesos o 8,1% de ese límite de libre flotación, la mayor amplitud desde el 17 de noviembre (8,4%).

La escasa expectativa devaluatoria se hizo evidente en todas las franjas del mercado. Por ejemplo, el dólar blue descontó diez pesos o 0,7%, a $1.500, para caer 30 pesos o 2% en enero.

En el mercado de futuros todas las posiciones negociaron en rojo y las posturas para fin de mes se pactaban a $1.450 (-0,8%), bien por debajo del techo de las bandas oficiales, previsto en $1.563,26 para el cierre de mes.

El contrato para fin de febrero, a $1.489,50 (-0,7%) se negociaba a 117,50 pesos o 7,9% del techo de las bandas oficiales, establecido a $1.607,03, al ampliarse en función de la inflación de diciembre, que el Indec informó en 2,8 por ciento.

“La expectativa de mayor oferta de divisas, alentada por un mayor apetito táctico por apuestas al carry-trade en el actual escenario financiero, es que continúa promoviendo un descenso del dólar mayorista hasta cerca de $1.430. En busca de contribuir a un círculo virtuoso, los inversores esperan que las autoridades extiendan la estrategia de compra de divisas, regulándola el ritmo de la demanda de dinero, con un repunte ayudando a la actividad económica”, afirmó Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.

Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, observó que las compras del Central se produjeron por “un monto que supera ampliamente el 5% del volumen operado en el mercado que la entidad había anticipado que adquiriría, con el objetivo de evitar presiones sobre la cotización del dólar. La estrategia fue destacada incluso por el FMI, cuya portavoz Julie Kozack señaló que el organismo ve con buenos ojos las medidas adoptadas para recomponer las reservas, en el marco de los recientes ajustes en los esquemas monetario y cambiario”.

Sobre la acumulación de reservas, Kozak afirmó que el atesoramiento empezó el año a un ritmo más rápido de lo previsto. Las compras de reservas del BCRA superaron el 5% del volumen diario mínimo de divisas en la mayoría de los días, por lo que el proceso de acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy positivo”.

“A pesar de que el BCRA viene comprando dólares en las últimas semanas e inyectando liquidez, el tipo de cambio se mantuvo estable, en parte apoyado por la venta de instrumentos dólar linked por parte del BCRA como cobertura y por la decisión del Tesoro de convalidar tasas más altas en el tramo corto en la licitación para asegurar un alto rollover y mantener la liquidez del mercado ajustada”, señaló Max Capital.

“En conjunto, el mix de política sugiere un ancla cambiaria junto con condiciones de liquidez estrictas, probablemente empujando marginalmente las tasas al alza y, sobre todo, incrementando la volatilidad. De hecho, las tasas han sido volátiles en las últimas semanas y este esquema probablemente continúe en las próximas semanas”, acotó el informe.

Luis Caputo explicó el impacto que espera en el mercado por la llegada de un barco con 5.000 autos chinos al país

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El funcionario defendió la importación de vehículos provenientes de Asia y detalló su visión sobre la competencia y los precios en el sector automotor

La llegada de un barco con 5.000 autos de origen chino al país reavivó el debate sobre la apertura de las importaciones, el precio de los vehículos nuevos y el futuro del sector automotor. En medio de la discusión pública, el ministro de Economía, Luis Caputo, utilizó sus redes sociales para exponer su posición y responder a quienes cuestionaron la medida.

“La importación de autos estaba prácticamente cerrada. Solo permitían unas pocas unidades y, por supuesto, se pagaban precios altísimos”, sostuvo Luis Caputo. El funcionario remarcó que la nueva política busca modificar ese escenario. “Ahora se abrió la importación y llegó un barco con 5.000 autos. Muchos preguntan ‘¿y esto cómo va a impactar en el mercado automotor?’”, planteó en su mensaje público.

Caputo afirmó que el efecto principal será una baja en los precios de los vehículos nuevos. “Va a bajar el precio de los 0 km. Por simple lógica, si tenés más oferta y la misma demanda, el precio baja”, argumentó. Además, explicó que la competencia con autos importados presionará a los fabricantes locales. “Los autos nacionales también van a tener que bajar sus precios para competir”, aseguró.

El ministro sostuvo que la apertura no responde a un capricho, sino a una lógica de mercado. “No es magia, es economía básica”, resumió. Según Caputo, la medida busca beneficiar al consumidor argentino, que durante mucho tiempo enfrentó precios elevados y escasez de modelos disponibles. “Cuando restringís la oferta, sube el precio. Cuando ampliás la oferta, el precio baja”, reiteró.

En su mensaje, Caputo enfatizó que la llegada de los autos chinos representa una señal de cambio en la política comercial. “Muchos sectores se beneficiaron de un mercado cerrado. Ahora la prioridad es el consumidor”, manifestó. También describió la situación previa como una “traba artificial” al acceso de bienes importados, que impactó directamente en el bolsillo de la población.

El arribo del barco con 5.000 vehículos chinos generó repercusiones inmediatas en el sector automotor. Concesionarios y fabricantes locales reaccionaron ante la posibilidad de que una oferta mayor genere una reducción de márgenes y una competencia distinta. El ministro se refirió a esos actores indirectamente, al señalar que los intereses sectoriales no pueden anteponerse al bienestar general. “Si defendés los intereses de unos pocos, perjudicás al conjunto”, advirtió.

Caputo utilizó frases directas para defender la lógica de su política. “Si la importación está cerrada, los precios suben. Si está abierta, los precios bajan”, reiteró. El funcionario rechazó los argumentos que asocian la apertura con la destrucción de la industria local. “La competencia obliga a mejorar, a ser más eficientes. Quien no mejora, pierde mercado”, señaló.

La llegada del barco chino se produjo en un contexto de restricciones previas que, según el ministro, favorecieron a un grupo reducido. “Durante años, unos pocos pudieron importar autos a precios preferenciales, mientras el resto pagaba cifras desorbitadas”, relató. En su visión, la apertura a la competencia internacional es el único camino para normalizar el mercado y acercar los precios locales a los internacionales.

El funcionario explicó que la medida no solo apunta a los autos chinos, sino a todas las marcas que quieran competir en igualdad de condiciones. “No importa el origen del auto, lo importante es que haya competencia real”, afirmó. Caputo insistió en que la política no discrimina entre fabricantes, sino que busca ampliar la oferta total y romper con un esquema que describió como “cerrado y restrictivo”.

El debate por el precio de los 0 km cobró fuerza tras el anuncio de la llegada de los vehículos extranjeros. Sectores vinculados a la producción nacional expresaron preocupación por el impacto en el empleo y la rentabilidad de las fábricas locales. El ministro respondió a esas inquietudes con una perspectiva centrada en el consumidor. “Si el argentino puede acceder a un auto más barato, eso es lo que importa”, sentenció.

En su exposición, Caputo remarcó que la apertura está alineada con principios de competencia y transparencia. “No hay misterio. Cuando competís, tenés que ser mejor. Y eso es bueno para todos”, consideró. El funcionario utilizó conceptos de economía clásica para explicar su posición y desestimó las explicaciones alternativas sobre la formación de precios en el mercado automotor.El debate por la importaciónEl debate por la importación de autos chinos reactivó la discusión sobre la competencia y la producción nacional

“El precio de un auto no es una decisión arbitraria. Es resultado de la oferta y la demanda”, insistió. En ese sentido, el ministro atribuyó los aumentos previos a la escasez de unidades y a la existencia de restricciones administrativas. “Cuando hay pocos autos, el precio se dispara. Cuando hay muchos, baja”, resumió.

La llegada de los autos chinos también abrió el interrogante sobre el futuro de la industria argentina. El ministro consideró que la producción local debe adaptarse a un entorno más competitivo. “Si querés que tu producto se venda, tenés que ofrecer calidad y precio”, expresó. Para Caputo, la presencia de vehículos importados no es una amenaza, sino un incentivo para mejorar.

El funcionario remarcó que la apertura de las importaciones es un proceso, no un hecho aislado. “Esto recién empieza. Cuantos más autos lleguen, más opciones va a tener el consumidor y mejor va a funcionar el mercado”, pronosticó. Según su visión, la medida no solo bajará los precios, sino que también mejorará la calidad y la variedad de modelos disponibles.

Caputo también se refirió al impacto en el mercado de usados. “Cuando baja el precio del 0 km, también baja el del usado. Es un efecto en cadena”, explicó. El ministro consideró que la apertura generará un reacomodamiento general de precios, que beneficiará a quienes buscan cambiar de vehículo o acceder a su primer auto.

La defensa de la importación masiva de autos no estuvo exenta de críticas y cuestionamientos. Diversos actores económicos y políticos expresaron reservas sobre el impacto en la producción nacional. El ministro respondió que la competencia internacional es una condición indispensable para el desarrollo. “El proteccionismo solo beneficia a unos pocos. La competencia beneficia a todos”, afirmó.

El arribo del barco con 5.000 autos chinos se presenta como el primer paso de una nueva etapa para el sector automotor argentino. El gobierno apuesta a que la mayor oferta y la competencia generen un descenso de los precios, una mejor calidad y una mayor variedad de opciones para los consumidores. El debate sobre el equilibrio entre apertura y protección local sigue abierto, con posiciones divergentes entre los distintos actores del sector.

El dólar cayó por tercer día consecutivo y tocó el nivel más bajo en un mes

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El tipo de cambio oficial cedió a $1.441, un mínimo desde diciembre. El Banco Central volvió a comprar y acumula un saldo a favor de USD 562 millones en enero

Todo parece marchar dentro de lo previsto para las expectativas oficiales en cuanto al mercado de cambios se refiere, con el dólar oficial bajando por tercer día consecutivo. Además, este jueves el Banco Central hilvanó la novena rueda operativa con compras de contado, esta vez por USD 47 millones, que le permitieron exhibir un saldo neto a favor de USD 563 millones por su intervención en lo que va de enero.

Las reservas internacionales brutas, en tanto, cedieron en USD 71 millones, a USD 44.646 millones, pues las cotizaciones de activos aportaron USD 21 millones, pero a la vez el Gobierno pagó vencimientos por casi USD 100 millones al BID y al Banco Mundial.

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Fuente: BCRA. (*) Saldo provisorio al 15 de enero de 2026

El dólar mayorista bajó por tercera rueda consecutiva: esta vez cedió nueve pesos o 0,6%, a $1.441, el nivel más bajo desde el 15 de diciembre, en una sesión con moderado monto de negocios por USD 410,8 millones en el segmento de contado. Esto indica que el Central absorbió 11,4% de la oferta, aún por encima del 5% previsto en el programa monetario.

El régimen de bandas cambiarias del BCRA fijó para la fecha un límite superior de $1.544,97, lo que dejó al tipo de cambio oficial a 103,97 pesos o 7,1% de ese techo, la mayor amplitud desde el 18 de noviembre último.

El dólar al público cayó diez pesos o 0,7% la baja del día, a $1.470 para la venta en el Banco Nación, también el precio más bajo desde el 15 de diciembre ($1.465). El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.466,87 para la venta y $1.423,63 para la compra.

Mientras que el dólar blue cedió cinco pesos o 0,5%, a $1.510 para la venta -en lo que va de enero el billete informal recorta 25 pesos o 1,6%-, todos los contratos de dólar futuro operaron en baja, con negocios por el equivalente a USD 691,7 millones según la plataforma A3 Mercados. Las posturas con vencimiento más cercano fueron las que más cayeron: para el cierre de enero cedieron 14 pesos o 1%, a $1.461,50, más de 100 pesos debajo del techo de la banda cambiaria oficial, previsto en $1.563,78 para fin de mes.

Para Milo Farro, analista de Rava Bursátil, las compras oficiales de divisas en el mercado están “dando una buena señal a los tenedores de títulos públicos en dólares”.

“La desaceleración del tipo de cambio de las últimas semanas está asociada a un cambio en la dinámica de cobertura del mercado. La presión cambiaria viene de la búsqueda de cobertura y hoy esa cobertura se canaliza por tres vías: compra de dólar spot, contratos de futuros o bonos dólar linked. En las últimas ruedas se observaron volúmenes inusualmente altos en futuros del A3 Mercados y en bonos dólar linked con vencimiento en enero, lo que sugiere que hubo suficiente oferta de instrumentos para satisfacer la demanda de cobertura y descomprimir la presión sobre el tipo de cambio”, señaló Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital Group.

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Dado que las bandas cambiarias actualizan en base a inflación pasada, los estrategas de IOL (InvertirOnline) observaron que “para los próximos meses, la mediana del REM (Relevamiento de Expectativas del Mercado del BCRA) estima que los próximos dos datos de inflación marcarán a la baja (enero en 2% y febrero en 1,8%), seguido por un leve aumento a 1,9% en marzo. Esto corresponde a la dinámica estacional del IPC, que suele verse más presionado al alza durante los meses de marzo, septiembre y diciembre, mientras que el segundo trimestre del año suele ser más favorable”.

“Mientras tanto, el mercado tiene en precios un escenario similar, donde la inflación de enero sería 2,3% y el promedio para los meses entre febrero-abril del 2%”, añadió el reporte de IOL.

“Cabe recordar que las bandas cambiarias se actualizan al inicio de cada mes según la inflación conocida hasta ese momento -correspondiente a dos meses atrás-”, comentó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital. “La reciente aceleración inflacionaria introduce presión sobre el tipo de cambio bajo el nuevo esquema, aunque desde el Gobierno insisten en que el dólar no debe desplazarse automáticamente hacia los extremos de la banda. En este contexto, el mercado sigue de cerca la efectividad de la estrategia oficial para anclar expectativas, con especial atención en las tasas de interés de corto plazo y en la intervención del BCRA como factores clave para la estabilidad cambiaria”, añadió Morales.

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“A nivel internacional, la baja de instituciones financieras impactan en el mercado local, donde no se pierde el foco en el nivel de reservas netas, que se mantienen en terreno negativo”, continuó el especialista de Wise Capital.

En otro orden, la portavoz del FMI (Fondo Monetario Internacional), Julie Kozack, expresó este jueves que la Argentina “ha comenzado el año sobre bases sólidas”, y resaltó los avances en los esfuerzos de estabilización económica.

“El proceso de acumulación de reservas comenzó a un ritmo acelerado, lo cual es muy positivo. Se espera que estos esfuerzos contribuyan a mejorar las perspectivas para un acceso pleno y duradero a los mercados internacionales de capital y a que Argentina gestione mejor los shocks”, destacó la funcionaria.

Con el dato de inflación del Indec, se actualizan Ganancias y Monotributo: quiénes y cuánto pagarán en 2026

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Este martes se conoce el IPC de diciembre. Es un componente clave para el ajuste en dos regímenes impositivos. Se estima que subirán 14%. Los cambios impactarán en el bolsillo desde el mes próximo.

El Impuesto a las Ganancias y el Monotributo tendrán un nuevo aumento desde este mes. Con el dato de inflación de diciembre que difundirá mañana el INDEC, se aplicará la tercera actualización semestral por IPC, establecida por reforma fiscal de 2024.

La actualización se basará en la inflación acumulada durante el segundo semestre de 2025. Si bien las estimaciones privadas daban cuenta antes del cierre del último mes del año pasado de un IPC de diciembre en torno al 2,1%, posteriormente ajustaron sus previsiones y calculan que estará entre 2,3% y 2,5%, lo que da un acumulado entre julio y diciembreen torno a 14%.

Si mañana el INDEC confirma esa estimación, el nuevo piso de Ganancias, las deducciones y las escalas; así como los topes de facturación, escalas y cuotas del Monotributo aumentarán en ese porcentaje.

Aunque la actualización rige desde el 1° de enero, los cambios en Ganancias y Monotributo recién tendrán impacto en los bolsillos a partir de febrero.

Para Ganancias implicaría unmínimo no imponible por encima de $3 millones bruto para empleados en relación de dependencia sin hijos. En Monotributo, el ajuste implicará que la categoría A pueda facturar hasta $10,2 millones anuales y la más alta (la K) arriba de $108 millones.

El Impuesto a las Ganancias se actualiza desde febrero con el dato de inflación acumulada en el segundo semestre de 2025. (Foto: ARCA)
Ganancias: cómo quedan los nuevos mínimos y escalas
Con una inflación estimada de 14%en el segundo semestre, el mínimo no imponible para el primer semestre de 2026 subirá de la siguiente manera:

Empleados solteros sin hijos:pagarán Ganancias si su sueldo bruto mensual supera los $3millones.
Trabajadores casados con dos hijos: tributarán si superan los $4millones brutos por mes.

Estos valores son clave para al menos un millón de asalariados y marcan el piso a partir del cual se empieza a descontar el impuesto.

Monotributo: cuánto suben los topes de facturación y las cuotas
Desde 2025, la tabla del Monotributo se ajusta en enero y julio según la inflación del semestre anterior. Con estimaciones de 14% para el IPC acumulado, los nuevos topes de facturación anual desde enero 2026 quedarían así:

Categoría A: pasa de $8.992.597,87 a $10.251.560
Categoría B: de $13,17 millones a $15 millones
Categoría C: de $18,47 millones a $21 millones
Categoría D: de $22,93 millones a $26,14 millones
Categoría E: de $26,97 millones a $30,75 millones
Categoría F: de $33,80 millones a $38,53 millones
Categoría G: de $40,43 millones a $46,09 millones
Categoría H: de $61,34 millones a $69,93 millones
Categoría I: de $68,66 millones a $78,27 millones
Categoría J: de $78,63 millones a $89,64 millones
Categoría K: de $94,80 millones a $108,07 millones.

Además de los topes de facturación, las cuotas mensuales y los aportes a la jubilación y la obra social del Monotributo también se ajustarán en el mismo porcentaje, lo que impactará en el monto a pagardesde febrero.

De esta manera, con una actualización del 14%, las cuotas por el componente impositivo del Monotributo subirían de la siguiente manera:

Categoría A: pasa de $4182,60 a $7468,16, tanto para servicios como para venta de cosas muebles.
Categoría B: de $7946,95 a $9059,52, tanto para servicios como para venta de cosas muebles.
Categoría C: de $13.663,17 a $15.576 para quienes prestan servicios; de $ 12.547,81 a $14.304,50 para venta de bienes.
Categoría D: de $ 22.307,22 a $25.430,23 para servicios; de $20.773,60 a $23.681,90 para bienes.
Categoría E: de $41.826,04 a $47.682 (servicios); de $33.181,99 a $37.827,48 (bienes).

Categoría F: de $58.835,20 a $67072,23 (servicios); de$43.220,24 a $49.270,8 (bienes).
Categoría G: de $107.074,65 a $122.065,10 (servicios); de $53.537,32 a $61.032,54 (bienes).
Categoría H: de $306.724,27 a $349.665,36 (servicios); de $ $ 153.362,13 a $174.832,68 (bienes).
Categoría I: $609.963,03 a$695.357,85 (servicios); de $ 243.985,21 a $278.143 (bienes).
Categoría J: $731.955,63 a $834.429,41 (servicios); de $292.782,26 a $333.771.48(bienes).
Categoría K: $1.024.737,89 a $1.168.201,20 (servicios); de $341.579,30 a $389.400 (bienes).

Sesión en el Senado: debaten el Presupuesto 2026

Sesin en el Senado debaten el Presupuesto 2026

El Senado argentino realiza una sesión clave en la que se definirán dos proyectos centrales para el Gobierno: el Presupuesto 2026 y la Ley de Inocencia Fiscal. El oficialismo libertario busca cerrar el año legislativo mostrando al mercado señales de control político y capacidad de gestión, aunque enfrenta tensiones con sectores de la oposición dialoguista.

El debate, que comenzó pasadas las 12:20, se realiza en el marco de un período extraordinario convocado por el presidente Javier Milei. Uno de los puntos que genera mayor controversia es el artículo 30 del proyecto de presupuesto, que elimina pisos mínimos de financiamiento para educación, ciencia y defensa, lo que ha motivado reclamos desde distintas provincias.

Además, el artículo 12 introduce nuevas exigencias para las universidades, que deberán presentar información detallada sobre el uso de fondos bajo amenaza de interrupción de transferencias si no cumplen con los requisitos. El Gobierno estima para 2026 un crecimiento económico del 5%, una inflación anual del 10,1% y un dólar en torno a los $1.423 en diciembre.

Ampliaremos

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