Paraguay seduce a las industrias mientras Brasil pierde inversiones: una señal de alerta para toda Sudamérica

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Menos impuestos, menos burocracia y energía barata: la fórmula paraguaya que atrae empresas brasileñas

Mientras Brasil continúa debatiendo cómo sostener un modelo económico cada vez más presionado por el gasto público, la carga tributaria y las regulaciones laborales, Paraguay avanza silenciosamente en una estrategia que comienza a generar preocupación en los principales centros industriales brasileños: atraer empresas, inversiones y empleo mediante un esquema de competitividad difícil de ignorar.

La última señal llegó desde el sector textil. Sawary Jeans, una de las marcas más reconocidas de la industria de la moda brasileña, confirmó negociaciones para instalar una fábrica en Paraguay. Sus directivos mantuvieron reuniones con autoridades del Ministerio de Industria y Comercio paraguayo, en el marco de una política estatal orientada a captar inversiones extranjeras y consolidar al país como un polo industrial de Sudamérica.

La decisión no es casual.

Los empresarios destacan una combinación de factores que hoy parecen escasear en Brasil: impuestos más bajos, menor burocracia, costos laborales reducidos, energía económica y seguridad jurídica para producir e invertir.

El reclamo que crece en Brasil

La migración de empresas hacia Paraguay comienza a convertirse en un problema político para el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.

Diversos sectores industriales y productivos vienen reclamando una reducción de la presión fiscal, simplificación administrativa y reformas que permitan recuperar competitividad frente a países vecinos.

La preocupación es sencilla de entender: cuando una empresa cruza la frontera, no solo se lleva sus máquinas. También se trasladan inversiones, puestos de trabajo, proveedores, innovación y futuras recaudaciones tributarias.

Empresarios brasileños sostienen que el costo laboral formal en Brasil continúa siendo uno de los más elevados de la región debido a la compleja estructura de contribuciones e impuestos vinculados al empleo.

Paraguay, en cambio, ofrece condiciones considerablemente más flexibles, lo que genera una diferencia difícil de compensar para las industrias que compiten en mercados globales.

El atractivo paraguayo

Durante décadas Paraguay fue visto como una economía secundaria dentro del Mercosur.

Hoy la situación comienza a cambiar.

El país combina estabilidad macroeconómica, baja inflación relativa, una población joven con edad promedio cercana a los 27 años, incentivos fiscales para la inversión y una de las energías más económicas de América Latina gracias a su participación en Itaipú y Yacyretá.

A esto se suma una política agresiva de promoción industrial que busca captar empresas provenientes principalmente de Brasil y Argentina.

La ecuación resulta atractiva para cualquier empresario:

  • Menor presión tributaria.
  • Costos laborales más bajos.
  • Menor burocracia estatal.
  • Energía económica.
  • Incentivos para nuevas inversiones.
  • Seguridad jurídica para radicarse.

No sorprende entonces que cada vez más industrias analicen instalar parte de su producción del otro lado de la frontera.

Un debate que también atraviesa a la Argentina

El fenómeno paraguayo no pasa desapercibido en Argentina.

Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, uno de los principales argumentos del Gobierno nacional ha sido que el país necesita reducir impuestos, eliminar regulaciones y disminuir el peso del Estado sobre la actividad privada para recuperar competitividad.

La lógica es similar a la que hoy plantean numerosos empresarios brasileños: cuando la presión fiscal alcanza niveles excesivos, las inversiones buscan destinos más amigables.

En ese sentido, Paraguay aparece como una especie de laboratorio regional donde la combinación de baja carga impositiva y reglas previsibles está generando resultados concretos en materia de atracción de capitales.

La diferencia es que mientras Argentina intenta recorrer ese camino mediante reformas estructurales todavía en desarrollo, Brasil enfrenta crecientes cuestionamientos por mantener costos que muchos sectores consideran incompatibles con la competencia internacional.

Lo que no se dice

Durante años gran parte de la dirigencia política latinoamericana sostuvo que la solución para el desarrollo consistía en aumentar regulaciones, subsidios y presión tributaria para financiar Estados cada vez más grandes.

Sin embargo, la realidad comienza a mostrar otro fenómeno: los capitales no desaparecen, simplemente se mudan.

Y cuando las inversiones se trasladan, también lo hacen los empleos y las oportunidades.

Paraguay entendió algo que muchos gobiernos de la región todavía discuten: en un mundo globalizado, las empresas pueden elegir dónde producir.

La pregunta que hoy inquieta a industriales brasileños y también a sectores productivos argentinos es simple:

¿Cuántas empresas más deberán cruzar la frontera antes de que los gobiernos comprendan que la competencia ya no es entre provincias o estados, sino entre países enteros que compiten por atraer inversión, trabajo y desarrollo?

Análisis Litoral

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Se postergó el juicio contra el exsenador Edgardo Kueider, detenido en Paraguay con US$200.000 sin declarar

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La Justicia aplazó al 9 de junio el inicio del proceso. Kueider y su novia fueron arrestados en diciembre de 2024 luego de un intento de entrada al país vecino con una mochila llena de dinero desde Brasil.

Luego de más de un año y tres meses con prisión domiciliaria en Asunción, el exsenador nacionalEdgardo Kueider debía empezar a ser sometido a juicio hoy en Paraguay junto a su pareja y exsecretaria, Iara Guinsel, por los delitos de contrabando en grado de tentativa. Sin embargo, la audiencia se postergó.

El Tribunal de Sentencia Especializado en delitos económicos a cargo de los jueces Elsa García, Matías Garcete Piris y Adriana Planás, aplazó el inicio del proceso al próximo martes 9 de junio.

El exsenador entrerriano y su pareja enfrentan acusaciones de contrabando en grado de tentativa por haber intentado cruzar el Puente Internacional de la Amistad -que une Brasil con Paraguay- con poco más de 211 mil dólares, 640 mil guaraníes y cerca de 4 millones de pesos argentinos sin declarar en una mochila. Los hechos sucedieron en la madrugada del 4 de diciembre de 2024.

Desde entonces, Kueider y Guinsel cumplieron arresto domiciliario, primero en un lujoso complejo en el centro de Asunción, luego en un dúplex y finalmente en un departamento en un edificio periférico de alta gama.

Tras su detención, el exsenador peronista ratificó en varias oportunidades su inocencia con el argumento de que los fondos no le pertenecían. “No son míos, ni siquiera son de mi acompañante. Son de operaciones que ella estaba haciendo en Paraguay, de intermediación. Entramos y salimos de Paraguay esa noche. Eso está declarado”, sostuvo el año pasado en declaraciones radiales.

En caso de ser declarado culpable, Kueider enfrenta una pena de dos años y medio de prisión. Sin embargo, para el cómputo de la condena se considerará el año y medio que ya cumplió con prisión domiciliaria.

Originalmente, el juicio iba a celebrarse el 24 de noviembre pasado, pero la fecha se reprogramó para el 20 de abril de este año. La cita volvió a postergarse a pedido de la Fiscalía, debido a la extensión de otro juicio que se llevaba a cabo en paralelo. Ahora tuvo una nueva postergación, hasta el próximo martes.

Las causas que enfrenta en la Argentina y el pedido de extradición

Mientras la Justicia de Paraguay avanzaba en la causa contra Kueider, el exsenador protagoniza otros dos procesos judiciales en la Argentina por presunto enriquecimiento ilícito y otros delitos.

Uno tramita en la Justicia provincial de Concordia, Entre Ríos, y otro en los Tribunales Federales de San Isidro, por lo que la Corte Suprema debe definir cuál se quedará con la investigación.

En ese contexto, la titular del Juzgado Federal de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, pidió la extradición de Kueider y elevó a juicio la causa contra los presuntos miembros de una asociación ilícita encabezada por el exsenador.

El exlegislador está imputado en ese proceso por los delitos de enriquecimiento ilícito, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público, cohecho, negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas, tráfico de influencias y lavado de activos.

De acuerdo a la investigación de Arroyo Salgado, el exlegislador utilizó estructuras societarias para adquirir bienes de lujo que no coincidirían con sus ingresos declarados. En ese contexto, la magistrada solicitó al Senado el desafuero de Kueider, una medida que fue aprobada con 60 votos afirmativos, 6 negativos y una abstención.

En Paraguay, la Fiscalía dio el visto bueno para que el exsenador sea extraditado, pero puso como condición que antes se complete el proceso por contrabando en su país.