Ariel Stuker, de La Criolla, y Javier Goldín, de Estancia Grande, dejan la liga de jefes comunales del PJ. El gobernador suma en la conformación del frigerismo.
La semana arrancó con una noticia de alto impacto político en Entre Ríos. Aunque se trate de dos pequeñas localidades del departamento Concordia, en la gestión de Rogelio Frigerio celebran el fichaje de dos intendentes que se alejaron del peronismo para tributar en el Foro de Intendentes de Juntos.
Así lo confirmó Manuel Troncoso, ministro de Gobierno y Trabajo y el encargado de ampliar la base política del espacio que el gobernador quiere consolidar en la provincia. El frigerismo avanza en Entre Ríos.
La base política del frigerismo en Entre Ríos
En modo tiburón, donde ve sangre Troncoso come. Así encontró en Ariel Stucker de La Criolla y Javier Goldín de Estancia Grande dos jefes comunales que, según interpretan en el gobierno, estaban heridos por no recibir “contención del peronismo”.
El acuerdo se selló el viernes por la noche, en una reunión que ambos mandatarios locales tuvieron con Frigerio y Troncoso. Según supo este medio, el encuentro fue en Concordia, luego de que el gobernador participara de la inauguración de la Expo Madera y de reuniones oficiales con la flamante Delegación Argentina ante la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, ocasión en la que recorrió también la represa.
Del peronismo a las filas de Juntos
Tanto Stucker como Goldín asumieron sus segundos mandatos en diciembre del año pasado, bajo la órbita del frente Más para Entre Ríos. Fueron reelectos habiendo ganado las PASO y desde que están en gestión integran la Liga de Intendentes del Partido Justicialista, que en la actualidad comanda Rosario Romero.
Además de esa pertenencia partidaria, en plena campaña electoral se pronunciaron a favor del candidato Adán Bahl, que terminó derrotado por Frigerio. En el caso de Goldín, en el peronismo lo refieren como un delfín de Edgardo Kueider. El senador, que ingresó por el Frente de Todos, viene jugando en sintonía con los posicionamientos políticos de Frigerio y del presidente Javier Milei.
Según argumentan en el gobierno, la relación con estos dos intendentes fue buena desde el inicio de la gestión. “Frigerio atiende a todos los intendentes, del peronismo o de donde vengan. Les damos respuestas a todo lo que esté a nuestro alcance”, aseguró Troncoso.
Sobre el vínculo con Stuker y Goldín, Troncoso contó: “veníamos hablando con ellos desde hace mucho tiempo, tuvimos siempre una muy buena relación, y ahora ambos se retiraron de la liga del PJ y en lo inmediato se sumarán a la fila de Juntos. Este salto que ambos dan es para nosotros un salto de confianza hacia el gobernador Frigerio”.
El gobernador de Entre Ríos y el ministro Troncoso recibieron un escudo con el logo oficial de Estancia Grande, en el departamento Concordia, que gobierna Javier Goldín, aliado político del senador Edgardo Kueider.
La “cosecha peronista” de Rogelio Frigerio
Hasta ahora, son 36 las y los mandatarios que integran la Liga de intendentes Justicialistas. Si se consolida el abandono institucional, La Criolla y Estancia Grande pasarían a engordar las filas del Foro de Intendentes de Juntos por el Cambio que preside el concordiense Francisco Azcué.
El de Stuker y Goldín es un nuevo capítulo en la saga de pases que Frigerio viene contabilizando desde haces unos meses. Primero fue un exfuncionario de Concordia, Fernando Barboza. Luego se sumaron al frigerismo el ex intendente Alfredo Francolini; el excandidato Eduardo Asueta; y el exfuncionario de ANSES, Alberto Zadoyko.
Es que el Gobierno del presidente Javier Milei dispuso el cierre definitivo del Ente Nacional De Obras Hídricas De Saneamiento (ENOHSA). Una empresa estatal que tenía como objetivo planificar, ejecutar y administrar obras de infraestructura hídrica y sanitaria en todo el país. También debía controlar la calidad del agua potable y del servicio de saneamiento.
Una de las razones que motivaron la disolución es que, según el Gobierno, el ente elude el control de gastos que existe en la administración nacional.
De todos modos, a diferencia de lo que ocurrió con la empresa ferroviaria, el cierra de ENOHSA no implica la pérdida de puestos de trabajo, al menos hasta el momento. En un principio, el Gobierno ha decidido reubicar a los empleados en otros entes o empresas públicas.
El mandatario provincial en este caso pone la lupa sobre la fórmula de cálculo de los excedentes de Salto Grande que, según indican en el gobierno, hace que Entre Ríos reciba poco y nada en comparación a lo que se genera.
Agotado el diálogo, que fluye lo justo y necesario con el Gobierno, Rogelio Frigerio presentará en los próximos días una nueva demanda contra la gestión de Javier Milei. Reclamará ante la Corte Suprema por la fórmula de cálculo de los excedentes de Salto Grande que, según indican en el gobierno, hace que Entre Ríos reciba poco y nada.
No hay antecedentes de judicialización, que sea anterior al gobierno de Frigerio y en la Casa Gris están convencidos de que lo que no se judicializa se pierde.
La vía política no resultó en gestiones anteriores y, por eso, esta no es la primera demanda que Frigerio presenta contra Milei. A pesar de su alineamiento político, aseguran que están dispuestos a ir hasta las últimas consecuencias por conseguir lo que, entienden, le corresponde a la provincia. En esa línea, aparece este nuevo reclamo por el cálculo de excedentes, que se suma a los presentados en abril y que también incluyó la deuda de la ANSES por la Caja de Jubilaciones.
En este caso, la demanda es de tipo estructural y no de deuda en pesos, porque busca modificar una estructura de cálculos que determina la secretaría de Energía de la Nación, responsable de fijar por resolución el precio que se le paga a la represa por la energía que produce, y desde donde salen, o no, los excedentes. Lo que quieren es que estos no queden a discreción del precio que decide Nación.
Los excedentes a los que apunta Rogelio Frigerio
En abril de este año el gobernador presentó una demanda por la deudaque la Nación tenía con Entre Ríos por la hidroeléctrica de Salto Grande, en concepto de excedentes. En ese entonces, se trataba de los últimos meses de 2023 y todo lo transcurrido de 2024. Esa deuda, junto con la de regalías, sumaba un total que rozaba los 4.000 millones de pesos.
Parte de esa deuda se saldó en los últimos días. Según confirmó este medio, la Nación pagó excedentes de octubre y noviembre de 2023 y está “casi” al día con los pagos regulares mensuales desde abril. La deuda de diciembre, enero y febrero de 2024 todavía está en mora y es de unos 1.300 millones de pesos. Ese monto, que todavía está judicializado, no impide que CAMMESA regularice los pagos mensuales.
Ahora, Frigerio quiere ir por más y pedir que se modifique la estructura de cálculo de donde salen los excedentes. Entre los factores que inciden, uno es el valor del megavatio. La injusticia se evidencia, en alguna medida, en la discriminación que sufre Salto Grande respecto de su par Yacyretá. Mientras que a la entrerriana el gobierno le paga a valor actual de 3.600 pesos el megavatio, a la correntina le paga más de 8.000.
Qué reclama el gobierno de Entre Ríos a Javier Milei
Quienes elaboran la demanda sostienen que la fórmula actual, que deviene de los ingresos y egresos de la represa, hace que a la provincia no le quede “casi nada” en concepto de excedentes. En marzo, el mejor mes de productividad en lo que va del año, Entre Ríos recibió apenas unos 600 millones de pesos por ese concepto, un monto significativamente inferior respecto de lo que recibía hace unos cinco años, o más, atrás. Ese flujo histórico de ingresos por excedentes mermó porque por alguna razón desde la Nación se modificó el cálculo que perjudicó a la provincia, explican.
La demanda que se presentará en los próximos días estará orientada a exigir la readecuación del cálculo que podría concretarse incluyendo directamente en la facturación mensual de Salto Grande un ítem que represente explícitamente el cumplimiento del pago de ese monto que se origina como “reparación histórica” para las zonas afectadas por la construcción de la presa. Ese ítem podría llamarse “Cumplimiento del acuerdo de 1946” o alguna denominación similar, que evidencie claramente el espíritu original de los excedentes: reparar con obra pública los costos ambientales, culturales y sociales que pagó la región cuando se construyó la hidroeléctrica en 1979. En 1946 se firmó el acuerdo entre Argentina y Uruguay.
En el documento que ingresará a la Corte trabaja la Fiscalía de Estado en conjunto con la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande (CTM) y la CAFESG, la Comisión Administradora del Fondo Especial de Salto Grande. Este es el organismo que nació de la mano de los excedentes en 1998, cuando se sancionó la Ley Maya que dio forma legal a la obligación que Nación tiene ahora con las provincias afectadas por la construcción de Salto Grande. Esa obligación indica que el gobierno nacional debe girar fondos por ley para “reparar” con obras de infraestructura, riego, navegación, que hasta hoy no se hicieron. Esa ley establece que para Entre Ríos corresponden el 67.5% de los excedentes generados.
Cómo se calculan los pagos a Entre Ríos
Hasta hoy, los cálculos sobre los pagos a Salto Grande se canalizan a través de CAMMESA vía la Secretaría de Energía. Este organismo es el que emite resoluciones fijando el precio de pago, de donde se derivan los excedentes. La última resolución en el tema fue de junio de este año, fijando el precio actual.
En el gobierno entrerriano insisten con que lo que la demanda busca es que las obras que debieran surgir de la operación de la hidroeléctrica no dependan de si hay o no excedentes, según los cálculos de un organismo nacional, sino que estén fijados y establecidos en la facturación misma que la empresa presenta a la Nación. “Una reformulación de la ecuación económica y financiera del contrato”, definió a Letra P una fuente involucrada en el tema.
Un informe que revela cómo actuaron los agentes que vivieron años en Buenos Aires, fueron detenidos en Eslovenia y los recibieron con honores en Moscú. La oleada migratoria que preocupa al Gobierno y un acuerdo vulnerado por Rusia que sigue vigente
“Buenas noches”. El saludo en español de Vladimir Putin a dos niños de 9 y 11 años nacidos en Buenos Aires que llegaron a Moscú con sus padres, los espías Artiom Dultsev y Anna Dultseva, expuso mucho más que una escena de ficción. Confirmó la actuación de una red global de inteligencia que tiene a la Argentina como eslabón de una larga cadena, forjada por complicidades, dinero negro y falta de controles. Una maraña de agentes ilegales que tienen vidas “normales” para actuar sin que suenen alarmas. Y que se aprovechan de las oportunidades que ofrecen países como el nuestro, que firmó en 2009, durante el gobierno de Cristina Kirchner, un acuerdo para viajar sin visa y que pese a todas las sospechas sigue vigente. Un dossier secreto revela lo que hizo el matrimonio en los largos años que vivieron en el barrio porteño de Belgrano y expone un modus operandi siniestro.
Para entender este ambiente opaco y complejo puede ser útil mirar con detenimiento el árbol, que representan los Dultsev, y también observar con atención el bosque, que representa la ola de ciudadanos de origen ruso que llegan incesantemente a la Argentina, con especial intensidad después de febrero de 2022. En esa fecha, Putin decidió invadir Ucrania y detonó una guerra contra Occidente que todavía sigue acumulando muertos. Es una marea que continúa ahora. Sobre todo ahora.
Hay datos oficiales de Migraciones que le ponen números a este tema, causas judiciales que avanzan a veces a ningún lado, y un alerta creciente en dispositivos de seguridad y de inteligencia por la presencia de agentes rusos que pueden estar actuando en la Argentina sin control. Es más peligroso el contexto, porque con Javier Milei en el poder y su alineamiento sin cortapisas con Estados Unidos, el país dejó de ser un gobierno amigo o neutral para los intereses geopolíticos de Moscú. Lejos quedaron los tiempos en que Alberto Fernández le ofrecía a Putin que Argentina fuera “la puerta de entrada de Rusia a América Latina”.
Putin escolta a Anna Dultseva, que llega de la mano de su hija de 11 años. Detrás, su esposo, Artiom Dultsev y su hijo de 9. Vivieron durante más de 10 años via REUTERS
Hubo esta semana una llamada de atención que sorprendió por su contundencia: “Rusia se ha caracterizado por enviar espías a la Argentina para prepararlos, darles identidad y después mandarlos a distintos lugares del mundo. Los que acaba de recibir Putin son dos espías que vinieron a la Argentina, tuvieron hijos en Argentina, obtuvieron documentación argentina en función de sus hijos -pasaportes argentinos- y con eso entraron a países cercanos para conseguir información y datos importantes para ellos. No fuimos capaces de detectarlos, porque son situaciones que encuentran a la Argentina casi inerme”, dijo en televisión el jefe de Gabinete, Guillermo Francos.
Para este informe, se consultó con funcionarios de las principales áreas involucradas: desde la inteligencia, la defensa, la seguridad, la diplomacia y el ámbito judicial. En reserva, hubo una coincidencia en advertir la gravedad de la situación y el temor a una infiltración masiva de elementos que pueden representar una seria amenaza a los intereses permanentes de la República Argentina.
Para tomar dimensión del “bosque”, es clave informar que en los últimos cinco años y medio, a la Argentina ingresaron más de 111 mil personas con nacionalidad rusa. La inmensa mayoría por razones de turismo. Lo notable, es que a partir de 2022 -que coincide con el inicio de la invasión a Ucrania- se dispararon las entradas de ciudadanos de ese país, ya que de 2.012 que se registraron en 2021, se pasó a 17.729 en 2022 y el año pasado tocó el récord de 37.678. Pero no termina allí: en los primeros siete meses de este año ya ingresaron al país 21.946 personas. Un extraño y sospechoso boom turístico.
“No hay que confundirse. Argentina favorece esta oleada porque tiene el convenio de 2009 que permite ingresos sin visa. Es un destino fácil, que cualquier ruso puede utilizar si quiere irse. Pero los ingresos que representan más peligro no son los que pasan por Migraciones con el pasaporte ruso. Los más peligrosos son aquellos que entran con pasaportes de los países de la ex Unión Soviética o que formaron parte del Pacto de Varsovia, como pueden ser de Kazajistán o Albania”, explicó a Infobae una de las fuentes consultadas que pidieron mantener la identidad en reserva.
(fuente Dirección Nacional de Migraciones)
Es una aclaración pertinente porque, de hecho, los dos espías que fueron recibidos por Putin con una guardia de honor en el aeropuerto gubernamental moscovita de Vnukovo habían ingresado al país con pasaportes de México y de Austria, y con otras identidades que nada tenían que ver con Rusia: ella se hacía llamar María Rosa Mayer Muños, nacida supuestamente en Grecia; y él Ludwig Gish, nacido en teoría en Keetmanshoop, Namibia.
Pero antes de posar la atención en los árboles de los agentes ilegales, es importante seguir con el “bosque”. Según los datos de la Dirección Nacional de Migraciones, entre 2020 y 2024 (a julio), también hubo un fuerte salto en la cantidad de trámites para solicitar radicaciones de rusos. En la categoría de radicaciones permanentes, en 2020 fueron apenas 78, el año siguiente 91, en el 2022 pegó un salto a 937, y como ocurrió en los ingresos, en 2023 se dio un aumento exponencial de 3.809 solicitudes. Es una tendencia que no cesó en estos primeros siete meses del año: ya hubo 1.644.
En las radicaciones temporarias hay un recorrido similar: en 2020 hubo sólo 32 pedidos, luego 30, posteriormente 740 y, el año pasado ocurrió un aumento impresionante de 3.042 trámites iniciados. Y entre enero y julio de 2024, ya se cursaron 1.053 pedidos. Más allá de que las solicitudes de residencia transitoria fueron mucho menores (apenas 456 en los últimos cuatro años y medio), el informe de la Dirección Nacional de Migraciones confirma que en este período hubo casi 12 mil pedidos de radicación. El más alto, fuera de los pedidos de países vecinos.
Dentro del fuero federal Civil y Comercial se tramitan pedidos para acceder a la ciudadanía argentina. Como reflejan los datos de Migraciones, en este último tiempo hubo una explosión de pedidos de nacionalidad. Fuentes de extensa trayectoria admitieron que se registró en la actualidad un pico que hace recordar al que se dio frente a la caída del Muro de Berlín y el inevitable derrumbe de la Unión Soviética que le sobrevino.
De acuerdo con calificadas fuentes judiciales, lo “habitual” es que primero se obtenga una residencia temporaria, que a veces se gestionan desde Rusia u otro país, y otras al llegar a la Argentina. Ese trámite permite tener DNI pero no pasaporte. “Cuando se necesita un pasaporte, se requiere gestionar una nacionalidad. Argentina tiene una ley muy antigua de hace 150 años, que casi no tuvo modificaciones y que establece un régimen permisivo. Para tener una sentencia se necesita tener residencia permanente de dos años consecutivos y continuos en el país o casarse o tener aquí un hijo”, explicó la misma fuente.
El año pasado el tema tuvo amplia difusión en los medios por los casos de embarazadas provenientes de Rusia que llegaban a pocas semanas de la fecha de parto, con el objetivo de dar a luz y obtener el documento argentino para el recién nacido y, por consiguiente, para la madre. El tema fue abordado por el periodista Omar Lavieri con especial foco en una investigación de una organización, ArgentinaFamily, que cobraban tarifas de hasta 15 mil dólares.
“Venían chicas rusas embarazadas en la semana 35 a 36 con visa de turista, nacía su hijo, se le otorgaba la nacionalidad argentina porque nacía en territorio argentino y después sus padres conseguían, vía excepción, la ciudadanía argentina y el pasaporte, que es el verdadero objetivo de todas estas maniobras”, explicó la fuente judicial consultada por Infobae para esta nota. El mismo informante reconoció que es una práctica que “pone en riesgo la calidad del pasaporte argentino, que hasta ahora es reconocida en el mundo entero”.
Artiom Dultsev y Anna Dultseva. Ludwig Gish y María Rosa Mayer. Los nombres, las caras y la verdad de los espías recibidos por Putin
Hasta acá el bosque.
La historia de los espías
Artiom Dultsev y Anna Dultseva, que durante 10 años se hicieron llamar Ludwig Gish y María Rosa Mayer, son los espías rusos de Vladimir Putin que fueron liberados el 1 de agosto tras un canje de prisioneros entre Rusia y las potencias occidentales. Ellos contaron cómo fue su vida bajo una identidad falsa, que escondieron a sus hijos y llegaron a olvidar hasta su propia lengua materna. Los agentes ilegales, que fueron enviados a Buenos Aires por el régimen autocrático de Putin, hablaron con la prensa y dieron una versión edulcorada de su vida como agentes secretos. Sin embargo, detrás de esa narrativa romántica hay un mundo donde se diluye la frontera entre la vida, la muerte, la legalidad y los crímenes.
Acá empieza la descripción del árbol, que por el detalle y los datos que trascendieron, exponen un modus operandi que se desarrolló en sigilo en Argentina sin que las autoridades nacionales tuvieran eficacia para evitarlo.
¿Qué hace un espía? ¿Para qué están en Argentina? ¿Por qué tantos rusos? ¿Qué valor tiene el país para Putin? Son algunas de las preguntas inevitables que surgen de confirmar que los rusos que durante años vivieron en Argentina fueron los suficientemente importantes para que, al ser descubiertos y quedar detenidos en Liubliana, la capital de Eslovenia, en diciembre de 2022, el propio autócrata de Moscú se interesara personalmente por ellos.
Según relató el agente repatriado en una entrevista a un medio paraestatal, un enviado de Putin le mandó saludos cuando estaba en la cárcel y le transmitió que no los dejarían solos. El haber formado parte de los ocho liberados en el mayor intercambio de prisioneros desde la Guerra Fría que concretaron Estados Unidos y Rusia le puso dimensión a la relevancia de ambos. Un dossier secreto al que accedió Infobae también.
De Rusia a África y Buenos Aires
El primer registro que tiene la Argentina de Artiom Dultsev se remonta al 19 de octubre de 2009. En ese entonces tenía documentos austríacos y se hacía llamar Martin Hausmaninger. Ingresó y salió del país seis veces con ese nombre: vino desde Brasil y se fue; luego a Chile, Uruguay e Italia. Ya para esa época se mostraba en las travesías con una joven de apellido Mayer Muños, tanto en Río de Janeiro, en Cataratas del Iguazú (del lado brasileño) y cruzando a Uruguay vía Buquebús, como así también en Córdoba y Mendoza. Después, su rastro se perdió.
Reapareció varios años después, en su última “operación”: fue el 12 de julio de 2012. Llegó en micro desde Uruguay con el nombre de Ludwig Gisch, nacido en teoría en 1984 en Namibia. Ingresó como ciudadano austríaco y se fue directamente a Viedma, Río Negro. En el Registro Civil local hizo los trámites para naturalizarse, por ser supuestamente hijo de una argentina. Declaró ante esa repartición que nació en Keetmanshoop, región de Karas, Namibia, y que su madre era Helga Tatschke: presentó una partida de nacimiento que, casualmente, había sido usada previamente para otro trámite. Entre agosto de 2012 y noviembre del mismo año fue declarado argentino por opción. Las sospechas de que algo raro pasó en ese Registro sobran.
El espía ruso consiguió en Argentina DNI, Pasaporte, cuenta bancaria, registro de conducir y salió y volvió del país 16 veces Facundo
Desde ese momento, el señor Gisch empezó a tener actividades económicas de menor cuantía y, con documento, consiguió el alta de la AFIP, CUIT, primero con monotributo y luego, en condición de autónomo, con actividad principal en “servicios informáticos”. Esto fue en 2013 y tiempo después creó una empresa de tecnología, de nombre DSM & IT, una fachada para generar una actividad formal, mientras realizaba de manera periódica viajes al exterior. De acuerdo con los datos migratorios, entre 2012 y 2022 realizó 16 viajes, el último a Alemania, antes de ser detenido. También viajó a Brasil, Uruguay y Holanda.
Según el dossier clasificado al que accedió Infobae, se instaló en una fecha cercana en un departamento del barrio porteño de Belgrano, en el piso 9 de O’Higgins 2191. Operó con una cuenta en un banco privado de primera línea de capitales nacionales, pero con movimientos bancarios entre modestos a bajos. De hecho, entre 2021 y 2022 apenas movió 1.500 dólares y 180 mil pesos.
De México al barrio de Belgrano
El 17 de septiembre de 2012, un avión de Aeroméxico trajo a María Rosa Mayer Muños. En realidad, la que bajó en Ezeiza fue Anna Dultseva, pareja de Artiom Dultsev, alias Ludwig Gisch, con fecha de nacimiento improbable también en 1984 en Atenas, Grecia. Presentó un pasaporte de los Estados Unidos Mexicanos, llevaba el pelo recogido y en su foto aparecía levemente maquillada y con una mueca casi sonriente. A diferencia de su pareja, ella se naturalizó mediante el proceso normal, tras dos años de residencia legal: desde 2015 brindó para los papeles la calle O’Higgins como su vivienda.
Pero esa experiencia argentina de María Rosa Mayer Muños no fue la primera: ya había estado en el país. En 2009, en compañía de Martin Hausmaninger recorrieron el país, Chile, Uruguay, Córdoba, Mendoza, Brasil y más.
Tres años después, cuando vinieron a instalarse de manera permanente, se declaró galerista de arte. Tenía cuentas en las redes Facebook e Instagram de su empresa, a la que denominó Art Gallery 5′14. Esa plataforma era la pantalla que le permitía crear una trayectoria de vida económica, que se construía con muestras y viajes de ida y vuelta. También tuvo cuenta en un banco privado de capitales españoles y en otro de capitales nacionales por donde tuvo un movimiento en 2022, el año de su arresto unos 1.000 dólares y 120 mil pesos.
Menos de un año después de haber llegado la pareja, el 14 de junio de 2013, nació Sophie, hija de ambos, y el 5 de agosto de 2015, Daniel, el segundo. Tres semanas después, el 14 de septiembre de 2015, Gish y Mayer Muños se casaron por el Registro Civil de Cabildo al 3000, en la ciudad Autónoma de Buenos Aires. Él declaró como profesión comerciante y ella organizadora de eventos. “Cumplidas las formalidades legales y recibido el consentimiento de los contrayentes, en nombre de la ley los declaré unidos en matrimonio”, estableció el acto oficial a la que tuvo acceso Infobae.
Se había consumado el mismo guión de la famosísima serie The Americans.
El arresto y la liberación
En Argentina, el matrimonio Gish-Rosa Mayer/Dultsev-Dultseva y sus dos hijos vivieron como dos inmigrantes pacíficos. Sin llamar la atención de sus vecinos ni de los chicos que iban a la escuela. Ellos dos, que habían nacido en un famoso hospital comunitario del barrio porteño de Almagro, eran dos alumnos que compartían vida con sus compañeritos sin problemas. Sólo hablaban en español.
Pero así como en el barrio porteño de Belgrano iban forjando una identidad, lentamente iban creando otra en Liubliana. Empezaron a viajar desde 2017, según las crónicas periodísticas. Se instalaron en una fecha imprecisa, pero lo que está confirmado es que en diciembre de 2022 en una casa de 35 de la calle Primožičeva de Črnuče, un barrio de la capital eslovena, fueron arrestados por la Policía local, tras una advertencia de los servicios secretos internacionales.
Al hacerle un allanamiento encontraron en un escondite al menos 500 mil dólares en efectivo. Creen que ellos eran los proveedores de dinero a una red de espías mucho más grande y peligrosa que está actuando, en medio de la guerra de Putin contra la OTAN en varios países de Europa.
La fecha de la caída le da sentido a todo el recorrido previo de la pareja de espías. Es que en abril de ese año Eslovenia -que integra la Unión Europea y de la OTAN- expulsó a 33 rusos que trabajaban en la embajada del país en Liubliana, al igual que hicieron la mayoría de los países del continente. El último viaje que tiene registro en Argentina del matrimonio es marzo de ese año: habían ido a Alemania.
El 30 de Enero del año pasado se conoció públicamente el arresto de Gish-Rosa Mayer/Dultsev-Dultseva. En abril la Justicia argentina recibió una notificación de la Justicia de Eslovenia de la existencia de una investigación por el delito de espionaje y de legalización de documento falso contra los “argentinos”. En mayo, el juzgado de María Servini ordenó una serie de actuaciones para determinar el posible comisión de delitos de acción pública, como supresión de identidad de los pequeños Daniel y Sophie y la eventual infracción a la Ley de Espionaje cometida por el matrimonio. Nada más se supo de ese proceso.
Se dio un largo silencio, hasta que en julio se confirmó que Eslovenia condenó a Artiom Dultsev y Anna Dultseva a 1 año y siete meses de prisión -el mismo tiempo que habían estado presos desde la redada- ordenó la expulsión del país con sus hijos. Fueron enviados a Turquía donde se embarcaron para que el 1° de agosto pasado fueran recibidos en medio de un canje impactante de prisiones, por el hombre más poderoso de Rusia: Vladimir Putin.
Amenaza a la seguridad nacional
Los espías de Putin liberados hablaron de su falsa vida como argentinos y del engaño a sus propios hijos
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Más allá de que la televisión rusa paraestatal mostró el caso de los espías como una emocionante experiencia de una pareja y sus hijos -que recién en el avión, cuando volvían a Moscú, se enteraron de que sus padres no eran quiénes creían ellos y todo el mundo conocido por ellos- lo cierto es que representó una vulneración de la legislación vigente y que puso en alerta a un sector importante del ambiente de la inteligencia y la seguridad.
El regodeo de Putin con la pareja de falsos argentinos puso en crisis la vigencia del pacto que firmó la Argentina con Rusia en 2009 -el mismo año que empezaron las visitas de los Gish-Rosa Mayer/Dultsev-Dultseva- sobre viajes sin visa. El artículo seis establece que “cualquiera de las partes podrá suspender plena o parcialmente la aplicación del presente acuerdo, en todo o en parte, por razones de seguridad nacional, orden y salud pública. En este caso la parte notificará tal suspensión, así como de su decisión de levantarla por la vía diplomática, en el plazo de 72 horas, antes de la entrada en vigor de la misma”.
Es que no sólo hay temores en los dispositivos de seguridad e inteligencia de la Argentina por la presencia de casos como los que fueron recibidos por Putin en el aeropuerto de máxima seguridad de Moscú. “Esos agentes se usan para asistir en términos monetarios a los otros, a los que cometen otras acciones. En el mismo avión que llegaron el matrimonio y sus dos hijos había un agente que mató a un checheno”, recordó una de las fuentes consultadas para este informe. Una advertencia seria.
Daniel Koch ratificó su identidad peronista-massista. Tras reconocer las derrotas electorales a nivel nacional y provincial, entendió que sería importante para el peronismo poner “las barbas en remojo” y que “cada uno se haga cargo de los errores que cometimos, por algo perdimos una elección y por algo la gente nos perdió la credibilidad”. Respecto del Congreso partidario, opinó que “no va a solucionar todas las cosas”. También se refirió a las gestiones del presidente y del gobernador.
El ex titular de Vialidad Nacional Distrito de Entre Ríos y ex diputado provincial, Daniel Koch, se refirió a la actualidad del peronismo, al solicitado Congreso del Partido Justicialista y ratificó su pertenencia al peronismo-massismo en detrimento del kirchnerismo. También expresó su opinión respecto de las gestiones del presidente, Javier Milei, y del gobernador, Rogelio Firgerio.
En diálogo con Debate Abierto, Koch sostuvo: “Soy massista desde hace muchísimos años y seguiré siendo massista hasta que él (por Sergio Massa) siga haciendo política. Tengo una pasión por el deporte y esa pasión me da la posibilidad de hablar con todo el mundo y de gestionar sin banderías políticas y además todos saben que soy peronista, no Kirchnerista”. En esta línea añadió: “Tengo muy en claro a dónde pertenezco y voy a esperar, qué es lo que va a hacer mi conductor que es Sergio Massa y cuando decida para dónde vamos a arrancar”.
Peronismo
Respeto del futuro del peronismo en Entre Ríos y en la Nación, el ex funcionario refirió que “hubo una derrota electoral a nivel nacional y también provincial pero el peronismo es una filosofía de vida. Todos hemos ganado y perdido elecciones, uno tiene que estar preparado en la vida para ganar y para perder, pero lo que no tiene que perder son sus principios y demostrar que cuando no está en la función pública puede seguir trabajando y haciendo política”.
Así, opinó que “es importante para el peronismo poner las barbas en remojo y que cada uno se haga cargo de los errores que cometimos, por algo perdimos una elección y por algo la gente nos perdió la credibilidad”.
Respecto al comportamiento de algunos dirigentes del peronismo como Eduardo Kueider y Martín Muller, Koch fue prudente: “No me gusta hablar de una persona, me gusta hablar de un espacio político, pero hay que juntarnos en algún lugar y hablar de política para reorganizarnos y ver cómo salimos para adelante, pero no lo veo como una catástrofe al hecho de perder porque una elección es parte de la democracia y la alternancia en el poder nos da esta posibilidad y nos fortalece. Debemos tomarnos en serio y hacernos un mea culpa puertas hacia adentro para ver cómo salimos posicionados para el 2025 y 2027”.
En aquella línea añadió: “No creo que criticando al adversario vayamos a construir, tenemos que autocriticarnos para adentro y reformular posturas, reformular proyectos que la gente interprete que nuestro espacio tiene una nueva forma de hacer política”.
Congreso
Koch opinó que “un congreso no va a solucionar todas las cosas porque en un congreso hablan cuatro, cinco aplauden y veinte en el fondo dicen algo fuera de lugar. Creo que nosotros tenemos que empezar a hablar entre nosotros por eso celebro estas reuniones que hace un grupo de jóvenes intendentes que tienen esa experiencia también”.
En la misma línea de acción celebró “lo de Rosario Romero con Eduardo Laurito que andan recorriendo la provincia y hablando con distintos actores. Creo que todos tienen la vara de mariscal para salir a hacerlo y sí a cada uno que me llama con los que hablo les digo que salgan a recorrer para construir, no para destruir y no hablen mal de lo otro porque lo que necesitamos es hablar para ver cómo salimos hacia adelante”.
Frigerio
Sobre el gobierno provincial, Koch opinó que “hay un gobierno de Rogelio Frigerio que está firme y que su imagen es alta y que su proyecto en mucho se asimila a lo que es el Justicialismo teniendo en cuenta que él proviene del Justicialismo y que tiene en su gabinete personas inteligentes como Manuel Troncoso y como muchos de los integrantes de sus equipos son de extracción peronista”.
Milei
Sobre el gobierno de Javier Milei entendió que “le falta mucho para hacer gobierno todavía, está en un desgobierno, hay 70 funcionarios que han sido reemplazados en pocos días, todavía le falta el ejercicio del poder que no se aprende de un día para otro. Lo vemos chocando todos los días con distintos actores, tiene idas y vueltas que no es bueno para un país. Siempre un país debe tener una cuestión seria y un proyecto de gobierno viable, un objetivo claro que hoy si no fuera por el ministro Guillermo Francos, que es la pata política, no sé dónde estaría el gobierno de Javier Milei”. (APFDigital)