Opinión: Luis Edgardo Jakimchuk
Ciertamente el periodismo cumple un rol social importantísimo. El buen ejercicio fortalece la democracia y permite al ciudadano conocer lo esencial para t-la toma de decisiones sobre su contexto e inmediato futuro.
No obstante, el ejercicio periodístico experimenta una migración de la comunicación noticiosa en grandes proporciones a distintas plataformas digitales alcanzando a un vasto público. Esto lleva a un periodo de reevaluación de los cambios en las practicas periodísticas.
Estos cambios motivan revisar si prevalecen aquellos valores deontológicos que aportaron grandes hombres y mujeres para el buen ejercicio periodístico y así comprender su comportamiento actual.
Hoy es una fecha muy importante para recordar aquello que realzaba el periodista político, filósofo y crítico de medios Walter Lippmann : “No puede haber una ley superior en el periodismo que decir la verdad y afear el mal”. Sobre esto, la teórica política alemana, Hannah Arendt, relaciona entre las formas de decir la verdad con “la soledad del filósofo, el aislamiento del científico y del artista, la imparcialidad del historiador y del juez y la independencia del buscador de hechos, el testigo y el reportero”.
“El reportero y buscador de hechos, ocupa un lugar especial entre quienes se comprometen a buscar las verdades de las que dependen las personas dueñas de sus actos”, lo decía el docente de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, Michael Schudson, al interpretar lo que reflexionaba Arendt.
El periodista narrativo y escritor polaco Ryszard Kapuściński sintetiza como nadie la función del periodista: “el trabajo de los periodistas no consiste en pisar las cucarachas, sino en prender la luz, para que la gente vea cómo las cucarachas corren a ocultarse”.
Lo que define Kapuściński, referente moral del periodismo del siglo XX por su destacado humanismo, el genial escritor y periodista George Orwell, lo reafirma sosteniendo que es función del periodista “publicar lo que alguien no quiere que se publique”.
Rodolfo Walsh, un símbolo de la resistencia intelectual frente a la censura y la violencia estatal, decía que “el periodista debe apostar por la verdad por más peligrosa que sea, como único principio ético y profesional”. “El periodismo es libre o es una farsa, no hay término medio”.
Lo corona el periodista y escritor Bill Kovachs, al afirmar que “el periodismo es la primera versión de la historia. Las pautas éticas son para los periodistas como las estrellas para los antiguos navegantes”.
Luego de recordar estos conceptos, que buena parte del siglo pasado cimento al periodismo como profesión, cabe preguntarse si la deontología contempla hoy los aspectos más estrictos de los deberes mínimos de la práctica periodística.
,Los desafíos del futuro: ¿Qué periodistas para qué periodismo?
En el contexto actual dominados por la cultura de la hiperconectividad, en paralelo con la institucionalidad del odio hacia el periodismo por del gobierno y una minoría que concentra el poder político económico en detrimento de una mayoría empobrecida, hay personas que tienen el privilegio de saber qué pasa, de analizarlo e informarlo. El periodista.
Los claroscuros acompañan al periodismo en su periplo por las sociedades digitales. Son muchos los periodistas que dejaron de trabajar de periodistas,mostrando quesu función se basa en recibir las órdenes del poder, decorarlas y entregarlas acríticamente a cambio de obtener beneficios económicos.
El periodismo del futuro estará marcado por la inteligencia artificial, la lucha contra la desinformación y la necesidad de adaptarse a un entorno mediático en constante cambio. No cabe dudas que la inteligencia artificial generativa representa la próxima gran revolución tecnológica, una revolución que trae consigo una cantidad vertiginosa de preguntas: ¿Cómo afectarán esos cambios al ecosistema de la información? ¿Garantizara al debate público de los ciudadanos comprometidos? Este planteo, se direcciona en lo que Milei ha sostenido, que la inteligencia artificial, no tendrá ningún tipo de regulación. Esto no solo pone en juego la libertad de expresión, sino el sistema institucional. Hasta donde puede llegar la IA con las locuras libertarias,
Alguien me decía son tiempos de mirar a los periodistas y los medios, como podríamos mirar a un auto impecable que queremos comprar. Preguntémonos que hay debajo del capot, porque el control del pensamiento es un negocio prospero”.
FELIZ DIA A LOS TRABAJADORES DE LA INFORMACION.