La reforma electoral impulsada por el gobierno de Javier Milei vuelve a poner en el centro del debate la eliminación de las PASO. Pero el proyecto va mucho más allá: modifica las reglas de financiamiento, endurece los requisitos para conservar la personería política, cambia las condiciones para presentar candidaturas nacionales y establece nuevas pautas para las campañas y la elección de representantes al Parlasur.
En Entre Ríos, uno de los puntos más sensibles podría ser la reducción drástica de las fuerzas políticas habilitadas para competir por cargos nacionales. Si el proyecto se aprueba tal como fue presentado, la provincia podría quedar con apenas tres partidos con posibilidades claras de sostener su personería —y, como máximo, cuatro.
El nuevo piso: casi 5.800 afiliados
La legislación vigente exige que un partido alcance una cantidad de afiliados equivalente al 0,4% del padrón electoral para obtener y conservar su personería definitiva.
Con el padrón entrerriano utilizado en las elecciones de 2025, de 1.155.693 electores, ese requisito representa unos 4.622 afiliados.
El proyecto enviado por el Poder Ejecutivo eleva ese porcentaje al 0,5%. Con el padrón actual, una fuerza debería acreditar alrededor de 5.800 afiliados.
Pero ese no sería el principal obstáculo.
La reforma también endurece la condición territorial: actualmente un partido de distrito debe contar con personería en cinco provincias para acceder a determinadas condiciones electorales nacionales. El proyecto eleva ese requisito a diez distritos.
Ese cambio podría dejar afuera a varias fuerzas que hoy tienen presencia política en Entre Ríos.
¿Quiénes quedarían en carrera?
Entre los partidos que aparecen con una situación más sólida en la provincia se encuentran:
- Unión Cívica Radical (UCR): alrededor de 53.000 afiliados.
- Partido Justicialista (PJ): unos 120.000 afiliados.
El PRO asegura contar con alrededor de 7.500 afiliados, mientras que el Frente Grande declara 6.181.
En una situación mucho más ajustada aparecen otras fuerzas:
- La Libertad Avanza: 5.633 afiliados.
- Partido Socialista: 4.750.
- MST – Nueva Izquierda: alrededor de 4.000.
- Unión Provincial.
- Partido Fe.
- Partido del Trabajo y del Pueblo (PTP).
Para varios de estos espacios, el problema no sería únicamente alcanzar el nuevo piso de afiliados. El verdadero desafío sería sostener presencia partidaria en diez distritos del país.
La paradoja: la reforma de Milei también puede golpear a La Libertad Avanza
Hay un dato particularmente llamativo.
La Libertad Avanza tiene en Entre Ríos 5.633 afiliados, de acuerdo con los datos consignados en el debate sobre la reforma. Es decir, se encuentra por debajo del nuevo piso aproximado de 5.800 afiliados.
De aprobarse la iniciativa en los términos planteados, la propia fuerza política del presidente podría quedar alcanzada por las nuevas exigencias en la provincia.
La paradoja no termina allí: el proyecto que busca ordenar y reducir el número de partidos podría terminar obligando al oficialismo a acelerar su proceso de afiliación y consolidación territorial.
¿Un sistema con tres grandes partidos?
El politólogo Facundo Cruz, coordinador de Pulsar UBA, advirtió que, de aprobarse la reforma, el nuevo esquema podría concentrar la competencia nacional en apenas tres grandes fuerzas: PJ, UCR y PRO.
La pregunta, entonces, es inevitable:
¿La reforma busca ordenar el sistema político o terminar concentrando la representación electoral en unos pocos partidos?
En Entre Ríos, el impacto podría ser todavía mayor. De concretarse los cambios, varias fuerzas que hoy participan de coaliciones, alianzas o elecciones provinciales podrían quedar fuera de la competencia nacional.
Y hay una última particularidad: mientras endurece las condiciones para conservar la personería, el proyecto facilita la creación y afiliación de partidos mediante la eliminación de la etapa inicial de adhesiones y la incorporación de mecanismos de afiliación digital.
Menos partidos habilitados, requisitos más duros y una competencia política potencialmente concentrada.
La discusión por las PASO, en definitiva, podría ser apenas una parte de una reforma mucho más profunda: quiénes podrán competir electoralmente en la Argentina del futuro.

