Con sufrimiento (como siempre😁), Argentina está en las semis del Mundial

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Un golazo inolvidable de Julián Álvarez y otro de Lautaro Martínez para liquidar el partido en el segundo tiempo del alargue. La Selección no jugó bien, pero tiene mucho corazón y va al frente.

Si la Scaloneta nació con un ADN de muy buen juego y solidez. Si nos acostumbramos en Qatar que no en todos los partidos se iba a padecer. La nueva versión de la Selección campeona del mundo viene con el sufrimiento incorporado. Argentina se metió entre los cuatro primeros del Mundial 2026 y hoy será la mejor noticia para un equipo sabe en su interior que no jugó bien, que no supo aprovechar a fondo que Suiza, en los 90, jugó casi media hora con uno menos. Por eso, este versión que las redes rebautizaron la Infartoneta, festeja más que nunca el resultado que lo pone en semifinales contra Inglaterra.

Difícil de medir cuál de las dos cosas pesa más y si necesariamente una acción resultado de la otra, pero el partido arrancó con Suiza teniendo la pelota o Argentina cediéndosela. A la Selección le cayó bien de entrada planchar el juego, sacarle ritmo intentando que la dupla Xhaka (10) – Freuler (8) no encontraran la velocidad que necesitan para explotar a Ndoye que tirado por izquierda sería todo la noche un dolor de muelas. Sí, de muelas, esos que cuando parecen que se van, reaparecen.

La Scaloneta decidió que el primer tiempo no jugaría con la pelota como lo suele hacer. Eligió virar un poco a la verticalidad (varios pelotazos largos a Julián) y a no juntar tanto pase cuando superaba la mitad de cancha. La intención no parecía mala, pero se encontraría con un problema antes y después del primer gol del equipo. Y era que el porcentaje de error de Enzo y Alexis estaba muy alto. No tanto en cantidad, sino en situaciones que comprometían a toda la defensa. Mientras, De Paul se las ingeniaba para ayudar a Molina con la marca del ligerito Ndoye.

Firme la dupla central tapando los agujeros que venían dejando los volantes, Paredes entendió que debía hacerse más cargo del inicio del juego. Y se empezó a juntar con un Messi que en los primeros minutos aparecía aislado por la derecha. Sólo una vez necesitaron conectar bien para generar dos córners. Samuel, desde el banco, dibujaba con sus movimientos cómo había que ir a buscar ese tiro de esquina y la idea tuvo resultado. Amagar hacia adentro e ir a buscar el primer palo como para que uno de los menos altos anticipara a toda Suiza. El cabezazo de Mac Allister cruzado para el 1-0 cambiaría el estado de ánimo de la Selección, pero para nada influiría en el sistema elegido.