El clima político argentino atraviesa horas de absoluta efervescencia y los movimientos bajo la superficie auguran cambios rotundos en el mapa de poder. Mientras la opinión pública sigue de cerca la pulseada económica y las estrategias legislativas de la administración central, en las provincias se gestan armados subterráneos que prometen redefinir por completo el escenario de los próximos años. Las piezas del tablero se mueven con cautela, pero cada declaración de los principales referentes deja al descubierto un trasfondo de cortocircuitos latentes, expectativas desmedidas y jugadas tácticas que buscan inclinar la balanza antes de tiempo.
Detrás de las apariciones protocolares y los discursos de cara a la opinión pública, existen advertencias cruzadas y llamadas de atención que anticipan un panorama de extrema fricción institucional. Las bases partidarias se reconfiguran a contrarreloj y los referentes territoriales analizan cada paso con lupa para no quedar rezagados en la disputa por la conducción de los próximos destinos del país. Sin embargo, el verdadero trasfondo de esta cumbre regional y los detalles concretos de la fuerte advertencia lanzada contra la cúpula gobernante comenzaron a revelarse recién al avanzar en el análisis de este encuentro clave.
El reacomodamiento del PRO y el reclamo de apertura
La gran revelación del cónclave político tuvo lugar cuando se conocieron las exigencias planteadas por el referente principal del espacio amarillo durante su paso por territorio norteño. “Le dije al Presidente que tenemos que armar equipo”, afirmó Mauricio Macri, quien encabezó un acto del PRO en Jujuy el viernes 25 de septiembre de 2026, como orador principal del recorrido “Próximo Paso” por el NOA. El encuentro se realizó en el Hotel Altos de la Viña, en San Salvador de Jujuy, y volvió a exponer la distancia entre el expresidente y el Gobierno de Javier Milei.
El exmandatario detalló que mantuvo conversaciones directas con la máxima autoridad nacional para exigir una mayor reciprocidad en el debate político institucional, aunque reconoció que “no hubo eco” ante la falta de respuestas coordinadas por parte del oficialismo. Pese a este cortocircuito, intentó delimitar sus críticas afirmando: “Apoyamos a este Gobierno como nunca nadie lo hizo. Para que ganen, para que saquen las leyes que se necesitan para transformar y para lograr poner al Estado al servicio de la gente y no de políticos corruptos”.
En la misma línea, el dirigente reconoció las metas alcanzadas en materia fiscal, destacando que el déficit se redujo hasta dar paso al superávit. “Hemos logrado empezar a tener un equilibrio macroeconómico, reducir el déficit fiscal y transformarlo en superávit. Pero también hay que seguir trabajando para que la inflación baje a un dígito”, expresó, añadiendo a modo de advertencia que “Todavía falta mucho por hacer”
No obstante, las objeciones recayeron fuertemente sobre la planificación presupuestaria proyectada para el año próximo. Para el exjefe de Estado, el superávit obtenido posee características de “superávit fiscal de baja calidad”, argumentando que “El Presidente lo logró con mucha audacia, muy rápido, algo inédito en la historia argentina, yo creo que en la historia de la humanidad. Pero todos sabemos que es de baja calidad porque si el presupuesto no puede incluir mantener la infraestructura que tenemos y construir nueva, es que está mal hecho el presupuesto”.
El exmandatario detalló que mantuvo conversaciones directas con la máxima autoridad nacional para exigir una mayor reciprocidad en el debate político institucional, aunque reconoció que “no hubo eco” ante la falta de respuestas coordinadas por parte del oficialismo. Pese a este cortocircuito, intentó delimitar sus críticas afirmando: “Apoyamos a este Gobierno como nunca nadie lo hizo. Para que ganen, para que saquen las leyes que se necesitan para transformar y para lograr poner al Estado al servicio de la gente y no de políticos corruptos”.
En la misma línea, el dirigente reconoció las metas alcanzadas en materia fiscal, destacando que el déficit se redujo hasta dar paso al superávit. “Hemos logrado empezar a tener un equilibrio macroeconómico, reducir el déficit fiscal y transformarlo en superávit. Pero también hay que seguir trabajando para que la inflación baje a un dígito”, expresó, añadiendo a modo de advertencia que “Todavía falta mucho por hacer”
Al referirse al rol que ocupará en el futuro inmediato dentro de su fuerza política, aclaró que su meta actual no pasa por postularse a un cargo ejecutivo: “Hoy mi responsabilidad es tratar de ser mentor, ayudarlos a crecer, a prepararse”, apuntó, a la vez que remarcó que “Seguimos apostando a la gestión y preparándonos para gobernar en todo el país”, insistiendo en que “Hay que prepararse antes de llegar al cargo, porque el mundo está lleno de buenas intenciones”.
Estrategia territorial y el dilema de las alianzas
La proyección territorial del espacio opositor busca consolidarse bajo premisas estrictas de profesionalización y selección de cuadros técnicos. Macri apunta a rearmar el PRO bajo la premisa de que “Nosotros no robamos, queremos realmente transformar la realidad y para eso no hay que improvisar. Hay que estar preparados. Por eso queremos tener un candidato a intendente en cada ciudad del país. Una persona que se haya formado, que haya estudiado”, aseveró durante la cumbre que contó con la presencia del gobernador Carlos Sadir y de figuras como Fernando De Andreis.
Este despliegue forma parte de la iniciativa federal iniciada a comienzos de año para dotar de mayor musculatura al partido en las distintas provincias, recorriendo distritos clave mientras el sur del país aguarda la confirmación de su fecha. En paralelo, la discusión respecto a una posible confluencia electoral con los libertarios sigue empantanada y sin definiciones claras. Las tensiones internas escalan al compás de posturas cruzadas, como la de Hernán Lacunza, quien advirtió de manera tajante: “Si el PRO va en alianza con LLA en las elecciones de 2027, desaparece”, mientras diversos gobernadores provinciales avanzan por carriles propios en la diagramación de estrategias mixtas de cara a los próximos comicios.





