Causa Bordet : Arias dice que está probada “la hipótesis delictiva” y demuestra que Bordet tiene bienes en el exterior

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Causa Bordet: Lo que surge del escrito del fiscal José Arias no es apenas una enumeración de cifras, viajes y declaraciones juradas. Es el retrato obsceno de una dirigencia que, mientras miles de entrerrianos sobrevivían entre salarios pulverizados, pobreza creciente y hospitales colapsados, parecía vivir en una dimensión paralela de privilegios, silencios y lujos inexplicables.

En el documento presentado ante el juez de Garantías para obtener autorización de allanamientos, Arias expone con crudeza lo que considera una trama de ocultamientos patrimoniales, inconsistencias fiscales y movimientos internacionales imposibles de justificar con los ingresos declarados. Y cuanto más se avanza en la lectura, más indignación provoca.

El fiscal describe primero las presuntas falsedades en las declaraciones juradas presentadas ante el municipio, la provincia y la Cámara de Diputados de la Nación. Allí aparece el mecanismo que, según la investigación, habría permitido “dibujar” patrimonios y licuar cifras reales. El caso más escandaloso: el lote donde Bordet construyó su “casita” en el exclusivo barrio Village Termal, declarado a apenas 10 dólares el metro cuadrado cuando su valor real rondaba los 60 dólares. Una subvaluación grotesca. Burda. Insultante.

La misma maniobra habría ocurrido con el terreno adquirido en Boulevard San Lorenzo y Chajarí, donde —según Arias— quedó al desnudo otra mentira patrimonial. El fiscal sostiene que “la diferencia detectada respecto a lo declarado ante AFIP-ARCA fue de un 330 % entre lo declarado y lo oculto”. Una cifra demoledora.

Pero el escándalo no termina ahí.

El listado de viajes NO oficiales al exterior directamente estremece. Más de 202 noches en Estados Unidos, Alemania, Francia, España, Sudáfrica, México, República Dominicana, Perú, Panamá, Venezuela y otros destinos. Su esposa, la diputada Mariel Ávila, acumula 193 noches en el extranjero, incluyendo Emiratos Árabes, Tailandia y Vietnam. Una de las hijas, Lara, registra 70 noches fuera del país. Delfina, 101.

Mientras tanto, en Entre Ríos, miles de familias apenas podían llenar la heladera.

Y el fiscal todavía computa aparte el caso Uruguay. Porque lo de Uruguay, según la investigación, ya no parece turismo: parece otra cosa.

SU FASCINACIÓN CON URUGUAY

Arias le dedica un apartado especial a la obsesiva frecuencia de viajes de la familia Bordet al vecino país. Solo el exgobernador Gustavo Bordet habría ingresado 56 veces a Uruguay en viajes “no oficiales”: 40 en automóvil, 14 en vuelos comerciales, 8 en vuelos privados, 2 veces en Buquebus y hasta un viaje en tren.

El informe sostiene que Bordet pasó 187 noches en Uruguay. Seis meses enteros.

Y eso no es todo: en al menos 19 ocasiones habría ido y vuelto en el mismo día, muchas veces utilizando vuelos privados especialmente contratados. ¿Para qué? ¿Con quién? ¿Qué hacía? Son preguntas que sobrevuelan cada página del expediente.

Arias concluye que “la familia Bordet ha viajado sistemáticamente a Uruguay destacándose las largas estadías… lo que podría ser indicio de que tengan propiedades, automóviles o cuentas en el exterior, además de múltiples viajes relámpago que podrían relacionarse con traslados de dinero o trámites bancarios”.

La cifra total resulta obscena: más de 200 noches de Mariel Ávila en Uruguay, 215 noches de una de sus hijas y otras 200 de Delfina.

Mientras Concordia se hundía en índices históricos de pobreza, ellos parecían vivir una verdadera dolce vita rioplatense.

EL GRAN AGUJERO NEGRO: ¿QUIÉN PAGABA TODO ESO?

Y aquí la investigación entra en una zona todavía más explosiva.

El fiscal señala que, según informes de AFIP-ARCA y resúmenes bancarios del BBVA y BERSA, Bordet y Ávila prácticamente NO utilizaban sus tarjetas de crédito o débito en el exterior. Tampoco registraban operaciones de compra de divisas desde 2019.

Entonces surge la pregunta inevitable. La pregunta que atraviesa todo el expediente como un grito:

¿Quién pagaba?

¿Cómo se sostienen cientos de noches en Francia, Alemania, Sudáfrica, Emiratos Árabes o Uruguay sin movimientos bancarios compatibles, sin compras de dólares registradas y sin consumos relevantes con tarjetas argentinas?

¿Con qué dinero vivieron más de un año fuera del país?

Arias sostiene que Bordet declaró ante AFIP-ARCA “no haber tenido consumos en el exterior”, pese a la existencia de viajes plenamente documentados.

Y remata con una frase devastadora:

“Lo expuesto coloca una sospecha fundada sobre la probable existencia de tarjetas emitidas en el exterior y/o dinero en efectivo no declarado”.

El fiscal incluso aporta un ejemplo que parece sacado de una novela de corrupción: de las 241 noches registradas en Uruguay, apenas se detectó un único consumo de 90 dólares realizado por Mariel Ávila en el restaurante La Chacra.

¿Doscientas cuarenta y una noches y solo un gasto?

La lógica se derrumba sola.

Por eso Arias concluye que podrían existir bienes inmuebles, cuentas bancarias y tarjetas emitidas fuera del país.

EL FANTASMA DE LAS SOCIEDADES OCULTAS

La investigación también pone la lupa sobre quién compraba los pasajes aéreos de la familia.

Según las respuestas de aerolíneas y entidades financieras, muchos tickets habrían sido adquiridos por una persona jurídica o empresa vinculada a una tarjeta American Express emitida en el exterior.

Y allí aparece otra sospecha explosiva:

Que Bordet podría manejar estructuras societarias fuera de la Argentina pese a haber negado reiteradamente cualquier participación empresarial.

Es decir: mientras públicamente afirmaba “no tener bienes ni sociedades en el exterior”, la investigación judicial empieza a mostrar indicios exactamente en sentido contrario.

LA IMPUNIDAD COMO FORMA DE VIDA

Quizás lo más indignante de todo no sean solamente los viajes, las sospechas de ocultamiento o los movimientos oscuros. Lo más irritante es la sensación de impunidad.

La idea de que jamás iba a pasar nada.

Porque durante años muchos dirigentes actuaron convencidos de que eran intocables. De que bastaba con hablar poco, mantener modales prolijos, controlar organismos, acomodar piezas judiciales y administrar silencios mediáticos para caminar eternamente sobre la cornisa sin caer.

Y quizás Bordet también creyó eso.

Pero el escrito fiscal describe un nivel de contradicciones tan grande que la imagen pública cuidadosamente construida empieza a resquebrajarse.

Porque mientras decía estar “a disposición de la Justicia”, su abogado Jorge Romero dejaba asentado por escrito que NO prestaban conformidad para los allanamientos en sus propiedades.

¿Eso es colaborar?

¿O simplemente ganar tiempo?

También negó tener bienes en el exterior. Negó sociedades. Negó consumos. Negó prácticamente todo.

Pero ahora la documentación incorporada por organismos públicos y privados empieza a dibujar otra historia. Mucho más oscura. Mucho más incómoda.

Y si algo deja este expediente es una sensación brutal:

La de una clase política que durante años pareció vivir por encima de la ley, mientras millones de argentinos hacían esfuerzos desesperados simplemente para llegar a fin de mes.