De funcionario menemista a magnate energético: la suiza Mercuria, ligada a José Luis Manzano, se queda con las estaciones Shell en Argentina

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La compañía suiza Mercuria Energy Group concretó la compra de los activos de Raízen en Argentina por un valor de US$ 1.420 millones, en una de las operaciones más importantes de los últimos años dentro del negocio energético nacional. La transacción incluye las 894 estaciones de servicio que operan bajo la marca Shell, la refinería de Dock Sud y una extensa red logística vinculada al almacenamiento y distribución de combustibles.

Sin embargo, detrás del desembarco de Mercuria aparece nuevamente un nombre conocido de la vieja política argentina: José Luis Manzano, ex ministro del Interior durante el gobierno de Carlos Menem y uno de los empresarios más controvertidos surgidos de la década del noventa.

La adquisición fue confirmada oficialmente por Raízen ante la bolsa de Brasil. La empresa, controlada por Shell y el grupo brasileño Cosan, manejaba hasta ahora el negocio de refinación y comercialización de combustibles de la marca en el país.

El acuerdo abarca una porción estratégica del mercado argentino de downstream. Entre los activos transferidos figuran las estaciones de servicio Shell —que concentran cerca del 18% de las ventas de combustibles del país—, la refinería de Dock Sud, responsable de aproximadamente el 14% de la producción nacional, una planta de lubricantes en Buenos Aires, aeroplantas en Aeroparque y Ezeiza, y terminales de almacenamiento en Arroyo Seco y Santa Fe.

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Desde hace años, Shell había separado sus operaciones en Argentina entre la producción de hidrocarburos y la comercialización de combustibles. Mientras la multinacional continúa apostando a Vaca Muerta, el negocio del refinado y expendio quedó bajo la órbita de Raízen, ahora vendida a Mercuria.

El regreso silencioso de Manzano al centro del poder energético

Aunque la operación fue encabezada por Mercuria, la presencia de José Luis Manzano dentro del entramado empresarial vuelve a encender interrogantes sobre el avance de antiguos actores políticos reconvertidos en magnates energéticos.

Mercuria comparte negocios en Argentina con Phoenix Global Resources, firma donde participa junto al fondo Integra Capital, encabezado por Manzano. El ex funcionario menemista lleva décadas construyendo un poderoso holding ligado a medios, energía, petróleo y finanzas, pese a que su crecimiento patrimonial siempre estuvo rodeado de sospechas políticas y cuestionamientos públicos.

Manzano fue uno de los hombres fuertes del menemismo y quedó marcado para siempre por aquella frase que sintetizó el clima político de los años noventa: “yo robo para la corona”, expresión atribuida al ex ministro y convertida en símbolo de una época atravesada por privatizaciones, corrupción estructural y vínculos opacos entre política y negocios.

Con el paso de los años, el ex dirigente peronista abandonó la primera línea política para transformarse en empresario multimillonario. Participó en medios de comunicación, telecomunicaciones, petróleo y energía, consolidando una fortuna cuyo origen exacto y evolución patrimonial nunca fueron explicados de manera completamente transparente ante la sociedad.

A pesar de las reiteradas denuncias periodísticas y sospechas políticas que atravesaron distintas etapas de su carrera, gran parte de los negocios vinculados a Manzano nunca derivaron en investigaciones judiciales profundas ni en condenas firmes que permitieran esclarecer el verdadero entramado de relaciones económicas y políticas construido desde los años noventa hasta la actualidad.

En los círculos empresariales y políticos argentinos, Manzano es considerado uno de los sobrevivientes más hábiles del viejo poder peronista: un dirigente que logró reciclarse, adaptarse a todos los gobiernos y mantener influencia en sectores estratégicos del país, especialmente en el energético.

Un negocio multimillonario en medio de la crisis argentina

Mercuria señaló en un comunicado que la compra forma parte de su estrategia global de expansión en mercados considerados estratégicos. La firma aseguró que mantendrá la continuidad operativa del negocio y destacó el potencial de crecimiento del sector energético argentino.

Fundada en Ginebra en 2004, Mercuria es actualmente uno de los mayores operadores independientes de energía y materias primas del mundo. Opera en más de 50 países y participa en petróleo, gas natural, electricidad, energías renovables y comercialización de commodities.

Por su parte, Raízen indicó que los fondos obtenidos serán destinados a fortalecer su estructura financiera, en medio de un proceso de reordenamiento de activos y renegociación de deudas superiores a los US$ 13.000 millones.

La operación todavía debe atravesar las aprobaciones regulatorias y judiciales correspondientes para su cierre definitivo.

Pero más allá de la dimensión económica del acuerdo, la noticia vuelve a dejar una pregunta flotando sobre la Argentina de las últimas décadas: cómo antiguos dirigentes políticos, surgidos de estructuras estatales cuestionadas, terminaron convertidos en protagonistas centrales de negocios multimillonarios ligados a los recursos estratégicos del país.