
Las duras acusaciones del intendente Azcue contra un Diario digital de esta ciudad , reabrieron un viejo debate: ¿existe el periodismo mercenario? Sí, y la ciudadanía lo reconoce. Pero también es cierto que la política —incluida la actual gestión municipal— usa, ignora o premiaría a los medios según su conveniencia. La discusión pública exige más que insultos: requiere eficiencia, planificación y una revisión honesta de la propia gestión.
Las recientes declaraciones del intendente Francisco Azcue, calificando de “mercenario” al periodista Claudio Gastaldi y acusando a su medio de haber sido funcional al peronismo que “saqueó Concordia”, estremecieron el clima político local. Su enojo surgió tras un título duro de ese portal, acusándolo de aplicar un “impuestazo” del 180% para 2025.
Azcue respondió con fuerza, rechazó los datos, defendió sus medidas y anunció la ruptura total de relaciones institucionales con ese medio.
Hasta ahí, una disputa más en el ecosistema político-mediático entrerriano.
Pero el episodio revela algo más profundo: la enorme distancia entre la crudeza del discurso político y la necesaria autocrítica que la administración municipal evita realizar.
Sí, existe el periodismo mercenario. Y todos lo saben.
Azcue no inventó nada nuevo cuando habló de “mercenarios”.
La gente sabe que existe ese tipo de periodismo.
La ciudadanía lo identifica —sin necesidad de grandes análisis académicos— cuáles medios viven del elogio permanente al político de turno, cuáles ocultan información, cuáles atacan por encargo y cuáles sobreviven alimentados por la pauta oficial que tanto critican pero jamás rechazan.
Sin embargo, conviene recordarle algo al intendente:
los políticos también usan sistemáticamente a los medios, especialmente en los meses previos a cada campaña electoral.
Prometen, sugieren, insinúan futuras pautas o colaboraciones. “Te vamos a tener en cuenta”, “cuando entremos te vamos a acompañar”, “cuando mejore la situación nos ponemos el día”. La historia es conocida.
En Concordia ocurre hace décadas.
El municipio pauta en medios provinciales e incluso nacionales mientras los medios locales —los que todos los días informan a los vecinos— son ignorados salvo excepciones mínimas.
Y así, de ambos lados, se alimenta un círculo vicioso:
medios dependientes y políticos selectivos, cada uno usando al otro según sus intereses coyunturales.
La discusión que falta: eficiencia y planificación
Lo que ningún título periodístico —ni siquiera las propias explicaciones oficiales— aborda es el verdadero trasfondo de esta polémica: la eficiencia, o la falta de ella. En cualquier empresa seria, cuando un CEO no cumple los objetivos, se lo despide sin vueltas. En el Estado, en cambio, los errores se justifican, los funcionarios se mantienen y los costos los termina pagando el vecino. Esa distancia entre el rigor del sector privado y la laxitud del sector público es la que explica por qué Concordia sigue donde está.
Azcue insiste en que las tasas “no subieron” y que solo “se actualizaron por debajo de la inflación”.
Pero sería saludable que también reconozca que eficiencia no es solo ajustar números. Eficiencia es planificar, medir costos, evaluar desempeño y exigir resultados a los funcionarios.
A esta altura del mandato —casi dos años de gestión— la administración ya puede y debe revisar a conciencia:
- ¿Hubo planificación integral o solo respuestas urgentes?
- ¿Los funcionarios designados ejecutaron con solvencia?
- ¿Las áreas clave trabajaron con objetivos claros?
- ¿Se midió el impacto de cada decisión en la economía real de los vecinos?
No lo dice el Diario en cuestion:
lo dice cualquier ciudadano que quiera construir o simplemente ampliar su casa.
Las tasas y derechos municipales que enfrenta por ejemplo quien quiere levantar una vivienda muchas veces resultan prohibitivos.
Cualquiera que conozca los montos sabe que el sistema desalienta la inversión privada pequeña y genera un freno innecesario al desarrollo urbano.
También existen muchos requisitos para establecer un emprendimiento comercial se da este
El intendente puede tener razón al criticar una publicación periodística.
Pero eso no anula la necesidad de algo más profundo: una revisión honesta de la gestión y un replanteo de prioridades, sobre todo cuando Concordia sigue siendo una de las ciudades más pobres del país.
Los medios: ni enemigos ni aliados naturales
Los medios no son santos ni demonios.
Son herramientas necesarias de comunicación masiva.
Su funcionamiento implica costos, personal, mantenimiento, logística.
No sobreviven del aire, y los políticos lo saben perfectamente.
Por eso, cuando un intendente decide cortar toda relación con un medio, está en su derecho.
Pero cuando afirma que “no le importa”, que “pueden decir lo que quieran” y que “no trata” con ellos, desconoce un principio básico de la república:
el rol de la prensa crítica es necesario, incluso cuando molesta.
Y más aún cuando esa crítica proviene de medios que no pertenecen a los que históricamente se beneficiaron de manera obscena con dádivas, favores o pautas generosas de gobiernos anteriores.
Muchos periodistas —la mayoría de los que sostienen portales locales con sacrificio personal— no forman parte de esa maquinaria.
Y sí, también tienen derecho a exigir respeto.
La Concordia que se viene necesita un debate serio
Esta discusión, lejos de ser un chispazo mediático, debería abrir otra conversación:
¿qué modelo de ciudad quiere Concordia para los próximos diez años?
¿Seguiremos discutiendo títulos de portales o empezaremos a debatir cómo revertir la pobreza estructural, cómo recuperar la obra pública eficiente, cómo incentivar la actividad privada y cómo transparentar el vínculo entre política y medios?
Azcue tiene la oportunidad —y también la obligación— de hacerlo.
Pero para eso necesita más que indignación y rupturas:
necesita introspección, revisión de lo actuado y decisiones estratégicas para lo que queda del mandato.
Porque Concordia ya no puede seguir atrapada entre políticos enojados y medios sobreactuados.
La ciudad necesita planificación real, eficiencia concreta y un diálogo maduro que hoy, lamentablemente, todavía no aparece.
Por : Alejandro Monzón
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