Costa de Marfil amargó el debut de Ecuador

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Con gol de Amad Diallo sobre el final, el seleccionado africano derrotó 1-0 a una Tri que quedó complicada.

Ecuador se sabía más y debió buscarlo más. Motivado por tener el 90% con su gente encendida gritando el “sí se puede”, el equipo salió a jugarlo asumiendo el rol que le pertenecía que era nada menos que el de protagonista. El papel de una selección con jugadores en ligas top y que viene creciendo. Ahora bien, en el fútbol no se gana con el currículum. Costa de Marfil aceptó el papel de invitado a la fiesta ajena, aguantó que lo bailaran un ratito y terminó quedándose con todo. Con todo. El sueño que al final terminó en pesadilla. Lugar que se deja, lugar que ocupa otro.

La idea de ser el actor principal de la película lo tenía claro. Y así se dispuso. A tener la pelota, a meter línea de 3 atrás para sumar gente a la línea ofensiva. Aprovechándose de las limitaciones en la salida de toda la última línea de Costa de Marfil. Con sólo acercárseles, sin necesidad de presión – presión, se ponían nerviosos y la dividían. Hasta sin querer, ante tanta imprecisión, las llegadas tenían que aparecer. Así fue con Fofana se resbaló (¿mirando la tribuna? ¿en qué pensaba?) y Valencia metió un zurdazo desviado.

Valencia, el 9 de Ecuador 

Al toque nomás. Yeboah recibía un regalo de Agbadou, se acomodaba a la zurda y reventaba el travesaño. La lógica era que el gol debía llegar casi como por inercia pero, por suerte, el fútbol se empeña en salirse del esquema. Entonces, Diomandé (juega en el Leipzig alemán) se coló entre la espalda de Hincapie y Vite y desnudó rápidamente que la defensa ecuatoriana también estaba complicada.

Así quedó el partido armado. Ecuador con la pelota y las mayores llegadas, Costa de Marfil a contra y también lastimando. Otro pelotazo en el travesaño, este de Minda contra el desborde número 1000 de Diomande que con un centro atrás desparramó a todos.

Beccacece corrigió la defensa armando la línea de 4, pero Costa de Marfil tiró a su figura por el otro lado. Ecuador quemó las naves. Apostó fuerte porque al sentirse más urgido, se desordenó de tal modo que le metió tanto vértigo como imprecisión. La pelota ya dejó de ser suya y los africanos se empezaron animar. Wahi reventó el travesaño y empezaron a jugar más cerca de Galíndez que pasaba a ser de los mejores.

Ecuador contra Costa de Marfil (IMAGN IMAGES via Reuters/Kyle Ross).Ecuador contra Costa de Marfil (IMAGN IMAGES via Reuters/Kyle Ross).

Los cambios le dieron frescura. Preciado se instaló por derecha y empezó a ganar. El equipo, que estaba caído, levantó a la gente. La gente, que parecía caída, levantó al equipo. Alcanzó para un bombazo de Plata que sacó el arquero con esfuerzo, pero parece que la pausa de hidratación lo volvió a un ritmo cansino. Como si la igualdad no fuera un mal resultado.

Costa de Marfil olió sangre y fue. Cada contra, era un sufrimiento para los cuatro centrales que tenía en la última línea. Cuando veían que rompían la línea, llegaban todos esperando el centro atrás. Centro que llegó y que Diallo cerró con un buen derechazo.

Ganó Costa de Marfil (REUTERS).Ganó Costa de Marfil (REUTERS).

Los grandes jugadores deben aparecer en estos momentos. Ni Hincapié, Ni Caicedo ni Plata lo hicieron en la dimensión que tienen para este equipo. Ecuador tenía el sueño ahí nomás. El travesaño dos veces primero y sus propias debilidades después, lo convirtieron en una pesadilla.

En un partidazo lleno de emociones, Japón se lo empató en el final a Países Bajos

K

El Mundial y otra tarde mágica: los europeos estuvieron dos veces en ventaja, pero no la pudieron sostener. Un show de goles atrapante en Dallas.

Prometía ser un partidazo. El histórico que nunca pudo coronar contra el matagigantes que tiene grandes ilusiones para este año. El que de a poco pretende ir encontrando el juego ante el que muchos ven como revelación. Y, para el gusto de aquellos que lo vieron con un café y algo dulce en esta fría tarde argentina (pero calurosa en Dallas), cumplieron: estos empates, como el 2-2 que brindaron Países Bajos y Japón, llenos de emociones, son una oda a este bendito y hermoso Mundial.

Fue el encuentro en el que se juntaron el peor primer tiempo de esta Copa y un complemento que por escándalo terminó siendo el mejor. Porque estos dos equipos pasaron de jugar al ajedrez y medirse hasta por demás a prohibirles a los televidentes levantarse del sillón. De los toques horizontales y no poder abrirse (todo pasaba en bloques de 25 ó 30 metros) a empezar a encontrar espacios y exprimirlos. Tanto que los goles cayeron como un diluvio y los asiáticos encontraron una igualdad sobre el final que mantendrá el 1-2 del grupo en vilo hasta la última fecha.

Probablemente el mayor error de Koeman haya sido retrasar a Países Bajos de cara a los últimos 10 minutos, con el ingreso de Aké por Gravenberch: en un equipo que no está preparado para defenderse y que sufre sin la pelota, sacar al creativo más claro que estaba en cancha por un defensor le dio el ímpetu necesario a un Japón que dio una muestra importante de carácter. Y que tuvo valores altos en su arquero Suzuki, en sus volantes Nakamura (autor del empate) y Kamada y en el desequilibrio del ya conocido Kubo.

La contracara del DT europeo fue su colega Hajime Moriyasu, arquitecto de una selección que en la fase de grupos del 2022 les ganó a España y Alemania (lo eliminó), además de vencer recientemente a Inglaterra en un amistoso en Wembley: el ingreso de Ito para jugar sobre la banda derecha fue clave para activar el ataque, darle más profundidad a los avances y, por caso, forzar el corner que derivó en la igualdad.

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Para los neerlandeses, deberá haber mejoras individuales y colectivas si la intención es apuntar alto: con un juego que en varios tramos fue espeso, Reijnders no pesó en la creación, Malen estuvo algo aislado y Gakpo necesitará encontrar regularidad en su talento. Lo mejor fue de pelota parada, justamente de la manera en la que se lo empataron.

Así y todo, no defraudaron y entregaron un partidazo, de esos que hacen amar el Mundial. Naranjas y azules, neerlandeses y japoneses, le hicieron una oda a este bendito y hermoso torneo…

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