Meta y otras plataformas podrían verse obligadas a ofrecer un feed sin recomendaciones personalizadas
Australia prepara una nueva ofensiva regulatoria contra las grandes compañías tecnológicas. El Gobierno del primer ministro Anthony Albanese pretende que los usuarios puedan rechazar la personalización algorítmica de sus redes sociales y escoger con mayor libertad qué aparece en sus pantallas.
La propuesta formaría parte de un proyecto sobre seguridad en línea que la ministra de Comunicaciones, Anika Wells, prevé presentar esta semana ante el Parlamento.
El texto establecería un “deber de diligencia digital”, mediante el cual las plataformas tendrían la obligación de detectar, evaluar y reducir los riesgos que sus servicios pueden causarles a las personas.
Empresas como Meta, propietaria de Facebook e Instagram, podrían tener que ofrecer una alternativa a los feeds construidos a partir del historial, los gustos y el comportamiento de cada usuario.
La medida todavía no es una ley y sus detalles podrían cambiar durante la discusión legislativa. También deberá superar las votaciones de la Cámara de Representantes y del Senado.
¿Qué significa apagar el algoritmo?
Desactivar las recomendaciones personalizadas no implicaría que una red social dejara de utilizar todos sus sistemas automatizados.
Las plataformas necesitan algoritmos para ejecutar tareas básicas, como organizar publicaciones, detectar contenido duplicado, combatir el correo basura y moderar materiales que podrían infringir sus normas.
El cambio se concentraría en los sistemas de recomendación que deciden qué contenido recibe cada persona y en qué orden se presenta.
En lugar de una selección basada en los intereses calculados por la empresa, el usuario podría recibir publicaciones de las cuentas, amistades y grupos que decidió seguir. Otra posibilidad sería ordenar el contenido cronológicamente.
El funcionamiento exacto dependerá de lo que establezca el proyecto. Todavía debe precisarse si la alternativa sin personalización estará activada desde el inicio o si cada persona deberá buscar una opción dentro de la configuración para solicitarla.
También falta aclarar si la decisión afectará la publicidad personalizada o únicamente las recomendaciones de contenido.
Los usuarios conservarían la posibilidad de elegir
Wells reconoció que muchas personas valoran los algoritmos porque les ayudan a encontrar publicaciones, música, videos y temas relacionados con sus intereses.
La posición del Gobierno no consiste necesariamente en eliminar esa tecnología, sino en impedir que su uso sea la única alternativa disponible.
“Debemos darles a los australianos más capacidad de decisión sobre lo que ven en sus feeds”, afirmó la ministra en una entrevista con la cadena pública ABC.
Según su planteamiento, las compañías deberán presentar la opción de forma clara y respetar la decisión de quienes prefieran no recibir recomendaciones construidas a partir de sus datos.
Este punto será determinante durante el debate. Una alternativa escondida entre numerosos menús podría cumplir formalmente la norma sin producir un cambio significativo en la experiencia de la mayoría de las personas.
¿Por qué los algoritmos generan preocupación?
Las redes sociales registran señales como el tiempo dedicado a cada publicación, los videos vistos hasta el final, las búsquedas, los comentarios y las cuentas seguidas.
Con esos datos, sus sistemas intentan predecir qué contenido mantendrá a cada persona conectada durante más tiempo.
Este modelo puede facilitar el descubrimiento de materiales útiles, pero también ha recibido críticas por favorecer publicaciones polémicas, emocionales o sensacionalistas. El contenido que provoca enojo, miedo o sorpresa suele generar numerosas reacciones y, como consecuencia, puede alcanzar una mayor distribución.
Investigadores, gobiernos y organizaciones civiles también han advertido que las recomendaciones repetidas pueden conducir a determinados usuarios hacia comunidades que promueven desinformación, trastornos alimentarios, violencia o posiciones extremas.
El riesgo adquiere una dimensión especial cuando se trata de menores de edad o de personas en situaciones de vulnerabilidad.
¿Qué sería el deber de diligencia digital?
La propuesta cambiaría el enfoque tradicional de las normas de seguridad en internet.
En muchos sistemas, las plataformas actúan después de recibir una denuncia o de identificar un contenido ilegal. El deber de diligencia digital buscaría que las empresas adopten precauciones antes de que ocurra el daño.
Las compañías podrían verse obligadas a estudiar cómo el diseño de sus productos afecta a los usuarios, realizar evaluaciones periódicas de riesgos y corregir funciones capaces de amplificar materiales perjudiciales.
El mecanismo no se limitaría necesariamente a borrar publicaciones. También podría alcanzar el diseño de las recomendaciones, las notificaciones constantes, la reproducción automática y otras funciones destinadas a aumentar el tiempo de permanencia.
El organismo encargado de supervisar su cumplimiento sería la oficina de la comisionada de Seguridad Electrónica, conocida como eSafety. La propuesta contempla fortalecer sus potestades de investigación y establecer sanciones económicas de gran magnitud para las empresas que incumplan.
Las versiones iniciales indican que las multas podrían superar los 100 millones de dólares australianos en los casos más graves, aunque la cifra definitiva dependerá del texto presentado y de las negociaciones parlamentarias.
Australia ya prohibió las redes a menores de 16 años
La nueva iniciativa continúa una política que colocó al país entre los gobiernos más estrictos frente a las plataformas digitales.
En noviembre de 2024, el Parlamento aprobó una ley que obliga a determinadas redes sociales a tomar medidas razonables para impedir que menores de 16 años mantengan cuentas. La restricción comenzó a aplicarse en diciembre de 2025.
La responsabilidad recae en las compañías y no en los padres o adolescentes. Las plataformas pueden recibir multas si no demuestran que adoptaron controles adecuados para verificar la edad.
Facebook, Instagram, TikTok, Snapchat, X, Reddit y otras redes quedaron alcanzadas por la regulación, aunque el listado puede modificarse.
La norma fue presentada como una respuesta al acoso digital, la exposición a contenido dañino y el funcionamiento de sistemas de recomendación considerados perjudiciales para menores.
La prohibición también ha provocado cuestionamientos por sus efectos sobre la privacidad, las dificultades para comprobar la edad y la posibilidad de que los adolescentes migren hacia espacios menos regulados.
Diferencias con Reino Unido y la Unión Europea
Australia no es el único país que intenta trasladar mayor responsabilidad a las compañías digitales.
El Reino Unido estableció obligaciones de seguridad para que las plataformas reduzcan la circulación de contenido ilegal y protejan especialmente a los menores. Ese sistema contempla evaluaciones de riesgo, controles de edad y sanciones por incumplimiento.
La Unión Europea, mediante la Ley de Servicios Digitales, exige que las plataformas de gran tamaño ofrezcan al menos una modalidad de recomendación que no dependa de la elaboración de perfiles personales.
Francia ha impulsado controles de edad y restricciones relacionadas con el acceso de menores, aunque su sistema no es idéntico al proyecto australiano.
La propuesta de Canberra reúne varios de esos enfoques: prevención de daños, mayor capacidad de supervisión y una elección más visible sobre el funcionamiento de los feeds.
El proyecto enfrenta resistencia política
La oposición conservadora ha expresado dudas sobre el alcance de la iniciativa. Su líder, Angus Taylor, advirtió que una regulación imprecisa podría abrir espacio para decisiones gubernamentales sobre qué contenidos deben considerarse perjudiciales.
Otros sectores temen que el mecanismo se convierta en una forma indirecta de censura o que las plataformas reduzcan publicaciones legítimas para evitar sanciones.
Los Verdes respaldan una mayor regulación, pero han planteado una alternativa más estricta: que la personalización algorítmica permanezca desactivada por defecto y solo funcione cuando el usuario la autorice expresamente.
Esa diferencia separa dos modelos. En uno, el algoritmo se activa automáticamente y la persona puede rechazarlo. En el otro, la empresa debe conseguir permiso antes de comenzar a personalizar el contenido.
El Partido Laborista controla la Cámara de Representantes, pero podría necesitar apoyo adicional en el Senado. La versión final dependerá de las negociaciones con los Verdes, legisladores independientes y sectores de la oposición.
La información preliminar sobre la propuesta fue confirmada por Wells y recogida por la prensa australiana y The Guardian. El alcance definitivo se conocerá cuando el Gobierno publique el proyecto y lo presente formalmente al Parlamento.







