Mercedes Grisser, integrante de un grupo de vecinos de la zona de El Martillo en el sur de Concordia, aseguró que buscan determinar mediante estudios independientes qué material está llegando a las viviendas y cuál es su eventual impacto ambiental y sobre la salud. Sostuvo que no pretenden el cierre de la planta, sino que se adopten las medidas necesarias para evitar la contaminación.
La preocupación de vecinos del barrio Las Tejas, en la zona sur de Concordia, volvió a quedar expuesta a partir de los reclamos por las partículas que, según denuncian, son emanadas por la planta de Egger y llegan a distintos sectores de la ciudad.
En diálogo con el programa Punto de Inflexión, de Radio Rivadavia Concordia, la vecina Mercedes Grisser explicó que los habitantes vienen desarrollando distintas acciones para determinar con precisión qué material está cayendo sobre sus viviendas y conocer si existe algún impacto ambiental o sobre la salud.
“A ciencia cierta nosotros no sabemos qué es lo que nos está cayendo”, afirmó Grisser.
La preocupación se profundizó luego de un estudio realizado con una universidad, cuyos resultados, según relató la vecina, indicaron que el material recolectado no sería simplemente aserrín.
“Lo que cae no es aserrín. Porque, en definitiva, el aserrín, si cayera aserrín, sería inocuo para el ser humano. Pero según este estudio, lo que cae, ese material particular, es MDF. Entonces no estamos hablando de un producto inocuo”, sostuvo.
Un reclamo que se inició tras una situación extrema
Grisser explicó que la organización vecinal tomó mayor impulso luego de una situación que, según describió, se registró a partir del 25 de diciembre, cuando la presencia de partículas en el ambiente se habría incrementado considerablemente.
“Era como estar al lado de un aserradero, que el aserrín estaba volando 24-7”, describió.
Según su relato, la empresa reconoció entonces que se había producido una situación extraordinaria debido a la rotura de un ciclón, una pieza del sistema de la planta.
A partir de ese episodio, los vecinos comenzaron a organizarse y a mantener reuniones con representantes de la empresa, la Municipalidad y otros organismos.
“Nosotros lo que pretendemos es que se reduzca al 100% lo que está cayendo en el barrio”, remarcó.
Reclaman medidas para evitar las partículas
La vecina sostuvo que el objetivo de la organización no es que la empresa deje de funcionar.
“Nosotros no queremos que la planta se vaya”, aclaró, y agregó: “Lo que queremos es vivir en el ambiente que debemos vivir porque es nuestro derecho”.
En ese sentido, planteó que, si los estudios determinan que existe contaminación, la empresa debería adoptar las medidas necesarias para evitar que las partículas lleguen a los barrios.
Según indicó, los vecinos manejan información sobre la existencia de sistemas de filtrado en otras plantas de la compañía y consideran que será necesario determinar si las instalaciones locales cuentan con mecanismos suficientes para evitar las emanaciones.
“Eso lo dirán lo que nosotros en su momento contratemos o cómo sigan los estudios. Ahora nosotros estamos decididos a ir hasta el final”, afirmó.
También reclaman controles independientes
Uno de los cuestionamientos planteados por Grisser está relacionado con los estudios ambientales realizados anteriormente.
Según manifestó, los análisis previos eran encargados por la propia empresa y los vecinos no tuvieron acceso directo a esos informes.
“Si el que hace el análisis es pagado por vos, por la empresa, ¿dónde está la objetividad?”, planteó durante la entrevista.
Por ese motivo, los vecinos decidieron avanzar con estudios propios que permitan obtener información independiente sobre las partículas que llegan a la zona.
La intención ahora es contratar especialistas para realizar un nuevo muestreo directamente en Concordia. De acuerdo con lo explicado por Grisser, el procedimiento tendría un costo aproximado de 4 millones de pesos.
“Tenemos que tener pruebas para poder hacer un juicio”, sostuvo, al explicar que una eventual judicialización no es descartada, aunque primero pretenden completar los estudios y reunir elementos suficientes.
Buscan reunir $4 millones para el muestreo
El próximo paso para los vecinos será contratar a profesionales que se trasladen hasta Concordia para realizar la extracción de muestras.
“Lo más importante es contratar a gente que venga a extraer, a hacer el muestreo, venir a extraer las muestras a Concordia. Y eso nos sale mucho dinero, alrededor de 4 millones de pesos”, explicó.
La idea es que los especialistas permanezcan en el barrio y realicen tomas en distintos puntos, incluyendo sectores cercanos a la planta, para posteriormente analizar el material recolectado.
Los vecinos comenzaron a evaluar distintas alternativas para reunir los recursos necesarios y concretar el estudio.
Reclamo al Municipio
Grisser también cuestionó el papel que, a su entender, viene desempeñando el Municipio en relación con el control ambiental.
“Personalmente no estoy conforme con la posición que toma el Municipio”, manifestó.
La vecina sostuvo que planteó directamente esta preocupación al intendente y reclamó que el Estado municipal asuma el rol de controlador que, según considera, le corresponde.
“Él es el que tiene que ser nuestro controlador, porque nosotros pusimos la confianza en el voto. Él es intendente por el voto popular y nosotros queremos que cumpla ese rol de controlador”, expresó.
Actualmente, los vecinos mantienen reuniones con representantes de la empresa y el Municipio en una mesa tripartita, instancia en la que buscan plantear sus inquietudes y conocer las respuestas de la compañía.
La preocupación alcanza al ambiente
Además de la eventual exposición de las personas, los vecinos advierten que las partículas podrían depositarse sobre otros componentes del ambiente.
“Plantas, huertas, en nuestro barrio hay mucha gente que tiene huertas, los animales, el agua, todo tiene lo mismo. Es un verdadero problema”, señaló Grisser.
La vecina recordó además antecedentes de contaminación por material particulado vinculados a la antigua planta Maciza y relató el caso de una computadora cuyo sistema de ventilación se habría obstruido por el polvo acumulado.
Para los vecinos, sin embargo, la discusión actual requiere información científica precisa y estudios independientes que permitan determinar qué material está llegando a los barrios y cuáles son sus consecuencias.
Por el momento, el grupo continúa organizándose, reuniendo fondos y buscando asesoramiento de abogados especializados en materia ambiental.
El reclamo, remarcan, no apunta al cierre de Egger, sino a que se implementen todas las medidas necesarias para evitar que las emanaciones afecten a quienes viven en las inmediaciones de la planta y garantizar el derecho de los vecinos a conocer qué están respirando.
Fuente: Programa Punto de Inflexión, radio Rivadavia Concordia
Redaccion de 7Paginas
