La Pulga, autor de un gol, no pudo aguantar las lágrimas tras el épico triunfo por 3-2 ante Egipto, para meterse en cuartos de final del Mundial 2026.
Acá está el campeón del mundo: la Selección Argentina remontó un partido durísimo ante Egipto, al que venció por 3-2 sobre la hora en el Atlanta Stadium, y se metió en cuartos de final del Mundial 2026, donde enfrentará al ganador de Colombia y Suiza.
Yasser Ibrahim abrió el marcador a los 15 minutos del primer tiempo y pocos minutos después, el arquero Mostafa Shoubir le detuvo un penal a Lionel Messi. En el complemento, Mostaza Zico amplió la ventaja para el conjunto africano a los 67, Cristian Romero descontó de cabeza a los 79 y a los 82, el propio Messi consiguió el 2-2. Hasta que a los 92, Enzo Fernández anotó de cabeza para el 3-2 que le dio la victoria agónica y la clasificación al conjunto de Lionel Scaloni.

Un penal errado por Messi y un 0-1 inexplicable en el 1° tiempo
El equipo de Lionel Scaloni salió a presionar alto y en pocos minutos, los mediocampistas quisieron dejar en claro que lo mostrado ante Cabo Verde había sido tan solo una mala noche.
La entrada de Leandro Paredes le dio salida clara, buena distribución de pelota y mayor libertad a Alexis Mac Allister, eivdentemente más cómodo sin tener que cumplir el rol de volante posicional. Sin embargo, más allá de las ganas, Rodrigo De Paul y Enzo Fernández siguieron sin mostrar lo mejor de sus repertorios habituales.
A los 15, llegó el primer mazazo. Luego de un centro de primera por la derecha, Yasser Ibrahim le ganó en el salto a Lisandro Martínez y abrió el marcador para Egipto. Fue la primera vez que el conjunto de Scaloni comenzó en desventaja en la Copa del Mundo.
El problema de la falta de ataque por bandas lo empezó a resolver Nicolás Tagliafico. Siempre atento por izquierda, picó a la espalda de Hassan y fue víctima de un penal. Desde los 12 pasos, Messi cruzó su zurdazo y llegó la primera gran intervención de Mostafa Shoubir, el arquero egipcio.
No quedó ahí lo del guardameta de Al Ahly. A los 27, De Paul metió un preciso centro por derecha y el cabezazo a quemarropa de Alexis Mac Allister lo encontró bien parado. A los 30, un tiro libre de Messi pegó en el poste. Y a los 42, otra jugada que extrañamente no terminó en gol albiceleste. Paredes metió el pase largo para Tagliafico, el ex-Independiente tocó al medio de primera y Julián Álvarez también se topó con el hoy gigante Shoubir.
El campeón del mundo sacó la chapa para remontar la historia
A los 47, Rodrigo De Paul probó con un derechazo con cara interna desde afuera, que terminó en las manos del arquero. Cinco minutos después, Paredes se animó con un violento derechazo que se fue por encima del travesaño. La fórmula se repitió a los 56, cuando Paredes volvió a tirar el bochazo largo para Tagliafico, el lateral cabeceó al medio y Shoubir anticipó a Alexis.
A los 58, una contra letal de Egipto, con asistencia de Salah, terminó en gol de Mostafa Ziko. Parecía el final anticipado. Sin embargo, el tanto se anuló a instancias del VAR por una falta sobre Licha Martínez en el arranque de la jugada.
El amague finalmente se concretó a los 67. Con una Argentina desesperada por el empate, de un corner a favor, nació un nuevo contraataque. La manejó Salah, desequilibró Hassan por derecha con una gambeta en el área para sacarse la marca y un centro atrás que esta vez sí terminó en el 2-0 de Ziko.
A los 78, Cuti Romero cabeceó a la red un centro perfecto de Messi desde la derecha para el descuento. Se encendía la ilusión. Faltaba todavía un rato para conseguir la hazaña.
En la siguiente, Messi se agigantó aún más, dejó rivales en el camino, mandó el centro y el cabezazo de pique al suelo del ingresado Lautaro Martínez se fue apenas desviado. A los 82, llegó el desahogo. El grito contenido. El zurdazo de Messi que infló en la red y se transformó en esperanza. Un 2-2 merecido por la búsqueda.
Pudo llegar el 3-2 a favor y también el 2-3 si no fuera por un quite espectacular de Paredes con tiempo cumplido, parado como último hombre en una contra. También lo tuvo en la siguiente Trezeguet, con un cabezazo defectuoso tras un centro por derecha.
Pero claro, faltaba algo más para la inolvidable tarde de Argentina en Atlanta. Lautaro Martínez arrancó la contra por derecha, hizo una pausa, levantó la cabeza y metió un centro pasado perfecto para la cabeza de Enzo Fernández, autor del 3-2 que se gritó como un título.
Un paso más apenas. Otra vez sufrido, otra vez celebrado. Con la chapa del campeón del mundo. Y con Messi. No es poca cosa.




