BESTIA !! Show Mundial de Messi

DOLAR BLUE $
DOLAR OFICIAL $
DOLAR MEP $
DOLAR CCL $
DOLAR TARJETA $
INFLACIÓN 4.2%

Argentina empezó la defensa del título con un 3-0 a Argelia y una (otra más) actuación inolvidable de Leo, máximo anotador en la historia de la Copa del Mundo.

Que está viejo, que juega en una liga menor, que ya no corre como antes. Que ya no gana en el uno contra uno, que juega con el apellido, que no le da lugar a la renovación. Bienvenidos otra vez a los expertos del pesimismo. Súmense que acá está el 10. Que se revienten las gargantas gritando porque el capitán sigue ahí. Pasan los años, pasan los jugadores, queda Messi. Acá está el campeón. Con lo bueno y lo no tan bueno que se puede analizar, el Mundial 2026 se pone de pie para recibir al dueño de la Copa. Kansas City podrá contar en su historia que un día, cuando empezaba la competencia que más conmueve a millones en el planeta, se hizo presente el mejor del mundo para que deliren más de 50 mil argentinos en la cancha, para que se emocionen otros 40 millones en la noche argentina, para que el resto del planeta tenga claro que no les va a ser fácil sacarle la corona. Ni a él, ni al equipo.

“Argelia juega como Marruecos”, había sintetizado Scaloni para elogiar a un rival que en varios momentos expuso algunas debilidades. Y más allá de un buen cabezazo de Lautaro y un gol bien anulado a Messi, los africanos complicaban mucho aprovechándose de lo abierto que estaba el medio argentino. Chaibi (no de casualidad usa la 10) se ponía en las espaldas de De Paul y crecía. Metió un golazo que hasta que llegó el salvador VAR, fue una trompada en la sien.

Argentina debía acomodarse, juntarse y soltarse. El mismo De Paul (qué bien le sienta la camiseta de la Selección) que venía con más problemas que aciertos metió una asistencia ¿maradoneana? ¿riquelmeana?. Un pase tremendo que rompió todas las líneas y el quedó en los pies a Messi y ahí la magia de una jugada que tantas veces repite y siempre le funciona. Con el control gana un tiempo, se perfila y zurdazo letal.

El gol aflojó el peso del debut, pero cambió poco los niveles. Almada era una buena opción para Leo pero Lautaro parecía en otra sintonía. Actitud mil pero quedó siempre en el lugar equivocado. A Medina le costaba la posición, y Dibu no podía desentenderse de nada porque había olor a peligro cercano.

Montiel por Molina no cambió conceptualmente el juego, pero el nivel de los argelinos iba a bajar y bajó. Ya con Nico González, el medio jugó más protegido y aunque le costaba el “juntar pases”, la Selección se mantuvo paciente. Messi se mantuvo paciente porque el gol iba a llegar.

Las bandas, poco usadas hasta ese momento, comenzaron a ser un camino a utilizar. Se abrieron espacios hacia adentró y aparecieron los remates desde afuera que duelen. ¿Zidane pudo haberlo defendido mejor y no dar ese rebote? Puede ser, pero googleen y busquen de nuevo la definición del 10. No le pegó a la pelota, la amortiguó. De derecha cerraba la historia aunque quedara mucho por jugar todavía.

El show de la Copa del Mundo ya estaba pago. Los hinchas se daban por satisfechos, el equipo podía irse a dormir tranquilo, pero Messi siempre va por más. El peso que tiene su tercer gol no está relacionado exclusivamente a que alcanzó a Klose como el máximo goleador de la historia de los Mundiales, con 16, sino que es un mensaje para los 47 países que, sentados en sus concentraciones, tomaron nota de que el campeón y su capitán tienen el hambre intacto.

86