Lo que el peronismo de Entre Ríos presentó como un “fuerte hito de construcción política” terminó dejando una imagen que resume con crudeza el momento que atraviesa el espacio: un gobernador hablando desde una pantalla para cerrar un acto que pretendía exhibir volumen político, territorialidad y liderazgo.
En tiempos donde la política necesita volver a caminar las calles, escuchar a la gente y reconstruir confianza, el cierre por videoconferencia de Axel Kicillof terminó convirtiéndose, más que en un gesto de fortaleza, en la evidencia de las limitaciones que enfrenta un sector que aún no logra recuperar centralidad fuera de sus propios dirigentes.
La escena resulta inevitablemente llamativa. Mientras el comunicado oficial habla de un encuentro “de alto impacto”, la figura convocante apareció a cientos de kilómetros de distancia, sin contacto con la militancia, sin recorridas, sin actos masivos y sin el riesgo de exponerse frente a una sociedad que todavía asocia al kirchnerismo con una de las etapas más difíciles de la economía argentina.
Muchos dirigentes… pero poca calle


La fotografía política también deja otra lectura.
La extensa lista de asistentes reúne ex funcionarios, ex legisladores, dirigentes partidarios e intendentes. Nombres conocidos dentro del peronismo, pero escasamente representativos del humor social que hoy atraviesa Entre Ríos.
Más que un acto de renovación, el encuentro pareció una reunión de la estructura tradicional del PJ intentando reorganizarse de cara a 2027.
El problema es que la sociedad viene enviando otro mensaje desde hace varios años: reclama dirigentes nuevos, autocrítica y respuestas concretas frente a la inflación, la pobreza, la inseguridad y la pérdida del poder adquisitivo.
Nada de eso parece haberse discutido públicamente.
Un acto virtual para vender fortaleza
Resulta difícil no advertir cierta contradicción.
Si el espacio busca demostrar capacidad de movilización, ¿por qué el principal orador no estuvo presente?
La tecnología es una herramienta válida para reuniones de trabajo, pero cuando un partido pretende lanzar una construcción política provincial, la presencia física del principal referente suele ser un símbolo de compromiso.
La videollamada terminó generando el efecto inverso.
Más que un respaldo contundente, dejó la sensación de un liderazgo distante que acompaña desde Buenos Aires sin involucrarse directamente en el territorio entrerriano.
El desafío que el PJ todavía evita
El peronismo continúa organizando reuniones entre dirigentes mientras buena parte del electorado ya no espera discursos sino explicaciones.
La derrota electoral de los últimos años no fue un accidente.
Fue la consecuencia de un desgaste político profundo que todavía no encuentra una verdadera revisión interna.
En lugar de presentar nuevas figuras o propuestas innovadoras, el comunicado vuelve a exhibir un listado de nombres conocidos que llevan décadas ocupando espacios de poder.
El mensaje parece apuntar más a ordenar la interna que a seducir a una ciudadanía desencantada.
Entre la épica y la realidad
El comunicado habla de un espacio “abierto a todos los sectores sociales” y de un proyecto nacional para 2027.
Sin embargo, la imagen que terminó circulando fue otra: dirigentes mirando una pantalla para escuchar a un gobernador conectado por videoconferencia.
En política, las imágenes muchas veces pesan más que los discursos.
Y esta vez la postal difícilmente transmita la idea de un movimiento en expansión.
Más bien refleja un peronismo que todavía intenta reconstruirse desde los mismos nombres, los mismos métodos y una puesta en escena que, lejos de mostrar fortaleza, terminó alimentando las dudas sobre su verdadera capacidad de convocatoria.
Lo que no se dice

El dato más significativo quizá no sea quiénes estuvieron presentes, sino quién faltó.
Cuando un espacio político necesita convertir una videollamada en el momento central de un acto que pretende mostrar volumen territorial, queda expuesta una realidad incómoda: la dificultad para generar un acontecimiento político de verdadera magnitud. En una época donde las redes sociales magnifican cada imagen, el intento de presentar una conexión virtual como un gran gesto de liderazgo terminó ofreciendo una fotografía que muchos interpretarán exactamente al revés: la de un peronismo que aún busca recuperar protagonismo, pero que todavía no logra salir de la lógica de los comunicados grandilocuentes y las reuniones entre dirigentes de siempre.
Fuente Analisis Litoral








