
De periodista a empresario, de productor a estratega del poder, Daniel Hadad es una de las figuras más influyentes del ecosistema mediático argentino y latinoamericano. Fundador y propietario de Infobae —el medio digital más leído de la Argentina y uno de los más influyentes de habla hispana—, Hadad repasó su historia personal, su visión del periodismo y los desafíos que enfrenta la profesión en una entrevista extensa con Forbes.
La charla no fue un repaso nostálgico ni una celebración del éxito. Fue, más bien, una radiografía cruda del presente: un periodismo atravesado por la tecnología, condicionado por algoritmos globales y obligado a reinventarse sin perder su función esencial.
El periodismo en crisis… pero no en extinción
Hadad evita las sentencias fáciles. Reconoce que el periodismo atraviesa una crisis profunda, pero descarta su desaparición.
“El periodismo profesional tiene apenas 150 años. Fue un gran negocio y tuvo mucho poder. Hoy ninguna de esas dos cosas está garantizada”.
En un mundo donde cualquier creador con dos cámaras y un micrófono puede alcanzar millones de reproducciones, el viejo monopolio informativo se disolvió. Sin embargo, para Hadad, el valor del periodismo sigue siendo el mismo: ordenar el caos informativo, explicar el porqué de los hechos y anticipar lo que viene.
La primicia ya no es el diferencial. El contexto, sí.
Infobae: una marca que dejó de ser solo argentina
Infobae nació cuando muchos medios todavía dudaban de Internet. Hadad apostó capital propio, contra el consenso de época, y construyó una marca que hoy excede largamente a la Argentina.
Con ediciones líderes en México, Colombia y Perú; presencia consolidada en España y un nuevo desembarco en Centroamérica, Infobae se transformó en un medio regional, con redacciones locales y periodistas nativos en cada país.
“No somos líderes en España y probablemente nunca lo seamos. Es un mercado hostil, con marcas muy consolidadas. Pero estar entre los siete primeros ya es un logro”.
Esa expansión no es solo territorial: es conceptual. Infobae dejó de depender exclusivamente del tráfico de Google o Meta y logró algo que pocos medios pueden exhibir: más del 50% de su audiencia ingresa de manera directa.
El dilema de los algoritmos y la audiencia propia
Hadad no romantiza la relación con las plataformas. Google, Meta y ahora la inteligencia artificial son actores inevitables, pero también generadores de dependencia.
“Estamos presos de los algoritmos. La pregunta es cómo dejar de ser inquilinos”.
Infobae lo logró, en parte, construyendo una audiencia fiel durante dos décadas. Una comunidad que entra todos los días, sin intermediarios, y que identifica a la marca como algo más que un portal de noticias.
Inteligencia artificial: herramienta, no reemplazo
Lejos del discurso apocalíptico, Hadad abraza la inteligencia artificial como aliada. Infobae desarrolló su propio sistema —Scripts— pensado específicamente para periodistas.
No reemplaza redacciones, aumenta capacidades. Acelera procesos, adapta estilos por país y permite trabajar con una velocidad impensada hace apenas cuatro años.
Sin embargo, marca un límite claro:
“Podríamos hacer una home distinta para cada lector. Podemos. ¿Debemos? No. Si solo mostramos el mundo como el usuario quiere verlo, dejamos de ser periodistas”.
El periodismo, insiste, no está para confirmar prejuicios sino para incomodar, interpelar y estimular el pensamiento crítico.
Poder, experiencia y desmitificación
Hadad conoce el poder desde adentro. Lo trató como productor joven junto a Bernardo Neustadt y lo enfrentó como empresario mediático. Hoy, asegura, el poder ya no lo deslumbra.
“A cualquier poder le molestaría que no exista el periodismo”.
Con los años aprendió a tomar distancia. A escuchar más de lo que habla. A desconfiar de las verdades absolutas y de los fanatismos que las redes amplifican.
El infarto, el límite y el cambio de ritmo
El quiebre personal llegó en 2019, con un infarto que lo enfrentó a la finitud. Desde entonces, dice, cambió la forma de vivir, de liderar y de tomar decisiones.
Menos impulsividad. Más prueba y error. Menos adrenalina, más tranquilidad.
“Antes pasaba semáforos en rojo. Hoy freno en amarillo”.
Milei, la oposición y la batalla cultural
Consultado sobre la Argentina actual, Hadad ve en Javier Milei algo más que un fenómeno económico.
“La prioridad de Milei no es la economía, es la batalla cultural”.
Valores, ideas y un discurso claro frente a una oposición que —según su mirada— aún no logra articular una alternativa coherente.
Sobre el futuro, evita certezas, pero admite que si las condiciones se mantienen, la reelección es una posibilidad concreta.
Alfonsín, Menem y el respeto por la democracia
En un repaso histórico, Hadad ubica a Raúl Alfonsín como la figura que más respeto le genera: republicano, democrático y honesto. En segundo lugar, Carlos Menem, por su capacidad de transformación y su lectura del mundo.
La perfección, aclara, no existe en política. Lo posible, sí.
Un cierre con identidad
Hadad se define como optimista. Vive en Estados Unidos, pero su casa sigue siendo la Argentina. Cree que el país tiene todo para salir adelante y que el periodismo, lejos de extinguirse, está obligado a redefinirse.
No para agradar algoritmos.
No para confirmar burbujas.
Sino para cumplir su función histórica: mirar el poder, explicarlo y no dejarse domesticar por él.
Fuente: @forbes.argentina
Redaccion Análisis Litoral
