El peronismo de Concordia atraviesa una etapa en la que una palabra comienza a repetirse con fuerza: renovación.
Después de décadas en las que buena parte de la conducción partidaria estuvo identificada con dirigentes de larga trayectoria, una nueva generación empieza a ocupar espacios de responsabilidad dentro del Partido Justicialista. En ese escenario aparece Agustín Cáseres, actual presidente del PJ de Concordia y, según explicó durante una entrevista,realizada en el programa Punto de Inflexión, que se emite todos los sábados de 9 a 12 por Rivadavia Concordia 106.10 Mhz. uno de los dirigentes más jóvenes en ocupar esa responsabilidad.
Su llegada a la conducción partidaria no fue producto de una designación improvisada. Cáseres integró la Lista 1, Renovación Peronista, que compitió en las elecciones partidarias. Ingresó como consejero departamental y, posteriormente, asumió la presidencia del partido a partir de un acuerdo alcanzado entre sectores de ambas listas.
Incluso la vicepresidencia quedó en manos de una integrante de la lista que había competido contra él, Sabrina Mazariche Parodi, un dato que el propio Cáseres presenta como una señal de búsqueda de consensos dentro de un partido que durante años estuvo atravesado por fuertes disputas internas.
Una nueva generación frente a una vieja estructura
Cáseres no oculta su pertenencia al peronismo. Cuenta que desde chico escuchó hablar de política y de la doctrina justicialista en su familia y que siempre participó de las actividades partidarias.
Pero su llegada a la conducción plantea una pregunta inevitable: ¿puede una nueva generación reconstruir la relación entre el peronismo y una sociedad que en los últimos años comenzó a mostrar señales de agotamiento hacia sus dirigentes tradicionales?
El propio dirigente reconoce que existe una responsabilidad especial sobre quienes hoy tienen la tarea de conducir el partido.
Su propuesta apunta a recuperar algo que considera central: la discusión política dentro del partido.
Para eso comenzaron a convocarse militantes, referentes barriales y profesionales con el objetivo de conformar mesas de trabajo destinadas a analizar los principales problemas de Concordia.
La idea es que esas discusiones no queden encerradas en una reunión partidaria, sino que puedan transformarse eventualmente en una plataforma de gobierno para 2027.
“El partido debe ser el lugar de discusión de donde salgan las propuestas”, resumió Cáseres.
Dejar atrás el dedo y volver a la militancia
Uno de los puntos más interesantes de la entrevista apareció cuando se planteó la transformación que sufrió la política partidaria en las últimas décadas.
Durante mucho tiempo, las unidades básicas fueron espacios de formación, debate y militancia territorial. Allí se preparaban dirigentes y militantes que luego salían a recorrer los barrios, hablar con los vecinos y defender un determinado proyecto político.
Con el tiempo, esa dinámica perdió protagonismo y fueron ganando terreno otras formas de construcción política.
La discusión sobre quién ocupa una lista, quién llega a ser concejal o quién tiene posibilidades de convertirse en candidato comenzó, en muchos casos, a depender más de las decisiones de las conducciones que del trabajo territorial.
Cáseres plantea recuperar justamente ese vínculo.
Para él, una eventual interna partidaria permitiría volver a conversar con los afiliados y militantes, porque quienes participan de esa elección ya tienen algún grado de pertenencia o identificación con el justicialismo.
La diferencia, explicó, es sustancial respecto de una elección general: mientras en una campaña electoral abierta el candidato muchas veces debe comenzar preguntándole al vecino de qué manera se identifica políticamente, en una interna partidaria existe previamente un punto de coincidencia.
Volver a hablar con el militante aparece así como una de las claves de su propuesta.
Internas para ordenar la discusión
Otro de los temas centrales de la entrevista fue la posibilidad de realizar internas para definir las candidaturas y la conducción del peronismo entrerriano.
Cáseres considera que las PASO constituyen una herramienta para resolver las diferencias entre los distintos sectores sin que las disputas internas terminen fracturando al espacio.
Su razonamiento es sencillo: si existen varios sectores que pretenden representar al peronismo, la competencia interna permite que sean los afiliados y los votantes quienes definan cuál de ellos tiene mayor respaldo.
En ese sentido, recuperó una de las frases históricas de la política peronista:
“El que gana conduce y el que pierde acompaña”.
La definición cobra particular importancia de cara a 2027, cuando el peronismo deberá intentar recuperar terreno en una ciudad que históricamente fue considerada uno de sus principales bastiones en Entre Ríos.
La discusión provincial también llega a Concordia
En la entrevista también apareció la situación interna del PJ entrerriano.
Cáseres recordó que recientemente participó de una reunión en la que se planteó la necesidad de que el Partido Justicialista provincial establezca un cronograma electoral interno.
La preocupación tiene relación directa con la posibilidad de que se modifique el sistema de PASO en Entre Ríos y con la necesidad de que los distintos sectores que ya piensan en 2027 conozcan cuáles serán las reglas de juego.
Incluso sostuvo que, si desde la conducción provincial no se establece un cronograma, desde Concordia podrían avanzar en la organización de una interna local, dentro de las atribuciones que correspondan al partido.
La discusión deja en evidencia que la renovación no se limita a una cuestión generacional. También existe una disputa sobre cómo se toman las decisiones y quiénes tienen derecho a participar de ellas.
El desafío de recuperar la confianza
La cuestión más difícil, sin embargo, probablemente esté fuera de las estructuras partidarias.
Está en la calle.
En Concordia, el peronismo enfrenta el desafío de reconstruir una relación con sectores de la sociedad que durante años le otorgaron un respaldo electoral muy significativo y que, en los últimos tiempos, comenzaron a expresar críticas cada vez más fuertes hacia sus dirigentes.
En ese contexto, la aparición de nuevos referentes puede convertirse en una oportunidad, pero también en una enorme responsabilidad.
Porque renovar no significa solamente cambiar nombres.
Implica construir una identidad diferente, asumir errores, escuchar a quienes dejaron de participar, volver a los barrios y demostrar que la política puede producir ideas antes de producir candidaturas.
Ese parece ser, al menos, el desafío que Cáseres intenta plantear desde la conducción del PJ concordiense.
Entre la historia y el futuro
El peronismo tiene una historia demasiado extensa en Concordia como para desprenderse de ella de un día para otro. Pero también tiene por delante el desafío de evitar que esa historia se transforme en un techo.
La discusión que comienza a instalarse dentro del partido es, en definitiva, si las nuevas generaciones tendrán realmente la posibilidad de conducir o si terminarán funcionando solamente como una renovación estética de una estructura que mantiene las mismas lógicas de poder.
Agustín Cáseres parece apostar por la primera alternativa.
Su discurso combina la reivindicación de la identidad peronista con una convocatoria a recuperar la militancia, generar espacios de discusión, elaborar propuestas y permitir que las internas sean el mecanismo para dirimir las diferencias.
De cara a 2027, queda por ver si esa renovación logra trascender los límites de la estructura partidaria y convertirse en una propuesta capaz de volver a conectar al peronismo con una sociedad que, en los últimos años, comenzó a exigir algo más que los apellidos conocidos de siempre.
La renovación generacional ya comenzó a discutirse. La verdadera incógnita será si también llegará la renovación política.
Redaccion : Analisis Litoral
