Las fricciones entre la Casa Rosada y el Planalto llegan en momentos en que el sector privado debe tomar definiciones sobre la ingegración energética
l choque político entre la Casa Rosada y el Palacio del Planalto amenaza con escalar hacia una crisis diplomática abierta y pone a prueba, como pocas veces en los últimos años, el pragmatismo de la integración energética regional.
El cruce institucional entre los ejecutivos de ambos países llega justo cuando las conversaciones entre empresas privadas, la diplomacia técnica y las autoridades sectoriales entraban en una fase decisiva para definir los esquemas contractuales y la logística de transporte para llevar el gas no convencional de Vaca Muerta hacia el dinámico entramado industrial del sur de Brasil.
En el corazón de este escenario conviven dos urgencias complementarias. Por un lado, la Argentina necesita monetizar sus recursos de la Cuenca Neuquina para consolidar el superávit comercial de la balanza energética y garantizar el ingreso genuino de divisas.
Por el otro, la industria brasileña -particularmente concentrada en los polos productivos de San Pablo y el sur del país- busca alternativas para reducir sus costos operativos, fuertemente condicionados por la importación de gas natural licuado (GNL) a precios internacionales significativamente más elevados.
Las vinculaciones gasíferas en estudio trilateral
El envío masivo del fluido desde Vaca Muerta hacia los centros de consumo del país vecino depende de destrabar la infraestructura de transporte. En los escritorios técnicos se analizan actualmente tres vías alternativas con diferentes plazos de ejecución e inversiones requeridas:
- Tránsito por Bolivia (Red de GasBol): Se posiciona como la alternativa de implementación más rápida. Aprovecha la infraestructura ociosa dejada por el agotamiento gradual de los yacimientos bolivianos y requiere de obras de ampliación de capacidad de la reversión del Gasoducto Norte en la Argentina. Esta traza permite enviar el fluido hacia el polo manufacturero paulista utilizando la capacidad instalada del sistema andino mediante esquemas de transbordo (swap).
- Conexión Uruguaiana – Porto Alegre (Gasoducto del Mercosur): Representa la ruta directa hacia el estado de Río Grande do Sul. El tendido que cruza el río Uruguay fue reactivado para envíos puntuales destinados a la Central Termoeléctrica de Uruguaiana. Sin embargo, escalar estos envíos para abastecer al cordón industrial de Porto Alegre requiere obras de expansión y financiamiento para construir el tramo faltante del lado brasileño.
- Corredor por el Chaco Paraguayo: Se presenta como un trazado alternativo de mediano plazo. La propuesta contempla la construcción de un nuevo gasoducto transnacional que cruce territorio paraguayo para conectar el Noroeste de la Argentina con el estado de Mato Grosso do Sul y las redes de distribución del sudeste brasileño.
Pruebas de exportación y proyección del sector energético
En el terreno operativo, los primeros ensayos para conectar el gas de la Cuenca Neuquina con la demanda brasileña a través de la infraestructura boliviana ya tuvieron a actores privados como protagonistas. Productoras como TotalEnergies, Tecpetrol y Pluspetrol abrieron el camino al concretar despachos de prueba hacia comercializadoras del país vecino utilizando la red de tuberías de Bolivia.
Estas operaciones iniciales de carácter interrumpible -que contaron con la intermediación comercial de firmas brasileñas como EDGE (del Grupo Cosan) y MGAS (del Grupo J&F)– permitieron testear la logística de transbordo (swap) y validar la compatibilidad técnica de los sistemas de transporte involucrados.
La experiencia acumulada en estos despachos de testeo resulta determinante para allanar los escollos regulatorios, de peajes y de medición en la infraestructura de conexión frotenriza que plantea el paso por territorio boliviano.
Tras estas pruebas piloto, las empresas operadoras buscan pasar de los envíos de oportunidad a la firma de contratos firmes de largo plazo (Take or Pay). De concretarse las condiciones comerciales y despejarse el escenario diplomático, este trazado se perfila como la vía más inmediata para volcar volúmenes incrementales en el Estado de San Pablo y consolidar la presencia del shale gas argentino en el mapa industrial de Brasil.
La capacidad de absorción del mercado de destino representa una oportunidad de escala sin precedentes para la producción nacional. La demanda potencial conjunta de los cordones industriales brasileños se calcula en hasta 34 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d), distribuidos entre los polos manufactureros de San Pablo que demandaría unos 20 MMm³/d.
También se analiza la demanda que podría sumar el complejo de Río Grande do Sul, con capacidad para volcar otros 15 MMm3/d. A esta cifra se suma el requerimiento térmico base de la central ubicada en Uruguaiana, cuya operación continua precisa un suministro constante de 2,8 MMm3/d.
Contratos privados con estudios públicos
En el plano institucional, las conversaciones se canalizan a través del grupo de trabajo binacional conformado tras la firma del Memorando de Entendimiento en materia energética. Esta mesa técnica reúne a representantes del Ministerio de Economía de la Argentina y del Ministerio de Minas y Energía de Brasil, con el mandato expreso de evaluar la viabilidad técnica, regulatoria y financiera para viabilizar envíos de hasta 34 millones de metros cúbicos diarios de gas desde la Cuenca Neuquina.
Pese al difícil vínculo político entre los mandatarios, los equipos de ambas naciones mantienen desde mediados del año pasado el intercambio de estudios sobre las rutas de transporte y las condiciones comerciales para que el suministro comience a fluir de manera progresiva.
La labor de este comité conjunto resulta indispensable para coordinar las normativas de importación y exportación, armonizar las especificaciones del fluido y coordinar el uso de los sistemas de transporte fronterizos de Bolivia, Paraguay y Uruguay.
En los despachos que integran la comisión la premisa operativa es garantizar que los aspectos técnicos y contractuales avancen con independencia de la retórica diplomática. De esta manera, el canal técnico busca blindar las inversiones proyectadas por las empresas privadas y asegurar que la logística energética regional no sufra paralizaciones ante eventuales desavenencias entre los ejecutivos.
Así, a pesar del enrarecimiento del clima político, la viabilidad del negocio descansa fundamentalmente en la firma de acuerdos comerciales de largo plazo (Take or Pay) entre los grandes productores no convencionales y la industria privada consumidora en Brasil.
En los pasillos de las operadoras confiaban en las últimas horas en que las fuerzas del mercado e intereses de la balanza comercial logren aislar las negociaciones energéticas de las fricciones ideológicas, y aseguraban que las negociaciones están ajenas a las rispideces oficiales, por el momento.
