
El 14 de enero de 2015, el fiscal Alberto Nisman denunció a la entonces presidente argentina Cristina Fernández por presunto encubrimiento del mayor atentado de la historia de Argentina. Cuatro días más tarde, Nisman apareció muerto de un disparo en la cabeza en su vivienda.
Nisman investigaba la voladura de la AMIA y denunció al gobierno de Cristina Fernández por hacer un pacto con Irán para dejar impune aquel atentado ocurrido en 1994 y que dejara 85 muertos y más de 300 heridos. Esa denuncia sacudió el ambiente político, pero poco después se vería opacada por la muerte del denunciante.
Nisman había sido invitado al Congreso de la Nación para dar detalles sobre la denuncia que había hecho pública. El lunes 18 de enero de 2015 el fiscal se haría presente en el Congreso, pero no pudo ser. Alguien se ocupó de evitarlo. El domingo 17 de enero, el cuerpo sin vida de Nisman fue hallado en su departamento. El fiscal no llegó vivo al lunes. Las pruebas no fueron presentadas.
Se dijeron muchas cosas, incluso desde el gobierno se dijo que Nisman se había suicidado. Vale recordar que una investigación oficial sobre la muerte del fiscal, inicialmente concluyó que el fiscal se había suicidado. Sin embargo, la Justicia Federal más tarde revirtió esa decisión, afirmando que la herida de bala no podía haber sido autoinfligida. Una pericia realizada por Gendarmería Nacional concluyó que fue homicidio. Hoy la causa está en la Justicia Federal y se investiga como homicidio, aunque sin determinar los autores materiales, procesando a personas por partícipes necesarios y encubrimiento.
En enero de 2025 se hizo público un informe presentado por la Fiscalía Federal N°3, encabezada por Eduardo Taiano con la colaboración del auxiliar Hernán Kleiman, donde se reafirma que el fiscal Natalio Alberto Nisman fue asesinado debido a su trabajo en la Unidad Fiscal de Investigación del Atentado a la AMIA (UFI-AMIA).
Lo triste es que el tiempo pasa y no hay condenados por el crimen. Tampoco están claras las responsabilidades de quienes gobernaban en aquél momento y varias cosas que sucedieron y no están esclarecidas, por ejemplo la labor ineficiente de la custodia que debía proteger a Nisman, o la cantidad de gente que circulaba en el lugar del crimen, o el misterioso incendio en la Casa Rosada, horas antes de que encontraran el cadáver de Nisman, perdiéndose información que el fiscal había solicitado en el marco de su denuncia. Mencionamos sólo algunas cosas, pero hay más.
Se afirma que la Justicia suele ser lenta, pero ya es momento de que se concluya el caso y se detenga a los culpables.
