Continuará intensificándose durante agosto. Según el índice ONI, podría alcanzar anomalías en agosto que rivalizaron con los picos de los eventos de El Niño más intensos de la historia reciente, teniendo en cuenta que los picos de este fenómeno suelen ocurrir a finales de año. De este modo, el actual El Niño se perfila como el más fuerte en al menos 150 años.
EFECTOS EN EL LITORAL
En Misiones y Corrientes, el fenómeno tiende a tener efectos más pronunciados, con un aumento significativo de las precipitaciones y una mayor frecuencia de eventos extremos.
Son comunes los episodios de fuertes lluvias, lo que incrementa el riesgo de inundaciones fluviales, especialmente durante el invierno y la primavera.
Las tormentas se vuelven más frecuentes, algunas de ellos intensos, mientras que las temperaturas tienden a ser superiores al promedio, a pesar de algunos periodos de frío.
En Chaco y Formosa, el fenómeno tiende a impactar (en el régimen de lluvias) durante el final del invierno y la primavera.
FENÓMENOS SEVEROS
Durante los episodios de El Niño, aumenta la frecuencia de frentes fríos, el transporte de humedad desde la Amazona y los sistemas de baja presión, ingredientes que incrementan la probabilidad de formación de tormentas organizadas. Estudios científicos demuestran que esta combinación crea entornos más propicios para la formación de supercélulas, responsables de la mayoría de los tornados y granizos de gran tamaño.
OLAS DE CALOR EXTREMA
Bajo El Niño, las olas de calor suelen ser más intensas y extensas (duran por varios días o semanas).
En Chaco y Formosa las primeras olas de calor podrían comenzar durante la primavera, mientras que en Misiones y Corrientes durante el final de la primavera y verano.
