
Aunque el calendario político ya empieza a generar especulaciones, lo primero que conviene decir —sin rodeos— es que la carrera electoral 2027 todavía está lejos de su inicio formal. Falta al menos un año para que el escenario se ordene en términos estrictamente electorales. Sin embargo, la política entrerriana ya muestra movimientos que anticipan tendencias más profundas.
El dato central: las principales ciudades llegan con oficialismos competitivos, algo que condiciona a las oposiciones, que deben decidir si arriesgar nombres ahora o construir pensando en ciclos más largos.
Oficialismos municipales con ventaja inicial
El mapa urbano presenta intendentes que, salvo imprevistos, parten con estructura y visibilidad:
- Rosario Romero mantiene en Paraná un esquema de gestión que ordena al peronismo local y proyecta su figura más allá de la capital.
- Francisco Azcué ya anunció su intención de reelección en Concordia, con respaldo político alineado a la conducción provincial.
- Mauricio Davico conserva centralidad en Gualeguaychú, a la espera de definiciones judiciales que condicionan su escenario.
- José Lauritto sigue siendo el gran ordenador político de Concepción del Uruguay.
- Adrián Fuertes mantiene el bastión peronista en Villaguay, aun relativizando públicamente una nueva candidatura.
- Isa Castagnino completa un cuadro donde los oficialismos parten con inercia favorable.
No se observan hoy señales claras de desgaste inmediato. Eso obliga a las oposiciones a pensar más en construcción territorial que en apuestas apresuradas.
El factor provincial
El trabajo del gobernador Rogelio Frigerio tampoco puede desestimarse. Su estrategia apunta a consolidar gobernabilidad y presencia territorial, un elemento que incidirá directamente en el humor político de los distritos.
Más que nombres, lo que se disputa es arquitectura política: gestión, narrativa y capacidad de sostener liderazgo en un período todavía no electoral, pero decisivo.
La construcción libertaria
En ese marco, La Libertad Avanza avanza en una tarea que no es ruidosa pero sí estratégica: instalar presencia en los principales departamentos. Es un salto cualitativo respecto de ciclos anteriores, aunque el desafío sigue siendo convertir despliegue territorial en organización competitiva.
El peronismo-kirchnerismo ante su mayor prueba
El peronismo enfrenta una reconstrucción más profunda que electoral: debe volver a ser opción creíble. Referencias como Guillermo Michel o sectores vinculados a Axel Kicillof intentan reordenar el espacio, pero el desafío es recomponer liderazgo, relato y volumen político.
La elección que muchos aún no decodificaron
Aquí aparece un elemento menos visible, pero decisivo: gran parte de la dirigencia todavía no terminó de decodificar el mensaje de la última elección. Muchos actores siguen hablándole —y diseñando su estrategia— para un segmento de votantes que ya no define el amperímetro electoral.
Ese desfasaje explica parte del desconcierto actual. El electorado cambió de lenguaje, prioridades y expectativas. Quienes tengan mayores chances hacia 2027 no serán necesariamente los más conocidos, sino los que sepan escuchar, interpretar y hablar en el código político que hoy moviliza al votante real.
No se trata solo de marketing electoral: implica comprender frustraciones, demandas económicas, sensibilidad social y formas de comunicación que rompieron con la lógica tradicional.
Una carrera que todavía no empezó — pero ya enseña reglas
Entre Ríos atraviesa un período preelectoral donde la gestión pesa más que los anuncios. Oficialismos locales consolidan terreno, el gobierno provincial estructura poder, los libertarios amplían presencia y el peronismo intenta recomponerse.
La lección es clara: la elección 2027 todavía no comenzó, pero el mapa se está dibujando ahora. Y esta vez, no alcanzará con repetir discursos conocidos. El que no escuche —ni entienda— al nuevo votante, correrá desde atrás cuando el reloj electoral finalmente se ponga en marcha.

por Alejandro Monzon
