
“Irán ha sido muy malo durante 47 años y ahora está recibiendo su justo castigo”, manifestó el presidente de Estados Unidos durante una entrevista con el Canal 13 de Israel
Este domingo el presidente Donald Trump reiteró el ultimátum para que el régimen de Irán reabra el estrecho de Ormuz en medio de la escalada de tensiones en Medio Oriente. El sábado, el líder republicano exigió públicamente la reapertura inmediata y sin restricciones de esa vía marítima estratégica, advirtiendo que, si no se cumple su ultimátum, ordenará ataques dirigidos contra infraestructuras eléctricas iraníes.
Este domingo el presidente Donald Trump reiteró el ultimátum para que el régimen de Irán reabra el estrecho de Ormuz en medio de la escalada de tensiones en Medio Oriente. El sábado, el líder republicano exigió públicamente la reapertura inmediata y sin restricciones de esa vía marítima estratégica, advirtiendo que, si no se cumple su ultimátum, ordenará ataques dirigidos contra infraestructuras eléctricas iraníes.
Este domingo fue más allá, y advirtió que si la República Islámica no cumple con su demanda, “la destrucción será total”.
En declaraciones a la cadena de televisión israelí Canal 13, Trump sostuvo: “Pronto verán lo que pasa con el ultimátum de las centrales eléctricas. El resultado va a ser muy bueno (…). La destrucción de Irán va a ser total y va a funcionar estupendamente”. Asimismo, sostuvo que “Irán ha sido muy malo durante 47 años y ahora está recibiendo su justo castigo”.
El presidente también criticó la falta de participación de los países miembros de la OTAN en eventuales operaciones en la zona. Trump indicó: “Los países de la OTAN no están haciendo nada. Es una vergüenza enorme”.
EEUU asegura que ha “debilitado” el control de Irán sobre Ormuz tras su reciente ataque a la costa iraní
Desde el inicio del conflicto militar, el 28 de febrero de 2026, la tensión en el estrecho de Ormuz ha escalado de forma constante. En la actualidad, solo un aproximado del cinco por ciento del tránsito marítimo habitual sigue operativo, lo que ha provocado una subida de los precios internacionales del petróleo, que llegaron a superar los 119 dólares el barril antes de estabilizarse.
El mando operativo militar de Irán, Khatam Al-Anbiya, contestó que, si Estados Unidos ejecuta su amenaza, cerrará completamente el estrecho de Ormuz hasta que las instalaciones dañadas sean reconstruidas. La restricción vigente ya limita drásticamente el tráfico, dejando paso solo a un pequeño número de embarcaciones cada día. El gobierno iraní sostiene que solo permitirá la reapertura total cuando sus infraestructuras sean reparadas y exige coordinación con las autoridades nacionales para toda la navegación.
Las autoridades iraníes han advertido además que responderán con ataques a empresas con intereses estadounidenses en la región y han reiterado que su prioridad sigue siendo la diplomacia. Sin embargo, el representante iraní en Londres, Ali Mousavi, subrayó que la confianza mutua y el cese de la agresión son condiciones indispensables para reducir la tensión.
Teherán mantiene el paso abierto únicamente a buques de países no considerados hostiles, bajo normas de seguridad reforzadas y en cooperación con la Organización Marítima Internacional.
Más de veinte países —en su mayoría europeos, así como Emiratos Árabes Unidos y Bahréin— publicaron un comunicado conjunto para mostrar su compromiso con la protección del tránsito en el estrecho y condenar los ataques iraníes a barcos y a infraestructuras civiles. Los firmantes señalaron su disposición a contribuir a los esfuerzos internacionales destinados a garantizar el paso seguro.
En medio de esta escalada de tensiones, el jefe del Comando Central de Estados Unidos, Brad Cooper, informó que se han destruido instalaciones estratégicas y puntos de apoyo logístico, reduciendo significativamente la amenaza de la República Islámica en Ormuz.
Expertos advirtieron sobre las posibles consecuencias si Irán decide imponer peajes a las embarcaciones extranjeras, lo que aumentaría la llamada “interdependencia forzada” y reconfiguraría el comercio energético y los equilibrios regionales. Este escenario anticipa mayores fluctuaciones en los mercados y subraya la incertidumbre sobre el suministro global de energía.
