
La preocupación expresada por el propio gobierno municipal ante una temporada turística de enero por debajo de las expectativas no debería sorprender a nadie. Lo que hoy aparece como una “mala temporada” es, en realidad, el resultado lógico de años de desaciertos, improvisación y ausencia total de una estrategia turística seria en Concordia, profundizados y no corregidos por la gestión del fiscal Francisco Azcué.
La ciudad nunca fue concebida como un destino turístico serio. Sus principales atractivos carecen de innovación, calidad y valor agregado, pero aun así se pretende cobrar tarifas propias de servicios que no están a la altura. El problema no es solo económico: es conceptual. No se puede competir si no hay producto, y Concordia hace años dejó de construir uno.
A esto se suma un vicio estructural: la administración del área turística como una bolsa de favores políticos, ocupada históricamente por personas sin formación, experiencia ni resultados comprobables. Charlatanes y oportunistas que pasaron por cargos clave sin dejar otra huella que discursos vacíos y gastos injustificados.
El caso del EMCONTUR es emblemático. Un ente creado supuestamente para profesionalizar el turismo que terminó convirtiéndose en una estructura opaca, dedicada principalmente a consumir recursos públicos sin mostrar resultados tangibles. La pregunta incómoda —y necesaria— es inevitable:
👉 ¿Dónde están los informes claros, los indicadores, los balances y las evaluaciones de impacto?
👉 ¿Quién rinde cuentas por los millones de pesos que se gastaron en nombre del turismo?
La ciudadanía debería exigir explicaciones. Y la política, asumir responsabilidades.
Pero si algo expone crudamente la falta de imaginación y gestión es el fracaso en torno al aeropuerto Comodoro Pierrestegui. Durante años, distintas gestiones —incluida la actual— hicieron oídos sordos a la necesidad de pensar alternativas: vuelos temáticos, carga, convenios regionales, turismo corporativo, eventos, logística. Nada. Cero creatividad, cero estrategia, cero visión de negocios. https://www.analisislitoral.com.ar/concordia-y-su-aeropuerto-que-nunca-fue-la-oportunidad-perdida-que-hoy-celebran-otros/
El resultado está a la vista: enero pasó sin pena ni gloria. No porque “la situación económica” sea desfavorable —argumento repetido hasta el cansancio— sino porque Concordia no tenía nada nuevo ni atractivo para ofrecer. Y, peor aún, porque nunca lo tuvo ni lo construyó.
No se trata de ser pájaros de mal agüero. Se trata de ser realistas. En el turismo actual, si no se está preparado para competir, ni siquiera tiene sentido presentarse en la línea de largada. La gestión Azcué hoy parece descubrir un problema que lleva décadas gestándose y que nadie quiso enfrentar con seriedad.
La crisis turística de Concordia no es coyuntural. Es estructural. Y mientras no se entienda eso, seguirán los diagnósticos tardíos, las excusas repetidas y las temporadas perdidas.
por : Alejandro Monzon para https://www.analisislitoral.com.ar/
