ENTRE RIOS : El “ensobrado” de medios, en la gestión Bordet

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El gobierno del contador Gustavo Eduardo Bordet, hizo un culto de la diplomacia, ensobradora, distinta en las “formas” a su predecesor creador del “sueño entrerriano” .

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La gestión del magistrado con relación a la comunicación institucional habría significado una suma sideral, para el erario publico (nunca se transparento el total), fue oculto bajo siete llaves, simplemente porque de conocerse quedarían expuestos los principales beneficiados que se encargaron siempre de enaltecer la bonhomía del gobernador .

Una vez que se conozcan los abultados números de la “inversión publicitaria” del ejecutivo, se debería hacer conocer la generosa pauta publicitaria que “derramaba” el poder legislativo de forma corporativa e individual de algunos diputados, ansiosos por trascender, a fin de posicionarse en los medios para generar una capacidad de recordación, cual marca competitiva de un mercado electoral.

Muestras de las campañas publicitarias del gobierno provincial.

Hay medios y “personajes” que ganaron tanto con el gobierno kirchnerista provincial que hoy les alcanzaría para subsistir por un largo periodo, confesaba en off , un funcionario de planta de la casa gris.

Bordet en su gestión hizo prevalecer el mismo criterio de Urribarri , generando disparidades significativas en los montos que se asignaban a los medios de la capital provincial , incluso los carentes de share de audiencia en la misma capital en una clara discriminación con los “locales” de cada ciudad entrerriana.

“Tiene que haber tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”
(Willy Brandt 1958).
¿Por qué recordar esa frase de uno de los intelectuales más brillantes que aportó la socialdemocracia? Porque sintetiza lo que no se discute en esta provincia Argentina, donde todo parece ser a todo o nada, sin grises, o es estado o es mercado, donde alzar la voz, insultar, utilizar metáforas inapropiadas para descalificar al otro es moneda corriente.

Esa es una de las peores herencias que nos dejan tantos años de populismo, donde lo único que creció fue el fanatismo político, porque los indicadores sociales y económicos , si para muestra alcanza toda mención al posicionamiento categórico del ranking de pobreza de Concordia, cuyo responsable directo fue el ex gobernador, mas los “silencios de la pauta” ejercida tambien por los municipios (caso Concordia) donde nunca encontraron la forma de revertir y/o modificar semejante y eterno índice.

La famosa “grieta” nos marcó durante casi dos décadas de la mano del fanatismo kirchnerista y de los obsecuentes gobiernos provinciales donde todo debía ser como ellos pensaban, de lo contrario se pasaba rápidamente a ser considerado un “cipayo”, “traidor”; “derechoso” o “anti-pueblo”. También allí nacieron otros adjetivos como “la corpo”, para denostar al periodismo crítico. Por ello imponían su voluntad con la fuerza del dinero público clientelizando la pobreza, con el avasallamiento de los medios públicos que oficiaban de jueces de aquellos opositores, no necesariamente políticos: podían ser jueces, periodistas, empresarios o simples ciudadanos de a pie, que podían ser expuestos de manera que rozaba la persecución.

Cuando tuvieron lugar y oportunidad, no dudaron en sojuzgar derechos y de utilizar el estado como un brazo partidario. Los populismos, cuando se descontrolan, suelen emparentarse con los fascismos, sobre todo cuando la defensa de hombres y dirigentes despóticos se vuelve irracional y baja a la conversación pública de esa manera. Porque fanatizar fieles no es una virtud de aquellos que creen en la democracia como modelo político superador.

Muchos medios que logramos subsistir sin la “bendita” pauta publicitaria, supimos de estos “sutiles” aprietes cuando nos atrevíamos a señalar serios defectos de gestión.

Se espera la transparente divulgación en Entre Ríos de los listados ocultos , que entendemos fueron auditados, para que la población pueda conocer como le “vendieron la píldora” y dilapidaron los recursos de su propio bolsillo de contribuyente .

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