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Zelenski confirma un encuentro de la delegación rusa y la ucraniana en la frontera con Bielorrusia

Zelenski confirma un encuentro de la delegación rusa y la ucraniana en la frontera con Bielorrusia

Delegaciones de Rusia y Ucrania acuerdan negociar en territorio bielorruso una salida a la guerra. Zelenski afirma que será sin “condiciones previas”

El presidente ruso, Vladímir Putin, ha ordenado este domingo activar “en modo especial de combate” su arsenal nuclear. “Los altos funcionarios de los principales países de la OTAN hacen declaraciones agresivas contra nuestro país. Por lo tanto, ordeno al ministro de Defensa [Serguéi Shoigú] y al jefe del Estado Mayor [Valeri Guerásimov] que dispongan las fuerzas de contención del Ejército ruso en un modo especial de servicio de combate”, ha dicho Putin durante un encuentro este sábado con los dos máximos responsables de sus fuerzas armadas. El mandatario y comandante en jefe supremo de las fuerzas armadas rusas recibió un “sí” y una inclinación de cabeza como respuesta de ambos militares. Después, Putin acusó a Occidente de adoptar “medidas ilegítimas” contra su país en forma de sanciones.

Las últimas incluyen la desconexión de varios de sus principales bancos de la plataforma de intercambios Swift y la congelación del fondo de unos 570.000 millones de euros en reservas extranjeras que ha guardado el banco central ruso estos años para hacer frente a contingencias. Tras cuatro días de ofensiva rusa, al menos 198 personas han perdido la vida en suelo ucranio, mientras más de 360.000 han cruzado la frontera para huir de la violencia.

Durante las negociaciones mantenidas estos meses con Estados Unidos y la OTAN, Putin ha advertido en varias ocasiones de que adoptaría “medidas técnico-militares” si fracasaban las conversaciones y no se cumplían sus principales exigencias, como expulsar de la Alianza Atlántica a todos los países miembros incorporados tras 1997, entre ellos los bálticos, Polonia y Rumanía, o se trasladaban al este los misiles ubicados en Alemania.

Una de sus respuestas ya es conocida: la invasión total emprendida contra Ucrania. Otro paso que preocupaba a Occidente es el posible despliegue de armas nucleares en Bielorrusia, cuyo régimen ha convocado este domingo un referéndum constitucional que, entre otras iniciativas, permitirá legalmente desplegar misiles rusos en su territorio.

El presidente bielorruso, Aleksandr Lukashenko, ha planteado esta medida en alguna ocasión, aunque ha sido rechazada hasta ahora por el Kremlin.

El mandatario ruso exhibió su arsenal nuclear hace apenas una semana, el pasado 19 de febrero, cuando sus fuerzas armadas probaron todos los misiles de nueva generación rusos al mismo tiempo que se celebraban las maniobras militares conjuntas en Bielorrusia, que a la postre serían uno de los cuerpos que asaltarían Ucrania en la invasión ordenada por Putin. En aquellos ejercicios puso a punto sus nuevos cohetes hipersónicos, presentados por el mandatario ante la Asamblea Nacional en marzo de 2018 como unas armas “invulnerables” frente al escudo antimisiles de la OTAN.

 

Las fuerzas de contención estratégica rusas incluyen todos sus misiles nucleares, entre ellos los de alcance intercontinental, así como sus sistemas de defensa antimisiles y sus fuerzas estratégicas no nucleares. Estas últimas abarcan también bombarderos de largo alcance y submarinos, navíos de superficie y aviones capaces de portar armas largas convencionales, según describe este cuerpo militar el Ministerio de Defensa.

Ultimátum de Moscú

Poco después del beligerante anuncio de Putin, Ucrania ha informado de que acordó mantener conversaciones con Rusia “sin condiciones previas”, incluso cuando Rusia está intensificando su ofensiva y ha puesto en alerta a sus fuerzas nucleares. La reunión se celebrará en la frontera entre Ucrania y Bielorrusia, cerca del río Pripyat, según el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, que explicó que tomó la decisión tras una conversación con el líder autoritario bielorruso Aleksandr Lukashenko. El líder ucranio aseguró que el bielorruso ha “asumido la responsabilidad de garantizar que todos los aviones, helicópteros y misiles estacionados en territorio bielorruso permanezcan en tierra durante el viaje, las conversaciones y el regreso de la delegación ucraniana”.

Para Ucrania esa negociación “sin condiciones previas” es un pequeño logro. Putin se ha negado a mantener conversaciones con Ucrania hasta que el Ejército deponga las armas. El Kremlin había propuesto que las conversaciones se celebrasen en Bielorrusia, donde se firmaron los acuerdos de paz de Minsk para la región del Donbás, en la que luchan los separatistas apoyados por Moscú con el ejército ucranio, en 2015 (que no trajeron la paz pero sí congelaron la línea de contacto). Sin embargo, con un Lukashenko cada vez más dependiente de Moscú, la oferta podría no conducir a nada y ser una encerrona.

Kiev aún no ha anunciado quién formará parte de la delegación. La representación rusa, encabezada por un exministro de cultura ruso, Vladimir Medinsky, ya está en Bielorrusia.

Mientras, un asesor del Ministerio del Interior ucranio ha asegurado este domingo que esperan un ataque desde Bielorrusia o esta noche o la próxima a lo largo de toda la frontera. “Tienen todo preparado para ello, el equipo está en posición de combate, los vehículos llenos de combustible”, dijo Anton Geraschenko, que afirmó que este domingo por la tarde misiles Iskander han atacado el aeropuerto de Zhytomyr, al oeste de Kiev, desde territorio de Bielorrusia.

Según la versión rusa, la respuesta ucrania ha llegado al límite de que expirase el ultimátum de Moscú. “Hemos recibido literalmente a las tres de la tarde la confirmación de la parte ucrania”, ha asegurado el asesor presidencial Vladímir Medinski en una entrevista de Rossiya 24. “La delegación rusa está lista para negociar en cualquier momento del día o de la noche para sellar la paz”, agregó.

La iniciativa ha salido adelante tras varios tira y afloja sobre el lugar de la reunión. Las negociaciones comenzaron el pasado viernes con la mediación del régimen bielorruso de Lukashenko. Kiev quería celebrarlas en la capital polaca, Varsovia, y Moscú pretendía reunirse en Minsk, Bielorrusia, donde se firmaron los acuerdos de paz de 2014 y 2015 para solucionar la guerra en el este de Ucrania con los separatistas prorrusos, apoyados financiera y militarmente por el Kremlin. El Gobierno ruso acusó a Kiev de haber dilatado las conversaciones para reforzarse en zonas residenciales, y el sábado, Putin ordenó intensificar la ofensiva desde todos los flancos. El portavoz de Zelenski, Sergii Nykyforov, negó esta acusación: “Ucrania ha estado y sigue estando preparada para hablar de un alto el fuego y la paz”.

Ambas partes se sentarán a negociar avanzado ya el cuarto día de ofensiva rusa. Antes de comenzar su ataque, el Kremlin había desplegado unos 129.000 militares alrededor de Ucrania, más un amplio arsenal que comprendía numerosos carros de combate, artillería, aviones y navíos traídos al Mar Negro de las flotas del Báltico y del Norte, según los informes de inteligencia de Kiev. El Ministerio de Defensa ruso no ha informado aún de una sola baja entre sus filas. Tras cuatro días de combates e intensos bombardeos, las tropas rusas están próximas a las dos mayores ciudades del país, Kiev y Járkov, y sigue su ofensiva para intentar unir la franja que une la península Crimea con la zona separatista de la región del Donbás.

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