UNLP: En Periodismo estudian las notas contra el kirchnerismo como fake news

Los estudiantes de la polémica casa de estudios, que ya se encontraba cuestionada por su actitud discriminadora hacia aquellos que no militen en el Frente de Todos, recibieron como tarea cuestionar noticias negativas contra el kirchnerismo, incluyendo el vacunatorio VIP.

En el transcurso de unos pocos años, la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata pasó de ser una entidad académica respetada en todo el país a un reducto de militantes kirchneristas, en el que cualquier opinión contraria pareciera quedar a merced de la agresividad de los propios directivos.

En efecto, fueron numerosas las denuncias durante la gestión de la fallida candidata a intendente, Florencia Saintout, en las que se aseguraban maltratos,  despidos, discriminación y hasta el hostigamiento de cualquier alumno o agrupación que sostenga ideales políticos diferentes a los que enarbolan Néstor Cristina Kirchner. A tal punto llegó este dislate, que la sede de la facultad recibió el nombre del ex presidente. No fueron pocos los alumnos que se vieron forzados a abandonar la carrera, dejando de lado su vocación y dando por tierra la posibilidad de formar a un nuevo comunicador.

En las últimas semanas, pareciera que la facultad, ahora falta de enemigos internos producto de una feroz campaña política, se lanzó como un cruzado en la búsqueda de enemigos externos. Con el objetivo de desprestigiar a medios de comunicación que no sean afines y de convencer a los alumnos de que todas las críticas contra el gobierno son infundadas, profesores de la casa de estudios comenzaron a asignar tareas con el supuesto fin de “estudiar las fake news”.

Con la excusa de hacer unas “mínimas consultas”, los estudiantes se acercan a los medios cuestionando la veracidad de noticias asignadas por los profesores y que, claro está, siempre tienen que ver con irregularidades cometidas por algún funcionario kirchnerista. No pareciera existir, en modo alguno, la intención de una precisión periodística o la búsqueda de chequear la información publicada, sino la de simplemente defender a los funcionarios en cuestión, según la tarea ordenada, muchos de ellos imputados o procesados por los mismos hechos de corrupción que se publican, en una actitud que poco y nada tiene que ver con la profesión que aseguran estudiar sino con una postura meramente militante.

Sin dudas, la facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata continúa degradando la calidad de los futuros profesionales, la mayoría de los cuales tienen negadas las puertas a los medios de comunicación de la provincia de Buenos Aires, justamente, por el escaso nivel académico con el que egresan de la casa de estudios.

 

A tal punto llegó esta insólita tarea, que desde la casa de estudios buscaron justificar las fotos de Horacio Braga, uno de los asesinos del fotógrafo José Luis Cabezas, con el círculo íntimo de la ex decana de la facultad de Periodismo de La Plata, Florencia Saintout. Para ello, obviaron las fotografías, y las declaraciones de Gladys Cabezas y el propio Braga.

Una vez más, la facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata vuelve a mostrar su peor cara. La de la falta de profesionalidad, la intolerancia y la fiebre militante por sobre cualquier criterio profesional.

UNA FACULTAD DESTRUIDA POR LA IDEOLOGIZACIÓN

El comienzo del fin del prestigio de la facultad de Periodismo de la UNLP inició cuando Florencia Saintout desembarcó en el decanato luego de que su entonces esposo Alejandro Verano le cediera el lugar en la conducción. A partir de allí, la casa de estudios se convirtió en un aguantadero de dirigentes y militantes K, que pasaron a cobrar elevados contratos como docentes para trabajar en la campaña a intendenta de la dirigente camporista.

La gestión de Saintout al frente de Periodismo fue elevadamente cuestionada, no solo localmente. Sus vínculaciones con uno de los asesinos del fotoperiodista José Luis Cabezas y la entrega del premio Rodolfo Walsh por su compromiso con la libertad de prensa al dictador Hugo Chávez, fueron quizás sus actos más insólitos. A ello se sumó la desvinculación del personal docente que no respondía ideológicamente o se negara a trabajar para su campaña política.

A pesar de su desvinculación formal, Saintout continúa controlando políticamente la facultad a través de la decana Andrea Varela, por lo que estás prácticas se han extendido en el tiempo. Fue Saintout también quien oportunamente colocó a Cristian Humberto Scarpetta como decano: hoy, el funcionario provincial es uno de los involucrados en el caso del vacunatorio VIP.

Lejos de cuestionar el desempeño de Saintout, electoramente castigada en todas las elecciones en las que se presentó, Axel Kicillof creó el cargo de directora Ejecutiva del Consejo Universitario a poco de asumir la gobernación. Acorde a la ley de Ministerios, ningún ministro, secretario o equivalente puede ejercer otra actividad en la faz pública, aún cuando renuncien a su dieta. Pero esto pareció no afectar a la legisladora, que mantuvo ambos puestos hasta el fin de su mandato. A la par, para garantizar en control del negocio universitario, su sector operó la llegada de su pareja, Leandro Quiroga, conocido como “El Chaucha”, como subsecretario de Fortalecimiento de Trayectorias Estudiantiles de la Nación.

Desde entonces a esta parte, Florencia Saintout no ha dejado de presionar a Kicillof para desembarcar en la dirección General de Cultura y Educación bonaerense en reemplazo de Agustina Vila. Algo que, por lo menos hasta ahora, no sucedió.