Steve Bannon se entrega al FBI tras ser acusado de desacato al Congreso de EE UU

El exasesor de Trump declara antes de entrar en las oficinas de la agencia federal en Washington que está dispuesto a “tumbar el régimen de Biden”

Steve Bannon, exasesor de Donald Trump, se ha mostrado desafiante mientras se abría paso entre la multitud de periodistas que lo esperaba ante la sede del FBI en Washington. Hasta allí acudió este lunes a entregarse tras haber sido acusado de desacato al Congreso de Estados Unidos por no comparecer ante la comisión que investiga el ataque al Capitolio del 6 de enero. Bannon declaró alto y claro antes de acceder que iba a “tumbar el régimen de Biden”.

Tras su comparecencia, el juez no consideró necesario que permaneciera detenido y le dejaron marchar con ciertas condiciones, como la entrega de su pasaporte y tener que comparecer dos veces por semana ante las autoridades hasta que comience el juicio. Bannon se mostró muy combativo en sus declaraciones a la prensa tras su salida del edificio del FBI y tildó todo el proceso una farsa que acabará estallando en la cara de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de representantes que inició el comité de investigación, el fiscal general (Merrick Garland) y el presidente de EE UU. “Se han metido con el tipo equivocado”, advirtió Bannon con soberbia. Según los reporteros que pudieron asistir a la vista, Bannon tuvo un comportamiento muy distinto en el interior del edificio del FBI, con tono calmado y respetuoso.

El que fuera arquitecto de la campaña presidencial de Donald Trump se puso a disposición de las autoridades federales esta mañana después de que a última hora del viernes fuera acusado penalmente de dos cargos de desacato: uno por negarse a comparecer para declarar ante el Congreso y otro por rehusar proporcionar documentos en respuesta a la citación del comité de la Cámara de Representantes que investiga el ataque perpetrado por una turba de seguidores del expresidente Trump el 6 de enero.

Bannon, de 67 años, lanzó un mensaje antes de entregarse a la justicia a través de su programa por internet WarRoom, en el que pedía a sus seguidores que se mantuvieran “atentos”. “No quiero que nadie se despiste de lo que hacemos cada día, ¿está claro?”, declaró el radical. “Quiero que os mantengáis firmes en el mensaje”, añadió mirando a cámara. “Muchas gracias”, concluyó para a continuación ingresar en el edificio federal.

La imputación contra Bannon es un hito. Es la primera vez que alguien es acusado de desacato ante el Congreso al invocar el privilegio ejecutivo, que protege las comunicaciones del presidente con su equipo. Aunque la diferencia radica en que en casos anteriores se reclamaba el testimonio de acusados sobre su servicio en el Gobierno, pero Bannon abandonó su trabajo en la Casa Blanca en 2017, bastante antes del periodo que investiga el comité de la Cámara.

La drástica medida tomada por el Departamento de Justicia al imputarle se traduciría, de ser declarado culpable, en multas de entre 100 y 1.000 dólares y hasta un año de prisión por cada cargo. La decisión llegó después de semanas de deliberaciones por parte de los procuradores de la oficina del Fiscal de Estados Unidos en el Distrito de Columbia, que son quienes supervisarán el caso penal.

Bannon es un personaje clave en el auge de la derecha populista de Estados Unidos. Formó parte del equipo directivo de la web de noticias Breitbart News, que él mismo definió como “una plataforma de la derecha alternativa”, movimiento de extrema derecha y nacionalismo blanco que contribuyó a llevar a Trump a la Casa Blanca. Estuvo en el consejo de Cambridge Analytica, la turbia compañía implicada en el escándalo de recolección de datos de Facebook para fines electorales, que desplegó sus controvertidas técnicas en la campaña del Brexit, en el Reino Unido, y en la republicana de 2016 en la que Trump compitió contra Hillary Clinton. En mayo de ese año fue nombrado jefe de la campaña del entonces candidato y, cuando este llegó a la Casa Blanca, fue ascendido a estratega jefe de su Administración. Tras varios desencuentros con Trump, Bannon fue despedido en agosto de 2017. Pero nunca dejó de influir sobre el exmandatario. Prueba de ello, consideran los demócratas del Congreso, son sus comunicaciones con el presidente una semana antes de los hechos del 6 de enero.

La víspera del asalto al Capitolio Bannon hizo unas declaraciones que podrían probar que era conocedor de lo que iba a suceder aquel 6 de enero en Washington, cuando en el Congreso se certificaba la victoria del presidente Joe Biden. En su podcast WarRoom, el ultraderechista dijo a su audiencia: “El infierno se desatará mañana”. Donald Trump indultó a Bannon, quien había sido acusado de un supuesto fraude, el último día de su presidencia.

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