PLAZAS URQUIZA Y ESPAÑA. UNA “REALIDAD” CONCORDIENSE.

La puesta en valor de dos emblemáticas plazas de nuestra ciudad nos brindan una parte de la triste realidad que nos toca vivir a los concordienses.

No sé cuánto tiempo que están realizando trabajos en ambas, pero sí sé que le han prohibido a muchos ciudadanos de Concordia disfrutar de esos hermosos espacios verdes en el medio mismo de la ciudad.

Desconozco los problemas de construcción que han tenido, pero es evidente que fallaron en los cálculos, en virtud que entiendo con lo poco que aprendí de construcción que ya deberían estar terminados.

Es más, tengo la convicción que los planificaron para que se realicen antes de las elecciones legislativas, como para producir un impacto político, como para que la gente asocie las obras con la buena gestión y que esto a su vez, se traduzca en votos oficialistas.

Más allá de las razones que hayan imperado para esta inexplicable demora, lo cierto es que todos los que pasamos por ambas plazas echamos de menos el verde de plaza España y Urquiza, con toda la impronta y la historia que cada una de ellas alberga para los concordienses.

La barriada de Plaza España, seguro que recuerda con nostalgia las tardes veraniegas, cuando era muy difícil que la gente pudiera tomarse vacaciones, y en los tórridos veranos era “moneda corriente” buscar el amparo de los frondosos árboles y ni hablar de los devotos de San Expedito, que constantemente concurrían a pedir algún favor o simplemente a agradecer al santo milagroso. Al pasar por la Plaza Urquiza, me retrotraigo a la década del 70 cuando antes de ingresar a la escuela nocturna de Comercio, se armaban las grandes discusiones políticas, entre los jóvenes que estábamos cansados del autoritarismo de la dictadura militar y sufríamos por conseguir la vuelta al sistema democrático, porque entendíamos que el peor gobierno democrático sería muy superior al mejor gobierno dictatorial.

Estaba fresco el recuerdo del “Cordobazo”, el “Mayo Francés” y la muerte del Che”, con sus emblemáticas banderas libertarias y de la defensa de históricas banderas de la sociedad. Creíamos en el sistema democrático, pero no en este tipo de democracia, donde unos pocos “becados” manejan el destino de una inmensa mayoría que ve con mucha tristeza la perdida de posibilidades y la profundización de la brecha entre los que más tienen (que cada vez son menos con más) y los que menos tienen que cada vez son más con menos recursos.

El próximo domingo habrá elecciones legislativas y por supuesto, la gente ira gustosa a depositar el voto para para premiar a quien entienden que pueden hacer las cosas bien o son “lo menos malo” y “castigar” a quienes so hicieron bien las cosas. Sin entrar en cuestiones proselitistas o partidarias, creo conveniente recordar al lector que quienes nos gobiernan, no “bajaron de un plato volador”, sino que salieron de la misma sociedad que con su voto les dio o les dará el poder para transformarse en su Dios o su verdugo según la mirada de cada quien. Tal vez un día la sociedad comprenda que se trata de cambios de política y no de “figuritas”, que hasta aquí han llevado a nuestro país, provincia y ciudad a un estado de situación que no nos merecemos y que mucho menos hayan soñado nuestros mayores, incluidos nuestros antepasados.

J.J.C.