Otra multinacional admitió en Estados Unidos haber pagado coimas en la Argentina, donde no recibió condena

La firma Stericycle, de recolección y tratamiento de residuos, reconoció la entrega de “alfajores” (sobornos) entre 2011 y 2016, particularmente a funcionarios provinciales; es la duodécima empresa que confiesa pagos, pero no hubo sentencias de la justicia argentina

“Los alfajores del último pago están pendientes”. Así, con esa frase, los ejecutivos en la Argentina de la multinacional de origen estadounidense Stericycle coordinaron el pago de sobornos a varios funcionarios argentinos -cuyos nombres permanecen en las sombras- para obtener contratos millonarios en distintos puntos del país, según la confesión de la propia compañía.

Stericycle, una firma abocada a la recolección, transporte, tratamiento y disposición final de residuos, admitió en Estados Unidos que pagó esos sobornos en la Argentina entre 2011 y 2016, al igual que en Brasil y México. Lo confesó tras arribar a un acuerdo con el Departamento de Justicia y la Comisión de Valores (SEC) de ese país, donde pagará multas por US$80 millones, más otros US$9,3 millones en Brasil. En la Argentina, los pagos habrían sido con especial énfasis a funcionarios provinciales.

Al igual que otras empresas, sin embargo, Stericycle no llegó a acuerdo alguno con el Estado argentino y engrosó una estadística local preocupante. Ahora son al menos doce empresas las que admitieron en Estados Unidos que pagaron sobornos en la Argentina durante las últimas dos décadas, pero ninguna afrontó una condena en el país.

El listado de empresas que admitieron haber violado la Ley de Prácticas Corruptas cometidas en el Extranjero (FCPA) abarca a firmas de primera línea mundial como IBM, Ralph Lauren, Avon, Odebrecht, LAN y Ferrostaal, como también a otras menos conocidas como Stryker Corporation, Helmerich & Payne, Ball, Biomet y Dallas Airmotive.

Algunas de esas empresas ni siquiera son estadounidenses, como LAN (Chile), Siemens y Ferrostaal (Alemania) y Odebrecht (Brasil) pero quedaron bajo la jurisdicción de ese país ya que la FCPA alcanza a toda empresa de cualquier nación que cotice en Estados Unidos. El resultado en la Argentina es preocupante.

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