Nueva victoria de ECO y de Valdés: la más abultada de la oposición en todo el país

Gustavo Valdés lo consiguió. El Gobernador obtuvo respaldo también en el tercer turno electoral y batió un nuevo récord: consiguió que el Frente ECO + Vamos Corrientes coloque dos senadores (radicales) y dos diputados nacionales en el Congreso, hecho que no encuentra antecedente en la historia reciente de la política local y que lo ratifica como gran elector provincial después de la performance con la que logró su reelección en el mes de agosto.

Más aún: consiguió arrebatarle 8 de las 15 comunas administradas por el PJ y sus aliados, lo que constituye otro hito electoral del oficialismo, pues además de quedarse con los tres turnos electorales (ganando la Gobernación, las Paso y las Legislativas) redujo a menos del 50% el poder territorial que ayer puso en juego el justicialismo. Se trata de un golpe durísimo para la oposición y, por la positiva, de un nivel de apoyo para Gustavo Valdés que será difícil de igualar para cualquiera que intente el desafío.

 

El buen momento de Valdés, producto de varios aciertos en la gestión, sobre todo en el manejo de la pandemia, proyectan su figura al escenario nacional, vidriera en la que viene exhibido y de la que participa como armador de un nuevo esquema de poder dentro de la UCR, que a su vez se sirve de su figura, juventud y liderazgo político para intentar una reconstrucción de cara a un futuro inmediato y mediato.

No en vano, en plena campaña, Valdés fue a reforzar las candidaturas opositoras en Chaco, Misiones, Entre Ríos, Santa Fe, incluso en La Pampa y Buenos Aires. Hoy mismo se encuentra allí, para analizar los números con los popes del viejo Cambiemos.

Pero de aquí en adelante, hay mucho en juego y mucho por decidir, sobre todo porque Valdés aún transita su primera gestión, debe preparar su segundo mandato y el calendario, al estar desfasado, lo pone en un aprieto: cumplir acabadamente su compromiso con los correntinos, o asumir un desafío mayor, nacional, con lo que ello implica tanto en la cuestión interna (radical, aliancista) como en lo institucional (cómo resolver una eventual vacancia en el gobierno provincial).

Valdés es un hombre joven, pero es también la garantía de una unidad que podría discutirse ante una posible ausencia del plano local, razón por la cual la tarea que tiene por delante es más bien compleja, producto de un crecimiento exponencial en torno a su valoración política. Ayer mismo, con el 59% de adhesión electoral, Corrientes fue el distrito donde la oposición nacional consiguió el techo más alto a nivel país.

Hay allí un enorme capital político, pero también una fortaleza que es variable y sensible a elementos que muchas veces no dependen solo de la voluntad personal. El tiempo dirá cómo y en qué medida Valdés utiliza esos activos.

Por lo pronto, los días que siguen serán seguramente de análisis y evaluación. Es que Valdés consiguió las tres elecciones que disputó, alcanzó su reelección con guarismos récord (ganó con el 77% de los votos y una abrumadora diferencia de 53 puntos porcentuales), las Primarias de septiembre (con un holgado 58,86 a 34,41%) y ayer logró dar vuelta la correlación de fuerzas en el Senado de la Nación (con un 58,98 a 36,53%), lo cual lo coloca en los primeros planos de la taquilla electoral de un país que reclama una renovación en los liderazgos.

Que además su figura se proyecte desde una provincia de la periferia, con ideas que tensionan la plataforma actual del federalismo fiscal y cultural, de desarrollo e inclusión, ilusiona a más de uno y pone en guardia a otros.

Sus pergaminos estriban en la gestión, y es eso lo que se tradujo en acompañamiento electoral en la elección de agosto y de septiembre. Ese efecto arrollador hundió aun más a la oposición en sus propios laberintos, que cedió espacios políticos, pero también se arrinconó en el territorio, lo que es en sí mismo un triunfo para Valdés y los suyos y una nueva derrota del peronismo que no encuentra el rumbo. Lo más parecido a eso se remonta a cuando Camau Espínola fue candidato a gobernador con expectativas reales.

Ayer el peronismo sufrió un nuevo impacto. De las 15 comunas que se disputaron, el oficialismo correntino consiguió imponerse en ocho: San Luis del Palmar, Herlitzka, Itatí, Loreto, Cruz de los Milagros, San Isidro, Santo Tomé y Saladas. El PJ retuvo Santa Lucía, Esquina, San Roque, Yofre, Mercedes y Paso de los Libres. Emiliano Fernández, del Frente Renovador, retuvo Virasoro. Muchas son comunas grandes e importantes. Sumadas a los tres municipios obtenidos en agosto, la oposición sostendrá el control sobre una decena de municipios, de un total de 74. De ese número, ECO gobernará 62. Ni más ni menos.

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Las claves del éxito estriban en la administración del gobierno, pero también en la gestión política. Sobre todo aquí. Valdés supo manejar los problemas reales y los provocados, y anular las amenazas que, dado el debilitamiento sostenido de la oposición, se encuentran en mayoría puertas adentro del radicalismo. Movió sus fichas adecuadamente y sopesando las oportunidades para neutralizar las potenciales zancadillas.

Para afuera estructuró un discurso convocante para los correntinos y ahora también estructura uno para el país. Lidera la voz opositora de los gobernadores del Norte Grande, espacio que debería retomar su marcha y seguir su plan de concreciones. Fue paralizado por las elecciones, pero ahora ya no hay razones para que siga de puertas cerradas.

 

Se propone objetivos y muchos de ellos son compartidos por la mayoría. Hace, en suma, lo que debe hacer. Y es eso, en definitiva, lo que ahora se espera. Despejado el calendario de compromisos electorales, controlados los efectos paralizantes de la pandemia, ahora es tiempo de hacer lo que hay que hacer. La lista de pendientes está, pese a todo, lleno de prioridades y de urgencias.