MUY GRAVE : El barrio José Hernández “está amenazado de muerte”, reflexiona el padre Toler tras la balacera durante un abordaje territorial

Néstor Toler estuvo 14 años como párroco en la iglesia “Santos Justo y Pastor” de Colón, hasta que en diciembre de 2020 el obispo Luis Armando Collazuol le confirió un nuevo desafío pastoral: ponerse al frente de la parroquia “Nuestra Señora del Valle”, en Concordia.

Hasta allí llevó su vocación, su deseo de ir al encuentro de la comunidad. Así llegó el sacerdote hasta el barrio “José Hernández” de Concordia, donde este miércoles hubo un abordaje territorial que fue interrumpido por una balacera que puso en riesgo la vida de la concejal Claudia Villalba; Leticia Ponzinibbio, esposa del titular del ENOHSA; y de 60 estudiantes de Enfermería de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER).

“Hace un año empezamos una misión en ese barrio con un grupo misionero de Buenos Aires, ya se hicieron 2 ó 3. Como parroquia estamos con una presencia permanente, acompañando a Gustavo, María y a Cáritas. Marcamos una presencia desde la comunidad parroquial, acompañándolos y armando una comunidad parroquial ahí”, mencionó Toler en el inicio de su diálogo con “Despertá con Nosotros” (lunes a viernes de 7 a 9 por www.oidmortalesradio.com.ar).

-¿Construyeron una ermita ahí?
-“Sí, conseguimos un terreno y ahora firmamos el comodato para rescatar el salón que estaba ahí y que, en la última inundación, había sido tomado por vecinos. Ellos sabían que era de la parroquia y el terreno del municipio. Así que ahora se rescata como espacio comunitario para hacer talleres para marcar una presencia viva, visible”, enseñó.

“Barrio amenazado de muerte”

Inmediatamente después, hizo una consideración para describir lo que ocurre en barrio “José Hernández”: “Ese barrio está amenazado de muerte, le queremos poner distintos títulos pero es la realidad”, aseguró a la emisora de El Entre Ríos en Concordia y contó: “estuve el lunes a la noche y ya había habido tiroteos, el martes fuimos a misionar y había esa calma de cementerio de cuando no se sabe qué va a pasar y el chico, que ayer tirotearon, vino a pedir ayuda porque estaba con el pedido de la Justicia de hacer trabajos en alguna institución

“Es una amenaza de muerte en la que viven, no sabés a quién le puede tocar. Creo que ayer se visibilizó lo que es permanente”, consideró respecto a la balacera que es investigada por la Justicia tras la denuncia hecha por la propia concejal que se vio involucrada circunstancialmente. “Es muy duro, pero ves en el trabajo con los niños, con las madres, en ellos encontrás la esperanza para seguir comprometidos a poner la vida”, destacó.“Esto otro, los hombres en general digamos, va en cuesta abajo. Es muy duro y lo atraviesa todo porque está manejado por el narcotráfico”, afirmó y pidió por “una intervención seria, responsable de las distintas instituciones. Nosotros hicimos una opción parroquial y los martes y jueves, de 16 a 19 de la tarde voy y estoy en el barrio. Desde la seguridad, desde la política tenemos que tener un compromiso también”.

“Que esto impacte en el aspecto político”

Sobre el denominado “Abordaje Unidad Extramuro”, reflexionó: “a mí me quedó como muy significativo, anoche lo rezaba, y es que para estos jóvenes estudiantes de enfermería fue una experiencia traumática siendo que se fueron a hacer una experiencia”.

Sostuvo que, también por eso “necesitamos que esto impacte en el aspecto político para que conmocione y sea noticia. Si nos hubiera pasado a nosotros, sería una día más”, dijo y esa visibilidad estimó que “nos ayuda, es un pasito más, nos vuelve a comprometer. Esto fue muy significativo porque este grupo que está estudiando enfermería y uno dice van a ir, está buenísimo pero cuál es la causal: tiene una salida de cloacas y un basural en el barrio. Entonces, si no vamos a la raíz nos pasamos diagnosticando, para la charla está bueno pero a esto hay que ponerle el cuerpo”.

-¿Allí hay un problema real que es con la sarna, chicos con enfermedades de la piel?
-Sí, viven, se vuelve tan frágil lo humano y viven con el perro sarnoso y es su contacto afectivo, ante la ausencia de familia y de las instituciones. Personalmente tengo que volver a rezar para que sea desde el amor que me siga involucrando porque hay muchos momentos que te dan ganas de disparar por la impotencia que da por ejemplo pasar por el arroyito de aguas servidas para ingresar.

“Ellos traen la basura, carros llenos de huesos de carne, sacan, queman, se recicla ahí mismo. Esto de necesitarnos proyectarnos en el tiempo y confluir las distintas instituciones para acompañar”, volvió a pedir y elogió “el trabajo que hacen Gustavo y María (dos vecinos comprometidos con la barriada) es maravilloso, vamos trabajando juntos. Ellos viven ahí”.

“Tenés a la mamá en la droga. Cómo querés que lleve a la nenita a la escuela. Desde las instituciones nos preguntamos pero nadie le pone el cuerpo al barrio, hemos perdidos la presencia y al narcotráfico le dejamos el terreno”, lamentó además.

Sin rodeos, dijo que el narcotráfico “es una pandemia en los barrios y acá nosotros estamos de calle Diamante hacia los barrios, los ves a la noche. A las 11 de la noche te golpean porque necesitan algo para comer y la inseguridad se ha vuelto muy difícil. El fin de semana es tierra de nadie. Es tremenda la inseguridad y estos diagnósticos hace años que se vienen haciendo. A problemas estructurales hay que buscar soluciones estructurales”, planteó.

“Tenemos que hacernos cargo”

Aceptación, como primer paso. “Tenemos que aceptar que somos cómplices y parte de este problema. Los que estamos frente a instituciones temeos que hacernos cargo de las instituciones, es doloroso pero es la verdad. No es la misma responsabilidad de un vecino que la que me compete a mí como cura”, admitió.

E insistió: “el narcotráfico los tiene a todos sometidos, el tiroteo de ayer fue un ajuste de cuentas. Acá no es joda. Por eso cuando vamos a hacer un actividad, no vamos a hacernos los rebeldes, de no cancherear porque no se puede. Necesitamos, ahí en el barrio, una presencia de la policía, de la seguridad urbana porque si no te invaden hasta la canchita cuando los nenes están jugando. No es fácil marcar esa autoridad y se ha perdido un sentido de orden”, describió.

Ante tanta desolación, puso una gota de esperanza y reflexionó positivamente para concluir: “Para nosotros también ese trabajo es apasionante: lo que se logra con lo chiquito es mucho. Con poco se revierte muchísimo y muchísimo es salvable. Por eso hay que comprometerse”, pidió el sacerdote por último.

Fuente: El Entre Ríos – Oíd Mortales Radio.
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