Mentidme que me gusta ✔✔

La mentira es la afirmación que una persona hace consciente de que no es verdad o sea una manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. Es una falta moral grave, un vicio.

Uno de los mandamientos del antiguo Testamento era precisamente no levantar falsos testimonios ni mentir. San Agustín decía que el pecado del mentiroso “está en su deseo intencionado de engañar”.

En el caso de la persona pública que nos ocupa, el fin es disimular la propensión continua a vivir en el enchastre, a hacer “borrones”, zafarranchos con el dinero ajeno; a cultivar metódica y sistemáticamente la desprolijidad absoluta hasta convertirla en insignia de su gobierno; a maquillar su total falta de dotes para la conducción y el liderazgo, a satisfacer el hecho de estar obligado a suplir la ausencia de carisma, (lo que provocará en breve en estallido o atomización de su castigado partido), por tener una alta dosis de ineptitud rayana con la inoperancia para administrar los recursos, sumado a una muy escasa visión de futuro, que no le permite anticiparse a los acontecimientos políticos. Todo esto le requiere necesariamente recurrir, repetidamente como paliativo, a la mentira una y otra vez, al punto de utilizarla como el principal instrumento o el sostén de su gestión.

Se guía de continuo por los “No importa, total se olvidan”, que parecería ser una de sus frases de cabecera. Esa subestimación para con vos o para conmigo, o para con cualquier manifestación de inteligencia ajena, es típico de su tendencia a pensar con torpeza miope que él “único vivo” “que se las sabe todas”, “el piola”, “que en la cortita y en la larga, nos “gana” a los demás (a nosotros, que para él seríamos “los giles”).
Su mayor habilidad pasa por aprovecharse al extremo de la falta de memoria de la mayoría (de nosotros, “los giles”).

Sólo utilizando con picardía la mentira es que puede arrastrar tanta desidia e ineptitud y manejarse impunemente, con total falta de respeto por su propio archivo, como si no tuviese espejo. “Nadie se acuerda de ésto dentro de una semana”, es otra de los apotegmas predilectos que parece que lo guían. “Ya pasará, hay que agacharse y que pase la ola de largo”. “Con la billetera lo soluciono de taquito”.

Repasemos sólo algunas “mentiras” recientes:
1- No me voy a endeudar: El que dijo que no se iba a endeudar cuando anunció el presupuesto, mandándose la parte y el mismo día, descaradamente se conoció que pidió 5 mil millones del fideicomiso para actividades productivas, sin mencionar ninguna. Es el mismo que enterró a la provincia en una multimillonaria deuda en dólares. De 500 millones de dólares que sacó cuando andaba abrazado y mimetizado con Mauricio Macri (lo sigue con Frigerio, en eso es coherente), diciendo que el Kirchnerismo había pasado. Se la gestionó el hoy demonizado por sus propias operatorias Sergio Urribarri, que fue justo el que lo eligió Gobernador a él, cuando era Presidente de la Cámara de Diputados y se la votó, también entre otros, el “Ruso” Allende (al fin y al cabo el único que ofreció devolver un palo y pico). Le dejó el clavo al próximo Gobierno, con punitorios, gastos de estudio jurídico en Estados Unidos, etc. se va a 700 millones de dóares.

2 – Dijo que iba a dejar los miembros del STJER en cinco, como lo es la actual composición de la Corte. No completaría las vacantes a medida que se produzcan. Aprovecharía para volver a la normalidad institucional que se jubilaban Emilio Castrillón (forzosamente), Bernardo Salduna, Juan Smaldone, etc.. Nada de eso ocurrió. En lugar de hacer lo prometido, a su vez les promete los cargos que quedarán vacantes a Rosario Romero; Julio Rodríguez Signes, a la conviviente del Diputado Giano, Gisella Schumacher. Ahora agrega a la grilla el del Procurador General Jorge García, que está “nominado” para irse. Eso sí, deja para “consensuar” con Frigerio los nombres.¿ Quiere impunidad?.

3 – “Hay Independencia de Poderes”. Dice que hay “independencia de poderes” pero lo hizo poner a su amigo y delfín, Martín Carbonell como Presidente del Superior Tribunal, pese a ser recién llegado. La habría mandado con el serrucho en la mano a Rosario Romero para mediante operetas con periodistas “amigos” que viven de la pauta, provocar la caída de Chiara Díaz, Castrillón y ahora de García.
Es a tal punto la intromisión que denuncian públicamente sus interferencias el Procurador García y Cecilia Goyeneche directamente por encubrir la corrupción, y los fiscales de todo el país lo gritan a los cuatro vientos. Con la pauta publicitaria y los contratos, sumado a su excelente relación con Frigerio, por ahora, dicen, le alcanzaría para aguantar la presión.

4 – Haría cambios para oxigenar la gestión a mitad de gestión. Supuestamente por eso no los hizo antes, aún cuando perdió por escándalo en las PASO la lista oficialista que él promovía, Fernández y Kichiloff hicieron cambios en sus gabinetes y recuperaron 10 puntos de los perdidos en Provincia de Buenos Aires. Gustavo no los hizo y perdió mucho más lejos en noviembre que en septiembre. Dijo que los haría a mitad de mandato, pero también mintió. El 10 se cumplieron los dos años del nefasto gobierno. Ya estamos a 20 casi y el “pescado sigue sin vender”, con excepción de Sidecreer y Enersa, una cosmética casi invisible.

5 – Dijo que iba a gobernar respetando la ley de emergencia. Congeló casi un año durante la pandemia, los ingresos de los empleados públicos y los dejó aún hoy a muchísimos por debajo de la línea de pobreza. Pero paralelamente en un año creó 340 cargos políticos, entre entes descentralizados y de gobierno. El ajuste fue para los otros, no para él.

El gran simulador lógicamente que no es Satán, pero es seguro que así como va, nos lleva a vivir un infierno más temprano que tarde a todos los entrerrianos.

Fuente : P.R.David