‘Maid’, pobreza, abuso y supervivencia en Netflix

‘Maid’ brilla en la pantalla de Netflix. Para algunos es una historia de violencia doméstica pero, en verdad, es un relato sobre la condena de la pobreza.

No se equivoque, el tema no es sólo la violencia doméstica o el abuso. El tema central es la pobreza y la asfixia que provoca. ‘Maid’, al igual que ‘Nomadland‘, la pelicula de Chloé Zhao, con Frances McDormand, presenta una visión diferente de Estados Unidos, más allá de Ocean Drive y las tiendas en el South, de Miami Beachl. Y las protagonizan blancos, no sólo latinos o afroestadounidenses u otras etnias. No sólo existe el modelo “Self-made man” (Hombre hecho a sí mismo, sinónimo del emprendedor que logra la movilidad social ascendente), aquella frase famosa del senador Henry Clay, que creó un mito y un estereotipo. También existen los perdedores. ‘Maid’.

En septiembre, Stephanie Land cumplió 43 años, en vísperas del éxito en Netflix de su autobiografía ‘Maid: Hard Work, Low Pay and a Mother’s Will to Survive’ (Sirvienta: trabajo duro, salario bajo y voluntad de supervivencia de una madre), publicada en 2019.

Bestseller según el ranking de The New York Times, que comenzó con una nota que escribió en 2015 para Vox, la tan interesante web que un año antes habían iniciado Ezra Klein, Matt Yglesias y Melissa Bell. El relato se tituló “Pasé 2 años limpiando casas. Lo que vi hace que nunca quiera ser rico”, y explicaba cómo Land había logrado sobrevivir como madre soltera y terminar la universidad. Por entonces, ella ya era colaboradora ocasional de ‘Mamalode’, ‘Huffington Post’ y ‘Scary Mommy’, y vivía en Missoula, Montana, con sus 2 hijas y 1 perro.

La próxima vez que escuche a alguien decir que cree que los pobres son vagos, entréguele una copia de ‘Maid’. Stephanie Land puede decirle lo contrario y, a diferencia de la mayoría de los autores que escriben sobre la pobreza, habla de su experiencia personal y reciente. 

En The Washington Post, Jenner Rogers, explicó:

‘Maid’ es la historia de una mujer sobre cómo salir de la tierra y cómo la clase media se vuelve ciega a la pobreza que acecha sólo unos peldaños más abajo.

Molly Smith Metzler logró respetar en forma impecable el mensaje de Land, con la colaboración magnífica del elenco: Margaret Qualley, Andie MacDowell (hija y madre en la historia y en la vida real), Nick Robinson, Anika Noni Rose, Tracy Vilar, Billy Burke, Rylea Nevaeh Whittet.

Los 10 capítulos resultan una lección de la trampa del ‘Sistema’, de lo difícil que es atravesar el laberinto aunque es posible lograrlo si se acepta el incierto desafío de encontrar otras opciones.

La trama

Alex (Margaret Qualley), quien huye con su hija de 2 años, Maddy (Rylea Nevaeh Whittet) de una relación abusiva con su novio alcohólico Sean (Nick Robinson), emprende un viaje caótico y agotador por sobrevivir, y enfrenta las enormes limitaciones que, para la gente pobre, tiene la burocracia de la ayuda gubernamental. Ella desea hacer lo correcto, incluyendo la contraprestación por la asistencia social, pero siempre debe ir cuesta arriba.

Alex necesita calificar para la ayuda porque si no lo consigue perderá la custodia de Maddy pese a que Sean es incapaz de cuidar a la hija de ambos, y sólo por ese motivo debería permitírsele a ella conservar la crianza. No sólo le apremia el breve plazo para cumplir con los requisitos sino que no tiene dinero y no encuentra comprensión en su propia familia acerca de lo que sucede. No basta con ser una buena madre, hay que probarlo, y esto no es tan sencillo cuando no hay testigos.

Se estima que 37 millones de personas en USA se encuentran intentando resolver un rompecabezas en el que hay que ganar lo suficiente para ser elegible por la asistencia, pero nunca demasiado para no perder los beneficios.

Alguien dirá que en la Argentina, gracias a la democracia de los planes sociales, todo sería más fácil. ¿Apostamos a que no? ¿Se puede resolver el problema de la vivienda? ¿Cuáles son los refugios a los que acudir? ¿Se encuentra empleo?

La sospecha es que la mayoría de los pobres nunca lograrán salir de la pobreza, en especial en la estanflacionaria argentina que atraviesa la sindemia.

Ocasionalmente, puede llegar un momento glorioso de una heladera medio llena. Pero es efímero.

Aborto no

Lo que hace que ‘Maid’ funcione es que consiste en una historia muy humana, pero también una crónica sobre ‘sistemas‘:

  • el papeleo burocrático para acceder a la asistencia social,
  • el protocolo policial,
  • el mercado laboral,
  • la influencia generacional y
  • la discriminación que dice que si no hay moretones no es violencia doméstica.

Por cierto que ‘Maid’ también tiene una mirada desgarradora acerca del trato que se le dispensa a la mujer pobre en el siglo 21. Porque el empoderamiento no derrama, se queda en las clases media y alta.

Un dato: Alex se niega a abortar, y así comienza su tragedia de violencia doméstica porque el aborto era la decisión de Sean, su pareja. Muy interesante para los ‘pañuelos verdes’ argentinos porque nadie podría afirmar que Land no es un caso de odisea femenina pero nunca el aborto se le pasó por la cabeza.

También es una historia de superhéroes y superheroíneas, gente que persiste, que no se rinde, que encuentra la fortaleza para navegar esos mares embravecidos que impiden sobrevivir, y mucho menos lograr un escape.

Pero ¿por qué alguien debería realizar semejante esfuerzo si sólo se trata de vivir, tener un hogar, cuidar de su hija, encontrar un trabajo y no sufrir abusos en su vida?

De todos modos, cuidado: Regina (Anika Noni Rose), una adinerada abogada negra cuya casa limpia Alex, ofrece la cruda lección de que la riqueza tampoco confiere la felicidad que imaginamos, aunque las luchas de la maternidad soltera aún pueden unir a mujeres de orígenes muy diferentes.

Clara y cruda

Una noche Jacobo Timerman me dijo, en casa de Jorge Azcárate, que la revista que había que leer era ‘Vanity Fair’.

Era la etapa de Tina Brown (Christina Hambley Brown) al frente de la Redacción, antes de marcharse a The New Yorker. Quizás por costumbre decidí espiar, en la nueva edición, el comentario de la revista acerca de ‘Maid’. Tracy Moore escribió:

Cualquiera que observe a ‘Maid’ hasta el final debe irse con la sensación de que, si bien la pobreza a menudo se traga a las personas buenas, hay una verdadera dignidad en la lucha y, sí, a veces una salida. Pero si te encuentras saliendo con especulaciones de sillón sobre cuánto mejores crees que habrían sido tus opciones si fueras Alex… agradece a tu estrella de la suerte que es lo más cerca que estarás de descubrirlo.

A propósito de Tina, luego ella creó The Daily Beast, donde Kevin Fallon, afirmó que en tiempos de ‘El Juego del Calamar’, en el que “estamos interactuando con un mundo real en el que los sistemas hacen que sea imposible ser una persona humana (…) es por eso que Maid, creo, se ha convertido en un éxito sorpresa. (…) La serie es tan clara y cruda que me sorprende que tanta gente parezca, en la semana desde su estreno, haberse unido a ella.” Coincido.